Mi segunda oportunidad

Tema en 'Prince of Tennis' iniciado por matuti_06, 6 Febrero 2009.

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  1.  
    Solsti

    Solsti Usuario común

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    Re: Mi segunda oportunidad

    Konichiwa
    la conti estuvo excelente y que lindo que fue ryoma al ser tan bueno con ella
    espero la conti y ;) espero que sakuno se pueda quedar mas tiempo en el departamento de ryoma:cool:
     
  2.  
    merinita

    merinita Guest

    Re: Mi segunda oportunidad

    wooo 0.o esta buenisimo !!
    quiero saber si pasa algo en la noche 1313
    (o sean mal pensados ) jajajja
    me gusto que sakuno se abriera
    y como conquistaa ryoma a sakuno , claro si se enamora de ella !!!
    Siguela, un consejo deja las comillas y ocupa los guiones y los pensamientos en comillas !! se leeria mejor, pero eso
    Bye !!
    J.
     
  3.  
    matuti_06

    matuti_06 Entusiasta

    Tauro
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    Mi segunda oportunidad
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    Re: Mi segunda oportunidad

    Bueno aquí les traigo el siguiente capítulo. Espero que les guste. XD



    Capítulo 4

    Conforme pasaban los minutos Sakuno lograba tranquilizarse. Una vez que pudo ser consciente de lo que le había pasado, pudo comprender las palabras reconfortantes que Ryoma le decía mientras la abrazaba. A pesar de haber decidido no volver a sentir nada por ningún otro hombre, no pudo evitar sentirse segura y en paz. Cuando las lágrimas cesaron, Sakuno se separó lentamente de Ryoma y al estar lejos de su abrazo, tuvo que reprimir el impulso de volver a este; aquel pensamiento la dejó sorprendida ya que nunca antes le había pasado aquello.

    “¿Te encuentras mejor?”, dijo Ryoma sacándola de sus pensamientos.

    “Si…muchas gracias.”

    “No hay problema.”

    Ambos se quedaron pensativos, por un lado Sakuno no podía encontrar una razón, al hecho de que se sintiera cómoda entre los brazos de un desconocido; por otro, Ryoma estaba tratando de encontrar una manera de averiguar que fue lo que le pasó a Sakuno, pero no encontraba otra solución más que preguntándoselo a ella, y eso no sería sensato ya que sólo le ocasionaría más dolor a ella. En esos momentos recordó algo.

    “¿Ya encontraste un lugar donde quedarte?”, preguntó Ryoma.

    “¿Eh?... ¡Ah!...sobre eso….”

    “¿Sí…?”

    “Estaba pensando…que tal vez…tal vez sería mejor aceptar tu ofrecimiento…pero sólo por esta noche.”

    “Estoy de acuerdo”, decía Ryoma mientras esbozaba una sonrisa. “Toma”, dijo dándole las bolsas que estaban en el suelo.

    Sakuno cogió las bolsas, mas no vio su contenido. El hecho de que Ryoma le haya comprado ropa le había sorprendido; quería preguntarle por qué se tomaba tantas molestias con ella, pero las palabras no salían de sus labios. “Gracias”, fue lo único que pudo decir.

    “No hay problema”, dijo él, “lo mejor será que vayamos a dormir, mañana podremos conversar.”

    ¿Dormir?, pensaba Sakuno, pero si todavía era temprano. Desvió su mirada hacia el ventanal de cristal y vio el oscuro cielo junto a las estrellas que lo iluminaban. ¿En qué momento había anochecido?, no importaba. Hasta que Ryoma mencionó la palabra dormir no se había percatado de lo cansada que se sentía. Asintió su cabeza, dándole a entender a Ryoma que estaba de acuerdo con él.
    Ryoma la llevó hasta el cuarto de visitas y, tras darle las buenas noches, se retiró a su recamara. Una vez a solas, Sakuno se ocultó bajo las sábanas y cerró sus ojos.

