Los primeros años en el Rikkai Dai Fuzoku

Tema en 'Prince of Tennis' iniciado por ~Gris Ootori Fuji~, 3 Abril 2008.

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    ~Gris Ootori Fuji~

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    Re: Los primeros años en el Rikkai Dai Fuzoku

    Hola y gracias a todas aquí dejo el otro episodio espero que
    les guste, por ahora estos capítulos son como una intro para
    llegar al meollo del asunto, bueno aquí lo dejo...Nos vemos ;)
    Episodio 4

    Los cinco demonios del Rikkaidai


    Q-Que sea… un… empate — dijo agitada Gris y tendiéndose en el suelo con los brazos abiertos, ahora volvía el dolor a su rodilla nuevamente.
    Es-está bien — se tiró Ayana a su lado haciendo lo mismo que Gris.
    El cielo tiene muchos colores hoy o ¿Es mi imaginación? — dijo Gris empezando a retomar el aliento.
    Pues así parece, yo lo veo igual que siempre — respondió ésta.
    Eso pensé — dijo ella sonriendo al firmamento, sentía algo raro en el corazón, ese muchacho le había “regalado” su pañuelo, ella no podía dejar de sonreír ahora, sentía una felicidad infinita.
    Bueno, supongo que debemos irnos ya — dijo Ayana poniéndose de pie. Volteó para salir a toda prisa pero su mirada se fijó en el peliazul que estaba allí de pie junto a otros dos más, que sin duda habían estado allí un buen rato y ella no se había dado cuenta. Ayana se congeló un momento.
    Ayana ¿Qué pasa? — preguntó Gris incrédula. Jamás hubiera pensado que el peliazul se quedaría. Seguro que quería su pañuelo de vuelta.
    ¡Ah! Seguro quieres tu pañuelo, pero tranquilo te lo devuelvo mañana — dijo ella amablemente, aunque sentía que su corazón iba a salir ahora. Sintió también la mirada de Ayana en su yugular.
    No te preocupes, sólo te estaba viendo — dijo él mirándola sonriente y con tanta tranquilidad que trasmitía mucha paz.
    ¿Ah? — se sorprendieron los cuatro al unísono.
    Eres Hanan o algo así ¿Verdad? — preguntó Sanada mirándola con el semblante serio, brazos cruzados y con su inseparable gorra que había sido regalada por su abuelo.
    ¿Bromeas? Esa Hanna Mei es mi hermanita odiosita, veo que te has cruzado con ella… bueno no soy ella si pensaron que era… ¡Vámonos Ayana! — dijo enfadada Gris, odiaba que la confundieran con su hermana y ahora sonaba sumamente despectiva, alejándose de ellos cojeando por el dolor directo a los camerinos.
    Hola, soy Ayana y ¿tú? — preguntó Ayana al peliazul ignorando a su compañera. El muchacho estaba dispuesto a responder. Gris se paro de golpe.
    Ayana, ¡Vámonos! — volvió a decir Gris comenzando a alterarse.
    Sí ya voy, espera sólo un minuto — se quejó ella sin dejar de sonreírle al peliazul. Gris se volteó rápidamente y se acercó a ellos, había recordado algo importante.
    … Ustedes llevan el uniforme de titulares del Rikkaidai, no entiendo son sólo novato… — dijo Gris sorprendida, levantado su índice a su sien para tratar de comprender.
    Desde hace unos días que somos titulares — respondió Yanagi sin problemas.
    ¡Wow!, ¡wow!, ¡wow! — sólo consiguió decir Gris con los ojos como platos, demasiado sorprendida con esa respuesta. Ayana estaba tan entretenida en mirar al peliazul que no había escuchado.
    Sí, vencimos a todos los titulares y nos dieron el puesto — contestó Yanagi que ahora se interesaba en entablar una conversación con Gris.
    ¿En serio? Eso es lo más genial que he oído en mi vasta existencia… — dijo emocionada Gris perdiéndose en sus pensamientos: tenía intención de derrotar también a esos titulares — Eso quiere decir que podemos vencer a los titulares del equipo de tenis masculino, ya que aquí me siento como que nunca saldré de mi frustración con el pésimo tenis que juegan las titulares de aquí. Eso haré mañana, los retaré.
    Hay un 79,26% de que pierdas — respondió Yanagi demasiado seguro de sus cálculos.
    ¡Ja! Eso lo veremos… por cierto soy Gris Ootori, ¿Y tú, nuevo titular del Rikkaidai Fuzoku? — preguntó Gris en una gran sonrisa y sonando irónica.
    Yanagi Renji, él es Sanada Genichirou y él es …
    Yukimura Seiichi — dijo él peliazul. Gris se paralizó por completo al escuchar su voz, era simplemente sinfónico. Lo que le recordó que debía ser cuerda y regresar a tierra.
    Bueno, ¡Vámonos Ayana! — dijo Gris, volviendo a su rostro serio, se despidió de ellos con un ademán en la mano y quiso sonreír pero le Salió más bien una mueca.
    Yo soy Ayana Atobe — dijo ella empezando a avanzar con todo el dolor de su corazón, el peliazul le sonrió y ella se estremeció.

    Al día siguiente Gris llegó dispuesta a retar a cada uno de los titulares del Rikkaidai y Ayana también, bueno había sido convencida por una persuasiva Gris. Hanna se había escondido para ver de lejitos a Sanada, pero después se sintió atraída por Nioh. “Kami-sama, ¿Qué pasa?” se cuestionó varias veces.
    Gris, se puso nerviosa al ver a Yukimura acercarse a ella y antes de que dijera nada, ella ya había sacado el pañuelo que escrupulosamente había lavado la noche anterior y luego de que secara lo había planchado cuidadosamente. Le dijo un simple “Toma” y él le había tomado de la mano y se había negado a aceptarlo de vuelta, Gris había temblado como nunca ante el contacto del muchacho y él lo sintió así, Yukimura consiguió regalarle una sonrisa. Gris al ver que el muchacho no aceptaba de regreso su pañuelo, pues con mucha alegría, emoción interna se lo volvió a guardar. Levantando sus hombros en señal de desinterés. Yukimura le volvió a sonreír.
    Gris al ver a uno de los titulares le retó de inmediato y hasta dijo cuantas palabras ofensivas para el orgullo del muchacho que terminó convenciéndolo. Ayana había hecho lo propio con otro. Mientras que Yanagi, Sanada, Yukimura, se habían puesto a observarlas, otros novatos como Nioh, Bunta, Jackal, les había llamado la atención que los titulares jugaran con chicas y todavía novatas.
    Lo que pasó a continuación fue el inicio de la historia de los cinco demonios del Rikkaidai Fuzoku. Gris había aplastado a todos lo titulares del Rikkaidai y Ayana había hecho lo mismo. Aunque eran más pequeñas aún y se veían totalmente débiles, ellas tenían un talento innato que lo llevaban en la sangre. Habían aprovechado la fuerza de su rival para actuar inteligentemente y devolverles con técnica los golpes de sus oponentes. Ellas eran unas chicas Prodigios. Su concentración en el juego era única. Esa fue la primera vez que Gris había combinado los movimientos del Ballet en un juego, usándolo con elegancia y estilo. Mientras que la Atobe había utilizado su don de ver perfectamente los puntos débiles de su oponente. Derrotaron a cinco titulares, pero no se atrevieron a retar en ese momento a los tres novatos, a parte de que ya estaban cansadas de los juegos anteriores.
    Esa Gris es un Alien — dijo Hanna acercándose donde Nioh, no le sorprendía ver a su hermana hacer eso, ella lo tomaba simplemente que era demasiado fácil.
    Eso creo — dijo Nioh sorprendido. Bunta simplemente reventó el globo de su chicle.
    Oye, e-esas, dos han derrotado a todos nuestros sempais — decía un intermedio medio aturdido.
    S-son increíbles — había dicho otro.
    ¡Ya está! — dijo Gris desperezándose.
    S-sí, no fue tan fácil, pero no podía dejar que tú les ganaras a todos y yo no — dijo orgullosa la muchacha Atobe, mientras se secaba con la toalla.
    Eso pensé, tú sufriste más, Atobe — dijo Gris burlándose de ella. La Atobe pensaba reclamar en ese momento.
    Me han derrotado — se acercó el castaño amargado, el que les había recibido las fichas de inscripción.
    Así parece — le sonrió Gris inocentemente mientras tomaba un poco de agua.
    Se han ganado el puesto de titulares del equipo del Rikkaidai — dijo el muchacho con mucho respeto. Gris se atragantó con el agua. Todos voltearon a verlo extrañados, estúpidos.
    Cof, cof,… ¿Tenías que soltar algo así mientras bebía agua? — se quejó Gris sin asimilar muy bien lo que había dicho.
    ¿Titulares? — preguntó sin creérselo Ayana. Habían jugado sí, pero por puro orgullo, no por ganarse un puesto de titular.
    Nosotros perdimos, ustedes ganaron, ahora son titulares — respondió frío, sin miramientos.
    ¿Está eso permitido?... es decir somos chicas, ¿Lo olvidas? — preguntó Gris tratando de entender eso que le estaba diciendo. Sus ojos se habían abierto más de lo normal y los de Ayana también.
    En las reglas no está incluido que el equipo titular no pueda contar con miembros femeninos. Es un equipo y puede haber tanto varones como mujeres, generalmente son hombres porque ellos son mejores que las chicas y…
    Sí, sí, ya entendí, en ese caso ¿Nosotras usaremos el uniforme de titulares? — preguntó Gris curiosa, eso tenía que ser una afirmación para sentirse completamente feliz.
    Por supuesto, mandaremos hacer uniformes con su talla, pero no serán uniformes femeninos sino más bien como los que usamos los titulares — dijo él con el semblante serio y el ceño fruncido.
    Nos veremos como niños — dijo Gris maquinando la idea.
    Y muy guapos — dijo Ayana. Las dos se empezaron a reír, demostrando así su lado infantil. El capitán castaño y enojón las miró entre sorprendido y ofendido.
    No puedo creerlo… Ayana estoy soñando, debe ser — dijo Gris reaccionando de lo que pasaba. Pellizcó a Ayana para comprobar si era o no un sueño. Ayana soltó un chillido de dolor — A pues no es un sueño.
    El castaño ceñudo se fue de allí, aún no podía aceptar su derrota, hasta ahora sumaron sus derrotas a cinco y todos ellos eran novatos y entre ellos dos eran mujeres.
    Oye, ellos parecen los cinco demonios del Rikkaidai — dijo uno
    Sí, he oído una leyenda, dónde decía que en un tiempo aparecerían cinco demonios que llevarían al Rikkaidai a la cima, pero que ellos serían los reyes del Rikkaidai, no había en la leyenda que serían entre ellos dos chicas y… — empezaban a cuchichear los intermedios y novatos.

    Gris y Ayana voltearon felices y cayeron en cuenta que “su” Yukimura estaba entablando una conversación amena con ella, con esa hermanita odiosita de Gris. Ambas pusieron su peor cara, para dirigirse donde ellos y…



    †KaTh GrIs†

    ****************************************************
    ¿Qué pasará ahora en el Rikkaidai? ¿Gris y Ayana qué le harán a la pobre de Mei? ¿Masaharu dejará de decir Puri~? Todo eso en el siguiente episodio, no se lo pueden perder.

    -------------NoTaS-----------------

    *El Ballet de Gris, es un movimiento elegante y con ritmo que perfeccionará más adelante, la veremos hacerlo a la perfección en un juego contra Haruka Hayato quien perderá y se unirá al Seigaku, junto a ella. Gracias al Ballet de Gris, es como ella obtiene el Muga no Kyouchi.
    *Ayana Atobe, es la que mejor visión tiene, puede conocer los puntos débiles de su oponente con sólo una vista, sabe perfectamente dónde caerá la pelota, gracias a su vista rápida calcula perfectamente su golpe dando la mayoría de veces en el punto que ella había estado marcando mentalmente.
    *La leyenda de los Cinco Demonios del Rikkaidai: Se había pasado de generación en generación, pero había sido distorsionada con el tiempo.

    ……………………………………
    Yanagi: Había un 79, 26% de probabilidades de que pierdan el partido -_-
    Kath: Déjame fantasear, es mi historia…*o*
    Masaharu: Puri~
    Hanna: Sigo creyendo que Gris en un Alien o_O
    Gris: … Somos gemelas ¿Lo olvidas?¬¬
    Yukimura: ^^
    Ayana: *-*



     
  2.  
    ~Gris Ootori Fuji~

    ~Gris Ootori Fuji~ Usuario popular

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    Miyuki Kaidoh

    Miyuki Kaidoh Guest

    Re: Los primeros años en el Rikkai Dai Fuzoku

    ola ola
    estuvo super la conti me encanto
    espero lo continues luego
    para saber lo que va a pasar

    buenu esu nu ma
    xauuuuuuuu
    kuidate
     
  4.  
    -May Atobe-

    -May Atobe- Fanático

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    Re: Los primeros años en el Rikkai Dai Fuzoku

    Kyaaaa al fin la termine ._. sorry por la tardanza, es realmente interesante visto desde el punto de vista de otro equipo... ¬¬ aunque yo soy la hermana favorita de Keigo yo, yo, solo yo... ¬¬ ok no ._. jejejejeje estuvo realmente buena, se ve cada cosa xD omg

    espero realmente la conti ;) avisame siempre que escribas porfis *-*

    Pd: Mi ser May Atobe ¬¬ mi solo mi... solo yo.... xD naaah

    ja-ne
     
  5.  
    Watanabe Aori

    Watanabe Aori Guest

    Re: Los primeros años en el Rikkai Dai Fuzoku

    hola me gustó mucho la conti
    ¿Qué es lo que le pasará
    ahora a la pobre de Hanna
    osea a mí?
    esas chicas no van a tener compasión
    ToT....
    si subes conti Avísame!!!!!
    Sayonara.........
     
