— Tu me retaste en el desierto, sacas primero, pero antes iré a recuperar mis pokémon.— le dije partiendo hacía la Ciudad.
Contenido oculto Podía ser el presidente de Galeia por lo que me importa… XD —Parece que la batalla se ha terminado… —le comenté a Hubert, estirando los brazos perezosamente—. Creo que iré al centro pokémon de Ciudad Barniz… regresen todos, es hora de irnos. Regresé a mis tres pokémon y liberé a Skarmory, montando sobre éste y alejandome por los cielos.
Contenido oculto Nunca en mi vida pensé que esta actividad terminaría así xD Y pensar que si alguno de nosotros hace lo que hizo Joel sería sancionado, banneado, preso y abucheado... (?) Quedé observando al tramposo chico que se fue así sin más, sin vergüenza alguna... —Vaya ladrón... —susurré—. En este volcán ha pasado cosas demasiado raras, ya hasta me incomoda estar aquí... Sin decir más, regresé a Snorlax y Vaporeon a sus pokébolas, y monté en Noivern para irme del lugar.
Volcarona, libre de las garras de aquel entrenador bribón, se perdía en los cielos, acariciaba las las blancas nubes con su serenidad. Allá se marcha el Sol Escarlata, que tiempo atrás salvó a los pokémon de la Tierra al sustituir al sol, aquellos días en los que el mundo se vio anegado por una impenetrable cortina de cenizas. Su cuerpo desaparecía en un horizonte ahora puro. —Es un honor para mí haber luchado contra una leyenda —dije dirigiéndome al Sol Escarlata, pero hablando más para mí mismo—. Ahora vuela libre, inunda al mundo con tu serenidad. Effy, mientras se desperezaba, me avisó que se iba a Ciudad Barniz para curar a sus pokémon, a lo que respondí: —Te sigo. Todos mis pokémon regresaron a su pokébola (Tentacruel con cierta molestia, al no haber tenido la oportunidad de atacar al Sol Escarlata). Pidgeotto, adelantándose a mis intenciones, salió de su esfera y me ofreció su lomo. Me subí a mi fiel volador y partimos, detrás de Effy.
Todo pasó tan rápido que ni me di cuenta de que nos habíamos quedado solos en el volcán. Guardé a mis tres fieles compañeros dándoles las gracias por su trabajo y animé a Rhyhorn, ya que estaba molesto por no haber hecho nada. Mi pokédex sonó en el mismo momento en el que me monté en Togekiss y cuando vi la nueva noticia mis ojos brillaron de la emoción. Ya tenía algo interesante que hacer. —Togekiss, a Ciudad Barniz. —le pedí y nos marchamos del lugar a una gran velocidad.
Después de la batalla, mis pokémon y yo abandonamos el lugar, en busca de curarnos. —Vayamos a Ciudad Barniz.
Al parecer algo asombroso había ocurrido en este lugar hace un tiempo, se sentía en el aire. Pasó un buen rato para que Metang se hiciera mi amigo, era muy inteligente, hasta más listo que un humano promedio. —Bien chicos, ¿están listos? Feraligart, Electivire, Metang estaban listos para entrenar. Venasaur y Natu decidieron entrar a sus pokeball, el clima no era lindo. —¡Empecemos!— Electivire se encargaba de correr hasta el Volcán y traer piedras calientes, con ayuda de sus poderes eléctricos los lanzaba por los cielos; Feraligart practicaba su puntería, tenía que mojar las calientes piedras en el aire con ayuda de su Acua Jet; y finalmente Metang evitaba que las piedras cayeran el suelo, golpeándolas con todas sus fuerzas.
Así seguimos por horas, la temperatura era insoportable, tuve que quitarme la ropa para no colapsar. Los 3 pokémon continuaban fuertemente su entrenamiento, hasta que un brillo interrumpió la sesión. Metang estaba evolucionando, sus colores especiales se iluminaron, y su pequeño cuerpo fue creciendo hasta ser un colosal Metagross. —¡Wow!— Parecía estar hecho de oro, su fuerte coraza era un elegante obra de arte.
—Puño Trueno. —Resiste y Puño Meteo. Ambos pokémon obedecieron. Feraligart no había podido resistir el hostil clima, por lo que lo regresé a su pokeball. —¿Qué opinas Venasaur, los ves listos?— Mi inicial afirmó con una sonrisa mientras observaba a Electivire y a Metagross, los elegidos para el torneo, entrenar.
Salamance y yo sobrevolamos el Volcán, el cual, como siempre, mantenía aquella temperatura extrema que podía volver loco a más de uno. Pese a todo, no me quise quitar mi sudadera. Salamance descendió lentamente sobre el Volcán, tratando de no caer sobre alguno de los numerosos cráteres del lugar; cuando al fin terminó el aterrizaje, bajé de él y lo regresé a su pokebola. Avancé con cautela hasta la cima del volcán, dando pasos serenos pero duros, mientras vigilaba que no saliera otro ninja de la nada para intentar matarme. Cuando al fin, después de mucho jaleo y de mis paranoias, llegué a su cúspide, me aclaré la garganta y grité desafiante: —¡Lamento haberte hecho esperar! Tenía que planear como humillarte... Pyro. La batalla estaba decidida. Uno de los 18 Grandes. Ganar o morir..... al menos no era tan literal como otras veces. Contenido oculto @GalladeLucario
—¡Yiiiiiiiiiiija! —gritó un chico, pelos alocados y rojizos, junto con ojos anaranjados, mientras aparecía montado en un Rapidash que emergió del propio cráter del volcán. Repentinamente, alas nacieron del Rapidash tras un ligero brillo, alas de fuego. En breves instantes, Pyro estaba frente a Ian, y regresó al instante a Rapidash, nuevamente sin sus alas—. ¡Vaya! Así que tú eres uno de esos niños creídos. ¡Je! Os estaba esperando. ¡Me he aburrido como un Clamperl, tío! Ya podrías haberte dado más prisa, que uno no tiene mucha paciencia, ¿sabes? ¡Bueno, soy Pyro! Las llamas danzan para mí, colega. ¿Quieres arder? >>¡La regla de oro de los Grandes es que el azar determine quién empieza a sacar pokémon! Si me ganas al piedra papel o tijera, elegirás tú si deseas sacar primero o no; si te gano yo, seré yo el que lo elija. ¿Preparado? ¡Piedra, papel, tijeras! (Piedra: 1; Papel: 2; Tijeras: 3)
Una enorme gota de sudor recorrió mi nuca al verlo. Uno esperaría que la gente se tomara éstos asuntos con mayor seriedad... pero bueno. —Como digas, no tengo problema. >>Yo escojo... tijeras.
—Tíiiiio, empate y encima eres un soso. ¡Sonríe un poco, será divertido... y ardiente, hahaha! ¡Piedra, papel o tijeras!
—¡Vale! Si así lo quieres, pero luego no te quejes de perder. (Ahora seré yo quien me vaya en 4 minutos ^^U)
—Perdona, ¿qué es "perder"? No conozco el significado de esa palabra —cualquiera hubiese dicho que era ironía... pero realmente Pyro parecía desconocer ese término—. ¡Bah! Me abuuuuurro... ¡Piedra papel o tijeras! ¡Si en esta partida no gana nadie, consideramos que el aspirante elige! (Tranquilo, ya se continuará en otro momento...)
—Pronto sabrás el significado de perder, mi amigo. Concentré toda mi energía en el siguiente movimiento, y cuando al fin me sentí listo, "ataqué".
—Buaaaafo, otra vez empatando. En fin, pues elige tú, aspirante: ¿sacas primero tú a tu pokémon, y por tanto el primer movimiento es tuyo, o soy yo el que comienza?
Tal y como suponía volvimos a empatar. Ese sujeto y yo nos parecíamos más de lo que creía. —Definitivamente seré yo quien empiece, pues como dicen por ahí: "El que golpea primero, golpea dos veces". >>Y, para que veas que voy con todo desde el inicio, sacaré a uno de mis mejores pokémon —Una de mis piernas retrocedió, clavándose firmemente en el suelo, mientras arrojaba una pokeball al aire. De ella salió un inmenso rayo de luz, que desapareció rápidamente, dejando ver a mi pokémon—...Ho-oh. Ho-Oh: Fuego/Volador (Legendario) Regeneración: recupera 1/3 de Ps al ser retirado de la batalla. Salud: 212/212 Fuerza: 260 (20) Resistencia: 274 (30) Agilidad: 3/3 (90 de Velocidad) Movimientos: -Onda Voltio (40 potencia, Eléctrico; ineludible) (Usos: 3/3) -Ataque aéreo (80 Potencia, Volador, recibe 1/4 del daño causado) -Llamarada (70 Potencia, Fuego) (Usos: 3/3) - Poder Pasado (60 Potencia, Roca) (Usos: 4/4)