La voz volvió a sonar en mi cabeza-¡Axe!¿Vas a permitir esto?-Me preguntó, a lo que yo le dije...-No...-La voz rió y me dijo-Entonces saca a tu Froslass y que use Rayo hielo a todas direcciones-Me extrañé-¿De que servirá eso?-La voz inspiro-Tu hazlo...-Asentí y saqué a mi Froslass-Usa Rayo hielo a todas partes...-El pokémon asintió y comenzó a hacerlo y entonces la voz se materializó en un chico pero que era solo negro, no tenía nada definido-Axe...Es hora de empezar...
-Bueno, mejor me voy-Entonces comencé a caminar hacia el norte dejando atrás el volcán dirigiéndome a la ruta 309
Los rayos del sol abrasaban, abriéndose paso entre las cenizas. Me quité la camisa para guardarla en los interiores de mi morral para evitar que las cenizas mancharan su blancura, quedando únicamente con mi musculosa negra cubriéndome el torso. Tuve que regresar también a Serperior y Maractus al interior de sus pokébolas, ya que la cercanía de la lava afectaba sus energías. Intentaron negarse a regresar, hasta que le informé que partiríamos enseguida de aquí. Plusle también mostraba signos de sofoco. Pero le bastó un trago de mi botella de agua para recuperar su alegre vitalidad. Mientras ascendía hasta el cráter donde alguna vez vivió el Sol Escarlata, observé unos pequeños pilares de hielo derritiéndose en algunos pocos sectores del Volcán Barniz. Al parecer, un pokémon había lanzado un Rayo Hielo, a saber por qué. Para cuando me subí a Pidgeotto y ascendí con él a los cielos, todo rastro de agua se evaporó. El Volcán Barniz mostró su apariencia de siempre, como si nada hubiera ocurrido.
Skarmory sobrevoló el Volcán Barniz… pero bajo nosotros no pude vislumbrar nada más que pokémon de fuego que se deleitaban en el increíble calor que hacía cerca de aquel lugar. Juraría que el sol parecía brillar más fuerte aquí que en la ciudad al pie del volcán. —Parece que Hubert no está aquí… —mencioné a mi pokémon, el cual soltó un ruidito de asentimiento ante ello; Hubert era como yo, se mantenía en movimiento, no se estancaba mucho tiempo en un lugar—. Vamonos de aquí, Skarmory.
Llegamos al lugar y comenzamos a ascender hasta el cráter del volcán. — Kim , ¿Gustas un baño ahí?— Reí mientras empezábamos a descender un poco.
— Vale, entonces cambio de pokémon.— Sonreí liberando a Swellow y Skarmory los cuales nos tomaron a ambos (Yo en Swellow y ella en Skarmory).— Vuelo hacía la ruta 309, allí se encuentran los Ponyta.
— Emily hemos llegado al Volcán Barniz — dije una vez que habíamos llegado y miraba el volcán a lo lejos mientras que sacaba a Typhlosion de su pokebola, este clima a lo mejor le agradaba a mi inicial por ser tipo fuego
A mi vez saqué a Emboar y a Ninetales, que se veían realmente felices en esta zona y seguí andando sin soltar a Dante. —¿Qué te parece el lugar? ¡A mi me parece fascinante!—dije observando el lugar con ojos brillantes. A mi lado un Slugma paseba tranquilamente.
Emily por su parte también había sacado a sus pokemon fuego y al ver a su minerales recordé que también debería sacar a Arcanine. Así que mientras avanzábamos mi otro pokemon salió de su pokebola -- Debo darte la razón parece un lugar fascinante, ¿querrás algún pokemon en específico?
—Me gustaría un Growlithe o un Torkoal—respondí admirando los alrededores así como buscando alguno de los pokémon mencionados. Solo vi un Spinda y un Magby. Nada que me interesara.
— Creo que si no me equivoco, en la pradera arte está la evolución de Growlithe, así que si buscas su evolución podemos ir allá — me separé un poco de ella para empezar a buscar a los pokemon deseados junto con los mios. No mucho tiempo después encontramos a un magby y a un alegre Spinda paseando por allí
—Sí~ Eso será mejor~—observé un Skarmory sobrevolando mi cabeza y suspiré. Ninetales y Emboar buscaban por su parte pero no encontraron nada.
— Entonces solo nos queda encontrara a Torkoal — dije emprendiendo nuevamente las búsqueda del pokemon tortuga, pero nuevamente: nada, solo un par de slugma y un spinda
Justo cuando iba a decirle algo a Dante, Ninetales me llamó para avisarme de que había encontrado al pokémon. -- Buenos días Torkoal~ -- saludé antes de lanzar una bola y así capturar a la tortuga. Me acerqué a Dante y me subí a su espalda, extendiendo el brazo en posesión de la pokéball para que pudiera admirarla. -- Ya~ -- dije alegremente con una sonrisa amplia.
Arcanine lo único que pudo encontrar junto con Typhlosion fue un pequeño Magby que se paseaba entre las patas del Arcanine antes de volver a correr a algún lugar -- Creo que hiciste un nuevo amigo...-- luego sentí un peso en la espalda seguido por la voz de Emily -- ¿Vamos a la pradera entonces? -- pregunté con una leve sonrisa
—Mira~—dije haciendo que el pokémon saliese de la pokéball y así poder observarlo—So adorable~—formé uno puñitos con mis manos y lo coloqué en las mejillas mientras veía como Emboar y Ninetales se presentaban al Torkoal-¡Vale!-exclamé saliendo de mi ensimismamiento.
Los pokemon de Emily se presentaron al nuevo pokemon mientras los mios se colocaron a mis lados observando el pokemon con curiosidad — ¿A ti te gustan mucho los pokemon adorables verdad? — reí levemente para después sonreirle al Torkoal para darle la bienvenida