Sala de espera

Tema en 'Wonderland' iniciado por Insane, 17 Mayo 2019.

  1.  
    Ceci

    Ceci Usuario VIP

    Cáncer
    Miembro desde:
    18 Mayo 2015
    Mensajes:
    744
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Noah Briggs ~

    Salió de la oficina sintiendo los chuchos de frío en todo su cuerpo. La transpiración empezaba a secarse en todo su cuerpo, borrando todo rastro del calor que pudo haber sentido ahí dentro, y los recuerdos se movían difusos en su mente, como si hubiera sido expectador más que protagonista.

    Estaba perdido, desorientado, porque no sabía ni qué día era ni cuánto tiempo había permanecido ahí dentro, pero si se dejaba guiar por el dolor corporal correspondiente a la semejante tensión a la que se había sometido, podría pensar que llevaba meses encerrado en aquel pequeño infierno.

    Lo único que Noah tenía claro era la forma en la que se sintió cuando Agnes lo había visto a los ojos, sensación que ya era una vieja conocida para él, pero que de todas formas, en esa oportunidad, se sentía totalmente distinta.

    La pregunta era cómo iba a mirar a Cathy a los ojos después de todo eso, y al no saber si la volvería a ver pronto, tenía que pensar en algo mientras los guardias se lo llevaban de allí.
     
    Última edición: 27 Mayo 2019
    • Adorable Adorable x 2
    • Fangirl Fangirl x 1
    • Sad Sad x 1
  2.  
    Gigi Blanche

    Gigi Blanche Equipo administrativo Game Master the lovers

    Piscis
    Miembro desde:
    1 Abril 2019
    Mensajes:
    8,050
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Connie Dubois

    Azotó la puerta con toda la fuerza que su brazo le permitió. Vio hacia ambos lados, aún chirriando los dientes, comprobando que sólo había algunos guardias dispuestos aquí y allá. El aire le quemaba en los pulmones por la velocidad con la cual salía y entraba. Dejó caer la espalda contra la pared y se deslizó hasta el suelo; sus piernas ya no podían sostener su peso. Se llevó las manos a la cabeza, tirando de su cabello, arruinando por completo su peinado.

    Necesitaba desgarrar su garganta, necesitaba llorar a gritos, pero no haría nada de eso allí, donde esa enferma hija de puta pudiera escucharla. Su respiración silbaba audiblemente al pasar entre sus dientes, mientras lágrimas secas de furia y tristeza rodaban en silencio por sus mejillas.

    Shade había desaparecido, o al menos eso era lo que Agnes quería hacerle creer. No se creía que hubiese salido de la habitación de Catherine, desvaneciéndose en el aire. Tampoco se creía que la chica tuviera algo que ver en todo el asunto; habían discutido, como vio en las grabaciones de las cámaras, pero entonces ella se encerró en el baño y ya. Se negaba a creerle a la perra de Agnes, pero ese no era su mayor problema. Fueran cuales fueran las razones detrás de eso, Shade no estaba. Quizás estuviera vivo, quizás estuviera muerto, pero no estaba. El recuerdo de la última vez que lo vio se agolpó en su memoria y se golpeó la parte trasera de la cabeza contra la pared, alzando la vista al techo, incapaz de detener sus lágrimas.

    Lo había ignorado. Estaba tan molesta con tener que cargar a Shawn que ni siquiera le dirigió la mirada, menos la palabra. Su última oportunidad para ver a Shade, y así la había empleado.

    Toda la furia que se había apoderado de su cuerpo dentro de la oficina comenzaba a abandonarla, arrebatándole a su vez las energías para moverse, o hablar, o llorar. Se sentía vacía, como cuando permaneció en la camilla dentro de la jaula, incapaz de reaccionar. Pero esto era distinto. En ese momento, Shade se había desesperado por llegar hasta ella y acariciarle el cabello, llamar su nombre, estar. Ahora... ahora lo sabía.

    Nadie iría por ella. Nadie le acariciaría el cabello o llamaría su nombre. Nadie ya lloraría por ella.

    Se había quedado sola.

    No sabía cuánto tiempo pasó hasta que un guardia se acercó a ella y la obligó a incorporarse, sujetándola del brazo, y le propinó un empujón para que caminara. Ella obedeció, sin chistar ni reflexionar al respecto, como una muñeca de trapo. Su mente permanecía aferrada a reproducir sin cansancio todos los momentos alegres de su vida, esos donde fue tan feliz sin notarlo. Momentos que no volverían nunca.
     
    Última edición: 27 Mayo 2019
    • Sad Sad x 7
  3.  
    Andysaster

    Andysaster Game Master

    Acuario
    Miembro desde:
    17 Junio 2013
    Mensajes:
    14,234
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Shawn Amery



    "Oficina de Agnes"

    ...

    "Te esperan"

    ...


    Tuvo que ser conducido por los guardias hacia la oficina, puesto que el enorme estrés y la incesante angustia a la que se había visto expuesto le había aturdido lo suficiente como para no ser consciente de donde estaba. Se dejaba arrastrar sin oponer resistencia alguna, tan débil y tan destrozado que la probabilidad de voltearse y encararles estaba lejos de ser viable para él. Sus pisadas encharcadas dejaron las huellas de su recorrido sobre el suelo, sintiendo aún gotas caer de su cabello y mojar su rostro en el proceso. Había dejado de sentir sus manos hacía tiempo, y sus dientes castañeaban producto del frío que se incrementaba por momentos, descendiendo su calor corporal. Su piel se encontraba tan pálida y sus labios tan amoratados que apenas parecía estar vivo.



    "No está escuchando"

    ...

    "Tu novia vivirá"

    ...


    Aquellas palabras no dejaban de repetirse una y otra vez en su mente en blanco, como una especie de mantra. Eso había llegado hasta sus oídos, al menos. No supo quién le informó sobre ello, y tampoco tenía las fuerzas suficientes como para intentar averiguarlo. Apenas recordaba nada de lo que había sucedido cuando le habían sacado de la jaula, cientos de lagunas se acumulaban en su cabeza producto del estado de shock en el que se encontraba.



    "¿Estará bien?"

    ...


    Los guardias le dieron un pequeño empujón para hacerlo despertar, y se vio cara a cara con la puerta de la oficina de Agnes. Su mano se movió, autómata, hacia el picaporte, y tras llamar a la puerta, se adentró hacia su interior, sin apenas pensar lo que estaba haciendo.



    "Laila vivirá"

    ...

    "Un riñón"



    "Vivirá"
     
    • Sad Sad x 6
  4.  
    Andysaster

    Andysaster Game Master

    Acuario
    Miembro desde:
    17 Junio 2013
    Mensajes:
    14,234
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Shawn Amery

    —¿Pero entonces puedo quedarme con el...?

    Clack.

    Agnes no le había permitido seguir hablando, cerrando finalmente la puerta tras de sí. Shawn permaneció unos segundos con la mirada posada en esta, dubitativo. Pensando si Agnes le daría lo que le había pedido o en cambio haría oídos sordos, como solía hacer. Acarició su cabellera húmeda, dando media vuelta, comenzando a caminar hacia la salida de la sala de espera. Ahora que había obtenido ropa seca y curado sus heridas, sentía su cabeza amueblarse poco a poco.

    Ver su cuerpo lleno de gasas y de vendas le hacía sentir extraño, recordándole una y otra vez que así debía encontrarse Laila en donde quiera que estuviese, quizás peor. Deseaba con todas sus fuerzas ir junto a ella y permanecer a su lado hasta que se sintiese mejor sin soltar su mano, demostrándole que estaría ahí para ella cuando pudiese levantarse. Quería decirle que se sentía mejor, que no debía preocuparse con él: que había sido bien cuidado. Pero Agnes no se lo permitía. Le había ordenado encaminarse hacia aquel nuevo lugar del que hablaba, después de lo que se habían sentido semanas dentro de aquella oficina, y no sabía si tenía muchas ganas de ver a los demás. De volver a recordar lo sucedido.

    Solo sabía que tenía muchas ganas de ver a Laila, de traerle buenas noticias.
     
    • Adorable Adorable x 4
    • Fangirl Fangirl x 1
    • Sad Sad x 1
  5.  
    Mahou

    Mahou Iniciado

    Géminis
    Miembro desde:
    19 Mayo 2019
    Mensajes:
    25
    Mercurio Milano

    No podía decir que la primera introducción había sido del todo mala, tampoco que había sido un éxito, si tenía que ser sincero. Mmm… se sentía… satisfecho, podría decirse. Tenía más preguntas que respuestas, pero sentía que tarde o temprano, si seguía manteniendo el ritmo, podría resolverlas.

    Cuando la puerta se cerró tras de él, permaneció unos segundos en su lugar, ladeando el cuerpo como si esperara a que fuese a abrirse nuevamente. No iba a pasar, claramente. Agnes ya había terminado con él, por ahora.

    Utilizó una mano para acariciarse la mejilla. El calor de sus manos todavía estaba presente en su piel, allí donde sus manos le habían presionado. Todavía podía sentir el fantasma de su tacto en él, provocando que su piel se erizara y que nuevamente tuviera los pensamientos fugaces de sus uñas en su carne.

    La presencia de los guardias hizo que volviera a tierra. Empujándolo para avanzar. Había alcanzado a escuchar que algo se anunció por las bocinas, pero no había prestado suficiente atención para saber qué era.

    En fin… parece que debía ir ahí. Después de ver la peculiar decoración de la oficina de Agnes, ya nada le sorprendería… Al menos en la teoría.


     
    • Fangirl Fangirl x 3
    • Adorable Adorable x 2
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
  6.  
    Nekita

    Nekita Amo de FFL

    Piscis
    Miembro desde:
    18 Marzo 2012
    Mensajes:
    8,509
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Catherine Whitman

    Ni siquiera la voz del guardia apareciendo en aquella playa arruinó aquella emoción que Catherine tenía encima, tan solo la hizo romper aquel beso que le estaba dando a Noah, mas sus manos permanecieron un rato mas alrededor de su cuello, abrazandolo, manteniendo aquella cercanía. Se sintió feliz por Laila y Shawn, finalmente siendo capaces de poder tener una noche tranquila en la misma habitación que había compartido primero con Noah hasta que todo dio un giro inesperado.

    Luego la puso algo más inquieta las compañeras de habitación de Noah, quizás algo más por la chica nueva que Connie por la forma en la que él había interactuado con ella, los compañeros de ella realmente no parecían preocuparle por el momento al no reconocer realmente los nombres.

    Lo único que logró que Cathy rompiera ese abrazo de forma lenta y algo preocupada fue aquel último aviso.

    Noah y ella tendrían que ir a la oficina de Agnes.

    Respiró hondo y tomó la mano de Noah, atrayendola a sus labios para darle un beso en la palma antes de sonreirle, las cosas iban a ir bien, debían ir bien. Y con unas palabras de ánimo fue como terminó abrazando su brazo para empezar a caminar de la forma mas tranquila posible, quería que aquella cercanía y paz, ese momento de los dos no se viera tan perturbado incluso cuando estaban caminando hacia la oficina de Agnes.

    —Todo estará bien mientras estemos juntos, ¿no? —murmuró con una sonrisa hacia Noah, conviertiendo el abrazo a su brazo en solo un agarre de manos para que el pase a la oficina fuera un poco más cómodo.

    Luego, tocó la puerta para avisar que estaban a punto de entrar.

    "...Todo podría estar bien..."
     
    • Adorable Adorable x 3
    • Ganador Ganador x 1
    • Fangirl Fangirl x 1
    • Sad Sad x 1
  7.  
    Ceci

    Ceci Usuario VIP

    Cáncer
    Miembro desde:
    18 Mayo 2015
    Mensajes:
    744
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Noah ~

    Otro día que salía de esa oficina, otro día en el cual se sentía tan mareado como si hubiera dado treinta vueltas en un carrusel en el parque.

    Dio unos pasos torpes hacia delante, más por no recordar exactamente cómo se suponía que tenía que coordinar sus extremidades, deteniéndose justo al chocar contra una de las sillas de la sala de espera, soltando un quejido por lo bajo al haberse golpeado la rodilla contra el filo del mueble. Se incorporó apoyando el puño sobre la superficie de la silla, y una vez se vio parado y semi decente, parpadeó un par de veces mientras abría por fin la mano.

    Oh, cierto que Agnes le había dado una carta.

    Se giró para mirar a Cathy, pues a pesar de estar furioso con ella, no podía simplemente irse e ignorar su existencia. Quizás, muy en el fondo, Noah entendía por qué se lo había ocultado, seguramente por lo mismo que él le ocultaba ciertas cosas, pero de momento estaba molesto.

    Estaba borracho, mareado, con una carta que no sabía ni cómo se suponía que tenía que leer porque ni el idioma de sus pensamientos se le hacía similar luego de haber tomado ese whisky sin absolutamente nada en el estómago, y muy, muy molesto.

    —Buenas noches, preciosa —le dijo, arrastrando la lengua, mirándola con el ceño fruncido, contradictorio; su semblante se veía duro y su voz se escuchaba amable y comprensiva—. Duerme bien. Te adoro.

    Dios... Quería darle un beso pero no, estaba molesto.

    —¿Dónde se supone que duermo yo? —preguntó al aire, o a la planta del rincón, quizás, aquella que si no se la miraba muy bien y luego de un trago, quizás podía parecerse a un guardia.
     
    • Sad Sad x 4
    • Gracioso Gracioso x 1
    • Borrashooo Borrashooo x 1
  8.  
    Nekita

    Nekita Amo de FFL

    Piscis
    Miembro desde:
    18 Marzo 2012
    Mensajes:
    8,509
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Catherine Whitman

    Aquel último tacto sobre su mejilla por parte de Agnes terminó sintiendolo más frio de lo normal, producto de la pregunta que le había hecho y la hacía temer que por alguna razón hubiese desarrollado la capacidad de leerle la cabeza y sacarle todo lo que tuviera allí dentro, como si le estuviera dando la pregunta de cortesía como una manera de decirle que no podía ocultar muchas cosas. Aun así, no opuso resistencia alguna cuando Agnes la arrastró fuera, tan solo retrocedió un par de pasos para que Noah pudiera salir también.

    Ya afuera, toda la incomodidad que había sentido al verlo comportarse de esa forma se hacía todavía más real, porque tan solo la había volteado a ver cuando pareció ser algo malo, además de las cosas que le hacían doler el pecho y le formaban un nudo en la garganta que se hacía cada vez más grande. Había querido entrar y salir de aquella oficina con la misma fortaleza que había sentido solo por tener a Noah cerca y en un solo movimiento no solo logró hacer que Noah se enfadara con ella, si no que también destruyó todo el prototipo con el que había entrado dejandola completamente vulnerable frente a ella.

    De nuevo.

    Se acercó a Noah, tratando de que sus pasos no lo llevaran a estrellarse con otra cosa mas cuando sus miradas volvieron a conectarse, sintió que el nudo en su garganta agrandarse, no le gustaba en lo absoluto cuando la miraba así, no había tenido esa intención...tan solo quería cuidar de aquella felicidad que vio en la playa, que disfrutara su momento. —Noah Briggs....—Tomó su mano y dejó la fresa que Agnes le había dado, necesitaba comida, no podía mantener su estómago vacio luego de haber bebido eso y era lo único que tenía a la mano. Mordió su labio inferior, debatiendose si debía soltar su mano o no ahora que veía los guardias aproximarse.

    Respiró hondo y dio un pequeño jalón hacia abajo en su mano para poder cortar las alturas para darle un beso en los labios, un beso corto pero que no podía irse sin darle —Noah Briggs, descansa... te amo sin importar que. —Con cuidado lo soltó y le sonrió levemente, ya sentía de nuevo las lágrimas en sus ojos y su voz entrecortada antes de dejarse llevar por uno de los guardias.

    Solo podía estar segura de que no importara que pasara en esa oficina, ella lo seguiría amando.
     
    • Sad Sad x 5
    • Fangirl Fangirl x 1
  9.  
    Andysaster

    Andysaster Game Master

    Acuario
    Miembro desde:
    17 Junio 2013
    Mensajes:
    14,234
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Shawn Amery

    Shawn odiaba la sala de espera.

    No sabía cuantas veces la había recorrido, pero cada vez que entraba en aquella zona tan solo sucedían cosas horribles que destruían el mínimo humor que logaba reunir de fuera. Aquella vez se sentía más tenso que de costumbre, solo por el hecho de que Laila estaba junto a él. Era la primera vez que ambos entrarían a la oficina, la primera vez que hablarían a solas con Agnes, y aquello, por alguna razón, le atemorizaba. No sabía cómo podría llegar a reaccionar él mismo, o cómo lo haría ella. No sabía de qué querría hablar con ellos. No sabía nada.

    La incertidumbre solo aumentaba el temblor de sus manos.

    Respiró hondo una vez los guardias que los escoltaban se detenían detrás de ellos, finalizando el recorrido. Tan solo era aquella puerta la que los separaba de su destino, y la irritante música de fondo no le ayudaba a detener su tren de pensamientos, de mantener la cabeza fría. Se volvió al fin hacia Laila , tras haber permanecido en silencio durante todo el recorrido, incapaz de encontrar las palabras que dirigirle. Le sonrió brevemente, extendiendo la palma de su mano hacia ella mientras que con la otra comenzaba a girar el pomo, tras llamar a la puerta.

    —¿Vamos? —murmuró, intentando darle algo de confianza con aquel gesto. Recordarle que no tenía que pasar aquella reunión esta vez sola. Una vez estuvieron listos, acabaron adentrándose finalmente a la oficina.
     
    Última edición: 9 Junio 2019
    • Sad Sad x 5
    • Adorable Adorable x 1
  10.  
    Andysaster

    Andysaster Game Master

    Acuario
    Miembro desde:
    17 Junio 2013
    Mensajes:
    14,234
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Shawn Amery

    La temperatura de la sala de espera alivió en gran medida el sofoco que Shawn sentía por todo su cuerpo, dejando atrás el mismísimo infierno en el que se había introducido escasas horas antes. Caminó un par de pasos, sintiendo su movilidad reducida y sus pisadas más pesadas que de costumbre, deteniéndose para intentar calmar su respiración agitada. La cabeza le daba vueltas, sumida en una neblina constante que le impedía pensar con claridad, y el ardor insistente en sus mejillas solo dejaba ver el estado de embriaguez en el que el joven albino se encontraba. Por si fuera poco, el aroma de Agnes se había impregnado en él, incrementando la sensación de asfixia con cada bocanada de aire que tomaba.

    Cuando Laila salió de la oficina y cerró la puerta finalmente, el corazón de Shawn comenzó a latir con más fuerza. Estando sobrio probablemente hubiese sido incapaz de mirarla a los ojos, completamente avergonzado de sus actos, pero el alcohol le había otorgado cierta deshinibición que le impulsó a girar sobre sus pasos para poder mirarla, a solas en la sala de espera. No podría perdonarse si simplemente huía sin antes disculparse por haber actuado como un cobarde.

    —Lo siento, no tendrías que haber soportado todo eso. No tendrías que... no tendrías que estar aquí, siquiera. El delito fue mío, a fin de cuentas —se llevó una mano a la frente, revolviendo su cabello enmarañado por las constantes caricias que Agnes le había dado instantes atrás. Se encontraba angustiado, sofocado, afligido... borracho. Su lengua se había soltado y ya no podía hacer nada por evitarlo, pero hubiese deseado mordérsela con todas sus fuerzas y dejar ahí la conversación. Apenas era consciente ya de lo que decía a aquellas alturas—. Todo lo que he hecho ha sido traerte desgracias, ¿no es así? Quería cuidarte, y hasta ahora no me di cuenta de que de quien tenía que hacerlo era de mí mismo. Quizás, si no estuviese aquí, las cosas serían diferentes —una sonrisa amarga se dibujó en sus labios, desviando la mirada hacia donde los guardias la esperaban—. Lo mejor será que regreses a tu nueva habitación, Laila. Estarás mucho mejor allí, confío en los chicos.

    Nunca comprendería por qué había dicho eso. Horas antes le había dicho a Laila que no podría culpar a nadie por sus actos, que todo era culpa de Agnes, y ahora estaba cargando todo lo sucedido sobre sus hombros. Definitivamente no estaba pensando lo que decía, pero ya era demasiado tarde para cambiarlo. Caminó con cierta dificultad hacia donde los hombres le aguardaban, deteniéndose al llegar junto a ellos para agregar algo más, ladeando la cabeza hacia ella con una débil sonrisa en el rostro.

    —Cuídate. Te quiero.

    Pronto, el joven albino acabó dejando la sala de espera atrás, regresando sobre sus pasos para alcanzar la habitación que habían abandonado horas atrás. Sintiendo cómo el nudo en su estómago se hacía más y más fuerte, y la culpabilidad se instalaba en él, para hacerlo todo aún más difícil de lo que ya era.

    Me: Ya no puedes cagarla más, Shawn, tranquilo.
    Drunk Shawn: That's were you're wrong, kiddo
     
    • Sad Sad x 6
    • Fangirl Fangirl x 1
  11.  
    Zireael

    Zireael kingslayer Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    27 Agosto 2011
    Mensajes:
    10,835
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Laila Meyer~Lammergeier.

    "Lammergeier".

    "Lammergeier".


    El nombre salido de los labios de Shawn le hacía eco en la cabeza. Quería despedazar los huesos de todos ahora mismo.

    La última mirada bastó, fue lo único que necesitaba para responder a aquella orden tácita de que era momento de irse. Estaba harta, fúrica, asqueada y quién sabe qué más.
    No era capaz de soportar otro segundo en esa oficina, con la bruja manipulando a Shawn como si se tratara de un títere, un títere que podía rodear con sus brazos, con sus piernas, uno que podía prácticamente consumir frente a ella, sin un atisbo de culpa. Shawn se le adelantó, saliendo de aquel lugar de pesadilla y ella casi se abalanzó sobre la puerta tras él, cerrándola con más fuerza de lo esperado. Las lágrimas le ardían en los ojos, queriendo salir sin control.

    Sentía la sangre burbujear, a punto de evaporársele en las venas. Apoyó el cuerpo en la puerta cerrada y sintió el estómago darle un giro que amenazó con hacerla regresar la pasta que había comido apenas unas horas atrás, pero que ahora le parecía una eternidad.
    Clavó la vista en un punto muerto, buscando algo que remotamente fuese capaz de ayudarla a reorganizar la furia que le recorría cada centímetro del cuerpo.

    "Estamos peleando por el territorio, ¿no es así? Me das la oportunidad de sentir la furia, pero no de manifestarla... porque el resultado es invariable. Tú ganas. Siempre".

    El movimiento de Shawn al voltearse para mirarla, la hizo pegar la espalda aún más a la superficie tras ella, como si buscara hacerse lo suficientemente pequeña como para que su terrible ira implosionara, en vez de hacer trizas todo lo que tenía frente a ella.
    La música de la sala le martillaba la cabeza.

    Lo siento, no tendrías que haber soportado todo eso. No tendrías que... no tendrías que estar aquí, siquiera. El delito fue mío, a fin de cuentas.

    ¿De qué demonios estaba hablando?

    Todo lo que he hecho ha sido traerte desgracias, ¿no es así? Quería cuidarte, y hasta ahora no me di cuenta de que de quien tenía que hacerlo era de mí mismo. Quizás, si no estuviese aquí, las cosas serían diferentes.

    Estaba actuando como un idiota. Como todos los malditos ebrios. La temperatura de su sangre siguió aumentando y finalmente se desbordó, inundándolo todo.

    Lo mejor será que regreses a tu nueva habitación, Laila. Estarás mucho mejor allí, confío en los chicos.


    A ella le daba exactamente lo mismo si él confiaba en las personas que estuvieran en el cuarto. Le daba exactamente lo mismo toda la mierda sin sentido que acababa de decir, furiosa como estaba era incapaz de procesar una sola de las palabras que le habían salido de la boca.
    De su garganta surgió una risa extraña, ahogada, que escaló hasta casi convertirse en una carcajada que se calló de golpe.

    —¿Delito? —Fue la única palabra que surgió de su boca, casi como el siseo de una serpiente. No le interesaba si hablaba de lo que había hecho que los metieran a Wonderland, eso había dejado de ser relevante. Ahora solo lo que pasaba allí dentro era lo que movía todas las mecánicas, incluidas las de su destrozada personalidad—. Fuimos traídos al cuarto del terror que es esta maldita oficina luego de que te obligara a atacarme, a hacerme daño; luego de haberme obligado a mí misma a luchar hasta el desmayo... para asegurar tu victoria. ¿Me hablas a mí de delitos, Shawn? Pronto no habrá nada que salvar.

    Se relamió los labios, sin importar que le estuviera dando la espalda para acercarse a los guardias que lo llevarían de regreso a la habitación y volvió a reír. El violento contraste de las palabras afectuosas del albino al compararla con su reacción no hizo más que seguir girando la perilla rota que aumentaba su furia.

    >>Fuiste el vencedor en la jaula. En otras condiciones, en un mundo idílico en el que yo no existiera, lo que pasó en la oficina podría haber sido parte de tu recompensa —masculló, asqueada de sí misma ante las palabras que le surgían de la boca, pero a pesar de la evidente incomodidad que había visto en él durante toda su estancia en esa oficina, la ira burbujeante que sentía y que había causado que todo se desbordara estaba avivada con gasolina producida por un sentimiento tan corriente, repulsivo e irracional como los celos—. En ese mundo utópico, ¿quién no quisiera tener las piernas de esa mujer alrededor de la cintura? ¿De tener la oportunidad estamparla contra el escritorio, como hizo conmigo?

    No estaba midiendo el efecto que esas palabras podrían tener y, por primera vez, parecía no importarle.

    Cerró la boca por fin, observándolo irse, mientras separaba la espalda de la puerta y seguía las indicaciones de los guardias hacia su nueva habitación.


    Oh lawd, she's coming
    Me: Vamos, no terminó tan mal.
    Laila, endemoniándome: ARE YOU SURE, BITCH?
     
    • Sad x 3
    • Espeluznante x 2
    • Fangirl x 1
    • Zukulemtho x 1
    • Impaktado x 1
  12.  
    Nekita

    Nekita Amo de FFL

    Piscis
    Miembro desde:
    18 Marzo 2012
    Mensajes:
    8,509
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Catherine Whitman

    Mientras caminaba hacia la oficina pudo ver alejarse a Shawn y Laila con, probablemente las mismas características con las que ella y Noah habían abandonado la oficina con mucho más enojo del que ella pudo haber mostrado por el simple hecho de que se trataba de Noah, si era él... realmente no podía hacerlo.

    Tomó algo de aire con la intención de calmarse una vez que llegó a la puerta.

    Por alguna razón, sentía que todo iba a ir a peor y que tendrían un resultado más que similar a la pareja que recién había visto. Ya era conciente del poco agrado que la ex-abogada tenía hacia ella y más que conciente del agrado que tenía hacia Noah, sin que ella pudiese hacer nada al respecto, tan solo...sería una expectadora más, probablemente.

    Y lo lamentaba.

    Como siempre hacía, tocó la puerta una vez más para anunciar que venía y cuando miró de reojo hacia atrás, pudo notar a Noah , casi como reflejo le sonrió con cariño aunque no sabía si aquel enojo perduraría y de cierta forma se sentía algo tranquila simplemente porque él no había llegado primero...
     
    Última edición: 11 Junio 2019
    • Adorable Adorable x 3
    • Fangirl Fangirl x 2
    • Sad Sad x 1
  13.  
    Ceci

    Ceci Usuario VIP

    Cáncer
    Miembro desde:
    18 Mayo 2015
    Mensajes:
    744
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Sinsonte.

    Tener que escuchar el nombre de Cathy y tener que verla sonriéndole como si nada hubiera pasado eran dos cosas completamente diferentes. Pero era Cathy, después de todo, así que por supuesto ella le iba a sonreír.

    Y por supuesto que él también le sonrió de vuelta.

    En otra ocasión, Noah se hubiera apurado para ir corriendo tras ella, para sostener su mano mientras entraba primero, para protegerla como el escudo humano en el que se convertía cuando se traraba de ella, pero en ese momento solo enlenteció su propio paso, borrando la sonrisa de sus labios tan pronto como ella dejó de mirarlo.

    Shade. Cathy. Shade sobre Cathy. Cathy ocultándoselo.

    Ugh. Seguía tan enojado como el día anterior.

    Suspiró pesadamente al llegar a la puerta después de haberse tomado su dulce tiempo en terminar de recorrer el pasillo, llevando su mano al pestillo para abrirla como quien entra a su casa. Al abrirla y ver aquella imagen frente a él, no pudo evitar sonteír con perversión mientras daba un paso hacia delante, sintiéndose repentinamente motivado, metiéndose las manos en los bolsillos.

    Otra vez apretó el papel con fuerza.

    —¿Qué se supone que estás haciendo, Catherine Whitman?

    Y cerró la puerta tras de sí con el talón de su pie.
     
    • Fangirl Fangirl x 4
    • Espeluznante Espeluznante x 2
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1
  14.  
    Nekita

    Nekita Amo de FFL

    Piscis
    Miembro desde:
    18 Marzo 2012
    Mensajes:
    8,509
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Catherine Whitman - R

    Apenas cerró la puerta el temblor en sus piernas se hizo mil veces peor, obligandola a ponerse en cunclillas mientras se abrazaba a si misma. Se sentía mal, horrenda dejando allí a Noah sabiendo lo que pasaría y ella no podía hacer más que observar en silencio sin hacer nada cuando era la causante de todo.

    Las lágrimas que no había querido derramar en la oficina salieron allí, porque estar fuera hacía todo mil veces más real, su respiración era cada vez más irregular y por mucho que limpiara sus lágrimas no parecían querer dejar de salir. No quería que nada de eso estuviera sucediendo, no quería esos momentos a solas, no quería notar esas miradas.

    Pero no había forma de cambiarlo.

    Solo podía hacer lo que le dijera y esperar a que eso hiciera su posición más "segura" y simplemente rogar porque eso hiciera algún cambio a largo plazo. Por él, para que estuviese bien, para que las cosas pudieran volver a estar bien.

    El sonido de los guardias acercandose la hicieron levantarse de golpe, aun sin poder controlar mucho sus lágrimas con varios sollozos, caminando de forma algo torpe y apresurada para que ni siquiera la pudieran tocar para sacarla de allí y llevarla a la habitación que le correspondía.

    ¿Por qué tenía que volver llorando de nuevo a una habitación?

    Otra cosa a la lista que no le gustaba.
     
    • Sad Sad x 6
  15.  
    Yugen

    Yugen D e p r e s s e d | m e s s

    Piscis
    Miembro desde:
    25 Mayo 2013
    Mensajes:
    5,646
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Alice Dumont

    La sala de espera le resultaba... encantadora. Su entorno enervante le causaba de todo menos opresión, ansiedad o angustia y encontraba una belleza macabra, siniestra en los cuadros de muñecas desmenbradas que adornaban las paredes. Sus ojos grandes, vacíos, inertes le causaban un extraño escalofrío por la columna que era todo lo contrario al miedo.

    —Ah~ Qué hermosas—contuvo una risita suave, encantada. Que se arrastró como si estuviese intoxicada por aquel sentimiento. Víctima de su propio delirio y alegría.

    A Alice siempre le habían gustado las muñecas. Las frágiles, manejables, de lustrosos cabellos y vestidos bordados. Jugar con ellas era una... delicia.


    Sobre todo cuando las inmovilizaba con esposas contra la pared de su sótano.

    Se pasó ligeramente la lengua por los labios, anticipándose a la situación. A la audencia con su adorada Reina de Corazones. Sus delgados dedos nacarados danzaron sobre la piel de su cuello, tan pálida que sus vasos sanguíneos eran fácilmente visibles. Ah, sangre azul. Perfectamente acorde con su fino estatus.

    Recordó el tacto áspero de sus largas uñas rojas. El placer pulsante que atenazó su frágil anatomía. Sus pulmones pidiendo, exigiendo oxígeno. No le importaría volver a sentirlo. De hecho lo deseaba. Lo deseaba profundamente. Y todo lo que la Reina quisiera hacer con ella era poco. Nunca estaba satisfecha. Nunca estaría satisfecha. Era como una droga. Un veneno tóxico que la corroía por dentro y la hacía sentirse tan... viva.

    Jugueteó un momento con el pomo de la puerta, rasguñándolo con sus uñas moradas. Y aquel sonido chirriante le recordó su primera vez en aquella sala de paredes oscuras. No había pasado tanto tiempo... ¿pero ya quería volver a verla?

    Se sonrió. Ah... tenía tantas, tantas, taaantas ganas de estar con ella.

    Pidió gentilmente permiso antes de abrir la puerta.
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 4
    • Fangirl Fangirl x 2
  16.  
    Ceci

    Ceci Usuario VIP

    Cáncer
    Miembro desde:
    18 Mayo 2015
    Mensajes:
    744
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Noah.

    Salió por esa puerta sin saber exactamente cómo lo hacía porque no recordaba haberle dado la órden a sus propias piernas. Entrecerró los ojos cuando la luz de la sala de espera le dio de lleno en la cara, y bajó la mirada hacia el paquete de frituras que tenía en las manos.

    Agnes se lo había dado.

    El paquete era de Agnes y ahora pasaba a ser suyo.

    Noah también era de Agnes.

    Lo abrió lentamente con sus manos, quedándose allí parado, y tomó una de las frituras de dentro de la bolsa. La contempló por nos instantes, como si fuera la cosa más extraña del mundo, pues hacía demasiado tiempo que no veía una de esas, y una pequeña sonrisa se formó en su rostro cuando los guardias vinieron para sacarlo de ahí.

    Noah se llevó el alimento a la boca, masticándolo con lentitud, y se dejó guiar a su habitación.

    Le encantaban las papitas.
     
    • Sad Sad x 4
  17.  
    Etihw

    Etihw ghost Comentarista empedernido

    Cáncer
    Miembro desde:
    9 Julio 2013
    Mensajes:
    2,606
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Aimi Shiotani~

    Tras oír su llamado por los altavoces se levantó tambaleándose un poco, saliendo de la habitación sin siquiera despedirse de su compañero, sin siquiera mirar hacia atrás. No sabía cuánto tiempo había pasado en el frío suelo, en silencio, abrazándose, metida en su propio mundo de nuevo, viajando por los numerosos recuerdos, felices y dolorosos, que su mente le obligaba a ver en la soledad. Sentía sus ojos irritados, tanto por el llanto como por la falta de sueño, y se dejó llevar por los guardias, arrastrando su cansado cuerpo, hasta la misma sala que daba a la oficina de Agnes.

    No quería verla. Pero, ¿alguien respetaría sus deseos en aquel lugar? Por supuesto que no.

    Cerró los ojos por unos momentos, cansada, apoyando su frente y sus manos en la fría pared, queriendo atrasar aquella visita todo lo posible. No quería que Agnes la viese de nuevo en ese aspecto, la última vez ya había llorado frente a ella. No debía mostrarse débil, se negaba a dejarse ver tan vulnerable.

    Sorbió por la nariz y limpió con su manga los rastros de lágrimas que había por sus mejillas. Le picaban los ojos, la luz le molestaba, así que se obligó a entrecerrarlos mientras sacaba de su bolsillo aquel dichoso caramelo. No sabía por qué debía comérselo. Una parte de sí deseaba lanzarlo a la basura, dejar que el collar acabase con su sufrimiento de una vez. Pero quién sabía qué podría hacerle Agnes si se enteraba de que no se lo había tomado. Suspiró, metiéndoselo en la boca, y lo mordió con rapidez para tragárselo de una vez, asqueada.

    Mordiéndose los labios, abrió la puerta con cuidado, sintiendo cómo su corazón daba un vuelco.

    Oh, no, sus piernas temblaban.
     
    • Sad Sad x 6
  18.  
    Gigavehl

    Gigavehl Equipo administrativo

    Cáncer
    Miembro desde:
    15 Abril 2019
    Mensajes:
    4,194
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Galen Rutonver

    Escuchaba, escuchaba y escuchaba la discusión entre Noah y Laila, pero no supe en qué momento dejé de prestar tanta atención que solo podía percibir balbuceos... Cuando menos me dí cuenta; me quedé viendo a un punto fijo del parque de diversiones, tan perdido ahí que el tiempo ni lo sentí transcurrir cuando las bocinas sonaron, haciéndome saltar del susto.

    "Maxwell, la señorita Agnes ha dado paso a una obra de arte, te requiere en su oficina para discutir las obras que se llevaran acabo dentro de su hermosa jaula, y Galen también debe estar presente en ello, no tarden."

    ¿Qué? ¿Escuché bien? ¿Obra de arte? A pesar de conocer casi nada a Franklin, me llama la atención que dijera esas tres palabras... Ese sujeto, recuerdo que le llamaba especial atención acerca de eso... Parpadeé varias veces y me sacudí, como si con eso fuera a quitarme lo enbobado que me hallaba y vi mi mochila de reojo, así que me dirigí a ella sin más y la tomé, miré de soslayo a Laila y a Noah, y aún no me escucharan, iba a decir un adiós en seco pero... Ni eso pudo salir de mi boca...

    Me sentía extraño... Demasiado distinto, malo o bueno. Ver a ambos así, sin poder hacer ni decir nada simplemente me devastó... Así que revisé que todo estuviera en orden, me acomodé de nuevo mi chaqueta y me dirigí a la salida.

    No pasaron ni dos minutos cuando llegué a la Sala de Espera, con esa jodida música de fondo... Me aproximé a la puerta cuando escuché la entrada abrirse también y vi que era Maxwell... Lo salude con una ligera sonrisa, sacudiendo mi mano y me giré de nuevo hacia la puerta, respiré hondo... Y esperando que no sucediera nada extraordinariamente malo, toqué para anunciar mi llegada, de alguna forma. Tenía un buen presentimiento... Vaya que sí...

    Abrí la puerta, decorado e iluminado de manera bastante particular, miré a Agnes y le sonreí, ya no volveré a cometer errores, no más... Debo cambiar de una buena jodida vez mi forma de ser... Si de verdad quiero hacer bien las cosas.

    —Hola, Agnes. Curiosa iluminación—. Le dije mientras vi a Franklin llegar, lo dejé pasar y al final entré yo, cerrando la puerta con mi espalda...
     
    • Adorable Adorable x 3
    • Fangirl Fangirl x 2
    • Informativo Informativo x 1
  19.  
    El Calabazo

    El Calabazo Y dime, ¿Quién soy yo?

    Géminis
    Miembro desde:
    9 Enero 2013
    Mensajes:
    1,715
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    . Maxwell


    Acababa de salir del baño cuando escuche las palabras por los altavoces, ya no pasaban nada por la tv. Agnes queria verme, tenia una nueva sorpresa, al principio pensaba en cualquier cosa hasta que mencionaron una pequeña palabra... "Arte" solamente basto con ello para atrapar mi curiosidad, nuevamente.

    Habia pasado ya un tiempo desde nuestra ultima velada en solitario, y por lo que se veia pasaria un tiempo mas si nos acompañaba Galen.

    Me vesti con mis mejores prendas, sí, aquellas que no eran ese horrible uniforme de presidiario, pase un momento al baño para acicalarme mi pelo y lavar la cara antes de partir, me costo bastante abstenerme a tomar de la basura mi mascara, pero ya no era necesaria, ya no seria necesaria... no mas. Me coloque el guante

    Al llegar a la sala de espera, vi que Galen estaba finalmente pasando a la oficina, me saludo de reojo, aunque yo no lo hice, estaba muy concentrado en imaginar las palabras de Agnes o que nueva idea podriamos tener, odiaba admitirlo, pero ver sus ideas me hacia sentir como cuando un niño pequeño te muestra un dibujo, adorable, ella en verdad es adorable, a su manera, nuestra manera.

    Galen me cedio el paso y finalmente pase yo primero, aunque el chico nos gano las primeras palabras, le sonreí a Agnes antes de dejar que cerrara la puerta.

    — Un placer volverte a ver, querida. — mencione, susurrante.
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 4
    • Adorable Adorable x 1
    • Fangirl Fangirl x 1
  20.  
    Gigi Blanche

    Gigi Blanche Equipo administrativo Game Master the lovers

    Piscis
    Miembro desde:
    1 Abril 2019
    Mensajes:
    8,050
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Connie Dubois

    Durmió por lo que se sintieron años, quizá siglos. Abrió los ojos, notando a la infinidad de sueños disolverse rápidamente ante la luz de la consciencia, como sombras frente al resplandor de una linterna. El eco de unas voces juveniles y refrescantes, en cierta forma familiares, llegó a sus oídos y recordó haberlas soñado. Percibió el silencio, la oscuridad de la habitación, y se incorporó con pereza. No había nadie, ¿eh? En cierta forma era tranquilizante. Se acercó a la mesa y comió y bebió sin apuros, disfrutando el momento, mientras su mente divagaba sin rumbo en torno a cuestiones superfluas. Un pitido suave la distrajo y vio proyectada en la pared frente a ella una luz color carmín. Frunció el ceño, yendo al baño, y advirtió que el resplandor provenía de aquel extraño collar metálico que llevaba en el...

    Collar.
    Rojo.
    Sangre.
    Shade.

    Las piernas le fallaron y se tambaleó hasta impactar la espalda contra los azulejos de la pared. Intermitencia, chirridos, confusión. Como un negativo reescribiéndose. Cerró los ojos con fuerza, ignorando la oleada de calor que le empapó la piel de repente, y no intentó exactamente poner en orden sus pensamientos; era futil, se le hacía extraño. No lograba reconocer la falla en el sistema.

    Luego de algunos segundos logró calmarse y soltó una risilla, sorprendida con el poder de los sueños para sentirse reales. Se vio al espejo, se peinó el cabello en dos coletas altas y le sonrió a su reflejo antes de volver a la habitación para recoger el esmalte, guardarlo en su bolsa e ingerir el caramelo con tan horrible sabor. Recordó entonces que las voces en sus sueños le habían advertido sobre aquello y frunció el ceño, confundida. ¿Acaso las habría oído realmente? Decidió comprobarlo, por lo cual salió de la habitación rumbo a la oficina de Agnes. Era mejor preguntarle a ella, ¿verdad?

    Tocó a la puerta correspondiente con un animoso ritmo y entró tras algunos segundos, sonriendo bastante amplio.
     
    • Sad Sad x 6
    • Reflexivo Reflexivo x 1
    • Borrashooo Borrashooo x 1

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso