Alpha Xenodis. —Tengo el número uno en la tablilla de lanzar Pyukumuku. Estoy segura que querrías pelear por ese puesto. Levanté el pecho orgulloso. El segundo puesto ni se acercaba a la proeza que había hecho por esos pobres bichos. Pero bajé mi atención a la Dex cuando la empinó a mí. —¿Eh? Qué linda. Disparé lo primero que se me vino a la mente, sin darle más atención al asunto. Había visto pocas revistas de ese tipo o anuncios en la televisión, pero siempre ponían mujeres guapas sin ser esta la excepción. Su sonrisa jovial, la cara bonita y encima rubia... ¡Es súper efectivo! Pero ya caminando hacia el centro hubo una pieza que no cuadraba. ¿Qué tenía que ver una cosa con la otra? ¿Qué pintaba esa revista con ser ella famosa? Me giré entonces, con el ceño fruncido por las dudas, para solo parpadear varias veces antes de empezar con un rápido ir y venir: Mimi-Recuerdo de la foto; Mimi-Portada; Mimi-Rubia bonita en la portada; Mimi-ESPERA. —¡AH!—Exclamé apuntándole.—¡¡Que eras tú la de la foto!! La boca abierta, los ojos como platos y la sensación de haber descubierto la rueda hicieron que ni cuenta me diera de que llegaba a las puertas del centro pokémon; Mucho menos recordar que se abrían solas en vez de intentar empujar la del lado izquierdo. —¿De dónde...? ¿Cuándo? ¿Por qué?
Mimi Honda Hubo un momento extraño donde mi cerebro hizo algo así como un cortocircuito. ¿Alpha acababa de llamarme linda, así sin más? Nunca lo había hecho antes, mucho menos con tanta naturalidad. Fue tan inesperado que me paralicé en el lugar tratando de hacer sentido a ese halago venido de la nada. Estaba acostumbrada a recibir elogios, ahora más que nunca... ¿pero de Alpha? Era... casi antinatural. Como la pieza del puzzle que no encaja. Si solo tenía interés en los combates pokémon... Entonces se giró y su reacción a destiempo fue incluso más impactante si cabía. Ugh, ¡ni siquiera se había dado cuenta de que era yo! ¿Pero para qué tenía ojos en la cara? Podía sentir mis mejillas arder, ya fuera por vergüenza o indignación. O por ambas a partes iguales. —¡C-claro que soy yo, idio-!—No, no podía insultarle como antes. Calma Mimi, respira. Estás por encima de esto. Cerré los ojos e inspiré profundamente por la nariz—. Por supuesto que soy yo, ¿acaso has visto una modelo tan espectacular antes? No respondas a eso. >>Para hacerte el cuento corto, cuando regresé de Isla Milagro decidí darle un pequeño cambio a mi vida. Empecé a asistir a castings, hacer contactos, me creé un portafolio y un book de fotos, una cosa llevó a otra y…—fruncí ligeramente el ceño—Espera, ¿cómo que por qué? ¿Acaso no me crees capaz de— >>¡Cuidado! La puerta del Centro se abrió sola cuando él la empujó y la mala suerte estuvo a punto de hacer que perdiera el equilibrio y se estampara hacia delante contra el suelo… Si no hubiera sido por la oportuna intervención de Raiden, claro, que materializándose desde su lujoball lo sujetó rápidamente por la sudadera. Contenido oculto: Raiden con Alpha be like
Alpha Xenodis. Cerré los ojos y solo agaché la cabeza cuando partía el insulto. No porque viera venir un golpe o algo así, sino porque realmente me la merecía esta vez. ¿Cómo no me di cuenta en la foto? Si alguien no supiera reconocer mi foto como super entrenador también pensaría que es idiota o está ciego. Pero el reclamo no llegó a más. ¿De verdad se iba a quedar solo en eso? Era... Raro. Tanto que abrí el ojo izquierdo para espiar y ser golpeado por una pregunta que, evidentemente, eliminaba las consecuencias de lo dicho anteriormente. ¡Qué bien! ¡Una cosa menos de que preocuparse! —Claro que sí—Respondí de golpe, sin tapujos.—. Todas las que he visto son lindas o están buenas, así que solo pensé que eras una más de ellas. Pero cuando me contó de su incursión para volverse modelo la cabeza me empezó a dar vueltas con múltiples preguntas y ninguna respuesta. ¿Isla milagro? ¿Eso dónde es? ¿De ahí salían todas las modelos? ¿Hay pokémon ahí? ¿Y un portafolio? ¿Book de fotos? ¿Tenía que hacerse los bolsos ella misma para ser modelo? ¿Y qué es un buk? Sonaba más duro que solo posar para la cámara y ya. Tanto trabajó mi cerebro que se olvidó de seguir poniendo atención a la caminata. Ver el piso acercarse a tal velocidad me hizo apretar los dientes. Las manos ya no podía recuperarlas a tiempo y solo me quedaba asumir el irme de bruces y agregar una segunda cicatriz por descuido sobre mi rostro... Jo, dos de tres así no me gustaba para nada. Pero un jalón a mi chaqueta fue suficiente para detenerme. Uff... Salvado. —Te debo una grande, Raiden. Apenas pude me reintegré y me volteé para acariciarle sobre su cabeza, una pequeña palmadita antes de cerrar y estirar mis dedos en el negro sobre su frente. Tampoco dudé en agacharme un poco para pasar más allá de su mandíbula y rascar detrás ese pelaje lleno de estática. —Te-he, no le digas a Venus que te daré de su comida especial—O me intentará asfixiar.—. ¿Pedirás uno o dos cuartos? La miré con curiosidad genuina, sin levantar la rodilla en la que me apoyaba. Sería más fácil darle en solo uno. Así no tenía que ir y volver, sin contar que si me tumbaba en la cama me quedaba dormido, pero cualquier forma estaba bien. Ya habíamos dormido juntos, así que qué más daba ahora.
Mimi Honda A veces de verdad que quería... ugh, ¡estrangularle o algo! No sabía si sentirme halagada o no. Ni siquiera se había dado cuenta de que era yo, pero le había parecido linda de todos modos... ¿Hubiera sido tan honesto de haberlo notado desde un principio? Lo dudaba. Bufé para mí misma mientras Raiden soltaba un ronroneo feliz cuando Alpha lo acarició. Adoraba que le rascaran tras las orejas desde que era un Shinx. Solo había que tener cuidado con las pequeñas descargas eléctricas que podías recibir de vez en cuando. Era... una estampa bastante linda. Por mucho que disfrutase de los mimos, Raiden no era muy dado a dejarse tocar, orgulloso y regio como era. Pero cuando se dejaba hacer, parecía un cachorro. Y Alpha un niño. Me perdí en esa pequeña imagen hasta que el entrenador hizo la pregunta de rigor. No pude evitar alzar una ceja, suspicaz. ¿Huh? —Dos, duh—respondí sin darle demasiadas vueltas y pasé de largo. Ya habíamos compartido cuarto una vez, pero la situación era completamente distinta ahora—. ¿Quieres que salte a la prensa y mis fans te linchen? Quizás aún no sea tan conocida como modelo, pero sí como participante del Campeonato de Gimnasios de Gérie. Créeme, hay gente muy loca por ahí.
Alpha Xenodis. —¿Son fuertes tus fans? Porque si lo fueran, sería muy divertido. Fantaseé de inmediato con verme contra cientos o miles de entrenadores furiosos. Todos ellos contra yo solo... Sonaba a un hermoso sueño. Y luego de eso, un banquete con mucho pescado y dulces para reponer fuerzas; Salivaba de solo pensar en esa idea. Y luego la siesta que me echaría haría envidiar a cualquier Snorlax. Quizás pensar en ello me hizo volver a mi cansancio. Se me escapó un bostezo mientras terminaba con los mimos al tipo eléctrico para levantarme. No medié más palabra antes de llegar al mesón y pedir dos llaves mientras afrontaba la expresión crítica de la enfermera, que más bien parecía una sheriff viendo a un criminal buscado. Pero volver con Mimi me hizo sonreír un poco. Todavía tenía aliados en la sede. —Toma—Lancé a ella el llavero con el número anterior al mío.—. Voy a dormir o me caigo aquí mismo. >>Hasta mañana. Volví a bostezar mientras pasaba hacia los cuartos, no sin antes volver a acariciar la cabeza del Luxray. Y tras cerrar la puerta, solo dejé mis cosas al pie de la cama y me dejé hundir sobre el colchón. La oscuridad lo inundó todo. Solo la luz de un último pensamiento me hizo sonreír. Mimi fuerte. Y me dormí.
Mimi Honda No sé qué concepción tenía Alpha de que era un linchamiento, pero definitivamente no tenía nada que ver con combates pokémon. Cuando hablaba de gente muy loca, me refería a personas que literalmente podían buscar problemas con él por el simple hecho de acercarse a la figura que idolatraban. Arceus, cómo si las figuras mediáticas no tuvieran una vida a parte de ser cantantes, actores, campeones de región o modelos. Resultaba enervante. Atrapé al vuelo la tarjeta llave que me lanzó y la leí brevemente. La habitación contigua a la suya, ¿huh? —Buenas noches—me despedí. Subí al cuarto y me estiré en toda mi extensión. Tenía los músculos algo agarrotados así que me masajeé el hombro y caminé directamente al baño. Necesitaba un buen baño caliente con sales minerales. Raiden se tumbó en la alfombra y cerró los ojos pero sus redondeadas orejas se movían cada tanto tiempo, por si podía captar a Alpha en la habitación contigua trayéndole de comer los especiales de Venus. Sonreí para mí misma. Era una locura intentar siquiera tocar la comida de la Sirena... ¿pero quién era yo para negarle un gesto tan amable? Si las cosas se salían de control, Raiden siempre podría lanzarle una onda voltio. Cuando salí del baño debía haber pasado algo más de una hora. Me tomaba mis momentos de relax muy en serio, ¿de acuerdo? Eran mi pequeña burbuja de confort personal. Antes de dormir, sin embargo, decidí echar un vistazo a los últimos comentarios en foros sobre mí. No era algo que hiciera por costumbre—no estaba obsesionada—, pero los comentarios de mis fans solían animarme. Me hacía feliz saber que contaba con el apoyo del público. La mayoría eran agradables e inspiradores. Felicitaciones, agradecimientos, ese tipo de feedback constructivo que logra sacarte una sonrisa y calentarme el corazón. Pero luego estaban los otros. "¿Quién se cree la tipa esta? ¿Cathy? ¡Si tiene el culo más cuadrado que un Copperajah!" —¡¿Pero qué...!?—bufé con indignación. Mis nudillos se tornaron blancos alrededor de Dex—. ¡Ya verás cuando te encuentre, PinkyPie003! “Eh, Mimi, sabías que en términos de reproducción humanos y Pokémon Vaporeon es—” El enlace se cortaba ahí así que decidí abrirlo. Mi rostro mudó de color. —¡AGH ARCEUS!—chillé con horror— ¡Reportar! ¡Reportar! ¡¿Qué clase de enfermo desubicado pensaría algo así?! … Suficiente internet por un día.
Alpha Xenodis. La noche pasó volando. Era lo peor de esas noches de sueño largo: No duraban; ni se repetirían al menos en varios días antes de que Darkrai volviera a caer agotado. Necesitaba sin dudas seguir aprendiendo cosas de él si quería volver a dormir bien. Pero eso era trabajo para el Alpha de mañana. Hoy sin duda teníamos otro objetivo: Conquistar la Plataforma. Sabía que era un edificio de combates dobles y más o menos había ideado algo para combatir ahí, pero no tenía experiencia alguna. Entrar en un nuevo tipo de combates era excitante ¡a saber qué podría enfrentar ahí! Ya quería derribar la puerta e inscribirme de golpe. Para eso realizábamos trabajo precompetitivo en la mañana. Apenas un ejercicio ligero, pero necesitaba que los cuatro que participarían estuvieran en forma y listos para enfrentar cualquier cosa. De paso yo también hacía mi rutina y así podría estar de sol a ocaso dentro del edificio, que no se veía tan demandante como la jungla; Perdería forma o tiempo de descanso de no ser así. Y así estuvimos casi hora y media hasta que dieron las 8 de la mañana. Unas últimos estiramientos y a desayunar, al menos ellos. —Ah- ¡Lo olvidé! Y menos mal lograron acordarme con ese apoyo visual. Por eso dejé que terminaran de zampar antes de regresarles a sus balls y correr a mi habitación para rebuscar entre mi mochila una bolsa especial que anunciaba su contenido con la imagen de una mujer de cabellos azules coronados por una especie de corona dorada en un centelleante vestido verde: Pokochos seco-dulces, inalcanzables para mi habilidad culinaria y apenas abordables para mi poco abultado monedero. Si tan solo aceptara esos pokochos chungos que me salían... Casi que podría comprarme algo para mí. De cualquier manera, poco importaba. Cogí una porción generosa, y tres más para mí, y los dejé en uno de los tantos bol que tenía junto a una nota que decía en letras apuradas. "Para Raiden. Anoche me quede soba'o" Un par de golpes a la puerta serían suficiente para llamar la atención de la rubia, pero para entonces no estaría ahí. ¡Dominar la plataforma era la prioridad!
Mimi Honda Estaba segura de que aún era bastante temprano cuando abrí los ojos. Ni siquiera había amanecido del todo cuando unos golpes en la puerta me despertaron. Me removí perezosa y gruñí algo para mí misma. ¿Pero qué clase de demente perturbado se levantaba tan temprano? —... Dex, hora. —Las siete menos cuarto a.m, señorita Honda. Gruñí de nuevo y me hice un ovillo bajo las mantas. Fuera, hacía un frío asolador. Además, apenas había podido dormir del todo bien porque la imagen mental de aquel horrible copypaste se me habían grabado a fuego en la mente. Ojalá pudiera aprender Amnesia... Tras unos dos, quizás tres minutos decidí incorporarme. Raiden se había acercado a la puerta con ojos brillantes así que supuse que se trataría de Alpha. Me vestí—una modelo jamás abre la puerta en pijama—, y eché un vistazo afuera. No había nadie allí. Todo lo que había era un bol lleno con pokochos en el suelo y una nota con una caligrafía que dejaba mucho que desear. Me hizo sonreír, sin embargo. Después de todo sí que había puesto su vida en riesgo para darle un capricho a mi Luxray. —Parece que ha cumplido, Rai—le dije, pasando mi mano por la melena negra del tipo eléctrico. Raiden soltó un grito y devoró con fruición los pokochos de Venus. Suspiré—. Solo espero que no tenga problemas por esto. Regresé al cuarto y tomé mi bolso. Ya que estaba despierta, ¿qué menos que desayunar y seguir entrenando en el Parque?
Drake Orestes Crobat y yo descendimos lentamente hasta la entrada de la sede. Había planeado llegar a primera hora del día, luego de pasar la noche en Ciudad Acuarela, pero me había retrasado al casi olvidar algo a último momento. Guardé a Crobat en su pokeball luego de agradecerle el esfuerzo de traerme, y me dirigí directamente y con paso firme al restaurante de la zona. No había prisas, y una vez adentro del edificio no quería distraerme saliendo a comer. Me sentía nervioso, como cuando estás a horas de hacer un exámen importante, y cada tanto palpaba las cuatro pokeball que tenía alistadas y separadas en la mochila. Había comprado la mochila pocas horas antes. Me había asegurado de comprar la menos costosa, pero aún así el valor había sido excesivo. Al final el problema había sido el sitio, en Ciudad Acuarela todo tendría a ser más caro que en otros lugares. Había sido una compra de último momento, despues de todo. Lo que se encontraba adentro también me había generado otro gasto en que estuviera listo a tiempo, y no quería estropearlo llevándolo bajo el brazo. Pedí un par de hamburguesas en el restaurante y me senté a esperar la orden. Había pasado por una peluquería el día anterior, y mi cabello había vuelto a su volumen habitual. Eso y una noche durmiendo en una cama real había ayudado muchísimo. Me sentía más tranquilo de lo que me había sentido el día anterior, cuando sentía que no encajaba conmigo mismo. Pronto llegó mi pedido, y me distraje un rato comiendo calmadamente y perdido en mis pensamientos. Cada tanto, sin embargo, seguía revisando que las cuatro pokeball siguieran en su lugar, como si pudieran desaparecer de un momento a otro. Estaba decidido a llegar al final esta vez.