Estar seguro

Tema en 'Novelas Terminadas' iniciado por Agus estresado, 20 Enero 2014.

  1.  
    Agus estresado

    Agus estresado Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    Título:
    Estar seguro
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Horror
    Total de capítulos:
    56
     
    Palabras:
    847
    Capítulos 41 y 42 de la historia. Tras cruzar la frontera, el grupo finalmente encontrará un lugar que usarán como refugio. Pero mantenerlo seguro será un trabajo difícil. Sobretodo porque es el primer refugio en el que vivirán con el nuevo grupo.

    Capítulo 41: La posada



    Caminamos un largo camino. Era un país diferente, y nadie lo conocía. Sería difícil vivir aquí afuera si no encontramos un sitio seguro. Estaba hablando con Ezequiel.



    — ¿Crees que llegaremos a un lugar seguro? — pregunté — Ya estoy harto de huir por una amenaza.

    — No tengo idea — dijo Ezequiel — Conseguimos estar seguros por un tiempo largo.

    — Pero estoy cansado de huir. La vez anterior logramos establecer un refugio en una montaña. Si nos hubiéramos quedado ahí, probablemente Daniel seguiría vivo.

    — Es decir, probablemente no lo habrías asesinado.

    — Cállate. Hay gente alrededor nuestro y si sigues hablando nos van a oir.

    — Yo creo que deberían hacerlo. No saben lo que hiciste. Le contaste a todos sobre como Michael sacrificó a Silvia, pero no tienes el valor para contar lo que le hiciste a Daniel.

    — Eso es porque Michael ya está muerto. Cuando esto pase, les diré la verdad. Pero ahora nadie debe saberlo. No quiero pensar en lo que me harían si lo supieran.

    — Probablemente lo que tu hiciste. Deberías decirlo, ¿Cómo crees que será si lo descubren de otra forma?

    — Será malo. Pero no lo descubrirán de otra forma. Si sigues hablando, te mataré y nadie lo sabrá.

    — Si me matas, María te pondrá una bala en donde no te brilla el sol.

    — Oye, no hay necesidad de que nadie muera, solo cierra la boca.



    Seguimos caminando, y tras unos días en la carretera, la suerte nos sonrío. Ahí estaba, delante de nosotros, una posada de motores.



    Estaba invadido de zombis, pero si lo limpiábamos, podríamos vivir ahí.



    Tomamos las armas y comenzamos la limpieza. Eran demasiados y no habría oportunidad de luchar contra ellos cuerpo a cuerpo, así que tomamos las armas de fuego y comenzamos a disparar, aunque para ahorrar balas, utilizamos cuchillos y hachas.



    Tras matar a los zombis, llevamos los cadáveres fuera. Acomodamos los autos para crear un pequeño muro, pero no sería suficiente, y necesitaríamos que alguien se quede vigilando el lugar y de esa forma, tener todo bajo control.



    No había habitaciones suficientes para todos, así que se tendrán que compartir. Miranda compartirá habitación con su hijo. Yo compartiré habitación con Verónica. Ezequiel con María. Tony cónsul hija. Diego con Francisca, y Mario con July. Emily, Juan y Manuel debían decidir quien se quedaría sin habitación ya que solo había una más y con dos camas.



    Decidieron que buscarían una forma de compartirla.



    Ya hemos encontrado un lugar para estar seguros, espero que este dure.





    Capítulo 42: El postre



    Ha pasado una semana desde que llegamos a la posada. Los chicos salíamos a buscar provisiones mientras las chicas se encargaban de la cocina.



    Cada noche, alguien se quedaba de guardia y vigilaba. Los zombis entraban con facilidad, pero afortunadamente, en una expedición, encontramos una carpintería. Tomamos la madera que tenían y construimos un muro, no era mejor que el de nuestro anterior campamento, pero al menos servía para alejar a los zombis.



    Todos comíamos afuera, para estar juntos. Contábamos historias de cómo eran nuestras vidas antes de todo esto. El único que no podía contar estas historias era Robbie, que nació mientras estábamos en el Apocalipsis.



    Mientras estábamos en la cena, María nos contó un secreto.



    — Tengo un cuaderno en donde anoto todo los días que pasaron y lo más importante que pasó en esos días — dijo María.

    — ¿Cómo un diario? — preguntó Miranda.

    — Algo así, pero no tengo confesiones. Solo escribo lo que pasa cada día.

    — ¿Qué día es este? — pregunté.

    — Desde que empezó todo esto, han pasado 2142 días. He perdido un par de hojas, y ya no recuerdo bien, pero creo que me encontré con ustedes en el día 50.

    — Sí que esto ha durado mucho — dijo Manuel.

    — Me gustaría que todo acabara y empezáramos una vida normal — dijo Juan.

    — Esto es cansador — dijo Verónica.

    — Ya hemos sufrido muchas pérdidas — dijo Diego.

    — Todos nuestros amigos, los profesores, Necrópolis — dijo Mario — Si no fuera por el líder, tendríamos una vida tranquila ahora.



    En ese momento llegó Lara con el postre.



    — Me encargué de preparar un postre para la cena — dijo Lara.

    — Qué bien — dijo Tony — Desde que todo empezó que no he vuelto a probar un postre. Gracias hija.

    — De nada. Todos coman.



    Probamos el postre y estaba delicioso. Pero parece que alguien tenía un comentario extra.



    — El postre está delicioso — dijo Manuel — De verdad que cocinas bien.



    El comentario hizo que Lara se sonrojara un poco, cosa que a Tony no le gustó nada. Pude ver como miraba con odio a Manuel. Solamente había sido un cumplido, pero al parecer a él no le agrada.



    El me dijo muchas veces que haría lo que fuera por proteger a su hija, y que la mantendría seguro. Tal vez vea a Manuel como un peligro. Mientras esto no nos cause problemas, todo estará bien.



    Solo espero que Tony no cometa ninguna locura.
     
  2.  
    Agus estresado

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    Estar seguro
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    Género:
    Horror
    Total de capítulos:
    56
     
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    923
    Capítulos 43 y 44 de la historia. El grupo se adapta a su nueva vida en el hotel. Aunque sería mejor no adaptarse demasiado, ya que podría cambiar en cualquier momento.

    Capítulo 43: Pensamientos



    Era mi turno de hacer guardia en la noche. Cada noche, un zombi se aproxima al hotel, pero gracias a los muros que levantamos, es fácil matarlos. Solo espero que no vengan 50 zombis juntos.



    Vi a Tony salir de la habitación.



    — ¿A dónde vas? — le pregunté.

    — Voy a tomar un poco de aire — dijo.

    — Bien, pero no salgas del hotel.



    Luego de que Tony salió, vi como Manuel entraba en la habitación de Lara. Luego comenzó a hablar. Yo hice silencio para escuchar.



    — Quería hablar contigo — dijo Manuel.

    — Acerca de lo que pasó en la cena, ¿verdad? — contestó Lara.

    — Sí. Quiero decirte que he empezado a verte menos como una chica y más como una compañera.

    — ¿Qué significa eso?

    — Que, estoy deseando que estemos juntos. Pero no como gente que sobrevive unida, sino como pareja.

    — Gracias, pero creo que estoy bien sola.

    — Pero aún así. Piensa en esto, no sabemos si mañana vamos a estar vivos para continuar nuestras vidas. Tenemos que aprovechar el tiempo que tenemos.

    — Tienes razón, pero he perdido a toda mi familia por esto. No quiero perder a un novio.

    — Además, ella no te necesita — dijo Tony entrando en la habitación — ¡Mi hija no necesita que un tonto la cuide. Solo necesita a su padre para protegerla!

    — ¡Mi intención no es lastimar a tu hija!

    — ¡Y mi intención es que te alejes de ella!



    Parece que fuera mentira, cada vez que yo tomo la guardia en la noche, siempre pasa algo entre los chicos.



    — ¡Ey, bajen la voz o sino los zombis vendrán hacia aquí! — dije fuerte pero en un tono bajo — Recuerden que no estamos muy lejos de la ciudad y si los zombis nos escuchan, vendrán hasta aquí y tendremos que irnos.



    Manuel se fue a su habitación y Tony se calmó un poco.



    Por fin había tranquilidad y podía pensar tranquilo. Saqué la nota de mi bolsillo y entonces pensé que sería de Lucy, que trataría de matarme y luego de matar a todos.

    Seguramente, el zombi fue colocado para que yo sea mordido en lugar de Michael. No debí haber guardado el secreto de la nota. Si lo hubiera hecho, Michael, Gerardo y Laura seguirían con vida.



    Eso nunca volverá a pasar. A partir de ahora, diré al grupo cualquier cosa rara que encuentre. Ellos merecen saber.





    Capítulo 44: Nuevo objetivo



    Para poder mantenernos alimentados y no desperdiciar mucha comida, implementamos una salida de cacería en grupo, y si encontrábamos a alguien con vida, lo añadíamos al grupo.



    El primer día fueron Juan, Manuel, María y Tony. Encontraron a un hombre de 41 años llamado Vincent, y a su esposa llamada Aura de 37 años. Estuvimos felices de agregarlos al grupo, ya que traían comida consigo mismos. Ellos no sabían disparar puesto que se habían escondido en una comunidad llamada “Nueva tierra” la cual había sido sobrepasada por los zombis. Se encontraba en la parte sur del país que dejamos atrás. Vincent dijo que una enorme horda de 200 zombis pasó por el lugar y arrasó con todo. Que solo 14 sobrevivieron, pero no sabían el paradero de los 12 compañeros.



    El segundo día, fui a cazar yo mismo con Ezequiel, Verónica, Miranda, Diego y Robbie, al cual le enseñábamos a cazar en caso de que, cuando sea mayor pueda hacerlo solo. De todas formas, iba acompañado de su madre y de los demás que fuimos.



    El primer grupo se dirigió antes hacia el este, así que nosotros nos dirigimos a cazar al este. Mientras estábamos de cacería, encontramos una señal. Nos acercamos y la leímos.



    Decía lo siguiente:



    “Diríjase hacia delante y venga a EL ARCA, una comunidad creada para mantener segura a las personas. La comunidad está dirigida por un consejo de 10 personas, pero las reglas son iguales para todas:

    1- En EL ARCA aceptamos a cualquier persona que venga desde afuera, pero deberán ganarse su lugar demostrando que son útiles para la comunidad. Si no se demuestra lo siguiente EL CONSEJO PROCEDERÁ A EXPULSAR A ESA PERSONA.

    2- EL ARCA tiene científicos, doctores, y personal militar que SOLO CUIDAN A LOS QUE ESTÁN DENTRO DE NUESTROS MUROS. No vamos a enviar personal militar a buscar a posibles sobrevivientes que estén allá afuera. Si usted quiere ir a buscar a algún familiar o amigo, no nos opondremos, pero el personal militar se queda dentro de nuestros muros.

    3- Cualquier hecho de violencia o algún otro tipo de delito SERÁ CASTIGADO CON LA MUERTE. Estamos tratando de que sobrevivan las personas buenas, para que cuando esto termine, el mundo sea un lugar mejor. No nos sirve preservar a los asesinos para el futuro del nuevo mundo.

    4- Cualquier tipo de enfermedad será analizada por los doctores, y si resulta ser terminal, EL CONSEJO SE ENCARGARÁ DE EVITAR LA TRANSFORMACIÓN.

    5- Los zombis que se encuentren en un radio de 150 metros SERÁN ELIMINADOS.

    6- El consejo se constituye de 10 personas, y las reglas pueden cambiar en cualquier momento y ese cambio será informado a la gente. Pero las 10 personas del consejo SOLO SON CAMBIADAS EN CASO DE MUERTE DE UNO DE LOS MIEMBROS DEL CONSEJO.



    Si crees que puedes vivir bajo nuestras reglas, ven a EL ARCA, el primer gran bastión de la humanidad”.



    Decidimos tomar el cartel con las reglas y llevarlo de regreso hasta la posada. Pensamos que el grupo podría tener interés en ir hacia esta comunidad.
     
  3.  
    Agus estresado

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    1425
    Capítulos 45 y 46 de la historia. Luego de encontrar el cartel de EL ARCA, el grupo debatirá acerca de si es una buena idea dirigirse ahí o no. Viendo que no todos tienen la misma opinión, el grupo no ve otra opción que separarse y que cada uno haga lo que crea conveniente.

    Capítulo 45: Divisiones



    Tomamos el cartel y lo llevamos al hotel.



    Le dijimos al grupo acerca de esta comunidad llamada EL ARCA. Les mostramos las reglas, era hora de irnos.



    — Bien, EL ARCA parece un lugar bastante seguro — dije — Hora de irnos.

    — Espera — dijo Diego — Tal vez no todos quieran ir hasta esta arca. Deberías escuchar lo que todos dicen.

    — Muy bien, esta es la idea — dije — En dos días, sí eso dije, dos días, yo y todos los que quieran podrán venir conmigo. Necesito que me digan ahora si quieren venir o no. Yo iré, creo que es la oportunidad de empezar una nueva vida y dejar de huir. ¿Quién más va conmigo?



    Todos guardaron silencio por un momento. Así que decidí que lo mejor sería preguntarles uno por uno.



    — Muy bien, preguntaré uno por uno — dije — ¿Verónica?

    — Hemos estado juntos desde hace tiempo — dijo Verónica — Y si crees que lo mejor es dirigirnos hacia esa comunidad, pues, yo voy.

    — ¿Ezequiel?

    —Yo creo que hemos estado en un grupo pequeño por un largo tiempo— dijo Ezequiel— Hace tiempo, perdí a mi familia, y comencé otra. Así que, creo que si hay gente ahí, podríamos volver a conectarnos con ellos. Yo voy.

    — ¿María?

    — Cuando me conocieron solo era una extraña para ustedes — dijo María — Pero me dejaron quedarme. Si no me hubieran admitido, probablemente hubiera muerto sola. No los voy a abandonar. Iré con ustedes.

    — ¿Miranda?

    — No quiero volver a empezar una vida hasta que todo esto termine — dijo Miranda — He perdido a muchos amigos, y también a Michael. No quiero empezar una vida para perderla de nuevo. Pero en ese lugar deben haber niños. Y Robbie no puede vivir solo con nosotros. Necesita chicos de su edad para crecer y llevar una vida normal. Yo voy.

    — ¿Tony?

    — He perdido a mi familia y comprendo lo que siente Miranda — dijo Tony — Y me gustaría volver a conectarme con gente de mi edad. Yo voy. Es una gran oportunidad, y no la dejaré pasar.

    — ¿Lara?

    — Mi papá es lo único que me queda en este mundo — dijo Lara — No me separaré de él. Si él va, yo voy.

    — ¿Manuel?

    — Ese refugio parece muy seguro — dijo Manuel — Y la gente de Necrópolis seguro debe seguir tras nosotros. Si es un refugio seguro, y Necrópolis sigue allí afuera, yo iré. Esta gente necesita saber que hay gente peligrosa allá afuera.

    — ¿Mario?

    — Ya perdí a muchos amigos en Necrópolis — dijo Mario — No voy a perder más amigos. Créanme, ese lugar no es seguro. Es un engaño. Y todos van a ir directamente a el. Yo no voy a ser parte de eso.

    — ¿Diego?

    — Mi hermano mayor siempre tuvo razón — dijo Diego — Ya no existen lugares seguros. Y tal vez pase lo mismo que le pasó a Necrópolis. Su líder podría volverse loco.

    — Es un consejo formado por diez personas — dije — Esa es la razón por la que voy. Nadie se volverá loco.

    — Aún así no es seguro — dijo Diego — Me voy a quedar en el hotel. Si se vuelve inseguro, no hay duda de que me dirigiré hacia allí. Pero ahora la respuesta es un no.

    — ¿Juan?

    — No lo se — dijo Juan — Parece que este si se trata de un lugar seguro, pero lo que dicen Mario y Diego también podría ser verdad.

    — Bien. Nos iremos en tres días. Tienes 2 días para decidir si vienes o te quedas. Estaremos felices de que vengas con nosotros. ¿Francisca?

    — No voy a ir — dijo — No me voy a alejar de Diego.

    — ¿July?

    — Yo no voy a dejar a mi hermana, ni a mi novio — dijo July — Es más que obvio que ese lugar es mentira. No voy a ilusionarme tanto.

    — ¿Alice?

    — A diferencia de lo que dijo Juan, yo estoy segura de que no voy — dijo Alice — Lo siento Juan, pero no voy a arriesgarme. Si tu quieres ir con ellos, no me opondré. Pero no cuentes conmigo para ir a esa trampa.

    — Entonces yo tampoco voy — dijo Juan.

    — ¿Emily?

    — Si Manu va, yo voy — dijo Emily.

    — ¿Vincent, Aura?

    — Ya estuvimos en un grupo llamado “Nueva Tierra” — dijo Vincent — Ellos pensaban que era seguro, pero fue sobrepasado por los muertos. Y si estás en un refugio, y los zombis se aproximan, será difícil escapar.

    — No vamos a arriesgarnos a quedar atrapados en ese lugar — dijo Aura — Nosotros no vamos.

    — Bien — dije — Parece que todos hemos tomado nuestra decisión.



    Verónica, Ezequiel, María, Miranda, Robbie, Tony, Lara, Manuel y Emily vienen conmigo hacia EL ARCA.



    Mario, Diego, July, Francisca, Juan, Alice, Vincent y Aura se quedarán en el hotel.

    No voy a forzarlos a venir conmigo. Ni siquiera son mi responsabilidad. La única razón por la que viajamos juntos fue para escapar de Necrópolis. Si quieren venir, bienvenidos sean, y si quieren quedarse, también pueden hacerlo.



    Espero que todos hallamos tomado la decisión correcta.





    Capítulo 46: El peligro toca nuestra puerta



    Los que habíamos decidido irnos hacia EL ARCA, empacamos toda la comida que nos pertenecía, pero el viaje podría ser largo, y necesitábamos guardar la comida que teníamos para el viaje, por lo que decidimos salir de cacería, para tener una buena cena esta noche y la noche anterior al día en que nos vallamos.



    La razón por la que decidí irme en dos días era porque sabía que no todos estarían dispuestos a irnos y decidí darles el tiempo para que se despidan.



    Los salimos de cacería fuimos Manuel, Juan, Ezequiel y yo. Juan estaba dudoso de si quedarse o irse.



    — No se que hacer — dijo Juan — EL ARCA me parece una buena idea pero Alice quiere quedarse.

    — Tú puedes venir con nosotros — dije — No hay necesidad de que tengas que quedarte si no quieres.

    — Pero Alice es mi novia — dijo Juan — No quiero dejarla.

    — Yo les dije a todos que tenían la libertad de elegir entre quedarse o irse — dije — Si te quedas solo por tu novia, le estás diciendo adiós a tu libertad. Si quieres venir tienes dos opciones: o la convences de que venga con nosotros, o la dejas y vienes solo. Pero si tienes ganas de venir, deberías hacerlo.

    — No lo presiones tanto — dijo Manuel — Han sido novios desde antes de que inicie esto. No es fácil para él dejarla ahora.

    — Este nuevo mundo te obliga a hacer cosas que nunca creíste que harías — dije.

    — Y tú lo sabes mas que ninguno — dijo Ezequiel.



    Yo sabía que estaba hablando acerca de lo que le hice a Daniel. Manuel y Juan tuvieron curiosidad por lo que dijo Ezequiel.



    — ¿Qué quiere decir eso? — preguntó Manuel.

    — ¿Y por qué lo dijo de esa forma? — preguntó Juan.



    No tenía ganas de que Manuel y Juan se enteraran de lo que hice. Pensé que tendría que matar a los 3 e inventar alguna historia nuevamente, pero eso ya sería sospechoso.



    Entonces escuchamos una voz.



    — ¿Alguna señal de ellos? — dijo una de las voces.

    — No — dijo otra voz — No se a donde fueron.



    Nos escondimos para evitar ser vistos. Entonces, no muy lejos de nosotros, pasaron dos hombres con uniforme militar.



    — Esos hombres eran de Necrópolis — dijo Manuel en voz baja.



    Nos callamos para escuchar la conversación.



    — Estos idiotas no están en el país — dijo el que habló primero.

    — Yo estoy seguro de que algunos de ellos están en ese hotel — dijo el otro — Es una lástima que los hallamos perdido de vista a los 4 que salieron.

    — No nos serviría de nada matarlos ahora. Los mataremos más adelante.

    — Tenemos que informar al líder sobre esto. Estará contento de que los hayamos encontrado.

    — Si no fuera porque son muchos, habríamos atacado el hotel solos. Imagina la recompensa que habríamos conseguido.

    — No perdamos tiempo y volvamos a la base.



    Los dos hombres se fueron. Pude ver como Manuel y Juan estaban preocupados.



    — No puedo creer que nos encontraran — dijo — Manuel.

    — Será mejor olvidarnos de la cacería y regresar al hotel — dijo Juan — Tenemos que irnos ahora mismo. Podrían regresar en cualquier momento.

    — Tenemos que encontrar algo y cazarlo — dije — Lo llevaremos y comeremos esta noche, y luego nos iremos.

    — ¿Y qué pasará con los que se quieren quedar? — preguntó Ezequiel.

    — Si quieren quedarse sentados y esperar la muerte, está bien por mí — dije — El resto de nosotros nos vamos. Estaré más seguro cuando lleguemos a EL ARCA.
     
  4.  
    Agus estresado

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    Estar seguro
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    Horror
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    56
     
    Palabras:
    1112
    Capítulos 47 y 48 de la historia. El grupo se prepara para irse del hotel, tras enterarse que Necrópolis está cada vez más cerca. Pero un trágico acontecimiento los obligará a quedarse. Ahora el grupo no tiene otra opción que no sea luchar.

    Capítulo 47: Nos atacan



    Volvimos al hotel, y le avisamos a todos acerca de los hombres de Necrópolis.



    — Así que esto es lo que pasa — dije — Necrópolis nos ha encontrado.

    — Tenemos que irnos hacia EL ARCA todos juntos y esta misma noche — dijo Manuel.

    — Nosotros no vamos — dijeron Vincent — La idea del arca no me gusta, pero no voy a quedarme aquí mientras esa gente de Necrópolis o como se llame estén cerca. Aura y yo nos vamos a buscar un refugio propio para nosotros.

    — ¿Están seguros? — preguntó Verónica.

    — Muy seguros — dijo Aura — Fue un placer conocerlos a todos.



    Vincent y Aura se fueron del hotel. El resto nos preparábamos.



    Yo había empacado mis cosas, pero el resto no lo había hecho.



    Ya era el atardecer, y el sol se iba. Yo estaba caminando con Ezequiel, Manuel, Juan, Diego, Mario y Tony.



    — Estoy feliz de que hallan decidido venir con nosotros — dije hablando de los que decidieron quedarse.

    — No he cambiado de opinión — dijo Mario — No voy a ir al arca, solo nos vamos porque Necrópolis está por aquí.

    — Como quieran — dije — Si cambian de opinión, son bienvenidos.



    Tony se acercó a Manuel para tener una conversación con él. Yo quería prestar atención.



    — Oye Manuel, estuve hablando con Lara acerca de lo que le dijiste la otra noche — dijo Tony.

    — Está bien — dijo Manuel — Ella no quiere nada conmigo.

    — En realidad, ella te quiere — dijo Tony.

    — Pero ella dijo…

    — Lo dijo porque no quería meterte en problemas conmigo — dijo Tony — Yo la estoy sobreprotegiendo demasiado. Y he estado pensando que es hora de dejarla crecer. Ella ya no es mi niña pequeña, es una mujer y tiene que decidir por su cuenta. Mientras no la lastimes, estaré feliz de que estés con ella.

    — Gracias Tony — dijo Manuel — No te preocupes. Yo quiero a Lara.

    — Estoy seguro de que la cuidarás bien — dijo Tony.

    — Y yo estoy seguro de que estarás orgulloso que…



    Pero en ese momento, Tony recibió un flechazo en el pecho. Tras el impacto cayó al suelo.



    Entonces una gran cantidad de flechas se dirigían a nosotros. Gracias al muro del hotel conseguimos refugiarnos. Escuchamos unas voces del bosque.



    — Ya le di a uno de ellos — dijo una voz.

    — Bien hecho, ahora matemos a los demás — dijo otra voz.



    Levanté la cabeza con cuidado y vi a 5 tipos con ballestas disparándonos flechas.



    Las chicas oyeron el alboroto y tomaron las armas. Comenzaron a disparar a los atacantes, dándonos tiempo de correr a nuestras habitaciones y tomar nuestras armas.



    Comenzamos a dispararles, pero ellos se escondían tras los árboles del bosque.



    — ¡No hay tiempo para seguir luchando! — dijo uno de los atacantes — Ya matamos a uno, vámonos.



    Los 5 atacantes huían como cobardes. Yo no estaba dispuesto a dejarlos escapar. Tomé mi escopeta y le disparé a uno de ellos en el hombro.



    — ¡Rápido! — les dije a todos — ¡Vallan y agárrenlo, yo los cubro!



    Diego, Mario, Manuel y Ezequiel salieron a tomar al tipo, mientras yo disparaba mi escopeta para evitar que esos tipos se acerquen.



    Los cuatro que salieron, tomaron al tipo y comenzaron a golpearlo y patearlo muy fuerte. Les dije que lo traigan a dentro del hotel.



    Por otro lado, pude ver como Lara estaba llorando a Tony. Me acerqué a él, y pude notar que había muerto. Lara estaba destrozada.



    Le dije que se fuera adentro. Cuando Lara se fue, tomé mi hacha y maté a Tony antes de que se reanime como un zombi.



    Capítulo 48: Unión



    Tomamos como prisionero a uno de los atacantes. Nos pusimos a hablar con él para ver quien era, quienes integraban su grupo y por que habían hecho lo que hicieron.



    Yo, Verónica, Ezequiel, María y Mario.



    — ¿Quién eres, quienes son ustedes, y por qué hicieron esto? — dije.

    — Me llamo Lorenzo — dijo el tipo — Yo y los otros somos un grupo de bandidos, lo que nosotros hacemos es sencillamente, atacar a la gente para quedarnos con su comida.

    — ¿Bandidos? — preguntó Ezequiel.

    — Sí — dijo Lorenzo — Los estuvimos observando desde que llegaron. Vimos a su grupo cazar y pensábamos en matarlos. Pero si lo hacíamos, el resto ya sospecharía y sabrían que atacaríamos en el futuro. Así que decidimos atacar por sorpresa.

    — Y dime, ¿tu grupo se preocupa por ti? — pregunte yo.

    — En el grupo, todos cuidamos de todos — dijo Lorenzo.

    — ¿Cuántos son? — preguntó María.

    — Somos 20 — dijo Lorenzo.

    — ¿Qué armas tienen? — preguntó Verónica.

    — Pistolas, escopetas y ballestas — dijo Lorenzo — Hoy atacamos con las ballestas para causar sorpresa.

    — ¿Adoran tomar toda la comida que pueden, no es así? — preguntó Mario.

    — Claro — dijo Lorenzo — Y lo seguiremos haciendo.

    — Entonces te encantará esta propuesta — dije.

    — ¿Qué propuesta? — preguntó Lorenzo.

    — Hay un grupo de gente que está tras nosotros — dije — La gente de ese grupo tiene experiencia militar, armas militares y vehículos militares. Esa gente se hace llamar Necrópolis. Y están muy cerca de aquí. Cuando lleguen aquí, probablemente los maten.

    — Estamos armados, y somos 20 — dijo Lorenzo.

    — Pues ellos son más de 70 — dijo Mario — Y tienen armas y vehículos militares. Si ellos 5 nos hubieran atacado, es obvio que nos habrían matado.

    — ¿Y qué es lo que quieren decirme? — preguntó Lorenzo.

    — Fácil — dije — Tenemos comida. Esa gente vendrá aquí, y tratará de matarnos, y probablemente también los maten a ustedes. Separados no habrá oportunidad, pero unidos sí. Ve con tu gente, convéncelos de que luchen a nuestro lado. Prepararemos una estrategia para luchar contra ellos. Luego de que los matemos, les daremos toda la comida que quieran y nos iremos a otro lugar. Nunca más nos volverán a ver.

    — Bien — dijo Lorenzo — Me parece un trato justo. Si estos tipos son tan peligrosos como dices, creo que no tendremos mas opción. Suéltame, iré a decirle al líder de nuestro grupo.

    — Bien, pero no hagas nada estúpido, los estaremos esperando — dije.



    Soltamos a Lorenzo, luego le di armas a todos y les dije que se mantuvieran alerta en caso de que nos ataquen.



    Fui a ver a Lara, estaba destrozada por haber perdido a su padre. Cuando iba a entrar la encontré conversando con alguien.



    — Ni siquiera me pude despedir de él — dijo Lara llorando con tristeza.

    — Se que debe ser duro — dijo una voz que aparentemente era la de Manuel — No te preocupes, yo te cuidaré.

    — Gracias Manu — dijo Lara llorando todavía.



    Luego escuché lo que parecía ser un beso. Espero que Lara se recupere, y que esta pérdida no le cause problemas, ni a ella ni a nadie.
     
  5.  
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    Título:
    Estar seguro
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Horror
    Total de capítulos:
    56
     
    Palabras:
    1875
    Capítulos 49 y 50 de la historia. Estos serán los capítulos más largos, y creo que también serán los mejores. En estos capítulos, el grupo se une a los bandidos y se preparan para luchar contra Necrópolis. Pero las cosas no son como todos pensaban que eran, y muchas verdades saldrán a la luz.

    Capítulo 49: Marchándose



    Después de unas horas, esperábamos que los bandidos regresaran para hacer el trato y organizar una defensa en contra de Necrópolis.



    Les dije a todos que prepararan sus cosas para irse después de la pelea. Yo pasaba por cada habitación, viendo si todos estaban cómodos.


    Pero teníamos un problema. Hubo una discusión en una de las habitaciones. Eran Emily y Lara.



    — ¡No quiero que hagas ese acto de niña llorona frente a él! — dijo Emily.

    — ¡Déjame en paz! — dijo Lara — ¡Yo no tengo la culpa de que se halla fijado en mí!



    Entre a la habitación para ver si podía calmar los ánimos.



    — ¡Hey! — dije entrando — ¿Qué pasa?

    — ¡Pasa que esta niña llorona aprovecha que su papi está muerto para acercarse a Manu! — dijo Emily.

    — ¡Solo estás celosa, deberías dejar que Manu haga lo que quiera! — dijo Lara.

    — No se cual es su problema — dije — Pero deberán empezar a llevarse mejor. Somos compañeros de supervivencia, y si no nos llevamos bien, estamos destinados a morir.



    Finalmente, las chicas se calmaron un poco. Media hora más tarde llegaron los bandidos listos para hacer el trato. Tal como dijo Lorenzo, eran 20.



    — Hemos pensado en lo que dijiste y es un trato justo — dijo uno de los bandidos que aparentemente era el líder — Los ayudaremos a pelear contra esta gente, a cambio de toda su comida, y este lugar.

    — No me gusta — dije — Pero no hay otra opción. Nos las arreglaremos como podamos. Estamos tratando con gente peligrosa.



    Pero uno de nosotros no estaba contento con esto.



    — ¡¿Qué?! — dijo Lara muy enojada — ¡Esta gente nos atacó, mató a mi papá, ¿y ahora vas a intercambiar toda nuestra comida a cambio de que nos ayuden en una simple pelea?!

    — No es una simple pelea — dije — No sabemos de lo que Necrópolis sea capaz, y probablemente traigan a toda su gente para matarnos. Prefiero darle nuestra comida a un grupo de gente que nos ayude, que perderla ante unos asesinos.

    — Entonces yo me voy — dijo Lara — No pienso aliarme a la gente que mató a mi papá. Tomaré mi comida y me iré a donde teníamos planeado ir.



    Entonces Miranda decidió hablar.



    — Yo tampoco me quedaré a pelear — dijo Miranda — Yo y Robbie nos vamos. No quiero que esté involucrado en una batalla contra gente como Necrópolis. Tomaremos la comida y nos iremos.

    — Está bien Miranda — dije yo — Es lo que Michael habría querido para ustedes.



    Les di una pistola a Lara, Miranda y Robbie, y ellos se fueron con su comida del hotel.



    Trataríamos de alcanzarlos, o sino encontrarlos en EL ARCA.



    Los bandidos y el resto de nosotros fuimos a buscar autos y madera para fortificar los muros y tener más lugar para cobertura. Luego nos organizamos, los de mejor puntería lucharían en el techo del hotel, y los demás lucharíamos debajo.



    Vimos que no todos teníamos una puntería casi perfecta, así que decidí enviar a Juan, María, Ezequiel y Alice al techo, mientras que yo, Manuel, Diego, Mario, Verónica, Emily, July, Francisca y los bandidos lucharíamos abajo.



    Pasamos la noche durmiendo por turnos en caso de que Necrópolis apareciera.



    Se hizo de día. Comimos un poco para estar listos. Cargamos las armas y nos agrupamos.



    Un grupo de 6 zombis se acercó al hotel, pero los eliminamos usando cuchillos y hachas. Debíamos ahorrar balas, eran lo mas importante que teníamos para la pelea y no podíamos perderlo.



    Dentro de unas horas, se hicieron las 10:30 am. Empezábamos a escuchar un ruido de camiones que venían desde muy lejos, se ve que eran más de 5 camiones, ya que el ruido se escuchaba desde el hotel.



    Se acercaba el momento.





    Capítulo 50: El líder de Necrópolis



    Los ruidos se hacían cada vez más fuertes. Los camiones se acercaban. Finalmente, aparecieron. Eran 6 camiones y se detuvieron frente al hotel.



    De cada camión bajaron 10 personas, todos con armas, faltando otras 10 personas.



    Todos nos preparábamos, pronto se derramaría sangre. Algunos se escondían tras el camión mientras otros sacaban escudos. Entonces uno de los hombres se acercó un poco.



    — Sí, son ellos — dijo el hombre — ¿Cómo has estado Manu?



    Yo miré a Manuel para hablarle.



    — ¿Este es el líder? — pregunté.

    — No, él no lo es — dijo Manuel — Es su mano derecha, pero no se su nombre.

    — Me llamo Rolando — dijo el hombre — Ha pasado tiempo desde que nos vimos.

    — ¿Dónde está el líder? — preguntó Manuel.

    — Está viniendo a pie — dijo Rolando — No era seguro que viniera en los camiones, así que viene rodeado de otras 9 personas, por el bosque. Parece que las cosas no irán bien para ustedes. Tienen armas, pero los superamos en número.

    — Tenemos una estrategia — dije — Si se atreven a disparar, los mataremos.

    — No vamos a disparar — dijo Rolando — El líder los perdona. A todos. Pueden unirse a nosotros, y formar parte de nuestro imperio.

    — Este tipo está enfermo — dijo el líder de los bandidos.

    — ¿Cómo te llamas, hijo? — preguntó Rolando.

    — Soy Samuel — dijo el líder de los bandidos — ¿Por qué?

    — ¿Te gustaría dominar el mundo? — dijo Rolando — No contigo.

    — Me gusta tu actitud — dijo Rolando.



    Un soldado se acercó a él y le dijo algo al oído.



    — Muy bien, parece que ya llegó — dijo Rolando — ¡Prepárense para ver al nuevo gran líder del mundo! ¡El líder de Necrópolis!



    Vimos como unos soldados colocaron una escalera tras uno de los camiones, y tres soldados subieron con escudos. Luego vimos a alguien subir, seguramente era el líder.



    — Saludos — dijo el líder de Necrópolis antes de subir del todo.



    Me quedé helado cuando lo vi. No podía creerlo, y seguro que Ezequiel, María y Verónica tampoco…Parecía un sueño, pero era real…Daniel.



    Era Daniel. Mis ojos no podían creer lo que veían. Se supone que el murió devorado por los zombis cuando le disparé en el estómago. No podía creer que había sobrevivido, y mucho menos que se halla convertido en el líder de Necrópolis.



    — ¿Pero qué tenemos aquí? — dijo Daniel — Son ustedes. Jajajajajaja. No puedo creerlo, no puedo creer a donde nos ha llevado el destino.

    — ¿Daniel? — dijo Verónica — Pero tú dijiste que había muerto en manos de los zombis.

    — Mintió — dijo Ezequiel — Siempre lo supe. Siempre supe que habías mentido. Y nunca lo quisiste decir al grupo.

    — ¿De que está hablando? — dijo Lorenzo.

    — ¿Conoces a este enfermo? — preguntó Samuel.

    — Sí, lo conozco — dije.

    — ¿Conocerme? — dijo Daniel — Tú fuiste el que causó todo esto. Desde el momento en que pulsaste ese gatillo.

    — ¿Qué quiere decir con eso? — preguntó María.

    — Cuando estábamos en la casa, luchando contra esa familia enferma, una enorme horda de zombis se acercaba — dije — Así que maté a Rafael, y le disparé a Daniel en el estómago, para que los zombis se lo coman, y así me de tiempo de salvarlos a todos.

    — Pero eso no fue necesario — dijo Daniel — Los salvaste, y yo continúo con vida.

    — Siempre creí que eramos solo una escoria — dijo Lorenzo — Pero este tipo es un total enfermo.

    — Pensé que habías muerto — dije — ¿Cómo sobreviviste?

    — Lucy me encontró — dijo Daniel.

    — ¿Lucy? — preguntó Manuel.

    — Ella me salvó de morir en manos de los zombis — dijo Daniel — Regresamos a su casa y toda su familia estaba muerta. Tú los mataste. Convivimos juntos planeando vengarnos de ti. Pero ella me abandonó, dijo que quería la venganza solo para ella. Dijo que tenía el plan perfecto para matarte.

    — Pero no lo logró — dije.

    — Lo sé — dijo Daniel — Me la encontré muerta cuando venía hacia aquí. Me encontré el cadáver de Laura, y me encontré a Michael convertido en zombi. Lo liberé de ese sufrimiento. ¿Qué le pasó a los demás?

    — Gerardo murió — dije — Miranda murió tras el parto, y el bebé desapareció en el bosque y nunca lo encontramos.

    — Lamento oir eso — dijo Daniel — Pero todo esto es por tu culpa. Mira todo el daño que has hecho. Si no me hubieras disparado, habríamos matado a Lucy, podríamos haber ayudado a Miranda, y Gerardo y Laura seguirían vivos.

    — ¿Qué fue lo que te llevó a convertirte en el líder de Necrópolis? — pregunté.

    — La venganza — dijo Daniel — Tú me hiciste esto. Me disparaste y me dejaste abandonado para morir. Quería vengarme de ti. Por eso fundé la Necrópolis. Junté a los militares para poder encontrarte y matarte. Pero necesitábamos toda la gente que podíamos. Para cuando me dí cuenta, eramos demasiados. Demasiados en un mundo que se fue a la mierda. Podíamos conquistarlo. Con esta plaga de zombis, las más grandes potencias del mundo han caído. Nada nos impedirá ir y conquistar el mundo. Tenemos un gran ejército. Por desgracia, Manuel y los suyos no pensaron igual. ¿Dónde están Roberto y Charlie? No los veo contigo.

    — Ellos murieron — dijo Manuel.

    — Eso es lo que merecieron — dijo Daniel — Rechazaron la oportunidad de ser los dueños del mundo. Quienes rechazan el poder están destinados a morir en manos de alguien que no lo rechazó. Pero supongo que no llegaron tan lejos de eso.

    — No quiero saber nada contigo. Mataste a mis amigos — dijo Manuel — Vete.

    — No me iré — dijo Daniel — Además, yo no soy el causante de su muerte. Si este idiota que tienes al lado no me hubiera disparado, nunca hubiera fundado Necrópolis.

    — Eso es verdad — dijo Manuel mirándome a mí.

    — Bien, este es el nuevo trato — dijo Daniel — Vine aquí para matarlos, pero así como Roberto y Charlie, ustedes morirán por sí solos. Les daré más tiempo para vivir.

    — ¿A cambio de qué? — preguntó Samuel.

    — Él — dijo Daniel apuntándome con el dedo — Si me lo entregan, me lo llevaré a mi campamento y lo mataré. Después de todo, mi venganza es con él. Así que ese es el trato. Si me lo entregan, yo no iniciaré un baño de sangre.



