Contenido oculto Unos cuantos somos los que hemos aceptado la actividad, viendo a la chica que nos ha indicado el chico de Slytherin precisamente en mi mesa de casa. Se ven a alguno de nuestro año hablando con ella, por lo que supongo que todos vamos a lo mismo. Sonrío para mí mismo, cuantos más seamos más divertido será. Como ya he comido suficiente, creo que voy a hacer caso a las indicaciones y esperar en mi sala común, tal vez haya algún compañero que se haya apuntado. Parece que pensando lo mismo, Victoria se despide y se encamina a la salida. Le digo adiós con la mano a Melinda, y salgo del comedor dando saltitos hacia los dormitorios de Hufflepuff.
Melinda El chico mostró señales de confiar en nosotros y dio por confirmada la cita nocturna, todo rodeado por un pacto de silencio. La última indicación que nos dio fue que esperáramos en las salas comunes de nuestras respectivas a que el resto de los estudiantes se marchasen a dormir, ante lo cual deberíamos dirigirnos al salón de los trofeos. Ninguna proeza complicada, por suerte; ya había tenido demasiadas aventuras en el día como para tener que forzar la mente a plena medianoche. Me limité a asentir y, alienándome nuevamente de la charla, como si Zeller no existiera, tomé una manzana de una bandeja, que fue a cumplir la función de postre. Aún no era lo suficientemente tarde como para tener que retirarse de la mesa, por lo que preferí quedarme un rato más y disfrutar del silencio creciente que seguía a la retirada de algunos estudiantes, que se iban a dormir temprano (entre ellos, los conocidos que se sentaban cerca de mí). Pero éste no era el motivo único por el que permanecí en el Gran Comedor. Mientras masticaba la manzana con educación y gracia, mis ojos se movían con bastante velocidad a lo largo de la mesa de Hufflepuff… Hasta que finalmente detecté la nuca de Clearwater. Me quedé tranquila en mi sitio, pero espiando disimuladamente en su dirección. Ya sabía el nombre de algunos de los integrantes del misterioso club de duelo pero, si no quería tener problemas al momento de elegir una estrategia de combate, debía de conocer qué otras personas se iban a sumar, para no verme sorprendida ante lo que me esperase en el Salón de los Trofeos. Si iba a haber personas de cursos superiores, sería un problema. Terminé la primera manzana y tomé otra, sólo para darme algo de tiempo. En lo que tardé en comerla, vi que Abbadie, Aldridge, Holder, los Tyler y Willson hablaron con la chica. Incluso el Llorón se había animado a participar, lo que hizo preguntarme si no le iba a dar un colapso al estar entre tanta gente; sea como fuere, le daría su merecido por el trato que le dio a Willson cuando llegamos a Hogwarts. Satisfecha esta suerte de investigación, me incorporé y me fui del Gran Comedor. Ahora era primordial descansar, antes de que nos alcanzara la medianoche.
