Alpha Xenodis. Una vez más, su recurrente fue suficiente para hacer caer a mi compañero. No pude evitar cerrar mis ojos mientras caía de espaldas, totalmente debilitado con sus ojos en pequeñas espirales. Por supuesto no podría cargar con él, más que nada porque no tenía el poder suficiente para levantarlo, así que tenía que ser rápido en mi decisión. —Aibou, es tu turno. Miré hacia atrás antes de simplemente hacer un pequeño gesto con la cabeza. Un "Vamos, ve" indirecto. —Quería ganar sin que él luchase, pero ya es imposible—Suspiré tras dirigirme a mí mismo, a ambos.—. No soy lo suficientemente fuerte como para contenerle. Tampoco sé demasiadas cosas, así que es difícil para mí entender a mi pokémon del todo. Inspiré y exhalé con profundidad. —Pero no quiero que ninguno de mis amigos pokémon sufra—Mi voz se volvió más firme entonces.—. Quizás Adler tuvo razón cuando luché con él. Éste es el futuro creado por los peligros de los pokémon. Uno de los míos incluso se ha vuelto de los principales culpables, pero... Ellos no son armas. No son armas y no quiero que se les vea así. Ni a Flame, a Venus, a Rook, a Shen o a Darkrai. —A lo que vayamos por Darkrai quiero ser yo quien pelee con él. No puedo arreglar todo con las palabras, pero los apasionados por los combates nos entendemos de una manera: Luchando. —Prometo que tomaré a Cresselia cuando vuelva al pasado. Lo prometo: Elijo cambiar—Palmeé la espalda de mi yo adulto.—. Después de todo, quiero ser más fuerte que tú. Te enseñaré lo que vale un Alpha joven e idiota. >>¡Darkrai, usa Pulso Umbrío! ¡Sé mi compañero por ahora! DARKRAI: Siniestro (Legendario) Mal Sueño: resta 1/16 de Ps por turno a todo rival dormido en el campo. Salud: 140/140 Fuerza: 315 (90) Resistencia: 180 Agilidad: 4/4 (125 de Velocidad) Movimientos: -Brecha Negra (Duerme a todos los rivales en el campo. Dos puntos de agilidad para esquivarse) (Usos: 2/2) -Pulso Umbrío (75 Potencia, Siniestro. El rival lanza un dado de 5 caras, si sale 1, retrocede (Base 60, +15 STAB)) (Usos: 2/3) -Finta (50 Potencia, Siniestro; Ineludible (Base 40, STAB +10)) (Usos: 3/3) -Protección (Se protege) (Usos: 2/2)
Alpha del futuro miró a Darkrai con una mirada extraña. Una mezcla de remordimiento, rencor y rabia se unían en ella, pero... al mismo tiempo, había un reflejo de alegría. Alegría al ver a su versión del pasado siendo capaz de pelear junto a Darkrai, a uno de los mayores enemigos que ahora tenía que enfrentar. Alegría al ver que él, aquel Alpha, aún no había perdido la fe. —... adelante —asintió, sonriente—. ¡Estoy deseando ver de lo que es capaz un Alpha "joven e idiota"! Si te haces más fuerte que yo, al fin y al cabo, ¡en cierto modo significa que yo seré más fuerte! Así que, ¡Flame! ¡¡Dale caña al fuego!! ¡Ayudémosle todo lo que podamos! Las llamas de Flame se mezclaron con el pulso umbrío de Darkrai, intensificando su poder. El golpe impactó duramente en Heracross gracias a ese boost, pero, con todo, no fue suficiente para mantenerse en pie. Heracross, sin embargo, parecía dudoso. No se atrevía a alzar sus manos ante Darkrai. Tuvo que ser Asil, furiosa, la que alzó la voz y dijo: —¡No se deje engañar, señor Heracross! Ese Darkrai no es nuestro líder, ¡ahora mismo es una escoria más que sigue de la mano de los humanos! Aquellas palabras le dieron algo de fuerzas a Heracross... y, con toda la potencia que albergaban sus músculos, lanzó una andanada de puñetazos: un A Bocajarro. MEGAHERACROSS: Bicho/Lucha (Balanceado) Encadenado: Aumenta en 1 los usos y las veces en que se aplica el daño de movimientos de repetición (ej: doblepatada, recurrente, pin misil, doblebofetón...) Salud: 25/160 Fuerza: 320 (110) Resistencia: 250 (40) Agilidad: 0/2 (65 de Velocidad) Movimientos: -A Bocajarro (90 potencia, Lucha; baja además 20 resistencia propia (Base 70, +20 STAB)) -Pin Misil (25 Potencia, Bicho, golpea tres veces (Base 20, +5 STAB)) (Usos: 2/3) -Recurrente (20 Potencia, Planta, golpea tres veces) (Usos: 0/3) -Pedrada (20 Potencia, Roca, golpea tres veces) (Usos: 3/3)
Alpha Xenodis. Cuando me escuché no pude evitar sonreír igualmente emocionado. En ningún momento le había visto así, claro estábamos en peligro, pero fue realmente algo genial. Encima diría que se iba a hacer más fuerte si yo lo hacía, ¿eh? Esto es un duelo. —¡Darkrai, no te dejes golpear de ninguna manera! Tal como pedí, la agilidad del Señor de las Pesadillas simplemente sobrepasó todos los movimientos del rival con pequeños y precisos movimientos que dejaban cada puñetao y patada ir al aire. —Rubia—Mi voz sonó fuerte, más de lo que pensaba pero era un buen toque.—, no llames escoria a mi compañero o te romperé las tarjetas de crédito. >>¡Aibou, acaba a ese Heracross con tu Pulso Umbrío! Tras mis palabras, las zarpas del legendario generaron una bola de oscuridad que inmediatamente disparó en la cercanía del rival. DARKRAI: Siniestro (Legendario) Mal Sueño: resta 1/16 de Ps por turno a todo rival dormido en el campo. Salud: 140/140 Fuerza: 315 (90) Resistencia: 180 Agilidad: 3/4 (125 de Velocidad) Movimientos: -Brecha Negra (Duerme a todos los rivales en el campo. Dos puntos de agilidad para esquivarse) (Usos: 2/2) -Pulso Umbrío (75 Potencia, Siniestro. El rival lanza un dado de 5 caras, si sale 1, retrocede (Base 60, +15 STAB)) (Usos: 1/3) -Finta (50 Potencia, Siniestro; Ineludible (Base 40, STAB +10)) (Usos: 3/3) -Protección (Se protege) (Usos: 2/2)
Así... Darkrai acabó con Heracross, ante la mirada atónita e irritada de Asil. —¡Woo-hoo, chúpate esa, rubia! —gritó, emocionado, Alpha del futuro—. ¿Quién es ahora la escoria, ¡eh!? Sin embargo, y pese a que apretaba los dientes, Asil no tardó en recuperar el semblante frío. Su ira se transformó en una risa maníaca. —No sé qué celebráis. ¡Mirad cómo están vuestros amigos! Las miradas se tornaron entonces hacia Dante y las Emilys: su batalla contra Necrozma no había salido nada bien, y los pokémon de ambas chicas se encontraban en el suelo, debilitados. Solo Staraptor quedaba frente a ellos, protegiéndolos con su cuerpo de los ataques de Necrozma. El pokémon parecía estar lanzando a propósito ataques débiles, lo suficiente fuertes como para herir al pokémon pájaro, pero no lo bastante como para tumbarlo de un solo golpe. Alas extendidas, Staraptor aguantaba con entereza. Tras él, Dante apretaba los dientes. —M-Maldita sea. Es demasiado... poderoso. Ambas Emily tenían, cubiertas también por Staraptor, a sus Espeon magullados en sus brazos. La batalla no había ido bien. Necrozma no era un rival cualquiera, era... era de los rivales más poderosos que habían enfrentado nunca. —G-Gardevoir, ¡sálval-! Pero Hubert fue interrumpido por Necrozma. Justo cuando su Gardevoir iba a usar teletransporte