Una dulce conversación ¿Me concederías el honor?

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por Asurama, 9 Febrero 2009.

  1.  
    Izayoimywill

    Izayoimywill Entusiasta

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    Re: Una dulce conversación ¿Me concederías el honor?

    ¡Hola!

    Bueno como antes no alcance a poner mi comentario lo pongo ahora.
    Para que decir que Sesshoumaru trato mal a Rin, porque la trato bastante mal…
    Jajaja no sé por qué pero me encanto la forma en que trato Sesshoumaru a Kagome… fue tan… mmm… como decirlo… no sé, lo único que sé es que me gusto la forma en que la trato… me recuerda a alguien ¬¬
    Uy pero al último me fascino como trato a Rin… ¡que lindo! ¡Que dulce!
    Ya ahora sí hablo sobre el capítulo 3.
    Que bueno… ahora entiendo más sobre los costumbres de un youkai, ¡gracias Sesshoumaru-sama! Jajaja
    Aunque el mismo tiene contradicciones en algunas reglas… y lo admite... ¡eso es bueno!
    Jajaja no tengo mucho que decir solo que no me imagine que iba a hablar con nosotros/as
    Con quién conversará ahora… mmm…

    Adiós.
     
  2.  
    Asurama

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    Una dulce conversación ¿Me concederías el honor?
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    Re: Una dulce conversación ¿Me concederías el honor?

    Nosotros
    Nosotros somos la cosa más rara que le ha acontecido a la vida de Sesshoumaru. A pesar de sólo tener doce años, este chico de apariencia grande y de una adolescencia relativamente larga —unos cientos de años, según Rumiko-sama— nos ha hecho pasar por todos los estados de ánimo, desde la desesperación y la angustia, pasando por la sorpresa, hasta la tristeza. Desde que lo conocimos, lo hemos colocado en los dilemas más impensados y las situaciones más inverosímiles que jamás se haya imaginado.
    Sesshoumaru entró de una forma brusca en nuestras vidas, introducido por sí mismo de la mano de Rumiko-sama, llevándonos hasta la sensibilidad extrema cuando mostró cómo decapitaba, destripaba, desmembraba y hacía polvo a sus enemigos sin ningún tipo de miramientos.
    Luego, estuvo en la “etapa de prueba de transición” por la que se ven obligados a pasar todos los personajes de Inuyasha
    Después de eso, terminamos encariñándonos con él y algunos hasta amándolo.
    Yo, personalmente, lo amaba, pero su forma de ser es tan indomable que no podría congeniar conmigo, así que se lo dejo a Rin y sólo quedaremos de amigos él y yo.
    **********************************************************************
    IV. ¿Crees que mi casa es una sala de fiestas?

    Tomó aire y se sentó. Era momento de trabajar, ya era la primera hora del alba cuando tomaba los pocos documentos que utilizaban, los puso sobre la mesa y se inclinó sobre ellos para meditar en absoluto silencio cuando se oyó estruendo, choques, ruido de vajilla rota, quejas, gritos, golpes, más gritos… y otras cosas
    —Voy a matarlos —Salió como una tromba y miró en todas direcciones sin poder encontrar el origen del escándalo. Salió al balcón y miró hacia abajo prestando atención a cada movimiento. Todos los soldados, los criados, los cortesanos, todo parecía en orden salvo…
    —Esos humanos. Juro que cuando los encuentre…
    Cerró la puerta y, dejando toda las dependencias desordenadas, tal y como estaban, bajó hasta el piso donde Inuyasha les había conseguido alojamiento a esos molestos, con la seguridad de que sólo habían arribado al palacio sin otro motivo más que molestarlo, con la excusa de que “Inuyasha necesitaba saber de vez en cuando cuáles eran los últimos acontecimientos en la familia”. Estaba cansado de toda esa hipocresía, la única que se lo creía era Rin.
    —Maldición porque eres tan inocente —sabía que Rin no tenía nada que ver, ella debía estar dormida en su habitación, en uno de los cuartos de abajo… y lo más alejada de Inuyasha que fuera posible, Sesshoumaru temía que fuera contagioso… aunque, si no se había contagiado en todos esos años… de todos modos necesitaba una excusa cualquiera para poder separar a su humana del resto de los humanos. Les agradecía que la hubieran cuidado, pero eso había sido hace mucho tiempo. Bueno, no hace tanto tiempo, pero necesitaba aire… ¡lo asfixiaban!
    Siguió el olor humano y la dirección del escándalo e irrumpió en la desordenada habitación. Allí encontró una escena rara y repugnante: el houshi —no recordaba el nombre— hallábase tendido en el suelo, de lado. Más bien parecía como si lo hubieran empujado, tenía marcas, rasguños y moretones por doquier, su ropa parecía haber sido estirada o rasgada, sus ojos estaban perdidos, a su alrededor había trozos y trozos de porcelanas y cristales de muy alta calidad, con sake y arroz esparcido por doquier, ensuciando toda la extensión del caro tatami de una de sus habitaciones. El pasillo de madera que daba a la habitación habíase ensuciado con enormes huellas de barro, en una de las puertas del cuarto estaba Sango —sí, la recordaba, la youkai taijiya era esposa del houshi—, con esa enorme arma a su lado.
    —¿Qué-están-haciendo? —preguntó mientras la sangre le hervía, intentando disimular calma
    —Ah, perdona, Sesshoumaru —se disculpó Sango con notable vergüenza—, es que houshi-sama estaba comportándose inadecuadamente y…
    Él frunció levemente el ceño
    —Como si me importaran las estupideces que hacen
    —Sólo quería disculparme por la discusión que habíamos tenido
    ¿Y a eso le llamaban discusión?
    —¿Es ese suficiente motivo como para destrozar mi casa, destruir mis pertenencias y molestar a mis sirvientes? Váyanse al diablo
    —¡Qué carácter! Pero en verdad no fue nuestra intención
    Él volvió a fruncir el ceño
    —Que no se vuelva a repetir
    —No se repetirá —le dijo ella con una expresión aturdida
    —No se-e repetir-a-a-a —dijo apenas el houshi tirado en el suelo
    Ignorando todo lo que estaba pasando, ordenó un “ejército de criados” que limpiaran el desorden que esos molestos humanos habían causado y caminó de nuevo a sus dependencias, donde se encerraría por tiempo indefinido, probablemente hasta que a Rin se le ocurriera subir a verlo.
    Ella salió algo despeinada, con los ojos vidriosos y en su ropa de dormir
    —¿Qué haces? —le preguntó él, desconcertado al verla salir así de su cuarto, no permitiría que la vieran así.
    —¿Qué ocurrió?
    —Nada importante, vuelve a tu cuarto
    —Pero ya pasó del alba… —dijo con un rostro somnoliento, mientras inclinaba la cabeza llevándose una mano al rostro para cubrir un bostezo matutino.
    No podía creerse que estuviera viéndola hermosa incluso con esa apariencia, estaba seguro de que ya tenía algo malo en los ojos
    —Aún es temprano
    —Pero usted está despierto
    —Entra a tu cuarto de una buena vez
    —Como ordene —dijo con una voz amodorrada antes de volver a bostezar y entrar para vestirse adecuadamente.
    Él caminó de largo, cruzó pasillos, subió escaleras y entró a su cuarto, esperando volver a leer las crónicas justo en el momento en que oía gritos femeninos. Volvió a asomar por el balcón y vio que eran esas dos humanas
    —Ya cállense de una buena vez humanas insolentes —les gritó desde lo alto. Parecían estar discutiendo por algún problema con Inuyasha ¡cuándo no!
    —Pero si no dije nada —dijo Rin inocentemente, que justo pasaba por ahí
    —No te lo dije a ti —respondió él en un tono suave destinado a mostrar que fue una equivocación —semejante equivocación—.
    Mientras quería sentarse para atender sus propios asuntos, no puedo evitar oír todo tipo de escándalo ¿El origen? Un maldito hanyou pequeño, los mocosos de esa taijiya; Kagome, escandalosa como siempre, cientos de discusiones y muchos gritos, los cuales todos concluían con “osuwari”, su hermano tratado como un vulgar perro callejero.
    Ya lárguense —rogaba para sus adentros. Había escuchado de todo acerca de su hermano menor “pulgoso, sarnoso, apestoso” y otras cosas, pero nunca había escuchado que tuviera semejantes enredos, salvo en su propia imaginación donde pensaba cómo sería vivir rodeado de molestos humanos ¡Mejor ni pensarlo! ¡Era una tortura China! Y ahí, en esa aldea, había dejado a Rin.
    Volvió la vista a sus crónicas ¿Cómo pudo ser tan insensible como para dejarla ahí?
    —¿Siempre discuten así?
    —Sólo cuando están en un día… movido —contestó con una sonrisa.
    —Movido —no quitaba la vista de los papeles, sus crónicas decían que las espadas colmillos se formaban con colmillo de youkai y sangre de…

    —¿Inuyasha, cómo dices eso? ¡¡¡OSUWARI!!!

    Suficiente, ya no soportaba más.
    —¿Quieres ser de utilidad? Baja ahí y diles que cierren la boca o que se larguen de una maldita vez —ordenó, intentando volver a concentrarse por trigésima vez.
    Hizo una profunda reverencia, como siempre acostumbraba y, con movimientos delicados, salió para dirigirse a donde estaban ellos y cumplir la orden del Maestro
    Cuando salió, vio una escena que le dio risa: Inuyasha estampado con el tatami revuelto a su alrededor y su rostro lleno de polvo. Sobre su espalda, un pequeño cachorro —su hijo—, a su lado, Kagome sentada con una expresión alterada. El houshi y la taijiya habían discutido, el primero tenía un ojo morado, sus hijos corrían de un lado a otro, haciendo escándalo.
    —Ohayo-gozaimasu —saludó solemnemente al abrir la puerta, y el escándalo se detuvo en forma instantánea, prestando atención a su llegada
    —¡Rin-sama! —le gritaron los pequeños y corrieron hacia ella para abrazarla. La chica se inclinó y, sonriendo, correspondió a sus abrazos, luego volvió a levantarse y los miró con una leve sonrisa, que la hacía ver muy jovial
    —Mi maestro les pide que guarden silencio. Hacen demasiado ruido en el palacio y no lo dejan trabajar ni descansar.
    —No sabía que ese idiota trabajaba —dijo Inuyasha en forma cínica, mientras se ponía de pie y se sacudía el polvo del cabello y la ropa
    —Por favor, le pediré que guarde respeto ante mi maestro —le pidió ella con una expresión algo seria
    —Ah, Rin, tú no eras así ¿se te habrá pegado de él? —preguntó burlándose
    —No tengo idea de qué habla, además le pediré que no se burle
    —No nos callaremos sólo porque él nos lo ordene
    —Mi maestro dice que si no pueden guardar silencio, salgan por favor. Afectan la estabilidad del palacio y la estabilidad emocional de mi maestro
    —Nunca pensé que tuviera emociones
    —Eso es asunto de mi maestro, después de todo, Inuyasha-sama. Y sí, las tiene. Es evidente que no puede tener tolerancia hacia ustedes. Él es comprensivo, pero desgraciadamente su comprensión tiene límites muy reducidos y ustedes los rebasan.
    —¿Eso qué me importa?
    —A mí me importa. No es que desee echarlos o que ustedes se vayan, pero las cosas en la comunidad de un youkai son muy diferentes de las de un ser humano, tienen que respetar las reglas de mi maestro mientras estén aquí. Les ruego secundarme, sólo por esta vez —les hizo una reverencia.
    —No es necesaria tanta parsimonia —le dijo el houshi
    —Está bien, intentaremos no hacer tanto ruido —le dijo Kagome, mientras llamaba a su hijo
    —Sí, sí, ya vete —dijo Inuyasha bruscamente
    Ella les sonrió y salió. Mientras, Miroku la vio retirarse
    —Sí que es hermosa —dijo— especialmente cuando se va
    —¿Houshi-sama? —dijo Sango y él volteó a verla. Entonces, ella le sonó una bofetada
    —Tonto —murmuró Inuyasha
    —N-e-c-e-s-i-t-o u-n do-c-t-o-o-r-…
    Indiferente a todo lo que estaba pasando entre los huéspedes, Sesshoumaru y Rin salieron a caminar por los jardines uno junto al otro, en un silencio profundo y respetuoso, que no sólo tranquilizaría los nervios del youkai, sino también les permitiría pensar en todas las cosas buenas que siempre sentían. Después de todo, ese silencio de paz era el único al que Rin no le temía. Caminaba a la par de él, como nadie más se atrevía, y él se sentía complacido.
    ———————————————————————————————————————————
    Era ya tarde en la noche cuando por fin pudo terminar de leer las crónicas que se habían escrito ese día, entre las que figuraba la cantidad exacta de porcelana que se había roto y el número de tatamis sucios que había que cambiar, entre otros desórdenes. Fue entonces que recordó que, para su pesar, no estaba solo en esa inmensa “casa”.
    —Más les vale no romper una sola taza más
    En ese momento, una criada entró e hizo una profunda y respetuosa reverencia
    —¿El amo bajará a comer?
    —¿Quién estará presente en la cena? —preguntó de forma indiferente
    —El joven maestro y sus invi… —el amo le cruzó una mirada terrible, con lo que la criada entendió que debía salir de inmediato. Después de todo, no era factible que el amo cenara con hanyous y humanos— ¿Desea el amo que suba a su habitación la cena de Rin-sama? —preguntó del modo más respetuoso posible
    —Por favor —dijo intentando disimular su fastidio, mientras miraba, a través de una ventana, las ramas de unos árboles que se mecían con el viento.
    Pasó mucho rato y en sus dependencias no había noticias de Rin o de la cena. A veces, sus criados se pasaban de inoperantes. Luego de varias horas, por fin decidió bajar, sabiendo que debería atravesar, de un modo u otro, la sala común donde Inuyasha y el resto estarían tomando su cena y conversando de sus estupideces. Ellos seguramente harían un comentario que lo molestaría y terminaría en una discusión que devendría en pelea… pero ya qué.
    Mientras más se acercaba a la sala, notaba que no percibía la esencia de los humanos, por lo menos no de todos. Al llegar a la sala común, se encontró con otra desagradable sorpresa: ¡el houshi estaba coqueteando con sus cortesanas! ¡Nada más eso le faltaba!
    — ¿Qué estás haciendo, houshi? —preguntó secamente
    —Eh… eh… nada —sonrió de forma inocente y pícara— sólo estábamos hablando
    —¿Y para hablar necesitas tocarles el trasero? —les hizo señas de que salieran de la sala— ¿Qué crees que es esto? ¿Un burdel?
    —No, no, para nada.
    —Es la última de tus estupideces que soporto —frunció el ceño— ¿Comprendiste bien, humano?
    —Sí, sí —dijo el houshi nervioso
    En eso, entró Sango como una tromba, sin siquiera fijarse que el señor del palacio estaba allí
    —¿De qué se trata esto, houshi-sama? ¿De qué hablaban esas cortesanas? ¿Puede explicarlo?
    —No sé de qué hablas, Sanguito —dijo fingiendo su inocencia mientras sudaba frío al ver cómo a Sango se le encendían los ojos, se le ensombrecía el rostro y la envolvía un aura peligrosamente maligna que la hacía parecer más youkai que humana.
    —No intente hacerse el inocente ¡dijeron que conversaban con un houshi muy divertido! —sacó el Hirai-kotsu de quien sabe dónde y le apuntó a la cabeza de su esposo— lo mataré.
    Se lo merece —pensó Sesshoumaru mientras lo veía salir corriendo, perseguido por Sango. Lo único que agradecía era que entre esas mujeres no hubiera estado Rin. Ahí sí lo hubiera matado.
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    Cuando subió nuevamente a su cuarto, Rin ya estaba esperándolo con una reverencia
    —No es necesario que hagas eso
    —Todos en el palacio lo hacen ¿Por qué habría de ser Rin la excepción? —preguntó con humildad
    —Porque sí —dijo él, sosteniendo su postura de la estabilidad perfecta que en realidad no existía
    —Alteza, escuché que houshi-sama causaba problemas porque estuvo…
    —No me recuerdes a ese idiota
    —Lamento que se haya molestado —dijo mirando en otra dirección para que él no la regañara—. Intenté que guardaran el orden
    —Son humanos desordenados ¿Cómo pretendes que guarden el orden?
    —Todo es posible, alteza.
    Él se sentó cerca de ella, donde estaba su cena y tomó un par de hashi
    —¿En verdad?
    Ella asintió con una sonrisa y la mirada baja
    —Dame un buen ejemplo entonces —dijo antes de probar un primer bocado, tragó, apartó el tazón y se le quedó mirando. Un incómodo silencio llenó las dependencias ¿Sabría ella contestarle? Él estaba seguro de que no
    —Eh… yo… emh… …no sé… …bien…
    Y si había algo que disfrutaba era tener la razón…

    Entablaban pequeños, cortos y elocuentes diálogos, ella tratando de defender la existencia de la estabilidad emocional humana, usando argumentos válidos para el humano pero no para el youkai. La forma de vida, actitud, ideales y costumbres, todo era diferente, era entonces cuando se daba cuenta de que no cuadraba ahí.
    Acto seguido, él le demostraba que la hacía cuadrar. De todas maneras él podía cambiar las leyes como quisiera y el que atravesara las fronteras de Occidente se vería obligado a obedecer
    —La ventaja de tener la protección de un Señor Youkai
    —Sí, en efecto —¿Qué más podría hacer que agradecer con pena, humildad y vergüenza? ¡Una humana en la poderosa familia!
    Él… él, sin hablar, podía conocer sus deseos más profundos y sus más íntimos secretos, traspasar todas las barreras habidas y por haber.
    —Es verdad, esta familia desde el comienzo ha estado plagada de humanos —el contorno de sus perfectos labios se curvó hacia arriba
    Ante su desconcierto, él hizo algo que ella jamás esperaría: se rió.
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    La medianoche era muy tranquila, por fin se habían callado esos monstruos. ¿Cómo más podría llamarles si habían llegado para poner de cabeza la casa que se veía obligado a compartir con su —no tan incompetente— hermano?
    Ese maldito monje haciendo escándalo, gastando sus provisiones, destruyendo su casa y coqueteando con sus cortesanas… ¿Qué seguía? ¿Rin? ¿Su misma madre? Quería sacarlo a patadas y sin duda lo haría con una estupidez más… o sin ella. Volteó y se echó a dormir sin preocuparse de que al castillo lo aplastaran o le prendieran fuego, ya estaba hecho.
    Ella lo miró en silencio, sin moverse del lugar donde se había sentado, veía su silueta dibujada por la luz de la lámpara, el magnífico juego de luces y sombras que formaban la totalidad de la perfecta y armoniosa figura de su “Maestro”, el rostro sereno y pacífico parecido al de un ángel, de facciones perfectas como si estuviera esculpido, la piel tersa, blanca, con ligeros tonos azulados debido a la luz nocturna al igual que sus cabellos, su gran porte, el cuerpo fornido y bien definido, como si de un depredador poderoso se tratara…

    La madrugada siguiente, por el contrario, fue muy tranquila, olía a lluvia y tierra mojada, a cielo espeso y niebla. El viento traía olores desde otras tierras, mensajes alentadores, informes del día, pautas de que el mundo seguía con vida, de que aún había equilibrio en su “pequeño” reino de Occidente.
    Instintivamente la buscó a su lado, a menudo pasaba las noches ahí, haciéndole compañía o haciendo cualquier cosa que él le pidiera. A eso le llamaba un sirviente competente y leal, pero esta vez no se había quedado. El día que parecía perfecto se vino abajo, como una perfecta melodía que es interrumpida por una nota desafinada, malinterpretada ¿El motivo? Rin no solamente no estaba haciéndole compañía, sino que se encontraba debajo de un mirador viendo caer la lluvia… ¡¿Al lado de ese maldito houshi?! Hasta hace unos instantes creía que las pesadillas no podían hacerse reales… pero la realidad a veces sobre pasa la imaginación.
    Se alistó y fue caminando cual fantasma con movimientos casi imperceptibles hasta donde ellos estaban
    —Buenos días —dijo denotando presencia a una corta distancia de donde el humano y su protegida hablaban.
    Cuando Miroku se dio la vuelta y lo vio se puso azul, púrpura, rojo… el aire se le cortó, hasta las piernas le temblaron, él lo había amenazado por si hacía otra estupidez y estaba rogando que él no creyera que se encontraba coqueteando con su dama favorita. La visión se dibujaba nítida y oscura en su mente: él siendo destazado por ese cruel príncipe youkai que, como decía Rin, no podía tolerarlos, furioso y con los ojos encendidos como para transformarse. Retrocedió un paso, dos…
    —Buen día
    —Buen día —dijo Rin con una sonrisa que intentaba disfrazar sus nervios. Sólo era una distorsionada imaginación en la cabeza del Maestro, pero lo conocía tan bien que prácticamente podría dibujar lo que estaba pensando de él… y de ella. Se inclinó haciendo una respetuosa y muy formal reverencia, pero el príncipe ni siquiera la estaba mirando. Sus ojos estaban clavados en el rostro del impertinente houshi, haciéndolo pedazos con esa afilada, cruel y rencorosa mirada. Destilaba odio y celos, muchos celos por sobre todo, para cualquiera sería más que evidente; sólo faltaba que le gruñera y le enseñara los colmillos. Miroku hizo una pequeña y falsa reverencia y poco a poco fue retrocediendo hasta desaparecer a toda velocidad en una habitación cercana a las dependencias de Rin, sudando frío por la horrible sensación que su fuerte presencia le había causado y el escalofrío que le recorría la espalda desde la base hasta la nuca como una navaja bien afilada. Tomó aire profundamente y lo soltó con lentitud, sí, así lo había mirado
    —Houshi-sama ¿En dónde estuvo? —preguntó Sango con un tono entre cínico y suspicaz, apoyada en la pared con los brazos cruzados, el hirai-kotsu a su lado y sus tres niños en fila. La mirada de su esposa le dio mucho más pavor que el encuentro con el daiyoukai
    —¿Y tú te crees el súmmum? —pensó para sus adentros—, espera a que te encuentres con mi esposa, entonces: eso sí da miedo —seguía sudando frío sin contestar—. Fui a dar un paseo matutino por los jardines
    —¿Con esta lluvia?
    —Sí, papá —dijo una de sus hijas
    —Sí, es verdad —dijo el pequeño— ¿No nos habías dicho que querías escuchar una historia de Rin-sama?
    Sango miró a los niños y acto seguido lo miró a él
    —Así que eso
    Otro escalofrío subió por la espalda de Miroku mientras ella ya lo miraba como un espíritu maligno
    —Espera… Sanguito… te-te lo explico…

    —Inuyasha, Kagome y el cachorro estaban en la sala tomando el desayuno cuando Miroku entró con una expresión serena y los ojos cerrados, su cabello revuelto, en su cabeza, cinco elegantes chichones, en su rostro, rasguños y su ropa toda estirada
    —¿Miroku-sama, qué le pasó? —preguntó el pequeño hanyou sorprendido
    Inuyasha se inclinó para alcanzar su altura
    —El tío tuvo un problema con Sango, al parecer
    —No, solo fue un malentendido —dijo el houshi filosóficamente, sin cambiar su neutral postura
    —Y tus actitudes de seguro no tienen nada que ver —le retrucó Inuyasha
    —Sólo salí a admirar la belleza del jardín bajo la lluvia y ella lo entendió mal
    —Sí, papá tiene razón —dijo una de sus hijas, que venía siguiéndolo, ellos miraron a la pequeña—. Dijo que sólo hablaría con Rin-sama
    Kagome e Inuyasha le pusieron caras muy feas, llenas de suspicacia
    —Miroku-sama nunca cambiará, ¿verdad? —dijo Kagome indignada
    —Oigan, muchachos, no me juzguen así
    —Sí —dijo Inuyasha—, tú monje libidinoso coqueteando con mi… —en ese momento fue callado por una vaina de espada que aterrizó en medio de su cabeza
    —Buen día imbécil —saludó con la típica expresión fría antes de lanzarle una mirada venenosa al houshi que nuevamente comenzó a retroceder
    El hanyou saludó a media voz por la presión que le estaban ejerciendo contra el suelo
    —Buen día, idiota —sin cambiar su expresión o postura, el youkai dirigió la mirada de sus ojos dorados hacia abajo…

    Los criados se sobresaltaron al oír una serie de golpes que provenían de la sala. Un guardia le dijo a una criada.
    —El Maestro vino a saludad al joven maestro
    La criada lo miró
    —Y el joven maestro parece corresponderle a su hermano mayor…

    —¿Te encuentras bien oyaji? —preguntó el cachorrito hanyou a su padre que yacía en el suelo con la cabeza molida a golpes
    —Como te atreves…. —dijo Inuyasha completamente mareado, con la mirada perdida
    —Eres un desconsiderado —dijo Kagome parándose
    —Sí, ahora yo soy el desconsiderado —sin miramientos, usó a su hermano de tapete y avanzó peligrosamente hacia el houshi—. Contigo quiero hablar, humano.
    A Miroku se le heló la sangre
    —¿Co… conmigo?
    Sesshoumaru entrecerró los ojos
    —Sal de mi sala. Ahora
    Miroku, con los ojos como platos y sin decir nada, salió. Intentar pelear con un Daiyoukai solo y sin el Kazaana podía considerarse suicidio
    —Fue bueno conocerte —se oyó murmurar a Inuyasha, sabiendo que Miroku se lo merecía y a eso le siguió un impetuoso…
    —¡Osuwari! —y un golpe seco en el tatami de la sala. A Inuyasha parecía agradarle vivir en el suelo

    Se miraron frente a frente.
    —Ya di qué demonios es lo que quieres en mi casa —dijo en un tono grave, pausado, amenazante y siniestro. Pensaba en intimidarlo para que se dejara de idioteces, y si eso no funcionaba…
    —So… sólo estaba bromeando
    —¿Qué quieres? —repitió en un tono peor al anterior— ¿Dinero? ¿Mis cortesanas? ¿Mis sirvientes? ¿Qué demonios es lo que crees que es esto? ¿Un burdel? ¿Una sala de fiestas? —su cabello blanco sedoso comenzó a flotar detrás de sí y le salió un letal silbido
    —No pensaba en molestarte, en verdad —dijo Miroku en un tono falsamente sereno intentando tranquilizar a su interlocutor mientras empezaba a temer por su vida ya que todos estaban en su contra debido a sus pésimas actitudes.
    —Más te vale dejar de jorobarme
    Miroku juraba que el daiyoukai iba a transformarse en sus narices, ya se veía a sí mismo como alimento para perro. Sesshoumaru dio un paso hacia delante y Miroku dio un paso hacia atrás, cayéndose del pasillo a la tierra
    —Trágate el polvo houshi metiche —le gritó un soldado de Sesshoumaru, éste no estaba enojado, más bien reía con malicia, como si esperara a que el humano cayera a tierra. Pronto, los soldados de Sesshoumaru y los guardias comenzaron a amontonarse cuales buitres sobre un cadáver, cerca de donde estaban y alrededor de Miroku, todos sonriendo con la misma malicia del primero que había aparecido. Algunos hasta comenzaban a frotarse las manos.
    —P-por favor, escucha —balbuceó el confundido humano tirado en el suelo
    —Si vuelvo a verte cerca de Rin considera que tu vida finalizó —amenazó fríamente con un dejo de ira.
    —No le dije ni le hice nada a Rin-san e- en serio… —estaba que se moría de los nervios y pronto un ejército de youkai estaba a su alrededor como lobos al acecho, todos riendo maliciosamente.
    Sesshoumaru le dio la espalda y se fue escaleras arriba. Se oyó un grito desesperado de Miroku. Sango, Kagome, Inuyasha y los niños salieron corriendo a mirar mientras veían que los youkai se marchaban muy tranquilos dejando a Miroku aporreado en medio del patio, peor que cuando Sango se enfadaba, el polvo se levantaba, el houshi veía estrellas y nubes, completamente aturdido y golpeado, medio morado y con algunos dientes de menos
    —Para que aprendas —le dijo Inuyasha con superioridad—. Eso por meterte donde no debes
    —P-o-r q-u-e n-o m-e a-y-u-d-a-s-t-e-e-e… —balbuceó hecho puré
    —Porque te lo mereces —le dijo Sango enojada
    —Aho-r-a sí n-e-c-es-ito u-n do-ct-o-o-o-r-… —hasta sangraba por la nariz mientras hablaba como idiota.
    Al rato apareció Rin y se paralizó sorprendida por la escena, inocentemente preguntó
    —Pero… ¿Qué le pasó houshi-sama?...

