Creí ver un Bagon a lo lejos, pero era difícil ver algo con los rayos del sol golpeándole a uno la cara. — Está bien, Ember, descansa. —me bajé de su lomo. — Puedo caminar desde aquí. Gracias, amigo. —lo metí a su pokebola mientras le sonreía. — ¡Combuskeeen! —se quejó Fósforo, tal parece que no tenía ganas de usar las piernas.
Seguí avanzando por la ruta mirando mi pokedex, no habían muchas especies por la zona, y las pocas que habían no me interesaban... excepto por este peculiar tipo fuego que no había visto antes. — Hmn... ¿Dónde estará Axe ahora? ¿Habrá llegado bien a caverna tempera? —miré a Fósforo. — Com... busken... —respondió el pokémon desinteresado, o tal vez aburrido. — También estoy un poco aburrido, no puedo esperar a tener esa pelea con Effy. —dije pensando en lo fuerte que me pareció la primera vez que la vi. — Sería genial encontrarnos con algún entrenador... Seguimos caminando unos minutos más y se me ocurrió sacar a algunos de mis pokémon, si tenemos compañía, sería más divertido. — Okey, salgan... —dije liberando a mis pokémon de sus balls.
Solosis, Mawile, psyduck, lairon y Kitty salieron de sus pokebolas y miraron a su alrededor y luego cada quién a lo suyo: Solosis, como siempre con su apego a los humanos, vino a volar a mi alrededor, Mawile y lairon tenían una actitud más paciente y seria, simplemente caminaban uno al lado de otro mirándome de vez en cuando, psyduck estaba confundido, pero trataba de seguirnos el paso y Kitty saltó a mi hombro, tranquila de ver que Ember no estaba cerca. No saqué a los demás por obvias razones, o por su tamaño o porque no obedecían y podían perderse... Duskull. Riendo al ver a psyduck actuar gracioso, veo a un oso hormiguero a lo lejos, ¡Era Heatmor! El pokémon que buscaba. Rápidamente ordene a Mawile y lairon que lo interceptaran, una pistola de agua de psyduck y lo capturé.
Satisfecho con mi nueva adquisición, sigo mi camino junto a mis pokémon. Kitty jugaba tratando de agarrar a Solosis, que volaba a mi alrededor y yo reía de vez en cuando. Me hice de un equipo relativamente rápido, apenas estaba empezando pero tenia ansias de saber que me esperaba más adelante en este viaje.
Serperior y Maractus ya habían salido de sus pokébolas para cuando entré a la Ruta 306 seguido por Pidgeotto. Mi inicial me dirigió una mirada interrogante. —Sí, ya sé que deberíamos estar en la sede del Torneo —le dije, mientras Maractus se dedicaba a tocar las maracas para los pokémon salvajes—. Pero la intuición dicta que tendré una comienzo tardío, por lo que no deberíamos preocuparnos...
—Y respecto a la dirección que estamos tomando —continué, leyendo la pregunta de sus ojos— es porque vamos a sumar otros dos compañeros a nuestros equipo. Uno de ellos —estudié visualmente los alrededores de la ruta buscando una abertura— vive cerca de este lugar, algunos pobladores de Galeia me comentaron que se lo ha visto buscando alimento cerca de esta ruta...
Un pequeño Beldum se acercó a curiosear. Maractus y yo lo saludamos con la mano mientras Serperior le observaba detenidamente. El pokémon nos devolvió el gesto con un movimiento de su cuerpo completo, lo cual era lógico ya que su entereza podría formar la mano de un Metagross en el futuro.
Abrí el morral para verificar que el huevo estuviera en perfectas condiciones, lo cual era así. Pero los tomos que cargaba bajo mi brazo comenzaban a pesarme, pero justo en ese momento Scraggy y Meditite salieron de sus pokébolas. Los cargaron amablemente por mí.
—Busquen alguna abertura extraña, a lo mejor habita en lugares aledaños a esta ruta —dije a mis pokémon tras explicarles qué estabamos buscando. Scraggy y Meditite se marcharon cargando los libros, y Maractus los siguió; Pidgeotto alzó vuelo y empezó a planear sobre nuestras cabezas. Serperior, siempre fiel, sereno y elegante, permaneció a mi lado.
¿Aquello que vi a un costado de la ruta era el rastro de unas pequeñas huellas? Eso parecía ser, y es más, ¡la forma de aquellos pies señalaba que íbamos por el camino correcto!
Me había trepado a Flygon y mientras pasaba sobrevolando la ruta logre visualizar una silueta familiar. —Eh Hubert! Que andas haciendo por aca?— exclame mientras Flygon desendia un poco.
—Veo que vamos por el buen camino —comenté a Serperior, siguiendo el rastro de huellas, que se perdían en un costado del camino.
Me sobresalté un poco cuando escuché que me llamaban, porque no esperaba la presencia de otras personas en esta ruta. —Oh, eres tú, Brendan —comenté al voltearme pero sin detener mi caminata—. Pues, ando en busca de un Gible.
Han pasado varias horas en las que he echado de menos a mi vieja bicicleta, con ella podría haber cruzado esta ruta en un santiamén, pero mi mala suerte decidió que hoy caminaría. Pero eso no era todo, la ruta estaba casi desierta, ninguna señal de algún entrenador a la vista. De repente, escucho el sonido de un pokémon volador y veo la silueta de un entrenador sobre el, ¡Era Hubert! — ¡Oye, Hubeeert! ¡Oye! —traté de hacerme notar moviendo los brazos para ver si lograba verme desde el cielo.
Pronto bajó y sacó a sus pokémon, al parecer buscando algo, así que aproveche y fui hacia él. — ¡Hola! ¿Qué hay, Hubert? —saludé alegre de ver a un conocido en aquel lugar.
—Hey hola chico! Y Hum... un Gible? Interesante pokemon Dragón, quieres que te ayude? Tengo mejor vista desde acá!— grite lo ultimo ya que de un aleteo Flygon me elevo cientos de metros hacia el cielo.
Otro chico también estaba... creo que se llamaba Brendan, nos vimos en Tempera. — Oh, hola, Brendan... nos conocimos en Ciudad Tempera, ¿Recuerdas? —reí, al parecer el lo había olvidado. — Oye, espero que no te importe, pero tengo muchas ganas de tener un combate, ¿qué me dices?
Entonces, desde unos arbustos saltó una sombra que se paró ante Chad, deseosa por combatir. Scraggy se subió los pantalones emocionado, ya que llevaba tiempo sin tener una buena batalla. Yo sabía que el chico se había dirigido a Brendan, pero me apenaba no darle la oportunidad a mi compañero de medirse otra vez ante los demás pokémon. Miré al entrenador de Flygon. —¡Espero no te importe, Brendan, pero tomaré este combate por ti! —dije, rascándome la nuca con algo de pena. Entonces bajé la mirada hasta los ojos desafiantes de Chad— Te reto a un combate de tres contra tres, estimado Chad; el primero en pelear será Scraggy ¡Ah! ¡Y hola, por sobre todas las cosas! Es un placer volver a verte. SCRAGGY: Siniestro/Lucha (Resistente) Autoestima: Sube su fuerza al derrotar a un rival Salud: 100/100 fuerza: 130 (20) Resistencia: 180 (40) Agilidad: 1/1 (48 de Velocidad) Movimientos: -Danza Dragón (Sube 10 la fuerza propia y restaura un punto de agilidad) (Usos: 2/2) -Malicioso (Baja 10 resistencia del rival) -Finta (30 Potencia, Siniestro; ineludible) (Usos: 3/3) -Demolición (50 Potencia, Lucha)
Brendan dudó un poco ante mi propuesta, a lo que Hubert aprovechó y se le adelantó. — ¡Genial! ¡Me parece una estupenda idea! —dije emocionado a Hubert. Tenía unas ganas tremendas de luchar y mis pokémon también. — ¡Vamos, Fósforo! —exclamé a lo que el combusken respondió con ánimos y se puso en posición de combate. COMBUSKEN: Fuego/Lucha (Potente) Mar llamas: Doble potencia de ataques de fuego cuando los PS están por debajo de 1/3 Salud: 120/120 Fuerza: 170 (10) Resistencia: 135 (15) Agilidad: 2/2 (70 de Velocidad) (15) Movimientos: -Arañazo (20 Potencia, Normal) -Doble patada (20 Potencia, Lucha; el daño se aplica dos veces) (Usos: 3/3) -Ascuas (30 Potencia, Fuego) -Picotazo (20 Potencia, volador)