?

¿Te ha gustado éste Fanfic?

  1. Sí, mucho.

    92.9%
  2. Pudo ser mejor.

    7.1%
  3. No, para nada.

    0 voto(s)
    0.0%
  1.  
    Circe

    Circe Usuario popular

    Leo
    Miembro desde:
    8 Febrero 2010
    Mensajes:
    534
    Pluma de
    Escritora
    ¡Hola Cami Chan! Acá vuelvo a comentar en tu fic, el cual está cada vez más interesante. Cuidate de la redundancia, como ya te aclaró Jev/Kai hubo varios “casos” de estos, utiliza sinónimos y relee el capítulo así podrás notarlo mejor :) También noté que tienes un problema con los diálogos, el mismo que yo, colocas un punto de más donde no se debe por ejemplo:
    El punto con rojo está de más.
    Me gusto que a Kagome le haya afectado que Inuyasha la buscase, ¡y ese sueño! ¿Será un recuerdo reprimido? Tengo una idea de que podría haber pasado… pero para confirmarla tendría que conocer un poco más la historia de Kagome, no me quiero adelantar xD ¡Que final! Nos dejaste con toda la intriga del mundo, espero que no tardes en continuar. En fin, sin más que decir, me retiro; espero tu aviso para el siguiente capítulo.
    Saludos.
     
  2.  
    Cami Chan

    Cami Chan Usuario común

    Acuario
    Miembro desde:
    10 Marzo 2011
    Mensajes:
    304
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Misión Amor
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    6
     
    Palabras:
    2454
    ¡Hola a todos! Muchas gracias por los comentarios y las sugerencias. La verdad es que siento un gran apoyo con este fic y eso me hace muy feliz y me inspira para seguir escribiendo. Sin más, les dejo un nuevo capítulo de Misión Amor.
    -o-o-o-
    Capítulo Cuatro
    -o-
    Las Apariencias Engañan
    Oscuridad. Eso era lo único que podía ver en ese momento. No, no me había quedado ciega, pero no estaba muy lejos por como siguiera presionándome así los dorsos de mis manos contra los ojos. No estaba de humor aquél día, tenía un dolor de cabeza terrible por el enredo que había en mi mente.

    Allí, sentada en mi escritorio de secretaria, no podía parar de pensar en aquel sueño que había tenido la noche anterior. No entendía por qué mi mente había mezclado tantas cosas en un solo sueño, cosas como mi niñez en el templo, una versión pequeña de la mujer de la foto del álbum de Taisho —porque sin duda era ella— y el nombre de «Kikyo». Había algo que vinculaba todo aquello, pero no podía imaginarme qué podía ser.

    El ascensor se abrió y Taisho salió de él. Llegaba tarde, algo bastante extraño en él. Se paró frente a mi escritorio.

    —Lo de las máscaras fue buena idea —dijo de la nada. Ningún «buenos días» ni nada por el estilo—, sin embargo, espero que la próxima vez me informes de un cambio tan drástico.

    —Sí, señor, así lo haré. —Evité mirarlo a los ojos en todo momento. Algo en aquellos ojos dorados me ponía muy nerviosa.

    Sin más, se retiró a su oficina. Había aprovechado aquella mañana para poner las cámaras y micrófonos necesarios en la oficina de Taisho, por lo que, al final del día, podría ver qué movimientos se fraguaban allí dentro.

    Tomé mi celular y marqué un número de la marcación rápida.

    —Ingrese su código —habló una voz computarizada del otro lado de la línea.

    Marqué «14467» y la «operadora» del SSI me transfirió directamente con Tim.

    —Señorita Higurashi, al fin tenemos noticias de usted. ¿Cómo va la misión?

    —Necesito que me busques información acerca de una persona. —Hablé en voz baja, con cuidado de que Inuyasha no me escuchara en la habitación continua.

    Escuché a Tim revolver unos cuantos papeles y habló nuevamente.

    —¿De quién se trata?

