Descendí de Skarmory nuevamente en el Gran Pantano… conocía muy bien el lugar, y sabía que era el lugar perfecto para probar mi más reciente adquisición… Mi pokémon de acero me miró extrañado cuando saqué la vieja caña de pescar, pero lo miré indiferente; había sido prácticamente un regalo, y nunca había atrapado a un pokémon pescando después de todo. Eché el anzuelo al agua y esperé resultados...
Un tímido Horsea se asomó en el agua junto al anzuelo, era realmente muy bonito… pero una mirada del intimidante Skarmory y se metió de nuevo en el agua. Suspiré y regresé al tipo acero a su pokebola, así no iba a conseguir ningún nuevo compañero… pero liberé a Cubone y a Golduck, ellos sí se sentían a gusto en este pantano.
Alcé la caña bien alto cuando algo picó, pero resultó ser un simple Magikarp, que me apuré a regresar al agua.
Magikarps… puros Magikarps y algún que otro Goldeen. En un intento saqué un Seaking gigantesco que casi me arranca la vieja caña de pescar de mis manos, de modo que lo dejé ir… al parecer esto era más difícil de lo que parecía a simple vista...
Pesqué otro Magikarp y procedí a devolverlo… y en cuanto lo hice y volví a lanzar el anzuelo, éste se hundió y capturó otro pokémon. —Un Seadra… —comenté en cuanto el pokémon de agua se alzó delante de mis ojos. El pokémon dio una increíble batalla. Se enfadó por el hecho de ser pescado, y arremetió ferozmente contra Golduck y Cubone… los derrotó rápidamente, de modo que tuve que sacar a otro pokémon más poderoso. —¡Florges, sal y usa Energibola! ¡Jolteon, Electro Cañón! Los ataques fueron súper efectivos contra el Seadra, que pronto cayó debilitado. Tomé una pokebola clásica y se la lancé al pokémon salvaje, capturándolo finalmente tras un breve instante de tensión.. —Vaya, esta pesca fue toda una experiencia… —le comenté a mis pokémon, guardando la pokebola de Seadra. Regresé a Florges y Jolteon y volví a sacar a Skarmory, era hora de dejar este lugar… suficiente pesca por hoy. O por este siglo, mejor dicho.
(Nunca me llegaron notificaciones D: ) Recibí una llamada especial... parece que había algo en Lienzo. Le iba a avisar a Dante, pero el chico por alguna razón en particular estaba a kilómetros de distancia, contemplando el pantano... como que estaba pensando. Por educación, decidí no interrumpir y me fui del lugar. (Loool, @Nekita revisa chat para que entiendas x'D)
(tranquilo, que solo nos hundimos en el pantano (?)( Y cuando me alejé tanto de ti D: ) Una leve sensación de que me había quedado solo me invadía, me giré y sí, en efecto, ya no estaba Steve — Venga Staraptor...— murmuré mirando el cielo para ver si mi pokemon aparecía y por suerte llegó para poder subir en el y que me sacara de allí
Aterricé rápida al gran pantano. Solo iba a hacer lo que no pude el otro día. Samurott salió de su ball y Glaceon y yo nos montamos en el, quien empezó a nadar hacia donde se encontraba la mansión abandonada.
—Vamos rápido, odio este sitio...—le dije a mi pokémon acuático y este asintió. Glaceon se limitó a reir ante lo que dije, le hacia gracia lo escrupulosa que era con el lodo.
A lo lejos ya se podía ver el susodicho lugar, y al fin pudimos llegar a tierra, cosa que no conseguí el otro dia con la carrera entre Steve y yo. Bajé cogiendo al pokémon hielo en brazos y Samurott se limitó a sacudirse para acompañarnos hacia el lugar.
—Aquí vamos chicos. —les dirigí una sonrisa a los dos y abrí lentamente la puerta para pasar al fin a la Mansión Abandonada.
--Adelante Swampert a toda maquina amigo... Es mas demosle un plus... Swampert, MegaEvolucion!-- active el brazalete en mi mano y mi pokemon aumento de tamaño y se movio aun mas rapido. @Liza White
Asentí ante la explicación de Brendan y sonreí, un pokémon así debía de verlo con mis propios ojos. Simplemente me sujeté a MegaSwampert más fuerte y nos pusimos rumbo a la Mansión Abandonada.
Paramos frente a una casa enorme y muy vieja, por deduccion supuse que esta era la famosa Mansión Abandonada.
Entré al pantano, y conforme avanzaba montado en Blastoise me percaté de que ya era posible avanzar por mi propia cuenta. Así que bajé de Blastoise y ambos comenzamos a caminar por el Pantano.
Caminamos un rato, mientras veíamos jugar a varios pokémon en el Pantano: lo que para nosotros era un sucio pantano, para ellos era un hogar. Mientras los observaba, mi pie se atoró en un hoyo de barro, por lo que tuve que luchar por liberarlo.
Cuando me liberé de aquel pegajoso hoyo seguí con mi camino, mientras Blastoise se entretenía de vez en cuando hablando con algún pokémon del Pantano. —Supongo que se cansó de la soledad. —me dije, recordando que mis pokémon sólo hablaban entre sí, y eso sólo a veces.
Continuamos con nuestra caminata, cuando de pronto un hipopotas nos atacó por la espalda, debido a que yo lo había pisado por accidente. Blastoise lo derrotó en segundos con su Hidropulso.
Nos encontramos en una zona más pantanosa de lo normal, la cual empezó a jalarme hacía abajo. Sólo con mucho esfuerzo y gracias a la ayuda de Blastoise logré salvarme. Cuando levanté la mirada logré divisar la Mansión.