  6.  
    neko chibi

    neko chibi Guest

    Re: Los primeros años en el Rikkai Dai Fuzoku

    ESTA BUENO EL FIC!!!
    nYA SEGUILO PLIS!!!
    BYE BESOS!!!
     
  7.  
    Renn

    Renn Usuario común

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    Re: Los primeros años en el Rikkai Dai Fuzoku

    sii!! al fin termine de leer los 2 capis que me faltaban ToT
    y por cierto me encantaron
    hasta yo me sorprendi de que sean titular O.O
    pero bueno mejor haci xD

    habra fiesta *-*

    juju no se pero tengo varias ideas en mente *perverso*

    no lo creo lo lleva en la sangre o.O xD
     
  8.  
    Keisy

    Keisy Guest

    Re: Los primeros años en el Rikkai Dai Fuzoku

    OwO me dio risa la conti jeje
    no puedo creer que las chicas
    hayan conseguido pobre de hanna
    que le harán esas muchachas
    se ve interesante...
    me gusta rikkai jijiji
    bueno ya me voy
    Adios!!!!!!!!!!
    .........NiCe HiStoRy.........
     
  9.  
    ~Gris Ootori Fuji~

    ~Gris Ootori Fuji~ Usuario popular

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    Re: Los primeros años en el Rikkai Dai Fuzoku

    Bien, dezu, ahora subiré el último capítulo del primer año y
    creanme que el segundo año será más divertido
    gracias a todos por sus post, de veras...arigato!!!
    ***************************************


    Episodio 5

    El primer año en el Rikkaidai


    Un océano de ráfagas de viento inundó los cerebros de esas dos muchachas, empezaban a arder de furia, sí, ¿Qué hacía Hanna Mei con su Yukimura? ¿Qué? Estaban esas dos muchachas pensando en mil formas de cómo atacar a Hanna, pobre de ella que ni cuenta se había dado que esas dos la estaban mirando con miradas asesinas y llenas de odio, “¿Qué hace ella con mi Yukimura?” pensaron las dos al unísono, por primera vez en la vida esas dos muchachas estaban sincronizadas y ahora estaban a punto de entrar a faceta burning (¡Qué Dios no lo quiera!!).
    Entre tanto, Yukimura y Hanna Mei, estaban en una conversación agradable, ella le sonreía de vez en cuando y él hacía lo propio.
    Así que Gris es una dormilona — comentó Yukimura en una sonrisa mientras pensaba en la idea.
    Sí, también es una renegona y una odiosa, sí, se la pasa todo el día molestándome que le haga su tarea y cosas así… — contaba Hanna con cierto orgullo de hablar de su hermana, además ese chico había demostrado que estaba interesado en su hermana. Algo que dedujo porque éste cuando se acercó le dijo algo como, me gustaría saber qué es lo que hace Gris en los ratos en que no está jugando tenis y ésta de había respondido con un “¿Gris tiene ratos en los que no juega tenis?” y eso había provocado la risa en ambos.
    ¡Hanna Mei! Queridísima hermanita ¿Qué haces en las canchas de tenis? — preguntó Gris con unos gestos medio raros en su rostro, sonando irónica y enfadada a la vez evitando las ganas de tomarla de los pelos y llevarla a rastras hasta la casa.
    Sí, a ti no te gusta el tenis, no entendemos ¿Qué haces aquí? — dijo Ayana ubicándose al lado de Gris con las manos en la cintura, también conteniendo las ganas de golpearla aunque fuera la hermana de Gris, y además si se parecía a ella estaría más feliz golpeándola imaginando que es Gris, una sonrisa apareció en su rostro cuando empezó a pensar en ello.
    Sólo hablaba con Yuki, no tienen porque molestarse “Hanna, disfruta de esto, lo estas haciendo, lo estas haciendo”— dijo Hanna sonriéndole a Seiichi para provocarlas, esto era entretenido, verlas allí sufrir por dentro mientras ella se robaba a su galán, siempre había querido encontrar la forma de vengarse de ellas y ¡Oh, por Dios! Esta era la oportunidad. Hanna reía divertida, mientras que las otras dos en su cabeza tenía un “¿Le dijo Yuki a mi Yukimura? ¡Desgraciada!” ambas ya tenían los puños presionados en los costados. Sí, tenían que contenerse, porque golpearla delante de Yukimura, de Sanada, Renji, Masaharu y Bunta, sería algo tedioso y no convenía hacerlo.
    En ese caso, ¡Suerte! — dijo Gris calmándose, sentía como su hermana disfrutaba de esto y no se lo iba a permitir. Esbozó una sonrisa fingida, y salió rápido a las duchas ignorándolos a todos, sí a todos.
    ¿Qué dices Gris? — se quejó Ayana acercándose a ella rápido. Ella sabía que la única que podía detener a Hanna de sus maldades era Gris.
    No importa, apresúrate, debemos bañarnos, ya pensaré en algo — le convenció Gris sin interés. Tenía que mantener en secreto “eso” que empezaba a sentir por Yukimura.
    Está bien — se rindió Ayana avanzando junto a ella.

    Habían olvidado todo por un momento, pero cuando salieron de allí se dieron cuenta que esa maldita Hanna Mei estaba con su Yukimura todavía conversando. ¿De qué tanto hablan? Se preguntaron.
    Esa Hanna Mei, no tiene caso… vámonos o sino perderemos las clases — dijo Gris rindiéndose también, pero de ésta, Hanna se iba a arrepentir de por vida, y que Kami-sama no lo quiera, porque cuando esas dos quieren vengarse, lo hacen y muy bien.
    Ya qué — dijo Ayana marchándose junto a Gris, arrogante como siempre.

    *+

    ¡Adiós! Ayana, nos vemos mañana, debo ir a la biblioteca todavía — se despidió Gris luego del entrenamiento de la tarde.
    Sí, nos vemos — dijo Ayana, aún estaba molesta con la odiosa de Mei.
    Gris avanzó, tenía la mochila al hombro, caminaba lento, perdiéndose en sus pensamientos, respirando profundo, pensando que su hermana era una afortunada, ella era la persona que más tiempo había entablado una conversación con el lindo Seiichi. Ahora su mirada era sombría, que fácil se opacaba. Subió los escalones lentamente como quién trae todo el mundo encima, sí, así como Atlas.
    Hola — saludó un muchacho cuando se encontró con ella en el pasillo que quedaba cerca de la biblioteca.
    No soy Hanna, por si no lo sabes — dijo ella sonando enojada, resentida con él.
    Lo sé — respondió él en una sonrisa. Gris se estremeció.
    ¡Imposible! Por lo menos deben pasar siglos para que alguien nos diferencie — dijo ella frunciendo el ceño, aunque se sintió estúpida por haber exagerado, sólo un poco.
    No lo creo, tú tienes una mirada distinta — dijo él, luego llevó su índice al rostro de la muchacha lo que provocó que saltara su cuerpo — y tus labios tienen un color rosa perfecto — dijo él recorriendo su índice por el rostro de la muchacha. Ésta se había quedado en Out, ahora no se podía mover, empezó a temblar con el simple contacto de él y su rostro se tornaba de mil y un colores, sí de mil y un colores. Él sintió eso y le encantó. Había dejado su mirada azulina en los ojos café de ella.
    Yukimura Seiichi, deja de jugar con mi preciado rostro — dijo ella sonando enojada-resentida-emocionada-fría, sí todo eso a la vez, nunca supo de donde sacó esas palabras, tal vez era algo que se le había pegado de Ayana.
    Lo siento, es una técnica de los ciegos para diferenciar los rostro — dijo él disculpándose por su atrevimiento. Gris ésta vez sí que se enfadó, hubiera preferido escuchar otra cosa que escuchar eso. Entonces eso quería decir que había hecho lo mismo con su hermana.
    Yukimura Seiichi, ¿Sabías que eres un idiota? — dijo ahora mirándolo con cólera. No se quedó a escuchar la respuesta del muchacho, simplemente pasó de largo para entrar en la bendita biblioteca. Yukimura se quedó frío con éstas palabras.
    Desde hace varios días, es decir, desde que la vio por primera vez se había sentido atraído por ella.

    «««««««««««Flash Back«««««««««««««


    Yukimura Seiichi, había salido de su Aula C, dispuesto a inscribirse en el club de tenis del Rikkaidai. Cerca de las canchas había encontrado a un sempai, y había empezado a cuestionarle varias cosas sobre el club, recibiendo buena información de aquel sempai.
    Él sintió la mirada, si que la sintió, volteó su rostro y su mirada se había fundido en una muchacha peliazabache de ojos café muy hermosos, de había quedado mirándola un buen rato, y hasta le había sonreído inconcientemente, pero finalmente, esa muchacha salió corriendo de allí jalando a su amiga consigo. Yukimura se había quedado perdido en sus pensamientos, pensando en ella, en esos ojos café, en esos labios de un rosa perfecto, esa imagen nunca se borraría de su mente, nunca.
    Su corazón dio un vuelco cuando la vio corriendo junto a otra muchacha, él estaba con dos amigos más a los que había pedido amablemente que lo acompañen a ver ésta “carrera” que se veía entretenida. Ellos aceptaron mirando a Yukimura inquisitivamente. Sanada pensó que aquella muchacha era Hanan o algo así, como había mencionado Yagyuu a la que había preguntado si era su borrador o no, pero que ésta en vez de responderle se había puesto de mil colores. Sanada hizo una mueca de desagrado al tener en su mente a esa muchacha y no porque le desagradara la muchacha, sino porque no la podía sacar de su cabeza.
    Los tres se sorprendieron al ver a la muchacha que caía. Se acercaron a ella rápido. Yukimura había preguntado un “¿Estás bien?”, estaba realmente preocupado, le sorprendió que ella no llorara por el dolor, o algo similar, sin dudarlo sacó su pañuelo y se lo amarró en su rodilla, había sentido la frialdad de la muchacha, pero había sonreído cuando ésta había temblado al tocarla. Eso le confirmó que ella sentía algo por él o algo así, y más tarde cuando ésta se levanto y volvió a correr, eso definitivamente había hecho que sin duda ella viajara directo a su corazón y sin boleto de regreso.

    «««««««««««End Flash Back«««««««««««««


    Jamás se vengaron de Hanna Mei, Gris a pesar de todo si quería a su hermana y hacerle algún daño pues no era lo más cuerdo que haría. En fin, los días habían pasado, Yukimura, Sanada, Renji (siempre son sus datos certeros), Masaharu (que por cierto resultó un as en el tenis), Bunta (quién había empezado a llamarse a sí mismo “genio”), Jackal, Gris y Ayane; habían emprendido una amistad, por lo mismo de que eran novatos y ellas ahora practicaban en las canchas de tenis masculino como titulares, orgullosas de llevar en su pecho el emblema del Rikkaidai. Durante el año, Hanna se había aproximado a Yagyuu y Gris había empezado a considerar a Nioh como “su mejor amigo”, de esos que nunca se olvidan, aunque le jugara trucos sucios y caer ante sus trampas, ese Masaharu era un as en los engaños, y eso Gris estaba aprendiendo de él, durante una semana se le había quedado lo de Puri~, y aprendió a acostumbrarse a ello, aunque al principio le había parecido molesto eso de escuchar decir Puri~ después de cada frase. Ayana sin duda, le encantaba estar cerca de Yagyuu al que llamaba “Caballero”, también había dicho que sólo con esa clase de gente ella se juntaba. Gris se mantenía fría con Yukimura aunque sintiera todo lo contrario, esa era la barrera que había formado y Seiichi había considerado eso de que ella sentía algo por él, nunca se atrevió a decirle nada salvo una vez que rompió su amistad y en cuanto a Ayana, hacía lo que fuera con tal de que él lo notara.
    En el equipo habían hecho las formaciones y Ayana y Gris habían quedado en dobles, ellas por primera vez en su vida tuvieron que combinarse para jugar en dobles y nunca fueron derrotadas, las llamaban “El Dúo de la Muerte del Rikkaidai” por lo mismo que no perdonaban a sus oponentes, iban dispuestas a aplastarlos y lo mismo hacían Yukimura, Sanada y Renji. Después de todo les venía bien el apelativo de “Los Cinco Demonios del Rikkaidai”.
    Con todo eso lograron ganar los torneos de distrito, Kantou, y hasta habían llegado a los nacionales, y por supuesto habían ganado. Gris y Ayana habían disfrutado la victoria de un Nacional, si que se sentía bien. En el otoño Bunta Marui, había derrotado a Jirou Akutagawa en un torneo de Novatos. Y fue en ese mismo otoño que Ayana y Gris se habían distanciado por completo, rompiendo así el famoso Dúo de la Muerte.

    †KaTh GrIs†

    ********************************************
    No se pierdan el próximo capítulo que ahora si empieza lo bueno… jeje xD

    --------NoTaS-------------
    *La combinación de Ayana y Gris ha sido perfecta, ya que con la visión y la cercanía de Ayana en la red y con Gris cubriendo los huecos que dejaba ésta desde el fondo su combinación quedaba perfecta. Un dato, fue en la final del Nacional cuando ellas habían sufrido verdaderamente un partido, logrando en ese partido la evolución de ambas como tenistas, Ayana había conseguido perfeccionar su Cord Ball favorita y Gris había adaptado el Movimiento de la Danza en estilo de dobles.
    *Gris jamás pudo derrotar a Sanada, ni a Yukimura.
    *Ayana no pudo ganarles a ninguno de los tres demonios.
    *Gris y Ayana no se enfrentaron nunca.
    *Hanna Mei, por primera vez se había acercado al tenis, nunca entró al club, pero iba para animarles.

    Hanna: Bunta, me debes un chicle. o_Ô
    Bunta: -O-
    Yukimura: ^^
    Ayana y Gris: *o*
    Masaharu: ¬¬ Puri~
    Renji: Hay un 45,54(periódico puro) % de que la escritora tenga un derrame cerebral, un 25,69% de que le haya dado una insolación y un 28.77% de que haya sido golpeada en la cabeza.
    Kath: ¬¬ xD





     
  10.  
    Miyuki Kaidoh

    Miyuki Kaidoh Guest

    Re: Los primeros años en el Rikkai Dai Fuzoku

    ola ola
    me gusto muxo la conti
    y se distanciaron
    las amigas

    puxia o esu nu me gusto

    pero se viene bien interesante
    espero lo continues pronto

    xq me dejaste metia
    yia
    xauuuuuuuuuuuuuu
    kuidate
     
  11.  
    ~Gris Ootori Fuji~

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    Re: Los primeros años en el Rikkai Dai Fuzoku

    ok no me pude resister, dezu, voy a subir un nuevo capítulo
    espero, y es en serio, que les guste tanto como a mi me
    gusta okas, me dicen si no les gustó porfa!!!!!!!!!!
    **********************
     
  12.  
    ~Gris Ootori Fuji~

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    Re: Los primeros años en el Rikkai Dai Fuzoku

    Episodio 6


    Renacer

    (Primera Parte)


    En uno de los árboles del patio trasero del Rikkaidai, donde la mayoría de los alumnos se sentaban a descansar. Una muchacha estaba sentada a la sombra del árbol más grande, estaba concentrada en su cuaderno en la mano, recientemente, con tantos sentimientos encontrados en su interior, había encontrado una cura perfecta para su única enfermedad: Yukimura. Había comenzado a escribir y no podía dejar de escribir. Debía hacerlo, tenía que hacerlo. Estar enamorada de él hace como un año atrás era algo que no podía soportar. Gris tomó un mechón de su cabello negro y se lo colocó tras la oreja y suspiró. Ella mantenía sus ojos cerrados con la cabeza arrimada al cerezo cuando la presencia de alguien la obligó a abrirlos. Masaharu se encontraba parado frente a ella, con sus ojos verdes brillantes y su corbata desatada. Se detuvo en el césped frente a ella, mirándola fijamente.


    ¿Qué sucede? — preguntó la peliazabache.
    Masaharu esbozó una media sonrisa aún así sin mostrar sus dientes. Se acercó a ella y se sentó a su lado.
    Tienes que hacerlo Gris — La peliazabache fijó sus ojos café en él. Parecía tan misterioso, serio y lleno de secretos. Bastante enigmático y a la vez apuesto. Entendía por qué las chicas del Rikkaidai se morían por él y sin embargo, ella no veía nada especial en él que llamara su atención. Todo lo que él era, ella también lo era a la vez.
    Pensé que no estarías aquí — confesó Gris sonando indiferente. — Creía que pasarías el día con alguien, como todos, haciendo algo.
    No quiero desgastar mi tiempo con nadie, si tengo que hacer algo que sea con alguien con potencial. Aún no estoy seguro de qué tan inteligente seas, y voy a averiguarlo ahora. Puri~
    ¿Ahora? — dijo ella. — ¿Desgastar tu tiempo con los demás?
    Sí, debo empezar a hacer algo por mi amiga, tienes que hacerlo, debes decirle a Yukimura todos tus sentimientos hacia él — dijo él.
    No,… ¿y Ayana Qué? Ella es mi amiga, no puedo hacerle esto, sé que Yukimura… bueno… — dijo ella cabizbaja.
    No creo que eso importe ahora, debes hacerlo por tu bien y el de él, ambos se aman, estoy más que seguro — confesó él mirándola con cariño.
    Sí, pero olvídate de mí ahora, ¿Por qué tú no le has confesado tus sentimientos a Hanna, a mi hermana? ¿Por qué estas sólo? — preguntó ella, quería saber esa respuesta, a lo mejor encontraba la salida a su problema.
    Por la misma razón, por la cual tú estás sola. —
    La peliazabache se quedó en silencio y miró su cuaderno. Pasaron unos segundos antes de que volviera a hablar.
    No creo que sean las mismas circunstancias — dijo ella casi en un susurro.
    Masaharu Nioh la miró y vio el gran vacío que su alma forjaba. Dolor puro moraba dentro de ella. Aquello resultaba absorbente.
    Lo son para mí — admitió el peliplateado siguiendo el camino de la conversación. — Sanada y yo, bueno él no lo quiere admitir, pero… — Gris levantó una ceja dudosa.
    ¿Acaso Sanada lo aceptará alguna vez? ¿Por eso no puedes decirle nada? — Nioh miró al frente.
    No
    Vete, quiero estar sola.


    Gris era el tipo de chica que disfrutaba plenamente de sus momentos en soledad. Muchas veces, cuando el dolor de su alma superaba cualquier medida dentro de lo soportable, prefería estar con su amigo y así olvidar la crisis interna con la cual luchaba diariamente.
    Desde el día de su nacimiento, hasta la actualidad, la peliazabache había sido intensa y apasionada en cada una de las cosas que hacía, decía, sentía o creaba. Inexcusablemente era esa intensidad que la caracterizaba, la que la hacía vivir en el borde del precipicio casi todo el tiempo. En varias ocasiones había maldecido el ser tan “Lacrimosa” como la describían sus hermanas. Y es que ella, por cada paso que daba, experimentaba una inundación total de emociones e ideas. Era exagerada, como una pintura barroca en su máximo esplendor. Lo sabía, y lo detestaba. Odiaba su condición con tanta pasión que solo le recordaba patéticamente el mismo hecho de su desbordante personalidad. Tal vez, si no hubiera adquirido tales características no se encontraría sufriendo de la manera que ahora lo hacía.
    Una de las razones por las cuales en definitiva se había alejado de Yukimura era por que no se encontraba con ánimos como para fingir felicidad que actualmente no sentía. Odiaba tener que actuar delante de los demás. Tampoco quería escuchar a Ayana hablar sobre lo fantástico que sería Yukimura como novio, porque entonces, literalmente, se lanzaría desde ese puente.
    “¡Otra vez dramatizando!” pensó con rabia mientras volvía a escribir en su cuaderno.
    Por primera vez en el día se sintió en paz.
    Escribir era como un tratamiento que la ayudaba a deshacerse un poco de todas aquellas ideas y emociones que constantemente la encerraban y obligaban a huir de sí misma. Era fantástico lo que un papel y un bolígrafo podían hacer.
    Tal vez aquel día sola no sería tan malo como creía.
    Aunque estar a solas la había tranquilizado un poco y el dolor había cedido, ahora sentía cómo la angustia y la rabia se apoderaban de ella. No podía entenderlo ¿De dónde provenían todos aquellos sentimientos? ¿Era acaso alguna frustración escondida? Odiaba no poder entenderse en lo más mínimo ¿Por qué tenía que ser tan complicada? Nuevamente deseó ser otra persona mientras tomaba otra hoja luego de arrugar la otra. En ese preciso momento alguien se acercó delante de ella.
    Gris fijó sus ojos café en el chico que había acabado de llegar. Su cabello era de un azul intenso y su piel notablemente clara. Sus ojos, de color zafiro, dejaban ver una personalidad enigmática y algo opresora. No tenía el uniforme, por lo que tratándose de cualquier otra persona ella no lo habría reconocido jamás. Lamentablemente, no fue así, ella quería no reconocerlo pero era así. Yukimura Seiichi, era todo un tabú, sí, eso lo sentía perfectamente, sus emociones se combinaban, odiaba cuando sucedía eso. Pero eso no le quitaba lo adorable que era tan solo verlo.
    Gris levantó una ceja algo interrogante mientras él se detenía frente a ella.

    ¿Sabes? Pensé en poner un letrero en el que diga que éste árbol está ocupado — dijo la peliazabache con un tono algo rudo. — En otras palabras; llegué primero y no quiero a nadie aquí.
    El chico la miró apagado con una sonrisa fingida en sus labios.
    No veo tu nombre en él — dijo el muchacho mientras astutamente se sentaba al lado de ella. — Y en el caso de que lo estuviera no me importaría.
    Gris lo vio con rabia mientras él miraba al frente y se quedaba en silencio, sentado, esperando que ella rompiera el silencio.
    Puedes hacer lo que quieras — dijo Gris mientras seguía escribiendo en su cuaderno.
    Yukimura seguía sentado y ni se inmutó por las palabras de la peliazabache. Normalmente, nada captaba la atención del muchacho, mas la peliazabache lo había hecho en cuestión de segundos, siempre lo hacía. Había algo en ella que él había encontrado encantador. Ella era una chica simple, y eso de cierta forma le gustaba. Era difícil encontrar mujeres así. La mayoría, se bañaba en maquillaje o en ropa de marca como si eso comprara su inteligencia perdida.
    Analizándola, con tan solo un par de miradas había notado una personalidad introvertida hacia él. Él confiaba en sus instintos, y algo le decía, en el fondo de su ser, que aunque la peliazabache frente a él parecía no tener nada fuera de lo común; estaba terriblemente equivocado. Sin embargo, prefirió seguir siendo un completo enigma y permaneció callado cerca de ella.
    Gris se levantó sin siquiera mirar a Yukimura, lo que produjo que él sonriera. Así que la peliazabache tenía su carácter, después de todo.
    Se levantó, tomó su bendito cuaderno y salió con tanta prisa, que no permitió al chico informarle que, al levantarse, una de las hojas de su cuaderno había caído al suelo.
    Gris se había dirigido al jardín, uno de los lugares más hermosos del Rikkaidai que merecía ser visitada a cualquier hora del día. Era simplemente poético. Miró a su alrededor y se sintió aliviada. Había estado buscando durante horas un lugar solitario. La soledad últimamente la sentía reconfortante. Estuvo plantada en ese lugar durante unos minutos. Respiró profundo y sintió que estaba acompañada. El delicioso sentimiento de soledad se desvaneció rápidamente cuando volteó y sus ojos café chocaron con unos azules que la observaban no muy lejos.


    †KaTh GrIs†

    ******************************************************************
    ------------------NoTaS-------------------------
    * Gris escribe a parte de jugar tenis, era una forma de desahogarse de sus problemas.
    * Masaharu Nioh y Sanada Genichirou han estado enamorados de Hanna, pero ninguno de los dos se atreve de decirle nada.
    * Yukimura se había fijado únicamente en el tenis soportando el rechazo de Gris durante todo el año anterior.
    * Por cierto, éste ya es el segundo año en el Rikkaidai Fuzoku.


    Hanna: T_T
    Masaharu: Puri~
    Gris: ¬¬
     
  13.  
    Miyuki Kaidoh

    Miyuki Kaidoh Guest

    Re: Los primeros años en el Rikkai Dai Fuzoku

    ola ola
    me gusto muxo muxo
    la conti

    mmmm sanada y nioh se enamoraron de hanna
    que lindo

    el de ojos azules creo saber kien es
    buenu esu nu ma
    xauuuuuuuuu
    kuidate
     
  14.  
    Sora Hitomi

    Sora Hitomi Usuario popular

    Sagitario
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    Re: Los primeros años en el Rikkai Dai Fuzoku

    Hermanaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!, que bello relamente bello.
    Me gusta mucho como escribes de verdad :*o*:, mi tambien quisiera escribit así.
    Bueno lo que quiero decir es que lo continues rapido si?.
    Eso es todo.

    Ja-ne!
     
  15.  
    Watanabe Aori

    Watanabe Aori Guest

    Re: Los primeros años en el Rikkai Dai Fuzoku

    Hola hermanita, me gustó mucho
    la conti ToT estuvo Kawaii!!
    sigue escribiendo así que está bonito
    y ahora espero también la historia de
    Hanna Mei, es decir mi historia...
    chau hermanita...
    ............Sayonara...........
     
  16.  
    -May Atobe-

    -May Atobe- Fanático

    Escorpión
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    Re: Los primeros años en el Rikkai Dai Fuzoku

    Estuvo muy buena, verdaderamente me encanto, *-* sorry por no ponerme pronto al corriente, yo solo puedo leer los fines de semana ._. almenos por ahora xD pero bueno vendran tiempos mejores, me encanta tu forma d eescribir Kath, eres profunda y sabes describir bien las emociones y carácter de tus personajes, además de sus buenos corazones, las escenas con Niou me matas *-* ese hombre es súper sexi, aunque mi favorito en el Rikkai es Kirihara *-* Kiri-Kun kyaaaaaaa >_<...

    En fin la historia esta tomando un rumbo romántico he interesante, me encantara seguir leyendo, por fis avisame cada vez que tengas conti ToT para seguirte el ritmo. ;) Te apoyo un monton espero conti.
     
  17.  
    neko chibi

    neko chibi Guest

    Re: Los primeros años en el Rikkai Dai Fuzoku

    ta bueno tu fic!"!!!! segui haci!!!Nya!!!
     
  18.  
    Keisy

    Keisy Guest

    Re: Los primeros años en el Rikkai Dai Fuzoku

    ToT estuvo muy bonito, está genial
    la historia, sigue escribiendo así
    me gusta el dramatismo jeje
    y Masaharu, lo adoro es lindo
    ya sé quien es ese peliazul que
    llegó al jardín jeje,
    ya quiero conti, conti, conti
    Ya me voy
    Adios!!!
    ...........NiCe HiStOry............
     
  19.  
    ~Gris Ootori Fuji~

    ~Gris Ootori Fuji~ Usuario popular

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    Re: Los primeros años en el Rikkai Dai Fuzoku

    ToT Arigato a todas por sus post,
    de veras que sí, las quiero un montón,
    bueno aquí viene lo más importante una
    escena que ustedes queridos lectores no
    se pueden perder jaja, o al menos no por
    ahora, bueno sin más que decir les dejo la
    continuación del episodio anterior,
    con ustedes Renacer (Segunda parte)
    P.D: ToT May prometo avisarte cuando
    suba el episodio,
    Nos vemos!!!
    Gambatte ne!!!
     
  20.  
    ~Gris Ootori Fuji~

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    Re: Los primeros años en el Rikkai Dai Fuzoku

    Episodio 7


    Renacer

    (Segunda parte)



    ¿No tienes algo mejor que hacer que perturbar los lugares que elijo para estar sola y alejada de la sociedad? — dijo Gris incrédula ante su mala suerte.
    Yukimura esbozó una media sonrisa y caminó hacia ella.
    El sarcasmo no se te da, así que déjalo — dijo mientras metía sus manos en los bolsillos. Ella jamás pensó que él le diría algo así, estaba molesto definitivamente.
    Pero mi paciencia se agota y llega hasta dos veces que me hacen lo mismo. Así que, si te vas a quedar, entonces yo me voy — La peliazabache caminó en dirección opuesta cuando la voz de Yukimura la obligó a pararse en seco.
    “Te amo”

    El corazón de la peliazabache creyó pararse indefinidamente al escuchar la primera vez que él le decía que la amaba, a parte que decir un “Te amo” era demasiado serio. Quiso hablar, pero su voz había desaparecido y ahora su garganta parecía causarle dolor continuo. Se volteó lentamente para ver al peliazul. Yukimura le sonrió apenas.
    El viento adquiría cada vez más fuerza en el jardín del Rikkaidai. Sí, hacía frío; pero Yukimura no podía sentirlo. Ahí estaba, curiosamente, parado frente a una pálida peliazabache, cuya belleza parecía resaltar más que cualquier flor que había en el jardín. Estaba frente a ella, y al notarlo sus ojos azules se llenaron de lágrimas. Le costaba entenderlo, le costaba mantener su hombría y su firmeza frente a alguien que lo único que parecía querer era destruirlo. Muchas cosas rondaron por su mente. Miraba fijamente en los ojos de la mujer que amaba, en esos ojos café que, a pesar de todo, aún no habían perdido del todo su inocente característica, y lo único que veía era el dolor que él le había causado. Gris, la Gris desequilibrada y cruel que tenía a dos centímetros no era más que el resultado de sus acciones. Tenía que haberle dicho que la amaba hace mucho. Todo era su culpa…SU culpa.
    Ella humedeció sus labios y, aunque sus ojos café se vieron perturbados por lágrimas, no las dejó salir mientras caminaba hacia él.


    “Te amo” — volvió a repetir mientras ella se acercaba a él lentamente.
    Ante esto la peliazabache dejó que la barrera que inútilmente había colocado cayera. Y sí, lloró, porque se sintió quebrantada en lo más profundo, y porque por alguna extraña razón sentía aquello como una tragedia terrible y a la vez una alegría infinita. Esas palabras “Te amo”, claro, era eso, ella también lo amaba. No podía definir cual era su sentimiento hacia Yukimura, no sabía que era, hasta que el dijo “Te amo”, eso ella también sentía, pero, por más que trató de que sea mentira, debía aceptarlo, ella también lo amaba.


    No lo haré — dijo ella entre sollozos mientras los dedos de él se movían, acariciando el rostro de la chica. Pudo sentir cómo su cuerpo se estremecía ante su roce. Su piel era suave, tersa. — No puedo hacerle esto a mi amiga.
    Gris, por primera vez piensa en ti y piensa en mí, ¿Qué no vez que me estás destruyendo, que te estás destruyendo?…
    Gris se soltó de él. Sus ojos café se fijaron en los de Yukimura por unos breves instantes en los cuales ninguno de los dos sintió nada más que dolor,…dolor porque fueron demasiado cobardes como para defender lo que sentían.
    Sus ojos azules se fijaron en ella, en la belleza que recorría su puro rostro inocente, dolido y ahora bañado en lágrimas dulces que caían como pétalos sobre sus mejillas.
    Perdóname — dijo ella casi sin voz. Todo su cuerpo temblaba, él lo podía sentir con tan solo sostener sus manos. Trataba de contener las lágrimas inútilmente, él ya la había descubierto.
    No tengo nada qué perdonarte — dijo él dejando caer una que otra lágrima.
    No quería que me vieras así… — dijo ella sollozando.
    Un profundo dolor creció en el pecho del peliazul. Era como si, el verla sufrir, fuese un tormento demasiado grande como para que él pudiera soportarlo y recién lo había notado. ¿Cómo fue tan estúpido como para no notarlo antes? Esto que ella sentía era más que doloroso, algo por el que la muchacha luchaba constantemente, ella siempre se resistió a sentir aquello que sentía por él.
    Gris humedeció sus labios y contuvo la respiración. Su rostro seguía cubierto de lágrimas.
    — Por es yo….perdóname, no puedo seguir aquí por más tiempo — dijo ella alejándose en contra de su voluntad — Debo irme ya…
    Yukimura la tomó por el brazo y la obligó a volver a él. Sus ojos azules la penetraban con fuerza y ella sólo pudo sentir cómo todas sus energías se desvanecían ante aquella mirada. Siempre había sido una mujer fuerte e inteligente, pero ahora sabía que aquella fortaleza en verdad nunca existió dentro de ella…tan solo era una barrera que había colocado para tapar el gran vacío que existía dentro de ella; para protegerse del dolor. Y ahora, frente a él, se sentía desnuda, completamente indefensa.
    ¿Por qué te vas?... Si dices que no me quieres, en este momento yo te dejo y no vuelvo a molestarte mas — le dijo él molesto. — ¿Por qué siempre tienes que hacer todo lo contrario a lo que realmente quieres?
    No lo entiendes, no tengo el valor de hacer esto, pero tú mejor que nadie debes saber que…que yo también… te amo. —Yukimura haló su brazo hacia él y la tomó por la cintura pegándola a su cuerpo. Gris sintió que el corazón se le había subido a la garganta. Podía sentir el pecho del chico quemarla a través del uniforme. Quiso soltarse, pero había quedado incapaz de moverse entre sus brazos. El aliento del peliazul se mezclaba con el de ella, y ahora parecía embriagarlos a ambos.
    Ya encontraremos una manera de solucionarlo, te lo prometo — dijo él bajando la mirada y fijándola en los labios de un rosado perfecto que tenía tan cerca de los suyos. Podía sentir todo el cuerpo de la peliazabache temblar sobre el de él. Su aroma a naturaleza y virginidad logró encender todo dentro de sí. No podría soportarlo.
    Por favor suéltame… — dijo ella sintiendo cómo sus sentidos la traicionaban. La cercanía del peliazul era demasiado peligrosa, era más de lo que podía tolerar. Una mano en la cintura de ella y la otra dibujando el rostro de ella con su índice. Él creía que besarla a ella tenía que ser artístico, así que primero debía dibujarla a ella como una pintura de Renoir. — ¡suél…tame! — Pero Yukimura no la soltó ni por un instante, por el contrario, la pegó aún más a él y hundió su cabeza en el cuello de la peliazabache, rozando sus labios en la tersa piel que lo cubría. Aquello fue como un choque de electricidad en todo el cuerpo de Gris. Sus piernas se relajaron demasiado y creyó caer al suelo, pero aquello no sucedió porque él la sostuvo con fuerza, decidido a impedir que se alejara de él.
    ¿En verdad quieres que te suelte? — le susurró en el oído. — dime que quieres que te deje, y juro que lo haré.
    Gris quiso decirle que la dejara ir, pero las palabras no salieron de su boca. Era como si su cuerpo se negara a hacer lo que su cerebro le ordenaba. Yukimura fijó sus ojos en los de ella y una media sonrisa se dibujó levemente en la comisura de sus labios.
    No te iba a soltar de cualquier forma… — dijo mientras su mano acariciaba el rostro de ella secando sus lágrimas.
    El contacto con su piel fue terrible esta vez. Gris cerró los ojos sintiendo que iba a morir en ese mismo instante ¿por qué no podía huir? ¿por qué si era eso lo que su mente le decía? Estaba siendo débil, y la debilidad siempre traía consigo consecuencias terribles. — Por favor, no me alejes de ti… — le dijo él mientras empezaba a besarla en la frente.
    No puedo…tengo que irme… — dijo ella casi sin voz y sin saber realmente lo que estaba diciendo. ¿Por qué se negaba a estar con él?
    Siempre estás lejos… siempre tienes que irte…, no voy a soportar más tiempo sin tenerte — dijo mientras sus labios ahora bajaban con el rostro de ella.
    Creí que no te importaba — dijo ella casi en un susurro.
    Qué equivocada estás… — dijo él a punto de sellar ésta conversación con un beso y ella ya había cerrado sus ojos para recibir ese tan ansiado beso, esos labios que había soñado todas las noches y que tanto le había costado besar. Estaba a punto de encontrarse con sus labios.
    Capitán Yukimura… ¡Ah! — dijo una voz que hacía su aparición en aquella escena, interrumpiendo ese tan ansiado beso de ambos. Gris se quejó con indignación. ¿Acaso no podía besarlo ni siquiera en el mundo real? Yukimura le sonrió y ambos voltearon a ver quien había interrumpido su preciado momento.
    ¿Sucede algo, Bunta-kun? — preguntó amablemente Yukimura.
    No, sólo lo buscaba para preguntarle si hoy tendríamos entrenamiento o no — dijo él algo apenado por haber arruinado su momento a solas.
    ¿Interrumpiste sólo para saber si había entrenamiento? — preguntó Gris ligeramente enfadada, el muchacho asintió con una mano en la nuca, símbolo de arrepentimiento — ¡Yooo lo matoo! — dijo en una sonrisa. Bunta reventó su chicle y salió disparado de allí. Gris rió suavemente, Yukimura encontró eso encantador, hace mucho que no la había visto reír. Y él la abrazó, sí, para tenerla cerca, para sentirla por primera vez, la paz que sintió en ese momento fue infinita, ella ya no se resistiría más a estar lejos de él. Al fin ambos habían aceptado su amor, y ahora estaban decididos a mantenerlo a como de lugar. No más dolor, no más sufrimiento. Un año ya había pasado desde que se sentían vacíos, perdidos en la nada.
    He estado enamorado de ti desde el primer momento que te vi en las canchas de tenis y luego tú huyendo de allí llevándote consigo a tu amiga a rastras, he estado enamorado de ti cuando nos cruzamos en el pasillo, cuando te vi correr, cuando te caíste y te acerqué un pañuelo, cuando permanecías fría, indiferente, cuando te enfadaste con tu hermana, cuando ganaste a todos los titulares, cuando me preguntaste si era un idiota y yo respondiéndome que sí, cuando entraste al equipo, cuando ganamos los torneo, estaba enamorado de ti, cuando entrenábamos juntos y allí no existía nadie, solos tú y yo…
    Yukimura Seiichi… yo también estaba enamorada de ti desde el primer momento. ¿Por qué lo dejamos pasar?
    Al fin sintieron que ahora ya nada podía separarlos, al instante también supieron que la primera vez que se besaran debía ser artístico y que cuando lo hicieran por primera vez se darían cuenta de que su amor sería para siempre, su abrazo que duró unos minutos ellos sintieron que fue una eternidad, todo ese tiempo que habían estado lejos, en serio necesitaban ese abrazo, se tomaron de la mano y salieron de allí, de ese lugar que sin duda era apasionante, aquel lugar que era cómplice de su amor. Ella sabía que era “Prohibido” por lo que sentía respecto a quien consideraba su amiga, pero ya no podía soportarlo más, quería estar cerca de él ahora y ya nada la detendría, defendería su amor a como de lugar. Varias veces ella se había creído que él nunca la amaría, que nunca la tomaría en cuenta. Y él había sentido que ella era una flor difícil de encontrar, tenía espinas, sí, espinas que lastimaban, su constante rechazo, era lo que lo hacía sufrir en silencio. Ella, sabiendo lo que su amiga sentía por él, había tenido que esconder su amor allí en el fondo de su corazón, en el desván de su mente, para no hacerla sufrir, pero aceptando el dolor, el sufrimiento que ella sentía al permanecer lejos de él. Y lo más cerca que estuvieron fue en un baile, donde Yukimura le había dicho en el oído que le gustaba y desde ese momento ella se había alejado de él. Concibiendo en ese momento un dolor tan grande entre los dos, un vacío en sus miradas, un sufrimiento en silencio. Sus amigos lo notaban, cuando ellos cruzaban sus miradas, cuando reían falsamente, cuando evitaban cruzarse o hablarse en alguna práctica. Todo eso había pasado hace un año. Ayana había vivido engañada o ella misma quería engañarse, quería creer que Yukimura no le hacía caso, no la notaba porque simplemente ahora estaba concentrado en el tenis, en ganar esos benditos torneos. Todo eso había causado el dolor en éste triángulo amoroso, en donde ahora una sola persona saldría herida.

    †KaTh GrIs†

    ****************************************

    --------------NoTaS-------------------

    * Gris soñaba con el beso de Yukimura, pero siempre era interrumpida por su madre o sus hermanas y jamás podía besarlo en sueños.
    * Auguste Renoir, pintor impresionista francés, famoso por sus pinturas brillantes e íntimas, en particular las que representan desnudos femeninos. Considerado como uno de los más grandes artistas independientes de su época, es célebre por la armonía de sus líneas, la brillantez de su color y el encanto íntimo de sus muy variados temas pictóricos. A diferencia de otros impresionistas, le interesó más la representación de la figura humana individual o en retratos de grupo que los paisajes. Además, tampoco subordinó la composición y plasticidad de la forma a los intentos de interpretación de los efectos lumínicos.
     
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