    Vi como Manuel, Mario, Diego, Samuel y Lorenzo se acercaban a mí. Querían entregarme. Levanté mi escopeta y comencé a apuntarles a todos.



    — ¡No se acerquen a mí! — dije algo nervioso — ¡El miente. Los matará a todos, y solo los engaña! ¡LOS VA A MATAR!

    — Estás asustado — dijo Manuel acercándose a mí despacio — Justo como yo lo estaba cuando tenía que detener a Roberto. Eres un loco. Eres un asesino, eres un peligro para todos. Y por culpa tuya se murieron muchos de mis amigos. No tuve el valor de detener a Roberto, pero sí tendré el valor de detenerte a ti.

    — ¡TÚ NO VAS A DETENER A NADIE! — le dije.



    Levanté mi escopeta listo para disparar. Iba a matar a Manu…pero no lo hice. Giré y disparé mi arma, dándole en la cabeza a Rolando.



    Le di en el medio de los ojos, y Rolando cayó muerto lentamente. Todos vimos como su cuerpo caía muerto, en el suelo.



    — Otra cosa más por la que podré culparte — dijo Daniel — Podrías haber evitado una masacre. Pudiste salvar a todas estas personas de la muerte. Pero no, así como tuviste la culpa de todo, también tendrás la culpa de esto.



    Entonces Daniel levantó la manó y señaló al hotel.



    — Llegó el momento — dijo Daniel — Mátenlos…a todos.
     
  6.  
    Agus estresado

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    Estar seguro
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    Horror
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    Capítulos 51 y 52 de la historia. Finalmente, empieza la guerra contra Necrópolis, y el grupo deberá prepararse para pelear, sabiendo que tendrán muchas bajas en concecuencia. Algunos morirán, otros vivirán y otros escaparán. ¿Quienes sobrevivirán a esta guerra?

    Capítulo 51: La lucha contra Necrópolis: Una guerra iniciada



    Luego de que Daniel diera la orden de matarnos a todos, tomé mi escopeta y traté de matarlo yo a él. Pero no pude. Le di a dos de los tipos que estaban al lado.



    Entonces empezó el tiroteo.



    La gente de Necrópolis tomó sus armas y comenzó a dispararnos a nosotros.



    Logramos cubrirnos tras los muros, a excepción de dos de los bandidos, que murieron nada más al empezar.



    El resto de los bandidos se levantó y comenzó una lluvia de flechas, que por desgracia, solo mataron a cinco personas de Necrópolis.



    Nosotros también comenzamos a disparar. Algunas balas llegaban a los objetivos, pero otras no.



    Solo conseguimos matar a tres de los suyos.



    — ¡NO TENÍAS POR QUE HACER ESTO! — dijo Manuel gritándome — ¡Todo esto es tu culpa, te hubieras entregado!

    — ¡Claro, Daniel está enfermo, ¿crees que te dejaría con vida luego de que me entregaras?! — dije.

    — ¡Eres un cobarde! — dijo Mario — ¡Por culpa tuya, estamos todos en un duelo en del que no saldremos vivos!

    — ¡En primer lugar, este duelo lo ibamos a tener de todas formas, y en segundo lugar, si me entregaban iban a terminar todos muertos! — dije.



    Nos levantamos y comenzamos a disparar. La gente de Necrópolis caía, al mismo tiempo que muchos de los bandidos.



    Desde el techo, Ezequiel, María, Juan y Alice disparaban a quienes se escondían en los camiones. Dándonos la oportunidad de matar a los que teníamos abajo.



    Necrópolis continuó abriendo fuego, y mataron a 6 bandidos de una sola ronda.



    Teníamos que cubrirnos mientras disparaban. Entonces, la tragedia tocó a uno de los nuestros.



    July se levantó para disparar y terminó recibiendo un disparo en la cabeza y otro en el cuello.



    Cayó muerta al suelo. Mario se cubrió y se acercó a ella. Estaba destruido.



    — ¡NO! — dijo Mario tirándose al suelo llorando sobre el cadáver de su novia — ¡Hemos estado juntos desde mucho antes de que esto comience! ¡No me dejes ahora!



    Era inútil. July estaba muerta, y Mario estaba empapado en lágrimas, al igual que su hermana Francisca.



    — ¡No puedo creer que mi hermana esté muerta! — dijo llorando.

    — ¡No te preocupes, mataré a toda esta gente y ella podrá descansar en paz! — dijo Mario — ¡Y CUANDO ESTO TERMINE, TE MATARÉ A TI!



    Sabía que se dirigía a mi. Todos son unos estúpidos. Creen que yo fui el causante de todo esto cuando no lo soy.



    Mario se levantó y comenzó a disparar fuera de su lugar de cobertura, logrando matar a 4 personas de Necrópolis. Pero al no cubrirse, terminó recibiendo unos cuantos impactos de bala hasta que murió a causa de ellos.



    — ¡MARIO! — dijo Manuel gritando muy fuerte — ¡Tú causaste esto, que no se te olvide!



    Yo y Verónica nos levantamos y comenzamos a disparar. Logramos matar a 10 personas, y luego volvimos a cubrirnos. Mientras Necrópolis mató a 3 de los bandidos.



    Diego y Francisca estaban llorando los cuerpos de sus hermanos fallecidos. Por alguna razón me siento culpable de esto, aunque no tengo la culpa de nada.





    Capítulo 52: La lucha contra Necrópolis: El banquete de los muertos vivientes


    Mientras el tiroteo avanzaba, empezamos a escuchar gruñidos venir desde lejos.



    — ¡BIEN, YA LLEGARON NUESTROS ALIADOS! — dijo Daniel — ¡Suban a los camiones y derriben esos muros!



    La gente de Necrópolis se subió a los camiones con sus escudos y comenzaron a disparar simultáneamente a nuestros muros.



    — ¡Retrocedan! — dije — ¡Refúgiense tras los autos!



    Comenzamos a retroceder, para refugiarnos en los autos. Desafortunadamente, dos de los bandidos murieron, y a Francisca la alcanzaron las balas. Cayó muerta de los disparos. Dejando a Diego, totalmente destruido.



    — ¡NO! — dijo Diego — ¡Ya perdí a mi hermano, no te puedo perder a ti también!



    Diego se levantó y comenzó a disparar, matando a 3 personas de Necrópolis. Luego de eso volvió a cubrirse.



    — Ya me cansé de esto — dijo Diego — Me pondré a salvo.



    Diego se levantó y escapó del hotel por la parte de atrás.



    Manuel, Emily, Verónica, yo y unos 7 bandidos seguíamos disparando. Conseguimos matar a 11 de los suyos. Pero ellos tenían más gente y las balas no dejaban de venir.



    Entonces, María y Ezequiel bajaron del techo del hotel para hablar conmigo.



    — Nos vamos — dijo María.

    — Esto es demasiado peligroso — dijo Ezequiel — Y después de todo, esto no es culpa nuestra. Nos vamos.

    — Bien, pero vallan con Verónica — dije — Verónica, tienes que salir de aquí. Vete con Ezequiel y María.

    — No pienso dejarte aquí — dijo Verónica.

    — Estarás bien, yo estaré bien — dije — Terminaré con esto y los alcanzaré. Emily debería irse también.

    — Yo me quedaré a luchar al lado de Manu — dijo.

    — Como quieras — dije — Después de todo, no es mi trabajo convencerte.



    Ezequiel, María y Verónica escaparon de la parte de atrás del hotel, dejándonos a mí, a Emily, a Manuel y a los bandidos luchando.



    La batalla siguió, y conseguimos reducir a la gente de Necrópolis a 15 hombres. Un poco más y ganaríamos. Pero las cosas se complicaron.



    Atraídos por el ruido, los zombis llegaron al hotel, derribaron fácilmente lo que quedaba de los muros. Ahora teníamos que defendernos de los zombis mientras peleábamos.



    Logré matar a los dos que se me acercaron con un cuchillo y un hacha, y luego me levanté y disparé, matando a dos personas de Necrópolis.



    Por desgracia, los bandidos no corrieron la misma suerte. 5 de ellos fueron mordidos, quedando solo Samuel y Lorenzo. Ellos se levantaron y dispararon, matando a tres de los soldados de Necrópolis. Pero luego, terminaron siendo comidos por los zombis.



    Solo quedaban 10 hombres de Necrópolis. Logramos reducirlos y ya estábamos cerca de la victoria. Pero las cosas no salieron tan bien. Los de Necrópolis tomaron sus armas de asalto y comenzaron a disparar con ellas. Sería nuestro fin. Para colmo, todos los nuestros que murieron y no recibieron tiros en la cabeza se convertían en zombis, sumándose a los zombis que se acercaban al hotel.



    Habíamos perdido. No podíamos quedarnos a morir aquí. Teníamos que escapar.



    Les dije a Juan y a Alice que bajaran del techo para irnos del lugar.



    Mientras bajaban, Alice recibió una enorme cantidad de disparos y murió.



    — ¡NO! — dijo Juan — ¡Tú no, por favor!



    Juan cayó al suelo y comenzó a llorar.



    Manuel me miró con odio. Pude ver que intentaría matarme. Tomó su pistola y me apuntó a la cabeza. Pero en ese momento, recibió un disparo en el hombro por parte de Daniel.



    — ¡JAJAJAJAJA! — se reía Daniel.

    — ¡Tenemos que irnos de aquí! — dije — ¡Juan, nos vamos!



    Juan se quedó unos segundos llorando el cuerpo de Alice, y luego se levantó. Nos fuimos del hotel por la parte trasera. Que bueno que nos decidimos a irnos en ese momento, una gran oleada de zombis se adentró al hotel, y comenzó a comerse los cadáveres.



    Mientras nos íbamos, escuché a Daniel decirnos algo.



    — ¡ESTO NO SE VA A QUEDAR ASÍ! — dijo — ¡CUANDO NOS VOLVAMOS A ENCONTRAR, TODO SERÁ DIFERENTE!



    Salimos del hotel por la parte de atrás donde habían 5 zombis. Yo maté a dos, mientras que Manuel, Juan y Emily mataron a uno cada uno.



    El hotel quedó arrasado, los bandidos murieron, los zombis comenzaron su banquete. Habíamos perdido a July, Francisca, Mario y Alice.



    Diego escapó solo; Ezequiel, María y Verónica escaparon juntos; y yo escapé con Emily, Manuel y Juan. Además de que Lara, Miranda y Robbie habían escapado antes de que empiece el combate.



    Teníamos que dirigirnos a EL ARCA, estoy seguro que los encontraría a todos allí. Al menos, eso espero.
     
  7.  
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    Estar seguro
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Horror
    Total de capítulos:
    56
     
    Palabras:
    1307
    Capítulos 53 y 54 de mi historia. En estos capítulo no pasará nada interesante. Serían considerados un prólogo para lo que pasará en los siguientes capítulos.

    Capítulo 53: Abandonado



    Conseguí escapar del hotel con Emily, Juan y Manuel.



    Fue un largo camino a través de la ciudad hasta entrar al bosque nuevamente. Pensábamos que podríamos perderlos si llegábamos al bosque y perder a la gente de Necrópolis allí.



    Lara, Miranda y Robbie salieron antes del tiroteo; Diego se fue por su cuenta durante el ataque; Ezequiel, María y Verónica se fueron durante el ataque; y solo quedamos yo, Emily, Manuel, Juan y los bandidos, de los cuales no sobrevivió ninguno.



    Habíamos perdido la guerra contra Necrópolis, y ahora estábamos dispersos, indefensos, sin comida y sin municiones suficientes para todos. Si Necrópolis nos encontraba, sería el final.



    — Tenemos que llegar a EL ARCA — dije — Probablemente el resto del grupo que escapó se dirigió allí.



    Pero ninguno de mis amigos contestó.



    — ¿Qué pasa? — pregunté.

    — Como si no lo supieras — dijo Manuel.

    — Si me lo dices así no entenderé — contesté.

    — Mi novia murió por tu culpa — dijo Juan.

    — July, Francisca, Mario y Diego también — dijo Emily.

    — Diego escapó por su cuenta — dije — Pero escapó solo. Si tenemos suerte lo encontraremos. Tenemos que llegar a EL ARCA, avisarles de Necrópolis, haremos una expedición con su personal militar y podremos deshacernos de Necrópolis para siempre.

    — Hay un error en lo que dijiste — dijo Manuel.

    — ¿En qué? — pregunté.

    — En la parte en donde dijiste “tenemos que llegar a EL ARCA” — dijo Emily.

    — ¿Cuál es el error? — pregunté.

    — En que NOSOTROS tenemos que llegar — dijo Juan — Tú no llegarás.



    Entonces Juan me dio un golpe en la cabeza. Sabía de que se trataba esto, una lucha contra la supervivencia. Pero no era solo contra Juan, Manuel también estaba atacándome. Me dio una patada en la espalda. Yo me di vuelta y le pegué en el estómago, y luego le pegué a Juan en la cara.



    Eran dos contra uno, pero podía manejarlo. Lo manejaría de la misma forma en que manejé a Roberto y a Michael. Mientras ellos estuvieron descansando en una pseudo-Necrópolis, yo estuve luchando contra los zombis.



    Fue un intercambio de golpes hasta que Emily tuvo su intervención. Tomó su arma y me disparó en un costado, dándome de seguro en mi riñón derecho. Luego de eso, Manuel y Juan me golpearon juntos y me dejaron en el suelo.



    Me quitaron mi pistola y mi hacha, y si no tuviera mi cuchillo escondido en el trasero probablemente, me lo habrían quitado también.



    — Veamos si tu puedes fundar una Necrópolis — dijo Manuel.

    — Lo más probable es que seas comido por los zombis — dijo Emily.

    — Te dejaremos aquí, desarmado, como tú hiciste a Daniel — dijo Juan — Solo que esta vez, ya no causarás la muerte de nadie.

    — Y le diremos al resto que te atraparon los zombis — dijo Manuel.



    Los vi alejarse. Luego de que luché a su lado me abandonan y me echan la culpa de las muertes de sus amigos.



    Me empecé a sentir débil, y perdí el conocimiento.



    Capítulo 54: El refugio



    Cuando desperté me encontré sobre una cama. Tenía un trapo en la frente y sentía un ardor en mi costado donde recibí el disparo.



    Entonces una anciana y un tipo como de mi edad entraron.



    — Puedo ver que te sientes mejor — dijo la anciana.

    — ¿Quiénes son? — pregunté — ¿Dónde estoy?

    — Si puedes ponerte de pie, te lo explicaremos — dijo la anciana — Ahora vístete y ven a la mesa a tomar una tasa de té.



    Me levanté y me dirigí a esa mesa. Al parecer estaba en una casa o más bien, algún refugio.



    Entonces llegué a la mesa. Allí estaban, además de la señora y el tipo, un hombre que parecía doctor, una niña de diez años, y también estaban Vincent y Aura. Luego de salir del hotel, terminaron allí.



    — ¿Qué es este lugar? — pregunté.

    — Un refugio para gente necesitada — dijo el que parecía doctor — Soy Héctor. Ella es mi tía Ana — dijo refiriéndose a la anciana.

    — Encantado — dije.

    — Él chico de tu edad es mi hijo Lucas — dijo refiriéndose al de mi edad — Y la chica que ves aquí es mi hija adoptiva Aldana.

    — Hola — dije.

    — Y ellos son Vincent y Aura, pero tú ya los conocías — dijo Héctor.

    — Ajá.



    Luego de eso, me empezó a explicar todo.



    — Esta es casa de mi tía — dijo Héctor — Traje a toda mi familia aquí, pero por desgracia, solo Lucas y Aldana sobrevivieron. Entonces, como un gesto cristiano, hemos decidido alimentar y cuidar a la gente que encontramos que no tiene casa, siempre y cuando nos demos cuenta de que no son un peligro para todos.

    — Así es como terminaron Vincent y Aura aquí — dije.

    — Te revisamos — dijo Lucas — Fuiste herido de bala. No tenías armas, solo un cuchillo.

    — Exacto — dije — Me dispararon, y me quitaron todo excepto mi cuchillo.

    — Te trajeron aquí y te atendieron — dijo Ana — Vincent y Aura nos contaron todo, y ahora quieren saber que pasó, al igual que nosotros.

    — Bueno, creo que no tengo opción — dije — Me salvaron la vida, no tengo más que decirles la verdad.

    — ¿Qué pasó con esos de Necrópolis? — preguntó Vincent.

    — Ellos nos explicaron de esa gente mala de la que huían — dijo Héctor.

    — Finalmente, nos encontraron — dije — No tuvimos opción de luchar contra ellos. Lara, Miranda y Robbie se fueron antes de la batalla hacia EL ARCA.

    — ¿Qué le pasó al resto? — preguntó Aura — Al verte con ese disparo, pensábamos que los demás habían muerto.

    — Los enfrentamos, pero eran muchos — dije — Nos superaron en número. Mataron a Tony, Mario, July, Francisca, y Alice. Diego escapó solo. Luego escaparon Ezequiel, María y Verónica, y luego escapé yo con Emily, Juan y Manuel. Pero tuvimos una discusión, y Emily me disparó.

    — Por Dios — dijo Lucas — ¿Y te dejaron así nada más?

    — Eso es porque me consideran culpable de muchas cosas — dije.

    — ¿Cómo qué? — preguntó Aldana.

    — Antes, yo viajaba con unos compañeros, que Dios los tenga en la gloria — dije — Uno de ellos se llamaba Daniel. Un día tuvimos un enfrentamiento con una familia loca que nos secuestró. Vi como unos zombis se acercaban, y pensé que sería imposible luchar contra todos. Así que le disparé a Daniel, para dejar que los zombis se lo coman y así ganar tiempo. Pero Daniel no murió. Sobrevivió, y creó Necrópolis para tratar de matarme. Pero su ambición creció, y ahora quiere conquistar al mundo. Logramos matar a muchos de ellos en la batalla, pero aún así, Daniel y otros soldados siguen vivos.

    — Lo que hiciste es prácticamente horrible — dijo Lucas.

    — Fue hace más de cinco años — dije — Además, tenía que hacer sacrificios. Se que fue un error. Pero Manuel, Juan y Emily no lo entienden. Creen que yo soy el culpable de la muerte de sus amigos. Y por eso me dispararon, y me dejaron. Tengo que encontrarlos. Tengo que llevarlos a EL ARCA.

    — Bueno — dijo Héctor — Hicimos nuestro gesto cristiano de ayudar a un desconocido. Pero una persona como tú merece lo que le pasó y mucho más. No te dejaré quedar aquí por más tiempo sabiendo lo que hiciste. Te dejaré pasar una noche aquí. Te daré tu cuchillo y luego mañana te irás.

    — Bueno gracias — dije.

    — Eres un peligro — dijo Lucas — Pero echarte allá afuera sería hacer lo que esos asesinos de Necrópolis hacen.

    — Aprecio la ayuda — dije.



    Entonces comencé a beber el té. No había tomado nada así hace tiempo. Siempre tomaba agua, y ahora tenía la oportunidad de tomar algo diferente.



    — Yo te recomendaría no tomar tan rápido — dijo Vincent.

    — ¿Por qué? — dije.

    — Por que solo tienes un riñón — dijo Héctor — Tu otro riñón quedó inútil por la herida de bala, así que te lo quité de ahí para que no moleste.



    Todo parece que mi vida será un poco más complicada a partir de ahora.
     
  8.  
    Agus estresado

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    Estar seguro
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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Horror
    Total de capítulos:
    56
     
    Palabras:
    1156
    Capítulos 55 y 56 de la historia. En esto capítulos no sucederán muchas cosas importantes, pero precederán a lo que viene.

    Capítulo 55: Justicia



    Pasé la noche en ese refugio, junto a las personas que me salvaron. Pensé en irme de ahí. Tenía que llegar a EL ARCA, estoy seguro de que todos los que escaparon del combate se dirigirían allí.



    Al despertar, Ana vino a hablar conmigo.



    — Disculpa joven — dijo — ¿Te puedo molestar un segundo?

    — Claro, ¿qué pasa? — dije.

