-- Desinty... ¿por qué te importa tanto que yo mejore y me haga mas fuerte? -- le pregunté mirandola de forma seria -- Si solamente es por tu venganza, no tienes que darle demasiada importancia
--¡No es eso!-- grité revolviendome el pelo. --¡He decidido que quiero que seas mi oponente! ¡Y quiero que seas fuerte!
-- Que cambio, que cambio... -- dije acercándome un poco a ella -- Primero me odias y quieres vengarte de mi y Quilava... pero ahora resulta que quieres que sea tu oponente.
-- ¿Y si mejor te vas y buscas a otra persona que quiera ser tu oponente?, por que siendo sincero, no pienso hacerte ese favor Destiny
Sonreí. --Eso crees... Y por cierto... Antes de irme, decidí hablar una vez más. --Stronzo spudorato...-- dicho esto, si que me fuí junto a Lucario. Pero pienso volver a por él...
-- Por fin se ha ido -- dije en un suspiro para volver a sentarme a la sombra de un arbol y esperar a Tylor
Aterrizamos en una ruta e la que no había estado nunca y miré el paisaje tranquilamente. Estábamos al borde de un acantilado, pero bueh, no volveré a caer por uno nunca más. Suficiente daño me hice... Dejé atrás mis recuerdos y guardé a Sigiliph en su pokeball para empezar a buscar un pokémon en concreto. --Un meditite.. --susurré al verlo a lo lejos. --Bah, no me interesa.
Empecé a buscar en los árboles, saltando de rama en rama para ver si así tenía suerte y encontraba un ralts. Nada, otro meditite en medio del camino.
Saqué a mis 11 pokémon para que se despejaran un rato y me ayudaran a buscar mientras me alejaba un poco a mirar. Mientras caminaba por la hierba alta, encontré al pokémon que buscaba sentado en el suelo. Me acerqué tranquilamente a él y me senté a su lado. --Hola. --agité mi mano alegremente en señal de saludo. El pokémon me miró extrañado. --¿Te gustaria viajar conmigo y convertirte en un gran y fuerte Gallade? --le ofrecí al pokémon. Al parecer, la idea de evolucionar a Gallade le gusto mucho, saltó a mi cabeza y asintió feliz. --Pues, adelante pokeball. --la pokeball se agitó varias veces hasta que paró, dando la señal de que lo había capturado. --¡Genial! Equipo nos vamos. Metí a todos en sus pokeballs menos a Sigiliph y me dispuse a subir en el cuando vi que ralts salió de su pokeball.
--¿Qué te ocurre amiguito? --le pregunté extrañada. Al parecer quería quedarse conmigo un rato. --Esta bien, sube. --lo cogí en brazos y lo monté en sigiliph.
Cuando finalmente subí al pokemon volador, emprendimos el vuelo y nos marchamos de allí con un nuevo miembro en el equipo.
--¡Descansar!-- me lancé al suelo de golpe y me quede inmóvil por un buen rato, el rudo de Bulbasaur por su parte se quedo en mi mochila.
Sigiliph aterrizó en la ruta 303 ya que seria un poco peligroso hacerlo en la gran cascada y en cuanto toqué el suelo metí al pokémon en su pokeball. Comencé a caminar en dirección a mi próximo destino pero de camino me encontré con dos muchachos a los que ya conocía dormidos. Miré a Ian con mala cara. Aun no me vengué de el y siempre se me escapaba de las manos. Dirigí ahora mi mirada a Ukita, el cual hacia tiempo que no veia. Que extraño, ¿ahora viajaban juntos? Decidí dejar mis pensamientos a parte pero al mirar de nuevo a Ian se me ocurrió algo. Abrí mi mochila y encontré un rotulador negro permanente en el fondo y lo cogí rápida. Me colgué la mochila de nuevo y me acerqué al sujeto con una sonrisa maliciosa. Me arrodillé junto a Ian y quité el tapón del rotulador para empezar a pintarle la cara. Le dejé la frente vacía para algo que iba a poner al final y le dibuje unas gafas y un bigote bien grande, con algún que otro garabato. Me contuve la risa al ver la cara del muchacho toda pintarrajeada y decidí escribir una última cosa en la frente. "Ukita, no te fíes de este idiota jamás." Al acabar, guardé el rotulador y me levanté satisfecha de haberme vengado al fin. Seguí caminando y salí de allí partiéndome de la risa recordando la cara de Ian y como se pondrá cuando despierte.
(Vale, así empieza la saga del "Sr. Pokémon" ¡Preparence para el tour!) Me levanté del suelo lentamente, mientras parte de mi pelo caía sobre mi frente, cubriendo así el mensaje en ella, más no podía ocultar el bigote o los anteojos. Aún sin conocimiento de la pesada broma que me jugó la bruja de Liza, pateé ligeramente a Ukita para que se levantara y así reanudar nuestro viaje. --Levantate Ukita. --le dije mientras lo seguía moviendo con el pie. Duré unos diez minutos pateandolo, gritandole y lanzandole Hidrobombas con Blastoise, pero como no logré despertarlo decidí dejarle una nota que decía "Como no logré despertarte me fuí a la Gran Catarata, te esperó allí". Una vez escrita toda la nota la dejé encima de él y me dirigí a la gran catarata.
(Te aviso cada vez que vayamos a otra ruta, @Fabian? :3) Salimos de la gran catarata y entramos en la ruta 303. Dejé despacio a Bulbasaur en el suelo y miré mi videomisor. --Mmmm, tendremos que ir por allí, es el camino más corto. --me dije en voz alta mientras señalaba el horizonte. Me ajusté bien la gorra y me giré para ver que Ukita corría hacia donde yo estaba.