--Ejem, no me interesa quien seas , pero déjame solo... --le dije a la chica, sin siquiera molestarme en verla; si desperdiciaba el tiempo en charlas no llegaría con Ho-oh en una pieza. Seguí caminando, mientras me tambaleaba de un lado para otro, apenas logrando avanzar un par de metros, pero al menos no llegaba a caerme.
--Tan orgulloso como siempre...--suspiré y le seguí con Suicune a mi lado. --Oye, no se que te ha pasado pero quiero ayudarte, así que sube a Suicune que nosotros te llevamos. --le dije sin rodeos. --A fin de cuentas vamos al mismo lugar.
(Nada nada, Ian no está así por los ataques de los legendarios. Eso fue que una señora furiosa encontró sus binoculares robó y le dio una paliza xD (?) Ok no jajajaja)
Miré a la chica de reojo, reconociéndola como una conocida, más al ver en que iba montada decidí reclinar la oferta. --La verdad paso de montarme en esa cosa, no vaya a ser que termine de matarme. --le contesté mientras seguía avanzando con dificultad.
(Only, primero, se los robé a un chaval de 10 años, y segundo, me encargué de deshacerme del cadáver del chico para que nunca buscara sus binoculares(?) )
--Si sigues así morirás de cansancio. --le reprendí sin perder el paso y le tendí mi mano. --Sube de una vez. No voy a dejarte aquí tirado.
(Bueno, entonces tu estado se explica por "pau-pau" xD O no, de hecho, esa señora era la madre del chico xDD)
(Tampoco, porque primero verifiqué que el chico fuera huerfáno; en otras palabras ¡Se lo robé a Dante cuando sólo era un crío!, luego me descubrió hace poco y tuve que "deshacerme" de él (?) xD) --Ya te dije, ese perro azul no me da ni una pizca de confianza, de hecho él es en parte responsable de mi estado. --le comenté, mientras seguía avanzando a mi ritmo tan lento.
--En fin, que conste que yo te quería ayudar. --suspiré y miré el camino con el ceño fruncido. --¡Vamos Suicune! ¡A toda velocidad! --grité y el pokémon legendario comenzó a correr quedando una estela de agua tras de si.
Cada vez quedaba menos e íbamos cada vez más y más rápidos, los nervios empezaban a tensarme. Ho-Oh nos esperaba allá arriba, había que darlo todo.
Suspiré aliviado; al menos el peligro había pasado. Comencé a caminar con un poco más de energía, sin embargo, resbalé con el agua que había dejado Suicune por el suelo, cayendo irremediablemente. --¡Maldito perro del demonio! --grité molesto.
--¡Vamos venga, usa tus chorros de agua para ir mas rápido. --le dije y este asintió obedeciendo mis órdenes y yendo a mucha más velocidad.
Suicune dio un gran salto y me sujeté fuerte. Ya quedaba menos y a lo lejos se podía ver la entrada a donde nos espera el pájaro de fuego. --Ya queda menos...allá vamos.