    ***​

    A la mañana siguiente Sakuno fue levantada con un agradable olor a café recién hecho, en cuanto abrió sus ojos recorrió con ellos la habitación en la que se encontraba, esta era como cualquier otra, ni muy grande ni muy pequeña, tenía un armario, una mesa de trabajo, unos cuantos cuadros y aquella cama en la que se encontraba en aquellos momentos; sin embargo había algo que la hacía diferente, no sabía que, pero era algo que hacía al dormitorio especial. Volviendo a inspeccionar el contenido de la habitación su mirada divago por cada uno de los muebles que había en este; fue entonces que descubrió lo que hacía a aquel dormitorio especial y es que todos los muebles eran de estilo Luis XVI. Recordando los muebles antiguos que había visto en la sala, Sakuno dedujo que Ryoma era aficionado a las antigüedades, como ella.

    La pequeña sonrisa que se había formado en su rostro ante aquel descubrimiento se esfumó rápidamente al recordar lo sucesos de la noche anterior, la manera en la que se aferró a Ryoma mientras lloraba; no podría volver a verlo a la cara sin recordar aquello. Mientras trataba de averiguar como salir del departamento sin ver a Ryoma, este entraba a la habitación.

    “Buenos días”, dijo Ryoma desde la puerta, “el desayuno está servido.”

    Sakuno miró a Ryoma y no pudo evitar que él notara el rubor que había aparecido en sus mejillas. Se sentía avergonzada de su comportamiento del día anterior, se había dejado llevar por todas las emociones que sentía, y eso no era normal en ella. Por lo general, ante cualquier otra persona, ella hubiese demostrado una actitud calmada y hubiera reprimido cualquier otro sentimiento; pero con Ryoma no podía hacerlo, y eso le intrigaba.

    “¿Sakuno?”, dijo Ryoma.

    “¿Qué?...¡Ah, sí!...desayuno...dame unos minutos y voy en seguida.”

    “De acuerdo, dejé las bolsas junto al escritorio.”

    “Muchas gracias.”

    Ryoma asintió con la cabeza y salió de la habitación. Sakuno retiró las sábanas que la cobijaban y camino hacia donde se encontraban las bolsas. Observó el contenido de estas y se sorprendió con lo que encontró. La ropa que Ryoma le había comprado era preciosa y, aunque fuera imposible, de su talla; aquello desconcertó a Sakuno. Tratando de no demorarse se puso una blusa verde y unos shorts blancos. Una vez lista se reunió con Ryoma en la cocina.

    “¿Qué hay de desayuno?”, preguntó Sakuno.

    “Tostadas, huevos revueltos y café”, dijo Ryoma sonriendo mientras ponía los platos en la mesa.

    “Suena rico.”

    “Esperemos que sepa de la misma manera, no soy muy buen cocinero. Pero no te preocupes, en caso de intoxicación las ambulancias llegan rápido.”

    Sakuno no pudo reprimir su risa, Ryoma no tardó mucho en unirse a la misma. Mientras se reían, Ryoma se alegraba de haber podido cambiar las lágrimas de Sakuno por una sonrisa. El cambio de ánimo en Sakuno la hacia más hermosa de lo que ya era. Inconsciente de sus actos, había dejado de reír y sus labios se abrieron para dejar sus pensamientos al descubierto.

    “Eres aún más hermosa cuando sonríes.”

    Automáticamente la risa de Sakuno cesó para permitir que la vergüenza se apoderara de ella, al mismo tiempo que su rostro se cubría de un tono carmesí.

    “Gracias”, dijo en un murmullo.

    El silencio tras este agradecimiento no duró mucho ya que Ryoma comenzó a interrogar a Sakuno sobre diversos temas relacionados con ella, evitando a toda costa el evento de hace dos días. Sin siquiera notarlo pasaron toda la tarde conversando y, para el final del día, ya no eran un par de desconocidos. Durante las anécdotas hubo risas, bromas, e incluso un poco de lágrimas ocasionadas por las risas. Cuando llegaron al área profesional de sus vidas, la conversación se tornó un poco más seria.

    “¿Así que eres una fotógrafa?”, dijo Ryoma recostándose sobre el sofá.

    “Y muy buena”, dijo Sakuno con una sonrisa orgullosa. Era sorprendente lo natural que le salían las sonrisas tras unas cuantas horas de plática con aquel hombre. “Pero estaba considerando dimitir de mi puesto en el periódico.”

    “¿Y eso porqué?”, preguntó Ryoma sorprendido.

    “El periodismo no es lo mío. Muchas veces las fotografías que tengo que tomar son demasiado crueles o crudas y, además, no me siento realizada en mi puesto.”

    Ryoma permaneció en silencio unos minutos meditando en lo que Sakuno le había dicho. Aquellas palabras eran muy similares a las que él le había dicho a su padre, cuando había decidido abandonar la carrera de abogacía por la de arquitectura.
    Con cada minuto que pasaba esa mujer en frente suyo lo sorprendía cada vez más, fue entonces que se le ocurrió una idea, la cual hizo que los labios de Ryoma se curvaran formando una sonrisa.

    “Entonces”, comenzó a decir Ryoma, “como te vas a quedar sin empleo; ¿que tal si trabajas para mi?”

    “¿Pero cómo, si tu eres un arquitecto?”

    “Por eso mismo.”

    “No comprendo.”

    “Verás…durante mis proyectos tengo que presentar informes del progreso de los mismos a sus propietarios, ¿no es así?”

    Sakuno asintió.

    “En los informes tengo que adjuntar las imágenes de dichos avances…”

    “Y quieres que yo me encargue de la parte visual”, terminó de decir Sakuno, comprendiendo la idea de Ryoma.

    “Exactamente.”

    “¿Estás hablando en serio?”

    “Muy en serio”, dijo Ryoma mientras se despeinaba su cabello, “durante los proyectos yo mismo tomo las fotos y ya he recibido demasiadas quejas por ellas”, la verdad es que las fotos que él tomaba eran buenas pero, para ayudar a Sakuno, le dejaría pensar lo contrario.

    “Pues…la verdad es que te agradezco mucho tu ofrecimiento…pero”, Sakuno fijó su mirada en los ojos azules de Ryoma y supo que él no aceptaría un no por respuesta, pero… “tendré que pensarlo.”

    ¿Puedo considerar eso un sí?, preguntó Ryoma.

    “Puedes considerarlo como un tal vez”, dijo Sakuno con una sonrisa.

    Sakuno no podía comprender la facilidad con la que había formado una amistad entre Ryoma y ella. En una sola tarde él había conseguido que olvidara todos sus problemas e incluso, le estaba dando solución a uno de ellos ofreciéndole un nuevo trabajo. Ryoma tenía un aura de paz que la envolvía y le negaba divagar por recuerdos dolorosos, y le agradecía por ello. Gracias a aquel ambiente que la rodeaba ella había sido capaz de contarle un poco de ella a Ryoma, y viceversa. Al igual que la suya, la vida de Ryoma también había tenido sus altos y bajos, esta era otra razón por la cual ambos pudieron congeniar con tanta rapidez. A medida que pasaba el tiempo las semejanzas entre ellos se incrementaban, mas Sakuno concluyó que estas no importaban; estaba muy agradecida por la amistad que había nacido entre ellos. Sonrió.

    “Vaya, vaya, ¿se podría saber la razón de esa sonrisa?”, preguntó Ryoma.

    “Es un secreto.”

    “¿Y qué tendría que hacer para me lo digas?”

    “Nada, nunca te lo contaré.”

    “Entonces tendré que ser persistente”, dijo Ryoma sonriendo.

    “Ni aunque pasaran treinta años te lo contaría”, Sakuno le devolvió la sonrisa.

    “Eso ya lo veremos”, pensó Ryoma mientras tomaba su café. “¿Y qué me dices sobre la propuesta de trabajo que te hice? ¿Aceptas?”

    “Ryoma, me acabas de hacer la propuesta, ¿no crees que debería pensarlo un tiempo antes de tomar una decisión?”

    “Como ya te dije, soy persistente. Así que te estoy presionando para que aceptes la oferta”, dijo Ryoma sin borrar la sonrisa de su rostro.

    “Eres imposible” dijo Sakuno, mientras meneaba la cabeza.

    “Esa es una de mis mejores cualidades”, dijo Ryoma con orgullo burlón.

    “Si esa es una de tus mejores cualidades”, Sakuno suspiro, “entonces no quiero descubrir las defectos.”

    Ryoma no pudo reprimir una carcajada. Era increíble lo fácil que aquella mujer le hacía reír, además notó que a medida que pasaba el día, Sakuno mostraba cada vez más aquella sonrisa que embellecía más su hermoso rostro. No podía evitar aquel sentimiento de felicidad que lo embargaba cada vez que ella sonreía, y lo que más le alegraba era el saber que él era el causante de esas sonrisas.

    Luego de desayunar pasaron a la sala donde continuaron conversando. Para el final de la tarde ya habían abarcado varios temas, entre ellos, trabajo, estudios, familia, pasatiempos, gustos, etc. Siguieron hablando hasta que Sakuno descubrió que Ryoma ya no le seguía la conversación, simplemente la miraba fijamente.

    “¿Qué pasa?”, preguntó Sakuno un poco azorada.

    “Tienes muy buen gusto”, dijo Ryoma.

    “¿Por qué lo dices?”

    “Tu ropa”, comenzó a decir Ryoma, “tienes muy buen gusto con la ropa; te queda muy bien. El verde de la blusa realza el de tus ojos”, Ryoma fue inconsciente de lo que dijo hasta que las palabras salieron de su boca y se ruborizó.

    Sakuno, como consecuencia de lo dicho por Ryoma, también se ruborizó.

    “¿Has pensado en la propuesta de trabajo?”, preguntó Ryoma tratando de cambiar el ambiente que se había desarrollado en el salón.

    Sakuno suspiró.

    “Sí.”

    “¿Sí que? ¿Si pensaste en la propuesta? o ¿sí aceptas la oferta?”

    “Sí pensé en la oferta”

    “¿Y…?”

    “Y…”, comenzó a decir Sakuno, “sí, acepto tu oferta de trabajo Ryoma Echizen.”

    Sakuno extendió su mano para estrechar la de Ryoma.

    “Acabas de conseguir a una fotógrafa para tus proyectos.”

    Ryoma le estrechó la mano mientras sonreía y además pensaba que iba a poder seguir viendo a Sakuno. Por otra parte, Sakuno, únicamente esperaba que lo que acababa de hacer no fuera un absoluto error. Sólo el tiempo lo diría.



    Nos vemos en el siguiente capítulo.
     
  4.  
    Dayanna_476

    Dayanna_476 Entusiasta

    Tauro
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    Re: Mi segunda oportunidad

    estuvooooo exelent eme encantoooooooooooo estuvo bien chido
    me encanta que los dos sean encantadores porque hacen un ambiente
    encantador jiji bueno no te tardes mucho porfa ok cuidate y nos vemos
    bye bye...................
     
  5.  
    dayanna

    dayanna Entusiasta

    Virgo
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    Re: Mi segunda oportunidad

    hola ^^
    e leido todos los capitulos hasta ahora
    y me encanto, q bueno q saku aya aceptado
    y q momento de lo mas incomodo debio ser el abrazo
    pero a la vez bien lindo ^^
    espero q pongas el siguiente cap pronto
    xq te esta quedando muy bien
    bueno...bye bye!!xD
     
  6.  
    fabrianny

    fabrianny Entusiasta

    Cáncer
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    Re: Mi segunda oportunidad

    Hola acá estoy reportandome que buen capi sólo te quería recordar Ryoma tiene los ojos color ambar y Sakuno los tiene color carmin o rojizos como mejor te suene. No es por criticar pero no se me hace la idea de esos colores que tú citaste salvo eso todo muy bien y espero la conti ok.
     
  7.  
    matuti_06

    matuti_06 Entusiasta

    Tauro
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    Mi segunda oportunidad
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    Re: Mi segunda oportunidad

    Bueno, aquí reportándome. Me alegra mucho saber que todavía hay personas que leen está historia. La mala noticia que les traigo es que el siguiente capítulo no saldrá hasta Julio 22 porque el colegio me impide trabajar en la historia, y ya voy a entrar a exámenes trimestrales. Lo peor de todo es que sexto curso son los exámenes más pesados y por ello el siguiente capítulo no saldrá hasta Julio, que es cuando tengo vacaciones. Espero que no pierdan el interés para entonces, porque tengo muchas buenas ideas para mejorar más aún la historia.

    Nos vemos.
     
  8.  
    blackrose18

    blackrose18 Usuario VIP Comentarista Top

    Piscis
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    Escritora
    Re: Mi segunda oportunidad

    Y esto por qué está abierto aún x.x!!!

    Bien, ya la autora lo revivió para nada y lo mismo vinieron a spamear, mejor lo cierro. Cuando lo vuelvas a continuar, por favor manda un PM pidiendo que se abra de nuevo.
     
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