    —Sólo te pediré unos momentos para aclararte algo
    —No hay nada más que aclarar
    —Escucha con calma —dijo en tono filosófico—. No soy tan tonto como para pretender coquetear con la persona a la que le tienes más afecto
    —Jamás dije tal cosa —respondió con la vista fija en las lejanías, sobre unas matas del jardín dándole la espalda en todo momento, con un tono frío, indiferente y desentendido, como si cayeran trocitos de escarcha con cada palabra que pronunciaba, como si una blanca niebla lo rodeara y lo hiciera resplandecer de ese blanco y plateado que, junto con su aura, lo hacían parecer de hielo.
    Pero él no se dejó intimidar, no permitiría que por un malentendido —y vaya que estaba malentendido—, los soldados y guardias volvieran a aporrearlo como si fuera un vulgar trapo de piso. Tampoco permitiría que esa clase de choques llegara hasta oídos de Sango que, de seguro, le rompería la cara a golpes debido a los celos.
    —No lo has dicho, pero tu actitud es más que suficiente para denotarlo —el youkai miró por el rabillo del ojo con tal rencor y disgusto que parecía desprender rayos fríos de color dorado que, con sólo tocarlo, lo convertirían en vapor. El houshi empezó a sudar frío, pero no se rendiría por muchos deseos de salir huyendo que tuviera—. Quizás no te hayas dado cuenta de lo mucho que has sobreprotegido por años a Rin, pero nosotros, que vemos desde otro ángulo, sí. Sabiendo eso sería una locura acercarse a ella con segundas intenciones, ni siquiera yo tendría suficiente valor, así que tu enojo es en vano. Sólo pretendía hablar con ella.
    La declaración en voz alta de sus sentimientos por parte de un mísero humano sólo lo hacía sentirse más furioso a cada instante. El hielo y el rayo aumentaron en la presencia del poderoso inuyoukai, como si estuvieran a puto de salir como una terrible avalancha desde su interior
    —¿Así como estabas hablando con las cortesanas? —pero su tono sereno, aunque seco y frío, no podían ocultar la rabia que le estaba teniendo. Estaba más que seguro de que, en cualquier momento, el Daiyoukai se voltearía y le daría tal golpe que lo enviaría a ver de cerca de su abuelo maldecido por Naraku.
    —No, no, lo malinterpretaste todo. Yo estoy consciente de que unas simples cortesanas como esas no tienen ni siquiera un puñado de todas las excepcionales cualidades de tu Rin-san, así que no podría tratar a alguien tan delicado de ese modo que, lo admito, es totalmente inapropiado—no se creía ni él mismo, comenzó a sudar frío de nuevo y el corazón le daba mil latidos por segundo, mientras esa frialdad que prometía una letal amenaza le calaba los huesos dejándolo paralizado y blanco de susto.
    Lo sabía, iba a darse la vuelta. Y lo hizo
    —Si quieres seguir viviendo más te vale que sea cierto. Ahora largo —dijo de modo antipático y pedante, como era su costumbre, con un dejo de ira ante el maldito humano que se creía lo suficientemente bueno como para dirigirle la palabra.

    ***************************************************************************
    Miroku es un personaje muy divertido que ocupa su tiempo en admirar los atributos de las mujeres que tiene a su alrededor, en especial si son bellas. Si esta actitud se aplicara a Rin —de grande—, seguramente el resultado sería desastroso, Sesshoumaru haría cualquier cosa para evitarlo y dije cualquier cosa.
    Aún cuando ya no tenga una mano maldita y no lo abofeteen de seguido, las peleas serían múltiples y la familia se autodestruiría.
    El houshi entró a la vida de Sesshoumaru introducido por Naraku, quien le dio armas para contrarrestar su Kazaana, incluso para matarlo. En esos momentos, Sesshoumaru era tan despiadado que no le hubiera importado matarlo de un buen golpe, incluso lo intentó, pero eso debido a que “se entrometía en la pelea con Inuyasha”. De dar un consejo, te diría que jamás te entrometieras en la conversación de este chico, tiene unas respuestas irascibles y muy impredecibles. “Objeto altamente inflamable”.
    Miroku es quien se ha tomado el mayor trabajo de analizar la actitud de Sesshoumaru, y es increíble cómo a veces acierta. Como es el personaje pensante y analítico de la historia, creo que captó en seguida todo lo que estaba ocurriendo, aunque después probablemente lo tergiversara todo con sus pensamientos pervertidos.
    Otro choque se da durante las últimas batallas, cuando estuvo metido en el incidente de Magatsuhi, entorpeciendo así la misión que únicamente Sesshoumaru podía ejecutar.
    Creo que es uno de los pocos personajes que no protegió a Rin, pero tampoco la metió en problemas, así que mientras no se le acerque probablemente viva unos años más…
    Es así, yo creo que Sesshoumaru divide a las personas
    -Los que agredieron a Rin —o a él mismo—.
    -Los que no agredieron a Rin —o a él mismo—.
    -Los que protegieron a Rin.
    Y en base a eso los perdona o los hace polvo
     
  3.  
    AkoNomura

    AkoNomura Guest

    Re: Una dulce conversación ¿Me concederías el honor?

    Hola luchy!

    este capitulo fue mas gracioso, pobre Miroku, lo golpearon mucho en este capitulo, Sesshoumaru no tiene nada de paciencia.
     
  4.  
    Asurama

    Asurama Usuario popular

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    Una dulce conversación ¿Me concederías el honor?
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    Re: Una dulce conversación ¿Me concederías el honor?

    V- Las cartas que le escribí a mi amor

    “Te conocí el día de hoy cuando viniste a traerme un recado y tu presencia me impactó de inmediato, quizás porque vengo de un mal día. Pareces una persona de carácter fuerte y de verdad no me agrada, te crees capaz de atropellar mi forma de ser y pensar ¿No es así? Tú eres igual a la basura que te dio origen”.
    “¿Qué la espada Toukijin me pertenece? ¿Qué viniste a asegurarte de que estuviera en mis manos? ¿Quién te crees? ¿Crees que el objetivo de esta espada es matar a mi hermano? No tienes idea de cuán equivocada estás, yo no pierdo el tiempo en basura como ustedes ni en tontos como mi hermano, el poder será necesario en mi vida para tomar el lugar que me corresponde, como sucesor de mi padre. Ya sé de donde salió la espada, y que me pertenece, yo mandé forjarla, no ustedes ¿Acaso creyeron que no podía tenerla? No tienen idea de la magnitud de mi poder, aún no me he convertido en daiyoukai, pero algo en mi interior me dice que, a cada paso, estoy más cerca de mi objetivo. Tú, tonta ignorante, no tienes la menor idea de todo esto y no tengo interés en informarte de ello, prefiero guardármelo para mis protegidos…”
    “Te escondías como cobarde mientras pretendías atacar desde las sombras. Yo jamás te permitiría dañar la persona más importante para mí, que sepas que soy capaz de matarte si los metes en problemas o si me causas problemas a mí, siempre me basta con que lo sepan y lo respeten ¿Está bien, niña engreída? No se me dan las relaciones con mujeres así que es mejor que te guardes tus elogios. No te servirán para salvar tu vida ni para ponerme de tu lado”.
    “Eres una persona extraña y al mismo tiempo muy caprichosa, mis protegidos te consideran altanera, yo, personalmente, te considero un estorbo, pero… Algo en tu actitud rebelde llama mi atención. Hay algo en ti que te convierte en el lado opuesto de ese insecto”.


    “¿Eres muy olvidadiza, verdad? Yo no me olvidé de ti desde que te vi, y tu situación parece empeorar cada vez que haces aparición. Otra vez viniendo ante mí con esa actitud altanera, perturbando el sueño de mi compañera, perturbando la tranquilidad de mi noche con ese fétido olor que emanas, el cual es idéntico al de “tu amo”. Pero, espera, tú no lo consideras tu amo, eso es lo que has dicho, que no le sirves porque te da gusto, que detestas sus órdenes, que te obliga. Me doy cuenta de que no eres sirviente, sino esclava. Qué pena me da, no hablo con youkais inferiores. Ni siquiera puedo considerarte youkai, ya que saliste del cuerpo de un asqueroso hanyou, qué pena me da.”
    “De repente, me di cuenta de algo muy extraño, mi pena quiere sonar cínica, sarcástica y denigrante, pero no lo consigo… es que realmente… realmente me da pena, es una lástima. Algo en tu carácter se parece un poco al mío ¿No lo crees? Yo no puedo dejarme dominar por nadie, ser esclavo debe ser un infierno.”
    “Es por esa razón que quieres ser libre, desearías tener la suficiente fuerza como para poder ser libre. Tú crees que yo tengo la fuerza que a ti te falta… y quizás es cierto. Escapaste de modo inminente, o al menos eso creíste, yo pienso que tu amo no confía en ti del todo y que es muy probable que jamás deje de vigilarte, que te siga como a una pesadilla hasta dentro de tu propia mente paras poder manipularte a su antojo. Qué pena me da.”
    “yo sé lo que hiciste, tu olor te delata: el campo de energía se debilitó y tú deliberadamente te saliste. Es la luna nueva, así que Inuyasha debe haberse convertido en humano, probablemente fuiste a por él y lo atacaste, o quizás ese imprudente intentó atacarte a ti cuando se dio cuenta de que apareciste, entonces descubriste el denigrante secreto de mi Clan. Después atacaste a una manada de lobos y de allí trajiste esos fragmentos de la Shikon no Tama que lucías presumidamente ¿Ves? Si eres predecible para mí, ¿cuánto más lo serás para Naraku? Estás muerta. Estás muerta si llega a descubrirte, lo cual es probable que haya sucedido.”
    “Pero eso no fue todo. No viniste a pelear, esos fragmentos no te darían la fuerza suficiente para derrotarme ¿o sí? No importa si puedes controlar al viento, Nadie salió vivo de enfrentarse al Viento del Oeste, leyenda que vive desde el nacimiento de mi padre, el gran Inu no Taishou y sigue hasta la actualidad, cuando sus poderes fueron entregados a mí. Eso es algo que evidentemente sabes, el poder es algo que no se puede ocultar, y a mí no me apetece especialmente hacerlo… poder ¿Cuántos ansían aquello que mi Familia ostenta? Viniste alabando mis poderes y mi fuerza, todas mis facultades, todas mis capacidades. Sólo me adulaste, esta vez no me amenazaste ni intentaste faltarme el respeto… pero de todos modos fuiste atrevida. ¿Negociar con un príncipe youkai? ¿Quién te crees? Me ofreciste esos fragmentos que ostentabas a cambio de que te liberara de Naraku y que te devolviera tu corazón. Mi corazón dio un vuelco ¿Se trataría acaso de la necesidad de ayudarte? No, eso es imposible, no me interesa… Quisiera poder decir eso, pero una parte muy profunda de mi ser anhelaba decirte que sí, tus elogios surtieron efecto, hmnp, me río de mí, doy pena, esto es realmente patético, yo no debería estar aceptándote, en primer lugar porque sirves al enemigo de mi familia, aún en contra de tu voluntad, y en segundo lugar porque mi posición no me dejaría rebajarme tanto, sería como obedecer órdenes de alguien inferior… sería absurdo”.
    “Sobre los fragmentos… sentí como si te burlaras de mí: primero alabaste mi poder y luego me ofreciste esas cosas malditas. Yo no las necesito para tener poder, no me interesan y oí que quienes se involucran con la Shikon no Tama terminan envueltos en terribles dilemas y que la joya los maldice. Yo no seré un maldito. Te dije que no tengo obligación alguna de ayudarte y es la verdad, nadie me obliga, ni siquiera la lástima que das, no es que le tema a Naraku, pero esto equivaldría a denigrarme a mí mismo. Además se supone que este asunto concierne a ti y a tu amo, yo no tengo nada que ver contigo y tampoco deseo involucrarme. Por último, si escuchara a mis sentimientos y te ayudara, todos en las Tierras se burlarán de mí, un príncipe digno no hace estas estupideces, aún cuando desee hacerlas”.
    “Puedes enojarte si lo deseas, mi orgullo es más fuerte que mis buenas intenciones, no te ayudaré ni ahora ni nunca. En cambio te di un consejo, que usaras esos fragmentos para ser libre por ti misma ¿lo harías? No lo sé, eres tan arriesgada que es muy probable que lo hayas intentado, no estoy seguro de que sobrevivas si así fue. En cambio, si no te sientes capaz de llevar a cabo semejante traición, no deberías siquiera pensarlo, deberías resignarte a obedecer ciegamente a tu amo. Sí, quizás seas como el viento y desees ser libre, pero deberías pensarlo ¿Qué valdría más? ¿Intentar ser libre y morir en el intento? ¿O sacrificarte para poder seguir viviendo? Una parte de mi que no condice con mis estrictos paradigmas desea rogarte que desistas de tus estúpidas ideas y que intentes vivir a cualquier precio, que no cometas una locura suicida… no me preguntes por qué, sólo es algo odiosamente molesto que surge en mi cabeza”.
    “Así que dijiste que no puedo llamarme un hombre. Eso fue una gran ofensa y también molestó mucho a mis protegidos. Quizás no merezca llamarme hombre: entierro mis sentimientos para poder mantener mi posición, tal vez tengas razón… y tal vez esté siendo injusto conmigo”
    “Hoy hablé con la mejor amiga —y la única— que he tenido en toda mi vida, Rin. Rin es el ejemplo de la compañera ideal, no necesito decirle las cosas, con sólo verme sabe a la perfección lo que pienso, siento y deseo, no necesito dar órdenes para que cumpla lo que quiero, lo hace de inmediato y sin queja, como si leyera mi mente. Es como si ambos fuéramos uno, una unión ideal. Así, yo no dije nada, ella se dio cuenta de inmediato de lo que yo sentía, apoyó mis sentimientos, no puedo creerlo. Pensé que, como mi protegida, habría de apoyar mis argumentos, pero me traicionó… No, en realidad no es así. Creo que a ella no le importan las leyes, ni nada, más bien le importa lo que siento, nada más. Es evidente que ella notó la confusión que hay en mí desde entonces. Rin reconoce que soy muy fuerte, que no necesito de la perla, pero, al parecer necesito del afecto que ellos me dan, aún cuando no me dé cuenta”
    “Ella me dijo que ya no se siente sola gracias a que está conmigo, y yo siento lo mismo, sin embargo dice que tú estás triste, sola y no tienes a nadie. Sé lo que quiso decir, que tú me necesitas tanto como mis protegidos, que yo necesito hacer algo, así como hice con ellos, eso ya lo sé, pero no puedo permitirme tal cosa, no importa cuanta sea mi culpa, ni cuán sola te sientas. No importa que mi amiga me lo repita. No puedo… quizás en el fondo no encuentro el valor para hacerlo. Rin, que me entrega todo de sí ¿podrá darme el valor que necesito?”


    “Estuve mirando la luna con toda tranquilidad cuando apareció Jaken con una noticia alarmante. Venía solo, sin Rin, dijo que ella estaba contigo, que te la llevaste. Nunca debía haberle quitado los ojos de encima, casi olvido que cumples órdenes, me odio por esto”
    “Al instante apareció Naraku y me dijo que tenía a Rin y que estaba a salvo, que la devolvería cuando yo matara a Inuyasha, sin embargo, él es mi hermano, aún cuando no quiera reconocerlo. Yo no puedo ni quiero matarlo, además no cumplo órdenes de sucios youkais bastardos, yo no cumplo órdenes de nadie, no respondo a ruegos como los tuyos, no respondo a chantajes, no caigo ante la presión. No escucho a mi corazón aún cuando él grite con todas sus fuerzas, no debo hacerlo. Temo que ceder a tal acción me convierta en un ser débil y mi debilidad pondrá en peligro todo lo que poseo, incluso a mí… y, si tengo suerte, acabaré como mi padre: con un agujero en el corazón”.
    “Naraku es un cobarde, no es capaz de venir por sí mismo y envía un kugutsu. Me odio por esto, pero no puedo ceder, no puedo ir y simplemente matar a Inuyasha y no puedo ir en busca de Rin, no haré eso sólo por una humana, no me rebajaré… quisiera decir eso, pero ella es sumamente importante para mí, no tienes idea de cuánto, no sé cuándo ni cómo pasó, sólo sé que quedé atrapado en esta red en la que necesito a Rin tanto como ella me necesita a mí. Casi puedo oír su voz pidiendo auxilio, aún cuando sea una ilusión. No puedo permitir que le hagan daño ¿Qué hago? Acabaré con ese insecto de Naraku… y cuando lo haya borrado de la faz de la tierra, recuperaré a mi Rin”.


    “Anoche te vi. No estabas con Rin, como había pensado, estabas como encadenada detrás de Naraku, esa mezcla de youkai extraña que quiso pasarse de listo. No quería que yo matara a Inuyasha, no quería matar a Rin, no quería matarme, quería robar los poderes de un Daiyoukai, los míos. ¿Te alarmaste cuando oíste semejante cosa, no es así? Al menos yo tuve esa impresión y me sorprendió, no creí que alguien como tú se preocupara por mí, fue extraño. En realidad, anoche me pasaron muchas cosas extrañas y me avergüenzo por ello. Por un simple descuido me dejé engañar por el que se dice tu amo”.
    “Qué irónica es la vida ¿Verdad?, Inuyasha, a quien desprecio a pesar de que lleva nuestra sangre, me salvó. Qué irónica es la vida. El plan cuidadosamente tramado por la maquiavélica mente de Naraku me protegió de Inuyasha. De inmediato me puse nervioso. Naraku acababa de ofenderme en todas las formas posibles y era mi deber y derecho matarlo, él era mi presa. Pero Inuyasha se entrometió con la idea de acabarlo él. Ese tonto en realidad no tiene ni siquiera una ínfima idea de lo que significa el respeto al hermano mayor. Bueno, tú no debes tener mucha idea, eres la mayor de tus hermanos y sólo por eso eres la más rebelde. Es increíble hasta en qué punto nos parecemos. Inuyasha y yo comenzamos a discutir inútilmente mientras despedazábamos a Naraku, era lo que tú esperabas ¿Verdad?”
    “Tengo algunas ideas de lo que pudiste hacer cuando recibiste la orden. Al salir, viste que Inuyasha era demasiado fuerte, te entró miedo y lo dejaste entrar, fingiendo ser vencida por él, o también pudo ocurrir que pensaras en que su fuerza sería capaz de despedazar a Naraku, ya que me creías muerto y lo dejaste pasar o estabas tan confundida que ni siquiera te inmiscuiste. En todo caso, la situación no mejoró mucho, raptar a Rin era para ganar tiempo en el escape, ni siquiera tú tenías idea de eso. Bien, yo no deseaba ver muerta a Rin, así que fui por ella. Luego apareciste tú y te llevaste a ese niño, Kohaku. Él es rebelde igual que tú ¿no? Al parecer ese tonto de Naraku no es muy popular entre sus esclavos. Lamento no haber hecho nada, no disponía de tiempo para ayudarte, sólo estaba buscando una forma de escapar de las redes de Naraku, pero creo que es tarde para eso: firmé un contrato con la desgracia cuando acepté su favor para atacar a Inuyasha la primera vez. Que idiota fui, me odio por esto. Ahora prometo hacer polvo a Naraku la próxima vez que lo vea. Tú, Rin, mi hermano, todos necesitan reivindicarse… pero principalmente lo haré por mí, ya tendré tiempo de analizar mis segundas intenciones cuando todo esto acabe, mientras tanto, sigue viviendo un tiempo más”.


    “Hoy, Rin me contó algo muy curioso. Dijo que apareciste durante mi ausencia y que querías hablar conmigo ¿Sería otro reto? o quizás… o quizás otro negocio de los tuyos, eso es muy factible. Al parecer aún no entiendes que me decidí a no ayudarte para no involucrarme más. Ayudarte implicará problemas con mi familia, con mis protegidos, con mis tierras, incluso con mi conciencia. Entiende de una maldita vez que no puedo y que no lo haré, y que si algún día acabo con Naraku será por mí mismo y por nadie más. Le debo este pequeño favor a mi orgullo, no me dejaré aplastar por un hanyou que quiere pasarse de listo. Después de eso, está Rin y después… después todo lo demás. Eres como una molestia necesaria para mí, me agrada que alguien reconozca mi poder, pero no puedo, te lo repetiré mil veces, no puedo involucrarme contigo… y no sé cómo demonios puedo lograr que Rin entienda eso, ella sigue insistiendo en que lo que siento está bien y es lo correcto. No, esto no está en bien en lo absoluto. No me siento bien”
    “Rin me contó que se asustó bastante, pensando que te la llevarías por segunda ocasión, pero, al parecer, realmente olvidaste ese hecho. No sé si Naraku te borra la memoria o si realmente eres muy olvidadiza. Creo que son ambas cosas. Ella dijo también que Jaken te trató muy mal, que dijo que te rompería la cabeza si te viera…”
    “Pensándolo bien, quizás no te haría nada, de repente, siento que no podría hacerlo, tienes tu lado bueno, tu lado que me apoya. Sé que tan sólo eres un instrumento de Naraku, es a él a quien va dirigido mi odio y a quien debo acabar, quizás ya te dejé fuera de esto. La mayoría de las personas se alegran cuando les doy la espalda, pues eso siempre significa que los he perdonado. Deberías alegrarte de que te dé la espalda, si te mirara de frente, probablemente sí te mataría. No volveré a verte a la cara ¿Me oíste, chica engreída?”.


    “No te veo hace meses, no creí que esto me preocuparía, no se lo he dicho a nadie pero, como es de esperarse, Rin lo supo. He seguido la pista de Naraku por muchos lugares. No apareciste ni siquiera una sola vez en Hakureizan, quizás no hubieras podido resistirlo o tal vez Naraku te envió a otro lugar. Levemente percibí tu olor y me entró curiosidad, pero no por eso te seguí, no puedo”.
    “Rin también corrió peligro y esta vez tú no tuviste nada que ver, cómo odié a esos sujetos. Estoy agradecido con esa mujer a la que le temes, la sacerdotisa que atacó a Inuyasha. Ella salvó a Rin cuando estuve a punto de perderla. No es tan mala, pero no debería estar en este mundo y se marchará tarde o temprano, morirá igual que esos hombres, es su destino y debe aceptarlo. Aún así, aunque el destino de Rin parezca ser también el de la muerte, me niego a aceptarlo. En ese momento, le pedí que saliera del Hakureizan, entré y busqué a Naraku ¡pero ese bastardo sigue huyendo! Inuyasha es un escandaloso, no puede aceptar el destino que le corresponde a esa mujer muerta, ella, que también huele a cadáver con tierra. No he vuelto a ver ni a Naraku ni a él”.


    “Así que te dignaste a aparecer. Esta vez fue con una interesante propuesta para conducirme hasta Naraku. Esta vez te escuché, quise que me dirigieras a él, todos dependemos de eso. Para ello tenía que cruzar el límite de este mundo con el otro, ese es el cementerio de los youkai, el lugar donde mi gran padre descansa. Cuando me enteré, me llené de furia, no podía permitir que semejante basura perturbara el descanso de mi padre con sus idioteces, ni siquiera por un fragmento de la Shikon no Tama, y eso incluye a Inuyasha también. Le di una paliza a ambos, eso fue el colmo. Esta vez Naraku sí se pasó del límite y acabó de marcarse su sentencia de muerte ¿Hay alguna forma de faltarme el respeto que se le haya olvidado probar? Usó sus asquerosas manos para profanar todo lo que me pertenece. No, a ti no te incluyo. También tuve que defender a Inuyasha y aprendí nuevos usos de mi Tenseiga, al parecer este colmillo está lleno de sorpresas. Oh, se me olvidó agradecerte por avisarme a tiempo, pero olvidaste un “ínfimo” detalle… ¡¿Dónde rayos tiene escondido su corazón ese maldito?!”


    “Viniste como aquella noche, con una propuesta muy interesante ¿Así que descubriste la ubicación del corazón de Naraku? Eso puede serme de utilidad, pero me niego a recibir tu ayuda. No es nada personal, pero ya sería evidente entonces que algo no está bien conmigo. No quiero eso. De todas formas, hay alguien a quien no puedo ocultárselo sin importar qué tan bien disfrace mi desequilibrio. Lo nota de todas maneras, es imposible, no sé como lo hace y no sé cómo consigue que, por momentos, acepte lo inaceptable. Es inaceptable que un príncipe youkai se deje llevar por el entusiasmo de una niña humana, pero es así, sigue insistiendo en que me alíe contigo o, peor, que te proteja. Y lo más espantoso es que a veces creo que mi Rin está en lo correcto”.
    “Trajiste un trozo de youki cristalizado que puede detectar una piedra borra-youki, no sé cómo lo conseguiste, sólo sé que lo trajiste para mí. Me trajiste un obsequio para halagarme. Tu principal intención es que yo mate a Naraku y te libere ¿No es verdad? Aunque, al parecer, hay algo más, esta vez fue distinta de las anteriores. Dejaste el regalo ahí para que yo lo tomara o lo dejara libremente, no fue un negocio, sólo un simple regalo ¿se parecerá esto a la ayuda desinteresada? Tú te fijaste en mí, lo hiciste desde la primera vez que me viste, aún cuando yo no te di ninguna importancia. Eres imposible”.
    “Mi razón lógica y mis sentimientos me decían qué debía hacer, pero simplemente no podía, así que dejé que Jaken eligiera. Sabía que él haría lo que yo pensaba que era lo correcto: no actuar, era una trampa. Pero casi olvido que a mis espaldas siempre está Rin… y que ella elegiría lo que mis sentimientos creían lo correcto: aceptar la ayuda, no hubo maldad alguna en tu acto. Ella lo dijo fuerte y claro, aquello que yo ni siquiera deseaba pensar: Tú te enamoraste de mí ¿Y yo? Lo único que puedo decir es que me aterra oír la opinión de Rin, ella nunca se equivoca


    “Por todos los cielos, por todos los infiernos y por todos los mundos que existen en este maldito universo. ¿Qué voy a hacer con esta niña? ¿Cuándo dejará de ser un reflejo de mi corazón para entender que no puedo hacer todo lo que quiero? ¿Cuándo dejará de hacerle travesuras a mi corazón? Me derrite hasta dejarme convertido en un pedazo de nada sin nombre ¡Basta Rin!”
    “Tú debes ser la que está más agradecida con ella, el valor de Rin te salvó la vida ¿Sabes que ella es capaz de salvarle la vida a cualquier persona necesitada que se cruce en su camino, incluso Jaken o yo? ¿Qué afinidad tiene con rescatar youkais en dificultades mientras se pone en riesgo a sí misma? ¿Qué necesidad tiene de seguir con esto? ¿Acaso no parará hasta convencerme? Sus síntomas son muy contagiosos, comienzo a comportarme como ella: muestro sentimientos, me compadezco de los demás y hasta llego a brindar ayuda, lo único que le queda por lograr es…”
    “…es que te mire con amor, pero creo que incluso eso llegó a conseguir”
    “Caminábamos junto a un riachuelo cuando algo cayó al agua, todos nos dimos cuenta de que se trataba de ti, sin embargo mi orden fue seguir caminando mientras decía que no me interesaba. Eso fue una clara mentira. Lo suficientemente clara como para que… así es, como lo supones… para que Rin se diera cuenta”
    “Yo sabía que Rin era capaz de hacer cualquier cosa por mí, pero jamás creí que llegaría a esto. El haberlo notado, sumado a su necesidad de ayudar a los demás, la hicieron saltar al agua para intentar ayudarte. Tan sorprendido estaba que me quedé como idiota junto al río. Ella cayó al agua y era arrastrada por la corriente junto con Jaken que había intentado ayudarla, sólo entonces reaccioné y saqué a los tres del agua. Mis protegidos estaban asombrados de que llegaras a nosotros a pesar de tus heridas. Tenías un soberbio agujero en el pecho, era imposible que sobrevivieras, eso fue porque Naraku tiene tu corazón ¿Verdad? Aunque esta vez te salvaste, presiento que es tu condena a muerte, Naraku se percató de tu traición y piensa abandonarte, al menos eso nos diste a entender. Como lo prometí, en ningún momento volteé a verte, pero no porque no quisiera, algo indescriptible y doloroso me impedía voltear. Esta vez, algo me empujó a pedirte que te quedaras aún cuando mis labios permanecieron cerrados. Como era de esperarse, fue Rin quien te lo pidió por mí, pero tú negaste la ayuda, quizás ya te hayas resignado, dices que no quieres inmiscuirme, ya veo”.
    “Sólo una cosa más. Cuando te ibas, sentí mi corazón partirse a la mitad, volteé y miré tu partida como si fuera la última vez que iba a verte, de algún modo, no quería que te fueras, pero… tú te fuiste sin siquiera mirarme, yo te miré como no volveré a ver a nadie, no sé por qué sentí tanta tristeza y dolor… y, como rin quería… con tanto afecto”.


    “Te vi junto al youkai que no posee youki, ese Moryoumaru. Veo que finalmente escapaste de Naraku, pero te metiste con alguien peor, otra vez estás siendo manipulada por el más fuerte, tu suerte al parecer está echada. Ese maldito Inuyasha nuevamente se inmiscuye en lo que no le importa, esta vez con su forma humana, esta vez hubiera deseado verlo muerto… aunque sé que ese deseo es sólo una emoción provocada por la presión de una batalla, no quiero perder sangre valiosa. Ese tonto de Moryoumaru creyó que podría detener todo mi poder, aunque jamás será así. Para añadir a la lista de infortunios, Jaken casi te delató. Yo lo callé, de algún modo supe que tu vida peligraba y ya no quiero correr riesgos. Cuando tuve la oportunidad de ayudarte no lo hice, ahora es demasiado tarde para ayudarte, lo único que puedo hacer es cubrirte. Lo lamento, Kagura, lamento todo esto. Ya no puedo escribir más, no hay palabras que describan lo que estoy sintiendo, la única que lo sabe es Rin… ¡Maldita sea! ¿Por qué no le hice caso? ¿Por qué?”


    “Estábamos siguiendo la pista de Moryoumaru cuando sentí la esencia del shouki de Naraku y decidí seguirla con el corazón en un puño… Hoy es el día más triste de mi vida, te vi partir… y estuve solo.
    Sabía que eras tú y por eso te seguí. Tenías tu corazón, pude oírlo latir fuerte y claro dentro de tu pecho, creíste que iba por Naraku, y sentiste tristeza ¿Te aliviaste cuando dije que fui por ti? jamás me acerqué a ti, ni siquiera en ese momento. Cumplí mi promesa. Siempre quedará grabada en mi mente la imagen de tu partida… y que me sonreías…”


    Estoy solo en la sala de escritos, con papel y pincel en mano, no sé cómo empezar… y ya estoy terminando. El viento que se cuela por la ventana entreabierta hace que la pequeña llama de mi lámpara crepite y dibuje siluetas extrañas que bailan por toda la habitación. Las pinturas que adornan las paredes, el pasado de mis ancestros, parecen tomar vida con esta luz mágica. Nuestra historia cobra vida aquí.
    Ha pasado mucho tiempo desde que no te veo. Te extraño, quisiera verte tan sólo una vez más y arrepentirme de todos mis errores, que oigas mi queja y la entiendas, que digas una vez más que “tengo un lado patético”, que “no parezco un hombre” y volvamos a reírnos de mí. Quiero recordar tu sonrisa, no de una forma dolorosa, sino en un recuerdo dulce y poder decir que siempre sonríes, que eres lo que siempre quisiste ser. Sé bien que nunca me dejas, cuando dejo de pensar en mí mismo, allí te encuentro en mi mente, siempre estás allí sonriéndome, siempre…
    Quiero pedirte perdón. Hmph. Sí, sé que a estas alturas es absurdo, pero mi corazón me obliga. Desde que me dejaste mi corazón siempre sobrepasa a mi razón, tú me cambiaste, te lo agradezco, porque gracias a eso ahora veo más claro, gracias a ti y a tu sacrificio ahora soy más fuerte. Yo tenía razón, nada que dejes en pos de otro es en vano, tu sacrificio no fue en vano. Muchas veces fuiste a buscarme, a pedirme ayuda, a ofrecerme poderes, pero siempre te rechacé, mi orgullo no me permitía aceptar lo que estaba sintiendo, muchas veces me diste halagos, pero hice oídos sordos a tus palabras. Tuve miles de oportunidades de ayudarte y jamás lo hice, si hubiera hecho algo en ese momento, aún estarías conmigo. Y, finalmente, cuando me hice de valor para ir por ti, fue sólo para ver tu muerte y descubrir que ya era demasiado tarde para hacer algo. Aún hoy siento dolor aunque no lo parezca.
    Debes saber que mi hermano… digo, Inuyasha y también los otros levantaron en esa aldea una tumba para ti, para todos los que como tú se sacrificaron con el fin de liberarnos a todos, por ejemplo esa sacerdotisa a la que tato le temías. Rin dice que siempre lleva flores a tu tumba y reza para ti, por ella misma y también en mi nombre... y dice que el viento siempre sopla. Siempre le contestas ¿Verdad?
    Pronto hará un ciclo de luna desde la última vez que fui a visitarla, pronto cumplirá años. Por todos los cielos, ¿Has visto cómo ha crecido en tan poco tiempo? Está realmente hermosa, parece una princesa, sueño con que un día pueda venir aquí para llenar de luz este sombrío palacio, con sus pasos llenos de gracia, su hermosa sonrisa y su dulce voz. No puede criarse aquí, lo sé, es peligroso, no quisiera perderla a ella también, eso me aterra, me quedaré solo. Ella es lo único que tengo, Kagura. Pero a pesar de eso me gustaría que volviéramos a estar juntos, es mi mejor amiga y la única que me comprende y me conoce a la perfección. Ella entiende sin necesidad de las palabras, comprende cuando nos miramos a los ojos. Nunca pide ni reclama nada, sólo escucha y sonríe, brilla con luz propia, como un pequeño gran sol. Ella entendió desde un principio lo que sentíamos tú y yo, y aún ahora llora tu muerte. Ella entendió siempre lo que tú y yo jamás llegamos a entender, aceptó lo que nosotros no éramos capaces de aceptar. Entendió cuando me sentía mal, entendió cómo su sola compañía podía curarme. Pronto estaré completamente sano. La confianza de Rin me da fuerzas. Sé que tú hubieras querido eso, si tan solo yo te hubiera dejado.
    No sabes cuánto me complace Rin. La vez anterior llevaba puesta una yukata rosa y púrpura, con patrones de mariposas. Con ese vestido me recuerda a ti. Mandé confeccionarlo en seda, exactamente igual a la ropa que usabas, es una forma de decir lo que siento. Que lo que siento por ella es… como lo que siento por ti… pero mucho más fuerte. Y sé que ella lo comprende y lo usa con dignidad y alegría… Su sola presencia me llena, me da felicidad, paz, hace latir mi corazón con más fuerza y hace saltar mi espíritu de gozo. Es una forma de decirle que mi amor por ella cuando crezca no tendrá límites, que su vida no tendrá otro dueño y que su corazón humano tendrá una larga vida para vivir junto a mí el tiempo de un youkai. El tiempo que te quité a ti. No busco reemplazarte, nadie podría hacer eso, pero… ¿podrías aceptar que ame tanto a alguien? ¿Incluso más que a ti? ¿Qué te pida que seas su ángel guardián todos los días y nuestra confidente cada noche? Yo sé que sí. No es pedirte demasiado, es lo que te debo después de todo el tiempo en que te abandoné.
    Pero no todos piensan lo mismo que yo. Todos saben lo que sentí por ti, o al menos lo vislumbran aunque les parezca extraño, sin embargo no saben lo que siento por ella.
    Esa mujer que es su tutora me ve de mala forma, no quiere que me acerque a ella, piensa que el hecho de vestir así a Rin tiene segundas intenciones, que mis pensamientos son morbosos, depravados, que pienso hacerle algo ¿Me crees tú capaz de algo así? Las primeras oportunidades en que ellos me vieron llegar a esa aldea me echaron miradas de acusación, no sólo porque un youkai no puede entrar en la aldea del ningen, no sólo porque soy un Daiyoukai; como si fuera a destruir la inocencia y el corazón de mi pequeña humana ¿Me crees capaz de semejante torpeza? Por favor, mi Dama de los vientos, no lo permitas. Recuérdame a cada segundo que ella también me ayudó a crecer, a ser Daiyoukai, que Rin merece tanto respeto. Recuérdame que ella también es especial para mí.
    Especial... Recuerdo lo que pasó en el infierno, creí que había perdido todo lo que tenía, me sentí aterrado y triste de perder a Rin, mi corazón se redujo, se llenó de dolor y de un peso imposible de cargar. No quiero volver a pasar por una experiencia tan horrible, no quiero volver a sentir miedo de separarme de alguien, no quiero volver a ser torturado por esas decisiones de mi padre. Quiero que me ayudes, tú conseguiste ser libre, yo quiero serlo también, dame la libertad de sentir amor, libertad de elegir, libertad de enfrentar temores.
    Yo también peleé por ser libre del horrible destino al que me habían ligado. Sé que estuviste ahí rogando porque mi libertad se diera en vida, que pudiera disfrutar de ella, que alcanzara a tener lo que tú no pudiste. Sé que estuviste cuidando de mí y de mis aliados, de Rin. Ahora tengo más de lo que podría desear, pero con ello viene el temor de perder todo lo que he alcanzado. Ayúdame a conservar todas las cosas que tengo, a todas las personas que me rodean y todos los sentimientos, buenos o malos, que atesoro. Guárdalos en mí para que en el futuro ella pueda conocerlos, aceptarlos y amarme por ello. Aunque creo que estas tres cosas ya ocurrieron desde el primer momento en que ella y yo nos vimos ¿No piensas igual?
    Tú, que ya no perteneces a este mundo, sino al otro, tienes la libertad de ver el pasado, el presente y el futuro. Sé que conoces el pasado, el accidentado día en que ella y yo nos conocimos, sé que conoces cada detalle, cada cosa que pasó por la mente de ella y por la mía, sabes cuánto luché para que ella se alejara de mí y cuánto luchó ella por permanecer a mi lado. Y sé que ahora sabes quién ganó. El hermoso corazón de Rin es muy fuerte, es capaz de ablandar mi propio corazón, y de domarlo. ¡Es capaz de vencer a un Daiyoukai y con sólo una sonrisa! Así como tú. Te pido que la acompañes y protejas, que conserves ese pequeño corazón humano con la misma valentía, fortaleza y pureza que ahora posee, que nunca cambie, que siempre sea así para mí.
    No hay nadie mejor que tú para saber qué cosas son dignas de mí. Y sé que conoces que ella ES digna. Gracias por tu tiempo, por mi parte, yo no tengo mucho tiempo ahora, nunca falta algo que esté fuera de lugar en estas Tierras del Oeste, nunca falta un llamado a un acuerdo de alianza o una pelea que ganaré fácilmente gracias a tu ayuda… Y es que tengo mis razones para desear ganar. Quiero que estas Tierras sean un lugar perfecto para ella, digno de ella, un lugar donde pueda vivir sin miedo y con libertad (la palabra que tú amabas), como una princesa se lo merece. Quiero poder darle todo lo que desee y necesite, y también más. Deseo profundamente que sea feliz a mi lado…

    –O-yakata-sama, por favor
    –¿Qué ocurre, soldado?
    –Hay problemas cerca de Musashino, el ejército está a punto de…
    –¡Preparen todo, esos bastardos nunca pasarán de mis Tierras!
    –Como ordene, o-yakata-sama

    ¿Ves? De esto mismo te hablaba, pero un día conseguiré mi propósito y sólo mi voluntad será suficiente para que todo sea perfecto. El tiempo cambia las cosas, jamás creí que sufriría por alguien, que amaría a alguien, que sentiría temor o tristeza, que me pesarían mis errores (o mejor dicho, que tendría errores) o que me sentiría débil… y ahora Rin me hace sentir todo eso ¿Tú qué opinas? Jamás ayudé a nadie porque nunca pensé que necesitaría ayuda, tantas veces acudiste a mí y te rechacé, y ahora soy yo el que acude a ti ¿Me ayudarás, Kagura?

    El viento del Oeste se rebela. Mi amada Dama de los vientos, apóyame en este combate, y lleva luego a los labios de mi Rin el canto de mi victoria.



    Falta poco tiempo para la primera Luna Fría. El invierno es mi estación favorita: hay nieve por doquier, la tierra está tranquila, todo ser vivo duerme, mi corazón también se adormece. Espero con ansias la Luna Fría.
    Mientras tanto, caen las últimas hojas y los últimos pétalos de las flores, doy mi última inspección antes de regresar a casa y me preparo para hacer el recorrido de la batalla con Naraku. Para mí es casi un ritual.
    Comienza cerca de una mansión humana cerca del mar, luego varios bosques, un pantano, algunos templos… y mi lugar preferido: ese bosque. Está en el este, cerca de una aldea en ruinas, voy debajo del árbol de un claro y me siento horas allí a recordar la llegada de Rin, mientras tanto el viento me sigue. Así que aún me acompañas.
    Luego visito al Bokusennou que ahora me saluda como a Inu no Taishou. Tengo tantos lugares… la mayoría son ruinas de casas, templos y mansiones, muestra de que la muerte nos siguió en cada paso de la batalla. Cada una de esas batallas se llevó una parte de mí: la Toukijin, la Tenseiga, mi herencia, a ti… y casi se lleva a Rin. Se salvó de milagro.
    Finalmente, llegó a un campo lleno de hermosas flores blancas, donde el viento nunca deja de soplar, continúa soplando desde hace años, desde la primera vez que vine aquí. Es un lugar tranquilo, silencioso y solitario, como una tumba. De hecho, es una tumba, la tuya. Puedo ver claramente que nunca te faltarán flores, el tiempo parece detenerse aquí como si no hubiera otoño ni invierno. Esta vez nadie me habla ni me sonríe, tengo que cargar solo con esto en algunas ocasiones. Jamás, jamás de los jamases te he considerado una debilidad, todo lo contrario, eres una de las bases de mi fuerza… y Rin parece querer sentarse a tu lado. Me río de mí, aunque creo que es una extraña combinación de melancolía y felicidad. No sé cómo se llama, cuando Rin venga, le pondrá nombre, tengo que aprender aún muchas cosas ¿Lo sabías?
    Te amé.
    Ese lugar quedó vacío, allí me desplomo sin preocuparme de nada, sin temer que alguien me vea, me recrimine o me reproche, sin temer lo que alguien piense de mí, sin importar lo que dicta mi lógica ni mi posición. Me arrojo allí como si esperara la llegada de la muerte, o de la vida, como esperando tu llegada, tu regreso, aunque sé que no regresarás. Los muertos no regresan, ya lo aprendí. El pasado no regresa, lo perdido no se recupera, no hay vuelta atrás… y si no haces algo ahora, después puede ser muy tarde.
    Gracias.
    El silencio me tranquiliza, gracias al cielo puedo entender claramente lo que sentiste en esos instantes. Me permito llorar, pronto ella vendrá a consolarme. Ella lo sabe, siempre lo supo y yo no la escuche. Ahora, cada vez que habla, la escucho de inmediato y con atención, sólo perder una palabra suya puede ser desastroso para mí… porque ella nunca se equivoca. Mi mente vuela hacia el pasado sin temores, sé que hay alguien que cuida de mí. Después el viento se lleva todo lo que siento y lo cambia por una extraña paz ¿Eso es lo que deseas que sienta? El guardián del Viento y el Ama del Viento se encontraron aquí por primera y única vez… le permitiré a Rin escribir esta elegía para que me ayude a recordar. No soy bueno recordando las cosas, siempre cometo los mismos errores, ella es mi ancla.
    Me levanto con total lentitud, como si el mundo se detuviera para mí, dentro de unas horas volaré para llegar a Inuyasha.
    Antes del alba regreso al Oeste
    Antes del Alba regreso con Rin.

    ***************************************************************************
    Creo que muchos piensan lo mismo que yo, sino, deberían comenzar a hacerlo: Sesshoumaru eligió a Kagura. Ella tiene un espíritu rebelde que le ayudó en más de una situación. Él le devolvía el favor y hasta la protegió un par de veces. Fue una lástima que no se armara de valor para salvarle la vida… y cuando consiguió el valor, ya era algo tarde, pero, como diría Kant, lo que importa es la intención. Además, luego de sucedida la tragedia, él cambió mucho, fue el primer paso para cambiar de actitud —luego de la primera aparición de Rin, claro está—. Acompañarla en sus últimos momentos fue algo noble ¿No les parece?
    Además de tener mucho de noble, nuestro príncipe tiene un gran corazón, pero había que darle “algunas sacudidas” para que lo descubriera y toda esa actitud fría decantara…

    Kagura. No es precisamente uno de mis personajes preferidos, pero es un muy buen complemento para Sesshoumaru, de hecho, apoyo esta pareja —eso no significa que le sea infiel a mi género Sesshoumaru-Rin—.
    Kagura entró bruscamente —como era de esperarse— en la vida de Sesshoumaru, introducida por el “amado” Naraku que, dicho sea de paso, tardó ochocientos años en morirse de una forma patética.
    La primera vez, como él mismo cuenta, fue después de haber obtenido la espada Toukijin de los colmillos del demonio Goshinki, cuando ella apareció para informarle, de modo muy altanero, que “la espada le pertenecía a él”. Desde ese instante, Kagura le echó el ojo —que nadie se atreva a negarlo—, pero él le fue indiferente.
    Después de los repetitivos “encuentros” la que no tardó mucho en darse cuenta de lo que estaba ocurriendo, fue, por supuesto, Rin. Ella, tan buena compañera, se dio cuenta de lo que Sesshoumaru sentía, incluso mucho antes de que él mismo se diera cuenta y fue la que insistía en “juntarlos”. Creo que ella sintió el dolor de su pérdida tanto como él mismo, después de todo, esos dos sienten como uno.
     
  5.  
    sesshogira

    sesshogira Guest

    Re: Una dulce conversación ¿Me concederías el honor?

    kya!!, luchy me encanta la forma en la que describes la stuacion, en que describes cada emocion cada sentimiento de ssehomaru-sama, me gusta que te hayas puesto en la tarea de recordar sus encuentros, de recordar cada cosa que lo hizo mas fuerte, ni pensar que nuestro principe de las tierras del oeste tenia todos estos sentimientos guardados tras esa cara rigida y sin sonrisa, me gusta que kagura haya hecho parte importante de tu historia, porque al fin y al cabo se lo merece, pero me encanta, que sigas siendo fiel a tu genero de sesshomaru y rin, sigue asi, me encanto este capitulo, tus descripciones son demasiado buenas, espero la continuacion...
    me encanta ... :)
     
  6.  
    Izayoimywill

    Izayoimywill Entusiasta

    Cáncer
    Miembro desde:
    6 Octubre 2008
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    Escritora
    Re: Una dulce conversación ¿Me concederías el honor?

    ¡Hola!

    Emmm… creo que últimamente estoy comentando cada 2 capítulos aquí… ay no sé que me pasa…
    Jajaja muy buen capítulo... el cuarto jajaja
    Pobre Miroku… jajaja yo que él no me acerco a Rin… xD
    La reacción de Sesshoumaru frente a este hecho… fue genial... uy que lindo es.
    Ahora comento el quinto :)
    Que lindo capítulo… uno se da cuenta de cómo van evolucionando los sentimientos de Sesshoumaru… aaahh…
    Con esto se puede notar que Kagura también ayudo a… cambiar? A Sesshoumaru.
    También me gustó como Sesshoumaru protege y quiere o ama a Rin… desea muchas cosas para ella, sobretodo busca su felicidad… que tierno.
    Estaré esperando el próximo capítulo…

    Adiós.
     

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