    —Su nombre es Kikyo. Sexo femenino. Parece tener relación con Taisho y Naraku Fujita.

    —Lo tengo. La llamaré apenas tenga algo.

    —Gracias, Tim. —Corté.

    Entonces me dispuse a investigar yo misma. No podía creer que ya llevara más de un día en esta ciudad y que no hubiese podido averiguar nada realmente útil. Había perdido mucho tiempo. Normalmente a esas alturas ya habría resuelto varias cosas, pero este caso se me complicaba un poco.

    Mi escritorio estaba repleto de papeles con la información que yo como secretaria debía manejar de la empresa. Era lógico que, siendo esto el caso de un robo bastante grande, en los papeles de contabilidad hubiese algún tipo de alteración si Taisho fuese el culpable.

    Hojeé los papeles, leyendo con atención cada pequeña cosa en cada carpeta que me encontraba. Había una lista de las empresas con las que TAC tenía convenio y de los clientes importantes. La lista era impresionantemente larga y, bueno, eso era de esperarse siendo esta una empresa con muchas áreas y servicios. Lo que seguía sin explicarme era cómo una empresa con tanto éxito y tan conocida se arriesgaría a cometer semejante robo sabiendo que sería el primer sospechoso. No, aquello no hacía sentido.

    Después de leer un par de carpetas con información inservible para mi, encontré la carpeta de contabilidad. Allí debería aparecer la ganancia que ha tenido cada mes la empresa y cómo se ha contabilizado esto entre los socios. Lo más lógico era que —a no ser que halla sido alterado— el último mes hubiese presentado algún aumento importante de los ingresos. Estaba a punto de abrirla, cuando la puerta a mi izquierda se abrió, sobresaltándome.

    Inuyasha Taisho salió de su oficina sin su chaqueta, vestido tan sólo con su camisa blanca abierta arriba y sus pantalones negros de oficina. Sin mirarme, se dirigió al ascensor, sin embargo, antes de entrar en él me miró.

    —Oye —llamó.

    Yo lo miré directamente. Algo sonó bastante despectivo en su tono, lo que prendió una chispa de molestia en mi. Sin embargo, debía continuar con mi personaje.

    —Dígame.

    Su mirada vagó un momento por la ventana y volvió a enfocarla en mi.

    —Ven, vamos a almorzar.

    Más que una invitación, aquello había sonado como una orden. En lo personal hubiese preferido algo así como «¿Almorzamos juntos?» o «¿Te gustaría almorzar conmigo hoy?», pero bueno, ya estaba comenzando a comprender que Taisho tenía cierta falta de tacto. Dejando eso de lado, ¡qué buena oportunidad se me había presentado!

    —Sí —acepté con entusiasmo.

    Guardé todas las carpetas y tomé mi cartera. Bajamos en el ascensor en silencio. Me cubrí disimuladamente con el cuerpo de Taisho cuando pasamos junto al portero, ya que no quería sufrir otra de sus «violaciones con la mirada», y salimos a la calle. Me guió hasta un restaurante a una cuadra más o menos del edificio de la empresa.

    «Il Piccolo Giappone», rezaba el letrero del restaurante. Era italiano.

    Un mesero nos guió hacia una mesa para dos junto a la ventana. El lugar tenía toda la pinta de un restaurante italiano tradicional. Las mesas adornadas con manteles con cuadros blancos y rojos, velas en todas ellas, olor a pan recién horneado por todo el lugar… Sí, parecía recién salido de «La Dama y el Vagabundo». Sólo faltaba que los meseros hablaran en italiano.

    —¿Qué vas a pedir? —preguntó Taisho con sus ojos pegados en la carta.

    Rápidamente dejé de analizar el lugar y me concentré en el menú. Como era de esperarse, todos los platos eran pastas y pizzas. Luego de unos segundos viendo la carta, me decidí por algo simple.

    —Yo quiero un Fettucine Alfredo. —Le dije.

