[INACCESIBLE] Laboratorios Z-Max, el Valhalla de Gérie

Tema en 'Región de Gérie' iniciado por MrJake, 17 Enero 2021.

  1.  
    MrJake

    MrJake Game Master

    Capricornio
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    Eternatus se retorció, apuntando la maligna mano en la que se había transformado a Gallade con furia. Pronto Zacian y Zamazenta actuaron, usando su Danza Espada y Pantalla Luz.

    —Vamos, Lucas —dijo Paul, con un deje de orgullo—. ¡Juntos podemos!

    Gloria asintió, sonriente.

    Pero Eternatus no estaba tan conforme con eso. Con enorme furia, cargó otra Maxiignición, potenciada por el sol. Zach, bajo él, lucía casi abstraído, ido por completo...

    [​IMG]
    ETERNATUS ETERNAMAX: Dragón/Veneno
    Lvl. 81

    Salud: 253/666
    Ataque: 185
    Defensa: 187 (-25%) >> 250
    Ataque especial: 200
    Defensa especial: 250
    Velocidad: 200 (<150)
    Habilidades pasivas:
    - Presión (-3 de AP por cada ataque que impacte en este pokémon)
    Habilidades activas:
    -Cañón Dinamax (50 Potencia, Dragón, especial, hace el doble de daño a enemigos dinamaxizados)
    -Maxiácido (70 Potencia, Veneno, especial, sube en un 25% su ataque especial por dos turnos)
    -Maxiignición (105 Potencia, Fuego, especial, convoca sol por tres turnos)
    -Maxiataque (70 Potencia, Normal, físico, baja la velocidad del rival en un 25% por
    -Recuperación (Recupera hasta 1/4 de sus PS máximos)

    Aliados:
    [​IMG]
    ZACIAN: Hada/Acero
    Lvl. 65

    Salud: 320/320
    AP: 107/120
    Ataque: 353 (+50%)
    Defensa: 185
    Ataque especial: 80
    Defensa especial: 185
    Velocidad: 220 (<165)
    Equipo:
    -Espada oxidada (convierte a Zacian en su forma Espada Suprema, añadiendo el tipo acero y alterando sus stats base)
    -Anillo de lujo (+10 PS, +5 defensa, +5 defensa especial)
    -Escarpe de oro (+8 Velocidad)

    Habilidades pasivas:
    -Espada indómita (al salir al campo, gana un boost de +25% ataque por tres turnos)
    -Concentración (+20 AP máximo)

    Habilidades activas:
    -Tajo Supremo (50 Potencia, Acero, físico. Hace x2 daño a pokémon dinamax o gigamax. -15 AP)
    -Espada Santa (50 Potencia, Lucha, físico, -15 AP)
    -Carantoña (50 Potencia, Hada, físico, -15 AP)
    -Psicocolmillo (40 Potencia, Psíquico, físico, -10 AP)
    -Danza espada (+50% ataque físico propio por dos turnos. -30 AP)

    [​IMG]
    ZAMAZENTA: Acero/Lucha
    Lvl. 65

    Salud: 320/320
    AP: 65/120
    Ataque: 200
    Defensa: 250 (+25%) >> 200
    Ataque especial: 80
    Defensa especial: 200
    Velocidad: 200 (<150)
    Habilidades pasivas:
    -Escudo oxidado (convierte a Zamazenta en su forma Escudo Supremo, añadiendo el tipo acero y alterando sus stats base)
    -Coraza fuerte (+10 PS, +5 ataque)
    -Escarpe de oro (+8 Velocidad)

    Habilidades activas:
    -Embate Supremo (50 Potencia, Acero, físico. Hace x2 daño a pokémon dinamax o gigamax. -15 AP)
    -A Bocajarro (60 Potencia, Lucha, físico, -25% defensa y defensa especial propias por dos turnos. -10 AP)
    -Refuerzo (+50% ataque y +50% ataque especial a un pokémon aliado por dos turnos. -35 AP)
    -Pantalla luz (crea una pantalla luz que reduce a la mitad el daño recibido por ataques especiales durante cuatro turnos. -40 AP)
    -Concentración (+20 AP, -5 AP)
     
  2.  
    Lucas Diamond

    Lucas Diamond Dios de FFL

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    Lucas Diamond

    —Vamos, Gallade, aguanta. Parece muy débil, ¡dale con otro doble patada! ¡Vamos Gloria, necesitamos la ayuda de Zacian!

    [​IMG]
    GALLADE: Siniestro/Acero
    Lvl. 64 (100)

    Salud: 19/240
    AP: 7/100
    Ataque: 252
    Defensa: 116
    Ataque especial: 70
    Defensa especial: 193
    Velocidad: 137 (<103)
    Equipo:
    - Cinta elegida (multiplica el ataque del portador x1,2. A cambio, solo podrá usar un único movimiento mientras esté en el campo)
    - Collar de cobre (+6 ataque físico)
    Habilidades pasivas:
    - Regia presencia (inmune a ataques de golpes múltiples y ataques de daño aumentado en ataques dobles)
    -Despotismo (aumenta el ratio de efectividad cuando el rival es tipo lucha)

    Habilidades activas:
    - Puño hielo (50 Potencia, Hielo, físico, -15 AP)
    -Tajo Umbrío (45 Potencia, Siniestro, físico, -12 AP)
    -Cabezahierro (50 Potencia, Acero, físico, -15 AP)
    -Cabezazo Zen (45 Potencia, Psíquico, físico, -12 AP)
    -Doble Patada (20 Potencia, Lucha, físico, golpea dos veces. No puede usarse dos veces en un ataque doble. -20 AP)
     
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  3.  
    Andysaster

    Andysaster Game Master

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    Garchomp cayó finalmente, incapaz de seguir resistiendo más golpes, y felicité el esfuerzo de todo mi equipo entonces. La fama de Finn no era infundada, lo había comprobado con aquel fugaz encuentro, pero aquello fue suficiente para nosotros de momento. No nos correspondía inmiscuirnos, era algo que solo él podría hacer de ahora en adelante.

    Me hice a un lado, en compañía de Archer, con la promesa tácita de que nos enfrentaríamos en igualdad de condiciones algún día. Agaché la mirada, tensando los labios en el proceso. Ya no tenía nada más que hacer allí.

    Y sin embargo, cuando creí que se marcharía y me dejaría sola, se dirigió hacia mí. Le sostuve la mirada, desconcertada. Su tono de voz era intimidante y autoritario, estaba decidido a lograr su objetivo a como diera lugar, y no podía culparle realmente. No esperé, sin embargo, lo que vino después. No me debía nada, no era más que una mocosa presuntuosa que le había hecho perder su valioso tiempo, y aún así intentó alcanzarme. Hacerme reaccionar de una vez por todas.

    Contuve la respiración mientras hablaba.

    Una parte de mí siempre supo que aquel plan no surtiría efecto. Había entrado con la intención de detener a Zach, de hacerle entrar en razón y, sin embargo, solo bastó ofrecerme la oportunidad de volver a ver a Bruno, de vivir de esa ilusión un poco más para aferrarme desesperadamente a aquel plan sin consistencia. Creí haber superado su muerte, pero aquel evento solo me confirmó que aún llevaba su espina clavada bien dentro de mí. Mi actitud maternal, mi necesidad casi compulsiva de cuidar a otros. Todo había nacido tras su partida. En el fondo me sentía culpable de algo que realmente no había hecho. Sentía que debía pagar eternamente por un crimen que nunca había cometido.

    "Tanta gente... como yo. Como Eileen. Hay mucha gente así, a la que la vida les es arrebatada de golpe".

    Yo no... No quería hacerlo.

    No quería acabar como Zach. Dando todo de sí hasta consumirse en el intento.

    Finn abandonó la sala no mucho después. No dudaba que, en su situación, actuaría de forma similar. Pero fui incapaz de decir nada. La realización me había golpeado con contundencia, robándome las palabras. El silencio que le sucedió me resultó opresivo, y Archer pareció notarlo, porque posó una de sus manos sobre mi hombro. Se la acaricié antes de soltarla y dirigirme por última vez hacia el cristal. Hacia donde se encontraba Eileen. Necesitaba algo de espacio.

    La mujer acariciaba su rostro con mimo, mientras un pequeño Zach correteaba alrededor; ya no parecía prestarme atención. Supe que Eileen estaría a salvo, allí, en aquella efímera burbuja de paz. Siempre y cuando no fuera para siempre.

    Quizás podía sacar algo de todo aquello. Lo supe al ver la entrañable escena, con las palabras de Finn rondando aún en mi cabeza. Las de cierto rubio insistente se filtraron en algún momento. Quizás era el momento de dejarle ir. Ahora tenía algo mucho más grande, toda una familia que querer y cuidar, que velaba por mi felicidad. Había estado tan obcecada, tan desesperada por traer de vuelta algo que no regresaría jamás, que no fui consciente de ello. De todo lo que estaba dejando atrás por mi deseo egoísta.

    Hasta ahora.

    El Inteleon, apoyado de brazos cruzados contra el ascensor, abrió los ojos tras unos minutos en silencio. Recibió mi mirada con cierta duda, buscando comprobar mi estado, pero finalmente se hizo a un lado. Sea cual fuera el mar embravecido de mis pensamientos, parecía comenzar a amainar al fin. Y aunque no lo proyectase, le alegraba enormemente saberlo.

    Pulsé el botón y las puertas metálicas se abrieron. El piso número treinta destelló en mitad del cubículo.

    —Vamos, Archie —murmuré. El pokémon abrió los ojos, tomado por sorpresa, y dejó escapar una suerte de sonrisa; el apodo de cuando tan solo era un tímido Sobble. Reflejé su gesto durante un instante—. Nos están esperando arriba.
     
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  4.  
    MrJake

    MrJake Game Master

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    El último ataque de Gallade logró tumbar a Eternatus. La mano, poco a poco, fue replegándose, y su tamaño encogió. Antes de que se diesen cuenta, el pokémon había vuelto, exhausto, a su forma original.

    Y Zach, desesperado, se aferró a él.

    —¡E-Eternatus! ¿Estás bien? No me falles ahora, por favor, ¡te necesito! ¡Tienes que mantenerte en pie!

    Y fue Gloria la que miró a los holders, decidida.

    —Chicos... Eternatus se ha liberado de mi pokéball. Ahora... es tan salvaje como cuando lo atrapé hace algunos años. Es hora de renovar el ciclo. ¡Vamos! ¡Podéis hacerlo! ¡Atrapad a Eternatus! Eso hará que toda esta ilusión se desvanezca. Si es lo que queréis, si, como nosotros, pensáis que es lo mejor, entonces... hacedlo. Atrapadlo. Por el bien de todos: por el bien de Zach.

    Bien, hora de atrapar a Eternatus jeje. Lo haremos de la siguiente manera: todos los interesados (podéis hacerlo todos los que no seáis de los nuevos de Gérie, claro: Lucas, Mimi, Ian, Emily y Liza) deberéis lanzar un dado de 99 caras. Quien saque el mayor resultado será quien atrape a Eternatus. ¡Así de simple! ¡Suerte! Si no estáis interesados, ruego que me lo digáis, para saber cuándo decidir quién se lo queda (?) Y si a alguien le saliese un 99 pues ya dejad de contar, será para esa persona xD
     
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  5.  
    Amane

    Amane Equipo administrativo Comentarista destacado the lovers eighteen k. gakkouer tall n' spicy

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    Mi equipo estaba terriblemente cansado, suficiente buen trabajo habían hecho hasta el momento, a decir verdad. El punto es que Corviknight no logró aguantar otro de los ataques de Eternatus, y me temí lo peor al saber que los únicos holders ahí presentes estábamos en el mismo estado. Por suerte, Lucas sí que apareció y, modestia aparte, había dejado al legendario lo suficientemente debilitado para que él, Gloria y Paul lo derrotasen finalmente.

    Zach se aferró a Eternatus a pesar de que había vuelto a su tamaño normal y Gloria nos miró. Ahora... nos tocaba a nosotros intentar atraparlo, ¿eh? Me apenaba, claro, ver a Zach de esa manera, aferrándose a la única oportunidad que le quedaba de conseguir su objetivo. Pero, por su bien, era lo que teníamos que hacer. Así que no dudé en adelantarme y lanzar una pokéball al objetivo.

    Seguro me dan un uno los dados del mal
     
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    Yugen

    Yugen D e p r e s s e d | m e s s

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    Mimi Honda

    Ian dio todo de sí por derrotar a Zach pero aunque logró derribar a Snorlax cayó contra su Dragonite. Tensa, me mordí la uña del pulgar. Zach estaba más que dispuesto a arriesgarlo todo. Estaba luchando con todo, incluso al margen de sus fuerzas. Emily no tardó en relevarlo sufriendo un destino similar... y entonces Eternatus creció hasta casi cuadruplicar su tamaño. Su forma Gigamax era gigantesca; una enorme mano monstruosa que emergía del interior de una nube de energía Dinamax.

    Finalmente fue Lucas en compañía del profesor Paul y Gloria quién logró tumbarlo. Ahora Eternatus era libre, nuevamente salvaje. Si seguía así podía ser atrapado por Zach e iniciar nuevamente el ciclo. Y no estaba dispuesta a permitirlo. No dejaría que Zach se sacrificase, no permitiría que Eternatus le dejara hacerlo. No mientras pudiese hacer algo por impedirlo.

    Ya era suficiente.

    —Sigo pensando que tu causa es justa, Zach. Que no eres un villano como tal y que la gente merece ser feliz, pero estás pasando todos los límites. Tu felicidad también importa. La felicidad de la gente que te quiere y se preocupa por ti, importa. No puedes darle solo una réplica de ti.

    >>¡No pienso permitir más sacrificios!

    De modo que tomé uno de los esféricos vacíos y lo agrandé en mi mano.

    Era ahora o nunca.

    Por probar (?)
     
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  7.  
    Lelouch

    Lelouch Rey del colmillo

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    Ian Lockhart

    Emily terminó derrotando a los pokémon restantes de Zach pero antes de que pudiésemos celebrar, Eternatus se alzó; él lo último que se interponía en nuestra misión, y para Zach, era el único bastión que le quedaba.

    El poder del legendario era increíble, y no era para menos, pues era el origen de toda la energía dinamax, aquella que nos había ocasionado tantos problemas hace a penas unos instantes, y cuyo poder habíamos experimentado toda nuestra estadía en Gérie. Sin embargo, no había mucho más que pudiese hacer salvo observar. Por suerte, los refuerzos llegaron pronto, y con la ayuda de los lobos legendarios Emily y Lucas pudieron parar a Eternatus.

    Aún así, alguien tenía que pararlo. Debíamos capturar a Eternatus. Uh, otro pokémon al cuál contener, a ver qué tal nos iba.

    Le di un par de vueltas a la pokeball, e inmediatamente después la arrojé directamente al cuerpo del legendario.

    —¡Aquí es donde todo se acaba!

    [​IMG]

    [​IMG]
     
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    Andysaster

    Andysaster Game Master

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    Llegamos a la planta treinta cuando la batalla contra Zach llegaba a su apogeo. El niño había logrado unirse al legendario Eternatus, unidos por su propia causa, y con la ayuda de los holders terminaron por mermar sus fuerzas. Contemplé todo desde la distancia. Se sentía extraño, ver un enfrentamiento de esa clase desde fuera. Normalmente estaría en primera fila, dando todo de mí para apoyar a los chicos, pero aquella vez era distinto. No sentí la necesidad de intervenir.

    Esta no era mi batalla. Y estaba bien así.

    Sin embargo, la mirada de Archer, penetrante, logró sacarme de mis cavilaciones cuando el combate llegaba a su fin. Crucé los brazos bajo mi pecho, sosteniéndole aquella expresión severa en silencio. Sabía lo que me estaba pidiendo. Éramos pocos, y las posibilidades de que Eternatus se liberase de las pokéballs del resto era bastante grande. Si lo hacía, Zach llegaría a su límite. Quizás, una pokéball más podía hacer la diferencia.

    Suspiré, dejando caer los brazos como un peso muerto. Nuestro estúpido sentido del deber siempre estaba presente, ¿huh? Incluso cuando nos salíamos de nuestro eje y no nos reconocíamos a nosotros mismos. Era en parte la esencia de ser un holder. Y no podía darle la espalda a algo así.

    —Lo siento, Zach —murmuré, a pesar de que no podría escucharme. Agrandé la pokéball en mi mano, sin mirar a nadie en concreto, y avancé hacia el frente finalmente—. Espero que puedas comprenderlo algún día.

    Aún hay gente que te necesita.
     
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  9.  
    Lucas Diamond

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    Finalmente, los ataques de Gallade, sumados a los de Zacian, pudieron derrotar al legendario. ¡Era nuestra oportunidad de acabar con esto! Debíamos hacerlo por Zach, él no se lo merecía... Eternatus regresó a su tamaño normal, debilitado, y entonces Gloria nos dio la orden. Debíamos capturar a Eternatus, volver a iniciar un ciclo donde la energía dinamax se utilizara con mesura.

    —Lo siento, Zach, debemos hacerlo. ¡Vamos, todos a la vez! Ahora tenemos la oportunidad de devolverle algo de estabilidad a Gérie.

    >>Lo conseguiré por ti, Colin. Es una promesa —murmuré finalmente, mientras lanzaba la ball.
     
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  10.  
    MrJake

    MrJake Game Master

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    Varias pokéballs salieron disparadas, una detrás de la otra. Eternatus se iba liberando de la mayoría, o las rechazaba, con sus pocas fuerzas. Pero hubo una de la que no pudo liberarse. Una que logró girar una, dos, y... tres veces.

    La pokéball de Ian.

    Cuando Eternatus cayó presa de uno de los holders, el silencio y la calma inundó la planta treinta de la torre del "Valhalla" de Gérie. El silencio se hizo tan denso que parecía que en cualquier momento iba a caer con estruendo. Y así fue.

    —... no... no, ¡no, no, no! ¡Eternatus! —Zach, completamente destrozado, abatido y fuera de sí, gritaba a pleno pulmón. Y era el único que hablaba, el único que hacía ruido y rompía el silencio. Esa soledad, tantos ojos mirándole en silencio... aumentaban aún más lo triste de la escena—. ¡Devuélveme a Eternatus!

    Neil, junto a los cuatro chicos, habían llegado también allí justo en ese momento, y el muchacho, aun con su máscara de alegría, no pudo evitar dejarla caer, retorciendo su expresión al ver a Zach así de... mal.

    —... Zach... —susurró, apenado, guardando luego silencio. Observando la situación, impotente, como todos, por no poder hacer nada más para ayudar.

    —Necesito a Eternatus —dijo Zach—. L-La energía dinamax, este sueño que he construido, ¡todos mis esfuerzos, se irán a... a...!

    Colapsó. Cayó sobre sus rodillas, destrozado.

    Y entonces... llegó Finn. Subiendo con calma, paso a paso, caminando poco a poco. Zach alzó la cabeza, incrédulo. Mirándolo con una mezcla de confusión, tristeza, rabia, angustia y, a la vez, y extrañamente, alegría. Pero pronto todo se transformó en puro miedo.

    —N-No, vete. ¿Q-Qué haces aquí? Vete, vete... vete.

    Finn le miró, severo, serio. Pero, en sus ojos, en el fondo... había amor. Había un amor latente, palpable... pero escondido por esa máscara de dureza.

    —... Eternatus —susurró Zach, nervioso—. Necesito a Eternatus. P-Puedo hacer que... puedo hacer que... todo se solucione. Todo... todo...

    —Zach —susurró Finn, mirándolo. Luego tomó aire, hondamente, y lo repitió. Con fuerza, con severidad, con dureza. Con una mirada que paralizó a Zach—. Zach. Mírame. Soy mamá. Estoy aquí. Se acabó. No tienes que hacer nada más. No es necesario.

    —... no. No, no, no...

    —Llora de una maldita vez y abrázame —Finn hablaba con la voz ligeramente quebrada, pero manteniendo la dureza y la severidad—. Estoy aquí. ¿No quieres reconocer ya que estás deseando llorar y darme un abrazo?

    —¡No! —gritó, fuertemente, estridentemente. Zach estaba desesperado, ido por completo—. No puedo, ¡solo quiero recuperar a Eterna-!

    Un golpe seco sonó entonces. Una bofetada. Seca, sí, pero que logró generar un eco terrible en la sala. Un eco, luego un nuevo silencio. Y luego, cuando Zach se reincorporó y miró a Finn... estalló.

    —... m-mamá...

    Y comenzó a llorar, por fin. Abrazándole, con fuerza. Finn, con sus brazos, rodeó al niño, y cerraba los ojos, apretándose en un abrazo muy fuerte.

    —Shhh, ya está, Zach. Ya está. Lo siento, ¿vale? —le dijo, en un tono cariñoso, paternal, tranquilizador—. Lo siento por todo. Lo hice mal. No fui sincero contigo. No te conté toda la verdad, porque tenía miedo. Tenía muy claro lo que estaba bien, lo que debía hacer, ¿sabes? Y cuando tuve la oportunidad, ¡zas! La cogí, y no pensé en otras consecuencias. No conté con que había una remota, ínfima, breve posibilidad de que algo malo sucediese y estropease el plan, el plan perfecto que tenía.

    >> ¿Te suena, cariño? Claro que te suena, ¿verdad? Es lo que tú estás haciendo. No puedo culparte por esto, claro que no. Es más, en todo caso, lo tuyo es mucho mejor. Porque tú lo haces por los demás, y yo lo hice por mí. Pero tú también has tomado la oportunidad cuando la has tenido, has hecho algo bueno, lo que debías hacer, y... no has considerado los efectos negativos que podían tener tus actos, porque estás tan seguro de que es lo correcto, ¿verdad, mi niño? Y lo es, claro que lo es. Pero puedes conseguir hacer feliz a mucha gente... siendo feliz también tú. Porque estoy aquí, contigo. He tardado, pero he vuelto. ¿Sabrás... perdonarme por no haber estado contigo?

    Zach estaba ahogado en lágrimas, casi incapaz de hablar, nudo en la garganta. Solo pudo asentir, con la cabeza hundida en su pecho. Y dijo, casi sin poder respirar:

    —S-Sí... te quiero, mamá... me da igual c-cómo seas, siempre serás... mi mamá...

    Finn rio.

    —Eso está genial, cariño, me alegro. Pero... ¿crees que podrías llamarme papá a partir de ahora?

    —S-Sí... claro... que sí. P-P... papá.

    Y se durmió en sus brazos, agotado, exhausto. Con cariño, Finn lo tomó en brazos y se lo subió a los hombros, sujetándolo. Miró entonces a todo el público que tenía alrededor.

    —... bueno, supongo que habéis tenido un asiento en primera fila a este reencuentro, ¿no? Dejadme a este pequeñín a mí, ¿sí? Tenemos que marcharnos de aquí cuanto antes, chicos. Andando.

    —¿P-Por qué? —preguntó en voz alta Paul, confuso.

    —Mira allí —señaló Gloria, apuntando al gran ordenador de Zach: estaba parpadeando—. La energía dinamax ha empezado a desaparecer, y pronto... toda esta ilusión se desvanecerá. Sin Eternatus, no puede sostenerse mucho tiempo.

    —Y-Y esta parte de la torre se desvanecerá —razonó Destiny en voz alta—. M-Mierda, ¡corramos, todos! ¡Vamos! ¡Hay que tomar el ascensor!


    ***


    El viaje al exterior de la Torre fue rápido, apresurado, y a mitad de camino, comenzaron a notar un temblor. La torre, poco a poco, volvía a la normalidad. Volvía a ser el Laboratorio Z-Max de siempre. Todos pudieron salir y quedar a salvo, saliendo al exterior... y, al mirar al cielo, observaron el cielo. Volvía a ser azul. El rojo había desaparecido, y poco a poco se extendía el azul, desde el centro, desde el punto exacto que estaba sobre sus cabezas, más y más y más.

    Todo volvía a la normalidad.

    —¿... pasará como con la otra Destiny y yo? —preguntó Destiny, de repente, mientras todos observaban el cielo. Cuando vio las caras de confusión de los que le rodeaban, ella se explicó—. Quiero decir... ¿creéis que todo el mundo despertará y no recordará nada de esto? Si lo pensáis, esta ilusión ha sido proyectada usando los recuerdos de la gente, ¿no? Han surgido de ellos. No es diferente a ser dinamaxizados. Y yo... no recordé nada cuando eso me pasó a mí. Lo que vivió mi yo dinamax no lo recordé, no formó parte de mi memoria. Me pregunto si será algo similar lo que suceda aquí.

    —Eso creo —comentó entonces Finn, sentado frente a los laboratorios, con Zach aún durmiendo a su espalda... y Eileen, también agotada, tumbada en su regazo, exhausta—. Es lo más probable. Aunque dudo que nosotros olvidemos nada. Lo hemos vivido siendo conscientes de la mentira. Incluso los que habéis sufrido la energía... recordaréis lo que ha pasado. Y, por supuesto, Zach lo recordará todo.

    Miró brevemente hacia atrás, viendo la cara de Zach. Dormido, el niño... sonreía.

    —Espero que podáis perdonárselo —dijo, algo entristecido—. Es mi culpa, así que, si queréis culpar a alguien... culpadme a mí. Pero... sé que Zach no quería hacer daño a nadie, todo lo contrario. Y sé, de buena mano, que si yo hubiese estado aquí, su enfoque habría sido diferente. Esta energía, este poder que tenía Zach, ¡podría ser usado de formas impresionantes, sin necesidad de... afectar al mundo entero! Zach debería haberlo enfocado así, debería haber pensado que la gente puede ser "reparada" sin necesidad de volver al pasado. Es difícil, y no todo el mundo puede lograrlo con la misma facilidad, pero... así es como funciona la vida. Pero claro, ¿cómo iba él a razonar eso, a pensarlo, si se sentía incapaz de repararse a sí mismo? Para él, alguien roto no podía ser arreglado sino era recuperando la pieza que le faltaba. Porque así se sentía.

    Hubo algo de silencio, entonces. Finn fue, de nuevo, el que lo rompió.

    —... es hora de que volvamos a casa. Eileen tiene mucho que asimilar, y Zach también. Y no os engaño: yo soy el que más tiene que asimilar aquí, ja. En fin. No sé cómo saldrá esto, pero... espero que bien. Gracias a todos por ayudar a mi hijo. Me aseguraré de que algo como esto no vuelva a pasar, descuidad. Es lo que siempre debí haber hecho, después de todo.

    >> Paul, ¿me ayudarías? —le dijo al profesor, ofreciéndole a Zach, y cargó él con Eileen sobre su espalda.

    Así, Finn, Zach e Eileen se marcharon, junto a Paul.

    Y Neil se dirigió, brazos en la nuca, a Cayden, Aleck, Givan y Nikolah.

    —Hum... no he entendido muy bien qué era eso que decía Finn. ¿Qué se suponía que debíamos olvidar, chicos? A decir verdad, ¡no sé muy bien qué hago aquí! Tengo una sensación rara... como si... como si hubiese pasado algo grande aquí, ¿no? Ay, a ver si voy a estar enfermo, ¡me late el corazón muy rápido! ¡M-Mira, Cay, es un maldito Ninjask agitando las alas! —tomó bruscamente la mano de Cayden y la puso sobre su pecho. Era verdad: le latía con mucha fuerza—. En fin. No sé qué ha pasado aquí, así que supongo que tendrá razón. ¡He olvidado todo! No, en serio, ¿ha pasado algo? ¡¡Mira que si he vivido aventuras apasionantes y no me he enterado me voy a enfadar!! ¡Para una vez que consigo ser un superhéroe voy y tengo amnesia!

    N-Neil... ¿había olvidado todo? ¿Era eso cierto, o... era una forma de tratar de dejarlo a un lado? A decir verdad, parecía muy genuino, parecía un asombro de verdad. Pero tal vez no lo era. ¿Cómo saberlo, después de todo? No lo parecía, pero Neil sabía fingir muy bien. Tal vez porque en el fondo no fingía, sino que de verdad lo sentía. Parecía mentira, pero Neil era capaz de influir mucho en sus propios sentimientos. Su alegría podría ser para enmascarar otras cosas, pero no era falsa. Era de verdad. No surgió de forma "natural", pero no por eso era menos auténtica.

    ... como la energía dinamax, después de todo.

    Poco a poco, los holders y los demás se fueron dispersando. Iba a ser difícil superar todo aquello, ser capaces de hacer como si nada hubiese pasado. Aparentemente, para el resto del mundo, así sería. Pero ellos... lo recordarían bien, ¿no?

    —Hey —preguntó Destiny, caminando junto a algunos de los holders y Gloria, justo antes de que se separasen. Se dirigió a la primera, curiosa—. ¿Y Colin? ¿Dónde está?

    —Oh, cierto... se ha marchado sin que nadie se diese cuenta. Tsk, este chico siempre está igual.

    —Ya, bueno... es así —susurró la de Kalos—. Pero creo que ha aprendido mucho de esto. Espero que sirva todo lo que hablamos, todo lo que dijimos.

    Gloria sonrió.

    —Estoy segura de que sí~.

    ¿Qué habría pasado entre ellos allí abajo...? Vaya, parece que aquello iba a ser un tema a tratar en otro momento, ¿no?

    Al fin y al cabo, las aventuras allí en Gérie no habían acabado, ni mucho menos.

    ¡Fin! Ah, al fin terminamos. Desde este punto, todos sois libres, chicos. Quienes no tengáis transporte para desplazaros, podéis rolear aquí o automáticamente en el lugar al que queráis ir, y es tan sencillo como que roleéis que alguien (Gloria o Destiny, mismamente) os llevaron allí, y listo. O que otro holder os lleve, vaya. Es importante, sobre todo, que los nuevos se desplacen a sus zonas de confort, no les dejéis sueltos aquí que se me mueren (??)

    En fin, ¡gracias por participar en el que, ya sí, era el cierre del arco argumental principal de Gérie! Por supuesto, aún quedan cabos sueltos y sorpresas, claro que sí, pero esta es la última actividad, misión, llamadlo como queráis, con gran carga argumental. Aunque, como ya digo, ¡las aventuras aún no terminan aquí! En el futuro, venid a ver a Zach. Recordad que necesitáis los videos de Chance para incriminarlo, es el punto de estar aquí, ¿no? Pero... dejadle un tiempo para asimilar todo esto, pobre. Quizá, no sé, ¿cuando acabe la liga?

    Nada más que añadir, chicos. Solo señalar que, primero, subiré los niveles en otro momento, no me olvido de ellos; y, segundo, que pondré la pegatina de "inaccesible" aquí desde ya, pero que podéis postear para reaccionar si queréis tenerlo todo bien organizado en este tema sin problemas. Solo no os quedéis rondando por aquí, please (?)

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    Yugen

    Yugen D e p r e s s e d | m e s s

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    De ese modo solo una de las pokéballs atrapó a Eternatus en su interior. La que yo lancé me fue devuelta con violencia pero logré atraparla al vuelo. Ian pronto se hizo aún más fuerte. Un gran legendario llevaba consigo una gran responsabilidad. Más aún si teníamos en cuenta que Chance estaba tras los pasos de la energía Dinamax. Pero no estaba molesta ni decepcionada, ni siquiera un poco irritada por no haber logrado capturarlo. Ian podía caerme como una patada en el estómago pero... había visto la determinación en sus ojos mientras enfrentaba a Zach.

    No la dejaría caer en malas manos.

    Los sucesos transcurrieron con celeridad. Era... Finn. No fue hasta ese momento en el que el puzzle logró tener sentido en mi cabeza. El porqué estaba tan tenso en la Ragnarok, el porqué estaba tan empecinado en detener el plan de Zach. En un principio no lo entendía. Había imagino que tal vez era un familiar pero realmente... nunca hubiera pensado algo como eso. Y ahora que lo sabía, que lograba entenderlo, no podía imaginar como duro y difícil había sido para el propio Finn dejar atrás a su familia en pos de un sueño. De la búsqueda de su propia identidad.

    Cuando finalmente Zach rompió a llorar, cuando el dique se desbordó y aquel niño genio dejó de ser tan genio para ser un niño, sonreí para mí misma. Se había estado conteniendo tanto, que sus llantos, a pesar de acarrear consigo tristeza, también parecían estar cargados de alivio, de emoción y felicidad. Allí estaba su padre. Siendo quien siempre había sido. Y ahora no tenía motivo alguno para marcharse y dejarlos otra vez. Ahora podían ser la familia unida que habían sido, felices, y permanecer juntos Suspiré de forma casi imperceptible. Ni siquiera había notado lo tensa que había estado todo el tiempo.

    Cuando finalmente todo terminó, cuando la energía empezó a disiparse y las aguas regresaron a su cauce, ya fuera de los laboratorios, me acerqué hasta Liza y apoyé mi mano en su hombro. Ella había estado dispuesta a formar parte del plan de Zach desde el principio. Quería mantener a Bruno a su lado. Y si no hubiera sido por el peligro que corría el propio Zach, yo hubiera permanecido de su parte sin importar las circunstancias. Pero no todo era tan fácil... vivir implicaba hacer sacrificios. No podías tenerlo todo. Tomar un camino o una sola opción implicaba dejar ir al resto. Y eso es lo que Zach no quiso aceptar hasta el final.

    —Todo estará bien Liz—le dije con suavidad, liviana y cerré los ojos. Era de esos momentos en los que, sin que nadie lo pidiese, tomaba el rol de hermana mayor. Porque me sentía extramente en paz por dentro—. Quizás... el pasado no pueda volver, pero hay todo un futuro por delante. Negar lo que te espera por aferrarte a lo que fue solo termina dañándote a la larga. ¿No crees que ya te has lastimado demasiado?

    Dejé ir su hombro.

    >>No se trata de olvidar solo de encontrar el equilibrio. No es fácil, creéme, lo sé de sobra. Pero es necesario—dirigí mi mirada hasta el cielo limpio y celeste. Mi cabello totalmente rubio, dorado como el trigo al sol se meció con la brisa de la tarde. El emblema de los Honda. Era el color del pelo de mi madre y desde que la perdí me había rehusado sistemáticamente a tocarlo o cambiarlo de ninguna forma—. En eso consiste vivir.

    Quizás era el momento de avanzar. De librarme de las cadenas del pasado y afrontar el futuro.

    ...

    De cambiar yo también.
     
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    Gigavehl

    Gigavehl Equipo administrativo

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    Cuando los cinco subimos, no sin antes sonreír ante el gesto de Nikolah sobre abrazarnos a todos, los segundos pasaron, el sonido del elevador ascendiendo, sentir el mismo y el silencio tan penetrante daba un cierto aire de incomodidad, después de todo, la torre era titánica y no era exageración.

    Cuando arribamos, sin embargo, ya hasta había pasado toda la acción, era un poco decepcioannte a decir verdad ver que ya todo había pasado, alguien había capturado al Legendario, aunque escuchar ese nombre "Eternatus" me llamaba mucho la atención... ¿podría ser?
    Luego recordé algunas cosas de hace años, y negué.
    —No, no eres al que busco...—. Murmuré, desconociendo si alguien me escuchó, pues no cuadraba para nada muchos de los sueños y lo que me hicieron ver, bueno... no del todo.

    Lo dejé pasar, el silencio y la tensión, el agobio de Zach, su aspecto tan muerto viviente era la verdad que hasta perturbador, pero no hice nada, todo mundo estaba reunido allí, hasta que se apareció Finn, claro... ¿Cómo no conocerlo? Si es por así decir que el campeón de la región.
    Este resultaba ser la... ¿madre? de Zach, y después de una escena, vi con cierta depresión el evento... Clavé mi mirada en ambos, sin saber del todo cómo empatizar con una escena que seguramente todos o al menos la gran mayoría ha experimentado en su vida.

    Solo desvié la mirada, ignorando todo alrededor, hasta que Finn se dirigió a todos, ajá, ¿alguien está consciente de..?
    Y no pasó mucho cuando una voz de razón se presentó, si el edificio era una ilusión, pronto se vovlería todo intangible, y si nos quedábamos aquí...

    No hubo tiempo, y todos comenzamos a desplazarnos a velocidad al elevador, con muy poco espacio, cabe decir, pero salimos a salvo por fortuna.
    Afuera, pudimos ver el espectáculo final, al voltear hacia el cielo, la capa rojiza se fue difuminando justo en un punto encima nuestro, fue acrecentandose, rompiendose tal cual tela hasta que, de un momento a otro, todo era de un color azul nuevamente.

    Estaba confundido, tal vez porque no tenía todo el contexto, pero si entendía bien, creo que Finn había planificado esto desde el inicio, aunque fue Zach el que tomó el relevo... ugh, no esperé que el primer gran contacto con los holders fuese tan... incómodo.

    Finn habló, y nos dijo que no culpásemos a Zach, que si había un culpable era él, solo él. Me crucé de brazos y miré a un lado, aún molesto por lo que tuve que pasar, pero comprendía las buenas intenciones, y de nada servía ponerse a pelear.
    Al final, estaban ahí hasta Gloria misma, la campeona de Galar, si, había escuchado de ella recientemente. Pero al final, aconteció algo inesperado.
    Neil, resulta que no recordaba nada... ¿O fingía? Todo era confuso y la ola de giros era abrumadora, pero decidí no indagar en eso, y solo comencé a ver cómo todo mundo comenzaba a retirarse sin más, miré a Nikolah, sonriendole ligeramente.
    —Gracias por no perder los estribos. Debo aprender más de ti—. Dije, mientras miraba a Cayden y a Aleck.
    >>Todo mundo debe estar aturdido y confundido a la vez ahora, no creo que ni cruzar las rutas sea un peligro... uhm, por ahora. No se molesten por mí, iré a perderme por ahí—. Dije, para mirar a Liza, al quererme aproximar me detuve en seco, se había acercado una amiga tal vez, era la que nos habia advertido que no cuidaría de nosotros, la que se mostró severa en un inicio, aún así, tampoco quería dejar así a Liza, no que pensara que me había sentido traicionado o algo, suspiré y me acerqué también, aunque manteniendo una distancia por si incomodaba a Mimi, ahora que recordaba.
    —Liza, no te culpo por tu decisión, espero tampoco lo hagas conmigo. Creo que... nadie aquí tenía la razón del todo, y tampoco nadie estaba en lo correcto, pero tampoco en lo contrario. Solo, quiero que sepas que aún así, agradezco el poco tiempo que llegaste a compartir con nosotros.—y le sonreí, al fin con mi habitual calma, sin rencor, sin nada malo...
    >>Ojalá esto no afecte en nada lo que ya estábamos haciendo, tu sabes, solo convivir un poco. Cuando entrene más, ojalá tenga el gusto de tener un duelo contigo. Sería emocionante, ¿no crees?—. Dije, miré de soslayo a Mimi, y después me rasqué tras la nuca, incómodo.
    —Con permiso...—y luego me di la vuelta, girando sobre mis talones para empezar a avanzar por ahí, el silencio del ambiente era abrumador.

    Bueno, tal vez ir a visitar las Ruinas Rococó de nuevo no me caería mal, después de todo. Quería que los chicos se encargaran de los gimnasios ellos primero ahora, yo ya tuve mi "espectáculo" en Risco...

    Hallaré a dicho Pokémon, claro que sí, sé que ese día llegará...
     
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    Zireael

    Zireael kingslayer Comentarista empedernido

    Leo
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    Cayden Dunn

    Al final guardé silencio mientras subíamos a la planta treinta, si acaso le concedí alguna sonrisa ligera a los chicos o asentí con la cabeza a algún comentario cuando hiciera falta, dejando que Nikolah nos echara los brazos encima. Al llegar a la planta correspondiente dimos de lleno con el clímax de lo que asumía había sido una batalla larga y agotadora, los gritos de Zach lo confirmaban, pidiendo que le regresaran a Eternatus.


    Uno de los holders lo había atrapado.


    Aparté la vista. Sólo escucharlo era terrible y además el pobre crío estaba destrozado en resumidas cuentas, no era algo que me apeteciera mirar por deporte. Al menos no hasta que la otra persona apareció y el amor con que miró al chico, a pesar de lo severo de sus gestos, me dio un montón de pistas que no pude unir hasta que la situación siguió avanzando.

    Su madre.

    Ahora padre.


    Tardó, claro que tardó, pero terminó por fracturarse en los brazos de la persona que iba a amarlo hasta el maldito fin de los días y solté el aire que ni me di cuenta que estaba conteniendo de golpe, presa de la expectativa. Miré a Neil de soslayo, revisando sus reacciones, pero antes de que pudiera hacer nada más tuvimos que retirarnos de forma bastante atropellada.

    Una buena parte de lo que estaba pasando nos era ajena, ciertamente, pero cuando el padre de Zach dijo que sí queríamos culpar a alguien lo culpáramos a él supe que no había caso en ello. Si quedábamos encerrados en un juego de culpa no hacíamos mucho y al final en sí lo que importaba era que Zach estaba con quien debía y que nosotros habíamos recuperado a los nuestros también.


    Nada más.


    No había nada que perdonarle al niño que sólo había pretendido hacer el mundo mejor para todos además, a pesar de lo que hubiese podido implicar.

    Neil se acercó a nosotros y cuando comenzó a hablar no supe bien qué hacer, parecía no recordar nada y podría decirse que era bueno y malo a partes iguales. ¿Recordaría al menos lo que nos había dicho, tan siquiera eso? Me dio miedo preguntar e incluso si no, el rubio me tomó desprevenido y se hizo con mi mano para estamparla en su pecho para demostrarme lo rápido que le iba el corazón. Me tensé, estuve por retirar la mano incluso, pero al sentir el ritmo desaforado del corazón en su pecho me quedé quieto y presioné apenas la tela de su camiseta. Lo dejé ir con cuidado y le eché los brazos encima, estrechándolo con fuerza a la vez que me desinflaba los pulmones.

    Lo recordara o no, fuese una mentira, una defensa o fuese cierto al final lo teníamos que con nosotros de nuevo. Su intensidad me seguía poniendo algo nervioso, eso era innegable, pero me di cuenta que prefería eso mil veces que cederlo a la energía y que posiblemente lo mismo ocurriera con el otro par de idiotas, incluso con Nikolah.

    —Mejor te contamos cuando el corazón no se te vaya a salir de pecho, ¿de acuerdo, campeón de Gérie? —No hubo burla alguna en mi voz, contrario a la primera vez que había interactuado con él en las rutas.

    Cuando me separé de él revise su estado con la vista, apenas por encima, y me giré hacia Gen y Aleck para hacer exactamente lo mismo. Señalé al menor, que ya se estaba alejando luego de haberle dicho algo a Liza.

    —El susto que me diste debió quitarme cinco putos años de vida, Givan, quizás hasta seis. Sin mencionar todo el resto de esta mierda. —Lo acusé pero aún así en mi voz se coló cierta cuota de liviandad, como si fuese broma, y era porque a pesar del desastre me alegraba verlo entero. A ambos.

    No estaba de lo que se dice bien, pero creía que podíamos hacer algo, que todavía era posible.

    Bajé el brazo para tomar una pokéball, la de Cinis, y liberé al Arcanine que se acercó a mí para darme un golpe con el hocico. Hundí la mano en el denso pelaje anaranjado, dedicándole una serie de caricias que sirvieron para calmar mi propio corazón.

    —Los llevo —dije para ambos chicos—. Todavía tenemos cosas que hacer, ¿no?


    Gen y Aleck, si aceptan Cay los lleva a donde quieran ir (?) si se quieren adelantar solo postean que me los llevé al lugar que necesiten
     
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    Reual Nathan Onyrian

    Reual Nathan Onyrian Adicto

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    Nikolah Cruz

    Todo transcurrió de forma tan... extraña. En cierta manera, hasta pacífica. Cuando llegamos al fin a la planta treinta, todo parecía haber terminado. Zach había sido derrotado, y cualquiera que hubiera sido la amenaza que presentaba, ya había sido neutralizada. Ahora tan solo quedaba un niño, pequeño y asustado, incapaz de comprender porque el mundo se había puesto en su contra, y había destrozado su sueño. Parecía que no habíamos sido nosotros los que tuvimos un despertar abrupto, si no él. La sensación que le dejaba a uno en la boca era extraña. Agridulce.

    Luego, apareció aquella persona. Caminaba con seguridad, como si supiera que nada podría detenerlo. Zach al parecer lo conocía, pues la mescolanza de emociones que se formó en su rostro era bastante evidente. Sin embargo, parecía que la más fuerte de todas... era el miedo. La interacción entre ambos fue extraña, igual que toda esta situación. Esa persona era... ¿el padre de Zach? ¿La madre? ¿Era ambos? No sabía. Solo sabía que era su familia. Por la forma en la cual lo abofeteó para volverlo a la realidad. Por la forma en la que lo cargó. Por el amor que despedía.

    Algo en mí tembló, a la par que el edificio en el cual nos encontrábamos. Pronto desaparecería, según había podido escuchar, aunque las voces me llegaban lejanas. Seguí al resto, corriendo, con aire ausente, de manera automática. Mis ojos estaban posados en aquel hombre y en Zach, aunque mi mirada estaba perdida.

    Pudimos salir sanos y salvos, mientras el edificio volvía a su tamaño normal. Afuera, el día brillaba, y parecía que el manto rojo que cubría a la región había desaparecido. La gente alrededor mío comenzó a hablar. La rubia, aquel hombre, Neil. Pero no le prestaba atención a nadie. Incluso a Givan, que se había acercado para decirme algo. Tan solo pude sonreírle débilmente y asentir con la cabeza, antes de volver a poner mis ojos en la visión que tenía al frente. En la de un amoroso padre acunando a su pequeño hijo. Era complicado. Era una imagen hermosa, pero por alguna razón... dolía. Dolía mucho.

    Me pasaba cada vez que veía una escena similar en la calle. Y a pesar de lo que dolía, no podía apartar la vista de encima. Porque, por encima del dolor, estaba la añoranza. Añoranza de ese calor, de volver a sentirme seguro en los brazos de alguien, que poder acurrucarme en su pecho y poder cerrar los ojos, a sabiendas de que nada en el mundo podría lastimarme allí. Ansiaba volver a sentir aquella felicidad que lograba embriagar a cualquiera, y poder simplemente olvidarme del resto del mundo. Añoraba los brazos de una madre, y la sonrisa de un padre.

    El hombre, junto con Paul, se llevó a sus dos hijos, y se alejó de allí, rompiendo el hechizo que me mantenía pegado a ellos. Parpadeé perplejo, y noté como un par de lágrimas me corrían por las mejillas. No me había dado cuenta de que había comenzado a lagrimear. Solté la presión de mis puños, que ya se habían puesto blancos. Parecía como si hubiera vuelta a la realidad de golpe.

    Levanté la mirada, y la enfoqué en el cielo, dejando que la luz del sol me bañara con su calor, y evaporara toda la pesadez que estaba sintiendo. El cielo estaba claro. Estaba azul. Azul... como sus ojos. Desvié los míos hacia ella. No sabía como reaccionaría a todo esto. Ella quería mantenerse en su sueño, por alguna razón. Ella quería ser feliz. ¿Había estado peleando al lado de Zach en la confrontación final? ¿Lo había enfrentado? ¿Había estado viviendo su sueño todo este tiempo, y nosotros se lo habíamos interrumpido de manera abrupta?

    No sabía como reaccionaría, pero aún así tenía que decirle algo. No era demasiado, pero lo había rumiado mientras estábamos en el sótano, con el resto de los chicos. No sabía si podría ayudarla, pero necesitaba decírselo. Una vez que Givan se hubiera alejado, me acerqué a ella, con pasos calmados. Me era difícil encontrar las palabras, incluso ahora. Tomé sus manos. Las mías temblaban.

    — Liza... Yo... —comencé. Vaya, esto era más difícil de lo que pensaba. Más valía ir al grano.— Mira, sé que no estuvimos de acuerdo ahí dentro, y tienes razón. Ustedes merecen ser felices. Y sé que dije que yo sí era feliz, cosa que es cierto, pero... vi en tus ojos que tal vez no logré expresarme bien. Si bien mencioné momentos felices, no me refería específicamente a esos momentos. Los... los momentos no son felices o tristes. Los momentos simplemente son. Depende de cada uno hacerlos felices. No podemos controlar todo lo que pasa al frente nuestro, no podemos. Pero sí podemos controlar la actitud con la que afrontamos esos momentos.

    Hice una pausa. Estaba haciendo un desastre con las palabras.

    >> Creo que ni ahora me puedo explicar bien. Lo que quiero decir es que... no dejes que lo que pase a tu alrededor te prive de ser feliz. No dejes que te impida ser feliz. Porque eso corre por cada uno. Uno puede ser feliz incluso cuando el mundo se derrumba a tu alrededor. Lo sé. Y no estoy hablando de forzarse a ser siempre feliz tampoco. Está bien sentirse mal cada tanto. Es sano. No siempre tenemos que ser felices. No estamos hechos para eso. El ser humano tiene cientos de emociones. La felicidad es solo una de ellas. Y el resto es igual de importante.

    Solté sus manos, y me rasqué la nuca, soltando una sonrisa de disculpa.

    — Lo siento, lo pensé, pero se ve que no lo pensé bien. Lo que quería decir es que está bien sentirse mal. Y de que uno puede ser feliz sin importar lo que pase alrededor. Y en sí, muchas veces no nos damos cuenta de que somos felices, hasta que dejamos de serlo. Es raro.

    Suspiré. Todo era bastante difícil. En especial con sus brillantes ojos del color del cielo clavados en mí. En calor en mi rostro no paraba de crecer.

    >> Eso, nomás. Yo... simplemente espero que encuentres lo que sea que estabas buscando en tu sueño. Y que puedas volver a sentirte feliz. Me encantaría poder ayudarte con eso.

    Le di un abrazo, y me di media vuelta, para alejarme de allí. Ya cada uno había comenzado a tomar caminos separados, y yo todavía tenía que continuar batallando gimnasios. O al menos, eso creía. Volví a suspirar, y me puse las manos en las caderas, mirando hacia todos lados. Bueno, ¿en dónde diablos estaba? ¿Cómo hacía para volver a Risco desde allí?
     
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    Cuando las puertas del ascensor se abrieron, la escena ante nosotros parecía digna de las antiguas leyendas de Gérie y Galar, o algo que contaría un niño que vio durante un sueño. Zacian y Zamazenta, el mismísimo Eternatus, inclusive ahí estaba Gloria, la campeona de Galar, cómo también se encontraban el resto de Holders, junto con Destiny y otra figura masculina que no estaba seguro de reconocer; y por supuesto, el propio Zach, quien se tiró de rodillas, cuando derrotaron a Eternatus y uno de los Holders lo capturó.

    La figura que era incapaz de reconocer, se acercó lentamente al pobre chico, quien entre sollozos demandaba que le regresaran al Pokémon, esta figura, quien era su madre, o mejor dicho, su padre, le pidió que por fin dejara todo salir y llorara mientras lo abrazaba, y aunque en un principio el chico se negaba, una bofetada seca pero precisa que retumbo por toda la habitación fue más que suficiente para que finalmente el chico dejara todas sus emociones desbordarse. El ruido del golpe logró erizarme la piel.

    Finn finalmente abrazó a Zach, disculpándose con él y por todo lo que había ocurrido, aceptando la responsabilidad de esto; Zach lentamente se quedó dormido en sus brazos, pero lo hizo con una leve y sutil sonrisa.

    Durante el resto de la escena, decidí permanecer en absoluto silencio, de todos modos, difícilmente podría tener algo que decir, pero me aliviaba el corazón ver que al menos, todo terminara definitivamente esta vez, y para bien. Finn se disculpó con nosotros por las acciones de su hijo, aunque la verdad, no había nada que disculpar, si bien los medios de Zach eran terriblemente cuestionables, sus motivaciones eran genuinas y nobles.

    En cuanto la escena terminó, tanto Finn cómo Gloria sugirieron que debíamos marcharnos de la torre, pues cómo era de esperarse, ahora que la energía de Eternatus no alimentaba las ilusiones de este lugar, el ultimo piso terminaría por desaparecer. Todos los presentes nos apresuramos al ascensor, y bajamos hasta la ultima planta para por fin poder salir al exterior de los laboratorios.

    Todos nos quedamos afuera del complejo, varios de nosotros sencillamente nos quedamos contemplando el hermosos cielo de Gérie, el cual poco a poco iba recuperando su precioso tono celeste; solté una amplia sonrisa, a la par de un suspiro aliviado, no sabía cuanto extrañaba ver ese cielo hasta que lo volví a ver.

    El silencio del lugar fue brevemente interrumpido por Finn y Destiny, reflexionando sobre si el resto de la región sería capaz de recordar todo esto, la respuesta corta era que probablemente la mayoría olvidarían todo lo que vieron, con excepción de nosotros, por supuesto, condenados a no olvidar, así cómo el pobre Zach. Era curioso, nuestra primera participación en salvar a la región de Gérie y no habría nadie para recordarlo, con que así se siente jugar a ser el héroe ¿Eh?

    Y hablando de héroes.

    Neil se giró hacia nosotros cuatro particularmente en cuanto Finn, Zach, Paul y Eileen se marcharon, parecía algo confundido, pero con su restaurada costumbre de hablar sin parar, con esa energía tan vivaz con la que lo habíamos conocido, pero ¿Cómo que no recordaba nada? El propio Finn había dicho que la mayoría de la población olvidarían todo lo ocurrido, pero, ¿Neil? Neil estuvo ahí, él vivió todo esto, ¿Cómo podría olvidarse de todo eso así de fácil?

    Era difícil descifrar a ese chico, ya habíamos comprobado en el sótano lo bueno que podía ser para fingir, lo bien que Neil sabía ocultar su dolor debajo de una capa de entusiasmo y alegría, pero sus palabras parecían genuinas, de verdad parecía que no recordaba nada, estuve a punto de encararlo, recordándole lo que pasaba, pero fue entonces que entendí que no importaba si estaba fingiendo o decía la verdad, recordarle todo lo ocurrido no le aportaría nada, tal vez hasta lo lastimaría por dentro otra vez, además, habiendo vivido todo esto, tampoco podíamos culparlo por preferir fingir olvidar. El pasado no haría mas que lastimarnos, tal vez Neil por eso simplemente quería dejarlo ir, tal vez yo debería hacer lo mismo.

    Vivir es recordar y recordar es volver a vivir, morir es olvidar y olvidar es dejar morir.

    Solté una pequeña risa nasal, ante tal pensamiento tan exagerado que había llegado mi mente, parecía más algo que diría un señor mayor, en el ocaso de sus días de gloria. Miré nuevamente a todos mis compañeros, Cayden, Givan, Niko, para finalmente detener mi mirada en el buen Neil.

    — Eh, olvidamos miles de cosas cada día, Neil, sólo asegúrate de que nosotros no seamos una de ellas.— Le di un pequeño golpe al rubio en el hombro, mientras veía cómo el resto de holders comenzaban a dispersarse, había escuchado que algunos de ellos habían decidido ayudar a Zach en su plan, pero no les guardaba ningún rencor, no había motivo para hacerlo, simplemente habían luchado por lo que creían correcto, al igual que nosotros, nadie se debía una disculpa. Lo único que lamentaba, era no haberlos podido conocer en circunstancias más amenas.

    —Tienes razón, va siendo hora de retirarnos también, tenemos una región que conquistar ¿No?— Le contesté a Cay con una sonrisa, aceptando su ofrecimiento para llevarnos, ni de loco planeaba hacer todo el recorrido a pie desde aquí hasta ciudad Rococó. Subí a los lomos de su Arcanine, quien parecía bastante feliz de vernos otra vez, ya habiendo ganado un poco más de altura, le dediqué una ultima sonrisa a Liza y a Emily, quienes era las dos únicas entrenadoras que conocía, bueno, a Emily la conocí por escasos minutos, pero sería descortés no despedirse. No quise interrumpir mucho a White, pues sabía que tenía quizás aun muchas cosas en que pensar y personas con quien hablar.

    —Sé que nos volveremos a encontrar.— Musité, mientras les dedicaba una sonrisa a todos los presente y un ademán amistoso, sabía que eran verdad mis palabras, que podría volverlos a encontrar a todos, y con un poco de suerte, en un sitio más tranquilo.

    ¡Siguiente parada: Ciudad Rococó y su gimnasio! Que aun nos queda un largo camino por recorrer si queremos ser tan fuertes como ellos.
     
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    Andysaster

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    Una de las pokéballs atrapó a Eternatus, y le puso punto y final a aquel mal sueño. El lienzo azul regresó y el mundo se llenó de vida. No me importó no poder lograrlo; el legendario ahora estaba bajo el resguardo de uno de los nuestros, y eso era suficiente. Observé desde la distancia la aparición de Finn, mano en el pecho. No me percaté que había estado conteniendo el aliento hasta que Zach volvió en sí, y logró reconocer en él a su querida madre. Su llanto, el llanto del niño que realmente era y que al fin había encontrado el consuelo que tanto necesitaba logró remover algo dentro de mí. Me alegraba tanto por él. Deseaba que pudiese disfrutar de su amor, y de todo el cariño que tenía para ofrecerle de ahora en adelante.

    Todo había terminado. La pesadilla, el influjo de la energía dinamax... y la posibilidad de volver a verlo a él. Archer se mantuvo a mi lado en todo momento, como un apoyo silente, dirigiéndome miradas esporádicas. Sabía que había hecho lo correcto, que aquello era lo que hubiese deseado. Seguir caminando aunque ya no fuese a su lado. Y dolía, dolía como no podía imaginarlo. Pero poco a poco remitiría.

    Hasta que pudiese recordarlo con una sonrisa.

    —¿Eh?

    Abrí los ojos al sentir una mano posarse sobre mi hombro, y mis orbes cristalizados por las lágrimas dieron con la expresión serena de Mimi. Me limpié el rostro de manera torpe, un tanto avergonzada. Me había alejado a conciencia, incapaz de mirarles a la cara, pero allí estaba ella. La escuché, sus palabras se unieron a las de Finn y me hice pequeña en el lugar. No acostumbraba a ser yo la que recibía consejos; era el rol que solía imponerme yo misma, la presión por actuar madura en todo momento. Pero se sintió bien.

    Actuar acorde a mi edad por una vez.

    —Gracias, Mims —murmuré. Agradecía su gesto, pero mis palabras adquirieron un trasfondo mucho más profundo. Agradecía que hubiese permanecido junto a mí allí dentro, cuando me sentía tan perdida. Que aceptase mi decisión, por absurda que fuese. Agradecía habernos hecho amigas durante aquel viaje. Cuando dejó ir su mano alcé la mirada hacia el cielo, y solté la goma que anudaba mi cabello. Este cayó sobre mis hombros, rebelde y libre. Quizás era momento de cambios, en más de un sentido—. Creo que me tomaré un tiempo para centrar las ideas. Cuando consigas la medalla de Villa Cruce, ¿me avisarás?

    Giré el rostro finalmente hacia ella, suavizando ligeramente mi expresión. El nudo en mi garganta se aflojó lo suficiente como para añadirle liviandad a mi pedido.

    >>Tengo una consulta que hacerle a cierta experta en moda.

    Me despedí de ella no mucho después, y fue entonces cuando recordé a los chicos de Gérie, aquel trío de entrenadores que habían acabado envueltos en nuestros problemas sin quererlo. Busqué la cabellera rojiza de Cayden, dispuesta a disculparme, pero fue Givan sorpresivamente quien se acercó a mí. Detuve mis pasos, y escuché sus palabras en silencio. Reflejé su sonrisa no mucho después, y mi cuerpo se movió solo: lo rodeé con mis brazos, estrechándolo contra mí, en un intento por demostrarle que no había nada que temer.

    —No seas bobo, jamás te culparía por algo así —le aseguré en mitad del abrazo, sorbiendo ligeramente por la nariz—. Es lo que hacen los amigos, ¿no? Respetan las decisiones del otro. Y vosotros ya sois parte de mi familia —Me separé finalmente, dándole su espacio, y alcé mi mano a la altura del pecho en señal de despedida—. Estaré esperando esa batalla, Givan.

    Poco a poco los entrenadores fueron marchándose, y por mucho que quisiese pasar el resto del día observando el mar debía empezar a moverme yo también. Mientras buscaba la pokéball de Zazú alguien más se acercó a mí, tomándome de las manos y haciendo que le mirase a los ojos. Por alguna razón ciertas palabras regresaron a mi mente cuando reconocí a Nikolah, aquellas que pronunció en los laboratorios, haciendo que algo de calor se concentrase en mis mejillas. Desvié la mirada apenas. Era una completa estupidez pero no había dejado de pensar en ello en todo ese tiempo, y ahí estaba de vuelta. Esa capacidad que tenía para soltar las cosas como si nada, con total honestidad, salidas de lo más profundo de su ser.

    Tenía una facilidad absurda para dejarme en blanco.

    Estaba bien no ser feliz. Había explorado las profundidades de mi mente, los rincones más oscuros y opresivos; creí no volver a salir de allí. Pero lejos de eso había cierta belleza en la propia tristeza, en su capacidad de purificar el alma. Creía comprender su punto. A pesar de todo lo sucedido, sentía que salía más fuerte de allí. Más libre. Ahora me daba cuenta de muchas más cosas, de las personas que me querían y velaban por mi felicidad, así como yo deseaba la de ellas.

    De repente me sentía tan afortunada.

    Recibí su abrazo y a pesar de que intenté agradecerle, las palabras simplemente no salieron de mi boca. No había tenido esa dificultad con Mimi o con Givan, pero lo achaqué al agotamiento y lo dejé correr sin más. Agrandé la pokéball de Zazú al notar que se alejaba bastante desorientado y negué con la cabeza, incrédula; a pesar de todo seguía siendo un completo desastre.

    —Vamos, ven —le insté, tendiéndole mi mano subida a lomos del Staraptor. Le dirigí una pequeña sonrisa—. Te he traído hasta aquí, qué menos que llevarte de vuelta, ¿no? —Mientras el chico subía sobre el pokémon y se acomodaba, un pensamiento me rondó por la cabeza. Eché un último vistazo a los chicos que aún quedaban por allí, antes de sujetarme debidamente—. Yo también espero poder ayudarte con eso, Niko. Quizás no podamos sustituir a un padre o a una madre, pero somos tu familia ahora. Y te querremos de la misma forma.

    Con todo dicho el pokémon finalmente emprendió el vuelo, rumbo hacia Aldea Risco. Contemplé el cielo despejado, abstraída en mis propios pensamientos. De repente los párpados me pesaban, y sentí la necesidad de recostarme unos segundos. Con cierta duda, apoyé mi mejilla en la espalda de Nikolah, rodeando su cintura lentamente, y cerré los ojos.

    Gracias, Bruno.

    Pero creo que estaré bien a partir de ahora.
     
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    Cambiar... me aterraba de alguna forma. Estaba tan acostumbrada a ser como era, tan convencida de que mis convicciones eran las correctas que el solo hecho de poner algo de todo eso en duda me paralizaba el cuerpo. Sin embargo cambiar no estaba mal, formaba parte de crecer y madurar. No se podía avanzar sin cambios. Y yo llevaba bastante tiempo pensándolo. Si quería cambiar, si quería empezar a trazar el camino en la dirección que me había propuesto, no había de otra.

    No había momento para dudar.

    Aún no estaba preparada para un cambio excesivo o demasiado brusco, pero podía tolerar uno pequeño. Algo en apariencia ínfimo pero que implicaba la primera piedra para formar el puente hacia el futuro. Me acaricié un mechón de mi propio cabello, muda, abstraída en mis propios pensamientos. En el celeste del cielo, en el ligero susurro de la brisa. El dorado de mis padres... una cascada de sol, como los barrotes de la jaula de oro que me habían tenido presa. Había empezado a escapar hacía mucho. Cuando llegué a Galeia hacía tres años... me veía como alguien intocable y perfecto. Alguien que estaba para ser admirada y obedecida. Así me había criado el elitismo de los Honda. Mi apellido había sido como un estandarte de guerra, la prueba de que era alguien especial. De que era mucho mejor que el resto solo por ser hija de quién era. Y pensar que admiraba tantísimo a Moura Honda solo por ser un pez gordo de las altas esferas...

    Nunca había sido especial. Ni siquiera para mi propio padre. Ni siquiera para mí misma.

    Con el tiempo había visto la verdad en tantas cosas. Había aprendido que no era una princesa, mucho menos perfecta. Estaba llena de defectos, de miedos, de dudas. De carencias emocionales. Pero ahora lo sabía y eso solo implicaba que había logrado tanto casi sin notarlo...

    No podía detenerme ahora.

    Suponía que esta experiencia nos iba a ayudar a cambiar a ambas, tanto a White como a mí. Y sólo lo confirmé al escucharla. No se limitaba a darme las gracias por el consejo venido a menos; me daba las gracias por todo. Por haber estado con ella, por apoyarla, por animarla cuando perdió contra Arlene. Era tan tonta. Si se trataba de agradecer, yo era la que más tenía que decir al respecto.

    Yo era la que tenía que darle las gracias.

    Se me escapó una risa ligera, casi tierna y le dirigí una sonrisa orgullosa. Había liberado a Yorube de su esférico y le hablé sobre su lomo mientras Corviknight extendía las alas.

    —Cuenta con ello. ¿Para qué estamos si no las expertas en moda?

    Acaricié el cuello del tipo volador antes de mirar una última vez a Liza y confidente, guiñarle con resolución uno de mis ojos. Nikolah se había acercado a hablarle así que yo no tenía mucho más que hacer allí. Había hecho lo que me correspondía... el resto no estaba en mi lado del campo.

    Sabiendo lo que sabía, no podía estar en mejores manos. Haz lo que debas, Nikolah.


    >>Vámonos Yorube, tenemos cosas que hacer.

    Y así, el tipo volador se perdió en el cielo.
     
    Última edición: 30 Marzo 2021
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    Todas las pokéball volaron hacia Eternatus, todas fallidas, salvo una. Ian había sido el afortunado. Eternatus acabó siendo capturado, y con ello toda la falsa realidad que había creado Zach comenzó a desmoronarse, incluida aquella torre en la que nos encontrábamos. Finn llegó, y acercándose a Paul, terminó por completar los huecos que nos faltaban en esta historia. Él, Finn... era la... ¿madre de Zach?

    No lo entendí muy bien al principio, y no fue hasta que tuvieron una charla entre ellos que lo pillé. Finn siempre había sido Finn. La madre de Zach y Eileen era un hombre. Zach nunca se dio cuenta, y quizás por eso nunca entendió su marcha. Y cuando volvió, su madre ya no era la que siempre había conocido. Se desmoronó, acabando desfallecido por todo el esfuerzo que había pasado. Tuvimos que huir, antes de que la torre se desplomase sobre nosotros.

    Una vez abajo, pudimos hablar todos con calma.

    Eileen también acabó sucumbiendo ante el cúmulo de emociones, y entre Paul y Finn tuvieron que llevarse a ambos a descansar. Sin embargo, en la escena aún faltaba alguien. ¿Colin? ¿Ya se había ido? Según Gloria decía, ya había aprendido la lección, o algo así. Pero no pude evitar estremecerme solo de pensarlo. El motivo por el que Colin existía era únicamente porque Gloria y Paul no pudieron estar juntos. ¿Y si, gracias a todo esto, tras dejarlos solos allí abajo...? ¿Y si Colin ya no volvía a aparecer?

    Agh... Maldito chico, ¡no hacía más que preocuparnos! Pero debía cumplir la promesa que le hice, y le ayudaría a cumplir su deseo. No había tiempo que perder. Nos despedimos, y pudimos irnos todos a descansar, hasta el día siguiente, donde volvería al entrenamiento.

    Ngl pereza y no sé qué decir uwu
     
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  1. MrJake
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