"La Boda Del Kazekage" -- Capitulo 8 Hola!! Siento la demora en actualizar pero bueno ya estoy aqui de nuevo trayendoles el penultimo capitulo de esta historia... he agradado una pizca de Shika/Tema... con el fin de ir dandole entrada a un nuevo fanfic que aparecera tras acabarse este fic espero contar con sus comentarios. Disfruten la lectura y no se olviden dejarme un comentario siempre son inspiradores. Capitulo 8 “Dulce melodía” Autora: Amy Black Nara “..Una noche en penumbra, una luna inmensa, un puñado de sueños, nuestras almas en una hoguera. Quisiera poder coger los sueños, Y entregártelos en un cofre. Quisiera poder liberar el alma, de melancolías y temores. Quién pudiera ser reflejo de luna, para guiarte cuando miraras al cielo con dudas...” La luna brillaba con intensidad en oscuro cielo, tan majestuosa, tan hermosa. Su luz iluminó la torre dejando descubiertos a los que se observaban con miedo en la penumbra; basto solo una mirada para que sus almas se reconocieran y sus corazones se aceleraran. Aquello era imposible de entender. “¿Qué hace mi caballero aquí?” se repetía una y mil veces, Hitomi. “No puede ser, ¿acaso es ella con quien voy a casarme?” se preguntó Gaara atónito e inmediatamente supo la repuesta, le debía una a su hermano mayor. - Vamos Gaara, ella ha subido al mirador de la torre... es el momento para que la veas antes de la boda. – le había dicho Kankuro con insistencia, sabía cual era su plan y aun así le obedeció. El silencio los rodeo convirtiéndose en su cómplice. Gaara, sintió como los torbellinos de arena se arremolinan por su cuerpo, parte de la arena conserva el calor que ha habido durante el día, la otra parte está helada como esa brisa que ahora los abrazaba. Ambos pueden sentir por su cuerpo, un cosquilleo agradable, y no desean que termine. Aquel momento es solo suyo, y de la sombra que refleja esa perla tan grande que se haya en un cielo tan oscuro como estrellado. - ¡Kazekage sama! – gritó de pronto un hombre, se trataba de un ninja. – Han llegado visitantes señor. – Gaara se sintió levemente molesto por la interrupción pero su deber le llamaba y debía atenderlo. - Llévenlos a mi oficina, enseguida iré. – respondió al ninja que de inmediato desapareció. Gaara se volvió hacia la joven. - Espero disfrute de la vista, es preciosa desde aquí. – en es momento un leve sonrojo apareció en su rostro, lo había dicho con doble intención. – Ojala encuentre la Arena cómoda... si me disculpa debo retirarme... - Espere... – dijo Hitomi dando un paso al frente, Gaara se detuvo. – Su aldea es preciosa y sin duda ya le tengo cariño... – la chica agradeció que él no la estuviera viendo de frente para que no pudiera notar el color que habían adquirido sus mejillas. - Que pase un linda noche. – dijo Gaara sonriendo para si mismo mientras caminaba. En la oficina del Kazekage, un hombre se paseaba intranquilo, mientras abría y cerraba los puños. La puerta se abrió de repente e hizo girar aquel hombre; Gaara entró tranquilo, aun con una sonrisa en sus labios. - ¡Buenas noches!... es un honor tenerlo en la Arena, no esperábamos su llegada. – dijo Gaara acercándose a su escritorio. - Kazekage, es para mi el honor. Mi llegada inesperada se debe a mi preocupación por mi querida Imouto (hermana menor), en cuanto me enteré del incidente viaje de inmediatamente me viaje hacia aquí. – respondió el hombre sentándose frente al Kazekage. - Comprendo su preocupación Hibaki sama, me ocurriría lo mismo si se tratase de mi hermana. - Kazekage sama, me gustaría que me permitiese ver a mi hermana Hitomi para cerciorarme de que se encuentra bien. – dijo Hibaki fingiendo interes. - Por supuesto, uno de mis ninjas lo llevará hasta sus habitaciones. Mañana hablaremos con más calma lo referente a la boda. Hitomi aun permanecía en la torre, distante a la belleza de la noche y sin importarle lo fresco del clima. Ella seguía pensando en él, y el miedo de antes desapareció una sonrisa se poso en sus labios. Su audaz y valiente caballero, que había logrado cautivar en un instante era su prometido; sin duda su padre desde donde quiera estuviera lo había escogida para ella. Se abrazo a si misma, en señal de una extraña alegría que hace mucho tiempo no tenía. “Gracias otousan” susurró mientras una lagrima surco su rostro. Un repentino ruido la hizo saltar y girarse en dirección opuesta, se acerco a la orilla para ver de que se trataba y entonces vio a dos jóvenes. El joven abrazaba a la muchacha, mientras le susurraba palabras de cariño como si fuera una confesión y repentinamente la joven lo callo, besándolo. “Te juro que te amo, aunque este lejos de ti y eso es muy problemático...” – dijo el joven tras romper el beso. “Siempre eres tan elocuente... ” – añadió ella besándolo de nuevo. Hitomi decidió que era mejor alejarse antes de que la descubrieran, como ella los había descubierto a ellos. Sin duda los había reconocido, él era el líder del grupo de ninjas que la había escoltado Nara Shikamaru y ella, la había conducido a sus habitaciones y pronto sería su hermana política, Sabaku No Temari. Con un sonrisa de complicidad la joven de la aldea de la Lluvia recorría el camino hacia su habitación, sin percatarse que alguien la observaba de lejos. Tras unos minutos aquella persona hablo ocasionando que la chica se estremeciera al reconocer la voz. - ¿Está es tu manera de honrar a tu familia? - ¡Oniisan! – dijo Hitomi asustada y sorprendida. - Tan descarada como ella... – despotrico Hibaki con enojo. – Tu y yo hablaremos ahora mismo. – el hombre se acerco a ella y la tomo fuertemente del brazo para conducirla hasta una de las habitaciones. - Hermano me estas lastimando. – dijo Hitomi en tono suplicante. Hibaki apretó aun más su mano al escuchar la voz de su hermana, quien solo se quejo. Tras de ellos un shinobi observo la inusual escena y se atrevió a seguirlos sin que se percataran. Entraron en una habitación y Hibaki aventó a la joven con fuerza haciéndola caer. Asustada y desconcertada, Hitomi volvió si vista hacia el hombre que siempre había respetado. - ¿Por qué no llevas tu velo? – preguntó Hibaki molesto, tanto que olvido cerrar completamente la puerta. – Dejarías de ser hija de tu madre. – dijo con desprecio. - No deberías hablar de esa manera de nuestra... – trato de decir Hitomi pero fue bruscamente interrumpida. - ¡Cállate! No te atrevas a decir que madre era la tuya, lo pienso permitirlo después de tu insolencia. - ¿Qué quieres decir? - No estoy aquí para aclararte nada, he venido para decirte que mañana anularemos tu compromiso con el Kazekage. - - ¡Que! Pero ¿por qué hermano? – preguntó Hitomi afectada por las palabras de su hermano. Afuera de la habitación un shinobi sonreía. Kankuro había decidido hablar con la prometida de su hermano para hacer la cambiar de opinión respecto a la boda y ahora aquel hombre lo hacia, después de todo había sido buena idea seguirlos. Decidido quedarse un poco más y escuchar más. - No puedes hacerme esto... – suplico Hitomi levantándose del suelo para encarar a su hermano. - Estoy cansado de escenas. Harás lo que te pido sin reproches y luego nos iremos a nuestra aldea... donde... - No... no voy a hacer lo que me pides. – respondió Hitomi, no permitiría que nadie la alejara de él, era absurdo cuando apenas lo conocía pero su corazón le decía que él era el indicado. Justo había terminado de decir aquello cuando sintió como su rostro era golpeado por algo duro. La fuerza del impacto la había hecho caer de nuevo pero esta vez no se quedaría ahí, volvió a levantarse. - No pienso abandonarlo, solo he visto unos escasos minutos y mi corazón me ha gritado que él es para mí. Lo quiero, aunque sea difícil de creer... cuando lo vi en ese claro y sus ojos me vieron, todo cambio dentro de mi. Aquellas palabras resonaron en la cabeza de Kankuro, que seguía escuchándolo todo. La noche cuando él y Gaara regresaban a su aldea, su hermano le dijo algo que has en ese momento logro comprender... “Esta noche me encontrado un ángel, y me ha robado el corazón. Se que será difícil creerlo cuando solo la he visto unos minutos. Algo dentro de mí cambio cuando sus ojos me vieron, supe que la amaría siempre...” - Eres una atrevida, ya te enseñare a obedecerme... – gritó Hibaki enojado, mientras su puño se dirigía a la chica, que temblaba pero no retrocedió. El puño quedo a unos escasos centímetros del rostro de la joven, algo había detenido al hombre. - ¿Qué pasa? – se pregunto con molestia. Un hilo de chakra había detenido su puño, su vista siguió aquella hebra larga y delgada hasta encontrarse con el dueño de esta. - No puede llamarse un hombre aquel que golpea a una mujer. – mencionó Kankuro sonriendo desde la puerta. – Por mucho que sea usted su hermano, no le da derecho a lastimar a la prometida de mi hermano. - Ningún extraño va a decirme como tratar a mi hermana... - Posiblemente no debería pero siendo ella la futura esposa de mi hermano me da algún derecho. Siendo usted un señor feudal debe estar al tanto que una vez que el compromiso se ha hecho oficial nadie puede romperlo solo los contrayentes; por tanto se me da permiso de intervenir. - Pero ante todo sigue siendo mi hermana y puede decidir lo que sea mejor para ella... - ¿Para ella o para usted? Disculpe mi atrevimiento señor pero no hace unos minutos ella mostró sus deseos y creo que ella puede saber que es lo mejor. – dijo Kankuro con sutileza. – Señorita, nuestra aldea puede tomarla bajo su protección en caso de que su aldea le diera la espalda... – dijo con doble intención que la joven logro comprender. - Así que tanto le preocupa el bienestar de mi hermana, siendo usted el hermano del asesino de nuestro hermano Shigure... – menciono Hibaki ante las miradas sorprendidas de Kankuro y Hitomi. – Acaso ya olvido el bosque donde se llevo acabo el segundo examen chunin. Un recuerdo lejano llego a Kankuro, como olvidar aquel examen y los sucesos que acontecieron. Claro recordaba aquel grupo de ninjas de la lluvia que se habían enfrenado a Gaara, sobre todo al joven que había intentado herirlo. - Noto por tu expresión lo has recordado, el Kazekage es el asesino de nuestro hermano. Hitomi sintió una opresión en el pecho, las palabras Kiran volvieron a su cabeza y ahora su hermano las confirmaba. No, debía ser un error, él no podría ser un asesino. Por su parte Kankuro se quedo sin palabras y menos entendía, si el hombre frente a él decía el hermano de aquel joven, ¿por qué había planeado la boda? - Te estarás preguntando el porque de este compromiso... muy simple pero no es de tu incumbencia el saberlo... - Tal vez no de él pero si mía... – dijo otra voz grave perteneciente a un hombre alto, de tez morena, con la mitad del rostro cubierta por una tela blanca. - ¡Baki! – gritó sorprendido Kankuro. - Kankuro, ya puedes soltarlo yo me encargare. – anunció Baki. - Llevaba a la señorita a la otra habitación, creo que necesita descansar. – dijo tras ver el rostro pálido de la joven. - Entendido. - Kankuro se llevo consigo a Hitomi que parecía estar apunto de desmayarse. Una vez fuera de la habitación Baki se dirigió a Hibaki. - Solo era cuestión de tiempo antes de que actuará, no pensó que nuestra aldea aceptaría un compromiso para su Kazekage sin investigar antes... estamos enterados de sus tratos con gente de mala reputación pero estamos dispuestos a negociar... Kankuro y Hitomi entraron en una pequeña estancia, la chica continuaba muda y taciturna. Temeroso de que la joven creyera a su hermano despiadado y su mirada cambiara con él, dijo. - ¿Sabes que fue lo primero que le gusto a mi hermano de ti?, fueron tus ojos. Hitomi se volvió hacia el joven frente a ella. - ¿Mis ojos? - Así es, pues son las ventanas del alma y mi hermano puedo apreciar la tu belleza a través de ellos. No voy a mentirte, yo no quería este compromiso para Gaara pero después de estos últimos acontecimientos ha cambiado mi manera de pensar. - Me dices esto con intención de que olvide lo que ha dicho mi... bueno has logrado parte de ello pero aun así, deseo saber ¿es cierto?. - Cambiaría tu manera de ser con él si lo supieras y no tengo intención de que eso suceda. - Shigure, no era el mejor hermano. Él y Hibaki, nunca me quisieron y no he sabido la razón; no me alegro enterarme de su muerte pero una parte de mi sintió alivio... – confesó Hitomi y para ese entonces las lagrimas bañaban su rostro. “A mi regreso, sabrás lo que es un hombre...” Aquella frase resonó en su cabeza y un ligero temblor estremeció su cuerpo. Desde entonces su hermano la obligo a usar un velo. - ¿Te sientes bien? – preguntó Kankuro con preocupación. - He vivido con miedo desde que mi padre murió, y ahora luego de conocerlo, tras enterarme que era con él con quien debía casarme, el miedo se ha ido. Pero temo ha que me alejen de él... - Nadie va alejarte a menos de tu quieras, no se que tan fuertes era los lazos con tus hermanos pero te prometo que desde que aceptes a Gaara tendrás dos más y será... mmm como dice ese ninja... ah si, problemático deshacerte de nosotros. Una sonrisa apareció en los labios de la chica. Las dudas no importaron, que más daba si era verdad o mentira lo que su hermano había dicho ahora solo importaba el futuro. - Entonces ya no importa nada más, vivamos el presente sin mirar el pasado... - Así se habla, espero me concedas el honor de llevarte al altar el día de la boda. - Como negárselo a mi nuevo hermano... Sin duda aquella mujer sería idónea para Gaara, se había empeñado en buscarles defectos y los había encontrado, sin pensar en los sentimientos y que el destino los había juntado, una sonrisa apareció en el rostro de Kankuro. Alejados de todo aquello, Gaara estaba en su oficina, sentado tras escritorio. Su cabeza descansaba en el respaldo de la silla mientras encontraba una solución al reciente problema. Si hubiese tratado de cualquier otro ninja no habría problema pero al tratarse de alguien tan cercano a él, era distinto. - Sigo sin creerlo, es decir sabía que tarde o temprano sucedería pero que harían las cosas correctamente. – añadió Gaara viendo a la pareja frente a él. - Gaara, si me dejarás explicarte... - ¿Qué dirías en tu favor?... que las hormonas lograron descontrolarte o que en verdad es amor lo que siente por él. - Kazekage, si me dejará contarle lo que ha ocurrido... - Supongo que sabes que esto podría ocasionar fricciones entre aldeas, podría manejarse incluso como un insulto... - Gaara... esto no es nada de eso, es solo... amor. - He escuchado bien... ¿la mejor kunoichi de la aldea de la arena se ha enamorado?... disculpa mi incredulidad pero hasta hace unos días decías lo contrario... – cuestionó Gaara con un deje de diversión en el rostro. - Kazekage sama, lo que ha surgido entre nosotros no es algo que haya nacido recientemente... de mi parte al menos ha sido años, que empezó como admiración y ahora es amor, del más puro. Es por eso que me atrevo a pedirle, tanto al líder de la aldea de la arena, como al hermano de Temari permiso para cortejarla. - En verdad escuche lo que creo. – dijo una voz tras todos ellos. – Debes estar completamente loco para pedirnos salir con nuestra hermana... – mencionó Kankuro avanzando hasta donde se encontraba Gaara. – Y pensé que era un genio... acaso no te has dado cuenta de que nuestra hermana es una mandona, gritona y como dices tu muy problemática mujer... - ¡Oye...! – gritó Temari molesta... - Claro que me he dado cuenta, pero al igual que ustedes he aprendido a ver otras cosas que opacan por mucho ese pequeños defectos. Acaso no han visto su sonrisa, es como el sol que sale todos los días para alegran las mañanas... por un gesto de amor de ella sería capaz de dar hasta la vida. – expresó Shikamaru tomando la mano de Temari. Pero aquel contacto no duro por mucho tiempo, y Shikamaru se encontró esposado por un puñado de arena y unos hilos de chakra. - Es muy noble de tu parte confesarnos eso... pero no creas que permitiremos que un vago como tu se relacione con nuestra hermana. – dijo Kankuro. - Tendrás que mostrar más que solo valentía para probarnos que no es solo diversión lo que buscas. – completó Gaara el discurso de su hermano. - ¡Basta ustedes dos! No me obliguen a utilizar ciertas imágenes de ustedes... además ambos deberían reconocer que él no esta jugando, sería demasiado aburrido... porque simplemente no pueden darse cuenta de que él me ama, de la misma manera que lo hago yo. - Ya nos hemos dado cuenta, solo queríamos jugar un poco y dar la bienvenida a la familia... – dijo rápidamente Kankuro soltando al chico. – Por lo que puedes dejar el álbum familiar guardado. - Espero que entiendas Shikamaru, que no ha sido nada en contra tuya... pero debíamos estar seguros. – añadió Gaara haciendo que la arena lo liberara. - Los entiendo y créanme, les demostrare ser digno de ella... – dijo Shikamaru volviéndose hacia Temari y un pensamiento llego a él. Vi a la ternura en sus ojos En ella la belleza, y el viento de su dulzura en ese momento supe que la amaría toda la vida. Tras quedarse solos, Kankuro se dirigió a su hermano pequeño. Sabía que era tarde y que mañana sería el día más feliz de su vida. - Baki me informó que el hermano de tu prometida abandono la aldea tras hablar con Hitomi san. Gaara, déjame decir que me alegría que tú y Temari encontraran el amor. - ¡Kankuro! ¿Realmente eres tú?... te desconozco. - He cambiado simplemente de opinión, creo que realmente serás feliz con ella y si no, siempre puedo decir... “Te lo dije”. - Gracias Kankuro, realmente es importante para mi contar contigo. - Vamos Gaara... no empecemos con sentimentalismos que son propias de las mujeres... dejemos eso para Temari. Ahora será mejor ir a dormir, mañana será un día largo. Abrázame fuerte, para que pueda sentir lo que es la pasión en tus brazos y la felicidad de tus labios, mírame profundo, has que me pierda en el mar de tus ojos y ámame más que nada en el mundo... Continuara...
Re: "la Boda Del Kazekage" Que te puedo decir Amy Black me fascino el capitulo estuvo muy bueno e interesante. esperare con ancia el siguiente capitulo, ojala no tardes mucho en poner la continuacion.