    — Como tu sabrás, aquí somos cristianos, y siempre rezamos por las personas vivas y por las que ya no están. Si tu quieres, podríamos incluir a alguno de tus amigos en la oración.

    — Mis amigos son fuertes, y otros de ellos son malas personas — dije — Los vivos no merecen sus oraciones.

    — Entonces dime si hay algún amigo tuyo que debería estar vivo ahora, pero que no lo consiguió — dijo Ana.

    — Tengo amigos que eran grandes personas, la muerte los alcanzó — dije — Ellos no lo merecían. Pero se merecen una oración. Aunque ya no estén para apreciarla.

    — Dime sus nombres, cuando recemos al mediodía, pediré por ellos.

    — En primer lugar está Mónica, una chica que tenía miedo, pero estoy seguro de que habría sido una gran luchadora. En segundo lugar está Mauro, un gran amigo al que no pudimos salvar, aunque lo intentamos. En tercer lugar está Pablo, otro amigo, que fue, es y seguirá siendo el mejor de todos nosotros. Nunca fue para nada egoísta. Luego está Gerardo, mi mejor amigo, o al menos lo era. Luchó hasta el final. Tras él se encuentra Laura, otra de mis amigas. Se rindió muy rápido, pero siempre fue una mujer fuerte. Y por último está Michael. Pudo haber cometido errores, pero dio la vida por su hijo, y estoy seguro de que lo volvería a hacer todas las veces que fuera necesario.

    — ¿Eso es todo?

    — Hay otros amigos como Marcos, Silvia, Daniel, Roberto y otros más que no se merecen una oración.

    — ¿El chico Daniel es el mismo que mencionaste ayer? — preguntó Ana.

    — Así es. Sigue con vida, pero no será por mucho tiempo.

    — Rezaré por tus amigos. Y estoy seguro de que a ellos les hubiera gustado seguir a tu lado. Estoy seguro de que no a todos, pero siempre los mantendré en mi memoria.

    — Eso los mantendrá vivos.



    Terminé de hablar con Ana. Entonces fui hacia la mesa y encontré a Lucas cuidando a su hermanastra Aldana.



    — ¿La quieres? — pregunté.

    — Claro que sí — dijo Lucas — Es imposible no querer a un hermano, sea o no de tu misma sangre. Estoy seguro de que tu tenías amigos a quienes considerabas como hermanos.

    — Sí, los tenía.

    — Bueno, pasa algo parecido conmigo — dijo Lucas — Mi mamá murió después de mi parto. Papá siempre quiso tener dos hijos, pero amaba tanto a mamá que no se casó con otra mujer, así que adoptamos a Aldana. Yo siempre quise tener una hermanita. Es difícil mantenerla feliz en este mundo, pero te aseguro que vale la pena.

    — Entiendo lo que dices — dije — Tenemos a un niño pequeño en el grupo. No es nada fácil criarlo, pero vale la pena ver a un niño sonreír.

    — Papá me dijo que fueras a hablar con él antes de marcharte — dijo Lucas — Él te dará tu cuchillo.

    — Bien, gracias.



    Fui a hablar con Héctor. El tenía preparado mi cuchillo.



    — Aquí tienes — dijo Héctor — Tu cuchillo, totalmente limpio.

    — Gracias — dije — No había tenido tiempo de limpiarlo antes.

    — Considéralo un regalo de mi parte — dijo Héctor.

    — Gracias, lo haré.

    — Espera, antes de que te vallas quiero darte otra cosa.



    Héctor se fue y luego volvió con una pistola. Cargada y me dio otras 10 balas extra.



    — ¿Qué quieres que haga con esto? — pregunté.

    — Justicia — dijo Héctor — Quiero que la uses para detener a Necrópolis. Ya han matado mucha gente. Recuerda, quiero que la uses solo contra Necrópolis. No lastimes a alguien bueno con esta pistola.



    Asentí con la cabeza, luego de eso, Héctor me saludó, me abrió la puerta y salí del refugio. Tengo que encontrar a mis amigos.





    Capítulo 56: Primer encuentro



    Caminé hacia el bosque, trataba de recordar hacia donde quedaba EL ARCA. No anoté la dirección, pero probablemente en el bosque encontraría otro cartel.



    Mientras caminaba, me encontraba con varios zombis, a los que mataba con facilidad. El cuchillo no tardó en mancharse de la sangre de los zombis, pero a mi no me importaba.



    Maté a un total de 20 zombis desde que salí de ese refugio. Y todos con el cuchillo, debería guardar las balas para más adelante.



    Lo único que quería ahora mismo era buscar a Verónica, y asegurarme que está bien.



    Tras caminar media hora, la suerte me sonrió. Me encontré a Diego durmiendo sobre un árbol.



    Esperé a que se despertara y comenzamos a hablar.



    — ¿Cómo llegaste aquí? — pregunté.

    — Abandoné el hotel, pero no escapé — dijo Diego — Traté de ir a la ciudad a buscar más gente, pero todos eran zombis, por lo que decidí guiarlos hacia el hotel para que sobrepasen a Necrópolis, y así ganar. Pero cuando llegué el lugar estaba totalmente arrasado.

    — ¿La gente de Necrópolis se había ido?

    — O sea que no los derrotaron. Sí, no quedaba nadie mas que los zombis.

    — Era imposible ganar. Nos superaron en número, y siguen aquí, buscándonos a todos. Pero logramos reducirlos a muy pocos. Si llegamos a EL ARCA, nos uniremos a ellos y será su fin.

    — ¿Quiénes sobrevivieron?

    — No lo se.

    — ¿A qué te refieres?

    — Luego de que escapaste, escaparon María, Verónica y Ezequiel. Y luego escapé junto con Juan, Manuel y Emily. Pero me abandonaron y ahora estoy solo.

    — ¿Qué vas a hacer?

    — Voy a encontrar a Verónica. Necesito saber que ella está bien. Y luego me dirigiré a EL ARCA. ¿Tú que harás?

    — Iré a buscar a mis amigos. No los voy a dejar sabiendo que están vivos. Iré a buscarlos y luego iré a EL ARCA.

    — Bien. Parece que nos separaremos. Ya que no sabemos a donde se fueron cada uno, pero lo que sabemos es que fueron por rumbos distintos.

    — Escucha. Quiero que sepas algo.

    — ¿Qué es?

    — Todavía no me olvidé que por culpa tuya, Necrópolis nació, y perdí a mi hermano, a mi novia, y también a la novia de mi hermano. Tú eres el culpable. Pero no te voy a matar ahora.

    — ¿Y por qué me dices esto?

    — Para que recuerdes que voy a matarte en algún momento. No quiero saber nada de Necrópolis, y tú formas parte de eso. Una vez que Necrópolis esté acabada, tú serás el siguiente. Tú causaste la muerte de mi hermano. No es nada personal, pero no puedo dejar que alguien como tú siga con vida. Recuerda eso.

    — Seguro lo haré.



    Diego y yo nos separamos. Cada uno tomó su camino para encontrar a quienes nos importaban. Tendré que cuidarme de él. No creo que deje incumplida una promesa que trata acerca de la venganza de su hermano.



    Tendré que tener cuidado.
     
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    Estar seguro
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    Horror
    Total de capítulos:
    56
     
    Palabras:
    1698
    Capítulos 57 y 58 de la historia. El protagonista y Daniel (líder de Necrópolis) tendrán su último enfrentamiento. Donde solo uno quedará con vida.


    Capítulo 57: Último combate



    Caminé por un largo tiempo, pero no había señales de Verónica, ni de Ezequiel ni de María.



    Estaba pensando que nunca los encontraría, o aún peor, que podrían haber muerto. Yo espero que no les halla pasado nada.



    Me encontré a dos zombis en el bosque, y no dudaron en atacarme. Utilicé mi cuchillo y los maté al instante.



    Entonces, tenía ganas de ir al baño. Seguro es uno de los problemas de terminar con un solo riñón, pero tendré que acostumbrarme a ello. Juro por Dios que Emily no va a tener una vida tranquila cuando la encuentre, aunque eso implique tener que lastimar también a Manuel y a Juan.



    Cuando terminé de hacer mis necesidades, continué mi camino.



    Finalmente, llegué a un espacio abierto, en donde no había ningún zombi. Era bastante sospechoso que en un lugar tan amplio no halla ningún zombi.



    — ¿Te sorprende? — dijo una voz detrás de mi.



    Me di la vuelta y era Daniel. Traté de sacar la pistola, pero el se adelantó y me apuntó en la cabeza.



    — ¿Sabes? No quiero matarte de esta forma — dijo Daniel.

    — No te preocupes — dije — No te daré el gusto de matarme.

    — Me haces reír — dijo Daniel — He escuchado en el hotel como todos te culpaban, tu niegas la culpa cuando sabes que la tienes.

    — Yo no tengo la culpa de nada.

    — No tenías porque dispararme, y yo no hubiera tenido que fundar Necrópolis para matarte. Pero me disparaste, y yo tuve que fundar esa comunidad. Todo lo que pasó desde que me disparaste es tu culpa. Si no me hubieras disparado, Lucy habría muerto, y Michael, Gerardo y Laura estarían con vida. Manuel y su grupo no te odiarían. Todo sería muy diferente si no me hubieras disparado.

    — Por última vez — dije — ¡YO NO TENGO LA CULPA DE NADA!



    Le di una golpiza a Daniel en la cara. No lo tiré al piso, pero pude ver que le dolió. Saqué mi pistola y le apunté a la cabeza. Entonces, ambos nos apuntamos mutuamente.



    — Podríamos terminar esto de una forma cobarde ahora mismo — dijo Daniel — O podríamos luchar como los hombres que somos.

    — ¿A qué te refieres? — pregunté.

    — Los estudiantes que fuimos antes de esto murieron. Ahora somos hombres en un mundo totalmente distinto.

    — No entiendo a que quieres llegar.

    — Un combate cuerpo a cuerpo, tú y yo, sin armas. Lo prometo.



    Daniel bajó su pistola y su escopeta. Luego yo decidí hacer lo mismo. Dejé mi pistola y mi cuchillo en el piso.



    Nos alejamos del lugar para asegurarnos de que ninguno pueda usar las armas. Entonces estábamos dispuestos a empezar un combate cuerpo a cuerpo. Nuestro último combate.



    Capítulo 58: Mi amigo y mi enemigo



    Tras tomar un poco de aire, nos vimos cara a cara. Yo y Daniel, en un combate limpio y sin armas. Ganaría el primero que mate a golpes a su rival.



    — Espero que estés contento — dijo Daniel — No serás asesinado por un zombi, serás asesinado por el próximo emperador del mundo.

    — Yo espero que estés contento — dije — Cuando te mande al infierno, verás a los emperadores del mal cara a cara.

    — Después de lo que te haré hoy, desearás haber nacido en el infierno.



    Entonces comenzó la pelea.



    Le di un golpe con mi puño derecho en la cara, pero el me respondió con un izquierdazo.



    Logré sentir como el golpe de Daniel fue mucho más fuerte del mío. El siempre fue el más fuerte de todos, pero esperaba que hubiera perdido la fuerza. Noté que era algo más débil que antes, pero aún seguía siendo más fuerte que yo. Mas vale que lo acabe rápido o sino el me matará.



    Le di una patada en el estómago. Pude ver su cara de dolor, pero el me respondió con un rodillazo en el costado donde me faltaba un riñón. Dolió demasiado. Si logro salir de esto con vida, le daré a Emily el doble de golpes que estoy recibiendo en este momento.



    Luego traté de tirarlo al piso y golpearlo más fuerte, pero Daniel me tomó del brazo y comenzó a torcerlo. Si no me libraba de él rápido me lo iba a quebrar, y es más que seguro que me moriré.



    Le di un nucazo, y luego de eso un golpe en la cara que lo tiré al suelo.



    Le metí mis dedos en los ojos, y comencé a golpearlo en el cuello. Pero se libró de mi con una patada en el pecho.



    Luego se me tiró encima y me hizo lo mismo.



    — Veamos que haces sin tus ojos — dijo Daniel.



    Le di una patada en el pecho, y luego me levanté. Tras levantarme, Daniel también se levantó. Tengo que matarlo rápido, o sino el muerto voy a ser yo.



    Entonces escuchamos gemidos a nuestra izquierda. Vimos a un zombi acercándose lentamente a nosotros.



    Traté de matar a Daniel de la misma forma que intenté antes, pero esta vez, el me tomó los dos brazos, y luego me soltó para tomarme el cuello.



    Iba a romperme el cuello, así que le di otro nucazo. Esta vez el golpe me dolió más a mí.



    El zombi se nos acercó, y entonces Daniel sacó una pistola escondida y lo mató. Sabía que no decía la verdad acerca de un combate limpio y sin armas, pero ya era tarde, tenía mi cuchillo y mi pistola muy lejos de mí. Creo que es el final.



    Daniel me dio un golpe en la cara con la culata de la pistola, y luego cinco puñetazos más. Mi nariz comenzó a sangrar y si recibía otro puñetazo, perdería 1 diente.



    Daniel se levantó y me apuntó, pero no a la cabeza, su intención seguramente era dejar que me convierta en otra más de esas cosas.



    — Tu me disparaste en el estómago — dijo Daniel — Yo apuntaré más arriba y te dispararé en el corazón. Veamos si sobrevives.



    Entonces, Daniel recibió un disparo en el cuello. Cuando miré en dirección del disparo, vi una silueta. A pesar de recibir un tiro en el cuello, Daniel se levantó como si nada, teniendo afectado el habla.



    — Si…si tengo que mo…rir — dijo casi sin fuerzas — Te voy a llevar conmigo.



    Entonces recibió otro tiro en la mano, haciendo que su pistola se cayera. Me adelanté, tomé la pistola, le di un par de golpes para emparejar lo que me hizo. Luego le apunté en la cabeza, no iba a dejar que se convierta en una de esas cosas, pero tampoco que sobreviva.



    — Vamos — dijo Daniel — Dispara. Mi gente todavía sigue allá afuera. Los atraparán, violarán y matarán a todos tus amigos y luego de matarán lenta y dolorosamente. Te arrancarán los ojos, te cortarán uno a uno los dedos. Y lo mejor de todo es que ya tienen…

    — ¡Silencio! — dije.



    Le di un disparo a Daniel que acabó con su vida. Esta vez para siempre. Ya no volverá, ya nunca más volveremos a saber de él. Pero Necrópolis sigue existiendo, y nuestro único plan ahora es dirigirnos a EL ARCA.



    Tomé todas las armas que estaban tiradas. Y luego vino la silueta que le disparó a Daniel. Era Manuel.



    El tipo que mató a sus amigos estaba muerto, y ahora el siguiente seguro sería yo.



    — Adelante — dije — Mátame. Venga a todos tus amigos muertos.

    — No — dijo.

    — ¿Por qué? — pregunté.

    — Vengarme no les devolverá la vida, solamente me convertiría en una basura como tú, o como él.

    — ¿Ya no me consideras culpable de la muerte de tus amigos?

    — Claro que sí. Y que mejor castigo que dejarte con vida, con ese pensamiento en tu conciencia. Vivirás con eso dentro de ti hasta que te mueras… Además, te necesito para algo.

    — ¿Qué es?

    — Ven conmigo.



    Me fui con Manuel, hasta que llegué a una pequeña casita. Al entrar, estaban todos allí. Ezequiel, Verónica, María, Juan, Diego, Miranda y Robbie. Pero me parecía extraño que Lara y Emily no estuvieran.



    — ¿Dónde están Emily y Lara? — pregunté.

    — Ese es el problema — dijo Manuel.

    — Fueron secuestradas — dijo Verónica.

    — ¿Por quién? — pregunté.

    — Emily fue secuestrada por Necrópolis — dijo Juan — Luego de que te abandonamos, se guiaron por el ruido del disparo y nos encontraron. Se la llevaron.

    — ¿Y Lara? — pregunté.

    — No lo sabemos — dijo Miranda — Mientras nos dirigíamos a EL ARCA, un grupo de gente apareció y se la llevó.

    — ¿Necrópolis? — pregunté.

    — No — dijo Robbie.

    — Según nos dijeron, no tenían uniformes militares, así que no fue Necrópolis — dijo Diego.

    — Traté de regresar con ustedes cuando eso pasó — dijo Miranda — Y entonces me encontré con Ezequiel, María y Verónica.

    — Necesitamos toda la ayuda posible — dijo Manuel — Por eso fui a buscarte. Todavía sigues siendo el líder, así que decide que es lo que vamos a hacer.

    — Votamos — dije — Votamos para ver a quien podemos salvar primero. Si nos dividimos estaremos muertos en menos de 1 día. Somos 9, un voto cada uno, y no vale abstenerse. Yo voto porque vallamos a buscar a Lara. Emily me disparó y un grupo de gente me rescató. Por culpa de Emily perdí uno de mis riñones. Así que primero iré a salvar a Lara.

    — Yo también voto por Lara — dijo Verónica — Ella ha sido mi amiga por más tiempo que Emily, y conozco sus habilidades de disparo.

    — Yo también voto por Lara — dijo Ezequiel — Ella fue secuestrada estando solo con Miranda y Robbie, lo que indica que el grupo que la secuestró son personas débiles que atacan en minoría.

    — Yo estoy de acuerdo con Ezequiel — dijo María — Emily tenía a quien podía defenderla, pero Lara no.

    — Pues yo voto por Emily — dijo Juan — Ella estaba conmigo cuando Necrópolis la secuestró. En parte es culpa mía.

    — Yo y Robbie pensamos que lo más seguro es ir primero por Emily, ya que fue secuestrada por Necrópolis, y ustedes ya han visto como pelean — dijo Miranda.

    — Yo voto por Emily — dijo Diego — No quiero perder más amigos, y quiero acabar con Necrópolis de una buena vez.

    — Bien — dije — Son 4 votos por Emily y 4 por Lara. Manuel, tu tienes el último voto. Dinos a quien tenemos que salvar primero.
     
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    Total de capítulos:
    56
     
    Palabras:
    1362
    Capítulos 59 y 60 de la historia. El grupo parte a rescatar a las chicas, pero en su camino descubrirán que Necrópolis no es lo único a lo que deberán temer.


    Capítulo 59: La nueva amenaza



    Esperábamos la respuesta de Manuel. Tardó unos minutos, pero por fin decidió.



    — Creo que deberíamos ir a buscar a Lara — dijo Manuel — Seguramente, la gente que la secuestró no son tan fuertes como Necrópolis, de lo contrario, no habrían atacado en grupo a dos mujeres y un niño.

    — Entonces vamos a salvar a Lara — dije — ¿Miranda, tienes idea de a donde fueron?

    — Creo que se fueron al noreste — dijo Miranda — Traté de seguir en línea recta para no perder el rumbo.

    — Muy bien — dije — Iremos ahora mismo. Bajo la protección de la noche, así será más difícil que nos detecten.



    Todos partimos a buscar a Lara. Antes le preguntamos a Miranda si podía recordar algo acerca de los atacantes.



    — ¿Cuántos eran? — pregunté — ¿Qué tipo de armas llevaban? ¿Dijeron sus nombres o algo?

    — Eran 4 — dijo Miranda — Todos llevaban pistola, y se llevaron a Lara a alguna clase de campamento. Ellos mencionaron que estaban impacientes de que los demás llegáramos.

    — ¿Los demás? — preguntó Manuel — ¿Esos tipos saben quienes somos? ¿Conociste a otros sujetos malvados que puedan seguir vivos?

    — No — dije — Solo una chica llamada Lucy, y este chico Daniel. Todas las demás personas que conocí están muertas.

    — Eso quiere decir que esta gente nos estuvo observando — dijo Ezequiel — ¿De que otra forma nos conocerían?

    — No lo se — dijo Juan — Pero esto no me gusta nada.

    — Permanezcamos juntos — dije — Necrópolis nos redujo a un grupo pequeño, y separarnos significaría la muerte para todos.



    Caminamos por un largo rato. Finalmente llegamos al lugar que buscábamos. Era una especie de campamento. Había vehículos que seguramente eran usados como barricada.



    Era un campamento pequeño, así que si encontrábamos la forma de entrar, tendríamos la victoria asegurada.



    — No deben ser demasiados — dijo Verónica — Es un campamento pequeño.

    — Tienes razón — dije — Si entramos, la victoria estará asegurada. ¿Cuántas balas les quedan?

    — Suficientes como para salvar a Lara — dijo Diego — Pero no lo suficientes como para luchar contra los zombis en caso de que algo salga mal.

    — Entonces tenemos que atacar todos juntos — dije — De un solo golpe. Podemos ganarles y salvar a Lara.



    Entonces escuchamos disparos, provenientes del campamento, y también escuchamos gritos.



    — ¡Se fueron por allá! — dijo una voz.

    — Los tengo — dijo otra.



    Entonces se escuchó un disparo y un grito de dolor.



    Unos segundos después vimos correr a tres personas hacia nosotros. Nos preparábamos para disparar. Entonces vimos que una de esas personas era Lara, y estaba con otras dos personas. Uno de ellos era un hombre y otra una mujer.



    — Chicos — dijo Lara muy contenta — Gracias a Dios que están aquí. Tenemos que irnos.



    Sin preguntar nada, comenzamos a correr por el bosque. Esa gente obviamente nos estaría persiguiendo. Durante la huida nos encontramos con algunos zombis, para evitar complicaciones los matamos con cuchillos y hachas.



    Cuando salimos del bosque paramos para descansar y comenzamos a hablar.



    — ¿Lara, estás bien? — pregunté.

    — Sí. Estoy bien. Gracias por haber venido aquí.



    Entonces comenzamos a fijarnos en las dos personas que estaban con ella.



    — ¿Quiénes son? — preguntó Ezequiel.

    — Son gente que estuvo prisionera también — dijo Lara — Él es Darwin y ella es Patricia. Tienen 5 años más que nosotros. Son pareja. Ellos y otro chico me ayudaron a escapar, pero el chico no salió con vida.

    — Lo siento — dije — Es un placer conocerlos.

    — Gracias, yo también estoy encantado — dijo Darwin — Pero podríamos dejar sus presentaciones para después.

    — Podrían estar tras nosotros ahora mismo — dijo Patricia — Será mejor que nos movamos.



    Sin pensarlo dos veces salimos del lugar corriendo. Esa gente podría estar tras nosotros. Teníamos que encontrar un lugar seguro y luego ir a salvar a Emily.



    Capítulo 60: Destruido



    Tras escapar de esa gente, necesitábamos un refugio para pasar la noche.



    — No podemos dormir en el bosque con esa gente buscándonos — dije.

    — Tienes razón — dijo Manuel — Tenemos que encontrar un lugar seguro para pasar la noche.

    — ¿Pero donde? — preguntó María.

    — Yo conozco uno — dije — Síganme.



    Trataba de llevar al grupo al refugio en donde la familia de cristianos me atendió y me curó.



    Seguramente no tendrían problemas en dejarnos pasar una noche en el lugar.



    — ¿A dónde vamos? — preguntó Verónica.

    — A un lugar donde estuve refugiado luego de escapar de Necrópolis — dije — Allí estaremos seguros.



    Luego de eso le dí un beso a Verónica y le hablé al oído.



    — Nunca más volvamos a separarnos — dije.



    Caminamos un rato preguntándole a Lara que había pasado.



    — ¿Sabes quienes son estas personas? — preguntó Miranda.

    — No, no se sus nombres, pero mencionaron que nos habían visto en el hotel y que vieron su pelea contra Necrópolis — dijo Lara — Mandaron a 4 de los suyos a capturar a uno de nosotros y luego del combate, tomarían como rehenes al resto de ustedes. Pero dijeron que los zombis aparecieron y tuvieron que retirarse.

    — Así fue — dije — Pero Necrópolis sigue allá afuera. Y siguen siendo peligrosos.

    — Entonces yo y Patricia nos vamos a EL ARCA — dijo Darwin.

    — ¿Saben de esa comunidad? — preguntó Manuel.

    — Tratábamos de llegar allá cuando nos emboscaron — dijo Patricia.

    — Está bien — dije — Si ustedes quieren ir allá pueden hacerlo, pero sería mejor que descansaran.

    — Estaremos bien — dijo Darwin — Además, prefiero huir de un grupo de gente malvada que tener que luchar contra otro. Patricia y yo estamos bien descansados.

    — Es su decisión — dijo Ezequiel.

    — Entonces decidimos irnos — dijo Patricia.



    Darwin y Patricia se fueron a EL ARCA, mientras nosotros seguíamos avanzando. Pude escuchar como Ezequiel y María conversaban acerca de su decisión de tener un hijo.



    Pero una conversación mas interesante se entablaba detrás de mí.



    — ¿Dónde está Emily? — preguntó Lara.

    — Fue secuestrada por Necrópolis — dijo Manuel — Tenemos que ir a buscarla.

    — ¿Cuándo fue secuestrada? — preguntó Lara.

    — Hoy mismo — dijo Manuel — Tú y ella fueron secuestradas el mismo día. Teníamos que elegir a quien salvar primero porque no podíamos salvar a las dos al mismo tiempo.

    — Y me elegiste a mí — dijo Lara abrazando a Manuel.



    Parece que los dos serán una gran pareja más adelante. Pero no quiero pensar en lo que hará Emily cuando lo descubra.



    Tras caminar un largo rato, llegamos al refugio, pero algo no andaba bien.



    La puerta del refugio estaba abierta. Al entrar, había dos zombis en el lugar, que no dudaron en atacarme. Tuve que defenderme de ellos con el cuchillo.



    — ¿Qué pasó aquí? — dije — Dejé el lugar esta mañana y estaba en perfecto estado.



    Entré corriendo al refugio. El resto me siguió. Al entrar, estaban los cadáveres de Héctor, Ana, Vincent y Aura.



    — ¿Qué les pasó? — preguntó Verónica.

    — Fuimos atacados — dijo una voz proveniente de la habitación.



    Era Lucas, y junto a él estaba Aldana. Ambos estaban muy tristes.



    — Lucas, Aldana — dije — ¿Qué pasó?

    — Nuestro refugio fue atacado por un grupo de gente con armas — dijo Lucas llorando — Yo y Aldana nos escondimos en la habitación, pero los demás murieron.

    — ¿Quiénes son ellos? — preguntó Lara.

    — Son personas que me cuidaron luego de que Emily me disparara — dije.



    Todos excepto Juan, Manuel y Diego se sorprendieron.



    — ¿Qué hacen aquí? — dijo Lucas — Nuestro refugio está destruido, no tenemos comida para todos.

    — Solo queremos quedarnos a pasar una noche, y luego nos iremos — dije — Tenemos que ir a rescatar a una amiga nuestra, que fue capturada por la gente de Necrópolis.

    — Imagino que están cansados — dijo Lucas — Pero no tenemos camas suficientes para todos y la puerta de adelante seguro debe estar rota. Escuché a los zombis allá atrás.

    — No tenemos que dormir en camas — dijo Ezequiel — Podemos dormir en el piso una noche. Lo hemos hecho desde que esto empezó.

    — Bien, pero tenemos que dormir todos en la habitación, ya que es el único lugar seguro del refugio — dijo Lucas.



    Estábamos muy cansados y no teníamos otra opción que descansar si queremos rescatar a Emily. Pero todavía hay varias preguntas pendientes.



    ¿Quiénes secuestraron a Lara? ¿Por qué lo hicieron? ¿Qué quieren de nosotros? ¿Habrán sido los mismos que destruyeron el refugio? Además de que el refugio pudo haber sido atacado por Necrópolis.



    Creo que nunca habíamos estado tan asustados y tan confundidos desde que empezó todo esto.
     
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    Estar seguro
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Horror
    Total de capítulos:
    56
     
    Palabras:
    1243
    Capítulos 61 y 62 de la historia. En estos capítulos, el grupo irá en rescate de Emily, pero las cosas no saldrán como ellos esperaban.

    Capítulo 61: El trato


    Tras pasar una noche algo incómoda en lo que quedó del refugio, comimos un poco de comida que quedaba. Todos queríamos hablar con Lucas. Tal vez él nos diría que fue lo que pasó.


    — ¿Pudiste ver o escuchar a quienes asaltaron este lugar? — pregunté.

    — Vi a uno de ellos — dijo Lucas — Aldana y yo estábamos escondidos en la habitación, entonces uno de esos tipos entró. Tenía una remera blanca y un pantalón deportivo.

    — Eso quiere decir que no fueron los de Necrópolis — dijo Manuel — Todos ellos usaban ropa militar en el momento del enfrentamiento.

    — ¿Mencionaron algo más? — preguntó Ezequiel.

    — Dijeron que había mucha comida y ropa para llevar a su pequeño refugio — dijo Lucas — Dijeron que se encontraba en las montañas.

    — Entonces tampoco fueron los que secuestraron a Lara — dijo Juan — Ellos tenían un campamento cerca de aquí.

    — ¿Lara, podrías decirnos si la gente que te secuestró quería algo en especial? — pregunté.

    — Dijeron que querían gente para luchar contra una amenaza grande — dijo Lara — Recuerdo sus palabras: “Necesitamos gente para frenar a esta amenaza”

    — Entonces, ¿por qué no secuestraron a Miranda y Robbie? — preguntó Verónica.

    — Probablemente hayan querido traerlos a todos allá — dijo Lara.


    Tras esta pequeña charla nos pusimos en marcha para ir a rescatar a Emily.


    Afortunadamente, Lucas conservaba bajo su almohada una llave para un cuarto donde guardaban armas. Tenían pistolas y escopetas y muchas balas. Tuvimos suerte.


    Le pedí a Manuel y Juan que nos dijeran hacia donde se fueron los de Necrópolis. Y tras caminar unos momentos, llegamos al lugar.


    Habían instalado una pequeña cobertura con la madera y los autos que quedaron tras nuestra batalla en el hotel.


    Tenían los camiones militares rodeando los lados este, oeste y sur, dejando el lado norte cubierto solo con los autos. Sabrían que vendríamos.


    Entonces, tratamos de ocultarnos tras unos árboles, y buscar la forma de entrar sin ser descubiertos, lo cual sería difícil.


    Pero no hubo necesidad de hacerlo, ya que aparecieron 4 hombres de Necrópolis, dispuestos a hablar.


    — Valla, valla — dijo el soldado — Parece que han regresado. Vinieron a salvar a su amiguita, ¿verdad?

    — ¡Ríndanse! — grité — Ahora que muchos de ustedes cayeron, nuestros números están iguales. Y además no tienen líder. Asesiné a Daniel ayer mismo.


    Entonces los soldados comenzaron a reír mucho. Nadie podía entender nada.


    — No puedo creer que hallas matado a Daniel — dijo el soldado — No sabes lo agradecidos que estamos.

    — ¿Qué? — preguntó Manuel.

    — Hace tiempo, nosotros habíamos hablado sobre un plan para derrocar a Daniel — dijo el soldado — Lo íbamos a poner en marcha luego del ataque. Pero gracias a ti ya no va a ser necesario.

    — Y no solo eso Mateo — dijo el soldado — También mató al perro faldero de Daniel.

    — Es cierto Henry — dijo Mateo — También mató a Rolando. Bueno, creo que le debemos mucho a este tipo.

    — ¿Cómo crees que deberíamos agradecerles? — preguntó Henry.

    — Les vamos a perdonar la vida — dijo Mateo.


    Entonces Mateo salió de su refugio con 5 hombres militares cubriéndole la espalda.


    — Tengo una propuesta para ustedes — dijo Mateo — Desde que se fueron de Necrópolis, conseguimos a 30 militares más. Los dejamos cuidando la base. Pero luego de nuestra pelea, les informamos nuestra posición y vinieron. Así que si intentan rescatar a su amiga por la fuerza lo más probable es que terminen muertos.

    — ¿A dónde quieres llegar? — pregunté.

    — Daniel y su régimen, terminaron muertos — dijo Mateo — Podemos olvidar lo del pasado. Pueden unirse a nosotros, y conquistar este mundo. No tengo ganas de matarlos, y dado a que mataron a Daniel y a sus hombres más fieles, serían tratados bien aquí.

    — ¿Estás loco? — preguntó Manuel — Mataron a 6 de mis amigos.

    — Esos fueron Daniel y su gente — dijo Mateo — Podemos olvidarnos de todo eso. Después de todo, ustedes mataron a Daniel y a la gente que nos estorbaba. Pueden unirse a nosotros. Fundaremos una Neo Necrópolis. Todos juntos. ¿Qué les parece?


    Estuvimos pensando por un momento. Parecía que no tendríamos opción.


    — Tenemos que rendirnos — dije.

    — ¿Qué? — preguntó Manuel muy furioso — ¿Esta gente mata a mis amigos y quieres que me una a ellos?

    — ¿Qué otra opción tenemos? — dije — Cuando ellos atacaron, nosotros preparamos una gran defensa que no sirvió. Ahora ellos prepararon una defensa contra nosotros y tienen más hombres y armas que nosotros. Apenas soportamos su ataque en nuestro territorio, no hay forma de que logremos ganarles en el suyo. Lo mejor será rendirse y entregarse. Allí planearemos un escape y estudiaremos los puntos débiles.

    — Tienes razón — dijo Verónica — Si peleamos, lo más probable es que terminemos muertos.


    Finalmente accedimos. Nos entregamos a la gente de Neo Necrópolis. Allí podríamos planear un escape y estudiar sus puntos débiles para de esa forma escapar cuando estén distraídos.


    Ahora no teníamos otra opción mas que rendirnos.



    Capítulo 62: Confusión


    Nos rendimos ante Necrópolis, y entramos a su refugio. Los camiones tenían cubiertas todas las zonas, excepto la zona norte. No había forma de escapar. Sin embargo, lograron instalar un pequeño campamento con militares custodiando.


    Nos llevaron a donde tenían a Emily. La tenían metida en un contenedor. La sacaron de ahí para que se encuentre con nosotros.


    Luego nos llevaron con Mateo y Henry. Todo el personal militar estaba allí. Tres personas habían subido a los tres camiones, repartidas una en cada camión.


    — Bien — dijo Mateo — Voy a explicarles las reglas de Neo Necrópolis. Nuevo líder, nuevas reglas.

    — Escucha — dije — No queremos formar parte de su grupo, si quieren, podemos dejarles nuestras armas de fuego y escapar. No las necesitamos para sobrevivir, y de esa forma se asegurarán que no les causemos problemas.

    — Lo siento pero no podemos dejarlos ir — dijo Henry.

    — Si ya van a dejar de interrumpirme, procedo a explicar las nuevas reglas — dijo Mateo — 1: Si encontramos un grupo de 7 o menos personas, les robamos pero los dejamos con vida. Si son más de 7, los matamos. 2: Cualquier miembro del grupo que ataque a otro será asesinado o abandonado a su suerte, dependiendo del resultado del ataque. 3: Si nos atacan, nos defendemos todos juntos. Si alguien trata de escapar, lo mataremos. 4: Todos tendrán una ración diaria de comida, así que aprovéchenla. 5: Nos moveremos de refugio hasta encontrar una nueva base.


    Cuando Mateo terminó de hablar, uno de los soldados que estaba sobre el camión recibió un disparo en la cabeza y cayó muerto.


    Entonces un grupo de gente salió de los bosques y comenzaron a disparar con pistolas y escopetas. Tomamos las armas y nos agrupamos para enfrentarlos.


    Sin embargo, antes de dirigirnos al frente, vimos que todo Neo Necrópolis iba al frente a pelear. Así que, sin que nos vieran, nos escabullimos por atrás. Pasamos por debajo de los camiones y escapamos hacia el bosque.


    Entonces escuchábamos los gritos de Neo Necrópolis y los atacantes en la batalla.


    — ¡Mateo, se han escapado! — gritó un soldado de Neo Necrópolis.

    — ¡Mierda! — gritó Mateo — ¡Ya los mataremos mas tarde, por ahora preocúpense de esta gente!

    — ¡Se han escapado! — dijo uno de los atacantes — ¿Qué hacemos?

    — ¡Nos retiramos! — dijo el atacante — ¡Los buscaremos en el bosque! ¡Llevaremos a Lara y a sus amigos de regreso al campamento!


    Habíamos logrado escapar de Necrópolis gracias a que los que secuestraron a Lara aparecieron en el momento justo.


    Pero ahora Neo Necrópolis y los atacantes nos estarían persiguiendo. Teníamos que apurarnos y llegar a EL ARCA ahora. No había tiempo que perder.
     
  12.  
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    56
     
    Palabras:
    1658
    Capítulos 63 y 64 de la historia. En estos capítulos, el grupo tratará de llegar a EL ARCA con el objetivo de encontrar un lugar seguro donde poder quedarse. Pero llegar hasta allá no será algo fácil.

    Capítulo 63: La pelea


    Salimos del lugar lo más rápido que pudimos. Sabíamos que los dos grupos nos perseguirían, y teníamos que darnos prisa para llegar a EL ARCA, unirnos a ellos y detener a los dos grupos.


    Empezamos a correr por el bosque, el cual estaba lleno de zombis. Yo, Ezequiel, María, Verónica, Miranda y Manuel éramos los únicos que teníamos cuchillos o hachas, así que no podíamos permitirnos matar a muchos zombis.


    Matamos uno cada uno y luego escapábamos, después de todo, si dejábamos a los zombis con vida sería más difícil que nos atrapen.


    Recorrimos todo el bosque tratando de escapar de ellos. Nos cansamos de correr así que nos pusimos a descansar.


    Elegimos un lugar con pocos árboles. Había mucha paz allí.


    Hacía tanto que no teníamos paz. Pero la paz no duró mucho, ya que la gente que secuestró a Lara nos alcanzó.


    La gente nos rodeó y empezó a apuntarnos con sus armas.


    — Los tenemos — dijo uno de ellos que aparentemente era el líder — Escuchen, no hay necesidad de que se alarmen por nosotros. No estamos aquí para lastimar a nadie.

    — ¿Entonces por qué secuestraste a Lara? — preguntó Manuel.

    — Era solo para traerlos a ustedes a mi campamento — dijo el líder — Le dije que se lo ibamos a explicar al día siguiente, no tenías que escapar.

    — ¡Ya estoy harto de las mentiras! — dije — ¡Siempre se trata de gente malvada que nos ataca y terminamos perdiendo a los que queremos! ¡Perdimos a Pablo, Silvia y Mauro por confiar en extraños. Ustedes perdieron a sus amigos por confiar en Necrópolis! No voy a perder mas gente.


    Tomé mi escopeta y comencé a disparar, matando a tres de ellos.


    — ¡Espera! — dijo el líder — ¡No lo hagas!


    Todo mi grupo sacó sus armas y comenzaron a disparar, matando a todos los secuestradores sin darles oportunidad de defenderse. El líder se refugió tras un árbol. Todos los demás murieron. Lo habíamos conseguido, los habíamos matado a casi todos. Pero lo mas raro de todo es que no intentaron defenderse. El líder bajó su arma, salió de detrás del árbol y comenzó a hablarnos.


    — Ustedes no entienden — dijo el líder — No teníamos que matarlos. Solamente queríamos traerlos a todos aquí de forma pacífica.

    — No entiendo lo que quieres decir — dijo Juan.

    — Se lo íbamos a explicar a Lara — dijo el tipo — Hay un grupo de gente malvada, persiguiéndonos. Nos amenazaron con atacar nuestro campamento, y es por eso que queríamos traerlos. Solo queríamos detenerlos. Solo queríamos luchar contra ellos.

    — ¿Ellos? — preguntó Verónica — ¿Quiénes son ellos?

    — Ellos son…


    Pero el hombre no pudo terminar de hablar, ya que unos zombis aparecieron y lo mordieron en el cuello. Matándolo antes de que puedan decirnos quienes eran “ellos”.


    Había una gran horda de zombis en camino, lis disparos los debieron haber traído hasta aquí.


    Decidimos no perder tiempo y empezar a correr.


    Capítulo 64: El arca de la humanidad


    Escapamos sin pelear de todos los zombis que nos perseguían. Nuestro objetivo era llegara EL ARCA. Nos uniríamos a ellos y de esa forma le pondríamos fin a Neo Necrópolis.


    Mientras caminábamos, decidí charlar un poco con mis amigos. Empezando por Emily.