Raven soltó súbitamente su tenedor y levantó las manos como para mostrarse indefensa al verse de repente asaltada por tan alarmante número de compañeros que le cuchicheaban cosas a la vez. Al ver que Evelyn, Danielle, Emma, Adam, Kara y Andrew terminaban todos de hablar, Raven les contestó positivamente. —Es un club de duelo. Secreto, porque como saben todos, los estudiantes no tienen permitidos batirnos a duelo —le respondió Raven a Andrew, quien parecía ser el más desinformado de todos los presentes—. Fue todo idea de Wolfgang… ¿verdad que es más majo de lo que parece a simple vista? En cualquier caso, nos encontraremos todos a eso de la medianoche en el Salón de Trofeos; Filch nunca patrulla por esa zona porque nadie pasa por ahí, es el lugar perfecto. Esperad en sus salas comúnes a que todos estén dormidos y luego nos encontraremos allí a la hora indicada. ¡Nos veremos entonces! Y tras despedirse de los que le habían interrogado al respecto, Raven se marchó del Gran Comedor dando saltitos en dirección a la sala común de Hufflepuff. En ese momento, el director Dumbledore se puso de pie y alzó sus manos hacia los lados. —¡Vaya! Miren la hora… once y media de la noche, parece que el tiempo vuela cuando uno lo pasa bien, ¿no? —sonrió con amabilidad el anciano director de Hogwarts—. Pero será mejor que todos os marchéis a la cama ya, pues se está haciendo tarde. Recordad evitar las zonas prohibidas: el Bosque Prohibido y el corredor prohibido del tercer piso. Y estoy seguro que a esta altura a ninguno de vosotros os complicará mucho encontrar vuestra sala común… ¡hasta mañana, alumnos! Y con esas palabras, todos los estudiantes presentes se pusieron de pie y se marcharon en dirección a sus dormitorios. Contenido oculto ¡Pues ha llegado hora de que comience! Todos los inscriptos en la actividad deberán dirigirse al lugar citado. Primero deberán pasar por sus respectivas salas comúnes, roleando que esperan al paso del tiempo y luego se escabullen del dormitorio para ir al lugar convocado. Sala Común de Gryffindor Sala Común de Hufflepuff Sala Común de Ravenclaw Sala Común de Slytherin Segundo deberán dirigirse al Salón de los Trofeos, donde se realizará la actividad en sí, y conforme vayan llegando llegarán Raven y Wolfgang para dar comienzo a la actividad de una buena vez :3 Salón de Trofeos @Lucas Diamond @Bruno EVF @SweetSorrow @Liza White @EliLover @LuKe @Hey Miguel @Noir @Nekita @Amane @Steve Yops
Contenido oculto Cuando no puedes postear en la Sala Común porque le último post fue tuyo y harías doble post :'D Victoria Stone A la mañana siguiente, mientras me encontraba en el Gran Comedor desayunando, pensé en todo lo ocurrido la noche anterior. Si el castillo tenía un perro de tres cabezas en ese pasillo es porque algo debían esconder ahí. Bueno, no por nada era el lugar más seguro del mundo mágico, así que seguro debía ser algo de valor o muy importante. Hum... estaría genial poder ser tan fuerte algún día como para enfrentarlo. Quizás se quede solo en un sueño. Justo cuando acababa de comer, escuché el anuncio de las clases de Vuelo y, por lo tanto, de Qudditch. Podía ser interesante probar el deporte, aunque nunca había sido muy afán al susodicho. Así pues, salí del lugar dedicado a las comidas con destino final el campo de Quidditch.
Ryder Parker. Y aquí estoy. Al fin una nueva mañana llegó y pude dormir lo suficiente. Y, ¡ooh! Tuve un sueño fabuloso. Estaba yo, en el cine viendo la gran película del momento, en la sala 4DX con mis amigos... ¡Y fue todo tan genial! Luego fuimos por unas hamburguesas y terminamos jugando en esas pistas de baile del parque de atracciones del centro comercial. ¡Todo era tan perfecto!, ¡tan no-magia no-Hogwarts no-siglo pasado! Me sentía como en casa. Luego desperté y mi sonrisa desapareció nuevamente. Luego de realizar toda la rutina previa al desayuno, me junté con Kara en los pasillos. Habíamos quedado de acuerdo del día anterior para desayunar juntos, y la verdad no me opuse, pues como bien dije anteriormente, Kara era oficialmente la primera persona que me caía bien de acá. Si bien eramos muy distintos y ella tiene un particular rasgo que la hace actuar como si tuviera seis años menos, la chica era buena onda y finalmente logró adaptarse a mi ritmo y supo respetar mi espacio personal. Me di cuenta que era alguien de buenas intenciones, así que si todo sigue marchando bien, yo creo que en poco tiempo ya la podré estar considerando mi amiga. —(...) Y en esa vez que fuimos a Hawaii, papá contrato a este hombre que tenía la forma de Hulk y te llevaba en brazos hasta el mar evitando así quemarte tus pies con la arena durante el camino, ¿verdad que mi familia es fabulosa? —le comenté, sonriente, mis anécdotas de vida. Finalmente, llegamos al Gran Comedor, y en el camino, estuve revisando con mi mirada todos los asientos por si estaba el idiota de la bromita del combate, pero nop... no estaba en ningún lado. Solté un aire de resignación, y finalmente, me senté a comer. —Recuerda —le dije a Kara—, apenas veas al simio carnívoro, le tiras el globo de agua... es todo por un bien mayor. Ese es el trabajo de los globos de agua, y ellos tienen familia... por lo que si cumplen con su trabajo, las globitos de agua bebés tendrán que comer y crecerán sanos y fuertes. Así que cada vez que dudes, piensa en cómo los pobres globitos bebés podrían morir de hambre si no ayudas a su padre a cumplir su trabajo, y eso sería triste... ¿no? >>Y de paso, bueno... le damos una cucharada de su propia medicina. Y no es nada en contra de las reglas porque no hubo magia de por medio. Sonreí para cerrar mi diálogo. Sé que todos se estarán diciendo: "¡Ay, pero Ry! Le estás mintiendo a Kara... eso no se hace". Pero bueno, si le doy esta versión más inocente de la historia a la chica, no se sentirá mal y el baboso ese recibirá su merecido. Además... eso es sólo en el caso de que ella lo encuentre y yo no, porque en el caso contrario... el honor será todo mío.
Kara Willson Cuando todos los pequeños tejones llegamos a la sala común con un gran cansancio -o tan siquiera yo si lo tenía - y practicamente había sido un milagro que hubiera llegado a mi cama, pero tan siquiera la noche de sueño había valido la pena ya que al día siguiente, ya me sentía totalmente enérgica y lista para volver a andar por Hogwarts o hacer cualquier cosa en realidad, ¡no habría perritos que me detuvieran esta vez, no señor! Y lo mejor de todo, es que iba muy bien de tiempo para mi encuentro con Ry-ry para ir a desayunar los dos, eso debía ser un gran paso para mi.. ¿no? Había logrado que Ry-ry me dejara desayunar con él aunque bueno... según él debía "respetar su espacio personal", lo cual implicaba que no podía abrazarlo o cosas así, lo cual hacía las cosas mucho más aburridas pero bueno.. lo consideraría como un gran paso en nuestra nueva amistad. Además, otro punto bueno de que me hiciera más cercana a Ry-ry era que podía escuchar esas raras y curiosas historias sobre su familia, ¡él si que se divertía con ellos de cosas que no entendía mucho! "Y en esa vez que fuimos a Hawaii, papá contrato a este hombre que tenía la forma de Hulk y te llevaba en brazos hasta el mar evitando así quemarte tus pies con la arena durante el camino, ¿verdad que mi familia es fabulosa? " —¡Claro que es fabulosa! —exclamé sumamente emocionada —No se quien es ese Hulk pero... debió ser muy genial que te cargara por allí para no quemarte, me gustaría algún día hacer todo eso con mi familia pero... no me hago muchas ilusiones, aún así, me divierte mucho imaginar esas escenas que dices~ Y finalmente, llegamos al gran comedor y fuimos a parar a la mesa de los Ravenclaw donde Ry-ry aprovechó para escanear todo el entorno para ver si se encontraba aquél chico que nos había hecho llegar a los pasadizos, yo por mi parte... ya había puesto un par de cositas en mi plato para iniciar mi desayuno. "Recuerda, apenas veas al simio carnívoro, le tiras el globo de agua... es todo por un bien mayor. Ese es el trabajo de los globos de agua, y ellos tienen familia... por lo que si cumplen con su trabajo, las globitos de agua bebés tendrán que comer y crecerán sanos y fuertes. Así que cada vez que dudes, piensa en cómo los pobres globitos bebés podrían morir de hambre si no ayudas a su padre a cumplir su trabajo, y eso sería triste... ¿no?" Ryder había vuelto a hablarme y eso hizo que toda mi atención fuera hacia él nuevamente, me estaba hablando del pequeño globito de agua que me había dado antes y yo tenía colocado en mi túnica, así que rápidamente lo saqué y lo observé como si fuera la cosa más importante del mundo, aunque.. bueno.. era la cosa mas importante del mundo para su familia y lo protegería para que cumpliera su deber, ¡no defraudaría a su familia! —¡De acuerdo! No le fallaré a esa pequeña familia de globitos de agua... —asentí levemente y volví a colocar ese globo en la túnica. "Y de paso, bueno... le damos una cucharada de su propia medicina. Y no es nada en contra de las reglas porque no hubo magia de por medio." —¿Entonces no nos meteremos en problemas? ¡Que bien!~
Frans Andersson Entré en el Gran Comedor, que se encontraba sorprendentemente animado. Desconocía qué estaría sucediendo por allí, pero tampoco era como si me interesase demasiado. Todo lo que quería era hacer el paso del tiempo más ameno, pues los días y las horas se me hacían eternos entre aquellas paredes mágicas y vomitivas. En aquel asqueroso lugar: Hogwarts. Caminé un poco, evitando las miradas de los estúpidos estudiantes que estaban sentados en una y otra mesa. Todos ellos felices de poder usar magia. Desconocían, con toda seguridad, lo horrible que era, lo peligrosa que era. Lo detestable que era. Al poco tiempo logré visualizar la mesa que rápidamente identifiqué como la mesa de los Slytherin. Acudí rápidamente hasta ella y me senté en uno de los asientos que había libre, sin intercambiar palabras con ninguno de mis compañeros, ni con nadie más. Y me limité a observar mi alrededor, en silencio. ¿Qué podía hacer? Las opciones de ocio se empezaban a agotar, si es que alguna vez habían existido.
Ryder Parker. Al fin habíamos terminado de desayunar. ¡Vaya! Los elfos han mejorado su mano... debo admitir que, inesperadamente hasta para mí, esas criaturas me cayeron bien, son buena onda y todos gentiles. ¡Hm! Quizá hasta sea buena idea que papá contrate uno para la casa. Ay, pero no... momento. Eso significaría magia en las vacaciones. Neh, mejor paso de momento. Me puse de pie con mi típica mirada seria e intimidante. La tenía preparada de manera especial para el idiota cavernícola del de Slytherin (y esperate que me sepa tu nombre... te inventaré mil apodos más). Comencé a recorrer con la vista la mesa de dicha casa, nada por aquí... nada por allá. Esperen. Hay un chico ahí. Pelo rojo y liso, piel blanca, alto... Hm. Me froté un poco el brazo pues sentí como algo... algo raro. No sé bien como definirlo. Es algo que quizá he sentido en otro momento. No me siento mal precisamente... p-pero no. No. Tengo que irme de aquí ya. —K-kara —dije, tratando de mantener la compostura—. Mejor nos vamos ya a la clase de estriptis —¡Dios!, ¿¡qué?—, ¡o lo que sea! Y entonces, escuché como Kara me decía algo de que el reloj decía que aún había tiempo y no tenía que apurarme... —¡Me da igual si el reloj dice eso! —grité nerviosamente—, ¡ese reloj está mal como esta horrenda y obsoleta escuela! Apenas terminé mi frase, vi como el lugar se volvió un completo silencio. Todas y cada una de las personas presentes tenía la mirada fija en mí. Me di media vuelta y... ¡Agh! Ese chico también. —Sólo vayámonos de aquí ya... por favor —le susurré a la chica con cierta mirada de súplica, lo cual, obviamente, la sorprendió por completo. Tomé aire y me marché del lugar a paso veloz, siendo seguido por la chica que me gritaba que la esperara. Hell!, ¿pueden creer que me estoy apurando para ir a una clase de Hogwarts? Pensé que sería lo último que haría en mi vida. ...aunque me sirve como excusa para pedirles más cosas a mis padres como recompensa, ahora que lo pienso.
Frans Andersson Alcé ligeramente la mirada cuando noté que alguien me observaba. No tardé en percatarme de que había un chico con una estúpida mirada embobada clavando sus ojos en mí. Por un segundo, le sostuve la mirada, cruzando la mía con la suya. Pero se amedrentó tan pronto como se percató de que me había dado cuenta de su presencia. Qué chico más extraño. No sé qué buscaba en la mesa de Slytherin, pero estaba seguro de que no era de la casa. Cierto era que no había conocido a nadie, al menos no en profundidad, de mi casa, y probablemente no sabría los nombres de la mayoría. Pero no solía olvidar los rostros, y aquel chico no me era familiar. Su rostro no se me hacía parecido al de ningún serpiente. Apoyé mi mejilla en una mano, mientras lo observaba irse. Lo miré con desgana e indiferencia, y creo que hubo un punto en el que, pese a que mis ojos seguían clavados en él, no le estaba mirando. Porque simplemente veía la nada. —¿Quién es? —susurré—. ¿Y dónde van? Bueno. Aquel chico y su compañera parecían dirigirse a algún lugar con bastante prisa. No es que me interesase especialmente. Pero, ¡oye! Tampoco había mejores cosas que hacer en aquel putrefacto lugar. Así pues, les seguí a una distancia prudencial.
Danielle Abbadie. Un nuevo día se abría en el colegio, me había levantado más tarde de lo que acostumbraba, todo culpa de la aventura de anoche. Aunque me sentía cansada y pensaba dormir rápido me fue difícil, sólo podía procesar que no había roto dos reglas, si no tres. Tres reglas en una noche, ¡era demasiado!, más de lo que pensaba podría llegar a hacer. Entre al comedor con paso lento y tranquilo, la verdad no tenía mucha hambre, pero decían que el desayuno era la comida más importante del día, y después de leer el anuncio de las clases de vuelo sabía que necesitaría esta comida, al menos un poco. Tomé asiento en mi mesa, mirando la comida frente a mi, después de pensarlo unos segundo decidí que la fruta sería la mejor alternativa, me serví un plato no muy grande. Apenas termine de comer limpie mi boca con una servilleta, deje todo ordenado y me levanté de la mesa, era momento de pensar en las posibilidades de la clase de vuelo.
Kyle Después de la intensa noche que pasamos ayer, y tras la animada charla con mis compañeros de Hufflepuff hacia la sala común, acabé agotado desplomándome en mi cama. No es raro que, con el cansancio acumulado durante la noche, esta mañana me despierte más tarde de lo normal. Cuando salgo del lavabo y me coloco la túnica y el resto de prendas, observo como la mayor parte de mi casa ya se ha retirado a desayunar, exceptuando algún chico de cursos superiores danzando por aquí y allá con los libros en el regazo. Solitario de mí, avanzo animadamente y con las energías renovadas al Gran Comedor. El bullicio que me encuentro de frente es tal que se me activan todos los sensores, y una sonrisa cruza mi rostro. Dando pequeños saltitos, mientras balanceo levemente los brazos, camino (¿Brinco?) hasta un lugar vacío en mi mesa. Que hambre desde ayer, como si no hubiese comido el día anterior. Me hincho a pastelitos, tostadas y zumo de varios sabores. Todo, como siempre, despide un olor increíble, y del sabor ni hablar. Exquisito. Entre conversación y conversación, escucho a algunos de primer año de que hoy nos toca clase de vuelo. ¿Vuelo? Ai dios, a mi que las alturas me ponen un poco nervioso... Supongo que tendré que superarlas si quiero montarme en una de esas escobas que dicen. Espero que sean lo suficientemente resistente y seguras como para que no nos partamos un brazo. En cuanto termino, me despido de la gente con la que he tenido la conversación tan animada, y me levanto para prepararme para la siguiente clase. Con paso decidido, y muchas expectativas, cruzo el umbral del Gran Comedor en dirección al campo. Además, tanto ver el Bosque Prohibido desde las ventanas del castillo, y por fin podré tenerlo relativamente cerca.
Daniel Brown Nuevo y tranquilo día en Hogwarts. Después de la aventura nocturna apenas pude dormir, por lo que me quedé dormido. Me levanté al ver que era tarde y corrí al gran comedor a desayunar. Ya apenas había gente, así que aproveché para recrearme en la soledad de mi desayuno. Removía la leche con gran lentitud, mis ojos se cerraban y los bostezos se sucedían. No había forma de quitarse esta pesadez en el cuerpo. Cogí un par de galletas. La primera la metí en la leche, pero con el cansancio y la modorra que llevaba encima no conseguí más que se rompiera y se cayera dentro del vaso. Repetí el mismo proceso con la segunda, evitando mojarla demasiado, pero aunque esta vez no quedó en el fondo de la leche, al llevármela a la boca se desmoronó por el camino. —Grr, malditos dulces. —Agarré enfadado la tercera y la destrocé entre mis dedos. Ya se me había pasado el hambre. Pero no el sueño. Viendo que si no reaccionaba pronto me quedaría dormido y no asistiría a clase, decidí hacer algo mientras. Probaría las clases de vuelo en escoba que llevaban tanto tiempo anunciando...
Danielle Abbadie. Después de todo lo que habia sido la clase de vuelo me había dirigido al gran comedor a escribir una carta a Sophie. Elegí ese lugar porque tras la gran distancia que camine desde las canchas no estaba dispuesta a subir escaleras. No me sorprendió verlo casi vacío, aún no era ni hora del almuerzo, camine tranquila hasta la mesa de mi casa, al estar cómoda saqué mi pluma, tintero y un pergamino de mi bolsa. Me tomo sólo unos segundos encontrar las palabras para comenzar la carta. Partiría contando lo fantástico que era el Castillo, seguido del como me había ido con mis hechizos, seguido de la clase de vuelo y finalizará con mi pequeña aventura rompe reglas de anoche, esperaba sacarle, al menos, una pequeña sonrisa a mi amiga al imaginarme en tan inusual situación, también agregué una promesa de no volver a romper las reglas de no necesario. Aunque presentía que eso sería casi imposible de cumplir. Contenido oculto Ayudemos al jefeciro de casa :D @Nami Roronoa
Victoria Stone Tras haber acabado mi cometido de apuntarme al equipo de Qudditch, dejé la escoba en el lugar que le correspondía y me despedí de mis compañeros para encaminarme al interior del castillo. El camino de vuelto había sido tan tranquilo y placentero como lo había sido el de ida, con la pequeña diferencia de que, debido al tiempo transcurrido, el sol se encontraba en otro punto del cielo y hacía que el paisaje fuese, a su modo, diferente. Desde luego, daba igual la hora a la que paseases por el castillo o a sus alrededores, siempre eran imágenes inolvidables. Sea como fuere, mis pasos me guiaron hasta el Gran Comedor, lugar dónde tomé asiento en la mesa de mi casa. Ya casi era Halloween, lo que significaba que el castillo y esa misma habitación estaría decorada de forma especial por la celebración. Y Hogwarts era famosa por crear un ambiente estupendo para este tipo de fiestas. Contenido oculto Supongo que venimos por la de Halloween (? Como sea, me apunto igual :3
Kyle Ya está. Soy miembro del equipo de Huflepuff de Quidditch. En cuanto se lo cuente a papá se va a llevar una ilusión tremenda. Con ese pensamiento recorro todo el camino de vuelta al castillo. Bueno, camino... procesión mejor dicho, pues he tardado la vida y más en volver mis pasos por el anterior camino que había seguido. El mismo proceso, solo que esta vez con una luz diferente, dándole otra atmósfera mágica. Las paradas y desvíos que he podido realizar mejor apuntarlos en un mapa, porque el ejercicio del día ya está cumplido. La mayor diferencia, y por la razón por la que tenía mayor gana de volver al castillo, es el viento fresco que recorre el sendero. Al ir menguando la luz del sol, la ventolera se vuelve más molesta que agradable, y con el pelo revuelto y cierto temblor me apetece más llegar a las puertas de la fortificación. En cuanto cruzo el primer umbral, una sensación de calidez me recorre el cuerpo. Antes me he despedido de Kara, apenas hemos tenido tiempo de conversar. Espero cruzármela más tarde, y parar un rato juntos. Con la cabeza en otra parte, y dando ligeras eses con mis pasos, me cruzo con la enorme puerta del Gran Comedor. No es que sea hora de comer ni mucho menos, o lo sabría si hubiese mirado el gran reloj hace un momento. Pero con lo empanado que estoy siempre poco me fijo en esas cosas. Así que, aunque mi estómago pide algo para comer, aunque sea un Snack, tampoco es que vea gente abundante como para ser la hora esperada. En un último paso, me quedo con el pie en el aire. ¿A donde voy ahora? Según el planning de la escuela, no me toca ninguna clase. Podría desplazarme a los dormitorios y pasar un poco de tiempo al lado de la chimenea... Pero por otro lado, el olor a comida me atrae a otro sitio. Con esa postura tan peculiar, giro la cabeza lentamente al hueco de las puertas del Comedor, y observo el interior. Para mi sorpresa, dos de mis amigas se encuentran dentro de la sala. Danielle, escribiendo una carta muy concentrada, y Victoria, sentada en la mesa de su casa. Estaría esperando algo, pero un impulso surge de mí y giro mi cuerpo 90 grados para encaminarme por la puerta. Con unas grandes zancadas, casi saltando, entro en la Sala, y alzo la voz por el lugar vacío. —¡Victoria! ¡Danielle! ¿A descansar un poco después de volar? —con una sonrisa que casi no me cabe en la cara, voy saludando con la mano elevada en el cielo.
Daniel Brown Terminada la clase de Quidditch y orgulloso como estaba de mis logros, la tripa me empezó a sonar. Me sentí algo avergonzado, apenas había comido antes y ya tenía hambre de nuevo. Pero no me importaba lo que los demás pensasen: tenía hambre, iría a comer. Al entrar al gran comedor (el cual esperaba que estuviera más vacío que de costumbre) vi a unos cuantos alumnos, de los cuales solo reconocí a tres del primer año, curiosamente cada uno de una casa distinta. De Gryffindor se encontraba Victoria, de Hufflepuff, Kyle, y de Ravenclaw, Danielle. Por parte de las serpientes, en cambio, no había ni un alma por ahí. Era el único que ahora se encontraba sentado en la mesa de la casa, lo cual hacía que la atención fuese a parar directamente a mí. Me sentía algo avergonzado, más sabiendo que Danielle estaba ahí y se fijaría en mí. Y todos sabemos que eso podría desembocar en algo... malo, digamos. En cualquier caso, agaché la cabeza y miré a mi plato, que había llenado con un par de dulces. Contenido oculto @Nami Roronoa se me olvidó etiquetar, but who cares
Danielle Abbadie. Estaba terminando de escribir mi aventura rompe-reglas, el momento en el cual nos encontramos las dos puertas, cuando fui sacada de mis pensamientos por un sonriente Kyle, él cual lanzó una pregunta dirigida a Victoria y a mi. Le sonreí levemente y deje la pluma en la mesa para luego asentir con la cabeza a modo de respuesta. —Necesitaba relajarme después de la clase —comencé con amabilidad —, volar no me... —hice una pausa buscando las palabras correctas — gusto demasiado. Tras mi respuesta me dispuse a volver con mi carta, pero algo llamó mi atención. Daniel entraba al comedor y se dirigió a su mesa, la cual por desgracia quedaba junto a la mía. Terminó sentado un poco cerca, lo mire nerviosa y tras unos segundo volví mi atención a la carta si me encontraba mirándolo no saldría algo bueno. Estaba un poco más encogida en mi asiento, esperando no llamar su atención en ningún sentido.
Melinda Frenerich El Gran Comedor no estaba muy concurrido a aquellas horas. De modo que no me llevó demasiado tiempo reconocer los rostros de aquellos estudiantes de primer año que, al igual que yo, tomaron la decisión de venir a este sitio para descansar de las clases de vuelto. Vi a Stone, Abbadie y Gray conversando en una de las cuatro largas mesas del salón. Mi primera intención fue ir a tomar asiento cerca de ellos. Hasta que lo vi al Llorón. No… A Brown… Como siempre, estaba apartado de los demás, en la mesa de las serpientes. Me quedé de pie en el umbral de la puerta, observándole fijamente. Al tiempo que mi mente era invadida por la imagen de él atrapando la Snitch, en una muestra de sus habilidades en el vuelo con escobas y… como Buscador… Tomé un rumbo diferente al que había planeado en primer lugar. Me dirigí hacia la mesa de Slytherin. Como no me sentía capaz de mezclarme con los estudiantes que llevaban el escudo de aquella inmunda casa en sus uniformes, sentarme frente a Brown no era una opción. Pero existía una alternativa. La silla que estaba justo detrás de él, en la mesa próxima, se hallaba vacía. En esa misma silla, con paso silencioso, imperceptible, me senté. Frente a mí había un plato vacío. Sobre la mesa habían dispuesto unos pocos alimentos, entre los que hallé pequeñas ciruelas. Tomé delicadamente una de ellas, con ambas manos, sin pronunciar otras palabras, porque estas no me salían… Me costaba. Pero si no las expulsaba de mí, fallaría al espíritu de un buen deportista… Porque sí, me consideraba tal desde el momento en que McGonagall anotó mi nombre en el pergamino. Separé los labios lentamente. Tuve que disimular el silencio con un pequeño mordisco a la fruta, que estaba exquisita… Antes del segundo intento, tomé una larga bocanada de aire para imponerme sobre mi orgullo. —Ha sido una buena atrapada —dije sin darme la vuelta. Contenido oculto @Lucas Diamond :}
Ryder Parker. Frans se quedó como medio muerto desde que le comenté lo del libro rompible, aunque al menos pronunció el nombre del estúpido que nos gastó la broma pesada de la noche anterior, y con eso me bastaba. Confiaba que lo recordaría y me ayudaría en mi desquite... espero que así sea, la verdad. Me encogí de hombros y lo tomé del brazo para irnos finalmente del lago, puesto que en su modo zombie podía quedarse ahí quieto toda la noche y los mosquitos se lo comerían vivo, y la verdad no quiero que a mi chico le pase algo como eso. No se vería lindo. Ah, y también la salud... claro, eso también es importante. En fin. Ya era de noche y tenía bastante hambre. Supuse que la hora de cenar ya se aproximaba, así que nos dirigimos al Gran Comedor, aunque evidentemente solté a Frans en el Pasillo, y le dije que frente a los otros, era mejor no ser tan "afectuosos" (cosa que a él le sería bastante fácil en todo caso, tomando en cuenta lo que me contó en el lago). Apenas entramos al Comedor, cada uno se dirigió a su mesa respectiva... de hecho hasta pareciera que hubiésemos llegado al comedor al mismo tiempo por mera casualidad y no porque hubiésemos estado juntos. Si bien era una "ventaja" para evitar rumores, obviamente no era el caso ideal para mí. El que a los ojos del mundo nos veamos como amigos es como lo mejor para que no se aplique la "desconocida" de una manera tan brusca, y debía ser un acuerdo para que los dos estuviésemos bien con eso... aunque de nuevo, dudo mucho que a Frans le importe de a mucho, pero whatever. Al llegar a mi mesa, me encontré con sólo Danielle, quién estaba escribiendo en un papel o algo así. Me senté, esperé unos segundos, miré de un lado a otro y vi que no había nada servido... ¡nada! —¿Es un chiste?, ¿aún no sirven la cena? —cuestioné, mirando a la única otra persona en la mesa (a.k.a Danielle).
Kara Willson Después de haber vagado un poco por los pasillos, terminé llegando al gran comedor, no podía irme a la cama sin cenar o tal vez era que no se me antojaba comer dulces antes de ir a dormir, porque si no era probable que estuviera muuucho tiempo despierta y no quería arruinar todo lo que podríamos hacer mañana. Al entrar al comedor pude notar que varios de mis compañeros ya estaban en pequeños grupos conversando entre ellos, solté una pequeña risa y me dirigí a mi mesa tranquilamente, tomé asiento y comencé a colocar en mi plato un par de cosas que ya había en la mesa, mayormente frutas.. necesitaba calmar mi hambre un poco. Ojalá sirvieran pronto la comida. Contenido oculto si, no tenía nada mas que escribir de Kara :<