Gemelos en las canchas

Tema en 'Prince of Tennis' iniciado por Hikaruu Love, 12 Junio 2008.

?

¿Cual es tu tenista favorito? OwO

Poll closed 19 Septiembre 2008.
  1. Ryoma x3

    36.8%
  2. Eiji

    36.8%
  3. Tezuka

    5.3%
  4. Momoshiro

    0 voto(s)
    0.0%
  5. Fuji

    15.8%
  6. Kawamura

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    0.0%
  7. Oishi

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  8. Kaoru

    5.3%
  9. Inui

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  1.  
    amu y tadase

    amu y tadase Entusiasta

    Aries
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    117
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    Escritora
    Re: Gemelos en las canchas

    hola me encanto tu conti ToT espero que
    lo continues me quede con la duda
    de hitomi y eiji y
    ryoma y sakuno que pasara se
    hisieron novios? y habra peleas entre estos 2?:D
    eso estaria bueno*perverso* jeje bueno
    espero tu conti
    bye bye
     
  2.  
    Hikaruu Love

    Hikaruu Love Guest

    Título:
    Gemelos en las canchas
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    14
     
    Palabras:
    5297
    Re: Gemelos en las canchas

    "Señoras Y Señores! Fanaticos del Anime!
    Aqui regresa HikaruuLv" *Aplausos* Gracias! Gracias!... luego de tanto tiempo T-T los extrañaba muchisimo, por fin he regresado!... gracias por todos los comentarios que me mandaron, como veran, tarde bastante, es que como perdí una semana de clases tube que retomarla, pero igual, ya estoy aqui, y lo mejor sera que esto siga... aqui les dejo la coonttii!!! un Besho enorme a todos y disfruntenla!







    - siempre tengo razón

    - ¡hay que seguirlos! – gritó haciendo que casi me cayera del susto que me provoco.

    -----------------------------------
    Capitulo 5° “Del presente... al pasado” ~ Segunda Parte
    -----------------------------------


    ¿Seguirlos? ¿A Ryoma y a Sakuno? Era una buena idea, en eso no tenia muchas opciones para contradecirlo, pero, todo tiene que tener un problema en la vida, y este era el caso de Eiji, con aquel sentido tan infantil y alarmado que tiene, puede que nuestras “presas” se den cuenta de nuestra posición antes que nosotros sepamos algo de lo que esta sucediendo entre ellos.
    Miré a Eiji por lo bajo, estaba esperando mi respuesta con aquel rostro de perrito arrepentido que ninguna persona en todo el mundo, por mas frío que sea, no se podía negar.

    - esta bien... – de inmediato le tapé la boca con ambas manos, para que no dejara escapar ese grito de felicidad que iba a soltar en cualquier momento -... pero será mejor que no hagamos ningún sonido y mantengamos una distancia bastante considerada... ¿entendido?

    Un pequeño movimiento de su cabeza en son de afirmación por parte de él fue necesario para saber su respuesta. Fui sacando mis manos para dejarlo libre, cual fue mi sorpresa cuando al dejarlo libre, sus brazos me rodearon sin previo aviso, dejándome totalmente roja por eso.

    - ¡sugoi, sugoi! – Me gritaba totalmente alegre cerca de mi oído – vamos yendo antes de perderlos de vista – conteniendo fuerte mi mano y llevándome a cuestas.

    No reaccioné tan rápido, solo pude pensar en lo que recién ocurrió, no era por lo del abrazo, ya que desde pequeños nos tratamos con mucho cariño, pero esta vez fue diferente, sentí un sentimiento extraño, no se si se podría decir que nuevo, estoy casi segura de haberlo sentido antes, pero esta vez fue con mucha mas intensidad.

    Levanté mi mirada y encontré aquel cabello pelirrojo, algo en mi me decía que mi rostro estaba del mismo color, puede ser por el ardor que sentía en mis mejillas el que me lo decía, y bajé la mirada y encontré nuestras manos juntas, ¿Por qué será que siento que esto es nuevo, si muchas veces atrás nuestras manos estaban juntas? Un cosquilleo nacía dentro de mi, no sabio el motivo, pero esto me gustaba, me sentía bien.

    Seguí el camino por el que me estaba llevando Eiji, pero sin prestarle mucha atención, al único que mis ojos prestaban atención era esa cabellera pelirroja que estaba frente a mí, meneándose al compás del viento. ¿Qué me esta pasando?

    - Hito-chan, – despertándome de mi sueño - será mejor que empecemos a caminar más despacio desde aquí

    - c-claro – intenté sonar segura pero no lo logré

    - Hito-chan, ¿te sucede algo? Estas muy roja – sonaba preocupado – no me digas que te estas enfermando...

    ¿Enfermándome? ¿Acaso será eso? Que esto que siento solo sea producto de alguna de esas enfermedades, no, estoy segura de que lo que siento en este momento no era producto de ninguna enfermedad. Negué con la cabeza a lo que Eiji solo dio un suspiro de resignación, pero igual se tragó eso, no tenía muchas cosas como para contradecirme con eso, se dio vuelta y siguió caminando pero esta ves mas lento que antes, ya que Ryoma y Sakuno estaban un poco más cerca.

    Me acerque un poco más a Eiji, quedando justo al lado de él, me dí cuenta de que sus obres azules estaban fijos en aquella escena que se mostraba frente a nosotros, por momentos sentí como me estaba quedando embobada mirándolo, pero sacudí mi cabeza para ver si por lo menos dejaba de mirarlo así. ¡Por Dios, es mi mejor amigo! ¿Cómo puedo estarlo mirando como una niña enamorada?... Dije... ¿Enamorada?

    - que interesante, ojala O’chibi se declare esta vez – comentaba en voz baja con un tono pícaro.

    - ¿de... declararse? ¿Ryoma-niisan esta enamorado de Sakuno? – sonaba extraña, como si fuera insegura de mis palabras.

    - ¡hoi! Desde hace tiempo parece estar protegiendo a Saku-chan –comentaba animado.

    - ya veo... Sakuno-san, si realmente te gusta Ryoma, creo que este es el momento...

    - nee, nunca pensé que el O’chibi fuera tu hermano – comentaba mirándome directamente.

    - etto... si, él es mi otro hermano mayor... – respondí mientras desviaba mi mirada - ¿recuerdas a Ryoga?

    - ¿Ryoga? ¿Tu otro hermano? – Afirme con la cabeza - ¿Cómo olvidarlo? Lo vi hace como dos años... – comentaba de lo mas tranquilo –

    - ajá, hace dos años...- aun sin captar eso-... ¿¡Como que hace dos años!? – dije casi gritando, por suerte estábamos un tanto alejados de Ryoma y Sakuno como para que escucharan eso.

    - ¿no te dijo nada? – Mi silencio respondió esa pregunta – hace dos años, el equipo de tenis fue invitado a participar de un torneo en un crucero, si mal no recuerdo, el nombre del capitán era...

    - Hikomoru Sakurafubuki? – interrumpí

    - creo que se llamaba así – decía con un tono durativo - ¿ya recuerdas?

    - Ryoga trabajó en ese crucero un par de meses, luego vino con la excusa de que ya no le agradaba estar viajando de lugar en lugar, siempre sobornando a varios equipos, en fin, no le creí una palabra, pero tampoco me importó mucho.

    - Cuando empezamos a practicar apareció Ryoga y se presentó como el hermano mayor del O’chibi, me recordaba a alguien pero nunca lo recordé bien – comentó

    - ya veo, ¿pero que pasó en realidad para que él dejara de trabajar con Sakurafubuki? ¿Sabes?

    - lo que pasó esa vez fue que nosotros le empezamos a ganar todos los partidos, haciendo que Sakurafubuki perdiera todo, en ese momento fue cuando nos capturó, a mi y al resto del equipo que no estaba jugando, y nos amenazó de muerte – comentó mientras llevaba ambas manos detrás de la nuca y con aires de que eso fuera de lo mas normal. Mis ojos se abrieron de par en par al escuchar tal noticia con ese tono de desinteresado – logramos escapar y el barco empezó a desmoronarse.

    - ¿de veras? – Interrogué - ¿entonces como lograron salir de aquel lugar?

    Tenia mi vista al frente como para no pasar un mal rato tumbándome contra algún desconocido, y de paso fijarme que lo que estaba pasando con la parejita, de la cual nos estábamos olvidando, la cual parecía dar la buena señal de no darse cuenta de nuestra presencia.

    - pues... para nuestra suerte, Atobe llegó justo a tiempo con varias lanchas policiales atrás de él, arrestaron a Sakurafubuki y todo el mundo feliz...

    - ¿Atobe?

    - ¿ehh? ¡Ah!... Atobe Keigo es el antiguo capitán de la escuela Hyoutei, una de las escuelas con las que participábamos en los torneos de tenis – comentaba.

    - Fudomine, Hyoutei, Seigaku – murmuraba mientras recordaba los nombres de las escuelas que antes había escuchado que practicaban tenis - ¿Cuántas escuelas más? – dije con tono sarcástico

    - mmm..... Bastantes, pero con las que no tenemos problemas son las dos que acabas de decir, Saint Rudolph y Rikkaidai... creo.

    - ya veo...

    - sabes, en ese momento estaba un buen amigo que conocí apenas entre en Seigaku, Su nombre era Syuichirou Oishi – comentaba en aquel tono alegre – nosotros dos éramos la mejor pareja de dobles en todo el Seigaku, también estaban Taka-san y Tezuka-buchou

    - ¿”estaban”? ¿Ya no están más?

    - se graduaron el año pasado – comentaba con tono triste – ¡pero en fin! Hay que alegrarse por ellos, ¡nya! – volviendo a su antigua postura de niño alegre.

    - y dime... ¿puedo saber quienes ocuparon sus lugares? – sabia que si le preguntaba eso, tendría acceso completo a todo sobre cada titular de ambos equipos de tenis.


    - Este año, los nuevos titulares son Luí, Lelouch ((N/A: se lee como Rerouch)) y el insoportable Horio

    - ¿el novio de Osakada?

    - si, desde hace cuatro años ha estado en el club de tenis y cuando entra en la titularidad empieza a gritarle a todo el mundo sobre eso – largaba un suspiro de cansancio – me estoy por quedar sordo en cualquier momento – nos reímos por lo bajo al momento en el que fijábamos nuestras miradas por el camino en el que íbamos – ahora que estas en el club de tenis, seguramente entraras muy rápido en la titularidad.

    - eso es lo que tengo pensado hacer, por lo menos poder entrar a jugar algún partido interesante con otros colegios

    - lo mismo que piensa el O’chibi – agregaba alegre – sabes, creo que entrar en la titularidad no va a ser nada facil para ti – cambiaba de tono a uno preocupado.

    - yo no creo eso, el juego que jugué hoy con esa chica era demasiado aburrido, si todas las chicas son así...

    - las titulares son del mismo nivel que un jugador profesional – interrumpía – el tipo de juego con el que jugaste hoy contra Kiyoshi, es el mismo o un poco menos que el de la capitana y el de las demás titulares, incluyendo a Ann y a Saku-chan – comentaba con tono triste y preocupado.

    - ¿la capitana? ¿Furaku-san?, si ella tiene un estilo de juego igual al mío, parece esconderlo bien. Será lo mismo, no creo que pierda contra ella... no puedo perder contra nadie... – recordé...

    •○•○•○•○• Flash Back •○•○•○•○•

    Aquel día en el que me enfermé, cuando Ryoga me había encontrado tirada en el piso de la cocina aquella noche, todo había pasado esa noche, aun sin tener conciencia real de lo que me estaba pasando, creo saber que estaba pasando en ese momento.

    Cuando mis padres y Ryoma se habían despertado por los gritos desesperados de Ryoga, me llevaron inmediatamente a una clínica, que quedaba a pocas cuadras de nuestra casa, si mal no recuerdo, me llevaron rápidamente a la sección de Urgencias del hospital y los doctores rápidamente empezaron a investigarme y a hacer unas cuantas preguntas. En ese momento, recuerdo haber sentido que mis parpados no se podían abrir, no podía mover ningún músculo, y además tenia nauseas profundas y por lo que decían las personas que estaban a mí alrededor, de mi boca salía sangre. Podía sentir, aquel asqueroso sabor recorrer todo mi cuerpo.

    - por lo pronto solamente vamos a internarla, - decía el doctor mientras terminaba la revisión y amablemente me limpiaba el hilo de sangre que aparecía por mi boca – seguiremos estudiando para realmente saber que le esta pasando a esta pequeña – informaba a los presentes

    - Hitomi... – murmuraba Rinko entre sollozos, mientras buscaba refugio en los brazos de Nanjiro.

    - nee-san... – Ryoma hablaba lo más cerca posible a Hitomi, mientras se apoyaba en la camilla en la cual esta estaba recostada - ¿nee-san?... – llamaba preocupado

    - Ry... Ryoma...-niichan... – llamaba dificultosamente, haciendo que los presentes se alteraran – quiero... que me pro... prometas algo... – Ryoma se acerco lo bastante a ella, como para que nadie mas que ellos escucharan...

    •○•○•○•○• Fin del Flash Back •○•○•○•○•

    -... prométeme que... nunca cambiaras conmigo... ¿si?... a ca... cambio... yo te... enseñare... una técnica... en el momento... en el que la... necesites... – recordaba... al darme cuenta, mi semblante cambio en un tono triste.

    - ¿sucede algo? – sin mirarme.

    Lo miré por unos segundos, viendo como su rostro, al darse cuenta de que lo estaba mirando, se dio vuelta para mirar mi cara y para luego mostrar una de aquellas sonrisas llenas de inocencia y dulzura, no aguanté las ganas y cuando me dí cuenta mi rostro estaba totalmente rojo y sin mi autorización mi cabeza giró repentinamente y me quedé mirando atentamente el piso, con aquella expresión de vergüenza, cosa que muy pocas veces me pasaba... Otra vez esa sensación de cosquillas que me invaden en todo el cuerpo... ¡¿Qué demonios me sucede?!

    Escuché una pequeña risa proveniente de él, cosa que en parte me calmo un poco, sabiendo que el no era de las personas que preguntaban cada dos segundos lo que le sucedían, con solo negarle una vez bastaba, o por lo menos conmigo era así. Fui levantando la cabeza lentamente, pero todavía no me atrevía a mirarlo, ni siquiera de lejos, por lo menos hasta que pase un buen tiempo, cosa que no me favoreció mucho.

    Fui sintiendo como el ambiente cambiaba drásticamente, pero no por mi culpa, o eso creo, si no, aquel cambio provenía de él, de Eiji, quien tenia el semblante serio y algo en él me decía que tenia ganas de iniciar otra conversación, claro, seguro que era mas delicada por su cambio de actitud.

    - Aun... ¿Aun recuerdas el campeonato de hace casi seis años atrás? – dijo con tono serio, sin mirarme, una actitud que me espanto un poco.

    - s-si – respondí nerviosa

    Teníamos que haber tocado justo ese tema, de todos los temas que podíamos haber tocado, justamente tenia que haber sido ese.

    •○•○•○•○• Flash Back •○•○•○•○•

    Luego de casi un año dentro del circo, participando en los eventos y fiestas, amigándose con sus, ahora, nuevos compañeros de “trabajo”, aquella joven de extraños ámbares recorría aquella verde plaza, llena de juegos y atracciones, casi creadas para ella, pero no estaba sola, aquella cabellera rojiza, como fuego ardiente, era su mejor amigo, desde que había entrado al circo, Kikumaru Eiji, aquel joven japonés que no se separó ningún momento de aquella joven, Hitomi...

    - ¿Qué?... ¿Un Torneo? – repetía la joven, la cual estaba colgada boca bajo en una de las atracciones

    - ¡Hoi!, dicen que los mejores acróbatas tendrán el privilegio de participar en las olimpiadas, los ganadores se llevan increíbles premios, como una beca para un gimnasio especialmente para trucos y todas esas cosas, y... seguramente nosotros ganaremos sin problemas.

    - ¡Claro que ganaremos!... cuenta conmigo para eso – decía mientras de golpe se bajaba de aquel juego, quedando juego enfrente del poseedor de ojos azules.

    - seremos los mejores... – extendiendo la mano frente a ella

    -...y les mostraremos lo que realmente es una acrobacia – correspondiendo aquella señal

    •○•○•○•○• Fin del Flash Back •○•○•○•○•

    - el día en el que me lo dijiste, estaba tan contenta por aquel torneo... – murmuré triste – no era por el premio, si no, por que nosotros íbamos a ser reconocidos...

    - yo lo arruiné – pensamos los dos al mismo tiempo...


    - Soy un idiota, por dentro estará esperando el momento perfecto para vengarse por lo que pasó... eso... me lastimaría bastante, perderla de nuevo... – pensaba mientras me miraba disimuladamente – me duele el pecho de solo pensarlo...

    - Eiji... – comencé a decir sin mirarlo.

    - perdóname por lo que pasó ese día – dijimos al unísono

    Abrí los ojos como plato, pensé que... no, en realidad, gracias a eso, ya no sabia que pensar. ¿Por qué estará pidiendo perdón? ¿No era yo...? Si él me estaba pidiendo perdón, entonces que estaba pasando realmente...

    Lo miré insinuando aquella pregunta que me estaba formulando en la cabeza, “¿Que dijiste?”, y lo que vi fue que él también tenia esa expresión en el rostro, paramos en seco al mismo tiempo, como si estuviéramos actuando en forma de un espejo, reflejado cada acto que el otro hacia. Nuevamente el aire se condensó, era como si el tiempo se parara para nosotros, para que pudiéramos asimilar lo que estaba sucediendo. ¿Pero como se suponía que supiéramos que era lo que estaba pasando si ni siquiera sabíamos que era lo que pasó en realidad?

    - ¿Por qué me estas pidiendo perdón? – murmuró Eiji aun sin quitar la expresión de asombro que tenia en el rostro.

    - lo mismo te pregunto a ti... – contesté, creo que en un tono más bajo que él, pero aun así me escucho – acaso... ¿no habías quedado... solo en aquel torneo? – logré decir.

    - ¿yo?...pero... si yo era el que te había dejado plantada frente a todas esas personas... ¿Por qué dices que me habia quedado solo?

    - yo... me enfermé ese día... y... no pude avisarte, me llevaron de urgencia y no logré contactarte por lo que... me sucedió – sonaba triste en ese momento, pero por lo menos logre decir lo que tenia guardado durante tantos años... por suerte su reacción era mejor a la que me esperaba

    - ese día tuve que volver, mi padre tuvo un accidente y... cuando me di cuenta, estaba abordo del avión que estaba viniendo directamente aquí, tampoco pude llamarte, no tenias numero de teléfono.

    •○•○•○•○• Flash Back •○•○•○•○•

    /○/Narradores... Hikaru./○/

    Un día soleado, sin ninguna nube a la vista, la temperatura era agradable, perfecta para salidas al aire libre, un día como cualquier otro, eso pensaría la gente, pero realmente no era así. En medio de la cuidad, un gran estadio se hacia ver, con una enorme cartelera en la entrada, anunciando el festejo de ese día, una competencia de gimnasia rítmica, aun siendo regional, era un pequeño paso para ser reconocidos en el mundo.

    Si, ellos iban a participar en ese torneo. Iban...

    Aquella joven niña, de expresivos ojos ámbares, llamada Hitomi y compañera de Eiji, había caído enferma repentinamente ese mismo día, no dándoles tiempo para avisar y cancelar el torneo. Aquella “simple gripe” que cualquier humano podría soportar tener, ella podía morir al momento, si es que no era medicada al instante. Fue rápidamente llevada a una clínica e internada en sala de observaciones.

    Ella no era la única que pasaba un mal rato, si, él también. La mala suerte infecta a las personas en el momento que menos quieren padecerlas. El padre de Eiji, según los informes que él mismo recibió la noche anterior por parte de su madre, tuvo un accidente automovilístico, siendo por esta razón, abordaron rápidamente un avión con destino a Japón.

    - ese día... no tuve tiempo de avisarte... que no podía ir al torneo... Lo lamento

    •○•○•○•○• Fin del Flash Back •○•○•○•○•

    Me quedé estática mirándolo fijamente, pensando en la nada, o por lo menos uniendo las piezas. Creo que ya tenía el rompecabezas completo, y no me di cuenta de eso. Pero a todo eso, al descubrir que ninguno de los dos asistió a ese concurso y todo lo demás, solo me queda una pregunta para realizar en ese momento de puro silencio.

    - ¿entonces... no estas enojado conmigo? – interrogué, mientras bajaba la mirada, si tenia una reacción negativa, no quería verla.

    - claro que no – escuché una voz tierna que me llamaba, levanté la vista y lo miré - ¿enojarme yo? ¡Nya!... nunca, y menos contigo – respondió, volviendo a ser el Eiji de siempre.

    No supe como reaccionar, me había sacado un gran peso de encima, y ahora que ya todo era parte del pasado, como se supone que se debe actuar en un momento como este. De la nada, solo saque una sonrisa, la más radiante que tenía, estaba tan alegre.

    - ¡Hoi!... – casi dice en un grito – ¡nos olvidamos del O’chibi! – una gota al estilo anime salio de mi cabeza...

    - ¡NII-SAN!... – digo en un tono un tanto mas fuerte que el que usó Eiji, mientras salí corriendo hacia la dirección en la que se iban, seguida por el pelirrojo.

    Sin darnos cuenta estábamos en las amplias puertas del instituto, y estas, seguían abiertas, como dándonos la respuesta que estábamos buscando... ellos entraron aquí. Sin pensarlo dos veces entramos, quería saber que era lo que mi hermano hacia con Sakuno esta tarde, para que desapareciera sin dejar rastro alguno, ni siquiera avisarme (aun que, hay que admitir, que al no irme con él, me enteré de varias cosas), no me iré con las manos vacías, de eso, seguramente, hasta Eiji estaba pensando.

    Al entrar, nos dimos cuenta de que no era demasiado tarde, vimos como dos sombras, demasiado reconocibles para nuestros ojos, iban en dirección al estacionamiento, miré a Eiji esperando a que contradijera algo, al no recibir respuesta solo le dí una señal para seguir, la cual respondió al instante. Caminamos a unos 10 o 15 metros de distancia, lo suficientemente bien como para verlos, sin que ellos se enteren de que estamos ahí.

    - están demasiado cerca... – murmuré mientras caminábamos ocultándonos entre los arbustos

    - ¡Hoi!... esta escena es demasiado comprometedora para el O’chibi... – dijo en el mismo tono de vos que el mío, con aquella expresión picara en el rostro.

    Seguimos caminando, detrás de ellos, en total silencio, siendo alumbrados por los enormes reflectores que iluminaban el camino por el que ellos habían pasado, aun sin ocultarse por completo el sol, ese gigante astro nocturno hacia su aparición, mostrando las altas horas en las que estábamos. Aun así seguimos caminando instintivamente.

    Nos paramos en seco escondiéndonos detrás de una maquina de sodas que había por el camino, viendo como ellos también paraban a unos cuantos metros de distancia del estacionamiento, siendo ocultados de la luz por aquellos árboles que los rodeaban, dejándolos en plena oscuridad, cosa que nos aumentó la curiosidad.

    Miré a Eiji, esperando que él me digiera algo como “espera” o “creo que los veo”. La segunda opción fue la que me dijo algo, él tenía la mirada perdida en aquellas sombras que apenas y podía distinguir. Seguí mirándolo, esperando que se diera cuenta de que lo estaba viendo, pero me sorprendió que un tono carmesí apareciera en su rostro.

    Miré el lugar en donde supuestamente estaría Ryoma y Sakuno, y pude ver algo, lo mismo me ocurrió a mí, un tono carmesí cubrió mis mejillas.

    - imposible... –susurraba – se están... besando

    - ¿O’chibi?...

    - patético... – dije en un tono casi normal, llamando la atención del pelirrojo – será mejor que nos vayamos...

    - ¿Qué? – dijo asombrado, mientras me miraba incrédulo.

    - después de esto, no creo que duren mucho ahí, seguramente se ira, y será mejor que yo llegue primero a casa, ¿no te parece?

    - conociendo al O’chibi, tienes razón – cesó con una sonrisa en su rostro – además con eso... creo que ya tengo bastante motivo de charla mañana, – dijo - vámonos...

    Me agarro la mano y me arrastro por el camino por el cual llegamos hasta allí, pasando entre los árboles, los cuales apenas estaban bañados por la luz nocturna de la Luna, mostrando un hermoso paisaje nocturno. Mi pulso aceleró sin compasión, casi podía sentir la sangre saliendo por todos poros de mi cuerpo, en especial, podía sentir un calor increíblemente gratificante, ya ni siquiera sé de donde provenía, solo sé lo que era lo que sentía en ese momento.

    Comenzamos a caminar un poco más lento, haciendo que me acercara más a él hasta quedar uno al lado del otro. Aunque era poca la distancia entre nosotros dos, no había palabras para decir en esos momentos. ¿Qué decir? Acabamos de descubrir una faceta de Ryoma que nunca había mostrado, su lado romántico, pero ¿estaría bien el burlarse de él? En un principio tenia pensado hacer eso, burlarme, aunque sea un poco, de mi hermano (Ryoga me pego esa característica), y ahora, ya no sé que hacer.

    Caminamos en silencio, aunque no uno muy desagradable, ya que el rostro de Eiji me hacia pensar eso mostrándome una agradable sonrisa de satisfacción ya que seguramente para él, no se esta yendo con las manos vacías, se esta llevando una noticia bien grande para el día de mañana, el cual seguramente estará lleno de sorpresas con todo lo que ocurrió hoy.

    Sin darme cuenta, llegamos, estábamos a una cuadra de mi casa, ahora que lo pienso, yo también llegué tarde, seguramente me interrogaran hasta sacarme de mis casillas, en especial Ryoga, quien seguramente intentará molestarme bastante, no es la primera vez que ocurre esto. Miré para atrás, asegurándome de que Ryoma no se haya adelantado y se haya dado cuenta de que estábamos cerca de ellos, por suerte no estaba a mi alcance visual, volví mi vista al frente y me encontré con aquel enorme portón que separaba la residencia Echizen con esta calle.

    - Eiji... – murmuré, llamando su atención.

    - ¿Nya?

    - gracias por lo de hoy – lo miré, esbozando una sonrisa.

    - ¡Nya!... no hay de q... – no pudo terminar, ya que lo sorprendí dándole un tierno beso en su mejilla, lo cual el solo mostró un tono carmín en estas.

    - hasta mañana, Eiji-kun – escondiéndome rápidamente tras las puertas.

    Continuará

    Prox. Cap.

    //// Llamada ////

    - ¿Qué QUE? ¿Un Campamento? Explicame todo, Ann

    - etto... Me lo acaba de comentar Tomoka, dice que Sumire tiene planeado hacer un campamento entre los equipos femeninos y masculinos

    - ¡Genial, Genial! Dime... ¡Cuando sera?

    - La semana que viene, entre el 23 y 27.

    - Pero... el 24 es el cumpleaños de los Echizen

    - Momo, ¿Vas a ir?

    - ¡Yo me anoto!

    El proximo capitulo se titula “La tempestad vecina”

    - Bueno, entonses voy a preparar mi bolso

    - Bien... hasta mañana, linda Ann

    - H-Hasta mañana...
     
  3.  
    amu y tadase

    amu y tadase Entusiasta

    Aries
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    Re: Gemelos en las canchas

    jje soy la primera en comentar bueno me encanto
    tu conti y que pasara con sakuno y ryoma
    me quede con la duda y ke mas hay en el pasado de eiji
    y la hermana de ryoma nunca supe que ryoma tubiera
    una hermana bueno
    pero me gusto esa idea una hermana
    gemelawauuu sugoi jeje
    bueno y quisiera que ryoma
    se pusiera celoso de alguien pero de
    quien? no
    tengo ni idea orita
    toy inspirada haci que me pondre
    a escribir mi ff bueno no de aqui del foro pero si un
    ff bueno
    gambare y
    bye bye
     
  4.  
    Hikaruu Love

    Hikaruu Love Guest

    Re: Gemelos en las canchas

    Bueno, hay que admitirlo, mi cerebro no da más, y como algunas personas me han pedido participar de la historia, les haré mas facil todo... en mi blog he publicado un cuestionario para los que quieren participar del fic... ((tengan en cuenta que todas los personajes que participen sufriran el poder de mi imaginacion :cool:))




    Lamento no haber respondido esa pregunta antes.. xD... yo soy de Capital... =D... y tu?:D
     
  5.  
    ~Sunzure Russo~

    ~Sunzure Russo~ Fanático

    Capricornio
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    Re: Gemelos en las canchas

    jajajjajajajajajaja
    quien lo diria!!!!
    ahora eiji va a publicar todo!!!!!
    oh my good!!!!
    jajjajaja
    como lo tamara ryo??
    jajajajaj
    estara bueno1!!
    espeor la conty^^
     
  6.  
    LucyCullen

    LucyCullen Guest

    Re: Gemelos en las canchas

    Tambien :P
    vivo en belgrano ^^
    ah por cierto yo ya llene el cuestionario de tu blog ;)
    me encanto el capi, cada dia amo mas a Eiji(L)
    continua pronto
    byes
     
  7.  
    Hikaruu Love

    Hikaruu Love Guest

    Título:
    Gemelos en las canchas
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    Palabras:
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    Re: Gemelos en las canchas

    Poof!~ *Aparece una nube de humo*
    Woow..!! he regresado magicamente (?)
    ii sii!! he traido el 5° capitulo =S
    bueno,, lamento haberme retrasado taanto :( es que me confundí en un parte ii... bueh... no les cuento mi viida ii empiezen a leer XD



    - aburrido... – tenia la cabeza mirando al suelo, no permitiéndome ver su rostro

    - Hitomi... – la llamé

    - aburrido... – levantando un poco la cabeza, mostrando un rostro totalmente demacrado, como si hubiera visto algo espantoso y se hubiera asustado.

    - ¿Qué te sucede? – intenté sonar como el frío de siempre, pero igual soné preocupado y sorprendido.

    - ¡odio esta maldita lluvia!... – gritó, dejándome totalmente sordo y a todo los estudiantes que estaban a nuestro alrededor – por culpa de esto cancelaron los entrenamientos... lo único divertido de todo el día es eso, ¡y mira!...

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    Capitulo 5° “La tempestad vecina” ~ Primera parte
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    - lo odio...- seguía diciendo, solamente que en vos mas baja – odio esta lluvia, odio los días de lluvia...

    - cállate... – le ordené.

    Aunque a mi tampoco me gustaba, no iba a dejar que ella me dejara en ridículo en frente de todas las personas ahí presentes. Entrecerré los ojos y seguí caminando hacia nuestra casa, con el paraguas en mano, asiendo que ella casi trotara para alcanzarme y no mojarse, varias veces intentó sacármelo, pero por mi fuerza no lo logró.

    Hoy por fin era viernes, y por fin comenzaba las vacaciones de invierno, esas dos semanas en las que puedo librarme de todos los retos de los profesores por llegar tarde, los asquerosos jugos de Inui, y todo eso. Pero ya que me daba cuenta, tenia ganas de dar media vuelta y quedarme en Seigaku... ¡Tener que pasar dos semanas seguidas soportando al estupido de mi padre, y ahora peor, ya que estaría acompañado de Ryoga. Miré a mi acompañante, Hitomi, ella era la única persona de mi familia confiable, aparte de mi madre, pero ella tenia lo bueno de estar saber guardar los secretos y poder dar consejos, aunque... ahora no sé si Ryoga la haya contagiado con su molesto comportamiento, ya que hace unos días empezó a dar señales de eso.

    Ya hace dos días que había pasado “eso”, entre Ryusaki, no, mejor dicho, Sakuno, y yo, no habíamos cruzado palabras desde entonces, apenas y noto aquellas miradas que me hace, aunque a veces mi orgullo me ha estado ordenando evadirlas, hemos mantenido mas de una mirada, haciendo que a ella se le suban los colores al rostro, cosa que me agrada ver. Curvé una pequeña sonrisa al recordar todo el esfuerzo que ella intentaba para no mirarme, esa niña realmente logra hacer cambios en mi, al igual que Hitomi.

    Ahora que me doy cuenta, no solo entre nosotros empezó a cambiar la relación, con todo esto de la llegada de Hitomi, creo que a todo el mundo se le subieron las neuronas, o ¿habrá sido por eso que llaman primavera y toda esa cursilería? Realmente no creo en todo eso, mi arrogancia me impide hacerlo, la “arrogancia Echizen” como dicen. Luego de haber besado – todavía no puedo ni siquiera pensar en que realmente lo hice – a Sakuno, me he estado sintiendo observado por todas las personas que pasan alrededor mío, en especial la gente que conozco, pero no era la típica mirada que de una fanática a su admirador, ni de la persona mas reconocida por todo el Seigaku como siempre, era aquella mirada que sabe lo que hice, me sentía como un acecino al cual todos lo miran y sabe lo que hizo. ¿Alguien sabrá lo que pasó el otro día? He estado intentando escapar de aquellas mirados que todo el mundo me hace, pero siempre alguien arruina esos momentos de paz que he estado intentando de tener estos últimos días, si no era Momoshiro, era Fuji o Osakada intentando sacarme fotos o alguna entrevista.

    Suspiré sin darme cuenta, haciendo que Hitomi mi mirara extraña, aun con tiempo separados, ambos (seguramente) seguíamos conociéndonos completamente. Ahora que me daba cuenta, ella y Eiji eran los únicos dos que desde el otro día ha estado desapareciendo continuamente, según algunos rumores que pasan continuamente por mis oidos, ellos han estado pasando mas tiempo juntos de los que alguien pueda contar, también he estado escuchando que ellos ya han sido portada del diario escolar – seguramente Osakada edito ese documento – en el cual dicen ser pareja, desde el primer momento en el que se vieron, y creo que no me extraña tanto, desde la otra vez que salimos del entrenamiento para seguirlos, ellos parecían hablar como si se conocieran de toda la vida.

    - ¿niichan? – Me llamó, - ¿sucede algo? – la ultima palabra la pronuncio en un tono pícaro, haciendo que la mirara desentendido. Se echó a reír.

    - ¿de que te ríes? – interrogué.

    - Ryoma-niichan ha estado muy distraído los últimos días, me pregunto por que será... – en tono sarcástico con esa diversión típica suya.

    - creo que no soy el único – me defendí – Eiji-sempai y tu andan tan juntos que todo el colegio empezó a hablar mal de ustedes.

    Un pequeño sonrojo apareció en su rostro, mostrando que lo que todo el mundo decía no era mentira, empezó a caminar con la cabeza gancha, no dejando ver sus ojos, parte de mi temía que ella empezara a gritar como lo hizo en la salida de Seigaku, pero eso no sucedió, en ves de eso una risa traviesa empezó a salir de su boca, al momento que ella se paraba en seco a unos pocos pasos de mi, levanto la cabeza mostrando que tenia una pequeña mirada picara en sus ámbares.

    - nii-chan... – un “hmmp” de mi parte bastó como para que ella entendiera que la estaba escuchando -... dime, ¿tu crees que lo que esta pasando entre Eiji-kun y yo esta siendo la primicia en el colegio?

    - ¿tengo que responder?

    - entonces... contéstame esto... ¿Cómo crees que se lo tomaran todos cuando se enteren... – empezó a caminar hasta llegar justo a lado mío, cuando nuestros hombros rozaron, continuo -... lo que pasó entre tu y Saku-chan... el otro día?

    Suficiente para quedarme mas blanco de lo que ella se había puesto hace solo minutos, ¿Cómo demonios se había enterado? Que yo sepa, la escuela estaba vacía, las luces apagadas en todos los salones mostraban eso, además de que el horario de las clases especiales había terminado hace varias horas. Pero entonces ¿como se enteró de que yo estaba con ella?

    - ¿Acaso lees mentes? – murmuré para mí, aunque no me había olvidado de que ella tenia el mejor oído del mundo, seguramente lo abra escuchado como si se lo hubieran gritado.

    - ¿de veras estabas con Saku-chan? – Haciéndome quedar más ridículo de lo que ya estaba quedado – yo solo lo dije en broma, pero al parecer si estuvieron juntos – haciendo caras de inocente – por cierto, si no te molesta – sacándome de la mano aquel paraguas que me protegía de la lluvia – tomare prestado esto, será mejor que tu también empieces a caminar, no querrás resfriarte, ¿no nii-chan?

    La miré intentando parecer el mismo Ryoma de siempre, el serio y frío que todos respetaban, pero no pude, me sentía totalmente tonto al lado de ella en ese momento, el solo saber que ella sabia lo que pasó el miércoles a la tarde, era demasiado peligroso, tanto para mi como para mi orgullo, mi reputación cambiaria si todos se enteraran de lo que pasó, en especial en mi casa, ojala no haya metido la pata y se los haya contado a Ryoga y a nuestro intento de padre. No era una broma como ella dijo, su rostro era demasiado obvio, el estar tantos años con Ryoga le afecto tanto, que ya lo saca a relucir mostrando que por fin en algo se parecían, en molestarme.

    - ¿alguien mas lo sabe?

    - hmmp... en realidad si – haciendo un par de muecas con la cara que me daban ganas de pegarle.

    - ¿quien?

    - hmmp... Eiji-kun – respondió un tanto dudosa mientras iba entrecerrando un ojo, esa faceta parecía como la de una niña mala, esperando algún sermón de parte de alguien. Creo que se lo merecía.

    - ¡¿Kikumaru-sempai?! – Me alarmé, él era la persona mas chismosa de todo Seigaku – entonces por eso todo el mundo me mira, él ya se lo abra contando a todo Seigaku.

    - en realidad... – haciendo que la mirara por el rabillo del ojo -... creo que también le contó a otras escuelas como... Fudomine y... Saint Rudolph... y creo que otras mas... pero no recuerdo los nombres...

    Mi rostro seguramente era desastroso en ese momento, así que esa era la razón por la cual me sentía tan perseguido y por la que todo el mundo intentaba hablar sobre chicas cerca mío, en especial de Sakuno. Momoshiro era el que mas intentaba refregarme en la cara lo de su relación con Ann para intentar ponerme en parte celoso ya que yo era, desde que vino Hitomi, la única persona que seguramente no tiene pareja entre el club de tenis, siendo uno de los mas perseguidos de todo Seigaku.

    La miré de lejos, si que me diera cuenta ella estaba varios metros delante mío, caminando como si nada, en estos momentos es cuando añoro un poco de tranquilidad como las otras personas.

    //////////// Residencia Echizen //////////

    Narrador: HikaruLv

    Hace varios minutos ya había dejado de llover, dejando ver unos inmensos charcos de agua en todo lo largo del patio, un pequeño brillo de limpieza en cada hoja de las plantas que habitaban en aquel lugar, y el aroma a pureza invadía cada parte de aquella residencia tal y como lo hacia en el resto de la cuidad.

    La casa estaba en un de los típicos momentos críticos que ya empezaban a formar parte de aquella rutina diaria entre los personajes, especialmente entre los masculinos de esta, que, combinándola con el paisaje que se visualizaba fuera de esa fortaleza familiar, empezaba a arruinar la armonía que esta ultima intentaba de emanar.

    - ¡te digo que es mi turno!

    - tu ya viste toda la mañana, ¡déjame informarme un poco a mi también!

    - ¡no quiero! Es mía, yo la compré por lo tanto yo decido de quien es el turno

    - ya esas siendo demasiado tacaño, oyaji... ¡préstamela! – gritaba con fuerza, intentando sacar aquel pedazo de “Diario” que su rival tenia en la mano.

    - Tío y Ryoga ya están peleando por esas asquerosas revistas otra vez – comentaba con un tanto de desprecio en sus palabras una joven voz femenina en la cocina, muy apartada del cuadrilátero en donde predominaba la batalla.

    - así es, al parecer nunca se van a cansar de eso – la apoyaba otra voz un tanto mayor – ¡ah!... parece que ya llegaron... – emitía al escuchar un sonido proveniente de la puerta, anunciando que esta se abría.

    Y así era, dos sombras nuevas ingresaban a la residencia, haciendo su especial entrada con un portazo, avisando que la puerta, segundos antes abierta ya había sido cerrada. Aquel fuerte portazo había hecho callar las voces que la casa antes había estado emitiendo, y a la ves, aflorando una inmensa curiosidad entre las aquellas personas. Nuevamente, unos gritos empezaron a ocupar la silenciosa casa, pero esta ves, no provenían de las mismas personas.

    - ¿acaso quieres romper la puerta? – interrogaba una nueva voz femenina.

    - no – fue el único monosílabo que fue utilizado para responderle

    - Ryoma-niisan... ¿acaso estas de mal humor por lo que te conté? – murmuraba

    - mejor cállate – expresó con bastante enojo

    - ¡NO, NO y NO! – gritaba el hermano mayor, abalanzándose sobre Ryoma – no hay que molestarse en una tonta como Hitomi, Chibisuke...

    - a qué te refieres con eso...

    - vamos... tu sabes a que me refiero... – volteando su mirada a Ryoma, quien estaba bajo el poder de sus brazos - Chibisuke... lo que quiero decir es que...

    - mejor no te metas... – interrumpió cortante

    - ¿Ryoma-niichan? – susurro Hitomi

    - madre... no me prepares para cenar –librándose de los brazos de Ryoga – me voy a mi habitación – murmuro con cierto tono de cansancio en sus palabras.

    Agarró su raquetero y empezó a subir escaleras arriba hacia su habitación. Otro portazo resonó en la casa, dejando boqui abierta a varias personas en la planta baja de esta. Tres rostros mas empezaron a aparecer por distintas partes, una de ellas era el de Nanjiro, con su típica pose de despreocupado, escondiendo sus manos entre las ropas de Monje que llevaba puestas, las otras dos caras eran la de Rinko y Nanako, las cuales se asomaron por la puerta de la cocina, con rasgos de sorpresa en su rostro tras el haber escuchado cerrar aquella puerta.

    - dime, Hitomi... no habrás hecho algo que a el lo molestara... ¿verdad? – se atrevió a hablar Ryoga con un tono de diversión.

    - ¿yo? Mmm... Déjame pensar... – llevó su dedo índice hasta su mejilla, creando una expresión en la cual estaba pensando - creo que no –respondió después de unos segundos

    - Hitomi... – habló con tono de sermón, Rinko, haciendo una mueca de superioridad que daba bastante miedo a cualquiera que lo vea directamente... ((N/A: ¡ese es el principal arma que usa contra Nanjiro seguramente!))

    - ¡no paso nada! – Dijo en vos alta – voy a ver que le sucede a nii-chan...

    Salio rápidamente de aquel lugar, dejando a todos nuevamente con la mirada fija en la escalera segundos antes usada por los menores de aquella residencia. Una carcajada hizo que todos salieran de sus mentes, apuntando a la persona quien se atrevió a molestar aquella aura de misterio que empezaba a circular por la casa.

    - esto es muy gracioso... – intentando para el ataque de risa que se le había entrado

    - ¿y a ti que te parece gracioso, Ryoga? – interrogó Nanjiro al lado suyo.

    - pues, la simple razón de que... – abriendo los ojos, mostrando una seriedad recuperada - ... parece que al Chibisuke le sucedió algo realmente vergonzoso el día de hoy... ¡que bueno seria si descubriera lo que realmente paso! – volviendo a reírse de una manera divertida.

    - ¡Ryoga!... – le llamó Rinko con un poco de agresión, haciendo que este la mirara atentamente, con cara de pánico – será mejor que no molestes a Ryoma, en realidad, no molestes a nadie, ¿entendido?

    - s-si... supongo

    //////////////////////////////////////////////////

    Narrador: Ryoma

    Cerré la puerta detrás mío, tan fuerte, que yo mismo me sorprendí de la fuerza y furia que descargue contra aquel pedazo de madera que separaba mi habitación con el amplio pasillo fuera de este. Fijé mi mirada en mi fiel amigo, Kurupin, el cual estaba sobre mi cama todo alarmado por es portazo de hace unos segundos, tire mi raquetero a una esquina de la habitación, como si no me importara lo que tenia dentro de este, y me tire boca abajo en mi cama a un lado de mi felino Himalaya, haciendo que este se moviera para darme paso.

    Pasé mis manos por debajo de mi almohada, acomodándola un poco, hasta que me di cuenta de que en ese momento no estaba totalmente solo, una mirada gatuna estaba posada en mí, levanté la vista y me encontré con Kurupin mirándome atentamente desde la cabecera de mi cama. Me dí vuelta, quedando boca arriba viendo como mi amigo felino saltaba de aquel lugar, hasta aterrizar en mi pecho, luego de unos segundos de haber aterrizado se estaba acomodando como para echarse una de esas cómodas siestas que en ese momento me daban envidia, quería salir de esa realidad para poder olvidarme de todo lo ocurrido esa semana.

    Sin darme cuenta, llevé mi mano izquierda hasta mis labios, rozándolos, haciéndome recordar lo que paso hace unos días con Sakuno. Todo es su culpa. Si ella no fuera tan inocente y bonita... nada de esto hubiera ocurrido. Pero también mi rabia se estaba descargando contra Kikumaru-sempai y Hitomi-neesan, quienes se infiltraron en ese espectáculo que realice, y al parecer su bocas no se quedaron calladas, seguramente que toda la cuidad de Tokio ya estaría enterada, y si era posible, también las afueras de la cuidad. Sacudí un poco la cabeza, haciendo que mis cabellos quedaran revueltos y alocados.

    Un par de golpes a la puerta me alertaron, haciendo que saliera repentinamente de mis pensamientos, miré la puerta por el rabo del ojo, sin molestarme en lo más mínimo en levantarme o hablar para abrir la puerta. Luego de unos segundos la puerta se abrió, dejando ver esa larga cabellera negra con reflejos verdosos, al igual que el mío, atada en dos enormes coletas, al momento en que unos curiosos y divertidos ojos ámbares se asomaban inspeccionándome detenidamente, como si estuviera esperando que yo la echara a patadas por la puerta, sinceramente lo habría hecho ya que ganas no me faltaban, pero era imposible enojarse con ella por muchas macanas que ella haga.

    - ¿piensas estar todo el día tirado en tu cama? – interrogó aun escondiéndose detrás de la puerta.

    - mmmh...

    - ¿“mmmh”? – Repitió, entrando de golpe y acercándose hasta quedar al lado mío - ¡levántate y baja antes de que realmente todo Seigaku se entere! – dijo en vos alta.

    La miré directamente a los ojos, intentando descubrir si lo que decía era cierto, entonces... ¿nadie lo sabia todavía? Ella acababa de decirme todo lo contrario, todo el mundo me mostraba que eso era cierto, que estaban enterados de todo ¿Por qué ahora me viene a decir que no es cierto? Claramente estaría mintiendo, analizando la situación, Kikumaru-sempai estaba con ella en el momento en que todo ocurrió, con él, en menos de una hora ya toda Seigaku estaría enterado de lo que paso.

    - ¿piensas que se lo diría a medio mundo sin sacar provecho de eso? – Interrumpió mis pensamientos con un semblante serio – nadie aun lo sabe, me he encargado de eso personalmente, pero a cambio – cambiando esa seriedad a una de esas sonrisas divertidas - tendrás que obedecerme a mi ¿entendido?

    Mi rostro se tensiono, y por lo que veo también hice una mueca de desagrado a lo que ella solo mostró una expresión aun mas divertida que la de antes. Me senté en la cama, apoyando ambos codos en mis piernas y la miré detenidamente, ella aun seguía parada a un lado mío, con ambas manos detrás de ella, haciendo que sus cabellos cayeran por sus hombros.

    - ¡volvamos abajo! – dijo en un impulso, sosteniéndome del brazo y llevándome a la fuerza fuera de mi habitación, dejando a un Kurupin desconcertado sobre la cama.

    - Hitomi, suéltame, tengo piernas ¿sabias? – dije en tono sarcástico mientras era arrastrado por las escaleras

    Hizo como si no escuchara y siguió llevándome del brazo, hasta entrar en la cocina, donde estaban todos reunidos, como ya era costumbre en la casa, Nanjiro y Ryoga pelando, Nanako intentado detenerlos y mi madre preparando lo que seria la cena, Hitomi me dejo parado en la puerta, mientras que ella miraba entretenidamente esa pelea que se estaba haciendo presente en el lugar, todo por esas estúpidas – perdonen la palabra xD – revistas.

    - vaya, parece que te calmaste un poco, Chibisuke... – exclamó Ryoga al darse cuenta de mi presencia, lo ignoré por completo

    - bien, entonces nos dirás por que anduviste tan molesto – indagó mi padre...

    El teléfono sonó. Por unos minutos pensé “salvado por el timbre”, pero realmente no era así, antes de que pudiera reaccionar Hitomi ya estaba contestando la llamada, cosa que me molesto por completo, pero igual la seguí con la mirada, esperando a que la suerte viniera de mi lado y ella me avisara que era para mi.

    - Moshi Moshi... – atendió -... ¡ah! ¡Eiji-kun! – mi semblante cambio a uno preocupado, ahora estaba dudando de que si era para mi esa llamada -...n-no, no te preocupes...

    - Eiji... Eiji... – empecé a escuchar murmurar a Ryoga, quien estaba con un rostro pensativo, creo que es la primera vez que lo veo así - ¡¡EEEHHHH!!... ¡¡¿EIJI KIKUMARU?!! – Gritó sobresaltado, llamando la atención de todos en la sala, inclusive de Hitomi, quien se había alejado unos centímetros el auricular de su oreja – ¡pásame eso! – Arrebatándole el teléfono de las manos - ¡tu! Eres el mocoso del circo de hace seis años, ¿no es cierto?... ¡¿Cómo rayos conseguiste el numero de teléfono?! Mas te vale no meterte con mi hermana o te juro que no volverás a respirar – colgando el teléfono de golpe, haciendo que, seguramente, no lo dejara contestar ni una sola palabra-

    - R-Ryoga... – murmuramos Hitomi, Nanjiro y yo al mismo tiempo

    - ¡¿COMO TE ATREVISTE?! – gritó eufórica Hitomi.

    - ¡¿COMO TE ATREVISTE TÚ A VOLVER A JUNTARTE CON ESE... CHICO!? – emitiendo con desagrado la ultima palabra.

    - eres... despreciable, ¡¿Por qué tuviste que colgarle en la cara a Eiji-kun!? Él no te hizo nada para que tú le hicieras eso

    - se metió contigo... y eso es meterse conmigo...

    - aargh... – gruñía entre dientes mostrando una cara llena de odio y furia -... MAMA...

    - ¿si?

    - no le prepares ni siquiera una taza de café a Ryoga... por lo menos esta semana...

    - ¿¡UNA SEMANA!?.... ¡estas loca! – gritó él exaltándose.

    - ¡ESO TE PASA POR INTERRUMPIR MI LLAMADA!

    El teléfono volvió a sonar, pero al parecer yo era el único que lo escuchaba, todos los demás estaban enfrascados el la discusión que mantenían, me acerque rápidamente hacia el teléfono, lo descolgué y lo llevé a mi oreja para poder contestar.

    - Moshi Moshi... – contesté

    - Nya... O’chibi... – La voz de Kikumaru-sempai sonaba bastante desconcertada - parece que ocurrió algo... ¿Hoi?

    - mmmh... – noté varias miradas posarse por mi espalda -... una pequeña discusión familiar...

    - ¡Nyaa! – Expresó como un suspiro - ¡Hoi, hoi!... por momentos pensé que esa amenaza iba enserio...

    - mmmh... puede ser que llegue a ser enserio – expresé fingiendo seriedad, pero aun así se notó el sarcasmo en ellas –

    - ¡¿Nya?!... – suspirando - ... bien, a lo que iba a decirles... O’chibi, ustedes van a ir al campamento, ¿verdad?

    - ¿campamento? – entreabriendo los ojos

    - ¡Hoi, Hoi!... parece que todavía no les avisaron nada... la semana que viene se realizara un campamento para los clubes femeninos y masculinos de tenis... será desde el 23 hasta el 27...

    - 23 a 27... me parece buena idea... y creo que a ella también le agradara...

    - ¡Nyaa!... en ese caso, mas les vale estar en la puerta de Seigaku a las 7:30 am... ¿Hoi?

    - mmmh... bien... nos vemos...

    - ¡Sayonara, O’chibi! – colgando

    Coloque el auricular del teléfono en su respectivo lugar, me quede pensativo por unos segundos, imaginándome estar toda una semana en un campamento acompañado de Sakuno, mejor no, sacudí mi cabeza intentando sacar esos pensamientos de esta, intentando sacarla a ella de mi cabeza... Fui dándome vuelta lentamente, hasta quedar frente a los demás, quienes estaban posando sus miradas en mí esperando que yo digiera algo, cosa que no creo que suceda.

    - un... ¿campamento? – se atrevió a hablar Hitomi

    - si...

    - ¡KYYAAA! –gritó totalmente alegre, sobresaltando a todos los presentes.

    - ¿un campamento la semana que viene? – Interrogó Nanako acercándose a mi – pero la semana que viene va a ser el cumpleaños de ustedes, además de Noche buena y Navidad – comento preocupada

    - es cierto, - apoyo mi madre - Hitomi, va a ser tu primer cumpleaños después de años sin vernos...

    - si, pero... que tal si me dejan ir al campamento como... un regalo de cumpleaños... – mirando a nuestra madre un su típica cara de perrito.

    Dudó un poco ante aquella mirada suplicante de Hitomi, esa actitud era la que en parte me hacia dudar de que si realmente era mi hermana, pero como algunas personas decían, tus hermanos/as pueden tener esas características que tu no tienes, eso es lo único que me explicaba las diferentes actitudes de nosotros.

    Nuestra madre dio un largo suspiro y luego miro a los ojos de Nanjiro, esperando a que el respondiera en su lugar, pero en ves de eso, estaba completamente sumido en su “educativo” periódico, tanto que apenas se le podía ver el rostro con leves rasgos sonrojados. Ahora era yo el que suspiraba, hasta ahora mi familia era la mas extraña que había conocido en toda mi vida... esperen un momento, no, para nada, la familia mas extraña debe ser la de Inui-sempai, simplemente no me puedo imaginar a su familia.

    Nanjiro levantó la vista, siendo observado por todos los presentes de la sala, recorrió rostro por rostro, empezando desde mi madre hasta terminar el recorrido en mi, luego simplemente fijo su vista en un punto en blanco de la habitación.

    - ¡Ey, Oyaji!... – lo llamó Ryoga -... decide, Hitomi se ira o no con “ese chico” – pronunciando con gran desprecio las ultimas palabras, haciendo entender que eran dirigidas hacia Kikumaru-sempai

    - mmmh.... bueno... yo... – decía llevando su mano a su barbilla empezando a pensar...

    Momento de duda, toda la casa se tensiono, el aire se comprimió y todo se sentía desde Hitomi, quien seria la mayor perjudicada si había una respuesta negativa ante este interrogatorio. Por otra parte yo también saldría gravemente perjudicado, o también se podría decir que ambos, ya que en estos momentos teníamos en nuestras manos la posibilidad de pasar por lo menos una semana completa lejos de lo que yo llamaría “tortura perpetua”, quedándonos con Nanjiro y Ryoga.

    Por otra minima parte, saldría privilegiado, al no verme atado por las invisibles cadenas que se estaban empezando a formar con Sakuno, por lo menos por dos cortas semanas.

    Ahora mi mayor incógnita era... ¿podremos ir, si o no?
     
  8.  
    mane

    mane Guest

    Re: Gemelos en las canchas

    Que fino, un campamento. Ojala el metiche de Ryoga no les heche a perder la fiesta a los Gemelos. Como quiero ver la proxima conti
     
  9.  
    ~Sunzure Russo~

    ~Sunzure Russo~ Fanático

    Capricornio
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    1,167
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    Escritora
    Re: Gemelos en las canchas

    jajajajajajajajaja......
    pobre de ryo!!!...:wii:
    esta contra la espada y la pared^^
    bueno tambien lo esta hito.....
    pero eso es por otro lado^^
    espero la conty
    chaito!!!!!
     
  10.  
    Ayumi

    Ayumi Entusiasta

    Géminis
    Miembro desde:
    14 Diciembre 2007
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    140
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    Escritora
    Re: Gemelos en las canchas

    siento la demora!!!!!
    pero mas vale tarde que nunca
    (lo he dicho como tres veces hoy xD)

    que genial!!!
    osea me encanto la conti
    y me gusto el Ryoma enojado
    no se porque jejeje

    espero que los dejen ir
    pero si no...
    que se escapen
    es una buena idea xD

    pero...
    por que Ryoga no quiere que Eiji y Hitomi sean "AMIGOS"
    que malo...
    pero que bueno su castigo xD

    bueno...
    espero conti ansiosa

    DE: tu mayor fan :D
     
  11.  
    Sakura_112

    Sakura_112 Usuario popular

    Sagitario
    Miembro desde:
    28 Octubre 2007
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    Pluma de
    Escritora
    Re: Gemelos en las canchas

    Me gustó mucho esta conti, espero que Ryoma y Hitomi si puedan ir al campamento.
    Hasta la próxima ok ByE...
     
  12.  
    Hikaruu Love

    Hikaruu Love Guest

    Re: Gemelos en las canchas

    aii!!... lamento mucho estar tardandome en seguir con el fic!! >.<
    es que estoy demaciado baja en Historia ii por eso me estan prohibiendo la computadora los dias de semana, estoy haciendo todo lo posible para seguir con el capi.
    nono, hoii no creo tenerlo listo.
    Mas o menos para mañana estará listo... ;)
    porfis perdonenme!! >.<...

    Hiikaru Lv...
     
  13.  
    Hikaruu Love

    Hikaruu Love Guest

    Título:
    Gemelos en las canchas
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    14
     
    Palabras:
    5929
    Re: Gemelos en las canchas

    KYAA!!... como habia dicho antes, lamento haberme tardado tanto,, ii como lo prometi les traigo la continuacion, no les prometo nada con el proximo capitulo, ojala pueda traerselos a la semana, pero no creo que me dejen. Buenoo... lo importante es que traje el capituloo... espero que les agrade. beshoostess ii sigan leyendo... Ah!... gracias a todas las personas que comentaron, se los agradesco muchisimoo!!




    23/12

    Dos golpes resonaron en todo lo amplio de la habitación de la menor, provocando que un eco hiciera presencia en esta.

    - ¡hey, Hitomi! – Se escuchó tras la puerta la voz de su padre – se que estas enojada por no poder ir al campamento pero – abriendo la puerta lentamente – no es para estar to... – se detuvo...

    Buscó con la mirada por todo lo amplio de la habitación alguna señal de aquella fémina, la cual seguía sin considerarlo oficialmente su padre. Los cajones estaban abiertos, dejando ver alguna que otra ropa mal acomodada en esta, y la otra parte de la ropa estaba toda esparcida por el piso, los calzados estaban en el mismo estado que las ropas. Era todo un desastre para ser el cuarto de una chica.

    -¡Oyaji! – interrumpió la voz de Ryoga desde el pasillo, desesperado – Ryoma no esta...

    - Esto... es imposible – murmuro con cinismo – se escaparon...

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    Capitulo 5°“La tempestad vecina” ~ Primera parte
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    ///// Narrador: Eiji Kikumaru ////

    ¡Hoi, Hoi!, ya esta amaneciendo, por suerte, por lo menos así mi visión será mejor con la ayuda del sol, que se esta aproximando en el horizonte. Ya somos varios a estas horas de la mañana, esperando en micro que nos llevaría a ese tal campamento que organizó Ryusaki-sensei, la mayoría éramos del equipo masculino, alguna que otra chica del equipo opuesto, de entre los míos estaba Momoshiro, el cual estaba completamente recostado contra el muro de la escuela, quizás andaba por el quito sueño. Lo que más me llamó la atención de cuando lo vi fue ver su gran mochila color negro, por dentro solo llevaba una muda de ropa, todo lo demás era completamente comida.

    También estaba Inui, recogiendo datos como siempre, Fuji estaba al lado de este observando a las demás personas que los rodaban, también estaban Lui y Lelouch, los dos titulares nuevos que entraron este año.

    Lui, es uno de los mas callados con nosotros, nunca ha hablado en las practicas, solamente abre la boca para gritar por el asqueroso zumo de Inui, las únicas veces que hablas es cuando esta en medio de clases, y claro, cuando hay chicas cerca, de cabellos rubios y ojos verde claro, ese es su arma para atraer a las chicas. Lelouch es totalmente opuesto a él, seria como una versión de Inui, mezclado con Shinjou de la Jyosei Shonan, tiene el cabello color azabache y sus ojos son color marrón oscuro, con el único que lo hemos escuchado intercambiar palabras es con el O’chibi y con Fuji.

    Abrí los ojos para encontrarme con más gente de lo que recordaba que había visto la última vez que los abrí, ya casi estaban todos los tenistas de Seigaku, y el micro, ya se podía ver a la esquina de donde nosotros estábamos. Solo faltaban dos personas para que estemos completos y listos para partir, solo dos personas, y justamente entre ellas tenia que faltar Hitomi...

    El autobús ya estaba estacionado frente a nosotros, todo el mundo se amontonó para dejar sus equipajes y entrar directamente a este, seguramente para elegirse el mejor lugar. No me importó. Me separé de la pared en la que estaba recostado, y miré mi bolso desde la postura en la que estaba, lo levanté lentamente.

    - ¡vamos, llegaremos tarde por tu culpa! – una lejana voz femenina me hizo sentir escalofríos.... ¡era ella!

    Me levanté de golpe con el bolso en mis manos, aunque realmente no sentía el peso, busque de donde provenía por todos lados, y cuando me di vuelta a mi derecha, justo por donde vino el colectivo, estaban ellos, el O’chibi junto a Hitomi, corriendo a todo lo que les daban sus piernas. El O’Chibi estaba con un uniforme deportivo, casi el mismo con el que le vi la primera vez que entró en Seigaku, sin embargo, Hitomi tenia llevaba una pollera negra y una remera sin mangas y de cuello plano de un color rosa bastante llamativo, ¡ah! Sin olvidar de sus ya comunes coletas, esta vez atadas en dos moños color fucsia. Corrían bastante rápido, teniendo en cuenta que llevaban peso extra por los bolsos y los raqueteros.

    - ¡NYA! – Grité, tirando mi bolso a un lado y corriendo hasta donde estaban ellos - ¡pensé que no vendrían Nya! – volví a gritar cuando ya estaba frente a ellos, abalanzándome sobre ambos.

    ¡Hoi! Se ve que se sorprendieron mucho por eso, por lo menos eso sentí por parte de Hitomi que se había quedado plasmada, cuando me separé pude ver que estaba totalmente roja, se la podía confundir con un tomate en ese momento. No los retuve más, ya que si nos quedábamos hay podía ser que nos dejaran, me puse detrás de ellos y los empujé hasta las puertas del colectivo, me adentré a este primero, dejándolos a ellos en espera para dejar sus valijas. Por suerte encontré dos asientos vacíos, uno al lado del otro.

    - A ver si llegó a asustarla...

    Me escondí entre ellos, esperando a que entren, cosa que no demoró mucho, ya que unos pasos hicieron presencia en el micro, miré por una pequeña abertura entre los asientos de enfrente para asegurarme de que eran ellos, por suerte lo eran. Ryoma venia enfrente, buscando con la mirada unos asientos vacíos, siguió de largo, al parecer no se percató de que yo estaba escondido. Y ahí venia, mi presa a punto de ser asustada, estaba en el mismo estado que Ryoma, buscando algún asiento disponible, y al parecer esta ves ella venia hacia mí, creo que se dio cuenta de que estaba escondido, ya no tenia caso. Me senté más cómodamente en el asiento que estaba al lado de la ventana, justo en el momento en que ella pasaba por al lado, le sonreí, dadole a entender que se sentara conmigo, su reacción me dio gracia, al ver su rostro cubierto por un ligero carmín.

    - etto...- evitando mi mirada - voy a busc...– no la dejé terminar.

    La agarre del brazo y hice que se cayera sobre mi de espaldas, dando un pequeño grito por mi repentino movimiento. Pero por lo que vi no sufrió ningún golpe, ya que mi pecho amortiguo el golpe de su cabeza, y el resto de su cuerpo cayó sobre los acolchados sillones, haciendo que no recibiera daños. Intenté mirarla pero lo que veía era una gran mancha roja en su rostro, y su expresión era totalmente graciosa, al verla con los ojos abiertos como platos.

    - ¡Hoi, hoi!... ¿te encuentras bien, hito-chian?

    - h-hito-chian... s-si... supongo... – intentando cubrir su rostro rojizo con su flequillo.

    //// Narrador: Ryoma Echizen ////

    Escuché un pequeño grito, proveniente de los asientos de enfrente, por lo visto era Hitomi. No le dí mucha importancia ya que sabía que era Eiji el que la hizo gritar, así que me dí vuelta para seguir buscando algún lugar en donde poder sentarme, pero justo cuando miré para uno de los asientos, tenia que ser ella. Sentada al lado de la ventanilla, con una pollera rosa que le quedaba un poco más arriba de las rodillas, una remera ajustada con tirantes de color pastel y su cabello color rojizo, recogido en dos largas trenzas. Al parecer no se dio cuenta de que estaba allí, un punto a mi favor, que lastimosamente no duró mucho.

    - ¡Hey, Echizen! – una voz poco conocida cercana a donde estaba Sakuno en ese momento - ¡ven, hay un asiento vacío acá atrás!

    Dirigí mi mirada al lugar de donde provenía esa voz, dándome cuenta que era Lui, aquel chico nuevo de último año. En el momento en que lo vi fue como si me cayera un rayo y me dejara hecho polvillo, hubiera preferido eso antes que verlo sentado a él junto a Sakuno, hablando entretenidamente y tan cerca...
    ¿Estos son los celos del que todo el mundo habla?

    - que raro verte hablando al lado de una chica – murmuré para él justo cuando estaba al lado de este. Oculté mi mirar detrás de mi gorra al saber que una mirada color carmín estaba posada sobre mí.

    -cierto... pero... – empezando a hablar mas despacio – no me quiero sentar junto a él – señalando los asientos de atrás.

    Uno estaba totalmente desierto, por lo visto era el único en ese estado, aunque... al ver el asiento de acompañante ya veo la razón. Sadaharu Inui estaba en el asiento que daba a la ventana, con su típico cuaderno verde musgo y una lapicera en manos, seguramente anotando todo lo que sus oídos captaban. Hasta que captó que era el único si asiento, levanto la mirada oculta detrás de esas gafas rectangulares hasta llegar a mí, un escalofríos recorrió mi cuerpo.

    - buenos días, Echizen, como siempre llegando tarde – decía mientras mostraba una pequeña sonrisa en su rostro – vamos, no seas tímido y siéntate – mostrando el asiento libre de al lado.

    Dude un poco ante tal invitación, ya que estando al lado de él era como tener al mismísimo demonio, o por lo menos eso pensaba ahora. Pero no pude dudar más, ya que la vieja Ryusaki entró en el micro y me ordeno de una forma cortante que me sentara en ese lugar, anunciando las reglas típicas que se imponen cuando un curso se va de excursión, luego de eso se sentó, y se empezó a escuchar el griterío de las chicas, al empezar a moverse el micro. No se si el asiento tenia agujas, si fue por ver a Sakuno junto con Lui charlando alegremente, o si fue el haberme sentado junto a Inui lo que me hizo sentir un dolor tan punzante en una parte indecisa de mi cuerpo, creo que ya se lo que sentí.

    - que bueno que te hayas sentado conmigo, Echizen – agarró su mochila y empezó a buscar algo entre su contenido, hasta que dio con la peor cosa que se haya creado en la historia de todo el mundo – es que quiero que alguien pruebe el nuevo zumo “Shibuunza” – dejando ver una pequeña botella llena de un contenido de color mostaza con ligeros tonos en verde musgo - ¿quieres? – extendiéndome la botella.

    Otro escalofrío recorrió todo mi cuerpo y sentí como un gran nudo comenzaba a formarse en mi estomago, con destino a salir por mi boca en forma de vomito, esa cosa era repulsiva, no entiendo como sigue habiendo gente a la que le agrade esa clase de cosas. ¿Gente a la que le agrade el extraño zumo de Inui? ¡Claro! Fuji-sempai, seguramente a él le agradará cubrir mi lugar en estos momentos. Saqué mi cabeza por el pasillo, intentando saber algo del lugar en donde se encontraba mi supuesto salvador, pero encontré, o mejor dicho escuché, un par de risas bastante cercanas a donde yo estaba. Hubiera preferido que me caiga un balde de agua fría en la cabeza, por lo menos eso me hubiera despertado, pero el saber que era Sakuno la que reía felizmente al lado de Luí, hizo que mi piel se me erizara de la furia.

    - Celos... interesante... esta información valdrá oro – empezó a murmurar Inui mientras anotaba en su cuaderno.

    - ¿de que hablas, Inui-sempai?

    - no te hagas el tonto, Ryoma, se nota a cuestas que estas celoso por eso – señalando con la birome los asientos de delante – es algo natural, ya que se podría decir que a él le persigue casi el 89,7% de chicas de todo Seigaku, casi las mismas cifras que tu tenias cuando llegaste... – terminó de murmurar

    - eso no me interesa – objeté cortante.

    - entonces lo único que te importa, claro, a parte del tenis es Ryus...

    - tampoco ella – mentí.

    - no seas mentiroso – dijo, dando una pequeña pausa para acomodarse mejor en el respaldo del asiento – sabes que puedes confiar en mi, no soy como Kikumaru a quien si le cuentan algo sale corriendo a esparcirlo por todo el mundo.

    - eso... – susurré.

    - ¿mmhp?

    - como habrá hecho Hitomi para arreglárselas con Kikumaru-sempai, para que este no esparciera lo que ocurrió la semana pasada – me quedé pensando un largo rato, sin encontrar ninguna respuesta clara a esa pregunta.

    - hablando de Kikumaru, - devolviéndome a la realidad - ya te has enterado lo que pasó entre él y tu hermana... ¿verdad? – negué. – Al parecer hay un gran romance entre ellos, andan tan juntos que se podría decir cualquier cosa.

    - bingo... esa era la respuesta que esperaba... – pensé en voz alta.

    - ¿ocurre algo?

    - no – ocultando mi vista detrás de mí gorra

    - mmmh... pensé que ya sabias lo de Hitomi – acomodándose los lentes

    No le preste atención, lo único que ocupaba mi mente en estos momentos era lo ocurrido aquella tarde de la semana pasada, y pensar que estamos intentado actuar como si nada pasara para que nadie se enterara, o por lo menos yo lo intentaba, pero al parecer esto ya no es posible por mi entrometida hermana y por mi también entrometido sempai. Me intenté acomodar lo más que podía en el respaldo del asiento para intentar dormir y alejarme de toda la realidad por la que estaba pasando.

    - kurupin... – murmuré antes de caer rendido en los brazos de Morfeo.


    ///// Narrador: Hiikaru Lv ///////

    Varias horas de viaje fueron necesarias para que los tenistas de Seigaku se encontraran en un lugar completamente desconocido, rodeados de inmensos árboles, verdes montañas que se mostraban a la lejanía, y un pequeño río por el cual pasaba agua transparente, mostrando el reflejo del cielo con algunas acolchadas nubes.

    Varios murmullos todavía seguían siendo parte del viaje, alguna que otra canción por parte de algunas de las chicas, en especial por parte de Tomoka, la cual gritaba eufóricamente cada chisme y demás cosas que pasaban por sus oídos.

    A la distancia, entre árboles y demás arbustos, una casa de gran magnitud, de mas o menos tres pisos de altura, de un estilo antiguo que hacia dudar de la edad de este, pero al irse acercando, los toques modernos se iban acentuando. El piso de la entrada era totalmente de cerámica de un color marrón claro, dos columnas bastante altas de color blanco, a mas o menos un metro y medio de las amplias puertas de roble que se estaba abriendo par en par para mostrar el hall de entrada de aquel esplendido lugar.

    - ¡genial! – se escuchó la ruidosa vos de Osakada, siendo la primera en bajar - ese será el lugar en donde nos hospedaremos por esta semana.

    En menos de lo que se esperaba, todos los jóvenes tenistas ya estaban pisando tierra firme, contemplando la majestuosa “casa” justo frente a ellos. Desesperados por entrar, corrieron hacia dentro de este con las valijas en mano.

    Un piso de madera les dio la bienvenida al amplio hall de entrada, mostrando aquella simpleza y modernidad que irradiaban belleza al estar junto, una pequeña mesa estaba ubicada justo en el medio del lobby, con un pequeño mantel verde sobre este, luego estaban unos tres o cuatro cómodos sillones, también de color verdes, los cuales dos ya eran ocupados por dos chicas aparentemente titulares, en el otro estaba sentado cómodamente Ryoma y el ultimo estaba siendo el premio de la famosa pelea entre Momoshiro y Kaido.

    Justo detrás del asiento en el que estaba ubicado Ryoma estaba una formidable escalera, de madera y seguida de este un largo pasillo, con puertas por ambos lados de este. Seguido del lobby se podía mostrar una escalera, la cual iba directamente asía una amplia zona de juegos por la parte izquierda, con dos mesas de billar y unos cuando videojuegos, por la parte derecha se mostraba un pequeño almacén, lleno de golosinas, chocolates, helados y demás dulces. La silueta de Hitomi y de Momoshiro, el cual dejo la pelea en la que estaba para seguir recorriendo el lugar, ya estaban husmeando entre las cosas de aquel lugar, hasta se podría decir babeando sobre todos los dulces que había.

    - luego podrán comprar todo lo que quieran – interrumpía la voz de Sumiré, detrás de ella había una joven de aproximadamente veintidós años – chicos, creo que será mejor que se saquen ese peso de encima, así que les asignaremos las habitaciones que usaran.

    - bienvenidos a la cabaña Shutsuke, mi nombre es Naomi Kurosawa y es un gusto conocerlos – decía haciendo una leve reverencia – bien, mas o menos abra unas cuatro personas por habitación, ¿empezaremos? – todos asintieron, asiéndola proseguir – genial, en la primera habitación estarán Naorut Tsugumi, Miyoshima Karen, Tsuhomi Mao y Yahamato Vicko.

    - me gusta mas que me llamen Vick – una melodiosa voz hizo presencia en la sala, detrás de ella habían tres jóvenes mas.

    Cuatro chicas con las respectivas camperas de titulares se acercaron hasta Kurosawa, mostrando que eran a ellas a las que habían llamado, recibiendo una pequeña llave de color dorado con un pequeño trozo de madera colgando de este con el nombre de la cabaña inscripto en este y el número del piso y de la habitación en la que estarían. Sin más se fueron escaleras arriba, desapareciendo de la vista de los demás. Esta vez fueron cuatro chicos, también con aquellas camperas de titulares que remarcaban su puesto entre los demás, los asignados a una habitación continua a la de las jóvenes anteriormente llamadas, Sadaharu Inui, Syusuke Fuji, Niero Lui y Tsuhomi Lelouch.

    ///// Narrador: Hitomi Echizen /////

    Ya se habían ido casi todas las personas hacia sus habitaciones, solo quedamos unos pocos en la entrada, entre los cuales estaban Tomo-chan, Saku, Ann-san, Ryoma-niichan, Momoshiro-san, Eiji-chan y un joven de un aspecto temible, el cual casi siempre que lo veía empezaba a pelear con Momoshiro. Primero asignaron a los chicos, los cuales eran los antes nombrados.

    - ¡QUE! ¡Tiene que ser una broma! – gritó Momoshiro – no quiero estar en la misma habitación con el Mamushi.

    - Ya somos dos – habló el joven con cara de serpiente – seria horrible ver tu estupida cara al despertar.

    - ¿¡QUE DIJISTE!?

    - ¡¿QUIERES PELEAR!?

    - ¡basta! – se escuchó la voz de Eiji, el cual apareció entre los dos deteniendo la pelea que se iba a armar.

    - esto no es muy buena idea – habló la dañada voz de Ryusaki-sensei - pero será para ponerlos a prueba.

    - ¿a prueba? – exclamamos todos a la vez.

    - luego se enteraran.

    - bien, la ultima habitación será para ustedes, chicas. – dijo Kurosawa dirigiéndose a nosotras, mostrando la pequeña y ultima llave en sus manos.

    - ¡Já! –Exclamó Osakada mientras recibía la llave – por suerte nos pusieron juntas, ¿no chicas?

    - Tomo-chan... –me acerqué hasta ella, y murmure un par de palabras - ¿tu planeaste todo esto, verdad?

    - ¿tengo que admitirlo?

    La intriga me cayó sobre los hombros, no sabia si reír ante la situación en la que pasaba el novio de mi amiga y esa cara de serpiente, o si debía alegrarme por que yo y mis amigas íbamos a estar en la misma habitación. Las manos de Tomoka me trajeron nuevamente a la tierra de la realidad, arrastrándome por las esclareas, seguida de Saku y de Ann, las cuales solamente charlaban alegremente con una amplia sonrisa en sus rostros.

    Subimos hasta el segundo piso, y empezamos a recorrer el amplio pasillo que, en ese momento estaba inundado de chicos, de gritos y de demás cosas, entre todo eso, me solté de la mano de Osakada para poder caminar tranquilamente. De entre la multitud pude ver como una cabellera rojiza se adentraba a una habitación, supuestamente era la que estaba al lado de la nuestra, eso fue una de las partes que me alegro bastante.

    - bien, esta es – suspiró Ann, al llegar a la puerta de la habitación – vamos, Tomo-chan, ábrela.

    - ¡hai! – gritó eufóricamente mientras introducía la llave en la cerradura.

    Un pequeño crujido nos dio paso para entrar en nuestra habitación. No era ni muy grande ni muy pequeña, había solamente lo esencial, lo que seria en este caso el baño, el cual estaba a un metro de distancia de la puerta, y las cuatro camas, cubiertas con un acolchado de tonos marrones y anaranjados, puestas en horizontal, unas tres mesitas de luz separaban las cuatro camas, delante de las camas había un armario, el cual era portador de un gran espacio, contenía unas cuantas perchas, unos estantes y cajoneras, de los cuales ya fueron ocupados por Tomoka. Dejamos las raquetas a un lado de la puerta y nos dirigimos a investigar cada rincón de la habitación.

    - e-etto... – murmuro sakuno con tono dudoso, mientras acomodaba su bolso en la cama ubicada a un lado de la ventana – ¿puedo acostarme aquí?

    - ¡hay, Saku-chan! – susurré.

    - no hace falta preguntar, Sakuno –termino por decir Ann, la cual estaba acomodando su maleta en la cama que estaba al lado de la pared.

    - mmmh... bien, Tomo-chan... ¿cual prefieres? – interrogue a la chica del lunar, haciendo referencia a las camas.

    - etto... jeje... al lado de Ann... – termino por decir.

    Sonreí y fijé mi atención hacia la que seria mi cama por esta semana, y terminé dándome cuenta de algo, en la mesita de noche que estaba entre la cama de Tomoka y la mía había una nota. Dejé mi bolso en la cama y preste toda mi atención en la nota, la cual ya estaba en mis manos sin que yo me diera cuenta.

    - ¿Qué es eso? – interrogó Sakuno.

    - mmmh... dice: “Por favor, al terminar de acomodarse bajar nuevamente hacia el comedor, Gracias.” –terminé de decir.

    - en ese caso será mejor que bajemos, ¿no les parece, chicas? – dijo alegremente Tomoka.

    - Tomo-chan, tu estas enterada de todo lo que esta pasando, ¿no es cierto? – interrogó Sakuno tímidamente.

    - Cuanto te apuesto a que tiene hasta una agenda sobre todo lo que vamos a hacer en esta semana – expresó Ann con cierto tono de sarcasmo.

    - mmmh... ¡¿tanto desconfían!? –haciendo berrinches.

    - e-etto...- intenté decir ante las miradas inquisidoras de Ann hacia Tomoka -... Tomoka tiene razón, ya terminamos de ordenarnos, será mejor que bajemos.

    Tomoka y Ann fueron las primeras en irse, en un completo silencio, como si fuera que una verdadera pelea se hubiera armado, miré a Sakuno que estaba a un lado mío, mirando con preocupación la puerta por la cual salieron nuestras amigas, luego me miró ambas entendimos lo que teníamos que hacer, dejamos todo, cerramos la puerta detrás nuestro y guardé la llave en un pequeño bolsillo de mi pollera, sin mas fuimos corriendo escaleras abajo, esperando encontrarlas en el trayecto, por suerte las encontramos a la mitad de lobby, empezamos a caminar mas lento, hasta quedar a unos pasos de ellas.

    Bajamos las escaleras y dimos vuelta a la derecha, encontrándonos con aquel almacén lleno de dulces que estaban esperando a que los compre, sentía hambre.

    - ¡No! – Me dije a mi misma.

    Miré nuevamente hacia delante, encontrándome con otra escalera, pero esta iba hacia abajo, mostrando unas amplias mesas en el piso inferior, si no me fallaba la visión en ese momento eran como unas cuatro o cinco claramente ya ocupadas por todos los demás estudiantes. Bajé las escaleras lo mas rápido que pude y buscamos un lugar para nosotras, me di vuelta para encontrar a Sakuno y no solo la vi a ella, al parecer Tomoka y Ann seguían sin hablar, dejé que Sakuno se me acercara un poco más, hasta el punto de que quedáramos a unos cuantos pasos de ellas.

    - Saku-chan, no entiendo, ¿por que están tan enojadas? – susurre cerca de ella.

    - es que a ninguna de las dos le gusta la gente que guarda secretos, seguramente Ann se enojo con ella por que no nos quiere explicar bien lo que sucede, y Tomoka por que dice que no le tiene confianza – explico la de obres carmín.

    - ¡que problema! – suspiré.

    Llegamos a un lugar desabitado, en el cual no sentamos, yo y Tomoka estábamos de un lado y del otro estaban Sakuno y Ann.

    - Presten atención, por favor – se escucho la voz de la vieja Sumire.

    Levanté la mirada y la encontré a la mitad de la escalera, al momento en que desvíe mi mirar, mi amiga del lunar se levanto de la mesa, sorprendiéndonos a todas, y se fue hacia donde estaba Sumire en ese momento, otros dos chicos más también se levantaron de sus mesas y se dirigieron rápidamente hacia la anciana, si no me equivoco estaban en la misma clase que Tomoka.

    - les damos la bienvenida a Shutsuke, este será el lugar en donde estaremos por esta semana – empezó a hablar la vieja – en toda esta semana estaremos practicando en las canchas que están ubicadas detrás, entrenándolos a cada uno de ustedes, luego de unos entrenamientos empezaremos con los bloques de selección – los murmullos empezaron a hacerse presencia, pero Sumire-sensei logro controlarlos – ya que no nos alcanzo el tiempo entre todos los entrenamientos para los campeonatos que tuvieron por en este año – termino por explicar.

    - ¡¿neee?!... – suspiré - ¿bloques de selección? – Miré a Ann y a Sakuno – eso es para seleccionar a los titulares, ¿verdad?

    - así es, ojala nos toque en bloques separados, no quiero dejarlas afuera de la titularidad – expresaba Ann entre risas.

    - ¿fuera de la titularidad?... ¡nunca! – Expresé con un poco de orgullo – eso será sobre mi cadáver.

    Empezamos a reírnos entre las tres, gasta que sentí una mano sobre mi hombro, pare de reír y me dí vuelta para ver quien estaba atrás mío. Me topé con ese cabello rojizo casi inconfundible y a otros dos atrás de este, el de cabello azabache y el de Ryoma-niichan. Sonreí al verlos, y noté como Ann hacia el mismo gesto, pero Sakuno, ella simplemente se ruborizó y escondió gran parte de su rostro entre su flequillo, supe al instante que era por la presencia de Ryoma, seguramente no arreglaron nada desde el otro día.

    - ¿podemos sentarnos? – se atrevió a hablar Momoshiro, apuntando al lado nuestro.

    - claro, no hace falta preguntar – contestó Ann.

    - Nya... –suspiró Eiji, mientras se sentaba a mi izquierda. Momoshiro se sentó al lado de Ann, y Ryoma al lado de este – que suerte que encontramos un lugar en donde sentarnos.

    - ¿por que se demoraron tanto? – Interrogué – ustedes entraron a la habitación antes que nosotras.

    - es por el tonto del Mamushi.

    - ¡Hoi! Es que ellos no decidieron con que cama quedarse.

    Nos miramos entre todos y volvimos a reírnos, claro que a excepción de Ryoma y de Sakuno, los cuales estaban como estatuas, sin decir ninguna palabra y con las cabezas gachas; miré entre las risas a Eiji, el cual supo lo que le estaba intentando decir. Unos platos con lo que seria nuestra comida cayeron frente a nuestros ojos, parando nuestra diversión y concentrándonos en la comida, que era unos deliciosos...

    - ¡sushi! Mi favorito – grito Momoshiro, empezando a devorar lo que había en su plato.

    - mmmh... – se escuchó por parte de Ryoma – tiene un sabor familiar...

    - es cierto... pero no reconozco donde lo probé – comentaba Eiji mientras degustaba su bocado.

    Probé un poco de la comida, y sirvió para que se me abra el apetito, era deliciosa en todos los sentidos posibles, además de ser el primer sushi que comía después de mucho tiempo. Ann y Sakuno nos siguieron, comiendo un poco de aquella delicia que había en el plato, y al parecer les causo la misma impresión que a los demás.

    - Ryusaki-sensei... – se escucho la voz del capitán del equipo masculino desde la mesa de al lado - ... ¿puede ser?

    - vaya, alguien que se dio cuenta – exclamó la vieja – chicos, como no podré estar al tanto de cada uno de ustedes, les mostraré al resto del equipo que me ayudara en su entrenamiento. Ya pueden salir.

    Unas sombras se hicieron presencia, saliendo desde ambos lados de la escalera, aparentemente era como unas ocho presencias mas que ingresaban al gran comedor en donde estábamos ubicados. Eiji y Momoshiro se sobresaltaron, levantándose de sus asientos como resortes al igual que algunas otras personas, Ryoma solo se atino a sorprenderse a su estilo.

    - no puede ser... – susurro Momoshiro.

    - esto es increíble – dijo Eiji, dibujando lentamente una pequeña sonrisa en su rostro.

    Continuara...

    Prox. Cap.

    ¡¿Qué?! ¡¿Cómo es eso?! ¿Recién en este capitulo apareceremos? Es injusto, nosotros tuvimos que aparecer desde el primer capitulo y arruinarle la vida a todos, en especial a esa mocosa Echizen. La hubiera matado desde un principio, así me ahorraría todo eso de estar persiguiéndola....

    El próximo capitulo se titulara “El juego a comenzado, coloquen sus piezas”

    Esta ves no me derrotaras tan fácilmente, pequeña...
     
  14.  
    Hikaruu Love

    Hikaruu Love Guest

    Título:
    Gemelos en las canchas
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    14
     
    Palabras:
    5929
    Re: Gemelos en las canchas

    KYAA!!... como habia dicho antes, lamento haberme tardado tanto,, ii como lo prometi les traigo la continuacion, no les prometo nada con el proximo capitulo, ojala pueda traerselos a la semana, pero no creo que me dejen. Buenoo... lo importante es que traje el capituloo... espero que les agrade. beshoostess ii sigan leyendo... Ah!... gracias a todas las personas que comentaron, se los agradesco muchisimoo!!




    23/12

    Dos golpes resonaron en todo lo amplio de la habitación de la menor, provocando que un eco hiciera presencia en esta.

    - ¡hey, Hitomi! – Se escuchó tras la puerta la voz de su padre – se que estas enojada por no poder ir al campamento pero – abriendo la puerta lentamente – no es para estar to... – se detuvo...

    Buscó con la mirada por todo lo amplio de la habitación alguna señal de aquella fémina, la cual seguía sin considerarlo oficialmente su padre. Los cajones estaban abiertos, dejando ver alguna que otra ropa mal acomodada en esta, y la otra parte de la ropa estaba toda esparcida por el piso, los calzados estaban en el mismo estado que las ropas. Era todo un desastre para ser el cuarto de una chica.

    -¡Oyaji! – interrumpió la voz de Ryoga desde el pasillo, desesperado – Ryoma no esta...

    - Esto... es imposible – murmuro con cinismo – se escaparon...

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    Capitulo 5°“La tempestad vecina” ~ Primera parte
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    ///// Narrador: Eiji Kikumaru ////

    ¡Hoi, Hoi!, ya esta amaneciendo, por suerte, por lo menos así mi visión será mejor con la ayuda del sol, que se esta aproximando en el horizonte. Ya somos varios a estas horas de la mañana, esperando en micro que nos llevaría a ese tal campamento que organizó Ryusaki-sensei, la mayoría éramos del equipo masculino, alguna que otra chica del equipo opuesto, de entre los míos estaba Momoshiro, el cual estaba completamente recostado contra el muro de la escuela, quizás andaba por el quito sueño. Lo que más me llamó la atención de cuando lo vi fue ver su gran mochila color negro, por dentro solo llevaba una muda de ropa, todo lo demás era completamente comida.

    También estaba Inui, recogiendo datos como siempre, Fuji estaba al lado de este observando a las demás personas que los rodaban, también estaban Lui y Lelouch, los dos titulares nuevos que entraron este año.

    Lui, es uno de los mas callados con nosotros, nunca ha hablado en las practicas, solamente abre la boca para gritar por el asqueroso zumo de Inui, las únicas veces que hablas es cuando esta en medio de clases, y claro, cuando hay chicas cerca, de cabellos rubios y ojos verde claro, ese es su arma para atraer a las chicas. Lelouch es totalmente opuesto a él, seria como una versión de Inui, mezclado con Shinjou de la Jyosei Shonan, tiene el cabello color azabache y sus ojos son color marrón oscuro, con el único que lo hemos escuchado intercambiar palabras es con el O’chibi y con Fuji.

    Abrí los ojos para encontrarme con más gente de lo que recordaba que había visto la última vez que los abrí, ya casi estaban todos los tenistas de Seigaku, y el micro, ya se podía ver a la esquina de donde nosotros estábamos. Solo faltaban dos personas para que estemos completos y listos para partir, solo dos personas, y justamente entre ellas tenia que faltar Hitomi...

    El autobús ya estaba estacionado frente a nosotros, todo el mundo se amontonó para dejar sus equipajes y entrar directamente a este, seguramente para elegirse el mejor lugar. No me importó. Me separé de la pared en la que estaba recostado, y miré mi bolso desde la postura en la que estaba, lo levanté lentamente.

    - ¡vamos, llegaremos tarde por tu culpa! – una lejana voz femenina me hizo sentir escalofríos.... ¡era ella!

    Me levanté de golpe con el bolso en mis manos, aunque realmente no sentía el peso, busque de donde provenía por todos lados, y cuando me di vuelta a mi derecha, justo por donde vino el colectivo, estaban ellos, el O’chibi junto a Hitomi, corriendo a todo lo que les daban sus piernas. El O’Chibi estaba con un uniforme deportivo, casi el mismo con el que le vi la primera vez que entró en Seigaku, sin embargo, Hitomi tenia llevaba una pollera negra y una remera sin mangas y de cuello plano de un color rosa bastante llamativo, ¡ah! Sin olvidar de sus ya comunes coletas, esta vez atadas en dos moños color fucsia. Corrían bastante rápido, teniendo en cuenta que llevaban peso extra por los bolsos y los raqueteros.

    - ¡NYA! – Grité, tirando mi bolso a un lado y corriendo hasta donde estaban ellos - ¡pensé que no vendrían Nya! – volví a gritar cuando ya estaba frente a ellos, abalanzándome sobre ambos.

    ¡Hoi! Se ve que se sorprendieron mucho por eso, por lo menos eso sentí por parte de Hitomi que se había quedado plasmada, cuando me separé pude ver que estaba totalmente roja, se la podía confundir con un tomate en ese momento. No los retuve más, ya que si nos quedábamos hay podía ser que nos dejaran, me puse detrás de ellos y los empujé hasta las puertas del colectivo, me adentré a este primero, dejándolos a ellos en espera para dejar sus valijas. Por suerte encontré dos asientos vacíos, uno al lado del otro.

    - A ver si llegó a asustarla...

    Me escondí entre ellos, esperando a que entren, cosa que no demoró mucho, ya que unos pasos hicieron presencia en el micro, miré por una pequeña abertura entre los asientos de enfrente para asegurarme de que eran ellos, por suerte lo eran. Ryoma venia enfrente, buscando con la mirada unos asientos vacíos, siguió de largo, al parecer no se percató de que yo estaba escondido. Y ahí venia, mi presa a punto de ser asustada, estaba en el mismo estado que Ryoma, buscando algún asiento disponible, y al parecer esta ves ella venia hacia mí, creo que se dio cuenta de que estaba escondido, ya no tenia caso. Me senté más cómodamente en el asiento que estaba al lado de la ventana, justo en el momento en que ella pasaba por al lado, le sonreí, dadole a entender que se sentara conmigo, su reacción me dio gracia, al ver su rostro cubierto por un ligero carmín.

    - etto...- evitando mi mirada - voy a busc...– no la dejé terminar.

    La agarre del brazo y hice que se cayera sobre mi de espaldas, dando un pequeño grito por mi repentino movimiento. Pero por lo que vi no sufrió ningún golpe, ya que mi pecho amortiguo el golpe de su cabeza, y el resto de su cuerpo cayó sobre los acolchados sillones, haciendo que no recibiera daños. Intenté mirarla pero lo que veía era una gran mancha roja en su rostro, y su expresión era totalmente graciosa, al verla con los ojos abiertos como platos.

    - ¡Hoi, hoi!... ¿te encuentras bien, hito-chian?

    - h-hito-chian... s-si... supongo... – intentando cubrir su rostro rojizo con su flequillo.

    //// Narrador: Ryoma Echizen ////

    Escuché un pequeño grito, proveniente de los asientos de enfrente, por lo visto era Hitomi. No le dí mucha importancia ya que sabía que era Eiji el que la hizo gritar, así que me dí vuelta para seguir buscando algún lugar en donde poder sentarme, pero justo cuando miré para uno de los asientos, tenia que ser ella. Sentada al lado de la ventanilla, con una pollera rosa que le quedaba un poco más arriba de las rodillas, una remera ajustada con tirantes de color pastel y su cabello color rojizo, recogido en dos largas trenzas. Al parecer no se dio cuenta de que estaba allí, un punto a mi favor, que lastimosamente no duró mucho.

    - ¡Hey, Echizen! – una voz poco conocida cercana a donde estaba Sakuno en ese momento - ¡ven, hay un asiento vacío acá atrás!

    Dirigí mi mirada al lugar de donde provenía esa voz, dándome cuenta que era Lui, aquel chico nuevo de último año. En el momento en que lo vi fue como si me cayera un rayo y me dejara hecho polvillo, hubiera preferido eso antes que verlo sentado a él junto a Sakuno, hablando entretenidamente y tan cerca...
    ¿Estos son los celos del que todo el mundo habla?

    - que raro verte hablando al lado de una chica – murmuré para él justo cuando estaba al lado de este. Oculté mi mirar detrás de mi gorra al saber que una mirada color carmín estaba posada sobre mí.

    -cierto... pero... – empezando a hablar mas despacio – no me quiero sentar junto a él – señalando los asientos de atrás.

    Uno estaba totalmente desierto, por lo visto era el único en ese estado, aunque... al ver el asiento de acompañante ya veo la razón. Sadaharu Inui estaba en el asiento que daba a la ventana, con su típico cuaderno verde musgo y una lapicera en manos, seguramente anotando todo lo que sus oídos captaban. Hasta que captó que era el único si asiento, levanto la mirada oculta detrás de esas gafas rectangulares hasta llegar a mí, un escalofríos recorrió mi cuerpo.

    - buenos días, Echizen, como siempre llegando tarde – decía mientras mostraba una pequeña sonrisa en su rostro – vamos, no seas tímido y siéntate – mostrando el asiento libre de al lado.

    Dude un poco ante tal invitación, ya que estando al lado de él era como tener al mismísimo demonio, o por lo menos eso pensaba ahora. Pero no pude dudar más, ya que la vieja Ryusaki entró en el micro y me ordeno de una forma cortante que me sentara en ese lugar, anunciando las reglas típicas que se imponen cuando un curso se va de excursión, luego de eso se sentó, y se empezó a escuchar el griterío de las chicas, al empezar a moverse el micro. No se si el asiento tenia agujas, si fue por ver a Sakuno junto con Lui charlando alegremente, o si fue el haberme sentado junto a Inui lo que me hizo sentir un dolor tan punzante en una parte indecisa de mi cuerpo, creo que ya se lo que sentí.

    - que bueno que te hayas sentado conmigo, Echizen – agarró su mochila y empezó a buscar algo entre su contenido, hasta que dio con la peor cosa que se haya creado en la historia de todo el mundo – es que quiero que alguien pruebe el nuevo zumo “Shibuunza” – dejando ver una pequeña botella llena de un contenido de color mostaza con ligeros tonos en verde musgo - ¿quieres? – extendiéndome la botella.

    Otro escalofrío recorrió todo mi cuerpo y sentí como un gran nudo comenzaba a formarse en mi estomago, con destino a salir por mi boca en forma de vomito, esa cosa era repulsiva, no entiendo como sigue habiendo gente a la que le agrade esa clase de cosas. ¿Gente a la que le agrade el extraño zumo de Inui? ¡Claro! Fuji-sempai, seguramente a él le agradará cubrir mi lugar en estos momentos. Saqué mi cabeza por el pasillo, intentando saber algo del lugar en donde se encontraba mi supuesto salvador, pero encontré, o mejor dicho escuché, un par de risas bastante cercanas a donde yo estaba. Hubiera preferido que me caiga un balde de agua fría en la cabeza, por lo menos eso me hubiera despertado, pero el saber que era Sakuno la que reía felizmente al lado de Luí, hizo que mi piel se me erizara de la furia.

    - Celos... interesante... esta información valdrá oro – empezó a murmurar Inui mientras anotaba en su cuaderno.

    - ¿de que hablas, Inui-sempai?

    - no te hagas el tonto, Ryoma, se nota a cuestas que estas celoso por eso – señalando con la birome los asientos de delante – es algo natural, ya que se podría decir que a él le persigue casi el 89,7% de chicas de todo Seigaku, casi las mismas cifras que tu tenias cuando llegaste... – terminó de murmurar

    - eso no me interesa – objeté cortante.

    - entonces lo único que te importa, claro, a parte del tenis es Ryus...

    - tampoco ella – mentí.

    - no seas mentiroso – dijo, dando una pequeña pausa para acomodarse mejor en el respaldo del asiento – sabes que puedes confiar en mi, no soy como Kikumaru a quien si le cuentan algo sale corriendo a esparcirlo por todo el mundo.

    - eso... – susurré.

    - ¿mmhp?

    - como habrá hecho Hitomi para arreglárselas con Kikumaru-sempai, para que este no esparciera lo que ocurrió la semana pasada – me quedé pensando un largo rato, sin encontrar ninguna respuesta clara a esa pregunta.

    - hablando de Kikumaru, - devolviéndome a la realidad - ya te has enterado lo que pasó entre él y tu hermana... ¿verdad? – negué. – Al parecer hay un gran romance entre ellos, andan tan juntos que se podría decir cualquier cosa.

    - bingo... esa era la respuesta que esperaba... – pensé en voz alta.

    - ¿ocurre algo?

    - no – ocultando mi vista detrás de mí gorra

    - mmmh... pensé que ya sabias lo de Hitomi – acomodándose los lentes

    No le preste atención, lo único que ocupaba mi mente en estos momentos era lo ocurrido aquella tarde de la semana pasada, y pensar que estamos intentado actuar como si nada pasara para que nadie se enterara, o por lo menos yo lo intentaba, pero al parecer esto ya no es posible por mi entrometida hermana y por mi también entrometido sempai. Me intenté acomodar lo más que podía en el respaldo del asiento para intentar dormir y alejarme de toda la realidad por la que estaba pasando.

    - kurupin... – murmuré antes de caer rendido en los brazos de Morfeo.


    ///// Narrador: Hiikaru Lv ///////

    Varias horas de viaje fueron necesarias para que los tenistas de Seigaku se encontraran en un lugar completamente desconocido, rodeados de inmensos árboles, verdes montañas que se mostraban a la lejanía, y un pequeño río por el cual pasaba agua transparente, mostrando el reflejo del cielo con algunas acolchadas nubes.

    Varios murmullos todavía seguían siendo parte del viaje, alguna que otra canción por parte de algunas de las chicas, en especial por parte de Tomoka, la cual gritaba eufóricamente cada chisme y demás cosas que pasaban por sus oídos.

    A la distancia, entre árboles y demás arbustos, una casa de gran magnitud, de mas o menos tres pisos de altura, de un estilo antiguo que hacia dudar de la edad de este, pero al irse acercando, los toques modernos se iban acentuando. El piso de la entrada era totalmente de cerámica de un color marrón claro, dos columnas bastante altas de color blanco, a mas o menos un metro y medio de las amplias puertas de roble que se estaba abriendo par en par para mostrar el hall de entrada de aquel esplendido lugar.

    - ¡genial! – se escuchó la ruidosa vos de Osakada, siendo la primera en bajar - ese será el lugar en donde nos hospedaremos por esta semana.

    En menos de lo que se esperaba, todos los jóvenes tenistas ya estaban pisando tierra firme, contemplando la majestuosa “casa” justo frente a ellos. Desesperados por entrar, corrieron hacia dentro de este con las valijas en mano.

    Un piso de madera les dio la bienvenida al amplio hall de entrada, mostrando aquella simpleza y modernidad que irradiaban belleza al estar junto, una pequeña mesa estaba ubicada justo en el medio del lobby, con un pequeño mantel verde sobre este, luego estaban unos tres o cuatro cómodos sillones, también de color verdes, los cuales dos ya eran ocupados por dos chicas aparentemente titulares, en el otro estaba sentado cómodamente Ryoma y el ultimo estaba siendo el premio de la famosa pelea entre Momoshiro y Kaido.

    Justo detrás del asiento en el que estaba ubicado Ryoma estaba una formidable escalera, de madera y seguida de este un largo pasillo, con puertas por ambos lados de este. Seguido del lobby se podía mostrar una escalera, la cual iba directamente asía una amplia zona de juegos por la parte izquierda, con dos mesas de billar y unos cuando videojuegos, por la parte derecha se mostraba un pequeño almacén, lleno de golosinas, chocolates, helados y demás dulces. La silueta de Hitomi y de Momoshiro, el cual dejo la pelea en la que estaba para seguir recorriendo el lugar, ya estaban husmeando entre las cosas de aquel lugar, hasta se podría decir babeando sobre todos los dulces que había.

    - luego podrán comprar todo lo que quieran – interrumpía la voz de Sumiré, detrás de ella había una joven de aproximadamente veintidós años – chicos, creo que será mejor que se saquen ese peso de encima, así que les asignaremos las habitaciones que usaran.

    - bienvenidos a la cabaña Shutsuke, mi nombre es Naomi Kurosawa y es un gusto conocerlos – decía haciendo una leve reverencia – bien, mas o menos abra unas cuatro personas por habitación, ¿empezaremos? – todos asintieron, asiéndola proseguir – genial, en la primera habitación estarán Naorut Tsugumi, Miyoshima Karen, Tsuhomi Mao y Yahamato Vicko.

    - me gusta mas que me llamen Vick – una melodiosa voz hizo presencia en la sala, detrás de ella habían tres jóvenes mas.

    Cuatro chicas con las respectivas camperas de titulares se acercaron hasta Kurosawa, mostrando que eran a ellas a las que habían llamado, recibiendo una pequeña llave de color dorado con un pequeño trozo de madera colgando de este con el nombre de la cabaña inscripto en este y el número del piso y de la habitación en la que estarían. Sin más se fueron escaleras arriba, desapareciendo de la vista de los demás. Esta vez fueron cuatro chicos, también con aquellas camperas de titulares que remarcaban su puesto entre los demás, los asignados a una habitación continua a la de las jóvenes anteriormente llamadas, Sadaharu Inui, Syusuke Fuji, Niero Lui y Tsuhomi Lelouch.

    ///// Narrador: Hitomi Echizen /////

    Ya se habían ido casi todas las personas hacia sus habitaciones, solo quedamos unos pocos en la entrada, entre los cuales estaban Tomo-chan, Saku, Ann-san, Ryoma-niichan, Momoshiro-san, Eiji-chan y un joven de un aspecto temible, el cual casi siempre que lo veía empezaba a pelear con Momoshiro. Primero asignaron a los chicos, los cuales eran los antes nombrados.

    - ¡QUE! ¡Tiene que ser una broma! – gritó Momoshiro – no quiero estar en la misma habitación con el Mamushi.

    - Ya somos dos – habló el joven con cara de serpiente – seria horrible ver tu estupida cara al despertar.

    - ¿¡QUE DIJISTE!?

    - ¡¿QUIERES PELEAR!?

    - ¡basta! – se escuchó la voz de Eiji, el cual apareció entre los dos deteniendo la pelea que se iba a armar.

    - esto no es muy buena idea – habló la dañada voz de Ryusaki-sensei - pero será para ponerlos a prueba.

    - ¿a prueba? – exclamamos todos a la vez.

    - luego se enteraran.

    - bien, la ultima habitación será para ustedes, chicas. – dijo Kurosawa dirigiéndose a nosotras, mostrando la pequeña y ultima llave en sus manos.

    - ¡Já! –Exclamó Osakada mientras recibía la llave – por suerte nos pusieron juntas, ¿no chicas?

    - Tomo-chan... –me acerqué hasta ella, y murmure un par de palabras - ¿tu planeaste todo esto, verdad?

    - ¿tengo que admitirlo?

    La intriga me cayó sobre los hombros, no sabia si reír ante la situación en la que pasaba el novio de mi amiga y esa cara de serpiente, o si debía alegrarme por que yo y mis amigas íbamos a estar en la misma habitación. Las manos de Tomoka me trajeron nuevamente a la tierra de la realidad, arrastrándome por las esclareas, seguida de Saku y de Ann, las cuales solamente charlaban alegremente con una amplia sonrisa en sus rostros.

    Subimos hasta el segundo piso, y empezamos a recorrer el amplio pasillo que, en ese momento estaba inundado de chicos, de gritos y de demás cosas, entre todo eso, me solté de la mano de Osakada para poder caminar tranquilamente. De entre la multitud pude ver como una cabellera rojiza se adentraba a una habitación, supuestamente era la que estaba al lado de la nuestra, eso fue una de las partes que me alegro bastante.

    - bien, esta es – suspiró Ann, al llegar a la puerta de la habitación – vamos, Tomo-chan, ábrela.

    - ¡hai! – gritó eufóricamente mientras introducía la llave en la cerradura.

    Un pequeño crujido nos dio paso para entrar en nuestra habitación. No era ni muy grande ni muy pequeña, había solamente lo esencial, lo que seria en este caso el baño, el cual estaba a un metro de distancia de la puerta, y las cuatro camas, cubiertas con un acolchado de tonos marrones y anaranjados, puestas en horizontal, unas tres mesitas de luz separaban las cuatro camas, delante de las camas había un armario, el cual era portador de un gran espacio, contenía unas cuantas perchas, unos estantes y cajoneras, de los cuales ya fueron ocupados por Tomoka. Dejamos las raquetas a un lado de la puerta y nos dirigimos a investigar cada rincón de la habitación.

    - e-etto... – murmuro sakuno con tono dudoso, mientras acomodaba su bolso en la cama ubicada a un lado de la ventana – ¿puedo acostarme aquí?

    - ¡hay, Saku-chan! – susurré.

    - no hace falta preguntar, Sakuno –termino por decir Ann, la cual estaba acomodando su maleta en la cama que estaba al lado de la pared.

    - mmmh... bien, Tomo-chan... ¿cual prefieres? – interrogue a la chica del lunar, haciendo referencia a las camas.

    - etto... jeje... al lado de Ann... – termino por decir.

    Sonreí y fijé mi atención hacia la que seria mi cama por esta semana, y terminé dándome cuenta de algo, en la mesita de noche que estaba entre la cama de Tomoka y la mía había una nota. Dejé mi bolso en la cama y preste toda mi atención en la nota, la cual ya estaba en mis manos sin que yo me diera cuenta.

    - ¿Qué es eso? – interrogó Sakuno.

    - mmmh... dice: “Por favor, al terminar de acomodarse bajar nuevamente hacia el comedor, Gracias.” –terminé de decir.

    - en ese caso será mejor que bajemos, ¿no les parece, chicas? – dijo alegremente Tomoka.

    - Tomo-chan, tu estas enterada de todo lo que esta pasando, ¿no es cierto? – interrogó Sakuno tímidamente.

    - Cuanto te apuesto a que tiene hasta una agenda sobre todo lo que vamos a hacer en esta semana – expresó Ann con cierto tono de sarcasmo.

    - mmmh... ¡¿tanto desconfían!? –haciendo berrinches.

    - e-etto...- intenté decir ante las miradas inquisidoras de Ann hacia Tomoka -... Tomoka tiene razón, ya terminamos de ordenarnos, será mejor que bajemos.

    Tomoka y Ann fueron las primeras en irse, en un completo silencio, como si fuera que una verdadera pelea se hubiera armado, miré a Sakuno que estaba a un lado mío, mirando con preocupación la puerta por la cual salieron nuestras amigas, luego me miró ambas entendimos lo que teníamos que hacer, dejamos todo, cerramos la puerta detrás nuestro y guardé la llave en un pequeño bolsillo de mi pollera, sin mas fuimos corriendo escaleras abajo, esperando encontrarlas en el trayecto, por suerte las encontramos a la mitad de lobby, empezamos a caminar mas lento, hasta quedar a unos pasos de ellas.

    Bajamos las escaleras y dimos vuelta a la derecha, encontrándonos con aquel almacén lleno de dulces que estaban esperando a que los compre, sentía hambre.

    - ¡No! – Me dije a mi misma.

    Miré nuevamente hacia delante, encontrándome con otra escalera, pero esta iba hacia abajo, mostrando unas amplias mesas en el piso inferior, si no me fallaba la visión en ese momento eran como unas cuatro o cinco claramente ya ocupadas por todos los demás estudiantes. Bajé las escaleras lo mas rápido que pude y buscamos un lugar para nosotras, me di vuelta para encontrar a Sakuno y no solo la vi a ella, al parecer Tomoka y Ann seguían sin hablar, dejé que Sakuno se me acercara un poco más, hasta el punto de que quedáramos a unos cuantos pasos de ellas.

    - Saku-chan, no entiendo, ¿por que están tan enojadas? – susurre cerca de ella.

    - es que a ninguna de las dos le gusta la gente que guarda secretos, seguramente Ann se enojo con ella por que no nos quiere explicar bien lo que sucede, y Tomoka por que dice que no le tiene confianza – explico la de obres carmín.

    - ¡que problema! – suspiré.

    Llegamos a un lugar desabitado, en el cual no sentamos, yo y Tomoka estábamos de un lado y del otro estaban Sakuno y Ann.

    - Presten atención, por favor – se escucho la voz de la vieja Sumire.

    Levanté la mirada y la encontré a la mitad de la escalera, al momento en que desvíe mi mirar, mi amiga del lunar se levanto de la mesa, sorprendiéndonos a todas, y se fue hacia donde estaba Sumire en ese momento, otros dos chicos más también se levantaron de sus mesas y se dirigieron rápidamente hacia la anciana, si no me equivoco estaban en la misma clase que Tomoka.

    - les damos la bienvenida a Shutsuke, este será el lugar en donde estaremos por esta semana – empezó a hablar la vieja – en toda esta semana estaremos practicando en las canchas que están ubicadas detrás, entrenándolos a cada uno de ustedes, luego de unos entrenamientos empezaremos con los bloques de selección – los murmullos empezaron a hacerse presencia, pero Sumire-sensei logro controlarlos – ya que no nos alcanzo el tiempo entre todos los entrenamientos para los campeonatos que tuvieron por en este año – termino por explicar.

    - ¡¿neee?!... – suspiré - ¿bloques de selección? – Miré a Ann y a Sakuno – eso es para seleccionar a los titulares, ¿verdad?

    - así es, ojala nos toque en bloques separados, no quiero dejarlas afuera de la titularidad – expresaba Ann entre risas.

    - ¿fuera de la titularidad?... ¡nunca! – Expresé con un poco de orgullo – eso será sobre mi cadáver.

    Empezamos a reírnos entre las tres, gasta que sentí una mano sobre mi hombro, pare de reír y me dí vuelta para ver quien estaba atrás mío. Me topé con ese cabello rojizo casi inconfundible y a otros dos atrás de este, el de cabello azabache y el de Ryoma-niichan. Sonreí al verlos, y noté como Ann hacia el mismo gesto, pero Sakuno, ella simplemente se ruborizó y escondió gran parte de su rostro entre su flequillo, supe al instante que era por la presencia de Ryoma, seguramente no arreglaron nada desde el otro día.

    - ¿podemos sentarnos? – se atrevió a hablar Momoshiro, apuntando al lado nuestro.

    - claro, no hace falta preguntar – contestó Ann.

    - Nya... –suspiró Eiji, mientras se sentaba a mi izquierda. Momoshiro se sentó al lado de Ann, y Ryoma al lado de este – que suerte que encontramos un lugar en donde sentarnos.

    - ¿por que se demoraron tanto? – Interrogué – ustedes entraron a la habitación antes que nosotras.

    - es por el tonto del Mamushi.

    - ¡Hoi! Es que ellos no decidieron con que cama quedarse.

    Nos miramos entre todos y volvimos a reírnos, claro que a excepción de Ryoma y de Sakuno, los cuales estaban como estatuas, sin decir ninguna palabra y con las cabezas gachas; miré entre las risas a Eiji, el cual supo lo que le estaba intentando decir. Unos platos con lo que seria nuestra comida cayeron frente a nuestros ojos, parando nuestra diversión y concentrándonos en la comida, que era unos deliciosos...

    - ¡sushi! Mi favorito – grito Momoshiro, empezando a devorar lo que había en su plato.

    - mmmh... – se escuchó por parte de Ryoma – tiene un sabor familiar...

    - es cierto... pero no reconozco donde lo probé – comentaba Eiji mientras degustaba su bocado.

    Probé un poco de la comida, y sirvió para que se me abra el apetito, era deliciosa en todos los sentidos posibles, además de ser el primer sushi que comía después de mucho tiempo. Ann y Sakuno nos siguieron, comiendo un poco de aquella delicia que había en el plato, y al parecer les causo la misma impresión que a los demás.

    - Ryusaki-sensei... – se escucho la voz del capitán del equipo masculino desde la mesa de al lado - ... ¿puede ser?

    - vaya, alguien que se dio cuenta – exclamó la vieja – chicos, como no podré estar al tanto de cada uno de ustedes, les mostraré al resto del equipo que me ayudara en su entrenamiento. Ya pueden salir.

    Unas sombras se hicieron presencia, saliendo desde ambos lados de la escalera, aparentemente era como unas ocho presencias mas que ingresaban al gran comedor en donde estábamos ubicados. Eiji y Momoshiro se sobresaltaron, levantándose de sus asientos como resortes al igual que algunas otras personas, Ryoma solo se atino a sorprenderse a su estilo.

    - no puede ser... – susurro Momoshiro.

    - esto es increíble – dijo Eiji, dibujando lentamente una pequeña sonrisa en su rostro.

    Continuara...

    Prox. Cap.

    ¡¿Qué?! ¡¿Cómo es eso?! ¿Recién en este capitulo apareceremos? Es injusto, nosotros tuvimos que aparecer desde el primer capitulo y arruinarle la vida a todos, en especial a esa mocosa Echizen. La hubiera matado desde un principio, así me ahorraría todo eso de estar persiguiéndola....

    El próximo capitulo se titulara “El juego a comenzado, coloquen sus piezas”

    Esta ves no me derrotaras tan fácilmente, pequeña...
     
  15.  
    mane

    mane Guest

    Re: Gemelos en las canchas

    ...Gente nueva, algo interesante, Me encantara ver el proximo capitulo. ¿Por que tan sobresaltados los titulares?. Bueno ya lo veré en proximo capitulo
     
  16.  
    Sakura_112

    Sakura_112 Usuario popular

    Sagitario
    Miembro desde:
    28 Octubre 2007
    Mensajes:
    834
    Pluma de
    Escritora
    Re: Gemelos en las canchas

    Me ha gustado la conti, y ya quiero saber quienes son la snuevas personas que han aparecido, y tambien quiero que Ryoma y Sakuno aclaren sus cosas.
    Hasta la próxima ok
    ByE...
     
  17.  
    Hikaruu Love

    Hikaruu Love Guest

    Re: Gemelos en las canchas

    Holiiz!!... muchas gracias a mane y a Sakura_112 por sus comentarios ^^
    me habia olvidado... pense que lo habia puesto pero al parecer no... bueno, lo que queria decirles era que todabia pueden seguir participando para entrar en el fic, el "formulario" esta en el blog xD...
    jejeje... ii por lo que tengo en mi pequeño cerebro, el capitulo que sigue sera corto, haci que ojala ii pronto este por aqui xP...
    beshoos a todoos =D
     
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  1. Ayumi
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