Habitaciones

Tema en 'Academia' iniciado por Graecus, 1 Enero 2016.

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    Andysaster

    Andysaster Game Master

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    Amalia (M) Habitación Escoria

    Finalmente acabó el día y había sobrevivido de una sola pieza, algo que me había sorprendido bastante. Luego de que el sueño nos venciese a mí y a la chica con la que conversé anoche (cuyo nombre seguía sin saber ahora que lo pensaba) había podido dormir toda del tirón. Es lo que tenía el agotamiento, no noté siquiera el viejo colchón duro bajo mi cuerpo, solo un lugar más donde dormir.

    Todo iba bien, me sentía tan calentita acurrucada bajo las sábanas que el sonido de aquellas campanas despertarnos a tan temprana hora de la mañana me hizo fruncir un poco el ceño, y oculté mi cabeza bajo la almohada con un pequeño puchero.

    —Un poquito más, anda... —murmuré, a pesar de que nadie atendería a mi súplica. Me volví a dar la vuelta y me acurruqué de nuevo, dispuesta a dormir un poco más al menos. Pero algo empezó a moverse entre mis sábanas, y al abrir los ojos sin entender de qué se trataba... me encontré cara a cara con uno de mis pequeños "amiguitos". Le miré, y la rata me devolvió la mirada desde su sitio. Entonces, chillé—. ¡Kyaah! ¡Quítenmela de aquí, quítenmela!

    Y en un ataque de pánico, me levanté dando manotazos a diestro y siniestro y traté de bajar a toda prisa de las escaleras, dejando a la aturdida rata ocupar mi cama sin entender nada de nada. ¡Ahora era toda suya, podía estar contenta!

    Bajé sin mirar atrás peldaño por peldaño hasta que noté que alguien o algo se agarraba a uno de ellos, y me di otro susto, como no.

    —¿¡A-ah!? ¿Qué estás haciendo ahí... así? —logré articular, aún subida al antepenúltimo peldaño. La observé entonces con más detenimiento y la reconocí, era la chica de anoche y al parecer estaba atrapada entre sus propias sábanas, sin ser capaz de desenrollarse. Suspiré dando un saltito hasta acabar en el suelo al fin, y recuperé el aire. Vaya mañanita estaba empezando...

    Me arrodillé al lado de la joven atrapada y traté de ayudarla como pude, tirando de uno de los lados de la sábana y dándole una vuelta sobre sí misma. La chica acabó boca arriba en el suelo y me levanté triunfante una vez fue liberada. Le sonreí un poco y estiré mi mano para ayudar a levantarla.

    —¿Mejor así?
     
    Última edición: 6 Enero 2016
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    Amane

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    Catherine Adamas (M) — Habitación Escoria

    Al cabo de unos minutos acabé quedándome dormida con el libro abierto. Era lo normal después de todo el esfuerzo que había hecho en ese día, tampoco me resistí mucho a los brazos de Morfeo, siendo sincera.

    *********

    Al día siguiente me desperté tanto por las campanas como por los gritos de mis compañeras, que parecían tener un grave problema. Al abrir los ojos me fijé en ellas y vi que se las estaba arreglando, por lo que no tenía que entrometerme en la situación.

    Me desperecé con un largo estiramiento y bostezo mientras me ponía en pie, dispuesta a seguir con lo que nos tocase hacer ese día. Solo esperaba que tuviese que ver con estar dentro del lugar, sentados y sin barro por los alrededores... ni alambres... ni pinchos.

    Dejé el tomo que se había perdido por la cama en el baúl, sacando de éste también algunos utensilios, y tras hacer un leve movimiento, tímido, con la cabeza en señal de saludo hacia mis compañeras salí de la habitación.

    Al haberme quedado dormida sin querer, acabé usando de pijama el conjunto que pretendía utilizar en caso de entrenamiento pero bueno, nadie sabía eso y tampoco era demasiado importante, así que decidí seguir usándolo el resto del día.
     
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    Error Akazami

    Error Akazami Princesa de Dragones y Guardiana de Ilusiones

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    Skylar (M) Habitacion Escoria

    La misma chica de anoche fue la que habia venido en mi rescate, me alegre de que alguien me ayudase a quitarme estas cosas de encima, era un poco vergonzoso la verdad.
    Ante la pregunta que habia echo sonrei un poco nerviosa, no sabia como explicarle que me habia atrapado a mi misma. Cuando me quito la sabana de encima me sente en el suelo estirandome un poco, ¡finalmente libre!.

    —Sep—Le conteste tomandole la mano para levantarme—Gracias..¿Amalia, verdad?. Soy Skylar, creo que no nos presentamos ayer—Sonrei.

    Poco despues me di cuenta de la otra chica que habia salido, desde la habitacion le grite "¡Buenos dias!" sin saber si me habia escuchado. Me dirigi de nuevo a la pelirosa y le sugeri ir al comedor de una vez, no queria dejar esperando a la decana el segundo dia.
    Estaba a punto de hacerme la tonta pregunta de que desayunariamos hoy, pero claro, sopa.
     
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    Andysaster

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    Amalia (M) Habitación Escoria

    "Gracias..¿Amalia, verdad? Soy Skylar, creo que no nos presentamos ayer"

    —No, no lo hicimos —corroboré con una risita nerviosa por el despiste de anoche. Asentí al escuchar su nombre, era lindo a decir verdad—. Encanta de conocerte entonces~.

    Ambos desastres habían sido erradicados por completo y ahora ya estaba desvelada del todo, así que solo quedaba ir a desayunar, por desgracia. Acaricié mi tripa suavemente, sintiendo como el hambre volvía a mí... habría que aguantarse con la sopa, no quería morir de hambre el segundo día. Caminé hacia mi maleta y saqué la ropa que usaría este día, la de ayer seguía algo mojada y no quería resfriarme ahora, no señor.

    —C-creo que yo ya estoy... ¿vamos a desayunar? —una vez me hube cambiado por completo me dirigí hacia Skylar, pero una nueva presencia hizo que girase a ver de quién se trataba. ¡Anda, si era la chica rubia de ayer!

    Pero antes de poder darle los buenos días ya se había marchado, e inflé mis mejillas con resignación. Esa chica me recordaba mucho a mí, se veía tímida y aún no la había visto hablar con nadie. ¿Quizás era... más vergonzosa que yo? Hmm... ¡a lo mejor podía ayudarla a superar eso! Bueno, yo iba aprendiendo poco a poco y no era la más indicada para ayudarla pero... la intención es lo que cuenta, ¿no?

    Miré a mi compañera de litera una vez más y finalmente ambas nos encaminamos hacia el comedor (luego de pasar por el baño para despejarnos lavándonos la cara, claro), mientras yo iba pensando en ese tema en particular. Quizás lo consiguiera, quizás no, pero por probar no perdía nada.
     
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    Ashley (N), Habitación Elite.

    Tenía todo el cuerpo adolorido y no tenía ni idea de con que fuerza había logrado llegar a la habitación Elite, reconocer mi cama y recostarme a dormir unas cuantas horas. Ni me dio tiempo a cambiarme así que tuve que dormir con la ropa toda sucia y con el barro ya seco y pegado a la misma.

    No recordaba con claridad si había pasado o no el ultimo obstaculo, más pensaba en realidad que nunca lo termine. Quería seguir dormiendo y que aun no terminara la noche, más cuando sentí un peso extra en la cama y que me trataban de levantar no tuve de otra que abrir los ojos y encontrarme con la mirada de Jesse, le correspondí la sonrisa y cuando ella salió de la habitación; salí de la cama para acercarme a mi maleta para sacar una ropa limpia más una toalla, un jabón, champú y cepillo de dientes más la pasta que traje de mi casa.

    —Espero que me de tiempo suficiente para bañarme, vestirme y comer antes de la siguiente clase—susurré antes de salir de la habitación y tratar de encontrar el baño.
     
    Última edición: 7 Enero 2016
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    Aimée Beilschmidt

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    Jev (N) Habitación de Elite
    Entre con la toalla en la cintura, una chica estaba saliendo con accesorios personales, quizás buscaba el baño.
    - ¡Si buscas el baño esta en la primera puerta del tercer piso! - le grite, esperaba que le encontrase. Después me dirigí a mi maleta, saque mi ropa y después de ver que no hubiera nadie, me empecé a cambiar lo mas rápido que pude. Mi cabello estaba aun un poco húmedo, así que agite mi cabeza para acomodarlo un poco, una vez listo sonreí.
    - ¡Bien! - dije mientras salia a buscar a Max para desayunar, la verdad estaba hambriento.
     
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    Graecus

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    Salto Temporal: Seis meses después...
     
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  8.  
    Graecus

    Graecus uwu7

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    Los meses pasaron rápidamente en la Academia, hasta que el sentimiento de extrañeza de estar viviendo en un lugar desconocido fue desapareciendo poco a poco. Luego de varios meses, ya se empezaba a ver la Academia como un hogar.

    Fue a la semana que el rumor de las "Doscientas flexiones Scasbury" se hizo realidad. Según Scarsbury, un poco de ejercicio luego del desayuno ayudaba a bajar las calorías que su hubieran subido con el desayuno. Como si una sopa de sospechable procedencia pudiera tener caloría alguna.

    Las semanas pasaron, y la sopa seguía sirviendose. Esto hacía que muchos estudiantes empezaran a olvidar lo que se sentía masticar comida, y se desesperaban hasta el día en el mes en que Scarsbury les permitía ir al bosque a por algunas manzanas. Aunque al principio se había sentido terror de que alguna otra bestia volviera, al pasar los meses los estudiantes mejoraban en cuanto al uso de armas y agilidad, por lo que el temor fue disminuyendo, hasta el punto de organizar escapadas los fines de semana para reunirse en el bosque y comer algo de fruta, acompañados de sus queridos caballos.

    Con todo, a pesar de los extensos días de entrenamiento, la academia empezaba a parecer un hogar.

    Luego de meses de entrenamiento y no muy decente alimentación, la profecía de Scott parecía cumplirse: los estudiantes estaban mejorando su forma física. Sin importar si fueran flojos, o no pudieran hacer las flexiones perfectamente, o simplemente siguieran sufriendo en los entrenamientos, los musculos eran obligados a salir. Esto solo hacía que Scarsbury aumentara las horas y dificultad de dichos entrenamientos, ya que según el de esta forma los resultados eran aún más rápidos.

    Los días en la academia se resumían a levantarse, ir a clases, y el resto del día, vagar por el instituto, buscando descubrir sus secretos. Por ejemplo, el día anterior los Escoria habían descubierto una puerta en sus habitaciones, que parecía estar soldada en varios puntos, dejandola imposible de abrir. Habían pasado toda la noche tratando de abrir la puerta, pero no lograron ningún avance notable. Agotados, fueron a dormir para intentarlo al día siguiente. Scarsbury estaba al tanto de dicho descubrimiento, pero los había dejado a sus anchas para que lo resolvieran por si mismos, a pesar de que de hecho él tenía la fuerza suficiente para abrir la puerta tras varios intentos.

    Los Élite, mientras los Escoria seguían durmiendo agotados por el esfuerzo de la noche anterior, acababan de despertar ante el golpe que Scarsbury había dado en la puerta.

    —Muy bien, señoritas, hoy les toca limpiar el Establo. Bueno, en realidad le tocaba a los Escoria, pero ellos estan interesados en algo que los mantendrá ocupados todo el día, así que ni modo, lo haran ustedes. Recojan lo que necesiten en el cuarto de suministros de limpieza, en el tercer piso, y recuerden sacar a los caballos del establo primero. Tengan cuidado con Hyperion, no le gusta que le tomen las riendas, deberán solo ordenarle salir—recomendó—los caballos también necesitarán un baño, pero limitense a bañar a los suyos, luego llamaré a los Escoria para que hagan su parte. ¿Porque siguen en sus camas? ¡Muevanse!—ordenó, saliendo de allí y dejando a los nefilim adormilados para que fueran a ducharse y cumplir el mandado.
     
    Última edición: 13 Febrero 2016
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    Nekita

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    Jesse [N] Habitación Élite

    Ya había pasado bastante tiempo desde que nos encontrábamos en el instituto y desde lo del oso no había pasado algo bastante significativo a mi parecer, claro si no contábamos como seguíamos comiendo la nutritiva sopa para luego morir con ejercicio de Scarsbury para perder calorías nulas ganadas por la comida y perder lo que no teníamos en nuestro cuerpo, lo normal.

    Había días incluso que al momento que tocaba mi cama mi cuerpo y mi mente se desconectaban y ya no sabía del mundo, pero bueno, en lo personal agradecía que eso pasara porque así sentía que descansaba más y podía seguir el ritmo de lo que teníamos que enfrentarnos cada día con él, porque estaba claro que los entrenamientos no disminuirían, todo lo contrario.

    Y hoy no sería distinto.

    Antes de que pudiera darme cuenta un gran golpe se hizo presente en nuestra habitación que hizo que abriera mis ojos con sorpresa y con el corazón acelerado, solo para que nos diera el aviso de que tendríamos que limpiar los establos y salir después de regañarnos, froté levemente mis ojos y lancé una de las almohadas a Allison para despertarla, no sabía si nuestra relación había cambiado o no, pero despertarla de "buena manera" nunca estaba demás.

    Arreglé un poco mi sabana y caminé hacia la cama de los dos amigos que consideraba más cercanos a mi: Jev y Ash al primero no hice más que despojarlo de su sabana de un tirón rápido y en cuanto a Ash moviendole levemente el hombro hasta ganarme su atención — Arriba, arriba, arriba — repetí lo suficientemente alto para que los dos me escucharan y yo poder tomar mis cosas para darme un baño entre un pequeño bostezo y salir del cuarto.

    "Bueno.. tan siquiera estarás la primera hora con Pinto..."
     
    Última edición: 13 Febrero 2016
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    Aimée Beilschmidt

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    Jev (N) Habitación

    Primero escuche un fuerte golpe en la puerta seguido de unas ordenes del profesor Scarsbury.
    Ordenes que obviamente ignore para seguir en aquel maravilloso descanso y sueño (donde mi hermana estaba jugando con un cachorro) en el que estaba.
    Después sentí frío.
    Fruncí el ceño, negándome a abrir los ojos, mientras tanteaba mi cama para encontrar mi sabana; pero no la encontré, seguido escuche un: "Arriba, arriba, arriba" y suspire.
    Ya podía olvidarme de volver a taparme.
    Con mi fuerza de voluntad me senté en mi cama y mire para abajo para pensar unos momentos...hice una cuenta mental de cuanto tiempo llevaba aquí.
    El tiempo sí que corría rápido.
    O al menos eso pensaba al darme cuenta de que los "días" que había estado aquí eran realmente "meses".
    Con eso me puse los zapatos, tome mi ropa limpia y camine hacia los baños, si pensaba en todo lo que había hecho estos meses me cansaría.
     
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    Ashley [N] Habitaciones.

    Los molestos golpes en la puerta me hicieron hacer una mueca de frustración antes de tomar la almohada que usaba y taparme los oídos con ella, tratando de ignorar a medias las ordenes de Scarsbury. Lamentablemente estuve escuchando todo lo que decía y cuando él salió me había dispuesto a seguir durmiendo cuando sentí que alguien me agitaba tratando de despertarme.

    En eso reconocí la voz de Jesse y me termine de despertar. Sonreí un poco divertida por la cara que habia puesto Jev cuando lo despertaron.

    Ya habían 6 meses desde qu llegamos a la academia y la vida aquí a veces mejoraba y otras empeoraba, esta última más por Scarsbury.

    Tome las cosas para el baño y salí de la habitación junto a Jesse hacia el baño.

    —El lado bueno de todo, es que veré a Silent...
     
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  12.  
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    EN Auditore La Hermandad de Asesinos

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    Seth (M), Habitaciones Escoria

    Me levanté nuevamente, desganado, abrí mis ojos y me di cuenta que había cumplido ocho años de mi condena... No, corrección, sólo seis meses desde que llegue a ese lugar. Coloqué mis manos sobre mi rostro, mientras intentaba quitar el sueño de mi rostro. Me senté en la cama y respiré hondo, estaba un poco aturdido, estaba cansado, aún no progresabamos en nuestros trabajos para descubrir que había al otro lado de la puerta.

    Miré alrededor y la cama debajo de mí, pero todos parecían dormidos. Bostecé ligeramente y me estiré, luego di un salto para caer en el suelo, intenté que no se escuchara el estruendo de mi cuerpo, pero mis pies hicieron más ruido del que hubiese esperado. Aun así, miré alrededor y nadie parecía despierto, suspiré aliviado, aún estaba dormido, pero deseaba saber que escondía aquella extraña puerta de metal. Bañarme y comer podría esperar, no todos los días había un secreto tan importante que revelar, mucho menos en un lugar tan aburrido y pesado.

    Comencé a recorrer el lugar, la puerta de la habitación de las chicas seguía cerrada, eso significaba que seguían durmiendo. Me acerqué a la extraña puerta que antes era invisble, toqué el frío metal y sonreí un poco. "¿Qué habrá detrás? ¿El mayor miedo de Scarsbury? ¿Un dragón?" me pregunté en mi mente con sarcasmo. Volví a bostezar la noche había sido demasiada corta. Aún así, seguía mirando alrededor, la ranura casi imperceptible, no podría abrirla yo solo, pero al menos deseaba saber si había algo que hubiesemos pasado por alto, quizás nos ayudaría aun más a terminar con ese secreto de una vez.
     
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    Andysaster

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    Amalia (M) Habitaciones Escoria

    Todo estaba sumido en un completo silencio, y la habitación seguía a oscuras en su totalidad. Ni insectos revoloteando por la zona, ni el sonido de las patitas de los ratones corretear por los pasadizos tras las paredes de piedra, ni siquiera el ronquido de alguno de los Escoria. Nada, solo el más tranquilo y apacible silencio. Si me esforzaba, podía escuchar la suave respiración de mis compañeras de habitación, todas profundamente dormidas. Y no las culpaba, anoche nos mantuvimos despiertas hasta las tantas y realmente necesitábamos dormir, yo incluida. Pero en mi caso, tenía una buena excusa para mantenerme despierta. ¡Lo prometo!

    Abrí mis ojos cuando me cercioré de que todo estaba en orden, pero no hubo mucha diferencia en la claridad: seguía sin poder ver casi nada. Si no me equivocaba aún no habría llegado a amanecer, desventajas de tener las habitaciones de los Escoria en el sótano. Palpando mis sábanas desde las piernas hasta los laterales logré agarrar la barandilla que me resguardaba de caer al suelo (cosa a la que ya me había acostumbrado a esquivar) y eché mi cuerpo hacia delante, irguiéndome del todo. Tapé mi rostro con ambas manos bostezando con el menor ruido posible, y una vez me froté mis ojos hasta sentirme espabilada del todo, tomé de debajo de mis sábanas el trocito de manzana que había logrado guardar ayer de la escapada secreta. ¿Que qué iba a hacer con ella, comérmela? No, había una familia de animalillos más necesitados que yo, la sopa ya era algo principal en mi dieta diaria y podía soportarla por suerte.

    Bajé con cautela las escaleras hasta tocar el frío suelo y asomé la cabeza delicadamente para ver a la dulce Skylar dormir plácidamente. Se veía muy linda en sueños, a pesar de que la mayoría de las veces acabase envuelta en sábanas y rodando por el suelo rogando ayuda. Aguanté una risita y giré sobre mis pasos hacia la otra litera, donde yacía durmiendo Cat muy tranquila. Me acerqué con una sonrisa en mis labios y la tapé un poco más con la sábana, parecía haberse desarropado en la madrugada. La verdad es que en este tiempo le había acabado cogiendo cariño a la chica que tenía frente a mí. Mis sospechas había sido acertadas, y se trataba de una linda persona que me recordaba mucho a mí en cuanto a la timidez se trataba. Me sentía orgullosa de ver como mi temor en conocer a las personas había ido desapareciendo con el tiempo y había acabado conociendo a todos ellos, no fueron unos seis meses tan pesados después de todo. ¡Pero vamos, que me desvío de mi misión secreta!

    Mis pasos me llevaron hacia la habitación de los chicos, todos estaban demasiado cansados como para notarme caminar por ahí. Contuve aún así un poco la respiración hasta que hube salido de la zona de peligro y abrí la puerta todo lo suave que pude. ¡La mitad de la misión fue un éxito! Una vez fuera me coloqué de cuclillas en el suelo y di tres pequeños golpecitos en el suelo, nuestro código sercreto. No tuve que esperar más que un par de segundos, pronto un par de ratas aparecieron junto a mí. Sonreí saludándolas con la mano, dándoles los buenos días, y les tendí su almuerzo semanal frente a ellos.

    —Listo Henry, la comida prometida del día. Ya sabes que no hay queso, pero espero que las manzanas te sirvan al menos —la rata líder me observó con sus negros ojillos y rápidamente tomó los trozos para volver con su familia, quizás aún algo receloso. Negué con la cabeza divertida y les señalé con la cabeza el camino de vuelta—. Vamos, cuanto antes os vayais menos peligro habrá. Nos vemos la semana que viene, ¡tened cuidado con Scarsbury! —y tras decir mis palabras, la familia de ratas desapareció tras uno de los múltiples agujeros en la pared. Satisfecha, di media vuelta y decidí volver a la cama, somnolienta. Pero en el camino de vuelta me sorprendió ver que ya no era la única despierta aquí, y la intriga de la puerta secreta no le había pasado por alto a nadie. Curiosa, me acerqué al chico e incliné mi cuerpo para poder observar la puerta con algo de esfuerzo. Al instante, me volví para ver al chico—. Buenos días Seth, ¿alguna novedad interesante por aquí? ¿La intriga no te dejó seguir durmiendo?
     
    Última edición: 14 Febrero 2016
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    Seth (M), Habitaciones Escoria

    Seguía palpando la pared, dando pequeños golpecitos para sentir la diferencia entre la solida pared y el metal de la puerta. Pasé mis dedos por las ranuras, sintiendo la leve separación entre la pared y la puerta, aquellas partes sordadas parecían fuertes, pero a al vez algo viejas.—Quizás con una palanca podamos forzar la puerta...—dije en un susurro.—Pero, ¿en dónde encontraremos una?—me pregunté, pero en ese momento me sobresalté.

    "Buenos días Seth, ¿alguna novedad interesante por aquí? ¿La intriga no te dejó seguir durmiendo?..."


    Di un pequeño brinco y por inercia llevé mi mano a la cintura buscando el cuchillo que hacia seis meses nos había entregado Scarsbury, pero no había nada. Giré mi cuerpo por completo... tardé unos segundos en lograr reconocer la voz y el cuerpo de la persona que estaba frente a mi. Suspiré aliviado, antes de volver a voltear.

    —Amalia, no deberías asustar así a las personas.—dije con una leve risa por mi exagerada reaccionar, ya debía imaginarmelo.—No hay nada nuevo...—respondí resignándome para sentar en el frío suelo.—Sólo que deberiamos buscar alguna palanca para forzar la puerta, quizás sería más rápido.—respondí alzando mis hombros.—¿Alguna idea que quieras compartir?—pregunté mirando hacia su dirección, en estos seis meses creo que los Mundanos habíamos hecho más conexiones entre nosotros, por supuesto seguíamos siendo la "escoria", pero aún así, no habia demasiada diferencia entre nosotros y los "ángeles".—Hay que esperar que los demás decidan despertarse, no creo que sólo nosotros podamos descubrir que hay detrás de la puerta.—volvía decir con una leve risa mientras me quedaba mirando fijamente a la misteriosa puerta.
     
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    LuKe

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    Max [M] Habitaciones Escoria

    La intriga de la noche anterior no me ha dejado dormir más que un par de horas. En un sitio como el que estamos, una puerta de metal sellada no puede ser algo como para dejar pasar. Me despierto poco a poco, abriendo los ojos pero sin decidirse demasiado si quieren despertarse o no. Al final, me fuerzo a incorporarme, y me quito las sábanas revueltas de encima para sacar los pies de la litera. En cuanto miro hacia delante, me fijo que Seth ya se ha levantado, pues no hay rastro de él en su cama. Scott, por otra parte, sigue con su boca abierta durmiendo como si le fuera la vida en ello.

    Ya han pasado unos meses desde que llegamos a la Academia, y la verdad todos nos hemos hecho a la vida aquí. La rutina que seguimos me hace las actividades más duras hasta llevaderas, nos vamos mentalizando a ello. Solía hacer deporte en la escuela, pero tras estos meses siento mi cuerpo fuerte, duro, fortalecido gracias a los entrenamientos del Grandullón. Nos íbamos convirtiendo en verdaderos soldados.

    Lo apropiado sería ver si ya era hora de despertar, cosa que nos es difícil en el sótano. Una buena ducha y un plato de sopa diario te deja el cuerpo preparado para una jornada de duro trabajo. Pero la puerta... Eso me tiene sin poder pensar en otra cosa. Bajo hasta el suelo de la habitación, y con paso lento para no despertar a Scott, avanzo hacia el lugar donde se juntan todas las habitaciones. En el camino, observo que hay dos personas más alrededor de la puerta, probablemente los que no se podían aguantar más a saber que hay detrás del metal.

    —Chicos, ¿Ya despiertos? Ese lío de la puerta no me deja descansar en paz... — hablo en voz baja para no despertar al resto de compañeros. En cuanto me fijo, Amalia es la que está al lado de Seth. Le lanzo una sonrisa y estiro los brazos seguidamente, para estirarme y desperezarme del sueño.
     
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    Amalia (M) Habitaciones Escoria

    Mi voz había asustado aparentemente al pobre Seth con razón, ¿a quién se le ocurría susurrarle a alguien en medio de la oscuridad? A mí, cómo no. Reí por lo bajo ante mi inconsciente fallo y su divertida reacción, al parecer si hubiese sido un enemigo de verdad el chico hubiese estado indefenso sin su daga. Mi mano se movió con suavidad hacia el bolsillo de mi pijama y acaricié el filo de mi daga solo para comprobar que seguía ahí, el arma que se había vuelto inseparable para mí desde... bueno, desde ese día. Realmente... realmente no me apetece recordar nada de eso.

    —Perdona, perdona, se me tiene que quitar esa mala costumbre de aparecer así sin más —agité mis manos frente a mí como tratando de restarle importancia, sin borrar la sonrisa divertida de hace un segundo atrás. Le observé sentarse en el frío suelo y comentarme su idea de la palanca, cosa que quizás podría llegar a funcionar. Por probar no perdíamos nada, ¿verdad?—. Esa será nuestra primera acción del día entonces, pero... ¿crees que habrá palancas por aquí? Hum, quizás Scarsbury nos preste alguna... aunque no sé si es buena idea contárselo a él.

    >>No, creo que mi mente aún no quiere aportar nada, lo siento —bajé la cabeza con un pequeño puchero al no sentirme de ayuda, y volví a dirigir la atención en la puerta. Con tan pocos instrumentos, mucho no se podía hacer...

    "Chicos, ¿Ya despiertos? Ese lío de la puerta no me deja descansar en paz..."

    Alcé la cabeza a pesar de haber reconocido la voz de Max perfectamente, y le devolví nada más verle la sonrisa, saludándolo alegremente. Los mundanos comenzaban a levantarse al fin y al cabo, la puerta no dejó indiferente al resto tal y como parecía. Asentí con la cabeza ante su pregunta y me apoyé en la pared, abrazándome a mí misma para darme calor. Allí abajo no es que tuviésemos calefacción ni nada similar, por desgracia.

    —Estamos igual, ahora que tenemos algo interesante para salir de la rutina se está volviendo un quebradero de cabeza, jo. ¿Tú sabes dónde sería buena idea buscar algo que haga de palanca, Max?
     
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  17.  
    Error Akazami

    Error Akazami Princesa de Dragones y Guardiana de Ilusiones

    Piscis
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    Skylar (M) Habitacion Escoria

    Seis meses... ¿cuando paso todo ese tiempo? no podía creer lo rápido que me había acostumbrado a vivir aquí...sentía que apenas ayer había llegado a la Academia y estaba emocionada por la presentación de nuestra decana, recuerdo que tenía la ilusión de aprender a hacer maniobras así y mira ahora, mi condición física ha mejorado y seguramente esté a punto de lograr girar de esa forma, ¡o aun mejor!

    Toda la noche anterior habíamos tratado de abrir una puerta que encontramos en nuestras habitaciones, pero nada, cero, no hicimos ningún avance en abrirla y lo único que habíamos logrado era desvelarnos por completo. Admito que quería seguir durmiendo, pero una parte en mi me pedía a gritos averiguar lo que se encontraba detrás de la puerta.

    —Aaah... te odio curiosidad—me queje tratando de levantarme de la cama, al parecer mis piernas seguirán dormidas porque iba tambaleándome hacia la puerta de la habitación.

    Al salir me di cuenta de que tres mundanos ya estaban despiertos y que precisamente se encontraban hablando sobre la puerta, lo único que logre escuchar (y que logre procesar con exito) fue que necesitaban una palanca. Talle mis ojos y me acerque a ellos tratando de no tropezar, realmente estaba hecha un desastre: tenía unas ojeras hasta el piso, el cabello hecho un nido de aves y unas energías que...puf, creo que un perezoso tendría mas energía que yo en este momento; solo esperaba que no me confundieran con algún monstruo por mi estado.

    — ¿Aun tratando de abrir esa maldita puerta?—murmure—por culpa de esa cosa no logre dormir bien. Si ando de mal humor o comienzo a quejarme de, todo, el resto del día ya saben la razon—adverti aun tallándome los ojos—¿algun avance que deba saber?
     
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  18.  
    Ikoma-kun

    Ikoma-kun Rolero, dibujante

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    Los meses pasaron desde aquel incidente del bosque, a lo largo de este tiempo las cosas se redujeron a un duro entrenamiento de parte de Scarsbury, la misma dieta de la sopa y ser el amigo ocasional de los demás mis primeros dias fueron de ir con cautela, pero ahora es momento de tomar la iniciativa para seguir adelante.

    Mi sueño fue interrumpido por el llamado imperante de Scarbury, apenas despierto escuche que como primera tarea del día debemos limpiar los establos y bañar a nuestros caballos.
    —Diria 5 minutos más pero eso significaría problemas—susurre mientras despertaba, al ver mejor los alrededores luego de asomar mi cabeza, me doy cuenta de que muchos se han levantado, lo ideal sera ir a las duchas y luego a comer algo.

    Con unas leves flexiones como pre calentamiento al día que me espera, salí con dirección a los baños.
     
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  19.  
    LuKe

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    Max [M] Habitaciones Escoria

    ¿Tú sabes dónde sería buena idea buscar algo que haga de palanca, Max?


    Amalia me pregunta sobre buscar una palanca, pero justo cuando le voy a contestar me sorprendo ante una voz a nuestras espaldas. De su habitación aparece en la sala Skylar, recien despierta, con la misma intriga que el resto de chicos que andamos por allí.

    —Buenos días Skylar. Andamos viendo a ver que podemos hacer con la puerta... Necesitamos una palanca o algo parecido. Porque no creo que en la Academia haya un soplete para abrir la puerta — suelto una carcajada ante el comentario, no demasiado alto no vaya a despertar al resto. Pero me encuentro de buen humor, igual es el hecho de tener algo emocionante y nuevo a lo que atenernos. Me giro de nuevo hacia Amalia, pensando en alguna respuesta a su comentario.

    —Diría que algo parecido a una palanca... — me llevo una mano a la barbilla — ¿Puede que tengan en el establo algo para las herraduras de los caballos? Si no, el lugar donde encuentras cualquier cosa, y a la vez ninguna útil es en el cuarto de la limpieza, puede que alguna herramienta de carpintería para arreglar destrozos, o provocar uno nosotros aquí — y sonrío enseñando los diente llevándome los brazos detrás de la cabeza.

    >> Por otra parte, ya que no sería recomendable preguntarle a Scarsbury, ¿Qué hay de la decana o del profesor Mark?
     
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  20.  
    Amane

    Amane Equipo administrativo Comentarista destacado the lovers eighteen k. gakkouer tall n' spicy

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    Catherine Adams (M) — Habitación Mundanos

    Así pues, al volver a la Academia tras dejar a mi nueva yegua en su establo, descubrí que los demás habían ido al bosque y además de encontrar un claro con manzanas, también tuvieron que luchar contra un oso. Vaya, en parte me sentía aliviada de no haber ido pero a al vez culpable.

    Sea como fuese, los meses fueron pasando hasta que ya llevábamos seis en la Academia. La comida seguía siendo sopa [aunque de vez en cuando íbamos al claro, pues los demás me enseñaron el camino], los ejercicios de Scarbury excesivos y lo único bueno es que había conseguido a acostumbrarme a montar en caballo.

    ¡Ah! ¡Y también podía saludar a los demás sin ponerme roja como un tomate! Seguía sin ser capaz de tener una conversación larga con alguien en privado, o hablar sin tartamudear, pero algo había avanzado.
    Ashley era otro tema, pues con ella ya era capaz de mantener una charla relativamente media sin avergonzarme.

    Sea como fuese, cuando encontramos la misteriosa puerta, lo único que pude hacer fue observar desde la lejanía, pensando alguna solución. A pesar de no haber ayudado mucho, me quedé hasta tan tarde como ellos, pues no iba a abandonarlos.

    Esa mañana me desperté por culpa del ruido de sus voces y no dudé ni unos segundos antes de dirigirme junto al resto nada más salir de la cama. Tras tantos meses, no es que me molestase mucho como me veían los demás por la mañana.
    Asegurándome que la daga estaba donde debía estar [tras recibirla la llevaba siempre conmigo, a pesar de no querer usarla, estaba más segura pensando que estaba ahí] y tras colocarme las lentes, llegué al grupo.

    — Buenos días — saludé con una leve sonrisa haciendo acto de presencia — ¿Alguna novedad con la puerta? — pregunté después algo más bajo, llevando mis manos tras la espalda con gesto tímido.
     
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