Chūō Tír na nÓg [Café & Bar]

Tema en 'Ciudad' iniciado por Gigi Blanche, 10 Septiembre 2023.

Cargando...
  1.  
    Gigi Blanche

    Gigi Blanche Equipo administrativo Game Master the lovers

    Piscis
    Miembro desde:
    1 Abril 2019
    Mensajes:
    8,050
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Sasha 7.png

    Había que ver el descaro nada más, tan fresco admitiendo que probablemente me robaría la idea de decírsela. Me sonreí, digamos, en la broma personal de que esas fueran sus intenciones y mi idea no pudiera servirle de nada. Era algo que sólo él podía hacer, vaya, a mí me resultaba imposible. No dije nada al respecto, recargué el rostro en mi mano y solté el aire por la nariz, detallando la repisa llena de pociones más allá.

    —¿Sabes algo, baby? —murmuré con indiferencia, balanceando mi pierna debajo de la mesa—. Es de mala educación mostrar tan poco interés por la recompensa de una chica bonita.

    Lo dije por decir, sabía que no tenía peso y que a Suiren, de hecho, le daría exactamente igual. A esta altura ni siquiera creía que quisiera nada conmigo.

    Miré la foto de la chica mientras me contaba la historia, era morena y de ojos azules, muy bonita. Comí algo de jamón y ya luego permanecí en sus ojos, atenta. Recordaba que había mencionado que la relación duró seis meses y en líneas generales no hubo nada muy loco; la vida no solía serlo. Ella lo contactó, él la invitó a salir y ya. Fui asintiendo hasta que terminó, momento donde no encontré nada más que preguntar.

    Bebí de mi trago, próximo a terminarse, y comí algo más al recibir su nueva pregunta. Recordaba haberle comentado que había estado en una relación y de primera mano podía parecer redundante, pero sabía perfectamente que eran cuestiones paralelas. Lo miré de soslayo, primero, antes de girar el rostro hacia él. Sabía lo que decían, que uno no elegía enamorarse, pero en las condiciones que vivía actualmente me parecía imposible. ¿De qué coño me serviría enamorarme trabajando de dama de compañía? ¿Teniendo que cumplirle los caprichos a Frank? Era un puto delirio de fiebre.

    Meneé la cabeza suavemente, aunque en el gesto se me filtró algo de resignación.

    No, not really. ¿Tú?


    Le regresé la pregunta aunque, siendo honesta, ya creía saber la respuesta.
     
    • Fangirl Fangirl x 1
  2.  
    Insane

    Insane Maestre Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    14 Junio 2014
    Mensajes:
    4,142
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    [​IMG]

    Había acentuado y verbalizado la queja de manera más específica, y la dejé ser, porque justo sin siquiera pensarlo se me había pasado por la cabeza algo que ella mencionó en la azotea; a la final, me había terminado dando una idea. Ya luego escuchó mi historia, hice una pregunta y ella me respondió con sinceridad, regresándomela luego; me lo pensé por unos minutos. Jelena había representado algo importante en mi vida, era lógico, de lo contrario no hubiera tenido indicios de conversar la formalidad de la relación, y podría decirse que aún la quería, le tenía cariño y esperaba que le fuese muy bien en su vida.

    —No, aún no.

    Imaginaba que el enamorarse conllevaba más que eso, y no era cuestión de ella como tal, sino que quizá para ese entonces tenía tantas cosas en la cabeza y no me llevaba la vida con la misma ligereza actual, a la final mis preocupaciones adultas en una edad adolescente, y problemas personales habían intervenido en ello, quién sabe, no le había dado su espacio en mi mente, no el suficiente para considerarlo enamoramiento. Levanté la mano, y en esta ocasión se acercó otro mesero que estaba disponible, preguntó qué deseabamos en lo que se llevaba mi trago, noté que al de Pierce igual le quedaba poco por lo que pregunté:

    —¿Qué bebida nos recomiendas? De vodka para ella, y Gin para mí.

    Dió un vistazo en el menú, mostrándonos a ambos las opciones que recomendaba. Inició por Star Of Bombay, a lo que asentí. Según la descripción era una ginebra pemium, suave pero intenso, contaba con especias y extractos de finas hierbas exóticas y complejas. Ya luego señaló Zuvrowka para Sasha, se describía como un cóctel fresco, veraniego al ser afrutado, y con una ramita de coco complementando u equilibrando con un leve toque amargo. Esperé a ver si ella aceptaba la recomendación o prefería escoger por sí misma y ya luego murmuré:

    —Sasha —eché la espalda contra el respaldar, dejando las manos sobre mis piernas en lo que la miraba por consecuencia, solicitando mi recompensa—. Finjamos que te gusto; muéstrame cómo me seducirías.
     
    • Fangirl Fangirl x 1
  3.  
    Gigi Blanche

    Gigi Blanche Equipo administrativo Game Master the lovers

    Piscis
    Miembro desde:
    1 Abril 2019
    Mensajes:
    8,050
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Sasha 7.png

    Parpadeé, sintiendo un resabio de sorpresa que no demostré al decirme que nunca se había enamorado. Se ve que mi sentido arácnido venía averiado hoy. En líneas generales siempre había conservado la impresión de que Suiren hacía esta clase de preguntas con el interés de contrastar su propia experiencia; también estaba la forma en que hablaba de su novia. Así hubiera sido breve, lo creía capaz de haberse enamorado de ella.

    No iría a discutirle, por supuesto. Dejé el asunto suspendido en el aire y volqué mi atención sobre el empleado que se acercó. Nos recomendó unas bebidas, asentí para aceptar el Żubrówka y lo seguí ligeramente en su camino hacia la barra, notando que la zona se había descongestionado un poco. Advertí, también, que habían suavizado ligeramente las luces, y que un estilo de música más moderno hacía eco sin molestar en las conversaciones. Debía agradecer el cambio de empleo por mucho que me pesara, o de lo contrario no habría podido permitirme los gastos de esta salida, ni del vestido, ni los zapatos que llevaba.

    La peste del azufre se imprimía sobre mi piel poco a poco.

