Ambos pokémon estaban muy cerca, aunque parecía que Cresselia sería el ganador. Como fuera, al menos ya todos estaban llegando hasta el final, lo que significaría que podríamos avanzar.
Una única pluma lunar se dirigía en nuestra dirección… Dragonite la esquivó ágilmente y siguió su camino de descenso. Volviendo la cabeza, descubrí que le dio a un indefenso Haxorus, que se quedó dormido al instante. Sin darle importancia, seguí mi camino hacia la cima. (44/50)
¿Era esto un camino compuesto por nubes? Ian ya me esperaba en aquel lugar con las manos enterradas en los bolsillos, visiblemente aburrido por mi tardanza. —Te he dejado ganar —dije en broma mientras me bajaba de Cresselia y contemplaba el paisaje. Serperior salió de su pokébola e hizo lo mismo, fascinado por la altura a la que nos encontrábamos. ¡(50/50)!
—Vamos Dragonite, no me falles ahora, falta muy poco… tú puedes lograrlo —alentaba a mi pokémon, a medida que más adelante se revelaba un camino de luz y sol. Estabamos en la recta final, no había duda. El camino hasta la cima de la torre estaba por llegar a su final. (45/50)
(Yo quería ese Haxorus e.e) Lamentablemente, eel Haxorus que buscaba se quedó dormido muy lejos de nosotros. Deprimido, me fui acercando al sendero de nubes, listo para seguir adelante. —Claaaaaaro, si eso te hace sentir mejor —le respondí al chico con una débil sonrisa.
Dragonite aceleró un poco más (y eso que creí que no sería posible), y un tanto más adelante vislumbramos una luz que emanaba de las nubes… ¿sería allí? ¿Se encontrarían ya en ese lugar Ian y Hubert? Sólo había una forma de averiguarlo... (46/50)
—¿Se te perdió algo, Ian? —pregunté al chico acercándome a él, mientras Cresselia se me acercaba y Serperior continuaba con su actitud contemplativa. Maractus aprovechó para salir.
No escuché a Hubert debido a que miré como Effy se acercaba a gran velocidad. Hubert había tenido razón: a pesar de que se había quedado muy atrás, fue capaz de alcnzarnos con relativa facilidad. Esa chica era buena, había que reconocerlo. —¡Al fin llegas! —le grité a Effy—. Llevamos esperando 3 horas.
Togepi se acurrucó contra mis piernas, buscando calor y comodidad, y la abracé con ternura. Dragonite simplemente siguió volando, y recordé instintivamente al pequeño Dratini que solía soñar con volar alguna vez… sonreí, definitivamente habíamos recorrido un largo trecho desde que comenzamos nuestro entrenamiento en el centro pokémon de Ciudad Témpera… (47/50)
—Te lo dije... —comenté a Ian, poniéndome a su lado, también con las manos en los bolsillos. Su Ditto dormía en mi hombro.
Oí que alguien gritaba algo, pero la distancia aún era mucha y no logré distinguir las palabras… creía que era Ian de todas formas, y en vez de gastar energía replicando y arriesgándome a que no me entendiera decidí simplemente acelerar hasta estar junto a ellos en la cima. (48/50)
Una tristeza me enbargó. Aunque sólo quería a Haxorua para ganar algunos puntos, realmente me sentía fatal por no haberl conseguido.
—Vamos Dragonite, ya casi llegamos… un esfuerzo más… El dragón estaba notablemente más cansado, pero seguía con energías como para seguir. Tepig y Togepi lo alentaron, y el dragón se lanzó a la carrera una vez más… (49/50)
Una tristeza me enbargó. Aunque sólo quería a Haxorua para ganar algunos puntos, realmente me sentía fatal por no haberlo conseguido.
(@juanjomaster Entre los dos lanzamos veinticuatro dados y en ninguno salió Haxorus Dx) Al tiempo que esperábamos el arribo de Effy a la cima de la Torre de los Dragones, unos cuántos de éstos pasaron cerca del grupo que formábamos con Ian.
Después de tanta queja, al fin aparecieron un Altaria y un Haxorus. Ambos erna muy buenos pokémon, pero al final decidí atrapar sólo a Haxorus. Le arrojé una pokéball, la cual giró una... dos... tres veces. Lo había atrapado.
Dragonite rompió sin cuidado la barrera de nubes y emergió a la cima de la torre, que se alzaba imponente por el cielo, bien por encima de las nubes esponjosas y frías que lo adornaban. —Ah, la cima… finalmente lo logramos, Dragonite —le sonreí a mi tipo dragón y éste alzó la mirada hacia mí, orgulloso de ello—. Oh mira, allí están Hubert e Ian… vamos hacia ellos… Me acerqué hacia ambos chicos volando a bordo de Dragonite, ahora con Togepi bien abrazado entre mis brazos. Tepig sacó la cabeza por mi bolso, inspeccionando el lugar con curiosidad. —Hola chicos… ¿me extrañaron? (50/50)
Respondí al saludo de Effy con una sonrisa. —Me extraña de tí —le dije, mirándola a los ojos—. Por lo general, siempre eres tú la que llega antes que yo, sea cual sea el lugar.
—Decidí darte un poco de ventaja esta vez… —declaré con una risita a la vez que saltaba del lomo de Dragonite. Dejé que Togepi descendiera a mis pies y me volví hacia el dragón con mi pokebola en mano—. Has estado magnífico, Dragonite… te mereces un buen descanso.