Un lucario apareció no muy lejos de nosotros, tenía a un riolu en brazos estaba claro que lo estaba cuidando, dirigió una mirada hacia nosotros y luego se desvaneció en un salto hacia unos arboles
Un Archen apareció sobre nosotros al saltar de un árbol a otro, era un pokémon que jamás había visto en toda mi vida, este se nos acercó poco a poco mirándonos curioso, me limité a retroceder unos pasos hasta que note que su pequeña nariz se dirigía a mi mochila, lentamente saque la ultima baya que se encontraba en esta, el pokemon rápidamente la cogió y la empezó a comer. Mientras hacía eso, tomé una pokebola de mi cinturón y le di un leve toque a este para capturarle
Había llegado a una gran torre dorada… había oído leyendas de este lugar, el hogar del ave legendaria dorada, Ho-Oh, pero supuse que debía ser cierto ya que había visto a dicho legendario en la batalla contra la Entidad…
Un pequeño grupo de Riolus pasó por ahí a los lejos, al parecer este lugar tenía pokémon salvajes a diferencia del sendero...
Un intimidante Bisharp se acercó pero al parecer sus intenciones no eran malas… nos ignoró olímpicamente y siguió su camino.
En lo que decía esto, otro Riolu pasó cerca. Togepi saltó de mis brazos y riendo se puso a correr de ese pokémon.
Togepi se detuvo en seco ante mi grito, y emprendió la vuelta hacia mí arrepentida; ya no era un pokémon salvaje ni podía salir corriendo cuando se le diera la gana, y tendría que acostumbrarse a ello tarde o temprano.
Un Arcanine salvaje me cortó el paso hacia Togepi, pero lo esquivé rápidamente y seguí acercándome hacia el tipo hada. El pokémon salvaje decidió seguir su camino sin más provocaciones.
Cuando estaba ya más cerca de Togepi fue cuando ocurrió; un gigantesco pokémon volador descendió y la capturó con sus imponentes garras. Togepi empezó a gritar y llorar mientras el pokémon salvaje la alzaba por los cielos, y saqué el pokedex de inmediato para identificarle. —Aerodactyl, un pokémon que supuestamente está extinto… —murmuré. Me parecía que estaba bastante vivo en mi opinión, necesitaría hablar con el idiota que inventó estas máquinas algún día—. ¡Dragonite, Blastoise, salgan a ayudar a Togepi! Dragonite se irguió tras ser liberado y se alzó por los cielos, yendo a la caza del oponente. Atacó con Lanzallamas, pero el Aerodactyl era demasiado ágil y esquivaba los ataques… pero en tierra, Blastoise lanzó una Esfera Aural que el oponente no pudo esquivar, y lastimado por el golpe soltó al pokémon que tenía cautivo. Dragonite rápidamente lo atajó y Togepi cayó sobre su lomo; contraatacó con una Carga Dragón y Blastoise lanzó una segunda Esfera Aural, ambos fueron golpes directos al pokémon salvaje y este cayó derrotado y completamente debilitado, impactándose contra el suelo con un gran estruendo. Me acerqué y descubrí que Togepi se encontraba a salvo, pero muy asustada. Saltó a mis brazos del lomo de Dragonite llorando desconsoladamente. —¿Ves? Eso te ganas por no hacerme caso y salir corriendo como una salvaje… ¿me harás caso ahora? —la pokémon hada asintió y cesó de llorar, y la abracé con ternura… supuse que ella no podía evitarlo, era un bebé, pero de todos modos tenía que protegerla y no podía hacerlo si ella me lo complicaba tanto. Suspiré; era hora de partir… pero entonces vi al Aerodactyl derrotado, estaba inmóvil allí… era la oportunidad perfecta para una captura. Saqué una pokebola y se la arrojé, y el pokémon fue metido dentro sin que pudiese protestar. Tomé a mi nuevo compañero, regresé a mis tres pokémon y saqué a Skarmory; era hora de regresar a Ciudad Témpera.
— Pues bien, veamos si alguno de estos pokemon te agrada. (Yo tiro el dado, tu rolea que los encuentras)
Hmm, ví a un Bisharp, pero pasé de él y me centré en Hawlucha —¡Pokébola ve! —se la tiré— La pokébola dió tres vueltas antes de hacer un clic, indicando que había sido capturado —Vale, ahora un Staravia...