Emily Hodges Lo que se cruzó por mi camino aquella vez fue un Dwebble de Udan. Me pareció muy interesante y su concha era extraordinariamente bella. Sin embargo, mi trabajo era otro así que debía concentrarme en buscar esos Pyukumuku. Posiblemente después me encargaría de entrenar o descubrir más especies de la zona. Dejé marchar al pokémon y seguí buscando.
Los Pyukumuku seguían sin aparecer. Decidí ir moviendome desde diferentes puntos de la playa, hasta dar con alguno. Kabuto se aburrió de la busqueda al poco tiempo y volvió a saltar hacia mi espalda. Lo dejé allí y continué con mi busqueda. Sabía que en algún lugar tenian que estar.
Emily Hodges Mi camino provocó que me topase con un Hippopotas regional aquella vez. No parecía dispuesto a moverse de su posición así que simplemente lo rodeé con extremo sigilo para intentar no despertarlo de su sueño (aunque no parecía salir de éste por mucho ruido que hiciese). Continué con la búsqueda.
A mi paso salió otro Yungoos, ese extraño pokémon con el que había tenido que luchar al entrar a la playa. Era eso lo único que encontraba por la zona, Yungoos. Eso y varios otros, como otros ejemplares de Kabuto, más Dwebble y algún que otro Scraggy que volvía de surfear, pero ningún Pyukumuku. O, ¿a lo mejor los Yungoos comían Pyukumuku? Era una idea inquietante.
Otro Yungoos me cerró el paso. No me interesaba luchar, así que simplemente pasé de largo y lo dejé allí. El Yungoos lanzó un chillido al sentirse ignorado y siguió su camino, como si fingiera que ese había sido su plan desde el principio. Debían de estar en algún lado...
Emily Hodges —¡Arceus! ¿Qué ese eso? —exclamé al ver el pokémon que aparecía ante mí. Al mirar el pokégear comprobé que se trataba de un Yungoos, que no eran pokémon muy amigables por lo visto. Lo miré durante un lapso de tiempo y posteriormente le sonreí. >>Lo siento, en otro momento nos enfrentaremos si lo desea pero mi misión ahora es muy importante~ Nos vemos~
Contenido oculto "Por favor": la vieja confiable. (? De repente, encontré un pokémon extraño descansando en la arena. Su cuerpo era ovalado y oscuro, y tenía protuberancias en su espalda, de color rosa. Sus ojos eran bastante pequeños, y aunque parecía estarlo pasando mal, había tal pereza en su mirada que entendí que no se pensaba mover de allí. Había encontrado un Pyukumuku. Lo miré de cerca. La forma en que su cuerpo parecía encontrarse en mal estado me dijo que la especie debía de ser mas rellenita y con la piel menos reseca. ¿Porque hacían esto? ¿Si sabían que el mar era su hábitat natural, porque venir aquí a morir sin motivo? Lo agarré por los lados con mucho cuidado. El Pyukumuku protestó con un chillido, pero no tenía fuerza ni para moverse. Con mucha pena hacia esa pobre criatura, me adentré unos pasos en el mar, y solo cuando me aseguré que estabamos en buena altura, lo lancé. Se escuchó un chillido de protesta, un chapoteo, y listo. Había salvado una vida. Eso había sido muy fácil. Pero ahora debía seguir buscando...
Tras haber finalizado aquel enfrentamiento contra aquella versión Udan de Snorunt, abandoné el paso sinuoso para salir una vez más a la playa. Allí volví a sentir nuevamente la calidez del sol, que había abandonado mi cuerpo durante el tiempo que pasé en el sombrío camino que acababa de dejar atrás, y una ligera brisa veraniega hizo que mi cabello rubio danzara brevemente al compás del viento. —Bueno muchachos, ya sabemos por qué estamos aquí, ¿verdad? —le comenté a los dos pokémon que me acompañaban—. Debemos dedicarnos a buscar esos Pyukumuku… ¡así que vamos, manos a la obra! —¡Ku ku! —¡Ruff ruff!
En todo el rato que había estado buscando, solo encontré uno. O alguien se me había adelantado o esta especie estaba en peligro de extinción. Conociendo sus hábitos, lo segundo era igual de probable que lo primero. Kabuto pareció reanimarse luego de que lograramos empezar con nuestro objetivo, y contribuyó a ayudarme a buscar mas Pyukumuku por la zona.
Emily Hodges —¡Wow! Un Scraggy que surfea. ¡Qué pasada! —exclamé al ver el próximo pokémon que se acercaba a mi posición. Parecía más que dispuesto a echar un buen combate, pero no, no, yo tenía unas prioridades que cumplir. Que necesitaba cumplir pues necesitaba ese dinero. Así que me tuve que alejar del pokémon tras una disculpa para seguir con mi búsqueda de Pyukumuku. Con un par más me daba por satisfecha.
Continuamos con la búsqueda a través de la playa. Debíamos andar con ciudado, pues estos pokémon eran bastante pequeños y tenía miedo de pisar uno accidentalmente. Caminábamos por la costa, no muy cerca de donde el agua acariciaba suavemente la fina arena de la playa, pues suponía que estos pokémon no estarían muy pegados al mar si se necesitaba que los regresaran allí. Rowlet sobrevolaba el área para ver si veía alguno desde las alturas, mientras yo andaba por tierra junto a Rockruff.
¡Otro! Esta vez el Pyukumuku acababa de salir de la playa. Como había supuesto, su especie era mucho mas vigorosa que aquel Pyukumuku que había encontrado mas arriba. --¡Eh! ¿Adonde vas tú?--le pregunté luego de soltar una risa. El pokémon, hallandose pillado, soltó un bufido y se dejó llevar con docilidad. Parecía acostumbrado a aquello. Lo lancé. Ya era otro pokémon más, empezaba a hallarle el truquillo.
Emily Hodges —¡Perfecto! La alegría me desbordó al ver otro de los Pyukumuku descansando en la playa. No hizo falta mucho, repetí el proceso anterior de recogerlo con cuidado para depositarlo en el agua igualmente. Al realizar aquello y volver a la arena, llamé a mi equipo para que siguiéramos buscando juntos. Seguramente unidos encontraríamos otro y podríamos volver ya a la ciudad Mkuu. Contenido oculto GalladeLucario 2 ><
Me pareció oír unas voces no muy lejos por aquella playa. Alcé la mirada del suelo y comencé a observar mis alrededores con más detenimiento; ¿había más gente en la playa? Recordé haber visto a Liza, quien me había saludado antes de adelantarse un poco mientras me encontraba observando a aquel Dwebble… ¿seguiría la chica por aquí? ¿O serían Emily y Hubert, que se suponía también se encontraban en algún lugar de la isla? ¿O tal vez Mimi, quien por fin había llegado a Udan tras encontrarse con el profesor Abeto? —Vamos a ver a quién encontramos, Rockruff —declaré, comenzando a andar. —¡Ruff, ruff!
Rowlet decidió ayudar también, dando vueltas por la zona. Eso o simplemente daba vueltas por la zona porque quería hacerlo, no estaba muy seguro. Kabuto si que estaba empeñado en encontrar mas especies de Pyukumuku, quizás porque los conocía mejor, y los había visto miles de veces antes. Le seguí de cerca, ojeando los alrededores.
Emily Hodges —Okey, eso fue rápido, ¿verdad? —dije hacia Litten con una risa, pues había encontrado otro Pyukumuku a poquísimos pasos de mi localización. Que bien. Lo devolví al mar, no cambiando el proceso con el que lo hacía, ya que creía que los pokémon merecían ser tratados con cariño, sobre todo a la hora de devolverlos a su hogar. Miré al equipo que me acompañaba. >>Ya que esto ha sido tan rápido, busquemos solo uno más~ —propuse. Todos aceptaron. Contenido oculto GalladeLucario 3 (?)
—¿Hola? —llamé, desconfiada, mirando en todas direcciones. ¿Quizás me estaba imaginando cosas? Ciertamente no me pareció ver a nadie por allí… Decidí dejar de buscar a la gente y ponerme a buscar lo que realmente debía buscar; los Pyukumuku, pues aún tenía una misión que completar. Sin embargo, mientras avanzaba, los alegres ladridos de Rockruff me hicieron voltearme en otra dirección. Ahora podía ver, a lo lejos, a dos holders conocidos cuya presencia confirmó que no estaba imaginando nada. —¡Emily! ¡Drake! —exclamé, alzando la mano—. ¡Así que también se encontraban aquí! Rockruff, creyendo que se trataba de un divertido juego, alzó una de sus pequeñas patas, imitando mi gesto.
Jum, los Pyukumuku volvían a mantenerse distantes. Eso o en realidad no habían muchos a esta hora por la zona. De todas formas, lo mejor era seguir buscando. Aunque al principio parecía que habían muchas especies en aquella playa, bastaba con darse varias vueltas para darse cuenta de que de hecho estaban muy limitados. Siempre veias a los mismos pokémon en las mismas zonas. Excepto a los Pyukumuku, esos no se los veía.
Emily Hodges Mientras seguía inmersa en mi búsqueda de Pyukumuku, escuché los ladridos de un Rockruff. Pensando que sería mi compañero, me giré lista para encontrar uno de aquellos pokémon pero no, se trataba nada más y nada menos que de... —¡Effy! —casi grité mientras me acercaba a la chica, abrazándola al instante—. Al final llegaste, qué bien~
Pude ver a la distancia que Emily iba acompañada de más de un pokémon. Venían con ella un Litten (así que había escogido aquel inicial de los que traía Maji, ¿eh?), un Rockruff (me pregunté internamente si lo había encontrado en el mismo paso que yo), y… ¡un Jynx! Pero era un Jynx muy diferente, claro; era una versión propia de la isla Udan, y no pude sino admirarlo desde allí, fascinada por tal impresionante cambio con la versión original que se podía encontrar en Galeia. —Vamos, Rockruff, deberíamos ir a saludar —determiné, comenzando a apurar el paso.