Bunkyō Tekné [Bar]

Tema en 'Ciudad' iniciado por Gigi Blanche, 10 Octubre 2023.

Cargando...
  1.  
    Insane

    Insane Maestre Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    14 Junio 2014
    Mensajes:
    4,142
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    [​IMG]

    No me había pasado desapercibido, la dureza con la que enredó su mano en mi cadera, que no hizo más que hacerme cosquillear las piernas y luego, su otra mano en mi mandíbula, había Sido más de lo que esperaba en un inicio, por mucho. La cuestión total fue cuando mostré las disposición para retirarme que me dió un beso de nada en la comisura de los labios y aquello entre todo me provocó algo de ternura.

    Antes de su comentario tosco había notado que me había puesto.

    Su disculpa después suavizó todo, y el empuje de Rowan dió el camino para yo cruzar los pasos necesarios.
    Tomé mi asiento correspondiente y cuando observé a Rowan sentí el tacto suspendido de Sakai, que había dejado la mano ahí, en la piel expuesta entra la bota de cuero y la tela del vestido. No lo quité ni tenía intención de hacerlo en lo que Ikari decía verdad y sentí que hice un esfuerzo de pensamiento porque ya el trago y las hormonas estaban paseándose; deslicé entonces la izquierda sobre el dorso de la mano de Tora minutos después para palpar su piel en unas caricias leves en lo que se me ocurrió la pregunta hacia Rowan.

    —Mm a ver, confiesa algo que ni Tora sepa de ti.

    Al decirlo invité la mano de Sakai a moverse un poco en la piel expuesta de mi muslo, en un pedido silente. Me incliné un poco más hacia la madera y tomé el último sorbo de la margarita. Era lógico que Ikari viese el tacto sobre mi pierna, pero mientras el fingiera no verlo yo fingiría que no estaba pasando aunque la sensación de expectativa no abandonara mis sentidos.
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
  2.  
    Zireael

    Zireael kingslayer Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    27 Agosto 2011
    Mensajes:
    10,835
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Tora.png

    Había que tensar cables y aflojar otros, al presionar ciertos botones algunas tareas se facilitaban, otras de complicaban y así toda la puta vida. Para evitar que yo, en mi eterna guerra con el mundo, presionara todos los botones incorrectos Rowan había intervenido. Era jodido verlo así, pero a veces las intervenciones de este imbécil replicaban un poco la mano de un Dios, uno que castigaba y recompensaba. Puede que él mismo no hiciera más que emular la justicia divina que nunca había recibido al nacer con una salud de cristal.

    La intervención de un tercero, uno más controlador y centrado, tenía el poder de girar la rueca.

    Tuve la sensación de que le costó más neuronas de usual preguntarle algo a Rowan, supuse que por mi interrupción en el flujo de ideas y por el alcohol que debía estarle nublando la cabeza. No era mucho, pero la boca le sabía a licor después de todo, claro que no era una queja como tal, si acaso pecaba de acotación.

    Antes de siquiera formular una oración su mano encontró el dorso de la mía, me acarició y yo seguí haciéndome el tonto, mientras que Rowan parecía caballo con anteojeras, que incluso le pidió más agua al chico de la barra. Supuse que porque no querría meterse demasiado alcohol en sangre tampoco.

    —¿Algo que ni Tora sepa? —repitió para sí mismo y pude jurar que al pobre idiota el cerebro le echaba humo.

    En lo que Ikari pensaba (o se dejaba las neuronas en el proceso), la mano de Katherin básicamente me invitó y escondí una sonrisa detrás del vidrio de la boca de la botella de cerveza. La estupidez me hizo gracia, para qué negarlo, y como claramente había recuperado el interés perdido deslicé el tacto por su pierna. Presioné, lo hice con la obvia intención de que fuese consciente de mis dedos en su piel, y acaricié la cara interna de su muslo como quien no quiere la cosa.

    La dejé quieta un rato, pero en cierto momento tiré de su pierna en mi dirección, la movida fue suave pero tuvo la intención de abrir espacio incluso si no pretendía hacer nada a los putísimos cuatro vientos. El caso fue que más que un pedido fue una orden silenciosa, apenas para generar expectativa.

    Para tensar la liga.

    —A Rorin se le va a freír el cerebro —anuncié como si no estuviera metiéndole mano a la otra.

    —Te lo juro por Dios. —Se quejó llevándose una mano al rostro—. Bueno, a ver. En la escuela media me asignaron como... ¿Lazarillo? ¿Vigilante? Lo que sea, que me pusieron a observar a Tora y acercarme a él con intención de que pudiese controlarlo. Era un desastre con patas, peleaba por todo, golpeaba a los demás y tal.

    —Pero eso era obvio como la mierda —apañé yo y volví a acariciarle la cara interna del muslo a Manson—. Hasta te lo dije.

    —Pues sí. Lo que no te he dicho nunca es que si me hubiesen pedido ese favor los maestros uno o dos años después no habría aceptado. Implicaba demasiado trabajo consciente, demasiado esfuerzo y energía. Una que a veces no tengo. Eras demasiado innacesible, demasiado volátil y agresivo, acercarse a ti fue un genuino suicidio.

    —¿Y debería llorar por eso acaso? ¿Casi cuatro años después?

    —Para nada —contestó con cierto deje de suficiencia en la voz y lo que dijo supe hacia qué apuntaba hacia otra cosa en realidad, incluso si aparentaba no tener nada que ver—. Quiero que notes el poder del Efecto Mariposa, Tora, porque deberías estar agradecido.
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
  3.  
    Insane

    Insane Maestre Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    14 Junio 2014
    Mensajes:
    4,142
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    [​IMG]

    Ro preguntó para sí mismo como si rebuscara qué encajaría de respuesta, pareció que le estaba costando el pensar en algo así, casi lo mismo que me costó a mí pensar la pregunta por el tacto de Tora. Aguardé con toda la paciencia del mundo, pensando también en pedir una botella de agua para bajar un poco el alcohol y alejarme de los cócteles por un rato.

    Fue entonces que pareció ser escuchada mi invitación y fui bastante consciente de la caricia que me proporcionó en el muslo, presionó y me sentí algo lúcida de que me había saltado una respiración aunque no fue evidente, la caricia se mantuvo en la cara interna de mi muslo y el calor se paseó por mis piernas. Pareció detenerse en lo que cogía algo de aire, relajando mis hombros, pero él tenía otros planes.

    Tiró ligeramente de mi pierna pero con algo de firmeza, le di un poco más de acceso por su orden silente y me sentí exhalar por la boca sin mi autorización, fue en automático y tan solo pestañeé con lentitud, aún tenía la vista en el plata de Rowan y desvié la mirada al escuchar Sakai hablar, le miré de perfil y asentí, esperando no sé.

    —Eso parece —murmuré y luego Ikari se quejó, lo que me hizo reír ligeramente entre el ruido ambiental.

    Luego pareció ordenar sus ideas y traté de llevarle el hilo, de organizar mis pensamientos, tratando de ignorar mi piel erizada bajo el frío tacto de los dedos ajenos. Había dicho algo de guía o lazarillo, lo violento que solía ser Torahiko en su escuela pasada y el cómo éste trataba de ponerlo bajo control, la cuestión fue que iba a preguntar algo pero Sakai decidió acariciarme, de nuevo. Pude jurar que mis labios quedaron entreabiertos y terminé apretándolos ligeramente como si buscará comprobar si aún tenía algo de brillo labial.

    Era una mierda.

    Una mierda que se sentía muy bien.

    Seguí escuchando entonces, enterándome prácticamente del por qué terminaron haciéndose amigos, la idea mental del control que representaba uno sobre otro, y el que Tora pareció en su momento ser un animal que no tenía pensado descender la agresividad que Ro señalaba. La mente no me dió para notar que lo último no hacía referencia a lo que acababa de contar por la verdad impuesta.

    —Suena a qué fue bastante difícil para ti, Ro —murmuré con una risa fresca, y miré a Tora de perfil. Era obvio que notara algún tipo de irregularidad en mi respiración pero traté de arreglarmelas para sonar igual de casual que siempre—. ¿Y sigues peleando por todo?

    Porque parecía estar condenada a rodearme de muchachitos rebeldes.
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
  4.  
    Zireael

    Zireael kingslayer Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    27 Agosto 2011
    Mensajes:
    10,835
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Tora.png

    Su respiración se pausó un instante cuando tomé su invitación, pretendió regularse a sí misma pero no estaba en mis planes dejarla en paz y tomó mi orden, como esperaba que hiciera. Me dejó algo más de acceso, contuve la sonrisa y recibí su respuesta a la tontería de que a Ro se le iba a secar el cerebro pensando.

    Había exhalado por la boca.

    Ikari estaba escupiendo mis pecados de los catorce años sobre la mesa, estaba plantando las red flags frente a ella mientras la necia me invitaba, seguía mi orden y me dejaba espacio entre sus piernas. Ya estaba claro que mucho sentido de la preservación no tenía, pero comenzaba a rozar lo surreal si me lo preguntaban, aunque no sería la primera ni la última que pecara de esto.

    De meterse a la boca de una bestia.

    Me pareció que iba a decir algo pero la intención murió en su garganta, juntó los labios y Rowan continuó enlistando mis pecados. De hecho tenía sentido, su versión más actual jamás habría aceptado la misión que le habían encomendado entonces, incluso si él tenía quince no era una tarea cualquiera. Yo era el loco de mierda que tenían con psicólogo, psiquiatra, orientador y aún así iba por la vida lanzándome sobre los demás sin motivos. Era como si quisiera golpear a los otros solo para confirmar que sangraban.

    —Lo fue, lo fue. En este punto los católicos deberían pensar la posibilidad de volverme un santo, porque nadie más habría elegido lidiar con eso porque sí —contestó Ikari y seguí pescando dobles significados en sus palabras, puntualizaciones a la situación actual.

    —¿Yo? —pregunté como si no estuviese prestando atención y volví a presionar su muslo, esta vez con algo más de fuerza, mirándola—. No. Dicen por ahí que ahora sé establecer objetivos, eso y que no tengo ganas de comerme ninguna suspensión. Me aburro demasiado cuando me encierran, supongo.

    En cierta manera esto confirmaba el punto de que era un sin vergüenza en el sentido más literal de la palabra.

    Deslicé el tacto, consumí más terreno aunque seguí sin concretar nada y volví a la cara interna de su muslo. El apretón firme de antes se transformó en un roce, una mera insinuación, la tensión de cuerdas, la necedad de tocar, de provocar.

    —Forjar un Tora relativamente funcional fue toda una misión —retomó Rowan, mirando hacia el frente y sonriendo para sí.

    Se notaba que iba a seguir soltando mierdas, pero yo aproveché los segundos de tiempo muerto para inclinarme apenas hacia el espacio de Katherin. La movida me permitió afianzar mejor la mano, si no fuese porque estábamos a los ojos de Dios y el diablo la habría hecho subir la pierna a mi rodilla, pero algo de decencia me quedaba.

    El punto fue que me acerqué a su oído, medio le eché la respiración encima porque me dio la gana y antes de retroceder a mi espacio murmuré algo. ¿Por qué? Porque era un hijo de puta, vaya.

    —Pide agua, Kathe. —Fue la primera vez que la llamé por su nombre—. Se te va a subir el alcohol y quién sabe qué más.

    —Aunque no sabría decir si mi intervención solo empeoró el problema —continuó Ikari por fin, tragándose una risa—. Le enseñé a un animal desbocado sobre estrategia y control, después de todo. Aunque seguro habrá quién me agradezca eso también.

    Ni siquiera dejó espacio de respuesta, giró en el banco para bajar y se excusó un momento para ir al baño. El desgraciado solo plantó minas y se fue, esperando que alguien las pisara.
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
  5.  
    Insane

    Insane Maestre Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    14 Junio 2014
    Mensajes:
    4,142
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    [​IMG]

    Rowan tenía una cualidad bastante clara, y era el convencimiento, con las neuronas medio chamuscadas debería agradecerme de entender la mitad de lo que estaba diciendo, porque el doble sentido lamentablemente no era capaz de hilarlo, e imaginaba que ambos lo sabían de antemano. En lo que miré a Tora de perfíl éste preguntó como sino tuviese que ver con el, apretó de nuevo con dureza y no pude detener el impulso de enderezarme ligeramente.

    Me miró directamente y sus orbes ámbar traspasaron cualquier barrera en mis lavanda. Habló de que sabía fijar objetivos y me pregunté si yo sería uno de esos, o si estaba siendo muy orgullosa de querer pensarlo así, porque bueno, yo también sabía trazar algo que quería, de quién, y cómo obtenerlo; porque a la final, sino se hubiese disculpado nada de esto estuviese pasando.

    Podía pecar de vanidosa, un poco.

    Consumió algo más de terreno y me fue inevitable mirar en algún momento la madera de la barra, sentía mi pecho bajar y subir por la respiración, él no concretaba nada, el lugar no era el adecuado y Rowan estaba a mi otro lado. Recosté ambos codos sobre la superficie y me removí en mi posición, sentía mi piel caliente bajo sus dedos y ascendí mi vista hasta el muchacho que trabajaba en la barra, estaba de espaldas atendiendo un grupito de más allá y agradecí encontrar un ancla visual de razonamiento entre todo este desastre.

    Bueno, eso hasta el momento en que Torahiko se inclinó, abordó parte de mi espacio y desconecté. Sentí su respiración caliente, entreabrí los labios sin intenciones de decir absolutamente nada y escuché mi nombre de su tosca voz.

    Pide agua, Kathe.

    Se te va a subir el alcohol y quién sabe qué más.

    Carajo Katherin.

    —Tengo algo de sed —murmuré como confesión, casi me obligué a subir la voz y llamar la atención del muchacho de la barra, pedí la dichosa botella de agua e hice enfásis en que estuviera fría, muy fría.

    Ikari continuó hablando y su voz me llegó medianamente embotellada, la cosa fue que escuché que alguien le agradecería por eso, y una excusa de ir al baño se hizo presente. Lo busqué con la mirada en lo que se bajada, al menos de perfíl hasta desaparecer de mi visual y mordí un poco mi labio inferior.

    —Mierda Tora —me quejé en un ligero suspiro que llevaba conteniendo hace un buen rato—, ¿estás jugando a torturarme acaso?
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
  6.  
    Zireael

    Zireael kingslayer Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    27 Agosto 2011
    Mensajes:
    10,835
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Tora.png

    Era plenamente consciente de que le estaba fundiendo las neuronas en fila, pero en mi defensa había sido ella la que dio la invitación, yo habría podido quedarme quieto. Por demás también era claro que Rowan no pretendía que ella pescara las cincuenta dobles interpretaciones de lo que estaba diciendo, para nada, pero estaba dejando claro su punto.

    Después de todo si había algo que no le faltaba a este imbécil era confianza en sí mismo, reconocía sus cualidades, su buen trabajo y se encargaba de no dejar espacio a quejas en la medida de lo posible. Podía ser el negocio que se montaba con Honeyguide y Pierce o esta mierda, era absolutamente indiferente, porque todo se solapaba. Arreaba a medio mundo como si fueran cabezas de ganado, incluso si los demás no lo notaban.

    Absorbí sus reacciones, pues por algo seguía estirando cables con tal de tensarlos, y luego me monté el numerito de turno. Lo de que tenía sed casi sonó a confesionario y cuando le pidió la botella de agua al pobre desgraciado detrás de la barra pude jurar que había alzado su voz, el énfasis que hizo tampoco ayudó mucho a disimular nada y supuse que Rowan estaría aguatándose las ganas de partirse el culo.

    Cuando Ikari se fue la otra se quejó, el suspiro que se le coló en la frase debía tenerlo contenido desde hace rato y yo todo lo que hice fue parpadear. Que si estaba jugando a torturarla preguntaba.

    Al menos yo estaba bastante entretenido, eso no lo iba a negar.

    El tipo de la barra dejó la botella sin siquiera mirarnos, se fue atender a la gente que comenzaba a llenar el bar ahora sí y yo no quité la mano de donde la tenía. Quizás me divirtiera más de lo que debía admitir esta estupidez de verla colapsando por la mano que ella misma había aceptado entre sus piernas, quizás no, tampoco importaba mucho.

    —¿Qué pasa? —pregunté anclando el codo de la mano libre en la barra y descansé en rostro en la mano—. Tampoco pareces demasiado interesada en detenerme.

    La pobre criatura parecía al borde de humear y yo no podía tener consideración por su alma, ¿iba a hacerse la sorprendida? Me parecía atrevido de su parte. Como fuese, seguí haciendo el imbécil en la cara interna de su muslo, porque dejarla en paz no estaba en mi plan inmediato, y rompí la postura para bajar del banco también pero no quité la mano de su pierna un mísero segundo.

    Volví a invadir su espacio, medio giré su banco para que me enfrentara un poco mejor y estiré la mano libre para pescarla por la mandíbula. No fui brusco, al menos pretendí no serlo, y la hice mirarme. El chiquillo de la música había vuelto a su salsa, cambió de la puta nada y la pesadez del ambiente me estiró una sonrisa bastante cuestionable.

    —A nadie le importa una mierda lo que pase aquí, pero ya que esto no va a llegar a nada esta noche al menos dame un beso de verdad.

    ¿Estaba insinuando que el anterior no había sido la gran cosa? Quizás, porque era orgullosa después de todo.
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
  7.  
    Insane

    Insane Maestre Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    14 Junio 2014
    Mensajes:
    4,142
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    [​IMG]

    El muchacho dejó la botella sobre la barra, me quedé mirando un poco el cómo las gotas se deslizaban por el plástico al estar, aparentemente, un tiempo en el congelador sin llegare a realizar la función total de volverla hielo, imaginé por un momento que eran bebidas que hace poco llegaron y para acelerar el frío al estarse llenando bastante el sitio no se detuvieran las ventas por bebidas alclimas. Aquello me sirvió para anclarme un poco a la realidad aunque fuera un tonto dato recolectado.

    Me habló de nuevo, ancló su codo a la barra y descansó el mentón en la palma. Repasé sus orbes, descendí hasta sus labios y regresé al dorado en sus ojos. Tenía mechones de cabello teñidos, el tatuaje curvando su cuello, el historial que había dejado sobre la mesa Ro; todo marcaba peligro, y yo seguía ahí, expectante de qué haría, dónde me acariciaría, qué más me diría.

    Mierda.

    Me sentía tentada meterme en lugares en los que luego sería un complique salir.

    No contesté nada al inicial, tan solo mordí un poco más mi labio inferior. El alcohol no me hacía muy consciente del dolor que pudiese estar provocando con mis dientes, y para ser sincera no me importaba de mucho. Se bajó del banco pero su mano se sostuvo, sentí que el banco giró ligeramente y aunque no tuve el propósito de mirarlo directamente su mano se afianzó en mi mandíbula.

    ¿Me gustaba, no?

    El que alguien me dominara un poco.


    La música cambió, las luces tintinearon apenas y dió la sensación de que disminuyó el brillo de las mismas. Sostuve su mirada porque el orgullo nadie me lo quitaba y la sonrisa que le surcó el rostro me estremeció, no fue una solicitud, dió la sensación de sus una órden. Una sonrisa suave se me plasmó al abandonar el tacto que había comenzado a tener en la botella de agua en algún momento y deslicé los dedos por su camisa blanca, me detuve apenas al llegar al inicio del pantalón y anclé un poco las uñas en donde iría la correa si tuviese una.

    —¿Acaso insinúas que el anterior no fue la gran cosa? —murmuré sin quitarle la mirada de encima. Y como bien había supuesto él, cosquilleó mi orgullo.

    Ascendí mi tacto hasta su pecho y lo arrastré hasta mí, cortando al poca distancia que quedaba. Exhalé contra su piel de pura manía en lo que ladeaba apenas la cabeza. Le había dicho que me gustaba mucho el contacto fisíco, ¿no? Mis uñas surcaron levemente su tatuaje en lo que me presioné contra sus labios, los apresé contra los míos, fue algo lento, suave y casí grácil. Me aparté apenas para suspirar contra los suyos intencionalmente, y no demoré ni dos minutos en retornar al beso, pero a diferencia del recién dado y el anterior encontré su lengua y un suspiro -involuntario- murió en medio de todo.

    El calor recorrió mi vientre en lo que deslizaba una de mis manos hasta su cabellera.
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
  8.  
    Zireael

    Zireael kingslayer Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    27 Agosto 2011
    Mensajes:
    10,835
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Tora.png

    Me observó, su mirada fue a dar mis labios y regresó a mis ojos, perdiendo un poco la batalla que debía tener con sus propias hormonas. Rowan le había marcado las red flags con resaltador, toda mi puta cara gritaba problemas y ella seguía esperando, fuese una palabra, una caricia o la mierda que me saliera de los huevos en tanto respetara cierto mínimo de decencia. Había bastado una disculpa a su orgullo, ¿no?

    Ya lo había anotado en la libreta mental.

    Esperé apenas un mínimo de resistencia de su parte, pero apenas percibí que me dejó mover su rostro entendí bastantes cosas que antes solo daba por asumidas. A la cabrona la ponía esa mierda, ¿no? Saberse dominada por otros, aunque fuese por detalles mínimos o quizás precisamente por esos detalles en específico. Cuando solté el discursito de la tensión, de la ruptura, también había hecho sobrecarga.

    Era tan predecible que rozaba lo adorable.

    Como para echarla a perder.

    Lo que dije podía confundirse por una solicitud, pero como me había dejado hacer asumí que entendería que no estaba sugiriendo nada: lo estaba ordenando. Sonrió, el gesto fue suave, y sus manos encontraron la camiseta, se deslizaron al inicio del pantalón y se anclaron allí.

    —Insinúo que fue demasiado corto, nada más —acoté tan bajo como me lo permitió la música.

    Su tacto subió a mi pecho, me arrastró a ella y su respiración me alcanzó la piel. Fue una estupidez pero el cuerpo me chispeó, la mano que había permanecido en su muslo, necia, terminó de girarla en mi dirección y me acomodé entre sus piernas. Conservé algo de distancia decente, por decir algo, pero usé las manos para hacerla clavar las rodillas en mi cadera con tal de privar de las vistas a cualquier chismoso de mierda aunque con lo lleno que comenzaba a estar esto nadie se fijaba mucho en eso ya.

    Sus uñas recorrieron la tinta, lo sentí, y me besó con lentitud, fue suave incluso y cuando se separó para suspirar no tardó mucho en volver. Habían sido sus segundos de gloria, la verdad fuese dicha, porque apenas sentí su lengua y el nuevo suspiro murió en mi boca mandé todo a la mierda.

    Una de mis manos regresó a su muslo, lo presionó, se coló bajo la tela del vestido por la cara externa y regresó sobre sí. Tracé el contorno de su cuerpo antes de enredarle la mano en la cintura con algo de fuerza añadida y colé la mano libre en el espacio entre nosotros, la anclé a su nuca un instante, luego la deslicé hasta su mandíbula y mi pulgar se abrió paso en medio del numerito; alcancé su labio inferior, lo separé más y luego de una pausa ínfima para tomar aire reinicié el beso. Busqué su lengua, presioné y prácticamente me hundí en su boca.

    Sentí su mano seguir hacia mi cabello, me dio exactamente igual y yo regresé la mía, la que había usado para hacerme más espacio en el beso, a su pierna solo para dejarla en algún sitio. Lo dicho, ya que no iba a llevarme mucho más al menos iba a aprovechar los límites de la tontería.

    Nada me impedía seguir comiéndole la boca hasta que tuviese que irse, ¿o sí?
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
  9.  
    Insane

    Insane Maestre Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    14 Junio 2014
    Mensajes:
    4,142
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    [​IMG]

    Había acotado únicamente el tiempo de duración, y ambos sabíamos que aquello se podía solucionar facilmente, aún así al terminar él de acomodarme y acomodarse él entre mis piernas provocó que mi expresión cambiara ligeramente, un poco más ansiosa, más avergonzada pero con la necesidad punzando por saciar lo minímo que se podría en el lugar.

    La distancia fue prudente, aún así me llevó a presionar mis rodilas en sus caderas, supuse que para que cualquier personas con antojos de husmear no fuese a ver demás; aquello me cedió algo de satisfacción. El cuero de las botas se afianzó a sus pantalones, y me repasé los labios justo antes de besarlo. Ya en el segundo beso sentí que aumentó la profundidad, sus manos inquietas me apretaron las piernas, serpenteó por debajo del vestido negro y mordí su labio inferior al sentir que sus dedos rozaron ligeramente el encaje que daba en mi cadera la ropa interior.

    Entorné los orbes al tener su pulgar en mi mandíbula, y me permití tomar aire. El desobediente retomó la causa, ladeé un poco más la cabeza y mi cabellera negra me siguió el movimiento, aún atada en la coleta. Apreté ligeramente el cabello que deparaba en su nuca y regresé el tacto por su mandíbula, su cuello, la camisa y me frené en el borde del pantalón.

    Me distancié apenas y me sonreí contra sus labios.

    A él le gustaba estirar hilos hasta reventarlos.
    A mí me gustaba presionar interruptores hasta manipularlos.
    Tal cual estaba sucediendo ahora.

    Deslicé la derecha por debajo de la camisa, sentí la piel de su costado y deslineé su cuerpo hasta su abdomen bajo, donde el pantalón -de nuevo-, detuvo la travesía de mi tacto. Parpadeé con pesadez ante sus ojos y entreabrí los labios al rozar el botón central del pantalón. Abandoné el tacto y di un beso suave contra la comisura de los suyos, tal cual había hecho él en el beso del reto. El móvil vibró dentro de mi bolso y supuse quien era.

    —Tora —le llamé con la voz un poco más fluctuante—, debo atender esta llamada.

    Me gustaba, ¿no?

    Dejar las cosas iniciadas.


    Era algo que los dos de igual forma ya teníamos mentalizado por el espacio público, es más, habíamos sido tremendos descarados con los últimos besos a ojos de todo Dios, pero nada que hacerle, si yo lo había buscado desde hace un rato.
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
  10.  
    Zireael

    Zireael kingslayer Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    27 Agosto 2011
    Mensajes:
    10,835
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Tora1.png

    Incluso si pretendía diferenciarme de los cabrones sueltos en las calles, los que Rowan había desterrado de este espacio, lo cierto era que caminaba por una cuerda floja, quizás todos lo hiciéramos sin siquiera darnos cuenta. En el momento en que noté la ansiedad en sus facciones, la vergüenza que yo era incapaz de sentir, por la gracia de meterme entre sus piernas algo se me revolvió en la cabeza, la cabeza sobre el cuello quería decir. Fue oscuro que te cagas, no era la primera vez que lo sentía tampoco, y me di cuenta lo fácil que podía ser.

    Solo abrir las fauces y consumirla.

    Todos éramos un maldito agujero negro.

    Bastaba un empujón para que significáramos la perdición absoluta de un otro menos oscuro, menos violento, un otro que podía vivir a la luz del día y existir. Éramos la condena, la personificación de una muerte ajena y de la propia, ¿pero qué podíamos hacer si aparecía alguien, abrí la boca de la bestia y se metía entre sus dientes? Si acaso era capaz de retrasar la palanca que cerraría la mandíbula, volver la inminencia del golpe algo más lenta, pero ella lo estaba pidiendo.

    Nada en esta mierda podía salir bien.

    La cabrona me mordí el labio cuando rocé la ropa interior, lo sentí, pero retrocedí a sabiendas de las condiciones pero eso no me privó de seguir enredándome a ella como una puta serpiente. Tomó aire en la mísera pausa que nos permití, pero al volver ladeó más la cabeza e hice lo mismo prácticamente en reflejo, incluso cuando en determinado momento comencé a ser terriblemente consciente del teléfono que vibraba en su bolso.

    Su mano se afianzó en el cabello de mi nuca, me dejó ir luego, la sentí en la mandíbula, en el cuello, el torso y volvió a frenarse en el borde del pantalón. Bromas a parte, los dos nos íbamos a largar de aquí más calientes que la mierda, ¿no? Porque con esas manos sueltas no había manera de mandar sangre al lugar correcto ni usando todas las neuronas posibles.

    Coló la mano bajo la camisa, en mi costado, y el recorrido fue a dar en mi abdomen bajo haciéndome soltar el aire por la nariz. La loca de mierda rozó el botón, detuvo el numerito, me dejó un beso en la comisura de los labios y tuve que hacer un esfuerzo consciente para no pescarla por las piernas y mandar a la mierda la distancia aceptable que había mantenido.

    Además, ¿iba a decirme que ahora quería tener la decencia de atender el móvil que llevaba pidiendo atención ya un rato?

    La había escuchado, obviamente, pero la mano que tenía enredada a su cintura no aflojó el agarre y la otra volvió a uno de sus muslos. La miré, parpadeé y reí más para mí mismo que por cualquier otro motivo.

    —Pues atiende —solté con todo el descaro que encontré, que no era poco—. Entiendo que sea urgente.

    Rowan debía estar en el baño viendo Instagram o algo, pero la sola idea fue risible en sí misma. Si luego el imbécil se ponía a checar las grabaciones de las cámaras iba a molestarme el resto del año, como hacía siempre.
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
  11.  
    Insane

    Insane Maestre Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    14 Junio 2014
    Mensajes:
    4,142
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    [​IMG]

    Soltó el aire por la nariz con algo de pesadez, y no pude evitar disfrutar de esa miníma reacción de su parte, con lo parco que solía mostrarse. Entre la oscuridad y el paseo poco freucente de las luces denoté algo similar a una sonrisa en sus labios, pero no pude determinarlo por completo hasta que su voz, tosca, me alcanzó. Noté que no apartó el tacto que mantuvo en mii cintura, y es más, su otra mano deparó en mi muslo a lo que sentí carraspearme la garganta, tragando con suavidad para tratar de compensar mis pensamientos.

    Debía concentrarme

    Alcancé el bolso negro que había dejado sobre la barra, abri el botón que era realmente de imán y deslicé el cierre, sacando el móvil, desbloqueé la pantallaa y noté varias llamadas perdidas que no conté, visualicé el nombre y me imaginé que me aguardaba algún regaño. La otra llamada volvió a ingresar y deslicé el símbolo del teléfono hacia arriba, llevé el aparato a mi oído y miré a Saki entre las pestañas, un poco en advertencia, otro poco en solicitud de que se portara bien mientras hablaba.

    Tenía algo de fé, ¿no?

    Llevo llamándote desde hace mierda de tiempo.
    Vale, vale, no te enojes, ¿quieres?
    Rezongó con hastío al otro lado de la línea y escuché como cuando se enciente una motocicleta. No tenía como ver la hora, pero no me creía que fuese de madrugada aún, por lo que me extrañó la llamada, aún así me la pasé jugando entre los dedos con el borde de la camiseta blanca. No podía quedarme quieta, Dios.

    No te escucho un carajo, hay mucho ruido de mierda allá. Muevéte para otro lado.
    Pegué el móvil un poco más a mis labios, y hablé de nuevo, sin embargo recibí la misma queja y solté una risilla. Me causaba gracia cuando Hal se ponía de mal humor -es decir, siempre-. Me colgó, me dejó un mensaje que revisé al regresar las pupilas a la pantalla en donde me avisaba que me llamaba en cinco minutos, y que esperaba que estuviese en otro sitio donde pudiese escucharlo. Seguí con la tontería del roce sobre su camiseta y pestañeé al regresar la vista a él, un poco más mandona si se quisiera decir.

    —¿Aquí hay alguno? Un lugar para atender una llamada que no sea el baño, quiero decir —sentía los labios ligeramente inflamados, y probablemente pecaban de rojos y no precisamente por el brillolabial.

    Porque Rowan estaría por ahí, ¿no? Y ya me daría hasta pena verle la cara porque se estaba demorando mucho, y no me creía que fuese por arte de magia el que nos dejara solos.
     
    Última edición: 30 Octubre 2023
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
  12.  
    Zireael

    Zireael kingslayer Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    27 Agosto 2011
    Mensajes:
    10,835
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Tora1.png

    Siendo sinceros tampoco quería comerme una bronca con el perro guardián de esta mocosa, para nada, porque era consciente de que el necio de los cojones que la estaba llamando no podía ser otro que el cara de moco del otro día. Mira que yo era inflexible, pero lo del otro rozaba lo exagerado.

    Ni idea de cuántas llamadas le había largado el otro, importaba bien poco, el caso fue que la siguiente sí la atendió. En fin, que como tenía algo de sentido de supervivencia no hice ninguna estupidez. Si acaso colé apenas los dedos bajo la tela del vestido, menos de un par de centímetros, y fue solo porque tenía demasiada energía contenida en el cuerpo como para quedarme quieto.

    Obviamente no se escuchaba un carajo, así que al final el otro se rindió y ella leyó un mensaje antes de preguntarme si había algún lugar donde poder atender una llamada. Bueno, era salirse o ir a cuartucho del enano, así que de haber opciones las había.

    No respondí de inmediato, rompí el contacto en su muslo y volví a tomarla por la mandíbula. Me incliné hacia ella, la besé de nuevas cuentas, lo hice lento que dio gusto y al separarme solté su rostro también. La mano en su cintura afianzó el agarre, usé la fuerza para levantarla del banco y bajarla, el movimiento hizo que pegara el pecho al mío y la miré como si nada.

    Estiré la mano para tomar la botella de agua que seguía en la barra, solté su cintura por fin y busqué su muñeca con la mano ahora libre. La sujeté con firmeza, cosa de que no se me fuese a soltar entre la gente o algo, y navegué el espacio con la facilidad que solo permitía la costumbre. Rebasé las puertas de los baños, seguí andando y llegué otra vez a la puerta del mocoso.

    Abrí, sin aviso, tiré para meter a Manson y cerré detrás de mí, apoyando la espalda en la puerta. En el mismo movimiento la solté y el chiquillo reaccionó, claramente molesto. Igual no importaba mucho, el caso era que la música se escuchaba bastante menos aquí.

    —¿Otra vez tú, Byakko? ¿Y qué mierda haces metiendo gente aquí? —El mocoso se apartó los cascos de los oídos, colgándolos al cuello, y nos miró con sus ojos grisáceos—. No me metas en tus mierdas raras, luego el jefe se encabrona.

    —Solo necesita contestar una llamada —expliqué.

    El chiquillo bufó, le echó un ojo al circuito de cámaras a su espalda y luego volvió la atención a la computadora. Tampoco iba a pedirle modales a este cabrón, así que solo me quedé allí, recordé la botella de agua y la abrí para darle un trago como si fuese mía.
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
  13.  
    Insane

    Insane Maestre Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    14 Junio 2014
    Mensajes:
    4,142
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    [​IMG]

    Sakai en algún momento me cosquielleó con el tacto de la yema de sus dedos, pero para qué mentir, fue cosa de nada, pareció más como para entretenerse en lo que hablaba con Hal que por cualquier otra cosa. Tenía su lado obediente, quería suponer. Cuando le pregunté por un espacio por atender la llamada descarté el baño por el hecho de que no quería ver a Ro con las mejillas todas encendidas, no sé, un poco de pudor. La cosa fue que él no contestó en automático ni nada, es más, me dio el tiempo para detallar sus facciones.

    Cuando parpadeé noté que se acercó, respiré con suavidad al esperar sus labios y el ritmo impuesto fue sútil, lento, tortuoso entre otra cosa. Me adapté al beso y dejé las manos quietas porque no podía alargar más la situación, por mucho que mi cuerpo quisiera que así fuese. Me haló hacia él de la cintura, levantándome del banco y sentí luego al acomodarme las puntas del tacón dar con el suelo. Por las botas como tal terminaba más o menos de su estatura, por lo que en medio de la acción mis senos se pegaron a su pecho y causaron algún tipo de fricción.

    Me miró con la frialdad de costumbre y me tragué cualquier reacción para que no se fuese a burlar, no sé.

    Me acomodé un poco el vestido y eché la vista a la pista. El lugar ya estaba lleno de gente, y la música golpeaba fuerte; en cuanto iba a mirarlo su mano dió con la mía, firme. Lo había sentido desde la primera vez que me había apretado la piel, el que tenía bastante fuerza y nisiquiera se veía que hiciera un esfuerzo consciente. Lo dejé guiarme en medio de la multitud, con el bolso colgado en mi otro hombro y el móvil en la mano libre. Se detuvo cuando llegamos a una puerta, la abrió sin siquiera tocar y me haló dentro.

    Byakko, el apodo, de nuevo.

    Observé al chico, escuché la interacción pero guardé silencio hasta que se giró de nuevo al computador. Desbloqueé el móvil entonces y me quedé muy por ahí cerca de Tora pues porque el espacio era prestado, o invadido por nosotros, y regresé la llamada a Hal, no contestó la primera así que volví a marcarle.

    ¿Dijiste que eso queda por dónde? Estoy en la ubicación pero no veo nada que tenga pinta de bar.

    Hay una escalinata, y no, no tiene pinta de nada en realidad hasta que se entra.


    Lo escuché apagar la moto, se quedó en silencio unos minutos por lo que fue fácil escuchar parte del tráfico nocturno, y siseó de repente.

    Creo que ya estoy aquí, sal.

    ¿Conseguiste que te cubrieran hoy para mañana?

    Sí, el bastardo de mierda me hará trabajar como animal otros días pero ni modo. Y no me cambies el tema, sal ya.

    Había echado la vista a ningún punto en partícular en lo que hablaba por celular, así que miré a Tora luego de colgar. Ya había visto mi botella de agua en sus manos pero no me plació decir nada, es más, algo de emoción me hizo apretar los labios. Aún estaba medianamente mareada, obvio, si nisiquiera había tomado del líquido sino que me había pasado la noche con dos cócteles que me cogieron en menos de media noche.

    —Acompáñame a la salida —no fue una solicitud—ah, y también a despedirme de Ro.
     
    Última edición: 31 Octubre 2023
    • Fangirl Fangirl x 1
  14.  
    Zireael

    Zireael kingslayer Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    27 Agosto 2011
    Mensajes:
    10,835
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Tora1.png

    Me importaba una mierda estar a ojos de todo el puto mundo, en el caos que comenzaba a gestarse ya nadie le prestaba demasiada atención a los demás y por eso había exigido atención, por decirlo de alguna manera. El reto de Ikari lo habia comenzado todo y yo, ansioso y agresivo como era, jamás iba a conformarme solo con eso y él lo sabía. Lo sabía con tal claridad que me había dejado aquí con ella.

    Era un loco de mierda disfrazado entre los funcionales.

    Sentí la fricción cuando la bajé del banco, porque de por sí era lo que había pretendido, pero no reaccioné y ella seguramente se contuvo por el motivo que fuese. En cualquier caso, pronto la arrastré por el espacio y estuvimos dentro del cuartucho del enano, que reclamó pero no le quedó más remedio que aceptar su destino.

    Katherin llamó a su perro guardián, le dijo dónde estaba Tekné y toda la parafernalia. Bebí algo más de agua, la noté mirarme y luego soltar la orden, porque supe que era una. Parpadeé, no dije nada y saqué el móvil del bolsillo para marcarle a Rowan.

    En lo que el otro idiota contestaba me relamí los labios y fui consciente por primera vez en todo el rato del sabor. ¿Fresa? ¿Cereza quizás? Ni idea, algo rollo bayas del bosque. Era dulce, sin duda.

    —Manson dice que ya pasan por ella —dije apenas me contestó.

    —¿Tan pronto? —preguntó y lo escuché reírse—. Did you have fun?

    —Creo que ya sabes la respuesta —respondí, parco como siempre—. Que no se quiere ir sin despedirse.

    —Los espero afuera, ya está atestado.

    Hice un sonido afirmativo, colgué, guardé el aparato y volví a estirar la mano libre hacia Manson. Abrí la puerta para arrastrarla fuera, la solté nada más para cerrar y esta vez la superficie quedó contra su espalda, por lo que quedó medio aprisionada por mi cuerpo. Intencional o no, lo cierto es que aquí contra la puerta del mocoso teníamos algo más de privacidad.

    —¿Y bien? —dije por sobre el ruido de la música y presioné la botella fría contra la piel descubierta de su muslo—. ¿Beso de despedida, Kathe? Ro espera afuera.
     
    • Fangirl Fangirl x 1
  15.  
    Insane

    Insane Maestre Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    14 Junio 2014
    Mensajes:
    4,142
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    [​IMG]

    En lo que Tora sacaba el móvil y marcaba me permití echar un vistazo panoramico del lugar, sin detallar al muchacho que estaba con los audifonos puestos en realidad. Era una habitación que aislaba en gran proporción el rui exterior, además de que tenían las cámaras ahí también; me tragué cualquier atisbo de vergüenza al notar que habían un par que apuntaban a la barra, aunque de igual forma saldría de espaldas en caso de que por algún motivo tuvieran que ver este día y esta hora, no me dejaba de causar esa sensación entre risa y nervios.

    Lo escuché hablar también, imaginé que Rowan le diría donde encontrarnos con él así que esperé paciente en lo que me desataba la coleta alta. Por el casco de la moto debía soltármelo o atármelo bajo -algo que no haría jamás porque me parecía un peinado feo-, así que la decisión ya estaba más que tomada. Escuché el sonido afirmativo y lo primero que sentí fue su mano sobre la mía, por lo que regresé mi atención a él, con la intención de seguirlo en el recorrido al salir, sin embargo la puerta la cerró luego de pasar yo por ella.

    Parpadeé con lentitud y la arena de sus ojos dió con los míos, mi mano libre deparó sobre la superficie y sentí el espacio repentinamente estrecho, aunque no me fastidió. Me habló apoyando la botella fría contra mi muslo, me quejé bastante bajo al sentir la piel erizarse y mierda, era muy sensible con tragos encima. Prácticamente preguntó si le daría un beso de despedida y eché la vista pro el espacio, no había ni una sola cámara dirigida a la puerta y me reí con gracilidad al saber que descubriría el por qué no respondí de una.

    Además, Ro nos esperaría por fuera, el resto no eran más que desconocidos.

    Regresé mis pupilas a las suyas, le eché los brazos sobre los hombros y le besé inicialmente lento como para que no olvidara el momento, capturé su labio inferior entre los míos sin morderlo en lo que me cosquilleaba ligeramente el cuerpo, jugué con los mechones de su cabello y mi muslo izquierdo se afianzó ligeramente en su cadera, sosteniéndome con más firmerza de sus hombros antes de regresar el tacón sobre el suelo. Era un mísero vestido pero con el cuerpo de él no se podía ver absolutamente nada.

    Lo dejé ir apenas unos segundos para retomar de nuevo, arrastrando las uñas con lentitud por la piel posterior de su nuca, suspiré contra sus labios y me fundí contra su boca, encontré su lengua, presioné con ligereza.

    Me sentía malditamente húmeda, por lo que corté el beso, faltándome el aire en lo que el móvil volvía a vibrarme contra el bolso.

    —Tora ya —susurré queda, con el rostro ardiendo y el pecho subiendo y bajando contra él por el respirar—, me regañará sino salgo ya —. Más que un aviso me salió la voz en súplica.
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
  16.  
    Zireael

    Zireael kingslayer Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    27 Agosto 2011
    Mensajes:
    10,835
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Tora1.png

    Se quejó al sentir la botella, todavía fría, contra la piel y me permití la sombra de una sonrisa. Orgullosa o no lo cierto era que ya debía tener claro que aunque fuese poco no me iba sin conseguir algo, tan siquiera una repetición, y ella tampoco estaba poniendo demasiada resistencia. Cumplía mis caprichos porque también eran los suyos, tan sencillo como eso.

    Ya antes de eso se había vuelto a soltar el pelo, así que la mata de cabello negro le enmarcaba el rostro, los ojos lavanda y se fundía con el vestido. Había algo en esta chica, ni idea del qué, que la hacía parecer una presa y ya. Le faltaba malicia, le faltaba odio y parecía demasiado empeñada en casos perdidos, aunque quizás el imbécil que parecía su padre y no dejaba de llamarla fuese el único con algo de redención posible.

    Había tenido suerte con su primera causa, nada más.

    La muy cabrona no contestó, observó el espacio seguramente buscando alguna cámara y contuve una risa. Me echó los brazos a los hombros, empezó con un beso lento y yo terminé de encerrarla contra la puerta a su espalda, ni siquiera me interesó detenerme en sutilezas.

    Mi pecho volvió a encontrar el suyo, fue lo que busqué, y respiré contra su boca en cuanto pescó mis labios, su muslo se afianzó en mi cadera y colé la pierna entre las suyas. Amenacé con alcanzarla, lo hice porque me dio la gana, e incluso cuando regresó el tacón al suelo no aparté la pierna. Bastaba un mísero error de cálculo en sus movimientos para que se presionara allí.

    Se detuvo, regresó y sentí sus uñas, la estupidez me hizo sonreír contra su boca y me hundí en ella. Había presionado con ligereza, pero yo la busqué con mayor insistencia, con más profundidad. Mi mano libre regresó a su cintura, la despegó apenas de la puerta pero por reboté la pegó más a mí y tuve que ajustar la pierna para no presionarme contra ella. Presioné su costado, deslicé el tacto a su espalda baja y terminé por afianzar la mano en su cadera.

    Cuando se detuvo la dejé ir medio a regañadientes, seguí enredado y pegado a ella. Tomé aire, volví a relamerme los labios y cuando habló tuve que esforzarme para no reírme y joderlo todo, pues porque la niña era un poco demasiado susceptible.

    —Si usas ese tono no vas a convencerme de una mierda —respondí y no le dejé espacio de réplica. Volví a su boca, me hundí en ella y cuando la dejé ir de nuevo arrastré los labios a su mandíbula—. Es lo que te llevas por buscarme las cosquillas, muñeca.

    Amenacé con bajar a su cuello, reí y le eché la respiración encima, pero me reservé la gracia y así como había hecho hace un rato corté todo punto de contacto con su cuerpo. Solté su cintura, saqué la pierna de entre las suyas y retrocedí un paso.

    ¿Había querido dejar las mierdas sin terminar? Pues bien.

    Estiré la mano libre hacia ella, me sonreí como el cabrón que había sido siempre y le limpié el brillo labial desastroso con el pulgar, o lo que quedaba de él más bien. Al regresar a mi espacio le alcancé la botella de agua.

    —Yo me preocuparía más por el hecho de que tienes cara de que te comieron la boca que por la demora —advertí mientras giraba el cuerpo para buscar la salida—. Tienes la misma expresión que un conejito confundido.

    ¿No había demostrado cierta crueldad hacia los animales también?

    Como el principio del fin.

    Antes de volver al tumulto le ofrecí mi mano, pues para que no se me fuese a quedar perdida por ahí. Seguro entre su amargado personal y Rowan me partían el culo si se me quedaba entre el gentío.
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
  17.  
    Insane

    Insane Maestre Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    14 Junio 2014
    Mensajes:
    4,142
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    [​IMG]

    Había sentido su pierna entre las mías, por lo que en todo el vaivén de besos hice un esfuerzo consciente para no rozarme por mucho que lo quisiera, a fin de cuentas él traía un pantalón color tierra, y si salíamos al exterior sin la oscuridad permeando el lugar notaría alguna marca, una leve mancha que no podría cargar con mi consciencia, y mucho menos verlo a la cara en la escuela, así que pequé de calculadora al menos en esto.

    Tora demostraba ser más desmedido, lo sentía cada que me presionaba contra él, el cómo reaccionaba por el roce de mis uñas y el comportamiento de su lengua al tener contacto con la mía. Al separarnos repasé sus facciones, hubiese sido gracioso que hubiese dejado escapar la risa porque en esta ocasión posiblemente haría compañía en ello, porque había notado el tono en que me salió la órden con pinta de súplica.

    Lo recibí de nuevo, suspiré contra él apoyando las manos en sus hombros y clavando un poco las uñas sobre la tela, llegó a mi mandíbula, amenazó con alcanzar mi cuello y estuve mierda, a la expectativa por completo, casi que le di un poco de acceso para que lo hiciera pero él, odioso como se mostraba, comenzó a reírse, provocando que su aliento contra la dermis me cosquillara. Se alejó por completo por lo que solté el aire por la nariz entre alivio y resignación.

    Nada que hacerle.

    Sentí su pulgar quitar el desastre que traía como brillo, sonriéndole en el proceso, un poco más sedosa por las hormonas, recibí también la botella de agua, la destapé y tomé tres sorbos, escuchándolo.

    —¿Un conejito? —me permití reír en lo que él buscaba la salida, saqué el humectante labial del bolso -justo con empaque de un conejo negro-, me lo apliqué para para retocar y lo guardé—, se dice que simbolizan gracia, buenos modales, bondad y sensibilidad, además de ser muy sociables. Aunque pueden tornarse agresivos, como cualquier animal si llegas a herirlo.

    Le di una clase de gratis, una advertencia también en lo que me afianzaba a su mano para desplazarnos por el espacio.

    —Espera un momento —le llamé al detenerme en lo que pasabamos por la barra, le solté la mano, me dirigí al chico y pedí el precio del segundo cóctel -porque el primero lo invitaron ellos-, de los shots y la botella de agua. El muchacho me los dio en lista e hice las matemáticas en mi cabeza.

    Era realmente buena para eso. Conté los billetes y un par de monedas, le di las gracias regresando sobre mis pasos. Volví a sujetar su mano hasta la puerta de salida, llegamos al exterior y el viento jugueteó con mis hebras negras, visualicé a Hal sobre la moto, se había quitado el casco, lo tenía reposado sobre la rodilla y sentí sus rubies encima. No tenía mala cara, aún, pero si noté el cómo luego le echó la vista a Tora encima. Hice un recorrido visual como si la cosa no tuviese que ver conmigo y denoté a Rowan también.

    Me acerqué a él, procurando soltar la mano de Sakai antes de pasar la puerta y le mostré los dientes en una sonrisa, mordí la punta de mi lengua -cosa que solo él notara-, como si fuera mi confidente de una travesura o algo y estiré la derecha para alcanzar su hombro, le di un beso en la mejilla para despedirme y le murmuré un gracias. Por el cóctel de bienvenida, por ser tan amable o por controlar al otro idiota, por todo, quién sabe.

    Moví la mano hacia Tora como despedida escueta, pero ya con tanto beso no le iba a dar otro delante de éstos dos. Me encaminé hasta Hal, me extendió el otro casco negro sólido también, me lo puse en lo que me hablaba, lejos de que escuchara el otro par.

    —El imbécil del tatuaje, ¿qué con él?

    —Nada, solo que estaba acompañándolo en lo que arreglaban algo del sonido, por eso demoré.

    Como ya tenía el vidrio del casco encima no tenía ni como repasarme, chasqueó la lengua, me subí con el cuidado necesario de que no se fuese a ver nada y rodeé su cintura en lo que también se ponía el casco para luego mover la manija con fuerza, provocando el sonido enmedio de la calle.

    —No me gustan Kathe, ninguno de esos dos imbéciles —me advirtió, mirándolos por última vez como si se los grabara en la cabeza o algo tras el visor en lo que movía el aparato con fuerza nuevamente y arrancó por fin.

    Encantada con esta salita, gracias <333
     
    Última edición: 1 Noviembre 2023
    • Fangirl Fangirl x 1
  18.  
    Zireael

    Zireael kingslayer Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    27 Agosto 2011
    Mensajes:
    10,835
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Tora.png

    Mira que ya en este punto era evidente que no tenía caso retrasarla más, pero cuando amenacé con seguir a su cuello tampoco puso resistencia y la mierda siguió haciéndome la debida cuota de gracia que me hacía todo lo demás. Estaba probando sus límites, nada más, y no encontraba una línea demasiado clara de lo que se permitía o no, sobre todo a sabiendas de que no tenía ojos encima.

    La cabrona incluso me sonrió cuando le quité el desastre de la boca, se veía que las hormonas ya le tenían el cerebro tocado, pero tan siquiera me hizo caso con el agua. Lo del poco aguante no era mentira, ya que estábamos, se le habían subido dos cócteles como si le hubiésemos zampado cinco cervezas a velocidad y más bien se estaba jugando más regaños del perro guardián de los que parecían razonables.

    Cuando le solté lo del conejo rebotó la idea, una pregunta de reflejo, y soltó lo que significaban, sonó a clase y todo. Entendía que todo animal era capaz de ponerse agresivo, pero un mordisco de un conejo en ciertas pieles endurecidas importaba bien poco, eso y que no había quién se salvara de ciertos depredadores. Ella había escuchado a Rowan y al mocoso, ¿no? Con lo de Byakko.

    Igual era hora de que leyera un libro de mitología, por su propio bien.

    No le contesté nada, me detuve cuando me dijo que esperara y la niña, con su nobleza que rozaba lo estúpido, pagó los tragos del juego que había iniciado el caos, la margarita y el agua. Perfectamente podía haber dejado esa cuenta estar, Rowan la hubiera pagado sin más, pero la dejé hacer porque seguro se ofendía si se lo decía así que ni modo.

    Volví a pescarme la mano, pero me dejó apenas un instante antes de alcanzar el exterior y reconocí al perro guardián en la moto aparcada, Rowan estaba con la cadera recostada la pared de la escalinata que escupía a la gente de Tekné en la calle. Una ligera brisa se agitaba la mata de cabello rojo y volteó a mirarnos apenas detectó que la puerta del bar se abría, nos sonrió sin permitirse un instante de pensamiento.

    Se despidió de él con beso y todo, como nos había saludado a ambos al principio de la noche, de mí solo lo hizo con un movimiento de mano y lo repliqué con el desinterés que era más normal viniendo de mí. Era obvio que te cagas el hecho de que se despidiera diferente de mí que de Rowan, pero allá ella con sus decisiones de vida.

    Todas parecían igual de penosas si había terminado liada conmigo en este agujero.

    El rubio con cara de culo reparó en mi existencia, le sostuve la mirada sin más y observé a Manson ajustarse el casco, subir y toda el asunto. Antes de arrancar para llevarse la moto de una vez por todas nos miró otra vez, ahora a ambos, y sonreí para mí mismo mientras me apostaba a un lado de Rowan en la pared de la escalinata.

    Tenía que cuidar mejor a su conejito, pero ya debía haberse dado cuenta.

    Y era demasiado tarde.

    Rowan1.png

    Con la ida al baño tuve la excusa perfecta para dejar al par de idiotas solos, porque de por sí Katherin, suicida como ella sola, ya había caído en la perdición solo con la descripción de un beso que dio Tora. Y él, bueno, era una suerte de oportunista, quizás no buscaba ligarse a Dios y el diablo de manera consciente, pero cuando una víctima voluntaria le abría la boca y se acomodaba entre los colmillos la aceptaba.

    Aunque él la había invitado.

    Él me había recordado la quedada.

    Le había enseñado de estrategia y control.


    Tora era difícil, sí, pero eso no lo volvía ciego. Katherin era una muchacha guapa, puede que rozara lo vanidosa por eso mismo, pero no creía que importara mucho. En cierto sentido Sakai había pecado de precoz, en la calle encontraba oportunidades y apenas me volví cercano a él entendí que llevaba metido en las sombras desde que era bastante joven, así que era lo que era, ni siquiera tenía idea de cuándo había empezado a experimentar porque nunca quise ser tan metiche. Si debía ser honesto más bien se había calmado un poco desde los dieciséis, así que lo de la sequía era medio en broma medio en serio.

    El punto es que los dejé, me metí al baño y me aposté a un costado de la puerta a ver Instagram. De vez en cuándo entraba un imbécil, me saludaba, se echaba una meada y salía. La verdad no contabilicé mucho el tiempo, pero cuando Tora me marcó fue risible todo el asunto, supuse que sería porque la chica ya estaba por irse o algo así.

    Pobre imbécil, iba a quedar con las pelotas azules.

    En fin, que lo molesté un poco, me soltó que la chica ya se iba como había anticipado a pesar de la hora y suspiré antes de decirle que los esperaba afuera. Primero para darles sus siete minutos en el paraíso y segundo porque ya Tekné había comenzado a llenarse así que me venía bien el airecito fresco. No me gustaba mucho el tumulto de gente, a pesar de administrar este agujero, si me quedaba era porque veía alguna oportunidad pero la de esta noche se notaba que nunca había sido mía.

    Mientras los esperaba vi al chico del otro día aparecer, tenía cierto aire de perro guardián y me pregunté que qué diferenciaba a este de Tora en realidad, porque aunque tenía poca información no parecía ser una relación de la misma naturaleza. Encima le había puesto todas las red flags en fila, las clavé todas en la tierra y ella, como un ciervo cegado, se arrojó de cabeza contra el auto en movimiento. Solo esperaba que no le pillara el gusto para nada más que el revolcón, porque Tora era un animal, acabaría lastimándola tarde o temprano.

    Yo no era mejor opción, si debíamos ser honestos. Quizás hasta fuese peor, a veces la gente se ilusionaba con bien poco.

    Cuando aparecieron por la puerta la otra fingió absoluta demencia a pesar de que estaba saliendo del bar con Sakai, lo que solo fue más evidente, y cuando se acercó a mí entendí la señal de guardar su pequeña travesura de la noche, aunque igual no iba a delatarla. Al estirarse para despedirse con el beso de turno mi mano alcanzó su cintura, luego se afianzó en su espalda y le di un remedo de abrazo. De Tora se despidió con un movimiento de mano de lo más escueto que seguía gritando: me comí a este imbécil.

    En fin, que Dios la llevara por caminos de luz.

    —No fue nada, Kathe. Nos vemos —dije antes de que se acomodara en la moto.

    Seguro a él no le agradábamos un pelo, pero a mí me la traía bastante floja y si debía ser honesto, el problema no era yo, para nada. A partir de este momento toda la bronca estaba en manos de Tora, algo que sabía que solo era una receta para el desastre, como siempre.

    —¿Y bien? —le pregunté a Sakai que se apostó a mi lado después del vistazo extra que nos echó el tipo. La sonrisa que tenía en la cara era burlona que daba gusto, pero se desvaneció en cuanto sacó un porro para darle una calada. El encendedor le arrancó un destello a sus ojos y con esa llama tenue advertí que el pobre imbécil estaba acalorado, se le notaba algo de sudor en la cara—. Yo te aconsejaría volver adentro a ver con quién te bajas el empalme.

    —Puede que sea la mejor idea que has tenido en semanas, sí —confirmó y luego de darle una calada a la hierba usó la mano libre para empuñar la camisa, limpiándose el rostro—. No hay quien viva en estas condiciones.

    Solté una risa, estiré la mano para quitarle el porro y le di una calada modesta. Me dejé el humo en los pulmones unos segundos, cerré los ojos, recosté la cabeza en la pared y solté la bocanada de humo blanquecino después. Había comenzado a sentir dolor en la espalda luego de salir de baño, era poco pero solo esperaba que no empeorara durante la noche. Tenía todavía que atender el asunto del negocio con los otros idiotas, como tuviera que cancelarle a Sasha por otra crisis me iba a comer una mierda.

    —¿Estás bien? —preguntó porque muy indomable y lo que quisieras, pero seguía siendo mi amigo, me conocía.

    —Creo que me iré a casa. La espalda me está mandando señales de que mejor me quede quieto por hoy.

    Lo escuché suspirar, me quitó la hierba y le dio una calada más antes de apagar el porro para guardarlo. Lo zambulló en el pantalón junto al mechero, despegó la espalda de la pared y me miró.

    —Te acompaño. Total qué más me da una noche más o una menos con las bolas moradas.

    La estupidez consiguió hacerme reír, así que abrí los ojos y le indiqué que empezara a caminar con un movimiento de cabeza. Suponía que se quedaría en casa, siempre lo hacía cuando pasaba de la medianoche para no molestar a los Sakai con el ruido al llegar.


    es un crimen lo largo que me quedó esto, pero tenía que postear con ambos aunque quedara raro jsjs

    anyways, también me divertí <3 thanks
     
    • Ganador Ganador x 2
Cargando...

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso