Vampiro Preludio

Tema en 'Partidas Inacabadas' iniciado por Ayeah, 8 Febrero 2022.

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    Slam

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    Nick

    Al llegar al lugar enseñó su invitación a los porteros y les aclaró que Ramón venía con él. No parecieron oponer resistencia, de hecho parecían duros como estatuas, así que se encogieron de hombros y entraron —Lo que hace la cocaína...— exclamó Nick mientras ingresaban.

    Una vez del otro lado, fueron directo a la fiesta que se desarrollaba en el interior del salón, se veía divertida y ambos se entusiasmaron. Nick pensó que colarse a esa fiesta había sido su mejor plan desde que llegó al país.

    Pobre, no sabe que ahora tú te llevarás todas las miradas— codeó a su amigo, el Teletubbie verde, refiriéndose al Batman en la pista de baile. Ramón tosió con el codeo, largando humo en el acto, pues ya se había prendido un porro.

    Iré a pedir unos tragos, espérame aquí— le dijo Nick, atravesando la pista de baile, tirando algunos pasos en el proceso. Amaba festejar tanto como le disgustaba trabajar.

    ¿Hay barra libre?— preguntó al bartender, subiendo un poco la voz por la música, pero enseguida se corrigió —Oh, espera. A partir de ahora habrá barra libreee— jugó a hipnotizarlo con sus manos, haciendo referencia a su disfraz de vampiro.
     
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    Ayeah

    Ayeah Shinobi

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    [SALÓN]
    Juniper
    Dentro la música suena más alta, especialmente en la zona de baile.

    Una mujer rubia con un bonito vestido color borgoña que acentúa su figura fina y lánguida y un antifaz veneciano a juego descansa sobre un diván con una copa de color oscuro en la mano, observando a los invitados con aparente desinterés.

    Un joven apuesto con una extravagante chaqueta dorada llena de bordados por cuyas mangas asoman los largos volantes de una camisa de seda clara parece inmerso en una de las obras de arte que decoran la estancia sin prestar atención alguna al resto. Su máscara, blanca y simple en contraste con el recargado atuendo, descansa casualmente ladeada sobre su cabello broncíneo.

    El resto de invitados parece ignorarlos de forma inconsciente, haciéndolos destacar entre la multitud de cuerpos que se mueve al ritmo de la música o deambula en torno a la pista inmersa en otros quehaceres, como disfrutar de la comida y la bebida, conversar con otros invitados, o simplemente observar el espectáculo sin saber muy bien qué hacer.

    [BARRA]
    Slam
    Un camarero elegantemente uniformado te recibe al otro lado de barra con una sonrisa educada y confusa. Al igual que todos lo demás empleados, lleva unas gafas de sol oscuras como única máscara... Parecen todo un conjunto de agentes 007... O los men in black.
    Inclina la cabeza ligeramente y, con un carraspeo, trata de seguirte el juego con voz forzadamente monocorde:
    Por supuesto, caballero ¿Qué desea tomar?

     
    Última edición: 19 Febrero 2022
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    Domenica

    Domenica bloody countess

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    .PRESTON CARTER.
    Pago a mi chófer en efectivo, sin negarle una buena propina por su amabilidad —entiéndase como amabilidad el haber permanecido el viaje de veinte minutos en completo silencio, no me gustaban en absoluto las small talk— y procedo a bajarme al pie de la locación en que debía estarse llevando a cabo la fulana fiesta que esperé con cierta ansia durante días. La decoración exterior lucía impecable y de buen gusto, se notaba a leguas que quien quiera que había organizado aquella mascarada definitivamente tenía un presupuesto importante.

    Saqué del bolsillo interno de mi saco una cajetilla de cigarrillos, busqué uno y lo posicioné sobre mis labios, mientras repetía la búsqueda en otro de mis bolsillos, pero aparentemente me había dejado el jodido encendedor en mi habitación de hotel. Maldije en voz baja, aproximándome a paso tranquilo hacia la entrada. Llevaba un traje gris de tres piezas que, en cualquier otra ocasión, me hubiese parecido demasiado Hollywood, pero el pantalón sastrero a juego con el chaleco ajustado sobre mi camisa blanca y un blazer que había sido entallado a mi medida, bajo el amplio abrigo Gucci que me había regalado Duke al cumplir dieciocho, se me antojó adecuado para lo que la noche prometía. De cualquier manera, era una fiesta de disfraces, y yo no podía sentirme más adecuado por una vez en mi vida.

    Cuando casi estuve a punto de tirar el maldito cigarrillo al no encontrar un encendedor, una mano masculina enguantada me ofreció uno. Era una especie de camarero, llevaba en su mano izquierda una bandeja de plata con una copa de champagne que me ofreció y que tomé sin problema alguna. Lo miré por unos instantes, sus ojos no me decían nada en absoluto, si sabía quién era yo lo ocultaba bastante bien, de manera que concluí que tal vez el parapeto de la fiesta estaba muy bien armado. Agradecí con un gesto tanto la copa como el que encendiera mi cigarrillo, y lo fumé con tranquilidad a tan sólo unos metros de un jardín impresionante y misterioso que atrajo mi atención.

    No crecí especialmente rodeado de naturaleza, siempre fui un chiquillo de ciudad que se sentía más cómodo en la jungla de asfalto que entre plantas y árboles. Nunca en mi vida había ido siquiera a un mísero picnic, mucho menos lograba mantener con vida a un jodido potus. Y de pronto aquel jardín parecía que había sido pensado y puesto allí con tanto cuidado, cautela y meticulosidad, que no pudo sino hacerme sentir atraído. Me acerqué nuevamente al camarero, que había recargado su bandeja de copas de champagne y que repartía con calma a las personas que se acercaban o pasaban junto a él.

    —Uh... ¿podría tomar prestado tu encendedor por unos minutos? —pregunté, el camarero no me respondió nada. Vamos, que siquiera me miró, simplemente sacó el encendedor de su bolsillo y lo extendió hacia mi.

    Lo tomé y agradecí, dando una última mirada a la preciosa casa donde se escuchaba de lejos la música, veía personas entrar y perderse entre las luces y el lujo. Yo caminé hacia los jardínes, decidido a tomarme unos minutos más para mí antes de continuar con mi enmienda.

    Me senté en un banco de cemento, frente a una pequeña fuente y saqué un porro que me puse en los labios y encendí. Iba a necesitarlo.
     
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    Kaisa Morinachi

    Kaisa Morinachi Crazy goat

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    Gianna Fiore

    Alcancé a ver a Manon en el hospital, estaba mucho mejor de lo que imaginaba, así que fue un real alivio. Me dijo que se enteró de mi escapada y del chico, inexistente, con el que me encontré, aparte de que asumió que era lindo. Se le veía cansadita, pero eso no impedía que intentara sonreír e incluso bromear con el temita. Vamos, Manon, eres incluso más fantasiosa que mamá... debía ser la edad. La sonrisa sobria y resignada a ojos cerrados apareció en algún momento, con el ceño igual de fruncido, luego lo destensé para mirarla con la seriedad de siempre.

    Sin siquiera mirar mi gran y elegante morral, saqué de dentro una cajita de lápices, no más de doce, junto a un cuaderno de hojas impolutas, delgadas y un poco frágiles. Aún así la mirada de mi hermana se asombró como si estuviera viendo la octava maravilla del mundo, por lo que mi sonrisa sobria se vio entorpecida por un ligero toque de lastima.

    Vamos, chica, no era para tanto.
    —¿Y para quién es esto?
    —Es tu juguete, Manon —volvi a la seriedad, pero logré concluir la frase con otra sonrisa pequeña—. Tu me lo pediste.

    Se había emocionado, parecía que se largaría a llorar y yo solo pude verla con preocupación tras una ligera y ahogada exhalación, no demore en expresar mi rechazo a eso con acciones y expresiones.

    —Ya, ya, ya. Me tengo que ir —volví a ser la hermana tosca, dura y arisca tras que Manon intentara abrazarme y no paraba de darme las gracias, primero llorosa por no creerse que hubiera pensado tanto en ella para idearle un regalo y, luego, demasiado alegre como para callarse y parar de externalizar lo mucho que le gustaban los dos regalos—. Si, si. Hoy saldré, así que no esperes muchas noticias de mi.

    Se calló al recibir la noticia, regalo en manos, y volteó a verme con sorpresa y luego preguntarme con ilusión.
    —¿A dónde?

    Le sonreí, sentía que últimamente estaba sonriendo mucho, a saber. Supongo que las situaciones lo ameritaban. Le sonreí suave con ojos tranquilos, tomé el borde de mi falda y si una ligera vuelta hasta quedar de espaldas hacia a ella, la miré por sobre el hombro.

    —Una mascarada, esta noche.
    —... ¡Ohhh!— Se mostró asombradisima, para que luego la extrañeza le usurpara cualquier otra emoción del rostro— ¿Una máscarada?... ¡Gianna! —llamó con cierta urgencia, exigiendo con eso mi atención, pero yo ya había juntado la puerta del hospital tras mi espalda, vuelto a mi mirada seria e ignoré a consciencia los gritos, quejas y anuncio de llantos de la chica.

    Era mejor que me arrancara antes que el degradado por el ruido y el llanto junto la ira causada por este displacer me llevara a cometer una que otra locura. Como ser muy, muy grosera y muy, muy hiriente.


    Mamá convenció a papá de dejarme ir a la mascarada, no me impusieron muchas cosas, pero si que tiraron una que otra opinión de mi vestimenta a lo que solo respondí con una mirada seria de clara desconformidad con las opiniones. "No ocurrirá nada por como vista" fue la conclusión, aunque a eso sí le agregaron: "Podrías resfriarte"

    Ante eso tocó improvisar, pero tampoco demasiado, seguía usando un estilo que me encantaba. En cuanto al peinado, pues trenzas que me agarraban todo el pelo que pudiera entorpecer mi vista o caer sobre la comida al momento de picar o comer cualquier cosa, el resto caía con suavidad junto a sus hondas amoratadas y oscuras. La gabardina oscura y las pantimedias negras, abrigadoras, fueron la elección para evadir lo mejor posible cualquier enfermedad.

    Incluso en llevé una bufanda muy negra que tenía hace tiempo y nunca faltaba... Creo que la noche en el cementerio me pasó factura, incluso siendo yo misma más bien fría ahora mismo no quería pasar otra vez por lo mismo. Escalofríos y un que otro castañeo de dientes.

    Me fueron a dejar ambos, miraron de lejos la gran estructura, escepticos y algo recelosos.
    —¿Segura que es aquí?
    —Si.
    —¿Esta es la casa del chico?
    —No lo sé, mamá— Mi voz se tornó agresiva, no quería responder preguntas de las cuales no tenía respuestas... en parte por el par de mentiras que me monté—. Creo que no, puede qu sea una fiesta masiva o algo así, algún beneficio tendrán que sacar los dueños...— Terminé hablando con sobriedad y gelides mientras observaba la estructura grande y moderna a la lejanía. Estaba... decepcionada, en parte, esperé otra cosa.

    Volteé a verles de inmediato, con una suave sonrisa que entornaba mis ojos con cierta suspicacia.
    >>Pero tal vez mi pareja quería darme un par de sorpresas—. Volteé a ver al frente, sonriendo sobria sin mayor arruga en el rostro, era una sonrisa que bien podría ser natural o de esas super practicadas.

    No era la última, pero al menos podía asegurar que de alegría enamoradisa si que no era. Eso sí, estaba desesperada por irme ya, pero no podía ser grosera con mis padres y decirles eso para solo librarme de ellos, sería incluso sospechoso. Así que fui paciente, mamá seguía entusiasmada al respecto y papá se veía exceptico.

    —¿Por qué no quieres presentarnoslo? —habló directo y serio, imponente, pero sin rastro de rabia o desgrado en sí mismo. Yo sí que lo fulmine con la mirada y mamá incluso le dio un manotazo en el hombro con un desagrado similar.
    —Ay, hombrecito, no seas metiche...— Luego mamá me miró mientras mi papá se quedaba haciendo monigotes y murmurándo cosas como el típico "Ni siis mitichi", en fin, que mamá me habló con mucho amor y cariño agarrándome de los hombros—. Diviértete mucho, mi hermosa pequeña, ¿de acuerdo?

    Le respondí la sonrisa de preocupación maternal con una de sobria suficiencia, para luego aceptir despacio.
    —Eso haré —juré con la sonrisa leve en mi rostro.
    —Cuidate mucho, Gianna, cualquier cosa recuerda llamarnos. Por favor, hablo en serio —habia terminando entre sus brazos...

    Era comprensible, seguro le tocó leer sobre tantos crimenes por obligación o placer que la preocupación de que cualquier lugar se podía tornar peligroso, sobre todo si nosotros mismos lo desconocíamos en su mayoría, estaba demasiado presente.

    De todas formas no sabía qué sentir ante el tacto cálido y reconfortante. Mi corazon se aceleró con levedad, entorné la mirada... y aunque no era lo mejor, estaba lejos de ser un intercambio terrible o desagradable. Era afectuoso, al menos por parte de él y el beso casto de mi madre en la cabeza.

    Yo no podría devolver el afecto de má misma manera, puede que nunca, hace unos años me había ido haciendo ya a la idea y hoy por hoy ni siquiera la cuestionaba, porque era incapaz de imaginarme siendo eso: Amorosa, cariñosa y guiarme por la comprensión nacida de la amable alegría. Aún así era capaz de sentir tranquilidad, terror, ira y otro par de sensaciones muy fuertes como mis más bien efímeras vergüenzas y altos desagrados.

    Con todo eso y sus significados, aún "sin corazón" podía valorar todo lo que significaban mis padres para mí e incluso para está tierra. Para el planeta basto y el universo expandido. En mayor y menor media eran importantes...

    Al igual que Manon, al igual que yo.
    O todo eso era una farsa,
    de serlo, quería creer en esa mentira.
    De que todos valemos lo mismo.
    O distinto, pero somos valiosos...
    Cada quien elegía su valor, en realidad, y se amoldaba a la sociedad como sea que pudiera dejándose guiar por todos esos "Valores", traducidos puede ser en precios o cantidades lo que llevaba a intercambios y robos. Ser una persona social era todo un trabajo, por eso muchas veces me mantuve al margen y, en serio que era verdad, no tendía a buscar la atención de las personas y sus problemas. Era yo y mis discusiones nacidas de esa curiosidad innata, respondería a todas las preguntas que pudiera hacerme... era sabido que nunca podría alcanzar el conocimiento absoluto, aunque habían prácticas espirituales que juraban, en cierto aspecto, que el conocimiento mayor era posible de conseguir.

    Se podría ser muy deductivo, perpicaz y sabiondo, todo lo que quisieras, pero de momento no iba a creerme que alguien pudiera albergar tooodo el conocimiento, era un anhelo limitado por el cuerpo, el cual tenía un límite, y el mismo universo, el cual decían que no dejaba de expandirse.

    Con todo explicado, una vez dentro y teniendo claras mis prioridades, antes de entrar y sofocarme con todos los invitados y... varios adultos, era de esperar, opté por revisar las áreas del jardín más iluminadas y solitarias. Terminé por llegar a una piscina, no me parecía tan sorprendente, pero no creo que hubiera fuente de agua por acá más interesante que esa.

    9598ac75c41d5082cd50036f6ad9aa76.jpg

    Con ese vestido y zapatitos
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    Cubiertos por un abrigo así, de momento cerrado uwu.

    Aparte de eso, imagino que lleva una mochila pequeña tirando a mediana de color negro y que son como de cuero falso, yo que se XD Y ya luego una carterita más pequeña y más circular, también negra, jeje

    Esta niña no sabe combinar colores fuera del negro y el blanco (?) bc57cb5c2ec18160636a1d74b0fac85c~2.jpg
    Mascara
     
    Última edición: 19 Febrero 2022
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    Amane

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    Caro Ainsworth
    Jardines

    Era curioso como una pequeña decisión de una noche cualquiera podía cambiar el rumbo de la vida de alguien de aquella manera. Por supuesto, aun no era plenamente consciente de todo lo que implicaba aquel sobre que había encontrado al darme la vuelta, pero no parecía que me faltase mucho para descubrirlo.

    Al principio no le di mayor importancia, a pesar de lo extraño que había sido recibir una invitación a una mascarada en mitad de un callejón oscuro, pero con el tiempo me fue imposible no prestarle más y más atención al asunto. La carta seguía apareciendo en todos lados: al salir de la residencia, en los museos y cines a los que iba, e incluso cuando iba en autobús hacia algún sitio de la ciudad.

    Alguien tenía mucho interés en que fuese a aquella fiesta, y era imposible no relacionar todo aquello a las sombras que me pisaban los talones durante la noche, así que pensé que no tenía más remedio que cumplir con su capricho. No iría a admitirlo en voz alta, pero después de lo que obviamente sabía que había pasado en aquel callejón, no me apetecía en absoluto tentar a la suerte.

    Tenía algo de dinero ahorrado gracias a los trabajos que había estado haciendo en Inglaterra y a que no era una persona derrochadora. Si a eso le sumábamos que había encontrado un buen par de tiendas aceptables de segunda mano y que tenía cierta facilidad para regatear, no me fue muy difícil encontrar un vestido y una máscara decentes y a buen precio para la fiesta. El vestido tenía un corte en la falda algo atrevido, pero realmente era lo mejor que tenía y no me importaba demasiado en tanto hiciese el trabajo.

    Llegué a la casa donde se celebraba la fiesta ya entrada la noche, donde comprobé que varios invitados ya estaban disfrutando de la misma. Había ido por la insistencia de la carta, pero seguía siendo una persona que no disfrutaba demasiada de aquellas aglomeraciones, así que tras coger una copa de champán de los camareros que iban ofreciéndolas, me dirigí hacia los jardines con la esperanza de que fuese un lugar lo suficientemente tranquilo.

    La máscara y el vestido uwu

    recién posteo porque anduve ocupada y aun no leo los posts, so perdón si invadí a alguien (?)
     
    Última edición: 20 Febrero 2022
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    Ayeah

    Ayeah Shinobi

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    [JARDINES]
    Domenica
    Amane
    El sonido de las cigarras y conversaciones en voz baja se funde con la música de fondo en la zona más aislada del jardín.
    Alguna pareja se pierde entre la vegetación probablemente para perderse a su vez el uno en el otro y sus susurros ininteligibles pronto se apagan.

    Unos pocos bancos de piedra salpican el jardín de hierba perfectamente recortada y, sentado en uno de ellos, un hombre de pelo azabache de unos treintaytantos años con un traje viejo y desaliñado color marrón observa la luna llena que comienza a asomar sobre el tejado con una sonrisa melancólica, perdido en sus pensamientos.
    No lleva antifaz, pero sí unos guantes de cuero negro que no conjuntan con el traje en absoluto.

    Preston llega primero, después Caro. Podéis interactuar entre vosotros si queréis, interactuar con el extraño o simplemente ignorar todo e ir a otro lugar (?)

    [PISCINA]
    Mori

    El olor a cloro es más fuerte en ese lugar y la mayor parte de la iluminación proviene del reflejo de la misma en el agua.

    No parecía tan oscuro desde la distancia.

    En el bordillo, una silueta oscura de mujer curvilínea remoja sus pies en las gélidas aguas, creando ondas en la superficie que hacen bailar las luces, apagándose un poquito más.
    Junto a ella reposa un pequeño montón de velas apagadas que parecían destinadas a flotar sobre las aguas para iluminar la zona.
     
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    Kaisa Morinachi

    Kaisa Morinachi Crazy goat

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    Gianna Fiore

    No pasé por alto a las parejas, los solitarios y los raros sin antifaz como el hombre que observaba la luna. No los ignoré y a los más relevantes me los guardé en la retina, observando con sutileza sin perder el flujo de mis pasos calmados, y a los desagradables... bueno, no les di mucha atención, pero mi claro disgusto reflejaba que esas imágenes reales y fantasiosas no saldrían fácil de mi mente aunque quisiera.

    Nunca me interesaron las personas, me daban ascos los cuerpos de cualquier tipo, ¿qué chance tenía yo de disfrutar sí quiera ver cosas como aquellas? Chasquee la lengua con fastidio y busqué distraerme con algo que realmente llegara a interesarme.

    Me detuve a bastante distancia de la pequeña pileta, solo había una... mujer, parece, presente. Inexpresiva y con una postura recta, manos cayendo con tranquilidad a mi costado, observé a la mujer en silencio, el panorama, parpadee sin prisas y tras exhalar con suavidad el aire por la nariz me acerqué al borde de la piscina.

    Agua más negra de lo que sospeché en un inicio, me hizo fruncir el ceño, curiosa, pero el fuerte olor a cloro tornó mi expresión en una muestra de desagrado, mostrando un poco mis dientes y todo al fruncir la nariz y tensar los labios superiores. Me había acercado manos tras la espalda, entrelazando mis dedos con delicadeza y levedad firmes, en parte por comodidad y en parte para dar la ilusión de que era una chica pulcra, ordenada y, bueno, educada.

    Lo era en gran parte, pero también opté gran parte de mi vida por ese comportamiento para no tener que lidiar... con todo lo otro. Con eso que guardaba dentro.

    Se me quitaron las ganas de tocar el agua y mojarme la cara, esa cosa seguro te hacía caer la piel a pedazos a los segundos y yo de por sí tenía una piel algo delicada, fortuna la mía de quel haya sufrido una adolescencia con demasiadas espinillas... aunque todo eso podría estar vinculado, en parte, a mi poco desarrollo corporal en general. Bueno, qué más daba, mientras no se viera perjudicada mi salud poco me importaban las irrelevancias de mi cuerpo.

    Observé entonces, en silencio y de reojo, a la mujer curvilínea. No me centré en su cuerpo, realmente, más bien busqué discernir su expresión, luego comprobar sí efectivamente el agua llena de químicos le sacaba la piel de sus pies hundidos y... bueno, con el ceño fruncido y la seriedad por defecto me quedé con la mirada fija en las velas.

    Velas... de noche, en una mascarada, donde seguro varios fuimos invitados por una carta anónima y escalofriante, porque, al menos para mí, significaba que alguien me estuvo pisando los talones desde quién sabe cuáles horas de la noche. Incluso antes, y pensar que desde el día... o que me hubiera visto con mis padres... de repente me sentía enojada respecto a todo el asunto.

    En verdad les valía no hacernos nada malo, más allá de que yo misma no vacilaba demasiado en usar una navaja, mi madre era una escritora al menos reconocida en algún que otro periódico y mi padre tenía fuertes contactos con viejos amigos de su universidad. Una de leyes, porque fue abogado, sufrió el peso de defender lo indefendible o ser incapaz de proteger lo frágil. Era un trabajo duro y decidió desistir de él, terminó en el pueblo tras enamorarse de mi madre y decidieron formar una familia juntos.

    Y yo era parte de ella, eran mis... no objetos, eran humanos, pero sin el afán de deshumanizarlos, mi familia era lo más preciado que tenía. Eran los únicos en los que podía confiar y no quería perder esa confianza que depositaban en mí y mucho menos su apoyo. Así que pensar siquiera en que alguien los dañe... me hacían bloquear la línea de pensamiento muy, muy a consciencia y con bastante convicción.

    Sabía lo que era capaz de pensar y con ello descubrir. Con conocimiento, perdía el miedo y sin el terror haciéndome temblar y vacilar en verdad me creía capaz de cualquier cosa. De casi cualquier, cualquier acción.

    —¿Para qué son las velas? —dije poco después de quedarme prendada a ellas, pero cuando hablé miraba el horizonte delante de nosotras.

    Oscuro, difusa su distancia... pero de momento estaba tranquila. De momento la mujer no debería significar algún peligro.

    Así que con mi voz plana, gélida e incluso algo rasposa, ese raspado que generaban algunos susurros, esperaba que la mujer tuviera la confianza para hablar conmigo.

    Una simple niña, una que pronto cumpliría 18. Iría a la universidad, lo más seguro... Y nada más que agregar.
    Ignorando, claro
    Todo lo que dejaba dentro.


    Para que nadie quisiera matarme... o simple y llanamente dañarme. Nunca me agradó el dolor, aunque pudiera soportarlo con relativa facilidad en ocaciones.
     
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    Slam

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    Nick
    [Barra]

    ¡Ah, funcionó!— se rio con el agente Smith, contento de que le siguiera el juego, al menos no era como los fortachones de la puerta.

    Un Bloody Mary para mí, obviamente— se colocó la palma de una mano en el pecho como señalándose —Y un absenta para mi amigo el que está ahí— apuntó con su mano libre al Teletubbie que tiraba magia en la pista de baile, estaba trapeando el piso con ese pobre Batman.
     
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    Gigi Blanche

    Gigi Blanche Equipo administrativo Game Master the lovers

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    Bleke Middel
    Barra

    Cuando el sol comenzó a bordear el horizonte, descendí de mi habitación al lobby del hotel y desde allí pude distinguir perfectamente el coche que recepción había preparado para mí. Preferí mantener este asunto ajeno al conocimiento de Matheo y el resto de mi familia, de modo que contar con mi chofer usual no era una opción.

    —Señorita Middel, ¿le ayudo a subir? —me preguntó uno de los botones en un muy cordial francés.

    Yo le sonreí, observándolo a través del antifaz, y meneé suavemente la cabeza.

    —No te preocupes, aunque gracias. —Y junto a aquella última palabra, un par de billetes se deslizaron por el bolsillo delantero de su chaleco.

    Confiaba en la discreción de los empleados, digamos.

    El viaje nos condujo hacia uno de los municipios de la ciudad, Uccle. No se apartaba demasiado del corazón de la metrópolis pero aún no me había dado el tiempo ni el interés para visitarlo, de modo que era mi primera vez allí. Me perdí en los paisajes desfilando a través de la ventanilla, quizás en un intento por silenciar las dudas y preocupaciones que, inevitablemente, acaecían con mayor ahínco a cada metro que nos aproximábamos. ¿Había tomado una decisión prudente? ¿Debería haberlo ignorado? O hablarlo con... ¿con quién? Contaba con el apoyo de los Middel por precisamente ser eso, parte de la familia, pero papá se debatía a duras penas entre su autonomía y su lealtad al abuelo, la tía se había escindido del núcleo empresarial hacía ya años, ni siquiera sabía el paradero actual de mi prima y Jenkin... Dios, Jenkin.

    Dulce, frágil y triste Jenkin.

    Era inútil.

    La dirección asignada en la tarjeta de invitación coincidía con una enorme mansión rodeada por arboleda. La verja de hierro lucía imponente aunque, siendo honestos, todo lo hacía. Tuve la intención de pagarle al chofer, pero el hombre me detuvo junto a una sonrisa amable y me deseó que pasara una velada encantadora. Yo lo miré, descolocada por apenas un segundo, y le concedí una sonrisa cálida antes de bajarme del coche. Quizá fuera absurdo o incluso patético, pero la amabilidad espontánea de desconocidos siempre conseguía... ablandar un poco el hielo, si se quiere. Así fuera por un breve instante.

    Me adentré en la propiedad con la distinción que me habían inculcado y la frialdad que había heredado. Erguida, con movimientos fluidos y el mentón arriba. La falda, algo pesada, fue acompañando mis pasos con vaivenes ligeramente atrasados. Observé la densa arboleda, los jardines y la pequeña piscina a la distancia. Pero no necesitaba tomar aire ni un momento para prepararme, acababa de llegar y, por muy pretencioso que sonara, básicamente había nacido lista.

    Era una Middel, quería decir.

    Ingresé al salón y lo primero que llamó mi atención fue la música, mas decidí ignorarlo. Las decisiones de los organizadores no me concernían. Bueno, una fiesta era. En eso la tarjeta no había mentido. ¿Por qué había sido invitada? ¿Qué esperaban de mí y quiénes? Comencé a navegar el espacio, paseando la mirada por todas las personas allí presentes. No todos habían apostado por un aspecto formal, cosa que (otra vez) no podía darme más igual, y así mis elecciones pudieran resultar relativamente pomposas tampoco me arrepentía. Así estuviera en casa o en la otra punta del globo, había una verdad irrevocable que, por mucho me pesara, al final del día seguía portando con relativo orgullo. Y el estatus era una parte primordial de ello: no podía ser sólo una Middel, tenía que lucir como una.

    Identifiqué a un par de personas apartadas del resto, mas no consideré inteligente abordarlas de primera mano. Me acerqué a la barra, pues, y aguardé tranquila hasta que el camarero reparó en mí para concederle una sonrisa cordial. Había un sujeto cerca de mi posición con un atuendo bastante peculiar, pero no le presté especial atención.

    —¿Una copa de vino, por favor? Tinto —requerí, en tono suave.


    Blee ya participó de una mascarada en otro rol así que, con su permisito, paso a reciclar su outfit de aquella vez cuz i frickin lov it

    Bleke.jpg
     
    Última edición: 19 Febrero 2022
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    rapuma

    rapuma Maestre

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    André François

    Me encuentro que el lugar de reunión parece una mansión de estilo victoriano. La entrada se encuentra presidida por dos gorilas de gafas. Desde luego quien viva aquí no debe pasar apuros económicos.

    Por un momento temo que esos tipejos no me dejaran entrar. Parezco uno de esos nazis que frecuentan bares de motocicletas y beben hasta estar listo para darle cabezazos a un hipopótamo. Lo primero es mentira y lo último muy cierto. Sin nada más que mi buena chaqueta de cuero subo los escalones a la entrada y caminó por el asfalto hasta llegar al núcleo de la fiesta. Inhalo aire con fuerza, sintiendo ese verano en el aire. Tarareo el estribillo de Hotel California de los Eagles e ingreso al salón, atraído por la fiesta y porque todavía estoy un poco colocado.
    Empujo sin mucho tacto a esos zombies extasiados de tripis y me dirijo a la barra, viendo a un vampiro pedir una mariconada de bebida. Me pongo a su lado y grito para hacerme oír:

    —¡Un Jhonny con dos hielos!

    Y pongo el pergamino sobre la barra, como si fuera toda la economía que tuviera para pagar. Si al menos ese pergamino me traía a un sitio tan extravagante, quizá hasta me regalara bebida.

    Sin duda me lo llevaría a casa.
     
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    Hitomi-chan

    Hitomi-chan Líder de Zona Artística Game Master

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    Ragnar Bjelke

    —Mierda de lugar—
    En cuanto estuve frente a tan impresionante lugar solo pude maldecir en voz baja, odiaba los lugares como esos, no me gustaba comportarme como "un caballero" y guardar la etiqueta que siempre exigían, de haber sabido hubiera ignorado el mandito sobre hasta que se hartaran de enviármelo.

    Suspire con fastidio y simplemente entre al lugar, ya estaba ahí y quería terminar con todo cuanto antes. Extrañamente entrar fue muy fácil, a pesar de que mi apariencia no tenia nada que ver con el resto de los invitados, mientras todos parecían lucir sus mejores ropas, o enfocarse por sobresalir con atuendos extravagantes, yo simplemente vestía con ropa cómoda y unos zapatos deportivos listos para poder correr en cualquier momento.

    Hola— Sonreí a las personas que se cruzaban en mi camino con una esperanza de que alguno de ellos fuera el que me envío el maldito sobre, pero parecía que no seria tan sencillo dar con la persona, ya que algunos simplemente me ignoraban o veían raro por como es que estaba vestido. —Solo comeré un poco y me largo de aquí— Mirando a un camarero que pasaba a mi lado llame su atención y tome la charola con bocadillos que llevaba con él —No importa si me quedo con esto verdad— Le sonreí y me aleje de él antes de que pudiera responderme, era una mansión, claro que no les importaría que yo comiera un poco.

    Mientras degustaba esos bocadillos mire a mi alrededor y pude ver la gran cantidad de bellezas que estaban en ese lugar, no solo hermosas mujeres estaban reunidas en esa fiesta, también elegantes y atractivos hombres cruzaban de vez en cuando miradas conmigo.

    Tal vez me quede un poco más aquí— No buscaba un romance de una noche, pero hace años que no disfrutaba de una fiesta que no fuera entre un grupo de hombres rudos y groseros que solo pensaban en coger y emborracharse luego de terminar un torneo. No es que no me gustará eso también, pero era mejor pasar un poco de tiempo rodeado de personas hermosas. En ese momento creo que olvide por que había ido en primer lugar a ese lugar.

    Termine la comida que estaba sobre la charola que tome del mesero y de inmediato se la entregue a otro que pasaba a un lado para poder centrarme en ese salón y las personas en él.

    La música no era muy de mi agrado pero funcionaba para pasar el rato, pase al lado de un sujeto vestido de batman y el teletubi y les sonreí mientras los animaba a seguir dándolo todo, yo no traía un disfraz como los demás pero sabia muy bien como llamar la atención tanto como cualquiera de ellos.

    Me quite la camisa y la lance hacia uno de meseros mientras comenzaba a moverme al ritmo de la música e iniciaba una competencia de baile con el batman a mi lado y el teletubi.

    Si de algo estaba orgulloso era de mi cuerpo, y esta vez lo usaría como mi mejor "accesorio", de algo debía servirme todos esos años de entrenamiento, no traía mascara como los demás, pero un rostro como el mío no es para ocultarse....

    [​IMG]
     
    Última edición: 19 Febrero 2022
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    Amelie

    Amelie Game Master

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    Enya Beckett

    "Oh no; ¿Qué vine a hacer aquí?" se preguntó al ver y escuchar aquella fiesta "El aroma no está mal... por ahora" seguía analizando al sentir el césped cortado, una esencia muy amena para ella, tal vez lo único en aquel sitio que no la hacía sentir fuera de tono. Por un momento pensó en dar la vuelta y retirarse pero aquel jardín no estaba mal, al menos el aire circulaba, sentía que si se adentraba más al interior, los jóvenes no la dejarían salir de allí con sus movimientos como aquel Batman, el cual le provocó una leve sonrisa; pues a pesar de no sentirse en su ambiente, podía disfrutar de la diversión ajena.

    Y su sonrisa se amplió aun más al ver a camareros con vino; no dudó en tomar una copa, esa podía disfrutarla sola.
     
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  13.  
    Zireael

    Zireael kingslayer Comentarista empedernido

    Leo
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    Altan Sonnen
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    El aumento en el volumen de la música no fue raro, quería decir, a fin de cuentas era una fiesta por mucho que dijera mascarada y no sé qué más. Con todo seguí repasando el espacio con la vista hasta que distinguí dos figuras, ambas parecían estáticas entre el resto del movimiento que los rodea y casi pude jurar que desde la coronilla de cada uno surgía una finísima hebra plateada, seda creada por una araña. Se alzaba, refulgía como metal y se perdía más allá, para conectar vete a saber dónde.

    Para tener una máquina en el centro del pecho a veces se me activaba la imaginación o algo.

    De la manera que fuese, cuando quise darme cuenta otra persona había aparecido, se quitó la camisa y la arrojó antes de ponerse a bailar, no lo miré directamente pero la mueca de disgusto que lancé hacia nadie en particular pues tampoco la disimulé. Había crecido bebiendo en la calle por gusto, con cada grupo en sus mierdas, o en su defecto asistiendo a las fiestas de Navidad que organizaba mi padre para los empleados así que o creaba el caos afuera o me mantenía recatado bajo las paredes que me indicaban que era lo que correspondía.

    Total, acabé por ignorarlo y aproveché que uno de los camareros pasó para hacerme con una copa de vino antes de hacer nada más en esa fiesta, porque se veía que lo iba a necesitar de todas formas. Me bajé un par de tragos, regresé la atención a las figuras que no parecía parte del paisaje del todo y un poco al Eeny, meeny, miny, moe enderecé los pasos hacia la mujer rubia, la del vestido borgoña.

    Digamos que su aparente desinterés golpeaba cerca de casa.

    No invadí su espacio de todas formas, si a mí me tocaba los huevos que lo hicieran pues no lo hacía con los demás, así que permanecí a un costado y mantuve la vista al frente, con el mismo desinterés aparente hacia lo que sucedía en el salón.

    —Buenas noches —saludé a pesar de todo, luego de darle otro trago a la copa.

    que no se note que Altan y Blee fueron a la misma mascarada en el otro rol, qué va (?
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    Ikoma-kun

    Ikoma-kun Rolero, dibujante

    Virgo
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    Marcel Ribas

    El taxi me había dejado a las puertas de una mansión de estilo victoriano, estaba listo para ser regañado por los insistentes errores de etiqueta que aún persistía en un chico de esta época.

    Llegue hasta la reja custodiada por dos tíos con cara de pocos amigos, quien fuera era indudablemente alguien de la élite.

    —Si no les importa he venido como invitado a su fiesta de disfraces y...

    No parecían inmutarse por mi presencia, así que solo entre para admirar el muy bien cuidado lugar.

    —Espero no dar vergüenza con mis pasos de vals—dije acomodando mi sencilla máscara blanca que solo cubría mis ojos. Nada muy elaborado.

    Enarque una ceja a medida que escuchaba la música de la fiesta...¿A caso era música moderna?

    Y así fue, todo el salón era un bullicioso hervidero de personas bailando con entusiasmo, menudo alivio llegue a sentir. Decidí acercarme hasta la barra donde servian bebidas, una ligera no haría daño para empezar, no buscaba ser un alcohólico empedernido más con la fama a la vuelta de la esquina.

    —Algo ligero por favor—ordene al tipo con cara de agente secreto ¿Acaso serían agentes los que seguían mis pasos entregando sobres cual fantasmas? Aún era muy temprano para sacar conclusión tan loca.

    Loca...jeje

    Mayor locura era el espectáculo en la pista de baile.

    —No me jodas es... ¿Batman?—al parecer algunos tomaron ciertas libertades a la hora de elegir un atuendo y eso no era todo— pero que cojones también un Teletubbie y baila de la hostia— Y si más loco no podía ser un sujeto sin camisa buscaba derribar a los dos tipos de disfraz extraño.

    No estuvo demás olisquear el ambiente, no sabía si aquel pintoresco espectáculo no era producto de una alucinación gracias algún gandul encendiendo hierba en el lugar.

    Decidí esperar hasta ver al supuesto interesado en mi presencia en la fiesta. Debía estar tranquilo ya que a parte de un Drácula y un tipo pidiendo alcohol seguro deseen formar un equipo conmigo para enfrentar a Batman y compañía.
     
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  15.  
    Gigavehl

    Gigavehl Equipo administrativo

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    Marilyn Lazfage

    Cuando fui llegando a la famosa zona de reunión en cierta medida no me podía creer lo que contemplaba, una porque no creí que el aire que desprendía la invitación fuese certera y por eso mismo no me trajeran gratos recuerdos de mi infancia por ver tanta opulencia en un mismo lugar...

    Ugh... Bueno... Ya estaba allí, qué se le podía hacer.

    Bajé del taxi y di la respectiva paga para después caminar y subir las escaleras, centrada y algo nerviosa de si por ahí me llegasen a reconocer o algo.
    Dos gorilas estaban presentes y estaba por anunciar cuando... Simplemente ni reaccionaron, me dejaron pasar, por mi atuendo, supuse.

    Bueno, pasado eso seguí caminando con gran calma por el enorme jardín, observando lo que se hallaba ahí, veía a varias personas, inclusive meseros, uno de ellos ofreciéndome un aperitivo el cuál acepté después de una breve reverencia y comí mientras no dejaba de estar centrada en el ambiente...

    Todo tan clásico pero a la vez la música que se llegaba a apreciar desentonaba.
    Pasé cerca del jardín, donde habían unas cuantas personas allí reunidas, al otro lado veía una piscina y otras almas estaban presentes, pero los ignoré a todos e ingresé a la edificación para observar cómo toda la actividad se desarrollaba allí.

    La gente iba y venía, algunos con atuendos extravagantes, otros... Parecía que se habían perdido y venían a entrenar, otros hasta iban disfrazados, uno de un Batman y otro de un Teletubbie... Bailando con digna habilidad pero nada que le prestase importancia.

    Suspiré, bueno, supongo que haber venido armada no fue la mejor de las ideas al ver que la invitación iba en serio.

    Me quedé unos momentos allí, parada, observando y esperando que alguien diera alguna señal de que me reconocían o algo... Pero ese no parecía ser el caso, aunque tampoco nadie parecía extrañarse de mi presencia, me miraban y hasta saludaban y por educación devolví el saludo pero nada más. Eso era extraño, como si supieran que estaría allí.

    O el, la u organizadores de esta fiesta eran la CIA misma el cual ya tenía medido quienes irían o simplemente les importaban tan poco que me viesen allí o no les daba igual. Me inclinaba más por lo último, pero... Ciertamente el asunto de que la carta tenga actitudes paranormales me descolocaba.

    Suspiré algo desinteresada y caminé hacia la pista pero no para bailar, simplemente para rodear la misma, pasando cerca de la barra dónde otros estaban presentes y pidiendo bebidas, algunos con más energía, otros tan casuales y bueno, que los había pasado también de largo.

    Al final solo me dediqué a caminar hasta otro punto, recargandome en la pared a brazos cruzados a observar la desenfrenada batalla de baile, de casual, volteé a ver una puerta (Puerta Izquierda) que tenía a lado, parecía estar cerrada...
     
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  16.  
    Ayeah

    Ayeah Shinobi

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    [PISCINA]
    Mori
    Más de cerca puedes reconocer las facciones de una mujer mestiza y muy atractiva, de edad indefinida. Sus ojos almendrados son tan oscuros que no se distinguen sus pupilas, la piel tostada y el larguísimo cabello color azabache cae húmedo por su espalda y su entallado vestido negro.
    Te observa con una expresión insondable tras un ligero antifaz morado oscuro con detalles negros y sus gruesos labios se curvan en una enigmática sonrisa.
    Creo que estaban destinadas a iluminar éste lugar. —Responde con calma, su voz es suave y sensual, con un acento extranjero difícil de ubicar.— Qué incordio, ¿No crees?

    Toma una de ellas entre sus dedos, pequeñas gotas de agua aún perlando la superficie por la que deberían estar flotando, y la vuelve a depositar junto al resto.

    El camarero asiente con educación, sirviendo de forma rápida y eficaz las peticiones mientras el enorme oso de peluche con andar tambaleante se aleja del lugar por una de las puertas del fondo.

    [JARDÍN]
    Amelie
    El aroma es más intenso ahí y el clima cálido resulta agradable. Varias personas se encuentran en la zona. Un hombre de cabello azabache de aspecto melancólico que observa la luna llena y dos jóvenes recién llegados.

    [PISTA DE BAILE]
    Hitomi-chan
    La música envuelve a las personas en un frenesí típico del mejor sábado noche en cualquier pub. El tipo vestido de batman menea sus caderas de forma sugerente en torno al Teletubbie verde y te corea exaltado cuando tu camisa desaparece, alzando los puños e invitando al resto de bailarines a hacer lo propio.
    Pronto, la mayoría se encuentra aplaudiendo tu osadía e integrándote con facilidad dentro del grupo de baile.
    El nuevo alma de la fiesta.

    [SALÓN]
    Juniper
    La mujer se vuelve hacia tí un instante, sus ojos de un verde claro y acuoso te analizan de cabeza a pies antes de volverse de nuevo hacia la nada. Si fino cabello rubio se encuentra perfectamente peinado en un elegante moño a excepción del flequillo, que cae ligeramente ondulado sobre su antifaz.
    La nariz recta, los labios finos y los pómulos altos le dan un aspecto regio e, incluso su levísima sonrisa condescendiente, destila alta alcurnia por los cuatro costados.
    Muy buenas de hecho, Altan — Responde, y su voz suena aguda y cantarina.

    [PUERTA IZQUIERDA]
    Gigavally
    La puerta, de madera oscura y gruesa, se abre para dejar pasar a un camarero con una nueva bandeja de humeantes aperitivos calientes, tras ella puedes observar un larguísimo pasillo que termina con un arco que da a parar a lo que, desde ésa distancia parece un comedor.
    Frente a él, una puerta entreabierta deja escapar una suave columna de humo y el sonido de varias voces ajetreadas... Debe ser la cocina.

    Podéis interactuar con cualquiera de las opciones en negrita o con el resto de personajes invitados.
    Según vayáis conociendo a los NPCs relevantes sus fichas irán apareciendo en el tema de información, junto a los clanes :)
     
    Última edición: 20 Febrero 2022
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  17.  
    Gigi Blanche

    Gigi Blanche Equipo administrativo Game Master the lovers

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    Aquella fiesta estaba... torciéndose un poco. Los escasos minutos que atendí a la barra le permitieron a un individuo no sólo sumarse a los ya excéntricos de la pista de baile, sino también quitarse parte de la ropa. Lo noté de soslayo, no pude evitar clavarle la mirada y mi atención se dispersó cuando sentí una exclamación pronunciada a mi lado. Volví el rostro, dando con un hombre que sólo quería su whisky, y contuve un suspiro. Le sonreí amablemente al camarero y le di un trago a mi copa antes de empezar a caminar.

    Bordeé la pista de baile, echándole un vistazo de tanto en tanto a aquella batalla tan extraña. ¿Era bizarra? Pues sí, pero vaya, demasiado como para plenamente ignorarla. De la forma que fuera, comencé a distraerme en las inmediaciones hasta que una de las pinturas captó mi atención. Era un óleo sobre lienzo que transmitía reminiscencias de... cosas muy dispares, si se quiere. Religiosas, si uno se apresuraba, pero también mitologicas tras analizarlo un instante y comprender el contexto e inspiraciones originales. Vaya, al final tendría que darle más crédito del que le daba a mi querida prima.

    Me detuve frente a la obra, observándola en silencio, y al cabo de unos pocos segundos alcé la voz junto al joven de ropaje extravagante que hacía lo mismo que yo.

    —Poco capto, oh, hijo, de las cosas de la vida; pero lo mejor de los hechos, es hacerlos sin temores. —Esbocé una sonrisa suave y miré a mi acompañante de soslayo—. Filoctetes en la isla de Lemnos, Jean-Germain Drouais.

    La fecha exacta no me la sabía, tampoco era ninguna niña genio, pero sí que rondaba el siglo XVIII. ¿Y esa mini demostración de intelectualidad? Pues venga, a veces me apetecía ser una estirada y todo.
     
    Última edición: 20 Febrero 2022
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    Gigavehl

    Gigavehl Equipo administrativo

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    Al final hasta un chico nuevo se sumaba al baile y todo y parecía avivar todo tipo de energías en dicha pista, no evité reír unos instantes cuando al voltear a la gran puerta, la misma se abrió y otro mesero salía con aperitivos nuevos.

    No me inmuté, aunque no evité ser un poco curiosa y temeraria como lo que pasó en aquella capilla. Suponía que si me habían citado y me habían guiado hasta allí, era porque, intuyo, si repetía el modus operandi iba a hallar al responsable de la invitación... Que pasara lo que tuviese que pasar... Al menos parecía ser un poco fantasma en esta fiesta.

    Al caminar hacia la puerta, desvié un instante la vista y una mujer parecía contemplar algo en la pared junto a alguien más, pero la dejé estar y me metí en aquella puerta donde conducía a un amplio pasillo...

    Enarqué levemente la ceja y volteé detrás, al final dejé todo en su lugar y me adentré más en el mismo pasillo mientras los pasos de los tacones rezonaban. Así, llegué hasta el final donde a un lado parecía estar la cocina y al otro el comedor. Por un momento me pregunté si sería buena idea continuar... Pero qué carajo, como si alguna vez yo misma hubiese medido límites en el pasado.

    Caminé, calma, hacía el supuesto Comedor para echar un vistazo, si se me interrogaba o algo siempre podía fingir que soy curiosa o simplemente me perdí porque tanto ruido me aturdia o cualquier idiotez similar.
     
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    Ayeah

    Ayeah Shinobi

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    [SALÓN, FRENTE AL CUADRO]
    Gigi Blanche

    El joven se vuelve hacia tí revelando un rostro atractivo, una delgada ceja enarcada tras escuchar tus palabras y una sonrisa involuntariamente seductora. Sus ojos son del color del oro líquido, enmarcados por unas espesas pestañas rizadas y su belleza atemporal y elegante. Llamativa.
    Deja escapar una risa gutural que sacude levemente sus hombros y te evalúa con una mirada apreciativa.
    ¿Qué ha de pensar uno de esto, cómo lo ha de aplaudir, si queriendo alabar las obras divinas encuentra inicuos a los dioses?— Responde con voz grave y aterciopelada, citando al propio Filoctetes.

    [COMEDOR]
    Gigavally

    La habitación se encuentra en penumbra, pero eso no impide reconocer una grandiosa mesa cubierta por un mantel de lino rodeada por trece sillas de aspecto regio y antiguo.
    En el centro de la misma un ornamentado candelabro de lo que parece oro por toda decoración.
    En la cabecera de la misma, bajo la atenta mirada de un inmenso retrato de una joven rubia muy parecida a la mujer del vestido rojo (si no la misma), se encuentra sentado y encogido el enorme oso de peluche que estaba en la barra minutos antes.

    Su traje desprende un ligero hedor a podredumbre y uno de los ojos de la cabeza ha empezado a desprenderse. Cabeza que inclina hacia tí en señal de reconocimiento.
     
    Última edición: 20 Febrero 2022
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    Gigavehl

    Gigavehl Equipo administrativo

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    Marilyn Lazfage

    Mientras ingresaba al comedor, pude ver... Bueno, de hecho vi mucho menos de lo deseado aunque aún así la iluminación era... Agradable, supongo.

    Volteé a ver la gran mesa con... Trece sillas, finas, debajo e iluminados por un gran candelabro de oro.

    Ahí, descendí la mirada hacía la cabecera donde estaba un enorme retrato de una mujer vestida de rojo, entrecerré los ojos y miré un momento hacia atrás por si venía alguien, luego desvié la vista hacia el escenario y di un par de pasos cuando me percaté que había alguien allí... Disfrazado de oso... O eso quería pensar, porque el hedor a podrido me estaba llegando de lleno, fruncí el ceño y contemplé como uno de los ojos se desprendían mientras inclinaba la cabeza en señal de reconocimiento... Cómo si no le importara mi presencia pero tampoco me desconociera. Aunque, tal vez, y no era él quién me había dado la invitación.

    —Saludos...—. Dije mientras imitaba su gesto.

    —Siento interrumpir, no sabía que alguien estaría aquí... Solo quería alejarme un poco de tanto movimiento y no me apetece tomar aire. —y mientras decía eso procuré no expresar el desagrado por el olor más por lo que parecía alguien pudriéndose en vida.
    >>A propósito... Su... Ojo se le está desprendiendo—. Finalicé mientras señalaba lo evidente.
     
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