    Iba disfrazada de tacones y satén.

    Su llamado captó mi atención, especialmente porque nunca me decía por mi nombre completo. Relajó la espalda y su solicitud, asemejada a una orden, me dejó algo descolocada. ¿Era la recompensa que había elegido? Tenía pinta. Le sostuve la mirada y mi reacción inicial, bastante involuntaria, fue una risa nasal. ¿Me estaba pidiendo que lo sedujera? Que me pusiera a trabajar, básicamente. Claro que él no lo sabía. Era gracioso, de todas formas, pues no creía estar libre de dichas intenciones y si Suiren creía que nunca antes había intentado seducirlo, entonces claramente mis métodos no lo alcanzaban. Recordé el breve intercambio de la azotea respecto a esto y lo repasé con la mirada, pensativa.

    Y a mí que siempre me iba tan bien con mis técnicas, vaya.

    —No hay peor ciego que quien no quiere ver, ¿cierto~? —murmuré, incorporándome con movimientos fluidos.

    Rodeé mi sofá y, al pasar detrás de él, aproveché que se había relajado contra el espaldar para alcanzarlo. Me incliné sobre su oído y apoyé una mano en el punto intermedio entre su hombro y el cuello de la camisa, donde la abertura me permitió rozar apenas la piel de su clavícula.

    —Voy al baño —fue todo lo que dije.

    Usé la excusa para repasar mi imagen, retocar ligeramente el maquillaje si hacía falta, y calmarme. El pedido de Suiren me había descargado una sensación incómoda en el cuerpo. Era la primera vez que sentía los mundos entrecruzarse sin mi control y me pregunté hasta dónde sería capaz de mantenerlos separados. Estaba con un amigo, bebiendo algo y siendo una chica normal, y la peste del azufre me revolvió el estómago. Suiren no era un cliente pero en este momento perfectamente podría convertirse en uno.

    Logré recuperarme de la impresión inicial pasados algunos minutos. Cuando regresé a la mesa, noté que ya habían despachado nuestros nuevos tragos. No me senté, descansé la mano en el espaldar del sofá de Suiren y le señalé la barra; alcanzaban a verse dos taburetes libres.

    —¿Vamos allá? —propuse, junto a una sonrisa liviana.
     
    • Impaktado Impaktado x 1
  4.  
    Insane

    Insane Maestre Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    14 Junio 2014
    Mensajes:
    4,142
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    [​IMG]

    Era algo bastante vano, el hecho que inicialmente sentía nuestras conversaciones como galantería de ambas partes, pero luego del partido de quemados un poco había asumido que traía algún romance con el chico de mi clase al sentir la tensión entre Alisha y ella. Mason, con el cual en realidad sentía llevarme bastante bien; de manera involuntaria mi mente había hecho un espacio para otorgar alguna relación entre ellos y quizá, por ende, obvié cualquier señal que me hubiera lanzado luego de eso, aunque con lo de la azotea, en donde lo pregunté directamente se había desvanecido dicha suposición.

    Relajé los hombros en lo que ladeaba ligeramente la cabeza, escuchando su risa nasal, ajeno a cualquier pensamiento que le estuviera causando incomodidad, por lo que pecaba de ignorante. Habló y me sonreí con ligereza, luego se levantó para ir al baño, por lo que me permití mirar el móvil. Mi madre me había escrito sobre una película, aproveché a contestarle que no me había gustado mucho en realidad, pero probablemente a ella sí le gustaría, así que le aconsejé que le diese un oportunidad. Entre tanto el mesero traía los tragos, dejándolos sosbre la mesa. Agradecí y se retiró, casi continuo a ello Sasha regresó.

    —Vale —murmuré en respuesta, sujetando ambos tragos para trasladarlos a la barra, dándole el espacio a ella para que se sentara primero y luego sentarme en el mío. Descansé el antebrazo en la madera, siendo consciente del cambio de ritmo en la música, y la tonalidad de las luces.

    No tenía prisa con que ella cumpliera la recompensa a causa del juego, podría hacerlo aquí, en la escuela, o en cualquier otro espacio que considerase, por lo que continué platicando con la liviandad de siempre.

    —¿Y tienes algún pasatiempo Sash, o interés en pertenecer a algún club de la escuela?
     
    • Fangirl Fangirl x 1
  5.  
    Gigi Blanche

    Gigi Blanche Equipo administrativo Game Master the lovers

    Piscis
    Miembro desde:
    1 Abril 2019
    Mensajes:
    8,050
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Sasha 7.png

    Suiren accedió a mi idea y recogió los dos tragos, por lo cual yo me encargué de la tablita con los fiambres. Alcanzamos la barra, dejé allí la comida y me subí al taburete, otra vez, acomodando la falda para cruzar las piernas y enganchar el tacón en el travesaño del asiento. Eran giratorios, tontería que me estiró la sonrisa, y automáticamente me puse a balancearme con suavidad de lado a lado.

    Le agradecí a Suiren con un leve "thank you" cuando me alcanzó el trago y me lo acerqué a los labios; era, en efecto, muy frutal. Los alrededores habían cambiado y me entretuve un par de segundos observando las hileras de botellas, el movimiento general y la destreza de los barman. Solía distraerme de la misma forma viendo a Yuuji trabajar.

    —Cocinar, supongo —le respondí a Suiren, girando el taburete en su dirección, y recargué tanto el codo en la barra como la cabeza en mi mano; me rasqué las raíces del cabello con suavidad—. No tengo mucho tiempo para otras actividades pero cocinar me gusta mucho, así que se quedó a medio camino entre el pasatiempo y la obligación. En fin de semana suelo quedarme en casa y horneo diferentes cosas con los niños. Por fuera de eso... juego con ellos, o vemos pelis todos juntos.

    Me encogí ligeramente de hombros. Era sencillo y hasta aburrido, pero era lo que había y, siendo honesta, me hacía feliz.

    —Para clubes tampoco tengo tiempo —completé, y estiré la pierna para darle un toquecito en la suya con la punta del zapato—. Tú me habías contado del parkour. ¿Haces algo más?
     
    • Adorable Adorable x 1
  6.  
    Insane

    Insane Maestre Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    14 Junio 2014
    Mensajes:
    4,142
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    [​IMG]

    En cuanto Sasha dejó la comida para picar y se subió al taburete no me había pasado desapercibido el que se dispuso a girar con liviandad. El acto me provocó algo de gracia y ternura en lo que llevaba un trozo de queso a mi boca, distrayéndome luego con el chico de los tragos. Aquello podría considerarse un arte, el mezclar sustancias y dejarlas en una copa con sabores distintivos, el como parecía que se disfrutaba su trabajo y la luz del lugar, daban cierto toque.

    Me respondió luego por lo que atribuí mi atención visual nuevamente hacia ella. Pensaba que los pasatiempos cuando se hacían por necesidad perdían una escencia, pero no dejaban de ser motivo de distracción, mencionando luego la repostería. Me imaginaba a los niños bastante felices por el cómo Sasha solía compartir su tiempo con ellos, era algo enternecedor en rasgos generales. Recibí su toque y le sonreí con la cortesía de costumbre.

    —Lo practico menos que antes, pero en ocasiones cuando paso por el parque hago una que otra cosa, aunque sino soy constante lo mejor es dejarlo —confesé. últimamente el trabajo en el estudio de fotografía, o promocionando marcas, la escuela, el hacer tareas de casa y eso, dejaba poco tiempo para retomarlo totalmente como deporte—; luego puedo lesionarme, y no tengo interés en pisar un hospital si te soy franco. Y de resto, nada, trabajo, familia, y cosas de la casa.

    Y en realidad, hasta el momento los clubes de la escuela no me llamaban la atención, por lo que no contemplaba alguno con interés real. Podría decirse que desde la azotea había notado, que teníamos varias cosas en común.
     
    • Fangirl Fangirl x 1
  7.  
    Gigi Blanche

    Gigi Blanche Equipo administrativo Game Master the lovers

    Piscis
    Miembro desde:
    1 Abril 2019
    Mensajes:
    8,050
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Sasha 7.png

    La idea de que era mejor dejar algo si no se era constante me quedó rebotando un par de segundos en la cabeza. Era un pensamiento que fácilmente podrían adoptar los rasgos más rígidos de mi personalidad, exigentes y perfeccionistas de por sí, pero oírlo en boca de otra persona sonaba a... ¿renuncia? En cualquier caso su resquemor a lesionarse era comprensible, y el deseo de evitar los hospitales aún más. Asentí apenas dijo aquello último, vaciándome los pulmones.

    Yeah, I get it —murmuré de forma algo vaga, pues ya lo había pensado antes: ninguno de los dos quería pisar ese maldito lugar. Recuperé la sonrisa poco después y lo miré—. Bueno, me habías dicho que te entretenía la fotografía, ¿cierto? Y las fotos de Copito eran peak quality. —Me reí en voz baja y me encogí de hombros—. Nadie dice que no podamos tener pasatiempos casuales, lo importante es disfrutarlos. A mí, por ejemplo, me gusta hacerme las uñas.

    Se las mostré, entonces, a ambos costados de mi rostro y con una gran sonrisa. Las tenía largas, como siempre, y las había pintado de negro, a excepción de los índices que lucían un esmalte plateado con acabado metálico. Fue cosa de unos pocos segundos y ya luego relajé los brazos, bebiendo de mi trago.

    —Antes también surfeaba y andaba en patineta. Back in Sydney, I mean. La tabla la vendí antes de mudarnos porque era un incordio y la cruiser está juntando polvo en el ático. He pensado varias veces en retomarlo, pero entre una cosa y otra siempre lo acabo postergando.

    Mientras hablaba le había prestado atención momentáneamente al flujo de personas detrás de Suiren, recabando información de forma casi inconsciente. La gran mayoría eran personas jóvenes, de nuestra edad o rozando los ¿veinticinco, treinta? Había grupos de amistades, aunque casi no excedían los tres miembros, algunas parejas y unas pocas figuras solitarias. Una tontería se me cruzó por la cabeza de forma súbita, se la atribuí al alcohol sin más y deslicé los ojos de regreso a Suiren.

    —A todo esto —murmuré, inclinándome hacia él—, ¿por qué esa recompensa?
     
    • Fangirl Fangirl x 1
  8.  
    Insane

    Insane Maestre Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    14 Junio 2014
    Mensajes:
    4,142
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    [​IMG]

    Hablar con ella era bastante sencillo y llevadero, por lo que entendió con claridad a lo que me refería, o al menos eso había expresado verbalmente. Tomé un sorbo del trago, moviendo la yema de mis dedos sobre la madera de la barra al ritmo de la canción que sonaba de ambiente. Sabía que si tuviese la oportunidad, el tiempo, la disposición retomaría aquel deporte, pero ya el tiempo definiría aquello. Asentí a lo de Copito y las fotografías, digamos que, el hacerlo por mí y no por el flash de las cámaras con dinero a cambio le hacía un nuevo sentido a ese ocio en particular.

    Me mostró sus uñas, observándolas a mayor detalle la tonalidad de los colores, aunque ya lo había visto con anterioridad por las ocasiones en que señaló el menú.

    —Te quedaron bien, Sash. ¿Sueles hacerlo tú sola o en ocasiones le pagas a alguien por ello?

    Mamá solía arreglárselas ella misma, pero para mi hermana solíamos contratar un servicio. Me comentó de sus pasatiempos anteriores; suponía que era más complejo de lo que se creía superficialmente el retomar algo que por una u otra razón se había dejado de hacer.

    —Si te animas a dejar de postergarlo me cuentas —entre una cosa y otra terminó preguntando el por qué solicité dicho premio, lo cual en realidad no me había puesto a pensar más que en lo vano de la solicitud—. Supongo que me causa curiosidad saber cómo me tratarías de conquistar, Sash. ¿Fue una solicitud extraña para tí?
     
    • Fangirl Fangirl x 1
  9.  
    Gigi Blanche

    Gigi Blanche Equipo administrativo Game Master the lovers

    Piscis
    Miembro desde:
    1 Abril 2019
    Mensajes:
    8,050
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Sasha 7.png

    En varios aspectos suponía que podía pecar de señorita. Le prestaba atención a mis uñas, cuidaba mi cabello, mi piel, el maquillaje que compraba. Aún con los recursos escasos y el tiempo a contrarreloj solía parar en las perfumerías y tiendas de estética, me comía todos los videos de Vogue de las celebridades mostrando su daily makeup y así nos íbamos. Era algo que había adoptado de mamá, de los años que compartimos, o puede que incluso lo llevara en la sangre.

    —Me las hago yo casi siempre, tengo la camarita de luz ultravioleta en casa y todo —conté con simpleza, sin preocuparme por definir si él sabría o no lo que era eso, y se me aflojó la risa antes de la broma—. Así que si algún día quieres pintarte las uñas sólo tienes que hablar con la experta~

    Había decidido retomar el asunto de la recompensa por curiosidad, suponía. Suiren no era un robot, lo sabía, pero eso no quitaba que, en comparación al promedio, llegara a pecar de inexpresivo. Aquello que me había pedido me quedó dando vueltas en la cabeza, repasé en limpio buena parte de nuestras interacciones y seguí con la misma duda del inicio. Por ello decidí verbalizarla. Su respuesta no desveló ningún misterio, me arrancó una risa floja, de hecho, y bajé la vista a mi trago un par de segundos mientras lo agitaba con movimientos suaves. ¿Era una solicitud extraña? Sí y no.

    Sometimes you're extremely cute, hon. And extremely dense. —Vacié mis pulmones de aire, repasé sus facciones y lo miré fijamente, con una pequeña sonrisa serena en los labios—. ¿De veras crees que no he intentado seducirte?
     
    • Fangirl Fangirl x 1
  10.  
    Insane

    Insane Maestre Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    14 Junio 2014
    Mensajes:
    4,142
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    [​IMG]

    No supebien a que se refería con lo de luz ultravioleta, sin embargo asentí porque me imaginaba que sería algún accesorio que haría la diferencia en lo de las uñas. Sacaba el tiempo para consentirse ella misma, y eso estaba bien. Me sonreí con liviandad y me tomé el tiempo de mirarme las uñas, las mantenía cortas, limpias por demás pero hasta el momento nunca las había pintado, me causó gracia la idea por lo que añadí:

    —Quizás un día me apetezca, cuando me invites a tu casa, claro —pensé de nuevo en lo de mi gato y toda la cosa—. Y un día puedes ir a la mía, de seguro le agradas a Copito.

    Me llamó lindo, luego denso y a la final no podía negar ninguna de las dos. No era lo suficientemente expresivo más allá de la cordialidad, la cortesía o la amabilidad de costumbre, sin embargo no significaba que no entendiera algunas señales obvias, por lo que, con Pierce las había ceñido a su personalidad en algún momento, porque a fin de cuentas, de mi parte en algunos momentos había recibido cierto grado de intimidad, como la enfermería, la azotea, la piscina.

    —¿Quieres una confesión gratis? —me incliné un poco hacia ella, cortando el espacio en lo que meneaba el trago, bajando la tonalidad de la voz cerca a su cabellera, para luego retroceder un poco y sostener su mirada sin complicaciones—, recibí cada una de las señales inicialmente —repasé al igual que ella sus facciones, parpadeando con liviandad—, luego, las obvié al creer que tenías algo con un chico de mi clase, y ahora, podría decir que sigo recibiéndolas, las miradas, me refiero, y supongo que te has dado cuenta que las he correspondido en varias ocasiones —continué con el mismo volumen de la voz, sin hacerme responsable por su escucha—. Mi declaración o pregunta como tal es... ¿alguna vez me dirás directamente algo como lo estoy haciendo yo ahora, Sash?
     
    • Fangirl Fangirl x 1
  11.  
    Gigi Blanche

    Gigi Blanche Equipo administrativo Game Master the lovers

    Piscis
    Miembro desde:
    1 Abril 2019
    Mensajes:
    8,050
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Sasha 7.png

    Seguí la dirección de sus ojos al inspeccionarse las uñas, tontería que, si debía ser honesta, me pareció bastante dulce. He was a big boy and all that, pero también tenía pequeños detalles que se escapaban de su mera apariencia. Su gesto me dio la impresión de que estaba tomándose mi broma en consideración y pensé, de un momento al otro, que Suiren solía hacerlo. Tomaba a la gente en serio.

    Recibí sus ojos de regreso, probablemente aún tuviera la ternura filtrada en la sonrisa y su proposición, la oferta también, me aflojaron una carcajada suave. Me cubrí la boca y modulé mi reacción, no quería que creyera que me reía de él o algo.

    —Esa era la recompensa que iba a pedirte, iba a preguntarte si podía conocer a Copito algún día —admití, pretendiendo explicar mi reacción—. Así que mira, podemos hacer un dos por uno: llevo a tu casa las cosas para hacerte las uñas y conozco al pequeñín.

    Era un plan bastante bizarro, si lo pensaba, pero en ese momento tenía todo el sentido del mundo en mi mente.

    Tras soltarle la pregunta, percibí sus intenciones y me quedé quieta, recibiéndolo en mi espacio. Se acercó a mi oído, su voz se sobrepuso a la música ambiente y pestañeé con cierta lentitud, conectando con sus ojos poco después; de por sí siempre me habían gustado y nunca había visto reparo en hacérselo saber. Su confesión abarcó... varios puntos. Alcé apenas las cejas, confundida, por su creencia de que tuviera una relación con... ¿alguien de su clase? Maze era la única opción posible, pero ¿en qué momento siquiera nos había visto hablar? En cualquier caso, lo que más me sorprendió fue la idea de que realmente le hubiera prestado atención al asunto. Había observado, analizado y descartado.

    Such a diligent boy.

    Sólo eso ameritaba una pequeña recompensa, ¿verdad?

    Estaba encantada con la situación, para qué negarlo. Su cercanía inicial había permanecido como una sensación fantasma sobre mi cuerpo, la pregunta final fue contundente y mi sonrisa, suave de por sí, se ensanchó tan sólo un poco. Inhalé por la nariz, ladeé ligeramente la cabeza y mis ojos se deslizaron a sus labios apenas un instante. Había que ver, dos tonterías y ya me dejabas contenta.

    —No soy la única que saca conclusiones erradas, se ve —murmuré, en un volumen similar al suyo, y mi vista se entretuvo en los movimientos de mi mano. Barrí su hombro, como si pretendiera alisar la tela, contorneé el borde del cuello y alcancé el relieve de los primeros botones, sueltos de por sí—. Un poco es parte de mi personalidad, sí, pero vaya. Me puse este vestido para ti, ¿sabes?

    Aquello último me coló la gracia en la voz, fue suave y derivé por fin en sus ojos. Creía comenzar a entenderlo.

    —No es mi estilo precisamente, pero puedo seguir siendo directa. —Mi mano se afianzó sobre la zona de su clavícula y me valí del contacto para inclinarme un poco más—. Dime, ¿hice un buen trabajo? Do you like my dress, baby?

    Y no me molestaba consentirlo un poco.
     
    • Fangirl Fangirl x 1
  12.  
    Insane

    Insane Maestre Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    14 Junio 2014
    Mensajes:
    4,142
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    [​IMG]

    Mis facciones se suavizaron, enevitablemente al escuchar lo que ella hubiera pedido... era una recompensa tierna de su parte, que si lo pensaba aunque predominara su carísma, en ocasiones como esta se le colaba la ternura, y probablemente ni ella misma se diese cuenta de ello. Con la idea y eso, me pensé los días de la próxima semana, aún así, sabía que trabajaba, tanto ella como yo por lo que suponía y no podría ser cualquier día. Era un plan algo partícular, pero no por ello dejaba de ser entretenido y hasta rallaba en lo original, eso de ver a Pierce haciéndome las uñas, picando algo preparado con enterioridad y escuchándo música en mi habitación, calificaba de plan de mejores amigos.

    —La próxima semana me cuentas que día tienes libre, y vamos juntos a mi casa luego de la escuela —pensé por un momento que Copito de seguro se la pasaría encima de ella, porque bueno, era eñ niño mimado de la casa.

    Su mirada, como era costumbre, no pasaba desapercibida. Había bajado tan solo un segundo a mis labios en lo que yo aún, repasaba el tono plata de sus ojos. Sujeté mi trago, dando otro sorbo en lo que su mano barría mi hoombro. Torcí la sonrisa ligeramente hacia la izquierda, aunque la copa cubrió el hecho, solté el aire ligeramente por la nariz y dejé de nuevo el cóctel sobre la superficie en lo que acomodaba mi cuello, y luego la yema de sus dedos rozaron la tela abierta de la camisa, escuchándola con la atención de siempre. Declaró que parte era suya, y otra parte había elegido una prenda de vestir para mí. Deslicé la mirada por el inicio del vestido al ser lo que me permitía la distancia. El ajuste que traía al rededor del cuello, los hombros ligeramente cubiertos por una tela semitrasnparente que finalizaba en sus muñecas, el escote que daba paso a su busto. En realidad, lo había detallado cuando bajé del taxy, en lo que ella permanecía recostada en la pared, esperándome.

    Su mano terminó afianzada en mi clavícula, y su voz navegó en un murmuro tentador. Pestañeé con cierta pesadez, y no, no era reacción del alcohol, era reacción a Sasha directamente.

    —Considero que tiene un muy buen gusto, Sash —. Estaba más inclinada por el apoyo que ejercía, y el taburete con una señorita con tres cócteles de vodka encima no me parecía lo más seguro del mundo, por lo que estiré mi mano izquierda a su cintura sin desacomodarme realmente, ciñendo el vestido entre mis dedos al dejar el tacto estático, por prevenir cualquier accidente, en lo que retomaba lo que ella había dicho con anterioridad—. Y dime, ¿alguna vez sacaste alguna conclusión errada de mí?
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
  13.  
    Gigi Blanche

    Gigi Blanche Equipo administrativo Game Master the lovers

    Piscis
    Miembro desde:
    1 Abril 2019
    Mensajes:
    8,050
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Sasha 7.png

    Sure —accedí, con una sonrisa; sus uñas tenían buena forma, ahora que las observaba, y me entusiasmó la idea de pintárselas—. Jueves y viernes trabajo, podría ser el miércoles.

    La tontería del vestido, aunque cierta, había cumplido su propósito inmediato. Me mantuve en sus ojos, los cuales recorrieron la prenda a sus anchas, y sentirlo observándome me arrojó un chispazo de satisfacción por el cuerpo bastante difícil de ignorar. En cuanto regresó a mi rostro y halagó mis gustos me sonreí, sin susurrar más que un "thank you" en voz baja; fue prácticamente la mímica con los labios, lo cual me permitió enfatizar cada sílaba.

    Su mano alcanzó mi cintura entonces, las razones me importaban más bien poco. Descrucé las piernas y estiré una de ellas para enganchar el tacón, esta vez, en el caño de su taburete. Mi piel entró en contacto con la tela de su pantalón y recibí su pregunta con un pestañeo liviano, sin preocuparme por la cercanía que había fabricado.

    —Me refería a recién, cuando fallé en el juego —le expliqué, con calma—. También erré en la enfermería, back then. Y ahora... —Mi mano, la que había permanecido en su clavícula, comenzó a juguetear cerca de su piel, rozándolo de tanto en tanto—. Me sorprendiste, también. No creí que lo hubieras pensado mucho, o que te hubiera interesado hacerlo.

    Corrí con sutileza la tela de la camisa, mi índice trazó la curvatura de su cuello y viró hasta alcanzar parte de su pecho expuesto. Mis ojos seguían el recorrido y esbocé el camino inverso lentamente, apenas rozándolo.

    But you did —completé por fin, mi sonrisa ampliándose.

    Mis dedos acabaron hundiéndose en su cabello, cerca de su nuca. El pulgar reposó sobre la línea de su mandíbula y conecté por fin con sus ojos. Afiancé la mano, entonces, un poco de repente y con menos suavidad, y lo atraje un par de centímetros en mi dirección.

    Extremely cute —susurré, dejándole un beso en la mejilla opuesta—. Extremely dense. —En la comisura de sus labios—. And extremely appealing.

    Y finalmente me presioné sobre su boca. Fue un beso por demás sencillo, pero entre el alcohol y la tontería bastó para enviarme un cosquilleo por el cuerpo. Era un mal hábito mío, ¿cierto? Tensar, tensar y tensar hasta llevarme incluso a mí a límites imprecisos. Me retiré unos pocos centímetros, los suficientes para enfocar sus ojos, y le sonreí, entre burlona y divertida.

    —¿Estoy cumpliendo bien su recompensa, señor?
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
  14.  
    Insane

    Insane Maestre Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    14 Junio 2014
    Mensajes:
    4,142
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    [​IMG]

    Ella mencionó el miércoles y asentí, comprometiéndome a estar libre ese día. Luego, con el movimiento para evitar que se fuese a lastimar noté y sentí el tacón cerca a la tela del pantalón, por lo que posicioné el pie izquierdo en el suelo, aún sentado en el taburete. Atendí su explicación en lo que su tacto me rozaba la piel. Me sonreí en automático al sentir que mi piel se erizaba tenuemente la sensación que provocaban sus uñas ante el roce. No mucha gente lo sabía, si acaso mi hermana y mi madre, pero solía disfrutar de las caricias y era justo lo que Pierce me estaba brindando. Ya luego, en pocas palabras comentó el que no esperaba que me hubiese interesado en si tenía o no alguna relación.

    Pero era ridículo el negarlo, es decir, la atracción casi magnética que de manera automática me llevaba a interesarme en ella.

    Pensé el agregar algo pero su índice inició un camino que rozaba cada tanto la tela o la piel directamente, dejándome hacer hasta que volvió a emitir palabra. Sus dedos alcanzaron mi cabello y su pulgar detalló mi mandíbula. Una sonrisa sedosa amenazó con curvar mis labios, sin embargo me atrajo hacia ella con firmeza, provocando que el tacto sobre su cintura se ciñera, y en algún momento, acaricié el contorno con el pulgar en lo que ella hablaba, de nuevo. Un hilera de halagos se abrió paso, el tacto de sus labios en mi mejilla que probablemente dejaría marca por su brillo labial no me molestó en lo más minímo, continuó besando la comisura de mis labios en lo que yo entornaba los ojos. Y ante lo último sentí la respiración espesa.

    La expectativa corrió por mi cuerpo, y no tardé en recibir su beso, ladeé mi cabeza sin cerrar por completo los ojos y seguí su ritmo lento de por sí; había sido breve, tentativo. Se alejó apenas en lo que la sonrisa traviesa la embargaba. Pestañeé con la liviandad de costumbre, continuando con la caricia tenue en su cintura. Me relamí los labios luego de su pregunta.

    —Un poco —contesté con la sinceridad acostumbrada, abandonando el contacto con su cuerpo para ascender hasta su cabello. Corrí con lentitud un par de mechones atrás de su oreja, repasando sus mejillas y finalizando en sus pupilas—. Podría tomar como saldado el juego —el dorso de mis dedos se frenaron a la mitad de sus hebras, rozando la tela delgada de su vestido al deparar en el hombro izquierdo, cerca a su pecho—. Pero me permitiré esta vez ser caprichoso, y solicitar más atenciones de tu parte, si me lo permites.
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
  15.  
    Gigi Blanche

    Gigi Blanche Equipo administrativo Game Master the lovers

    Piscis
    Miembro desde:
    1 Abril 2019
    Mensajes:
    8,050
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Sasha 7.png

    El momento en que comenzaba a echarle mano encima a alguien y esa persona no me detenía podía escalar hasta convertirse en un problema, con lo mucho que me gustaba el contacto físico y esta clase de tonterías en general. Lo sabía desde siempre, atravesaba todos los ámbitos de mi vida y me servía como vía de descarga y autorregulación. Era consciente de que, hasta el momento, había respetado los espacios de Suiren con la creencia de que así él lo preferiría; ver su sonrisa me hizo preguntarme si, otra vez, me habría equivocado.

    Qué problema, ¿no?

    Se dejó hacer sin más, en algún punto noté las caricias en mi cintura que, aunque no fueron ignoradas, tampoco me distrajeron de mis intenciones. Sus pequeñas reacciones me estaban dando vía libre, todas y cada una, para que siguiera haciendo lo que quisiera, y no encontré un solo motivo en mi archivo que ameritara detenerme. Le besé la mejilla como tantas otras veces, mi labial mate sintió su piel suave y el aroma de su colonia se impregnó a mi alrededor. Me deslicé un poco más cerca, y un poco más.

    Era una tontería, pero habíamos estado tanto tiempo balanceándonos entre las charlas casuales, los momentos de conexión real y las señales sutiles, que aquel beso tan simple activó varios interruptores de golpe. Él me correspondió, luego busqué sus ojos y me distraje un instante en cómo se remojó los labios. Relajé la mano al costado de su cuello y exhalé por la nariz, sintiendo que me quitaba el cabello que se había derramado con el movimiento. Detallé sus ojos adiamantados y dividí mi atención, tuve que hacerlo, entre su voz y el recorrido de su mano. ¿Suiren diciendo que se permitiría ser caprichoso?

    Era una noche de sorpresas, ¿eh?

    No creía que tuviera relevancia genuina, pero oírlo incluso ahora siendo tan respetuoso, teatro aparte, sólo me dejó aún más encantada. Sonreí, mordiéndome ligeramente el labio, y me deslicé fuera del taburete. Mi estatura y los tacones me permitían conservar la misma altura que él sentado. Aproveché el movimiento para llevar mi mano libre al otro costado de su cuello y ascendí con suavidad hasta su rostro, arrimándome a su cuerpo.

    —Si me lo pides así, ¿cómo te digo que no?

    Fue un murmullo que extinguí en su boca. Me presioné con una cuota extra de intensidad, al cerrar los ojos el mundo se tambaleó ligeramente y ciertos límites se desdibujaron, difusos. Ladeé la cabeza, separando apenas los labios, y mi pulgar se coló brevemente en el espacio para instarlo a hacer lo mismo; se distrajo luego en su barbilla, regresó y arrastré los dedos hasta su cabello, empujándolo con suavidad en mi dirección.
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
  16.  
    Insane

    Insane Maestre Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    14 Junio 2014
    Mensajes:
    4,142
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    [​IMG]

    Era algo que había pensado en algún momento, el que esto sucedería inevitablemente, aunque debía ser honesto, y creía que pasaría en un futuro lejano; aún así, el carísma de Pierce con la liviandad que yo solía poseer para manejar las situaciones probablemente fueron las causantes de que no pasara nada en la piscina más que un coqueteo o en la enfermería donde la vulnerabilidad abrió distintas puertas. Seguí dejando deslizar el dorso de mis dedos hasta relajarlos de nuevo entorno a su cintura. Se mordió ligeramente el labio y me pregunté hasta donde llegaría la noche.

    Se deslizó por fuera del taburete, por lo que me re-acomodé en mi posición, permitiéndole acercarse en lo que deslizaba mi mano hasta su espalda baja. Su tacto en mi cuello, y la atención que poseía sobre mí dió paso a que soltara ligeramente el aire por nariz. Su cuerpo entró en contacto con el mío por la cercanía; algo fijo de mi carácter se basaba en al autocontrol, por lo que aún podía simplemente seguir su direccionamiento, paciente. Contestó al capricho y presionó de vueltal sus labios en los míos. Ella coló el pulgar entre nosotros al distanciarse minímamente, para luego atraerme hasta ella. Mi mano libre terminó deslizándose por su espalda hasta deparar en el nacimiento de los cabellos cerca a su nuca, los enredé sutilmente entre mis dedos al ser yo quien alcanzaba de vuelta sus labios.

    Me abrí paso, colé la lengua, con los orbes entornados, buscando la suya. Abandoné sus hebras rojizas y me alejé apenas un momento, detallando el tono de su labial que se iba desvaneciendo poco a poco por la humedad de los besos.

    —Supongo que tú pondrás el límite —no fue una pregunta, nisiquiera una afirmación, más bien era un llamado para autolimitar dicha remuneración, que sentía y no tenía que ver ya con lo que estaba pasando, pero solo por autolimitarme lo verbalizaba. Dejé la mano izquierda aún en su espalda baja, y con la derecha que abandoné su cabello la dejé sobre mi rodilla, acariciando la tela de su vestido por la altura que daba a medio muslo. Traía una avertura, por lo que de tanto en tanto, hacía contacto con su piel desnuda.

    Encontré sus ojos, y ya luego me entrometí en la curvatura de su cuello, una sonrisa divertida me curveó los labios lejos de sus orbes y respiré contra su piel, manteniendo aquel abrazo sin detener las caricias que se ocultaban entre la barra, su pierna y mi cuerpo.

    —¿Verdad, Sash? —murmuré sobre su dermis—. Que me dirás que el juego, está por acabar.
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
  17.  
    Gigi Blanche

    Gigi Blanche Equipo administrativo Game Master the lovers

    Piscis
    Miembro desde:
    1 Abril 2019
    Mensajes:
    8,050
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Sasha 7.png

    Fui estúpidamente consciente de cada pequeño detalle físico, como si mi piel se hubiera vuelto aún más delgada. Los brazos de Suiren me envolvieron, se enredó en mi cabello y presioné la yema de los dedos, la punta de las uñas, al costado de su cuello. No lo pensé siquiera, el beso se prolongó y el movimiento de su lengua me arrojó una descarga eléctrica por la columna. Le correspondí al instante, sonriéndome apenas, y en una de esas dejé ir un suspiro contra su boca. Quizá lo hice adrede, quizá no.

    Tenía un trabajo que cumplir, ¿no?

    Abrí los ojos con cierta pesadez en cuanto se alejó, primero deparé en sus labios y luego alcancé su mirada. Supuso que me tocaba a mí establecer el límite, pero su mano comenzó a juguetear con la abertura de la falda y supe que sólo pretendía molestarme. O que le siguiera comiendo la oreja, ni idea. Ninguna de las dos opciones me jodía particularmente. Las caricias eran tentativas, si acaso alcanzaba mi piel de vez en cuando, pero quería que lo hiciera y la expectativa sólo me ponía aún más sensible.

    No me dio tiempo a responderle, se inclinó hasta esconderse en mi cuello y mi vista se perdió en un punto muerto del bar. Su respiración chocó contra mi piel, erizándola, y parpadeé con suma pesadez. La mano que se había hundido en su cabello se adentró un poco más y la mantuve relajada, regulando el impulso de empujarlo hacia mí. ¿Que le dijera que el juego había acabado ya? Sí, definitivamente me estaba molestando. Y yo que cumplí su pedido con tanta diligencia, ¿eh? So mean.

    —No soy la más indicada para poner límites, cielo —murmuré cerca de su oído, agachando un poco el rostro. Mi otra mano se coló en la abertura de la camisa lentamente, se afianzó en su hombro y el aliento de una risa baja chocó contra su oreja—. ¿Recuerdas mi pregunta? ¿La de lo más loco relacionado al sexo?

    Me afirmé contra el borde del taburete, y al ser éste circular, deslicé la pierna que estaba recibiendo sus caricias hasta encontrar plenamente su mano. Cerré los ojos un instante y me sonreí, divertida, antes de dejarle un beso húmedo justo debajo de la oreja.

    —No tienes idea las mierdas que he hecho.
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
  18.  
    Insane

    Insane Maestre Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    14 Junio 2014
    Mensajes:
    4,142
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora

    [​IMG]

    Sabía de lleno que la situación no cesaría en manos de Pierce, era más prbable que fuese yo quien estableciera algún límite, pero no me apetecía hacerlo, por lo que continué con la ligereza sobre la tela de su vestido y la cara externa de su muslo. Su piel se sentía suave, tersa, y apetecible. Su aliento no demoró en deslizarse por mi oído, a lo que volvía a exhalar contra su cuello, perdido entre el rojo de su cabello en lo que su mano se colabara por la camisa, alcanzando mi hombro, y por ahí derecho, brindándome acceso al acercar su pierna, por lo que deslicé la mano por debajo de la abertura de la tela. Acaricié primero su muslo a lo largo y me frené al ubicar la mano debajo del nacimiento de sus glúteos.

    Alcé las cejas ligeramente aún lejos de su visión, murmurando:

    —Parece que estoy en desventaja —Porque realmente desconocía lo que ella pudiese haber hecho en el ámbito sexual, picando mi curiosidad. Jugué con el tacto en su piel, mordiendo su cuello con ligereza para luego presionar los dientes un poco más, pasando la punta de la lengua después—. No sé si pedirte que me ilumines, o ponerme al día solo —me desprendí de su cuello, dejando besos ligeros hasta llegar a su mejilla y regresar a mi posición.

    Ascendí hasta su cintura sin dejar de mirarla, aún por debajo del vestido al notar que por la poca luz, la posición que nos encontrábamos y la barra no permitía ser notable por los externos, a menos que se fijaran con detalle sobre nosotros por lo que lo creía poco probable. Repasé la tela delgada de su ropa interior con el pulgar, parpadeé con lentitud.

    —Sash —paladeé su nombre como si tuviese algún sabor en mi boca—, ¿me acompañarías a otro lado?
     
    Última edición: 5 Octubre 2023
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
  19.  
    Gigi Blanche

    Gigi Blanche Equipo administrativo Game Master the lovers

    Piscis
    Miembro desde:
    1 Abril 2019
    Mensajes:
    8,050
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Sasha 7.png

    Que se empeñara en permanecer escondido en el hueco de mi cuello no me estaba ayudando con la tarea de recordar dónde estábamos o qué imagen estaríamos dando. Ya se lo había dicho a Kenneth en su momento, ¿cierto? That was cheating. Su exhalación chocó contra mi piel y siguió acumulándome la tensión en el cuerpo, porque el cabrón no se alejaba pero tampoco concretaba nada. No tenía derecho a quejarme de andar tensando cuerdas, la verdad, pero aún así. Para la gracia, me había acercado a besarlo y había ocurrido exactamente lo que temí: jalamos todos los cables de golpe.

    Él no parecía querer soltarme ni yo planeaba irme.

    Su mano se afirmó al contorno de mi pierna, la tontería me ensanchó la sonrisa y exhalé con cierta pesadez, siguiendo su recorrido al detalle. Sentí un cosquilleo jodidamente traicionero en toda la zona, mi cuerpo recibió una pulsación de calor y su voz me alcanzó como venida de otro plano. Me mordió con suavidad, empuñé su cabello y la presión de su lengua se apiló con el resto de la movida. De puro milagro me tragué el suspiro.

    Me repasé los labios, ligeramente secos, y solté el aire por la boca en cuanto volví a recibir sus ojos. Su jodida mano había alcanzado mi cintura, seguía debajo del vestido y no pudo importarme menos el tiempo ni el espacio. Estaba cálido, sumamente cálido y cada centímetro de piel a su disposición lo sentía electrizado.

    Sash.

    Igual era el alcohol.

    ¿Me acompañarías a otro lado?

    O el tiempo que llevaba queriendo que me tocara así.

    Volví a buscar su boca, alcé ambos brazos y los enredé a su cuello, presionándome contra él. Pese a todo lo besé despacio, profundo, me hundí y busqué su lengua una y otra vez. Fue largo, probablemente el primer intento de compensar la cantidad de líneas que habíamos lanzado sin concretar nada. En cierto punto hundí los dedos en su pelo, rasguñé el cuero cabelludo con las uñas y empuñé las hebras de nieve en su nuca, mordiéndole suavemente el labio. Lo dejé ir despacio, a medida que una sonrisa amplia, muy amplia, me descubría la dentadura.

    —Te sigo~
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
  20.  
    Insane

    Insane Maestre Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    14 Junio 2014
    Mensajes:
    4,142
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    [​IMG]

    Cada que sentía el cómo soltaba la respiración por la boca la intención de la propuesta se acrecentaba. Sentía su piel erizarse bajo mi tacto, y la tentación de no dar marcha atrás me inclinaba a proseguir. Estiré en algún momento la tela de sus bragas, soltándola con suavidad para que regresara a su lugar en lo que pasaba ambos brazos sobre mis hombros. Presioné su espalda baja al sentir de regreso su labios, imponiendo un ritmo suave, profundo que me llevó de nuevo, a buscar su lengua hasta que se distanció mordiendo mi labio inferior.

    Su sonrisa se abrió paso e hice espejo de ello. Luego la respuesta afirmativa por lo que me permití soltarla con suavidad. Llamé al mesero, solicité la cuenta y en lo que la traían pedí el auto por la aplicación. El muchacho no demoró relativamente nada, solicité el pago con tarjeta, se la entregué en lo que la pasaba por el sensor, dándonoss las gracias por la visita, y que esperaban tenernos nuevamente de regreso. Me levanté del taburete, sujeté la mano de Pierce entrelazando los dedos y le sonreí con amabilidad.

    —Ya llegaron por nosotros.

    Subimos por las escaleras, haciéndose lejano el sonido de la música envolvente del bar. Acaricié entonces el dorso de su mano con el dedo pulgar en lo que abrían el portón principal. Detallé las placas del auto, concordaban con el que nos habían asignado, por lo que abrí la puerta, soltándola para dejarla subir primero, y ya luego subirme yo. El viaje inició sin problemas, y quizá por ser día de semana, y ya en horas de la madrugada la calle estaba desolada. El tiempo ahí dentro, había pasado más rápido de lo que hubiese pensando en un inicio.

    Probablemente, al día siguiente no iría a la escuela.

    —¿Qué tal la estás pasando con mi compañía, Sash?

    Eché la vista a la ventana, aunque de igual forma acomodé mi mano sobre su pierna, de manera distraida en lo que nos llevaban a nuestro destino.
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
Cargando...

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso