Chūō Leshy Tattoo Studio [Estudio de tatuajes]

Tema en 'Ciudad' iniciado por Zireael, 29 Noviembre 2022.

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    Zireael

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    Su carcajada por mi reacción se me contagió a medias, lo suficiente para sacarme una risa ligera, y seguí haciéndome el indignado con todo lo demás. Para estar más usado que trapo de conserje me las estaba dando de muy digno, pero bueno ese el precisamente el chiste de la tontería. Solté el resto de la risa por la nariz, negué con la cabeza como para decirle que no tenía remedio y me encogí de hombros.

    —Para empezar nunca dije que estuviese a la venta —respondí aunque se notó que tuve que contenerme de aflojar la risa de nuevo.

    Con eso regresamos a la estupidez de antes, más o menos, accedió a lo de la noche sin final, me besó y sus brazos se colgaron en mi cuello cuando encontré su cintura, me pareció bastante automático a decir verdad. La muy tonta soltó lo de que le gustaba que le tiraran los tejos, que como bien decía era obvio que te cagas, y me permití una sonrisa mientras le dedicaba una caricia distraída en la cintura.

    —Ya, pero si lo dices a los cuatro vientos te voy a comenzar a cobrar —advertí por la pura gracia—. Tarifa de tirador de tejos profesional, de una vez te digo que no es poca cosa.

    A la pobre criatura le maté la idea del beso con la mordida, me di cuenta, pero su reacción me hizo la debida gracia y cuando la dejé ir la vi limpiarse con su propio hombro, lo que me dejó el espacio para acomodarme. Sin embargo, en uno de esos chispazos de empatía y puede que tuviese todo que ver con el hecho de que el cuerpo se me estaba enfriando, su aroma o de lo que sea que comenzaba a identificar como Sasha me zarandeó un poco el cerebro.

    Por mucho que hubiese pretendido correr como imbécil no podía negar que esta chica transmitía calidez, así se le volara la pinza o terminara metida en puras mierdas para sobrevivir, si una la pillaba por el lado correcto no dejaba de ser cálida. Me pregunté hasta que punto no habría regresado por eso y porque no le había quedado más que aceptarme como el paria que era.

    ¿Me quedaba porque confiaba en que era lo bastante tonta para seguir revolviéndose conmigo a pesar de mi lugar en la pirámide? ¿No era incluso más irresponsable que andar jugando con la gente según me saliera de los cojones? La verdad no estaba seguro y para este punto ya no tenía mucho caso ponerse a pensarlo.

    Éramos una suerte de sociedad anónima y podía vivir con eso.

    Con entregarle cuchillos para que lo afilara.

    Su caricia en el cabello detuvo mi tren de pensamiento y aflojé algo más de peso en su dirección, a la vez que dejé salir algo parecido a un bufido cuando soltó lo del caballero con evidente ironía. Habíamos arrastrado el asunto toda la noche, a ese paso iba a ofenderme y todo si se le olvidaba de repente.

    —¿Me esperaste junto a una floristería y hasta ahora vienes a pedir flores? Te falta cancha, cielo —atajé en un murmuro, divertido—. Ahora tendré que jurarte amor eterno con, no sé, un diente de león.
     
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    Gigi Blanche

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    —Todo está a la venta al debido precio —repliqué, hablando hacia el frente y sin preocuparme por darle más importancia al asunto.

    Podría haber aprovechado y pedirme literalmente cualquier cosa, pero eh, no era mi trabajo espabilar niños. Nos reunimos junto a la moto, amenazó con cobrarme lo que le salía tan fácil como respirar y arqueé una ceja, oyendo su título inventado antes de encogerme de hombros, aparentemente desinteresada.

    —Cielo, si pretendes cobrar algo, y cobrarlo caro, debería ser algo que no cualquiera haga —argumenté, con todo el descaro del mundo—. Leyes del mercado, ¿no?

    Era algo gracioso pensar en la facilidad con la cual las personas podían balancearse entre espectros, también en la naturalidad aparente que nos obsesionábamos con estirar sobre cualquier mierda mínimamente parecida a la honestidad. Venía en el paquete del control de impulsos, suponía, y no me desagradaba. Quizás al final no me molestara aceptar el contacto que me ofrecieran, así fuese un simple mentón presionando mi hombro, por el simple hecho de no poder erradicar la pequeña parte de mí convencida de que realmente no lo merecía. La calidez ajena la silenciaba, eso era todo.

    —No, no lo entiendes. Tenía que ser un intercambio, por eso conseguí la cerveza y acepté el tatuaje primero —murmuré, también divertida, rascándole suavemente la nuca—. Fue todo un plan maestro. Aunque el diente de león no suena mal, no soy quisquillosa.

    Habiendo dicho eso, tomé aire por la nariz y me removí ligeramente, instándolo a separarse. Saqué la mano de su cabello, también, y la regresé a mi espacio. Le sonreí al encontrar sus ojos.

    —¿Vamos?
     
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    Su comentario de que todo estaba a la venta a su debido precio me sacó una risa baja, fue sutil pero cargó un tinte diferente porque lastimosamente eso era algo que tenía muy claro. Podíamos hablar de muchísimas cosas que seguían esa lógica, desde mierdas materiales hasta cosas abstractas como la información y otras incluso más nefastas. No valía la pena mencionarlas ahora, no cuando habíamos tenido un rato de distracción del caos que parecía rodearnos.

    Seguí fluyendo en la eterna estupidez que nos manejábamos y esta vez me hice el ofendido por lo de que si iba a cobrar, tenía que ser por algo que no hiciera cualquiera. ¿Cómo se atrevía a insinuar que los tejos que le estaba tirando eran como los de cualquier otro? ¡Eso era una falta de respeto! Ni mis peores enemigos se atrevían a tanto.

    —Ni siquiera te he terminado de conquistar y ya me estás rompiendo el corazón, ¿te parece normal? —solté con tono de reproche.

    Me rascó la nuca mientras seguí hablando, lo que dijo me hizo reír de nuevo y parpadeé con cierta pesadez al asumir que pronto iba a tener que quitármele de encima. ¿Un intercambio? ¿No era eso lo que llevábamos haciendo desde la gracia de los teléfonos que había desgraciado todo? Íbamos a tener que pensar un poco mejor los planes de acción, sin duda.

    —¿Hasta un diente de león aplastado? Cuidado con dónde pones la barra, que luego no pasa de ahí.

    La dejé separarse, tomé mientras le regresaba su espacio y me puse la chaqueta de nuevo para después alcanzar el casco con una mano, con la que me quedó libre volví a acomodarle el cabello como había hecho temprano. Le dediqué una sonrisa bastante tranquila, no se pareció en lo más mínimo a las que le dejé ir en la sombra de las escaleras, y le ajusté el casco como si llevara haciéndolo todo el año y no solo esa noche.

    —Vamos —secundé en voz baja.

    La deuda emocional era tan jodida como la deuda material, eso hasta yo lo sabía, pero sentí que le debía algo. Quería decir, algo más que una comida de boca en la sombra de la escalera, arrastrarla a un estudio de tatuajes y las supuestas navajas que debería afilar; fue por eso que mientras terminaba de acomodarle encontré sus ojos. No me detenía demasiado en los ojos de la gente, ahora que lo pensaba, como si me preocupara lo que fuesen a reflejar.

    —Me divertí hoy. Gracias por aceptar pasar la noche con un loco de mierda como yo —dije con toda la sinceridad que pude encontrar.

    Como tal no esperé una respuesta, me saqué la llave del bolsillo y subí a la moto para arrancarla. Con eso estábamos listos, la dejaría en su casa y podíamos dar la jornada por terminada.


    pasando de slut arata a soft arata like whooosh pero el pendejo me habló
     
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    El constante teatro en el que nos movíamos era realmente divertido, o al menos así lo sentía yo habiendome arrancado de la rutina que me había tragado casi sin notarlo. Jamás le agradecería a la mierda del cuarto oscuro nada, Dios no me lo permitiera, pero de haber salido todo tan torcido ¿habría acabado aquí? Era jodido y bastante complejo, por ende no lo pensaba, pero si ahora estábamos bromeando y haciendo el imbécil juntos no era por las razones más comunes del mundo. ¿Qué elegiría de poder cambiar algo? Vete a saber.

    Lucía realmente ofendido tras haber insinuado que sus tejos eran promedio, lo cual me pareció incluso adorable. El reproche terminó de confirmar la idea y le sonreí enternecida, acercando mi rostro al suyo para tocarle la nariz con la mía.

    —¿Quién dijo que no me conquistaste ya? —repliqué, por el simple hecho de querer darle el gusto. Que disfrutaba malcriándolo, había dicho, y era cierto.

    Nos quedamos allí un poco más, prácticamente me amenazó con eso de ser conformista y me encogí de hombros un poco, sin pretender molestarlo. A ver, quizá fuera irónico o contradictorio, pero nunca me había considerado una persona quisquillosa. Con los caprichos y todo, era relativamente fácil dejarme contenta. Los almuerzos de Maze lo confirmaban.

    —Soy así —argumenté, sonriendo resignada—. Podrías darme un puñado de dientes de león aplastados y morirme de ternura sólo porque los recogiste para mí, así que nada de excusas.

    Tras separarse, Arata se puso su chaqueta y yo hice lo mismo con la mía, quedándome solo la bolsa en una mano. Me quedé quieta al adivinar sus intenciones de volver a ajustarme el casco, me acomodó el cabello como antes y la tontería me dibujó una pequeña sonrisa en los labios mientras distraía la vista en el suelo. Era eso, una tontería, pero reflotaba la mierda que me había dicho en el estudio y me confirmaba aún más que no le creía. No creía que estuviera en lo cierto.

    Con eso de que sólo sabía ofrecer diversión.

    Cuando supuse que acabó, busqué sus ojos y la sinceridad que sentí en sus palabras se me encajó en el pecho. Era, otra vez, una tontería, pero no de las que Arata usualmente decía. Me dejó un poco fuera de base, lo suficiente para permitirle encender la moto y subirse. Hice lo mismo atrás suyo, tomé aire y deslicé las manos por su cintura para abrazarme a su espalda. Fue un movimiento algo lento y, como me lo permitió el casco, me apoyé en su hombro.

    —Gracias por quedarte —murmuré cerca de su oído y le di un apretón suave, sonriendo un poco—. Yo también me divertí hoy, y quizá te me cagues de risa pero en ningún momento sentí que fuera a pasar nada malo. Gracias también por eso.

    Por cuidarme, incluso si no lo había pretendido.

    Con la mini confesión finalizada, me cargué los pulmones de aire y me quedé abrazada a su espalda para reiniciar la travesía de la muerte hasta Suginami. Había sido una noche realmente atípica, y una parte de mí se sentía aliviada de haber compartido parte de ella con él.

    bueno bueno bueno, por acá cierro con Sa-chan. Llevamos tanto tiempo metidas en esta quedada que me da como penita cerrarla, pero hay que saber decir adiós we

    Desde ya te agradezco, estuvo muy linda y me la pasé super bien <3 Sasha dice que también la pasó de diez, oh yes sir uwu7
     
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    Si me dieran a elegir entre el hecho de que habían metido a Sasha al condenado cuartucho y le habían sacado la foto y cortarme la mano, bueno, la verdad es que de por sí llevaba usando las manos para puras desgraciadas desde hace mucho tiempo. No había nada bueno allí y para colmo yo había estado al borde de seguirla cagando, así que si pudiera cambiarlo o eliminarlo era posible que lo hiciera.

    Incluso si significaba entregar este momento.

    Vivía en un mundo donde el sacrificio de mis propios beneficios no era algo que debiera llorarse, donde había terminado del lado de Chiyoda porque un loco de mierda había aparecido a decirme que en el pasado se tatuaban los brazos de los ladrones y que estaba en deuda con el barrio que había usado. Si me arrebataba algo para entregarle otra cosa a los cuatro gatos que pensaba que lo merecían no era un gran drama, había sido entrenado de esa manera y hasta entonces había sobrevivido.

    Sacaría a Sasha del puto cuarto incluso si me privaba de esta parte de ella.

    Así como hubiese sacado a Kaoru del camino del auto sin importar lo que tuviese que entregar a cambio. Puede que eso fuese lo que él mismo había esperado de mí, no estaba seguro, pero ya para estas alturas la función que había pretendido darme se había deformado y por eso corría en vez de enfrentarme a las cosas. Era más fácil, como le había dicho a ella, y no tenía demasiadas ganas de tomar el camino difícil de la vida si podía evitarlo.

    Sin duda el ave que el zorro había cazado tenía más espíritu de lucha hace unos años.

    Como fuese, Sasha me dio el gusto con el comentario de la conquista y aflojé los gestos en el acto, sin molestarme en disimularlo siquiera, y sonreí más para mí mismo que para ella. A la muy tonta de verdad le gustaba malcriar a las personas a su alrededor y a mí no llegaba a mortificarme lo suficiente para impedírselo, ya estaba visto.

    Para terminar de hacerla dijo que me aceptaría el puñado de dientes de león aplastados si era el caso, porque los habría recogido para ella y se me soltó la risa. No fue excesiva ni nada, de hecho fui consciente que cargó algo de ternura consigo y lo dejé ser, porque no me interesaba tampoco disimular esa clase de cosas.

    —Voy a hacerme el sorprendido para que no te ofendas, ¿de acuerdo? —dije con la diversión colándose en la voz.

    Mientras le ajustaba el casco volví a recordar que le había dicho al idiota de Sonnen que no preocupara a los suyos y asumí que el cuidado que le prestaba a Sasha tenía que ver con eso; estaban sus hermanos, el resto de su familia, el estúpido de Mason y estaba yo mismo. Su figura, aunque completamente distinta en muchos sentidos, se revolvió con la de Yuzu y entendí que era tarde para más de una cosa.

    Porque fui consciente de que Sasha podía aceptar a un paria como yo y eso la volvía mi amiga.

    La sentí rodearme la cintura al subir a la moto, lo hizo despacio, y ajustó la cabeza como pudo a la altura de mi hombro lo que me hizo sonreír de nuevo. Estuve por iniciar la marcha, pero la escuché hablar y no me moví para poder oírla bien, lo de siempre. Su comentario me estiró la sonrisa pero no me reí como tal, no me pareció del todo correcto, y en su lugar despegué una mano de la moto para alcanzar las suyas enredadas a mí, me permití dedicarle una caricia bastante liviana.

    La tonta me agradecía por quedarme.

    La que debía haber huido a tiempo era ella.

    —Lo mismo de antes, no tengo demasiado que ofrecer además de mi propia sombra —añadí sin pensarlo mucho—. Pero algo como eso solo te mantiene segura si confías lo suficiente en el cuerpo que la genera, así que gracias.

    Me despegué de ella para volver la mano a la moto, quise decir algo más pero al final no sentí que hiciera falta y me callé antes de ponerme en movimiento. Salimos de las callejuelas que nos habían guiado al estudio de Tess, salimos a la calle principal y allí le metí al gas que dio gusto, aprovechando los semáforos para atender el camino que me indicara.

    Puede que le sacara otro susto, pero iba a llegar a su casa de una pieza.


    y por aquí cierro yo con Arata as well, con todo el dolor de mi alma pero hay que saber decir adiós x2

    Gracias a ti porque disfruté esto un montón, really uwu y mi pendejo también se quedó muy contento which is new-
     
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