    — Escucha — dijo Emily — Lamento lo del disparo. Es que pensé que ibas a matar a Manuel, y yo lo amo. Haría cualquier cosa por él.

    — Bueno, en primer lugar no creo que a Manuel le guste la gente que le dispara a las personas — dije — Y en segundo, creo que deberías olvidarte de Manuel por ahora.

    — ¿Por qué? — preguntó Emily.

    — Porque Lara fue secuestrada al igual que tú — dije — Y fuimos a rescatarla a ella primero. Votamos, y Manuel tuvo el voto final. Fue él quien decidió ir primero con Lara.


    Luego de que dije eso, Emily se puso muy triste, hasta que Aldana empezó a hablar con ella.


    — ¿Estás bien? — preguntó la niña de diez años.

    — Sí cariño. Estoy bien — dijo Emily.


    Las dejé hablando solas mientras iba a hablar con Verónica, Ezequiel y María. Diego me interrumpió para hablarme.


    — Escucha — dijo Diego — Necrópolis era liderada por Daniel, y ahora ha caído. Ahora está esta Neo Necrópolis liderada por Mateo. Eso significa que lo mejor que puedes hacer es tener cuidado. Recuerda que te dije que una vez terminado lo de Necrópolis, iba a matarte. Bueno, Necrópolis ya no existe, y dentro de poco, tu tampoco.

    — Si llegas a amenazarme te mataré en frente de todos — dije — Yo también he perdido a mis amigos.

    — Yo perdí a mi hermano — dijo Diego — Y lo voy a vengar.

    — Yo perdí a mi mejor amigo, que era como mi hermano — dije — Y nunca tuve la oportunidad de vengarme de la tipa que causó su muerte. No deberías guardar rencor. Manuel tuvo la oportunidad de matarme y no lo hizo.


    Luego de decir eso, Diego se calló y se fue a hablar con Juan.


    Yo fui a hablar con Verónica.


    — ¿Estás bien? — pregunté.

    — Sí — dijo Verónica — Me emociona la idea de pensar que llegaremos a EL ARCA, y que todo terminará una vez que nos unamos a ellos y matemos a Neo Necrópolis.

    — Yo también estoy emocionado — dije — Por fin encontraremos un lugar donde podremos vivir en paz, sin preocuparnos por nada.


    Caminamos unos minutos y encontramos un cartel que decía que faltaba muy poco para llegar a EL ARCA.


    Levantamos la vista y vimos humo a la distancia. Pensábamos que era una señal para la gente que llegaba, así que apuramos el paso.


    Al avanzar un poco más, empezábamos a sentir olor a quemado. Decidimos correr en caso de que algo pase.


    Corrimos 5 minutos y llegamos a EL ARCA. Fue ahí cuando nuestras esperanzas se desvanecieron. El lugar estaba totalmente incendiado.


    El fuego se extendía por todos lados. Las casas, los muros, las instalaciones…todas eran victimas del paso del fuego.


    — ¿Qué pasó? — preguntó Manuel — ¿Por qué este lugar está ardiendo?

    — Esto no pudo ser solo un incendio así nada más — dijo Juan.


    Entonces miré a mi alrededor y vi un sobre puesto bajo un árbol. Lo abrí y allí mismo había una nota.

    La nota decía:


    “La comunidad conocida como EL ARCA, ha sido asaltada y destruida por MANKIND. Nuestra comunidad fue creada con el fin de dominar el mundo, y aprovecharemos esta plaga de muertos para concretar nuestro objetivo. Nuestra meta es dominar el mundo, y las personas que se opongan a ello, terminarán muertas. Lo que le hicimos a EL ARCA fue solamente una muestra de nuestro poder. Cualquier resistencia que se enfrente a nosotros acabará cayendo. Quienes no se unan a nosotros terminarán pagando las consecuencias. Así que, quienes hallan encontrado esta nota, será mejor que se unan a MANKIND, o que empiecen a rezar. Nosotros seremos los gobernadores de este nuevo mundo, y no dudaremos en repetir lo que le hicimos a EL ARCA en caso de que sea necesario. Tienen la decisión de vivir entre sus manos, les aconsejamos que la aprovechen”.


    — Vinimos aquí buscando un lugar seguro para refugiarnos de Necrópolis — dije — Y en lugar de eso terminamos consiguiendo otra amenaza a la cual debemos temer.

    — Esto es terrible — dijo Ezequiel — Neo Necrópolis está tras nosotros, y ahora, esta gente de MANKIND, destruyó nuestra oportunidad de vivir una vida tranquilos.

    — Eso quiere decir que la gente que me secuestró quería nuestra ayuda para sobrevivir ante esta gente — dijo Lara.

    — Y en lugar de ayudarlos, terminamos causándoles la muerte que ellos querían evitar — dijo Miranda.

    — No podemos quedarnos aquí — dijo Diego — Entre Neo Necrópolis, MANKIND, y los zombis, ya tenemos demasiados problemas. Hay que encontrar un lugar a donde podamos ir para ocultarnos de esto.

    — Diego tiene razón — dijo María — Hay dos grupos de gente malvada que está tras de nosotros.

    — En realidad son tres — dije.

    — ¿A qué te refieres? — preguntó Emily.

    — La gente que atacó el refugio de Lucas… — dije — Aún no sabemos quien fue.

    — Pueden haber sido los mismos que secuestraron a Lara — dijo Manuel — O Necrópolis, o MANKIND.

    — Necrópolis no — dije — Lucas nos dijo que tenía una remera blanca. Y ya sabemos bien que esa gente utiliza ropa militar.

    — Además de que tenía una habitación cerrada con armas — dijo Lucas — Pero no fue abierta. Pero vi las armas que tenía Neo Necrópolis, y pudieron haber forzado la puerta fácilmente.

    — Además la gente de Necrópolis no tiene la costumbre de dejar cosas sin revisar — dijo Manuel.

    — Pudieron haber sido quienes me secuestraron — dijo Lara.

    — Es imposible — dije — Esa gente los hubiera llevado a todos al campamento. Pero Héctor, Ana, Vincent y Aura estaban muertos. Si hubieran sido los mismos que te secuestraron, los habrían dejado con vida.

    — Es verdad — dijo Lucas — Escuché desde la otra habitación como les dispararon hasta quedarse sin balas.

    — También pudieron haber sido los de MANKIND — dijo Emily.

    — Si pudieron destruir EL ARCA, pudieron haber forzado la puerta fácilmente — dije — Además, si no hubieran podido abrir la puerta, corrían el riesgo de que alguien más encuentre las armas de la bolsa. Y estoy seguro de que hubieran quemado el refugio antes de permitirse correr el riesgo.

    — Eso quiere decir que… — dijo Manuel.

    — Quienes atacaron el refugio de Lucas no fueron ni Necrópolis, ni quienes secuestraron a Lara, ni tampoco MANKIND — dije.

    — Esto está muy mal — dijo Lucas — Quiere decir que hay tres grupos de gente malvada que está detrás de nosotros.

    — ¡Tenemos que irnos! — dijo Ezequiel — ¡AHORA!


    Cuando nos dimos la vuelta, vimos a una gran horda de zombis aproximarse hacia nosotros. Entre ellos estaban Darwin y Patricia. Tenían disparos en el cuello y el pecho. Eso quiere decir que los mataron mientras se dirigían a EL ARCA.


    Salimos de allí corriendo. EL ARCA estaba destruida, y no había nada que pudiéramos hacer. Solo nos queda seguir adelante y encontrar otro lugar. Uno que sí sea seguro.
     
  13.  
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    Palabras:
    1172
    Capítulos 65 y 66 de la historia. El grupo debe decidir hacia donde irá ahora que EL ARCA quedó destruida. Pero todos tienen opiniones distintas acerca del tema.

    Capítulo 65: Nuevo rumbo



    Luego de huir de EL ARCA, nos refugiamos en una pequeña casa. Teníamos que descansar para guardar fuerzas.



    Ya no sabíamos que hacer. Había tres grupos de gente tras nosotros, y solo éramos 13, nuestras opciones estaban muy reducidas.



    — ¿A dónde vamos a ir? — preguntó Robbie — Tengo miedo.

    — No se hijo — dijo Miranda — Tenemos que encontrar un lugar donde escondernos.

    — ¿Pero donde? — preguntó Ezequiel.

    — En nuestro país — dije — Debemos regresar. Vinimos aquí para escapar de Necrópolis, pero ahora Necrópolis y otros dos grupos de gente se encuentran aquí. Si volvemos a nuestro país estaremos a salvo.

    — Pero, ¿Por cuánto tiempo? — preguntó Diego.

    — No lo se — dije — Pero será mas tiempo allá que aquí. Vinimos aquí a buscar un refugio, pero no lo encontramos. Ya no tenemos nada que hacer aquí.

    — Pero volver no es la respuesta — dijo Manuel — El lugar está lleno de zombis. No hay forma de que sobrevivamos.

    — Lo peor de todo es que dejamos nuestra casa rodante cerca del campamento que teníamos — dijo Verónica.

    — ¡Eso es! — dije — ¡Nuestro campamento nunca fue destruido, y aún estaba en condiciones!

    — ¿Entonces por qué no se quedaron ahí? — preguntó Lucas.

    — Porque la amenaza de Necrópolis nos obligó a marcharnos — dije — Pero nuestro campamento aún seguía en pie, y de seguro Necrópolis no lo destruyó. Ellos no perderían el tiempo destruyendo un campamento vacío.

    — Pero yo no voy a regresar allá — dijo Miranda — Puede ser seguro, pero una sola persona logró secuestrar a mi hijo sin que nos diéramos cuenta y mató a 3 de nuestros amigos.

    — Pero esa persona ya está muerta — dije.

    — Tú viste como Necrópolis nos encontró — dijo Lara — Y seguro lo harán de nuevo, ya no hay forma de que podamos instalarnos ahí y vivir sin preocupaciones como antes.

    — Es verdad — dijo Manuel — Yo voto por ir a las costas. Los bosques y ciudades son peligrosos, pero aún no hemos intentado en las costas. Tal vez funcione.

    — Me parece una buena idea — dijo Lara — Pero podríamos ir en busca de un barco y navegar hacia otro país mas seguro.

    — Pues yo voto por las montañas — dijo Verónica — Antes de ir hacia el campamento, tuvimos un refugio allí y funcionó. Nos fuimos solo por el frío, y como todo esto apenas había empezado, no teníamos lo suficiente para refugiarnos.

    — Yo diría que fuéramos a buscar una comunidad — dijo Lucas — EL ARCA está destruida, pero seguro que habrá alguna otra comunidad en la que podamos vivir.

    — Prefiero morir aquí antes que arriesgarme — dijo Juan — Confiamos en Necrópolis y ahora estamos aquí. Las comunidades son buenas al principio, pero luego pierden el camino.

    — Muy bien, tenemos cuatro opciones — dije — Regresar a nuestro país y reinstalarnos en el campamento; ir hacia la montaña; ir hacia las costas; o buscar otra comunidad.

    — Somos 13 personas — dijo Ezequiel — Pero los niños no votan. Miranda votará por ella y Robbie, mientras que Lucas votará por Aldana.

    — 11 Votos — dijo María — No hay forma de que empatemos esta vez.



    Todos decidimos dar nuestra opinión.



    — Yo voto por nuestro campamento — dije — Podemos hacerlo seguro de vuelta. Levanten la mano quienes votan por el campamento.



    El único que levantó la mano fue Diego.



    — No levanto la mano porque esté de acuerdo contigo — dijo Diego — Lo hago porque de todos los lugares, ese me parece mejor. No me gustan las montañas, ni tampoco las costas, y mucho menos una comunidad.

    — Yo voto por las costas — dijo Manuel — Quienes voten por eso levanten la mano.



    La única que levantó la mano fue Lara.



    — Estoy de acuerdo — dijo Lara — Es la mejor opción.

    — Yo voto por una comunidad nueva — dijo Lucas — Quienes estén de acuerdo levanten la mano.



    Nadie levantó la mano.



    — Yo voto por las montañas — dijo Verónica — Quienes estén de acuerdo levanten la mano.



    Ezequiel, María y Miranda levantaron la mano.



    — Son 11 votos — dije — 2 para el campamento, 2 para la costa, 1 para una comunidad, 4 para las montañas. Y como Juan y Emily no levantaron la mano, cuenta como una abstención.

    — Entonces supongo que tendremos que ir a las montañas — dijo Lucas.

    — No me gusta — dijo Diego — Pero no quiero estar solo.



    Así que ya estaba decidido. Volveríamos a las montañas.



    Capítulo 66: Regresar a las montañas



    Al principio estaba en duda si debíamos irnos de regreso a nuestro país y buscar refugio en sus montañas, o quedarnos en el país vecino y refugiarnos en su montañas.



    Lucas dijo que las montañas en su país quedaban demasiado lejos de donde estábamos ahora, pero lógicamente, las nuestras también. No sabíamos hacia donde ir, pero finalmente nos decidimos por las montañas del país de Lucas. Cuando cruzamos la frontera tuvimos algunos problemas, por lo que no tuvimos más opción que decidir por las montañas de aquí.



    Sería un largo camino, pero al menos valdría la pena. En las montañas es difícil que los zombis consigan subir, por lo que es una buena defensa.



    Nos pusimos en marcha. Durante el viaje escuché a Emily hablando con Lucas.



    — ¿Cuánto tiempo hace que tú y tu hermanita están juntos? — dijo Emily — No se nada sobre ustedes.

    — Es mi hermanastra — dijo Lucas — Estamos juntos desde que mi papá la adoptó, nunca nos hemos separado. A pesar de que yo tenga 24 y ella 10 nos llevamos muy bien.



    Podría decirse que a Emily no le importaba que Manuel halla decidido salir con Lara.



    Eso no era asunto mío, pero me alegro de que no halla nadie preocupado en el grupo que pueda causar un accidente.



    Me acerqué para hablar con Ezequiel y María, y ellos hablaban acerca de tener un hijo.



    — Desearía tener una familia de nuevo — dijo Ezequiel.

    — Yo también — dijo María — Es por eso que tenemos que hacer esto.

    — Espero que sepan lo que hagan — dije — Recuerden que criar a un niño no es fácil.

    — Nos las arreglamos para criar a Robbie — dijo Ezequiel — No será problema.

    — Sí, pero cuando criamos a Robbie, teníamos a Michael, Gerardo y Laura para ayudarnos — dije.

    — Ahora ellos ya no están — dijo María — Pero estamos en un grupo con más gente. Podemos criar a un bebé.

    — Espero que puedan — dije — A mi también me gustaría tener un hijo, pero en este mundo será difícil criar a un niño.



    Luego de eso fui a hablar con Verónica.



    — Escuché algo de tu conversación — dijo Verónica — Si quieres tener un hijo, solo dímelo.

    — Es que no quiero perder a mi propio hijo como perdí a mi familia — dije.

    — Pero no podemos vivir con miedo — dijo Verónica.

    — No es que tenga miedo — dije — Es que me parece injusto traer a un niño aquí solo porque quiero tener una familia.

    — Bueno, si alguna vez cambias de opinión, solo dime — dijo Verónica.



    Seguimos avanzando hasta que encontramos un cartel que tenía indicaciones.



    Decía: “Refugio para sobrevivientes, más adelante”



    No ibamos a quedarnos en ese refugio, pero como un acto de buena gente, pasaríamos por allí para avisarles acerca de MANKIND, y también de Neo Necrópolis.
     
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    Estar seguro
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    56
     
    Palabras:
    1535
    Capítulos 67 y 68 de la historia. El grupo se dirige al refugio para advertir a los sobrevivientes que se encuentran en el lugar, sobre el peligro que están corriendo.


    Capítulo 67: Refugio para sobrevivientes, más adelante


    Teníamos que pasar por el refugio que se encontraba más adelante, tal y como decía el cartel. Pero no íbamos a quedarnos, solamente les advertiríamos acerca de Mankind.


    Caminamos unos cuantos metros hasta que llegamos.


    El lugar estaba completamente destruido. Sin embargo, no estaba incendiado ni nada de eso. Solo estaba destruido, y también había cadáveres en ese lugar. Eso nos dio a entender que el lugar fue destruido por la gente que destruyó el refugio de Lucas.


    El lugar ahora solo era escombros, con zombis paseándose de un lugar a otro. Nos fuimos de allí antes de que nos vieran.


    Al parecer llegamos tarde.


    Mientras nos íbamos, tres personas, que eran dos hombres y una mujer, nos interceptaron y se pusieron delante nuestro.


    — ¿Quiénes son? — dijo uno de ellos el cual nos apuntaba con la escopeta — Más vale que no intenten nada para robarnos, porque ya tenemos mucha mierda con esto del refugio destruido.

    — ¿Eran del refugio? — pregunté.

    — No — dijo la chica — Veníamos al refugio para sobrevivir pero lo encontramos así.

    — Así que más vale que no estén aquí para robarnos — dijo el hombre.

    — No estamos para robarle a nadie — dijo Ezequiel — Solo pasábamos para advertir a la gente del refugio de un gran peligro.

    — ¿Qué clase de peligro? — preguntó el otro hombre.

    — Hay tres grupos de gente que buscan refugios como este y los destruyen — dijo Manuel — El primero de ellos es Neo Necrópolis, nos refugiábamos en un hotel cuando aparecieron, y muchos de mis amigos murieron.

    — El segundo es un grupo que no conocemos — dijo Lucas — Un grupo de gente entró a mi refugio y lo destruyó. Como este lugar está igual, creo que fueron las mismas personas que destruyeron el mío.

    — Y el tercero es un grupo llamado Mankind — dije — Tras escapar de Necrópolis, tratamos de llegar a un refugio llamado EL ARCA, pero fue destruido por ellos. Luego, el lugar fue quemado.

    — Valla — dijo el hombre con la escopeta — Quiere decir que no estamos a salvo aquí. ¿A dónde se dirigen?

    — Nos vamos a las montañas — dijo Miranda — Allí los zombis no tienen una gran movilidad, por lo que solo tenemos que tener cuidado de esta gente.

    — ¿Les importa si los acompañamos? — dijo el hombre.

    — Claro que no — dije — Siempre tratamos de agregar más gente al grupo. Y puedo ver que no son malvados, solo buscan sobrevivir.

    — Me llamo Jason — dijo el hombre con la escopeta — Ella es mi novia Susan, y su hermano Arturo.

    — Es un placer — dijimos todos.

    — Bueno, será mejor irnos de aquí — dije — La gente que hizo esto puede estar muy cerca, y no será nada bueno que nos encuentren.


    Nos fuimos del lugar destruido. Jason, Susan y Arturo se acomodaron muy bien en el grupo.


    Susan estaba hablando con Miranda. Arturo hablaba con Diego y con Juan, y yo hablaba con Jason.


    — Parece que sabes manejar la escopeta — dije — ¿Eres cazador?

    — Lo sería si no fuera por los zombis — dijo Jason — Pero mi papá siempre me llevaba de cacería. Es por eso que aprendí a usar la escopeta.

    — Mi mejor amigo, Gerardo, que Dios lo tenga en la gloria, sabía manejar la escopeta — dije — Nos enseñó a todos, pero nadie lo hacía mejor que él.

    — ¿Qué le pasó? — preguntó Jason — Una chica y su familia nos atacaron. Los matamos a todos, pero ella escapó. Luego volvió y se llevó a Robbie, el niño de 5 años. Fuimos a rescatarlo, pero Gerardo, su novia Laura y el padre de Robbie, Michael, no lo lograron.

    — Lo lamento — dijo Jason — Me habría encantado conocerlos, de seguro eran buenas personas. Mi hermana murió. Ella nunca me escuchaba, y eso la llevó a morir.

    — Lo siento — dije — Todos perdimos a nuestros amigos. Y a nuestra familia. Al principio eramos 13 y estábamos en una fiesta, pero luego pasó todo esto y tuvimos que irnos. 9 de ellos están muertos ahora. Solo quedamos Ezequiel, Verónica, Miranda y yo. Luego conocimos a María, a Lara quien estaba con su padre Tony, que fue asesinado. Y luego llegaron Manuel y otros 9. Solo él, Emily, Juan y Diego sobrevivieron. Y hace poco, conocimos a Lucas y a su hermana Aldana.