para llevarse lejos al grupo y salvarles de aquella bestia, Necrozma lanzó un Bláster aniquilador en su dirección, que solo fue frenado porque Gardevoir reaccionó a tiempo con una protección. El rayo de energía seguía manando y manando, imparable, y las fuerzas de Gardevoir empezaban a mermarse. Pero Necrozma... no se cansaba ni un ápice. —Grrrr, ¡Flame! ¡Acaba con ese bastardo! —ordenó Alpha del futuro. El Darkrai de Alpha del presente, igualmente, se lanzó a por él. Fue en vano. Sin siquiera dejar de disparar, Necrozma usó sus alas y sus manos para golpear a ambos pokémon y tumbarlos, empujándolos hacia atrás e hiriéndolos cada vez que osaban acercarse. —¡N-No podemos aguantar mucho más! —informó Hubert, desesperado. La situación, sin duda, era crítica... y solo el ruido penetrante de montones de hélices resonando en el cielo interrumpieron el poder imparable de Necrozma, que alzó su vista hacia arriba. Helicópteros. Decenas de helicópteros de aspecto militar se estaban acercando a tierra desde arriba, con un logo inscrito que se hacía difícil de identificar desde esa altura. Sorpresivamente, algunos de los helicópteros comenzaron a abrir fuego sobre Necrozma, ante la mirada atónita de todos los presentes, incluida Asil. —¿Qué dem-? ¿Son helicópteros de... Sinnoh? —dijo Alpha, al reconocer al fin el logo de uno de los vehículos, que se acercaba lentamente a tierra. Contenido oculto Los pokémon de la zona empezaron a revolucionarse. Guardias corrían de un lado a otro, y varios pokémon lanzaban ataques hacia los helicópteros. Aquello se había convertido, de un momento a otro, en una batalla entre humanos y pokémon. Pero uno de los helicópteros, casi junto a tierra, abrió sus puertas, y, veloz como un rayo, un pokémon saltó de él. El elegante pelaje negro recién peinado se zarandeó conforme el pokémon corría, y se detuvo delante de los holders. Una sola mirada bastó para que Emily del futuro lo reconociese de inmediato. —R-Raiden... —¿¡A qué esperáis!? —gritó una voz, estridente, desde el helicóptero, casi eclipsada por el ruido perforador de las hélices cortando el viento a gran velocidad. La melena rubia se asomó por la gran puerta del helicóptero, tendiendo una escalera de mano—. ¡¡Subid de una maldita vez!! Tras un poco de confusión, y viendo cómo Necrozma seguía atormentado por infinidad de disparos que se concentraban en su persona, los holders del presente y el futuro no tuvieron más remedio que correr hasta allí. Los pokémon más grandes, como Hound o Flame, fueron rápidamente absorbidos por una energía rojiza similar a la de las pokéball que emanó del mismo aparato volador. Finalmente, uno a uno, lograron subir las escaleras. Mimi Honda, la versión futura, le tendió la mano a Dante, el último en subir, mientras el helicóptero ascendía, impulsándolo hacia dentro con la ayuda de Alpha y Hubert del futuro. Contenido oculto Los ojos azules de Mimi miraron con un gesto... más frío de lo que la Emily y el Alpha del futuro estaban acostumbrados a ver en ella. —¿Estáis bien...? —preguntó, con tono algo monocorde, mirando a todos con solo una ligera sorpresa. Un par de militares de Sinnoh la escoltaban, sentados a su lado en aquel gran helicóptero—. Me alegro... de ver que os habéis "multiplicado". Alpha del futuro, jadeante, mostró uno de sus dedos pulgares por toda respuesta. —¿Qué haces... aquí, Mimi? —preguntó Emily del futuro, aún algo acongojada por la repentina situación. —... salvaros el pellejo. No creáis que me agrada volver aquí, con todo el caos que hay liado, pero... en fin, que Lucas os lo cuente luego todo. Hubert, preocupado, miró entonces por la ventanita que había en la puerta del helicóptero. Abajo, en la isla reserva, se veía un enorme caos. Rayos láser de parte de Necrozma manaban de un lado y otro, y disparos y explosiones se sucedían. La isla reserva, a ese paso... iba a ser destrozada. —Esto va a desembocar en una guerra —susurró el chico. Pero Mimi, inclinando la cabeza a un lado, dijo: —Ya ha empezado. ¿Por qué te crees que traigo todo este despliegue de ejército? Las negociaciones en Sinnoh que los Honda hemos realizado, llevando el caso de Galeia ante las autoridades, han llegado a esto. Sinnoh... ha declarado la guerra a Galeia. —¿Qué? ¿Guerra? ¿Guerra armada? —exclamó Alpha del futuro, sorprendido. —Claro, guerra armada. Si te parece, venimos a este infierno sin armas —Mimi, cruzada de brazos, suspiró—. ¿Cómo sois tan idiotas, chicos? Mira que lanzaros a esa isla vosotros dos solos... y luego la imbécil soy yo. ¿Es que no aprendéis? Ese Necrozma no va a caer ante vosotros. Ni él ni Darkrai lo harían. —... ya lo veo —Alpha también se había asomado por la ventana. En la ya lejanía, se podía ver cómo la armada de Sinnoh trataba de replegarse. Necrozma los perseguía en el cielo, disparando láseres de forma masiva y despiadada, tumbando aviones por doquier—. ¡Oh! ¿Q-Qué hicisteis con Flame y los otros? —Ah, eso. Tranquilos. Los helicópteros cuentan con una máquina capaz de hacer la función de cajas de pokémon. Como una pokéball masiva. En cuanto estemos en tierra, podremos devolverlos a su estado normal. El silencio, por unos instantes, se hizo de nuevo. —... me alegro de veros sanos y salvos —se atrevió a decir Mimi, no sin sonrojarse ligeramente y apartar la mirada—. Aunque no podemos decir lo mismo de mis paisanos... no contábamos con que Necrozma estaría ah-... ¡u-un momento! Necrozma... Necrozma no debía estar ahí, ¿no? —¿Huh? —Emily inclinó la cabeza a un lado—. ¿Qué dices, Mimi? —L-Lucas me habló de que debía rescataros de la Isla, pero... él me dijo que sería Darkrai el que estaría enfrentandoos. No Necrozma. Se suponía que Necrozma debía atacar al Refugio de Témpera. Como aquella vez en que viajasteis al futuro, según me ha comentado. ¿No es así? ¿No fue Necrozma el que atacó la base de Témpera? Emily miró a Hubert y a Alpha, confusa. —N-No estoy segura —confesó—, pero creo que tienes razón. Entonces, ¿Necrozma irá hacia allá ahora? Mimi, tensa, miró su reloj. —No, el ataque debe estar comenzando ya. Qué demonios... —trató de coger un pequeño aparato, similar a un teléfono, y marcó nerviosa unos números. Se lo puso al oído, y, con ira, lo hizo chocar contra su pierna—. ¡Joder!, no da señal. Mierda, ¡chicos, acelerad! Vamos directos hacia los restos de Témpera. ¡¡Llamad refuerzos!! >> Algo raro está pasando aquí, y no me gusta un pelo. Agarraos. No va a ser un viaje cómodo. Y el helicóptero, maniobrando en el aire, hizo un cambio brusco de sentido en el último momento, avanzando a gran velocidad hacia la zona. Parecía que una verdadera guerra por Galeia se estaba desatando. Debemos esperar a que Ian termine su recorrido para avanzar en la trama desde este punto.