Empujé al pobre Samurott con ayuda de Ivysaur, Elekid y Larvitar hasta llegar a este comodo pueblo; lo recodaba como la palma de mi mano, pareciera que hubiese sido ayer cuando llegué a este pueblo por primera vez junto con Dante y Emily. --Aguanta... ya casi llegamos, al centro pokemon....--le dije a todos mis pokemon, con esfuerzo logramos entrar al centro, donde fuimos atendidos y descansamos.
Salí del centro pokemon con todos mis compañeros recuperados, Samurott caminaba a mi lado ya con muchas fuerzas--Gracias Samurott, le dire a Liza y de seguro estará muy orgullosa de ti...--Recorde en ese entonces que estaba algo afectada por Friz! Pero aun asi habia ido a por Suicune.--Ahora... Donde esta esa Isla Caballete?
Me quede dudando... si esperaba a Serena, o no...Quizás iba a ser una perdida de tiempo esperarla, estaba muy ocupada con el legendario--Bien Samurott, aprovecharé tu surf... hacia la Isla!
—Me gusta este lugar —le comenté a mi compañero mientras avanzabamos por la calle principal—. Es tranquilo, hay cafés muy elegantes y bonitos, y... oh, allí está el Centro Pokémon, será mejor apresurarnos. Vi el Centro y comencé a trotar hacia el mismo, pues la mayoría de mis pokémon al igual que Togepi estaban exhaustos. Contenido oculto @LucarioErmitaño @Liza White
Llegamos y rápidamente fuimos a donde la enfermera nos esperaba detrás del mostrador. Le entregué a la mujer las pokebolas de Wartortle, Dratini, Onix y Pidove para que se recuperaran, y también le hice entrega de Togepi para que curara sus heridas. —Deberías entregarle a Numel para que lo cure, y si tienes algún otro pokémon cansado —le sugerí a Yair.
Le entregue a cyndaquil y a numeo ya que estos estaban cansados --Bueno solo queda esperar jaja, oye ahora si dime.por que aun no estoy perdonado completamente--dije sonriendo--
—Era broma, era broma —reí; el chico realmente estaba arrepentido al parecer—. Ya que estamos aquí, podríamos preguntar un poco... el Togepi que encontré en la caverna le pertenece a un entrenador, pensé que quizás pasó por aquí porque Togepi ya conocía por donde se entraba y salía de la caverna. ¿Me ayudarías a buscar?
—Vamos a hacerlo entonces... aunque primero, necesito descansar —confesé; recién ahora me daba cuenta de lo agotada que estaba. Había recorrido toda una caverna y soportado sus dos primeras batallas pokémon en un mismo día y casi seguidas, supongo que era normal estar algo cansada—. Dormiré por un rato y luego iremos a averiguar sobre este entrenador, ¿de acuerdo? Le sonreí a Yair y fui a buscar a la enfermera para pedirle un cuarto para descansar. Contenido oculto Tengo que terminar un trabajo práctico e irme a dormir XD Será hasta mañana...
—Ah, que buena siesta —comenté mientras estiraba los brazos para despertarme. Abandoné el cuarto y le agradecí a la enfermera que me lo hubiese prestado. La mujer muy amablemente me regresó a mis pokémon completamente curados, y luego me entregó a Togepi que ya estaba sano y salvo y al parecer lleno de energía. —Bien Togepi, es hora de comenzar nuestra búsqueda —dije con determinación.
Togepi, ya repuesta y con mucha energía, saltó al suelo desde el mostrador de la enfermera Joy y empezó a dar vueltas alrededor de Effy, alegremente. Deseaba ponerse a buscar a su entrenadora de una vez.
Lo primero que hicimos fue preguntarle a la enfermera, pero ella no tenía idea alguna, lo cual era esperable ya que por el Centro debían pasar muchos entrenadores y muchos Togepis, sería raro que recordara a uno en particular. Había otros entrenadores en el Centro, así que les pregunté a todos uno por uno si alguno había extraviado un Togepi o conocía a alguien que sí, pero sin resultados positivos. —Quizás esto sea más difícil de lo que pensé —suspiré, mirando al pokémon bebé. Quizás el mismo Togepi podría ayudar en la búsqueda—. Tú eres el que conoce a tu entrenador... ¿dónde sugieres que busquemos?
Entre al Centro pokemon y vi a effy con Togepi --Effy, tuviste exito encontrando a su entrenador?--le pregunte--
—Oh, hola Yair —saludé sin mucho ánimo—. No, no tuvimos mucha suerte. Estaba esperando que quizás Togepi pudiese recordar algo de él o ella para poder ayudarme a buscar...
Togepi la miró pensativa, y al ver venir a Yair, sonrió enormemente y se lanzó a los brazos del chico, ya que ella lo conocía. —¡Chuki chuki! —exclamó con alegría la pokémon. Recordaba al chico aquella vez que su entrenadora sacó a todos sus pokémon y éste los vio. Togepi tenía buena memoria para ser un bebé.