    Él asintió y el mesero vino enseguida a atendernos. Inuyasha le dio nuestros pedidos y se marchó.

    Se hizo un silencio algo incómodo. Ninguno sabía de qué hablar, pero yo estaba allí por algo y no podía ponerme nerviosa. Debía actuar rápido y no perder la oportunidad.

    —Cuéntame de ti. —Se me adelantó de la nada Taisho.

    Esa orden me tomó desprevenida. No esperaba tener que hablar de mi. Taisho estaba a punto de voltear mis planes y yo no podía permitirlo, menos si tenía que mentir. ¿Qué le diría? No tenía idea de si debía decirle cosas falsas o verdaderas. Al final opté por las verdaderas, ya que así perdía el riesgo de cometer contradicciones luego.

    —Bueno, nací y crecí aquí en Tokio, en el templo de mi familia. Mi madre y mi abuelo fueron los que me criaron a mí junto a mi hermano menor.

    Lo máximo de lo que podría hablarle era de mi familia, ya que si comenzábamos a ahondar en trabajo y estudios yo no sabría que responder. ¡Era una agente! No tenía idea de qué decir sobre cómo llegue a ser «secretaria».

    —¿Y tu padre? —preguntó. Lo miré a los ojos y comprobé que me prestaba total atención.

    ¿Cómo no se me ocurrió que hablando de mi familia la conversación terminaría en mi padre? Lo que menos necesitaba en mi vida era una nueva persona que me tuviera lástima.

    —Murió cuando yo era pequeña —confesé secamente.

    —Lo siento.

    No pude disimular la sorpresa cuando lo vi y noté que su mirada no tenía nada de lástima, sino que era la más pura comprensión. Entonces recordé que él también había perdido a su madre cuando era apenas un niño y me sentí aliviada de que al menos él comprendiera la dureza del tema.

    —Pasó hace mucho tiempo, ya lo superé. —Le dije restándole importancia al asunto, pero su cara seria me dijo que no lo engañaba ni por un segundo— Pero basta mi, por favor. ¿Qué tal si hablamos de usted?

    —Keh, dejemos las formalidades —dijo reclinándose en su silla—. Dime Inuyasha. —Miró por la ventana—. De mi vida no hay mucho. Me crié con mi padre, pero pasaba mucho tiempo en el trabajo al ser dueño de una empresa, por lo que estaba la mayoría del tiempo ausente. Mi medio-hermano heredó su empresa y yo hice la mía propia. Mi madre también falleció cuando era pequeño. —Me miró con cara de «¿qué se le va a hacer?» y en ese momento llegó el mesero con nuestra comida.

    Comíamos y hablábamos de cosas triviales. Yo no podía dejar de pensar en la forma tan sincera en que él se había abierto conmigo. Mientras más hablábamos, más me convencía de que él no podría haber cometido tal fechoría. No había nada en su actitud que me dijera que podía ser culpable. Además de esa rudeza con la que se expresaba de vez en cuando, no había nada que lo diferenciara de una persona común y corriente. Si tan sólo eso fuese suficiente… Muchas veces las apariencias engañaban y yo no podría desestimarlo de los hechos hasta que no tuviese la evidencia suficiente.

    —Y, ¿qué te hizo querer tomar el puesto de secretaria? —preguntó en cierto momento.

    En aquel caso, sí tendría que mentirle. No podía decirle «decidí tomar el puesto para investigarte por ser sospechoso de un robo multimillonario», lógicamente. Me sentía mal mintiéndole después de lo abierto que había sido él conmigo, pero —nuevamente— era un gaje del oficio.

    —Necesitaba empleo —Me encogí de hombros—. La verdad es que la oportunidad me pareció buena.

    Su rostro se tornó algo molesto.

    —¡Keh! —Lanzó despectivamente— Pues qué tonto.

    —¿Perdona? —Lo miré con indignación. No entendía qué parte de lo que yo había dicho podía parecerle tonta.

    Él evitó mi mirada y miró por la ventana.

    —Pues que es una lástima. Me dio la impresión de que eras una persona con metas altas o propósitos fuertes, pero con tu respuesta me doy cuenta de que eres tan tonta como las demás, que aceptan un trabajo porque sí.

    Si bien lo que él había dicho no me afectaba directamente debido a que aquella no era la verdadera razón de que yo haya tomado el trabajo, la forma en que se mostró tan engreído y despectivo me enfadó. Más aún por el hecho de que me haya llamado «tonta». Sí, debería controlarme. Y sí, debería tratar de arreglar las cosas para acercarme a Inuyasha, pero la sangre me hervía sobremanera.

    —¿Acabas de llamarme tonta a mí? —Cómo deseaba amenazarlo con la pistola que llevaba en mi cartera en aquel momento. Me incorporé en la silla, tomando una posición más amenazante.

    —Sí, de hecho, lo hice.

    —Pues serás tú el tonto, ¡ni siquiera me conoces! No eres más que un tonto engreído que se cree que puede decir lo que sea al tener un poco de poder.

    Sus ojos se convirtieron en dos rendijas. Entonces se inclinó sobre la mesa, imitando mi postura.

    —¿Es esa la manera de hablarle a tu jefe? Serás tonta… ¿no ves que puedo despedirte en un abrir y cerrar de ojos?

    —¿Y acaso es esa la manera de hablarle a una empleada? Si me despides, estoy segura de que cualquier juez estará de acuerdo conmigo en que lo mío no ha sido más que una defensa propia.

    Por supuesto que no podía perder el tiempo en demandas, pero quería acorralarlo contra la pared y hacerle ver que no podía despedirme.

    —¿Me estás amenazando? —inquirió, mirándome intensamente a los ojos.

    —Tómalo como quieras —Me paré—. Nos vemos mañana a la hora de siempre en el trabajo. Adiós.

    Sin darle tiempo a contestar, me fui indignada del lugar. Estúpido el momento en que pensé que Taisho era una persona sumamente normal y agradable. ¡Se iba a quedar en la lista de sospechosos durante un largo tiempo!

    «Estúpido Inuyasha Taisho», pensaba repetidamente mientras me encaminaba de vuelta a la empresa para buscar mi auto.

    Ya había atardecido, ya que habíamos almorzado bastante tarde, y ya podía salir del trabajo. No cabía duda de que como secretaria me iría bastante bien, ya que lograba hacer todo el trabajo que se me asignada en tiempo récord, lástima por el jefe…

    Una vez en mi auto, aceleré por la calle.

    «Estúpido Inuyasha Taisho».
     
    • Me gusta Me gusta x 6
  3.  
    AnniRosse

    AnniRosse Guest

    Hola linda, vuelvo a pasarme por aquí, gracias por recordarme.
    Yo sabía qué, conociendo a Inuyasha y a Kagome, no iban a tardar mucho en pelear. Y así fue, la primera pelea.
    Me causo risa el hecho de que Kagome quisiera amenazarlo con la pistola que lleva en su cartera. Inuyasha se metió con la chica equivocada, no tenía ningún derecho de llamarla tonta, mucho menos teniendo tan poco tiempo trabajando juntos.
    Sólo espero que Kagome, luego de esa pelea, no quiera empeorar el puesto de Inuyasha como sospechoso. Bah, Kagome no sería capaz, pero no se si tu sí x)
    Tu historia me parece simplemente, um, ¿cómo decirlo? ¿Fascinante? ¿Magnífica? Esas palabras se quedan cortas y te lo digo con toda la sinceridad del mundo. Como ya te dije en mi anterior post, quedé atrapada.
    Un beso.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  4.  
    Cami Chan

    Cami Chan Usuario común

    Acuario
    Miembro desde:
    10 Marzo 2011
    Mensajes:
    304
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Misión Amor
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    6
     
    Palabras:
    1998
    ¡Hola a todos! Gracias por comentar mi historia y seguirla, a pesar de que algunos comentarios deban ser borrados por spam, sepan que de todas maneras los leo y aprecio. Sin más, dejo el capítulo cinco.
    -o-o-o-
    Capítulo Cinco
    -o-
    Ojos Rojos

    «Señorita Kagome, aquí le envío toda la información obtenida sobre la persona requerida. El jefe espera que se comunique pronto para informarle personalmente del avance de su misión. Su madre ha vuelto a llamar, le he dado la excusa de siempre», leí.

    ¿De nuevo? ¿Por qué, después de tres años sin hablar, mi madre continuaba tratando de hablar conmigo? Siempre creí que desistiría luego de unos meses, ni siquiera me preocupaba de hacer creíble mi excusa, sólo quería alejarla de mí. Pero ella insistía y aquella situación tenía que acabar.

    Borré momentáneamente aquellos pensamientos de mi mente y me dispuse a leer la ficha que Tim había redactado para mí con respecto a Kikyo.

    «Nombre completo: Kikyo Kyoyama.
    Edad: Veintisiete años.
    Ocupación: Doctora en jefe, Hospital de Tokio.
    Estado civil: Soltera.»

    Imprimí aquella información desde la impresora de mi escritorio en la empresa. Luego me saltaría el almuerzo y haría una breve visita al Hospital de Tokio.

    Aquel día había llegado como si nada al trabajo, saludando a mi «jefe» como cualquier otro día, mientras que él me miraba entre sorprendido y con desprecio. Se había encerrado en su oficina sin dirigirme la palabra y no salió en ningún momento. A mi no me importaba, por el contrario, no ver su cara me hacía mucho más agradable el día y me dejaba trabajar en lo realmente importante.

    Al final vi mi reloj. Era la una de la tarde, por lo que decidí que ya podía salir a almorzar. Sin embargo, en vez de dirigirme al restaurante de la esquina al que siempre iba, subí a mi auto y programé el GPS para el Hospital de Tokio.

    El hospital se hallaba a quince minutos de la empresa. Era un gran edificio en el medio de una avenida importante. Apenas crucé la puerta noté lo atareada que estaba la gente del lugar. Varias enfermeras pasaban de un lado a otro por el recibidor, perdiéndose tras diversas puertas de «único acceso a personal autorizado». Atravesé el brillante piso de linóleo azul hasta un mostrador, tras el que se hallaba la recepcionista. Revisé por última vez el papel con el informe.

    —Disculpe, busco a la doctora Kyoyama Kikyo —dije— ¿Será posible que pueda hablar con ella?

    La mujer, algo regordeta y ya de la tercera edad, me miró extrañada.

    —Oh, ¿usted es paciente de la doctora Kyoyama? —Me preguntó enarcando una ceja.

    ¿Había algo malo en ser paciente de Kikyo? Porque aquella mujer me miraba como si preguntara por un alien. Pensé rápido.

    —Sí, hace bastante que habíamos planeado un turno para hoy… Ya sabe, chequeos anuales.

    Hacer el motivo de la visita lo menos importantes posible parecía buena idea. La expresión de la mujer cambió a una de incomodidad.

    —Disculpe, parece que no le informaron. La doctora Kyoyama fue declarada desaparecida hace más o menos un mes. —Su cara se veía verdaderamente apesadumbrada.

    ¿Desaparecida? ¿Acaso era aquello una broma? ¿Podía aquel caso complicarse más? La única posible pista útil… ¿no existía? Pero había algo que me inquietaba. A la mujer la declararon desaparecida hace un mes, momento no muy alejado de los robos. ¿Sería casualidad que una persona relacionada con el sospechoso y una de las víctimas de robo desapareciera en ese tiempo? Impulsada por las sospechas, decidí indagar más con la mujer frente a mí.

    —¿Desaparecida, dice? ¡Qué barbaridad! —actué— ¿Tiene usted idea de qué puede haberle pasado a mi querida doctora?

    La mujer me miró como quien no quiere la cosa, pero que tiene un buen chisme a punto de soltar. Me hizo señas con una mano para que me acercara y yo obedecí.

    —Pues se dicen muchas cosas. Una sentada aquí todo el día no puede evitar oír y ver cosas, ¿sabe?

    Yo la miré con atención.

    —¿Y qué cosas son esas?

    —Pues la doctora Kikyo estaba a punto de casarse con un gran empresario de por aquí, eso era de conocimiento público… Un tal Inuyasha Taisho. Pero, a partir de unos dos meses antes de su desaparición, un hombre bastante extraño comenzó a venir cada tanto preguntando por ella.

    —¿Extraño? —La animé a que prosiguiera. Probablemente ella creía que me estaba contando todo un chisme, cuando le estaba contando cosas bastante sospechosas a una agente del SSI. Me pareció gracioso, pero mi expresión siguió siendo seria.

    —Sí, muy extraño. Un hombre bastante alto y huraño, con unos ojos rojos muy extraños. No recuerdo bien muchos más detalles de su apariencia, pero era un fuerte rumor entre las enfermeras que aquél hombre era el amante de la doctora. Nunca supimos su nombre, pero se había convertido en una constante presencia en el hospital.

    —¿Y qué pasó? —Aún no me explicaba por qué pudo haber desaparecido.

    —Pues se cree que decidió fugarse con su amante y dejar al señor Taisho plantado. Lo extraño es que la policía no pudo encontrar su rastro. —Entonces me miró como notando que estaba hablando de más— ¡Pero estos son puros rumores! Por favor, no lo crea como una verdad absoluta.

    Yo asentí y le sonreí, pero sabía muy bien por mi experiencia en el oficio de agente que los rumores no se originaban de la nada. Algo los disparaba, y tenía que haber algo de verdad en todo aquello para que el rumor haya crecido tanto. Me despedí de la mujer y le agradecí por su amabilidad. Así que Inuyasha Taisho estuvo comprometido con aquella mujer llamada Kikyo… ¡Y lo habían dejado plantado! Eso explicaba el por qué Taisho era tan amargado. Sin embargo, había una punzada de molestia en mi interior hacia aquella mujer por haber causado daño a Inuyasha. La razón era que yo entendía lo que se sentía que te abandonen.

    Volví bastante satisfecha a la empresa, ya que había averiguado varias cosas interesantes. Cuando entré al sexto piso noté que la puerta de Taisho continuaba cerrada y nada parecía haber cambiado. Me senté en mi escritorio y encontré una nota sobre él.

    «He vuelto a casa temprano. Encárgate de todo lo que surja.
    Inuyasha»
    ¿Se había ido temprano? Excelente. Decidí que la situación no podía ser mejor y entré a su oficina para investigar. Su oficina era enorme. Constaba de un escritorio de madera tras el cual habían archivadores y estantes repletos de libros. Del lado contrario había una especie de «salita», compuesta por un sofá y dos butacas blancas. La pared opuesta a la puerta era completamente de vidrio y daba una vista perfecta del edificio contiguo, el cual se encontraba a unos diez metros del nuestro.

    Sin perder el tiempo, me abalancé contra los archivadores, buscando las anotaciones de Taisho sobre la empresa. Todo jefe hacía anotaciones del progreso de su empresa. Los archivadores estaban repletos de historiales de los empleados, mas no de aquél informe. Paseé mi vista por la oficina y me golpeé la frente con la mano en cuanto noté que no estaba buscando en el lugar más obvio. Corrí a los cajones de su escritorio. Ambos estaban repletos de carpetas y papeleo, pero no me fue difícil encontrar su carpeta personal, ya que era la primera del segundo cajón.

    La abrí y leí cada palabra una y otra vez. A medida que pasaban las páginas me sentía algo decepcionada, ya que no encontraba nada fuera de lo común. Las anotaciones de Taisho eran bastante regulares, sin nada especial. Tal parecía que la empresa trabajaba perfectamente y que no había nada extraño. Entonces recordé que jamás terminé de ver la carpeta de contabilidad que había en mi escritorio.

    Frustrada por no encontrar la aguja en el pajar —en este caso, lo que sea pasa incriminar a Inuyasha del robo—, corrí a mi escritorio. Me senté y hojeé con poca calma la carpeta de contabilidad. Párrafo tras párrafo, hoja tras hoja, los números parecían cuadrar. A aquellas alturas me estaba quedando sin razones para tener a Taisho de sospechoso. ¿Era que acaso el SSI lo había tomado como sospechoso sólo por ser el único empresario que no había sufrido un robo? ¿Era aquello suficiente? No, tenía que haber algo más, y, a no ser que la carpeta que tenía entre mis manos estuviese alterada deliberadamente, no tenía razones para seguir culpando a Inuyasha.

    Me derrumbé sobre el respaldo de la silla. Si antes estaba mal, ahora estaba peor. ¿Por qué aquel caso seguía complicándose? Y es que simplemente algo no cuadraba. Para empezar, yo no creía estar en el lugar correcto en aquel momento. No entendía qué estaba haciendo investigando a una persona sin las suficientes pruebas para hacerlo. ¿Era un error del SSI?

    Y así pasaron horas, conmigo perdida en mis pensamientos tratando de sacar una conclusión coherente a todo aquello, pero no la había. ¿Por qué no ponerme directamente en la empresa de uno de los afectados? Sin duda aquello habría sido más útil. Con un suspiro, me paré de la silla y tomé mi bolso. A partir de mañana comenzaría a hablar con los dueños a los cuales les robaron.

    Manejé hasta mi edificio y subí a mi departamento. Ni siquiera tenía hambre, por lo que me tumbé en la cama. Aquella misión era agotadora y poco emocionante. Comencé a extrañar las misiones en que me tocaba usar mi amada pistola… ¡eso sí que era adrenalina! No un montón de empresarios aburridos.

    Me paré para ponerme mi camisón de dormir y volví a tumbarme en la cama. Había una pequeño filo entre las cortinas que dejaba ver la vista de la hermosa ciudad de Tokio iluminada únicamente por las luces artificiales de las calles y las viviendas.

    Comencé a pensar en lo que la mujer del hospital me había dicho aquel día. «Un hombre alto y huraño, con unos extraños ojos rojos». ¿Ojos rojos? Sí que era extraño, sin embargo, aquella descripción me parecía familiar, a pesar de que no recordaba de dónde.

    Cerré mis ojos y la conciencia me abandonaba poco a poco, cuando una imagen cruzó mi mente como un rayo. «Alto y huraño, con extraños ojos rojos»… Ojos rojos. ¡Ojos rojos!

    La imagen de Naraku Fujita vino a mi mente.
     
    • Me gusta Me gusta x 5
  5.  
    Aomecita

    Aomecita Usuario popular

    Piscis
    Miembro desde:
    8 Agosto 2009
    Mensajes:
    692
    Pluma de
    Escritora
    ¡Hola Cami-Chan!
    Muchas gracias por avisarme que al fin has colocado conti de esta historia de amor y misterio
    desde hace mucho tiempo ¿Yo leí muy rápido o lo hiciste más corto? ¿O las dos? En fin el punto y
    lo que me importa decirte es que me ha encantado aun cuando este apenas va a ser mi primer comentario
    oficial en esta historia ya que en los otros 4 capítulos solo pude poner un simple "Me Gusta" Me los devoré
    enteros y uno a uno me gustaron cada vez más pero este Noooooooooooooooooooooo *Tomo aire* Noooooooo
    ¡Kikyo! ¡¿Comó pudo hacerle eso a mi hanyou lindo?! ¬¬ Ahhhhhhhh siiiiiiiiii Kagome es muy intuitiva siiiiiii
    aun con los pocos datos que obtuvo en el hospital logro adivinar quien era ese hombre misterioso que empezó a vistarla
    antes de su repentina desaparición ¡Muero por leer la conti pronto en serio! Cuídate sayo...
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  6.  
    Vera Wolfe

    Vera Wolfe Entusiasta

    Escorpión
    Miembro desde:
    14 Julio 2011
    Mensajes:
    169
    Pluma de
    Escritora
    Hooliiisss Cami-chan!!! :)

    Primero q nada, muchas gracias xavisarme, me encanto tu conti. Nunca pense q Kagome fuera tan intuitiva, pero...¡¿Como se l ocurre Kikyo djar en el altar a Inuyasha xNaraku?! ¡¡Aaahhh!!! Kikyo eres una cruel sin corazon!!!

    *Repiro profundo y exhalo*

    Perdon...es q sufro ataques de nervios e ira sin sentido...dificil d controlar...ah y tmbn d daños en la cabeza.

    Bueno...como dije, adore tu conti, me djaste cn una enorme intriga, espero ansiosa tu cntinuacion.

    Saludos!!!!:D
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  7.  
    inariamy

    inariamy Usuario común

    Sagitario
    Miembro desde:
    22 Mayo 2008
    Mensajes:
    428
    Pluma de
    Escritora
    Hi cami-chan muchas gracias por avisarme, aunque veo que me perdi de muchos capis, jejejeje, bendita sea la memoria, jejejeje en fin.
    Vaya que me soprendi mucho al enterarme de que Inuyasha fue plantado por Kikyo, aunque, sin ofender a los que les gusta Kikyo, ella si que se pasa de la raya, es muy fria y cruel. Pero hay que agradecerle, ya que ella hace que la historia se ponga interesante, jejejeje, y bueno chica quiero que salga Sesshomaru, jajaja lo se, soy una loca desesperada, pero es que sin el haaaa la historia pierde su no se que, jajaja no te creas, jejejeje en fin, espero con ancias el proximo capitulo y me muero por saber cual sera la pareja de Kagome, aunque tengo ya leves sospechas, jajajaja, en fin, me despido, sigue asi.

    ^^ ina-chan

    P.D: No se te olvide avisarme, es que olvido algunas cosas jajaja, ¡Animo y que tengas un buen día!
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  8.  
    yanin

    yanin Usuario común

    Escorpión
    Miembro desde:
    19 Octubre 2005
    Mensajes:
    444
    Pluma de
    Escritora
    Emocionante los dos capitulos que dejastes tan intrigantes y misteriosos a la vez me gusta la forma en que llevas la historia y la narracion muy buena esto cada ves mas interesante me gusto la parte donde Inuyasha le dice a Kagome que vayan almorzar.
    lo mas intrigante
    , es sobre la desaparecion de Kikyo que habra pasado realmente con ella; pues esperere el siguiente capitulo y gracias por avisarme.

    salu2:p
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  9.  
    razon

    razon Usuario común

    Tauro
    Miembro desde:
    23 Junio 2009
    Mensajes:
    478
    Pluma de
    Escritora
    Ho mierda! (Perdón por la expresión)
    La verdad cuando pusiste en mi perfil me dio una corazonada para leer este ff aunque el titulo me pareció algo cursi (A mi gusto)
    Así que me vez ahora, lady, escribiendo un comentario en tu ff.
    Es maravilloso, todo llega a calzar de forma hermosa, grácil y como si realmente Kagome fuera agente.
    ¿Que más puedo decir? Fue maravillosa las combinaciones y actuaciones frívolas pero creíbles de Kagome y al parecer sera un KagomeXinuyasha, regularmente me gustan los SesshomaruxKagome, pero por ti hago mis excepciones.

    Te mereces mis respetos.


    Atte: razon
     
    • Me gusta Me gusta x 1

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso