Cuando llegamos a la torre no me quise bajar de Altaria, debía hacer encontrar al pokémon que quería rápido, según lo que vi en la pokédex su evolución era más que perfecta. Drifloon se soltó de mis brazos y fue más cerca de la torre para buscar mejor.
De pronto la fantasma me hizo señas con sus "manos", le pedí a Altaria que me llevara más cerca y la vi. Una linda Zweilous, sus dos cabezas se encontraban discutiendo por lo que aparecía ser una baya. Se veía muy mona y era el momento perfecto para poder capturarla. —Vamos Drifloon —llamé a mi compañera —, hay que confundirla. El ataque tomo por sorpresa a ambas cabezas, terminaron confundidas y desorientadas, cada ves que trataban de atacar chocaban con alguno de los otros residentes de la torre, me había sacado una sonrisa, si se veían muy graciosas, pero no era eso a lo que había ido. Altaria uso Fuerza Lunar acabando con ella. Lancé la pokéball y después de que dejara de moverse me di cuenta de que ya tenia una nueva amiga. —¡Genial! —exclamé llena de alegría mientras Drifloon me traía la pokébola, la felicite mientras acariciaba su cabeza —. Bien Altaria, volvamos a Ciudad Tempera.
Aerodactyl aterrizó en la torre, me bajé de este de un salto, y me puse s buscar a ciertos pokemons. —Typhosion, ayudame—Dije mientras sacaba a este de su pokeball, y empezaba a buscar.
Varios pokemons me aparecieron, como Swellows, Rufflet y muchos más hasta que me salió un Fraxure. —¡Vamos Typhosion, utiliza Puño trueno!—Le ordene y este arremetió fuertemente hacía Fraxure—Bien, ahora ¡Adelante Pokeball!—Exclamé mientras lanzaba una pokeball, tras varios segundo de total silencio el pokemon se capturo. —Genial—Murmure mientras tomaba la pokeball de este, regrese a Typhosion a su pokeball y me monte en Aerodactyl—¡Ahora al bosque del lago!
Al aterrizar en el lugar y tocar el suelo muchos recuerdos vinieron a mi mente, tenia un largo tiempo de no estar aquí, por lo que seguí caminando en busca de un pokemon en especifico.
Salieron multiples pokemon de cada rincón pero ninguno era el que yo estaba buscando por lo que le pedí a Plusle y a Hydreigon que realizaran la misma búsqueda por aire y yo por tierra.
Y aun nada, comenzaba a sospechar que la cría de águila no se encontraba por aquí, pero seguiría buscando ya que era un pokemon que me serviría de mucho.
—Bien... esto se pone difícil, ya había olvidado la lata que daba buscar a un pokemon tan pequeño...— exclame y una risa se figuro en mi rostro mientras con mi vista seguia buscando al pequeño, muchas dragones se acercaban curiosos observándome pero ninguno era la pequeña águila.
Silbe e Hydreigon descendió junto con Plusle, trepe en su lomo y subimos algunos metros para buscar si se encontraba en alguna esquina de la torre. —Bien... Veamos si el pequeño se esconde por aca arriba... tiene una naturaleza muy orgullosa por lo que intentaremos algo.... Quieres una batalla Rufflet!?— le grite con mis manos sobre la boca para hacer eco esperando respuesta.
Y salieron dos pokemon con gran espiritu de pelea, un pequeño Axew y un Rufflet, le pedi a Plusle que lanzara un chispazo a ambos y estos cayeron rapido, lance las pokebolas y ya ambos dentro de el esferico salimos volando con rumbo a Tempera nuevamente.
Togekiss aterrizó en la torre y me baje de ella para luego regresarla a su pokeball, deje en el suelo a Woot y este al ver el lugar me abrazo la pierna temblando pero al notar su reacción él se puso recto tratando de mantener su orgullo. —Jaja, bueno, a buscar a ese pokemon mientras esperamos a Mizuki. Contenido oculto @Void Izumi
Aerodactyl aterrizó en la torre de los dragones, me baje de este, y regresé a Aerodactyl a su pokeball, Eevee, salió de la suya y empezó a corretear por la torre —Ten cuidado, por aquí no es que haya pokemons muy amistosos—Al decirle esto, Eevee se escondió detrás mía, en eso noté que Mitsuki aterrizó en la torre y sonreí. —Valeep, vamos a buscarlo—Le dije sonriendo.
Oshawott intento subirse a mi hombro así que lo agarre y este se paso ami hombro para observar a su alrededor, empezamos a buscar al pokemon dragón con ayuda de Mizuki y tras varios intentos al final encontré a Haxorus. —Aquí esta—Agarré una pokeball y se la lance al Haxorus sorprendiéndolo y tras unos segundos lo logre capturar—perfecto... Me voltee para ver a Mizuki, ya nos podemos ir—Le dije sonriendo sacando otra vez a Togekiss.
Ví como Mitsuki capturaba al Haxorus, por lo que sonreí, lancé de nuevo la pokeball de Aerodactyl, y me monte en el de un salto. —Perfecto, vamos entonces—Le dije sonriendo mientras agarraba a Eevee y Aerodactyl empezaba a volar, hacia ciudad Tempera.
Alpha. Tras un largo tiempo en los cielos de la región logramos llegar a la enorme torre de los dragones, un fantástico lugar para mí en el cual muchos pokémon poderosos lograban hacer acto de presencia desde pequeños Axew hasta los poderosos y tan poco valorados Haxorus, a nivel entrenamiento, claro. Ya había logrado comprobar que el resto de Holders de la generación habían dado en adopción algunos de esa especie... Lástima, ellos se pierden a un muy valioso aliado. —Vale, espérame aquí, ¿sí?—Una suave caricia a la cabeza de Rayquaza fue con lo que me logré despedir para comenzar a bajar los pisos que hace mucho tiempo me atormentaron en una carrera por conseguir a ese maravilloso dragón que ahora me esperaba en la cima, de nuevo.
Alpha. Fue cosa de bajar unos cuantos pisos para que los pokémon Dragón empezaran a aparecer, claro que yo solo intentaba evadirlos escapando hacia las escaleras del otro piso. Y tras haber logrado llegar al.. Neh, perdí la cuenta. La cosa es que tras bajar una cantidad considerable logré encontrar el objetivo de mi visita: Ditto. —Charizard, Golpe Aéreo.—Fue mi única orden cuando en un ágil movimiento hice aparecer a mi inicial desde su pokéball. Un simple golpe fue bastante poderoso para dejar en el suelo a ese enano Ditto, se notaba la baja de su defensa en consideración a otros pokémon. —Pokébola.—Dije, en ese entonces la masa rosada se había adentrado en el poder de mi esférico... 1... 2... 3... ¡Gotcha! ¡Ditto atrapado! >>Bienvenido. Ya al guardar las pokéballs de ambos miembros de Kanto comencé de vuelta a subir montado a lomos de Charizard. Tardando aproximadamente unos cinco minutos, mucho menos de la mitad de lo que yo tardé bajando logramos reencontrarnos con el enorme legendario. Sin palabras regresé al dragón negro montando en la cabeza del verde en dirección a otro rumbo.
—Señor Lucas, ya llegamos a su parada; puede abrir los ojos. Y efectivamente, ya habíamos llegado. La ascensión hasta la torre había sido a toda velocidad, como nos gustaba a Togekiss y a mí cuando volábamos grandes distancias, pero el chico no estaba acostumbrado a ese modo por lo que pude comprobar que sus ojos se cerraron por inercia. Bajé de la pokémon y me aseguré de que todos estaban bien para echar una rápida ojeada al lugar; todo seguía como la última vez que pasé por aquí. —Bien, ¿qué pokémon buscas? —pregunté, entrelazando mis manos detrás de la espalda con curiosidad en mi voz. Contenido oculto @Trainer prega
—Ayyy, qué mareoo— dije suavemente mientras intentaba mantenerme en pie—. Esa última subida fue terrorífica. Bueno, creo que será conveniente empezar a explorar; siempre en guardia, claro. Aquí los pokémon deben ser extremadamente duros. En principio, no busco ninguno especial, simplemente entrenar— tras estas palabras, ambos comenzamos la exploración. El primer pokémon en aparecer fue un zweilous, a lo que le siguió un druddigon. Sin demora, saqué a bayleaf y a hoothoot, y ambos pokémon pelearon con todas sus fuerzas para debilitar a sus oponentes.
Mientras Lucas buscaba por los alrededores... lo que fuera que buscase, no me especificó nada en concreto, opté por quedarme junto a Togekiss mientras sacaba algún aperitivo de la mochila. Mala idea la mía de no traer nada del centro. Ésta me miraba con una carita tierna, tratando de que le diera algo pues el hambre comenzaba a atacar, y cuando al fin encontré una bolsa de patatas fritas con un brillito de entusiasmo en mi mirada, una sombra salto de quién sabe donde y me la robó por la cara. Fruncí el ceño, frustrada, y comencé a buscar por los alrededores al ladrón de aperitivos. —¿Pero qué...? ¡Vuelve aquí ahora mismo! --exclamé al divisar nada más ni nada menos que a dos Rufflets compinchados en el robo. Rápidamente comencé a correr tras ellos seguida de Togekiss.
—¿Eh? ¿Qué ha pasado, Liza? ¡Quéee! Vamos, tenemos que recuperarla— exclamé para empezar a correr. En nuestro camino se cruzaron diversos pokémon, pero ninguno de ellos nos atacó, salvo un druddigon que misdreavus, el cual había salido de su pokeball sin permiso para luchar, debilitó sin problemas ninguno—. Vaya, esa batalla me dejó impresionado— definitivamente, aquel pokémon tenía un don especial para la lucha; era lo único que le hacía ponerse serio y concentrarse en algo. Al terminar el encuentro, proseguimos la búsqueda del ladrón.