    — La muerte nos llegará a todos — dijo Jason — Solamente desearía que no hubiese llegado tan rápido.


    Seguimos caminando hasta salir del bosque y entrar en la zona rural. Ahora sería más fácil visualizar a los zombis y a cualquier otro que se acerque.


    Nos encontramos con dos zombis.


    — Yo los mataré — dijo Jason sacando su escopeta.

    — ¡No! — dijo Verónica quitándole el arma — El ruido los atrae, tenemos cuchillos y hachas. Podemos matarlos silenciosamente sin que eso cause problemas.

    — No lo sabía — dijo Jason — Dame un cuchillo.


    Le di un cuchillo a Jason. Y luego le dí un hacha a Robbie.


    — ¿Qué haces? — dijo Miranda — Es muy pequeño para matar zombis.

    — Miranda, lo siento, pero Robbie tiene que aprender a defenderse solo. Le enseñamos como manejar una pistola, pero ahora tiene que saber como matar a un zombi en un combate cuerpo a cuerpo.

    — Si algo malo llegara a pasar, Robbie podría no tener suerte de encontrar balas — dijo Ezequiel.

    — Es conveniente — dijo Lucas — Yo nunca le mostré a mi hermanita como manejar armas o cuchillos.

    — Entonces vas a tener que hacerlo — dijo Diego — O sino ella no tendrá oportunidad.

    — Pero ahora es turno de Robbie — dije.

    — Muy bien Robbie, acércate lentamente al zombi, y dale con toda tu fuerza en la cabeza — dijo Manuel.

    — Yo estaré con un cuchillo cerca de ti en caso de que algo salga mal — dije.

    — Y yo estaré a tu lado para matar al otro — dijo Jason.


    Robbie se acercó lentamente al zombi y le dio un hachazo en la cabeza, pero no fue suficiente, y el zombi se empezaba a acercar a Robbie. Lo maté antes de que pase algo malo, y luego Jason mató al otro.


    Robbie estaba llorando, supongo que fue un gran susto para él.


    — Lo harás mejor la próxima vez — dije — Solo tienes que tener más cuidado y más fuerza.


    Capítulo 68: La granja


    Caminamos unos metros para alejarnos del bosque y divisamos a lo lejos algo que parecía una granja. Nos acercamos pensando que allí podría haber comida.


    Al entrar vimos que tenían un gran muro de madera, ladrillo y alambre de púas. Era una gran defensa, solo que tenía algunos puntos flojos, ya que en algunos lugares solo había alambre de púas.


    Pensábamos entrar, era un gran perímetro y de seguro allí debería haber herramientas.


    En la granja había un área de cultivos, una casa y un granero. El perímetro era muy grande, así que nos dividimos en grupos de 4. Unos irían a revisar si los cultivos estaban en buen estado, otros irían a revisar los puntos débiles del muro, otros recorrerían la casa buscando zombis, y otros revisarían el granero para ver si tiene comida almacenada o herramientas.


    Yo fui al granero con Ezequiel, María y Verónica. Miranda, Lucas, Aldana y Robbie revisarían los cultivos. Diego, Juan, Manuel y Lara revisarían los puntos débiles del muro. Y por último, Jason, Susan, Arturo y Emily revisarían la casa. Así podría ver las habilidades de nuestros nuevos miembros.


    Me fui al granero con mi grupo. Abrí la puerta del granero, mientras los demás estaban afuera con armas en caso de que hubiera zombis adentro. No había nada. El granero estaba vacío. Sin comida, sin herramientas, ni armas, ni nada más que espacio vacío.


    Una vez que el grupo que fue a la casa nos dijo que estaba limpia, decidimos entrar.


    Les dijimos al grupo que en el granero no había nada.


    — No hay nada útil en el granero — dije — ¿Qué hay de los puntos débiles del muro?

    — Solamente tres partes que tienen alambre de púas y nada más para reforzarlo — dijo Manuel — Será un problema repararlo si no hay herramientas aquí.

    — ¿Y como están los cultivos? — dijo Ezequiel.

    — El suelo es fértil, pero los cultivos que están allí están sin regar — dijo Miranda.

    — ¿Y en la casa? — preguntó Verónica — ¿Comida, espacio?

    — Hay poca comida, pero luego de eso hay 5 camas vacías — dijo Jason — Aún se puede sacar algo de agua, así que eso no será problema.

    — Lógicamente, las personas que estaban aquí se fueron — dijo Susan.

    — Bien, eso quiere decir que esta casa es nuestra — dijo Diego.

    — ¿Nos vamos a quedar aquí? — preguntó Lara — ¿Y que hay de ir a las montañas?

    — Nos iremos más tarde — dije — Pero primero buscaremos la forma de llevarnos el agua y la comida, además de que los vegetales nos servirán para alimentarnos.


    A todo el grupo le pareció bien. Así que decidimos quedarnos hasta que consigamos comida. Había paquetes de semillas y fertilizantes tirados por el campo, lo que quiere decir que no será problema conseguir nuestro alimento.


    Desearía que pudiéramos quedarnos en la granja, ya que es un buen lugar, pero por desgracia no podemos.


    Decidimos buscar la forma de poder dormir cómodos por la noche, y buscaríamos botellas que nos sirvan para guardar el agua. De esa forma, podríamos sacar algo de provecho del lugar.
     
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    Género:
    Horror
    Total de capítulos:
    56
     
    Palabras:
    1314
    Capítulos 69 y 70 de la historia. En estos capítulos, el grupo empezará a trabajar en la granja para poder emprender un viaje hacia las montañas de forma segura. Pero las cosas no saldrán como se esperaba.

    Capítulo 69: Tareas


    Nos dividimos las tareas para de esa forma, poder sacar el máximo provecho de la granja y continuar nuestro camino hacia las montañas.


    Encontramos un mapa en la casa. Hay un arrollo cercano al sur, y un pequeño pueblo al este.


    Ezequiel y María fueron al pueblo a ver si encontraban comida; Jason junto con Susan y Arturo fueron al arrollo para ver si podíamos llevarnos el agua del lugar.


    Miranda se quedó con Robbie y Aldana para darles una pequeña clase de lectura. Diego y Juan fueron conmigo y Verónica al campo para ver si podíamos plantar algunas verduras.


    Manuel se encargaría de llevar los muebles de la casa hasta los puntos débiles de la cerca para evitar problemas. Para eso lo ayudarían Lucas, Lara y Emily.


    Cultivar era más difícil de lo que creíamos. Plantar las semillas una por una era cansador, y lo peor era que no teníamos máquinas para el trabajo. Así que había que plantarlas una por una. Era muy cansador.


    Jason, Susan y Arturo regresaron y nos dijeron que en el agua del arroyo había varios zombis muertos y que no sería saludable tomar esa agua.


    Fuimos adentro para descansar. Ezequiel y María no volvían, lo que nos preocupaba un poco.


    — Estoy seguro de que están bien — dijo Jason — Por lo que me contaste, María sabe manejar bien su arma.

    — Sí, pero si en ese pueblo hay millones de zombis no importa que tan bien sepan manejar armas — dije.

    — Era un pueblo pequeño — dijo Verónica — No creo que tengan problemas.

    — Tienes razón — dije — Me preocupo demasiado.


    Pasó un tiempo, y Ezequiel y María no volvían. Entonces escuché una discusión.


    — ¡¿Qué te pasa?! — dijo la voz de Manuel — ¡¿Quién te has creído?!

    — ¡Atrás tonto! — dijo la voz de Lucas — ¡Ella eligió esto!


    Estaban en una habitación. Manuel, Lucas y Emily estaban discutiendo.


    — ¿Qué pasa? — pregunté.

    — Este tonto no quiere que yo y Emily seamos novios — dijo Lucas.

    — Simplemente no me agradas demasiado — dijo Manuel.

    — ¡Basta Manu! — dijo Emily — Tu tienes a Lara. Yo quise ser tu novia y tú nunca quisiste saber nada. Ahora tienes a Lara al lado tuyo. Déjame en paz.

    — Es diferente — dijo Manuel — Lara estaba muy mal por la muerte de su padre, y yo la quería, pero no quería que esto terminara en una relación.

    — Pero ya está — dijo Lucas — Emily fue quien me lo pidió. Si tu hubieras sido su novio, esto no estaría pasando.


    Manuel trató de echarse encima de Lucas. Yo lo detuve tomándolo de los brazos.


    — Quieto — dije — No me hagas hacerte lo que le hice a Roberto.


    Manuel se tranquilizó un poco y luego se fue.


    Esperamos hasta que se hizo de noche. Comimos un poco de comida, pero Ezequiel y María no regresaban.


    Decidí salir a buscarlos.


    — Iremos a buscar a Ezequiel y María — dije — Pero no podemos dejar este lugar desprotegido. Arturo, Lara y Manuel vienen.

    — De acuerdo — dijeron todos.


    Pero cuando íbamos a salir, Ezequiel y María estaban regresando.


    — ¿Dónde han estado? — pregunté.

    — Ocupados — dijeron ambos al mismo tiempo.

    — Encontramos una pequeña casa donde había agua potable y la embotellamos — dijo Ezequiel mostrándonos todas las botellas que traían.

    — Excelente — dije — Toda esta agua podrá servirnos mucho. Tenemos mas que suficiente para llegar a las montañas.


    Algo nos salió bien al final de todo. Estoy contento de que nos valla bien.


    Capítulo 70: Adiós hermano


    Pasó una semana y pudimos conseguir un poco de comida. El fertilizante que encontramos sumado a el agua, no era suficiente aún para los cultivos, por lo que decidimos no esperar más.


    Mankind, Neo Necrópolis y Los Destructores (ese nombre le pusimos a los que destruyeron el refugio de Lucas) están detrás de nosotros, y si nos quedamos en esta granja por más tiempo, seremos un blanco fácil.


    Nos iríamos a la mañana siguiente. Necesitábamos descansar para ganar fuerzas. Hicimos una nueva expedición en busca de munición y encontramos bastante.


    Teníamos armas cargadas y muchas balas como para vivir a la intemperie por un año, pero lo mejor sería no arriesgarse y marcharnos de inmediato.


    Nos estábamos preparando para irnos, cuando de repente, escuchamos unos ruidos que provenían de lejos. Eran gruñidos de zombis. Se escuchaban muy bajos, y no podíamos verlos. Lo cual significa que eran demasiados.


    No perdimos tiempo, empacamos todo y estábamos listos para marcharnos, cuando nos dimos cuenta de que algunos zombis trepaban los muros de la granja. Los zombis trepaban poco a poco y cada vez eran más. No había forma de que podamos huir sin gastar balas.


    Eran demasiados zombis, como 50, habían entrado y ahora teníamos que salir de ahí. Si no nos apuramos, no saldremos vivos, pero si nos esperamos, entrarán cada vez más y más zombis y estaríamos muertos.


    Así que nos agrupamos. Todos excepto Aldana tomamos nuestras armas y comenzamos a aplastar cabezas.


    Tomé mi hacha y mi cuchillo y maté a 3 de ellos, luego dos se me acercaron y los maté con mi escopeta. Ezequiel y María se defendían con sus armas de fuego juntos. Jason defendía a Arturo y Susan, que no disparaban.

    Me acerqué a Verónica y matamos a 5 de ellos. Diego y Juan mataron a 4. Manuel y Lara mataron a 3. Miranda y Robbie mataron 2. Emily y Lucas mataron también a 2 de ellos.


    Habíamos matado a 20 entre todos, pero todavía quedaban 30 que entraron por primera vez, y los zombis seguían entrando.


    Era hora de retirarse.


    — ¡Tenemos que salir de aquí! — dije — ¡Si nos quedamos moriremos!

    — ¡Es verdad! — dijo Manuel — ¡Pero no podremos pasar todos juntos!

    — Es verdad — dijo Ezequiel — Será mejor que salgamos de a grupos.

    — Muy bien — dije — Miranda y Lucas llevaran a los niños afuera, acompañados de Manuel y Lara.


    Tomamos las armas y comenzamos a dispararle a los zombis, dándole tiempo a Lucas, Miranda, Robbie, Aldana, Manuel y Lara de salir del lugar.


    — Ahora Emily, Diego y Juan — dije.


    Disparamos y cubrimos a Emily, a Diego y a Juan. Además, Manuel, Lucas y Miranda ayudaban desde afuera.


    — ¡Ahora ustedes 3! — dije refiriéndome a Jason y su grupo.

    — Está bien — dijo Jason.

    — Vamos — dijo Arturo.


    Los zombis entraban y eran demasiados. Jason eliminó a uno que se acercó a él. Entonces un zombi se aproximó a Arturo.


    — ¡Tírame una pistola! — dijo Arturo.

    — Ahí va — dije.


    Le lancé un revolver a Arturo. El trató de dispararle al zombi pero falló. El primer disparo le pegó en el hombro y el segundo en el pecho. Luego de eso el zombi se abalanzó sobre él y le mordió el cuello, matándolo al instante. Susan estaba destruida, había perdido a su hermano.


    — ¡Artu! — gritó Susan tratando de acercarse a él.

    — No, ya es muy tarde — dijo Jason — Se ha ido.

    — ¡Mientes, el no se fue! — dijo Susan tratando de acercarse a su hermano.


    Susan se acercó al zombi, y luego el zombi se levantó y trató de morderla, pero recibió un disparo de Ezequiel.


    — ¡Tenemos que irnos! — dijo Ezequiel.


    Todos corrimos juntos hacia la salida. En el camino me caí y 5 zombis me rodearon. Maté al primero con mi cuchillo, al segundo con el hacha. Al tercero lo maté de un disparo con mi escopeta. Luego de eso, los otros dos se me tiraron encima y trataban de morderme. Traté de resistir lo más que pude.


    Entonces, Verónica y Manuel le dispararon a los dos. Salimos por la puerta. Corrimos lo más que pudimos de la granja. Mientras corríamos, nos emboscaron dos zombis. Maté al primero con un cuchillazo y al segundo de un hachazo. Luego de eso comenzamos a correr.


    Arturo había muerto y ahora la granja ya no es segura. Teníamos que salir de ahí antes de que más zombis se acercaran y nos rodearan.
     
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    1336
    Capítulos 71 y 72 de la historia. En estos capítulos habrá problemas entre los miembros del grupo. Estos problemas están relacionados a lo ocurrido en el pasado.

    Capítulo 71: La discusión grupal


    Luego de abandonar la granja, salimos corriendo de ahí. Logramos perder a los zombis y llegar a un espacio muy abierto para poder descansar.


    Susan estaba muy mal por la muerte de Arturo.


    — Aún no puedo creer que mi hermano halla muerto — dijo Susan.

    — Yo le dí una pistola — dije — ¿Por qué no le disparó a la cabeza del zombi?

    — Eso es lo que no te dijimos — dijo Jason.

    — ¿De qué hablas? — preguntó Miranda.

    — Como te dije, yo soy un cazador — dijo Jason — Pero Susan y Arturo no lo son, y no saben disparar bien.

    — Pero esto de los zombis comenzó hace 5 años y medio — dijo Manuel — Con un par de lecciones de tiro, podría haberse solucionado.

    — Ese es el problema — dijo Jason — Traté de darles lecciones de tiro a Arturo y Susan, pero al no ser tan buenos, Arturo terminó asesinando a su padre.

    — ¿Qué? — preguntó Ezequiel — ¿Y que pasó después?

    — No quisieron aprender a manejar armas — dijo Jason.

    — ¡¿Y por qué no nos avisaste?! — pregunté muy enojado — ¡Imagina que me hubiera llevado a Arturo de cacería, podría haberme matado!

    — ¡No me grites! — dijo Jason — ¡Esto no es mi culpa!

    — Claro que lo es — dijo Diego — Deberías haberle enseñado a disparar a pesar de todo.

    — Sin las armas estaríamos perdidos — dijo Juan — No tienen que dejarse llevar por sus emociones.

    — ¡Cállate! — dijo Susan llorando — ¡Mi hermano murió y mi padre también! ¡No necesitamos esto!

    — Ahora no sobreviven los hombres fuertes — dijo Lucas — Sobreviven los que saben manejar armas.

    — ¿Por qué no te callas? — preguntó Manuel — Tu hermana no sabe disparar. Y la gente de tu refugio sabía manejar armas y están muertas.

    — Igual que tus amigos cuando lucharon contra Necrópolis — dijo Lucas.


    Manuel estaba muy enojado y comenzó a pelear con Lucas.


    — ¡Ya basta! — grité — ¡Esto no llevará a ningún lado!

    — ¡Tú cierra la puta boca! — dijo Diego — Manuel tiene razón al enojarse, pero debería golpearte a ti. ¡Tu eres quien causó la muerte de mis amigos!


    Entonces Diego me pegó fuerte y me caí. Me levanté y comencé a pegarle.


    — ¡Por última vez! — dije mientras le daba golpes en el estómago y la cara — ¡YO NO MATÉ A NADIE!


    Luego de eso tiré a Diego al piso y le pegué una patada en la cara, rompiéndole la nariz.


    Luego de eso tomé a Manuel y a Lucas de los pelos, los tiré al piso y le di un golpe en la cara a cada uno. Luego le di a Jason un rodillazo en el estómago.


    — ¡¿QUÉ MIERDA ESTÁN ESPERANDO TODOS?! — pregunté — ¡TENEMOS QUE MOVERNOS! ¡QUITEN ESAS CARAS DE MIERDA ANTES DE QUE LOS MATE!


    Luego de eso saqué mi escopeta. Todos se calmaron y avanzaron en silencio. Robbie, Aldana y Susan estaban llorando, mientras los demás me miraban aterrados.


    Ya era hora de dejar las peleas estúpidas de lado y seguir caminando.


    Me acerqué a Diego y le hablé al oído.


    — La próxima te mataré delante de todos — dije.


    Capítulo 72: Ya estamos cerca


    Seguimos avanzando con un ambiente mucho más tenso que antes. Todos me miraban con miedo, aunque yo sabía que era por lo que había hecho.


    Me acerqué a Jason y le dije que tenía hasta mañana a la noche para enseñarle a Susan a disparar, o sino me encargaría de matarlos yo mismo a los dos.


    Luego le dije a Lucas y a Manuel que si no podían llevarse bien a causa de Emily, yo mismo los castraría a los dos y de esa forma el problema estaría solucionado.


    Me acerqué a Diego y le dije que la próxima vez que lo vea cerca de mí con cara de pocos amigos, le sacaré el cerebro de la cabeza con mis propias manos.


    Este no soy yo. Al menos no antes. Cuando Michael era el líder casi no tenía valor. Como mucho podía matar a dos zombis sin ayuda. Pero es hora de cambiar. Hemos pasado por situaciones malas, pero no tenemos que dejar que eso nos supere. Es hora de ponerse más rudo si quiero que todos ellos sobrevivan.


    Exceptuando a Robbie y a Aldana, somos adultos y estamos teniendo discusiones típicas de adolescentes. Ya era hora de decir basta a esta clase de actitud. Por actitudes como esta, Marcos, Silvia y Roberto terminaron muertos.


    Teníamos que llegar a las montañas. Aunque ese teníamos podríamos cambiarlo por un tengo que hacer que todos lleguen.


    Vimos un cartel que decía que las montañas estaban a unos 5 días de viaje si seguimos a pie, pero si consiguiéramos una casa rodante, podríamos llegar en 2 días.


    Así que cuando veamos un cartel con la indicación de un pueblo, iremos allá y trataremos de conseguir un vehículo o dos.


    Verónica se acercó a mí para hablar.


    — Escuché lo que le dijiste a los chicos — dijo Verónica — Todos lo escuchamos. ¿Qué te está pasando? Estás asustándome.

    — Esto que hago lo hago para protegerte a ti, a los niños y a todos — dije — No llegaremos lejos si tenemos a una estúpida que no sabe disparar, o a dos tipos peleándose por una pu**.

    — Pero podrías hacer que mantengan la calma sin recurrir a esto — dijo Verónica — En los 5 años que te tuvimos como líder, nunca pasó esto.

    — Siempre hay una primera vez para todo — dije — Cuando estábamos en la secundaria pensé que nunca tendría que usar un arma para matar gente. Y tampoco pensé que perdería a mis amigos.

    — Pero las cosas que nombraste son cosas que no pudiste evitar — dijo Verónica — Pero podrías evitar tu actitud. Ya no eres la persona de la que me enamoré.

    — Escucha — dije — Yo te amo, y eso no cambiará, y espero que tú nunca cambies tampoco. Pero una cosa era controlar a la gente que teníamos como compañeros de secundaria, y la otra es controlar a un tarado que quiere matarme, a dos tontos peleando por una chica y a un cazador defendiendo a una llorona. Si fuera diferente sería más fácil. Pero te prometo que intentaré cambiar esto.

    — Espero — dijo Verónica — Te amo. Y si voy a perderte alguna vez, espero que sea porque alguno de nosotros no lo logró. Y no porque tu actitud con los demás haga que me aleje de ti.

    — Tranquila — dije dándole un beso en la mejilla — Eso no pasará. Cuando lleguemos a las montañas todo será más fácil.


    Luego de hablar con Verónica, fui a hablar con Manuel.


    — Escucha — dije — Odio tener que hacer esto, porque te conozco antes que a Lucas, pero en este caso, él tiene razón.

    — ¿Qué? — preguntó Manuel.

    — Tú estás con Lara — dije — No puedes enojarte porque Emily esté con otro.

    — Supongo — dijo Manuel — Solo que me acostumbré a tenerla aquí, tratando de convencerme de que seamos novios. Y ahora que ya no lo hace, me cuesta un poco soltarlo. Pero tienes razón. Yo elegí a Lara. Ahora debo vivir con eso.


    Manuel fue a hablar con Lara. Entonces Ezequiel se me acercó.


    — Estás convirtiéndote en alguien diferente — dijo Ezequiel — Y no te culpo. Nadie se pone en tu lugar. Tú has sido líder de nosotros por un largo tiempo, pero ahora tienes a otras personas que cuidar.

    — Gracias por entender Eze — dije — Eres el único que me entiende.

    — Pero eso no quiere decir que esté de acuerdo con tu actitud — dijo — Me recuerda a cuando Michael atacó a Silvia. Y si tu actitud empieza a ponerme en peligro a María o a mí… nos vamos por nuestra cuenta a otro lugar seguro.

    — Descuida — dije — Tengo esta actitud porque estoy tratando de llevarnos a todos a salvo a las montañas, pero si las cosas siguen así no lo lograremos.

    — Espero que sepas lo que haces — dijo Ezequiel.

    — ¿Esto es por lo que le hice a Daniel? — pregunté.


    Ezequiel se calló por un momento y luego dijo:


    — Solamente no quiero que algo malo nos pase a mí o a María — dijo Ezequiel.
     
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    56
     
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    1465
    Capítulo 73 y 74 de la historia. El grupo deberá hacer frente a otro problema.

    Capítulo 73: Rodeados


    Seguimos caminando en un intento de llegar a las montañas. Podía sentir que el grupo ya no me miraba como antes. Ahora me tenían miedo. Probablemente halla sido mi actitud de antes, pero era necesario. Ellos cuentan conmigo para llevarlos a todos a salvo a las montañas.


    Entiendo que todos están dolidos por la pérdida de sus amigos, pero yo también, y no me muestro débil ante ello. No hay tiempo para llorar. Habrá tiempo para eso cuando estemos a salvo, pero ahora solo podemos fijar nuestra mente en llegar a las montañas.


    Estuve pensando que nunca deberíamos haberlas dejado. Probablemente, Necrópolis no hubiera existido nunca, y todos nuestros amigos que murieron estarían vivos. Pero abandonamos las montañas y pasó lo que tuvo que pasar. No tenemos otra opción más que enfrentar la realidad.

    La mala suerte volvía a encontrarse con nosotros. La zona rural terminó y para poder llegar a las montañas, era necesario pasar por el bosque. Sería un escenario más peligroso.


    En el camino, Jason le enseñaba a Susan como debía apuntar un arma. Eso no es enseñarle a manejarla pero es un gran avance. Además no tiene sus ventajas enseñarle a Susan a disparar en el medio del bosque.


    Pude ver como Manuel estaba con Lara, y a Lucas con Emily. Parece que por fin se llevan bien. Eso es bueno, lo último que necesitábamos era una novela.


    Entonces, Juan se acercó a Manuel para hablar con él. Me parecía que tenía una actitud algo rara. Decidí prestar atención.


    — Oye Manu — dijo Juan — ¿Crees que viajar a las montañas sea lo más seguro ahora?

    — Yo creo que sí — dijo Manuel — Es mucho más seguro que quedarse en un solo lugar y ser blanco fácil para Neo Necrópolis, Mankind o los Destructores. ¿Por qué?

    — Solamente tengo un mal presentimiento — dijo Juan.

    — Juan, recuerda que eres mi mejor amigo — dijo Manuel — Hemos sido casi hermanos. Desde el primer grado de primaria que estamos juntos. Créeme, no hay de que preocuparse.

    — Desearía poder creerte — dijo Juan.


    Decidí ir a hablar con Ezequiel.


    — Dime, ¿te sientes seguro marchando a las montañas? — pregunté.

    — No me sentiré seguro mientras Necrópolis y los otros dos estén tras nosotros — dijo Ezequiel — Pero me siento más seguro viajando hacia allá que quedándome quieto. ¿Ustedes ya tuvieron un refugio en las montañas, verdad?

    — Ajá — dije — Pero lo dejamos antes de que el invierno golpee, ya que nunca habíamos estado solos en la montaña y no teníamos ropa.

    — Tengo que agradecer que hallan dejado las montañas — dijo Ezequiel — Sino, me hubiera quedado en esa ciudad muerta.

    — No tendría que haberte dejado ir solo — dije — Hubiera ido contigo, y las cosas habrían sido diferentes.

    — Tienes razón — dijo Ezequiel — Pero lo que está hecho está hecho.


    Seguimos avanzando dentro del bosque. Había varios zombis en su interior. Por precaución decidimos ignorarlos.


    Se hizo tarde y dentro de unos minutos iba a anochecer.


    Entonces escuchamos unas voces cerca.


    — ¡No se muevan! — gritó una de esas voces.


    En un segundo, vimos como 14 hombres salieron de la nada. Todos tenían pistolas.


    — Están rodeados — dijo uno que apareció después, el cual aparentemente era el líder.



    Capítulo 74: Los Destructores


    Los 15 hombres que aparecieron nos rodearon. Y luego de eso, se agruparon en una larga fila horizontal.


    Uno de ellos miró a Lucas.


    — Yo te conozco — dijo el tipo, el cual tenía una remera blanca y un pantalón gris — Tú eres el chico que aparece en una foto que encontré en el refugio del doctor cristiano.


    Lucas miró al hombre fijamente y lo reconoció.


    — ¡Eres tú! — dijo Lucas — ¡Tú mataste a mi papá!

    — Entonces no me equivocaba — dijo el hombre — Como no te encontré en el refugio, pensé que habías huido y fuimos a buscarte para que te reúnas con tu padre.

    — Así que este es el tipo al que tu viste, ¿verdad Oliver? — preguntó el que parecía el líder.

    — Así es Joe — dijo Oliver — Lo he estado buscando para matarlo. ¿Puedo hacerlo?

    — Hazlo — dijo Joe — Pero debes hacerlo de forma dolorosa.

    — Entonces dile a los muchachos que me alcancen la motosierra — dijo Oliver.


    Uno de los destructores se fue y regresó con una motosierra. Oliver tomó a Lucas y le puso la sierra en el cuello.


    Aldana y Emily estaban preocupadas.


    — ¡No le hagas nada! — gritó Emily llorando.

    — ¡Por favor basta! — gritaba Aldana.

    — ¡Esto no tiene que acabar así! — dije — ¡No somos enemigos! ¡Estamos peleando entre nosotros como idiotas sabiendo que los zombis son la verdadera amenaza! ¡Esta pelea no tiene sentido! ¡Déjalo ir! ¡Déjalo ir y te juro que te perdonaré!

    — Yo también lo haré — dijo Lucas — Te perdonaré por matar a mi padre. Pero por favor, no me maten. Tengo que cuidar a esa niña pequeña. Es todo lo que tengo.


    Oliver bajó la motosierra, miró a Joe y luego me miró a mí.


    — Tienes razón — dijo Oliver — No somos enemigos.


    Pensábamos que todo había terminado.


    — Aún así… — dijo Oliver — ¡USTEDES TAMPOCO SON MIS AMIGOS!


    Oliver encendió la motosierra y decapitó a Lucas lentamente. Lucas, en el momento de recibir el daño exclamó un grito de dolor muy fuerte. Vimos como su cabeza caía luego de ser cortada.


    — ¡LOS VOY A MATAR A TODOS! — grité.


    Tomé mi escopeta y maté a Oliver. Luego de eso, todos nos levantamos y comenzamos a intercambiar disparos.


    — ¡Mátenlos! — dije — ¡No son muy peligrosos!


    Tomamos las armas y comenzamos a dispararles. Estábamos muy bien escondidos tras los árboles y logramos matar a 7 de ellos.


    Diego estaba junto a mí, y terminó recibiendo un disparo en la cabeza que provenía desde la derecha. Me di la vuelta y vi a dos hombres. Maté a uno, y cuando el otro estaba por disparar, Verónica apareció y lo mató.


    — Lo tengo — dijo.

    — No se que haría sin ti — dije.


    También nos atacaban por la izquierda y por la espalda. Uno de los Destructores le disparó a Jason y le dio en el hombro.


    Nos dimos vuelta y matamos a todos los que nos atacaban uno por uno. Luego de eso nos acercamos al cuerpo de Lucas para ver como había quedado.


    Hice un conteo de cadáveres y solamente eran 14. Faltaba uno, justamente el que faltaba era Joe.


    Estábamos todos reunidos y buscándolo para evitar que no hiciera nada peligroso. Entonces Joe salió de por detrás de un árbol.


    — Despídete — dijo Joe apuntando a Manuel con su pistola.


    Juan vio esto y comenzó a correr hacia Manuel. Joe disparó, y Juan llegó justo a tiempo para empujar a Manuel del camino. Por desgracia, él fue quien terminó recibiendo el tiro.


    El disparo le dio en la cabeza y Juan cayó muerto. Le había salvado la vida a Manuel a costa de su propia vida. Joe comenzó a reir.


    — Jajajaja, pero que idiota — dijo Joe — Esa bala no era para él. Era para ti. Pero el idiota tenía que hacerse el héroe. Supongo que le salió mal.


    Estaba muy enojado por lo que habían hecho. Tomé mi escopeta y le disparé a Joe en la cabeza. Lo maté. Era el final de los destructores.


    Vi como Manuel lloraba a su amigo.


    — Juan, Juan, ¿estás bien? — dijo Manuel empapado en lágrimas — ¿Amigo? Por favor, levántate. ¡Juan! ¡JUAN! ¡LEVÁNTATE POR FAVOR!


    Pero era inútil. Juan había muerto. Él, Lucas y Diego no sobrevivieron a este ataque. Vi como Manuel lloraba.


    — No puedo dejarlo así después de lo que hizo — dijo Manuel — Tenemos que enterrarlo.

    — No tenemos tiempo — dije — Tenemos que irnos, el ruido seguro atraerá a los zombis.

    — ¡Yo dije que TENEMOS QUE ENTERRARLO! — gritó Manuel furioso.


    Manuel se levantó y me pegó en la cara. Yo le devolví el golpe y le torcí el brazo. Luego de eso lo tiré al suelo.


    — Necesito que te tranquilices — dijo — Yo también perdí a mi mejor amigo, y no tuve la oportunidad de enterrarlo.


    Manuel se tranquilizó luego de eso. Luego escuché gritar a Aldana y a Emily, quienes estaban llorando cerca de Lucas.


    Su cabeza se había transformado. Su cerebro no fue destruido por lo que el terminó transformándose.


    — ¿Qué hacemos? — preguntó Emily llorando.

    — Además de Darwin y Patricia, he tenido otros amigos que se han transformado — dije — Mauro y Gerardo. Pude ver en sus ojos el dolor. Y puedo verlo ahora. Lucas está sufriendo mientras está transformado en esta cosa.


    Tomé mi cuchillo y maté al zombi de Lucas. Luego de eso nos quedamos un momento para poder tener un pequeño duelo por nuestros amigos muertos. Una vez que escuchamos los gruñidos de los zombis nos fuimos del lugar.


    Manuel, Emily, Aldana estaban destrozados. Todos lo estábamos, pero ellos lo estaban más. Jason fue herido en el hombro derecho y estaba muy lastimado. Teníamos que llegar a las montañas antes de que algo pase.
     
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    Total de capítulos:
    56
     
    Palabras:
    1268
    Capítulos 75 y 76 de la historia. No hay mucho para decir sobre estos capítulos. Solamente diré que el grupo tendrá problemas.

    Capítulo 75: La familia primero


    Luego de haber perdido a Arturo, Lucas, Diego y Juan, en nuestro grupo solo quedamos: Miranda, Robbie, Ezequiel, María, Verónica, Lara, Manuel, Emily, Aldana, Jason, Susan y yo.


    Solo quedamos 12. Hemos sido un grupo numeroso en su momento, pero ahora estábamos destruidos.


    Vi como Manuel se acercaba a Emily.


    — ¿Cómo estás? — preguntó Manuel.

    — No creas que ahora que Lucas está muerto vas a convertirte en mi novio — dijo Emily.

    — No quiero eso — dijo Manuel — Yo he decidido estar con Lara. Solo quería saber como estás

    — Mal — dijo Emily — Pero no quiero pensar en Aldana. Lucas era lo único que le quedaba, y ahora ya no está. Siento que es mi deber protegerla.

    — Es deber de todos — dijo Manuel — Todos ayudaremos.


    Luego Manuel fue a hablar con Lara.


    — Se lo que se siente perder a alguien importante — dijo Lara — Yo perdí a mi papá.

    — Me siento mal — dijo Manuel — Juan no tenía que morir. Tenía que haber sido yo, pero él me salvó. Honraré su sacrificio para siempre.


    Luego de eso hablé con Miranda.


    — Ver morir a Lucas, Diego, Arturo y Juan me hizo acordar que soy afortunada, ya que no vi como Michael murió — dijo Miranda.

    — Lo siento — dije — Gerardo y Laura tampoco lo lograron ese día. Nunca los olvidaré.

    — Es una lástima que nunca halla podido despedirme de Michael — dijo Miranda.

    — Te entiendo — dije yo — Nunca nos despedimos de nadie. La gente simplemente muere.


    Me fui a hablar con Jason y Susan.


    — Ver morir a ese chico me recordó lo horrible que es la muerte — dijo Susan.

    — No puedo creer que esa gente le haya cortado la cabeza — dijo Jason.

    — Jason, ¿Cómo está tu hombro? — pregunté.

    — Está bien — dijo Jason — Pero duele demasiado. Me quité la bala, pero el hombro duele. Será difícil disparar con este dolor.

    — Trata de no esforzarte — dije — Necesitas recuperarte.


    Caminamos por el bosque. Cuando encontrábamos zombis, los matábamos. Era mejor gastar un poco de energía ahora, que gastar las balas mas tarde.


    Entonces vimos una pequeña casa. Decidimos entrar para ver que había. Al entrar, había cuatro personas (dos chicos y dos chicas) que parecían tener de 18 hasta 20 años. Serían 3 o 4 años menores que nosotros.


    Los chicos tenían pistolas, mientras las chicas tenían hachas.


    — ¿Qué quieren aquí? — dijo el mayor de los 4.

    — No queremos nada — dije — Pensábamos que era una casa abandonada. Ahora nos vamos.

    — Más les vale — dijo de nuevo el chico.

    — Lamentamos las molestias — dijo Ezequiel.

    — No fue nuestra intención — dijo Lara.

    — Esperen — dijo el otro chico — ¿A dónde van?

    — A las montañas — dijo Jason — No estamos seguros aquí. Y ustedes tampoco lo están.

    — ¿A que te refieres? — preguntó de nuevo el mayor.

    — Tranquilo Norman — dijo una de las chicas — Ellos son 12 y nosotros 4. Si hubieran querido hacernos algo malo, ya lo habrían hecho.

    — Es verdad — dijo Norman — Dígannos sobre ese peligro.

    — Hay 3 grupos de gente malvada detrás de nosotros — dije — No quieren que nadie esté con vida. Acabamos de derrotar a uno de esos grupos, pero perdimos a 4 de los nuestros. El grupo al que enfrentamos era el más débil de los 3. Por eso tratamos de llegar a las montañas.

    — ¿Qué clase de grupo? — preguntó la otra chica.

    — Grupos de gente que solo quiere poder — dijo Verónica.

    — Uno de los grupos restantes se llama Mankind — dije — Había una comunidad llamada EL ARCA. Tratamos de llegar allá, pero cuando lo hicimos, Mankind lo había destruido todo.

    — Por Dios — dijo Norman — ¿Y el otro?

    — El otro se llama Neo Necrópolis — dijo Manuel — Nos capturaron pero logramos escapar cuando otro grupo de gente buena trató de detenerlos. Por desgracia no pudieron.

    — Si es verdad lo que dicen estamos en peligro — dijo Norman — ¿Nos dejarían unirnos a ustedes?

    — Claro — dije — Pero necesito saber si todos saben disparar.

    — Mi hermano Sebastián y yo hicimos entrenamiento militar — dijo Norman — Y mis hermanas, Rita y Esperanza saben esgrima. No necesitan armas para defenderse.

    — Eso está bien — dije — Espero que sepan defenderse. Tuvimos a alguien muerto a causa de eso.

    — Descuida — dijo Norman — Podemos pelear contra los zombis. Lo hicimos antes.


    Capítulo 76: Atrapados


    Con los 4 chicos nuevos unidos al grupo, reanudamos nuestro camino a las montañas.


    Decidí hablar con Norman para tratar de entender que es lo que habían pasado.


    — Somos 4 hermanos — Yo soy el mayor. Sebastián es el segundo. Rita la tercera y Esperanza la cuarta.

    — ¿Y sus padres? — dije.

    — Trataré de no contarte nada — dijo Norman.

    — Yo también perdí a los míos — dije — Robbie y Aldana, perdieron a sus padrs hace poco.

    — Es que yo no perdí a mi papá — dijo Norman.

    — ¿Qué le pasó?

    — Él…mató a mamá delante de nosotros cuando éramos niños — dijo Norman — Y luego se suicidó.

    — Valla — dije.

    — Es por eso que daré lo que sea por defender a mis hermanos — dijo Norman.

    — Entiendo — dije — El hermanastro de Aldana, Lucas, murió hace muy poco. Tratando de protegerla.

    — ¿Fue asesinado por el grupo más débil? — preguntó Norman.

    — Así es — dije.

    — Esa gente me enferma — dijo Norman.

    — Tengo amigos que eran las mejores personas, y ahora están muertos mientras que gente como esta siguen vivos — dije.

    — Eso enoja y bastante — dijo Norman.


    Los nuevos chicos no tardaron en adaptarse a nuestro grupo. Parece que son excelentes personas. Tomaron la comida que tenían en la casa y repartieron un poco para cada uno.

    Es increíble como estos chicos hallan llegado tan lejos.


    Todo parecía estar tranquilo. Hasta que escuchamos un ruido proveniente de muy cerca, era como si se iniciara un incendio. Luego de eso, bajamos las voces y escuchamos una conversación.


    — Que inútiles — dijo un hombre a lo lejos — Pudieron haberse salvado.

    — Al igual que EL ARCA — dijo otro hombre — No se dan cuenta de que tenemos mucha más fuerza que ellos.

    — Podrían haberse salvado si querían — dijo una mujer — Pero no quisieron, así que hicimos lo que teníamos que hacer.

    — ¿Creen que el líder esté contento? — dijo otro hombre.

    — Claro que lo estará — dijo otra mujer — Después de todo, esta es nuestra misión.


    Todos estábamos alarmados.


    — Creo que esa gente es de Mankind — dijo Jason en voz baja.

    — Así es — dije.

    — ¿Qué hacemos? — preguntó Ezequiel.

    — Ya vimos como incendiaron esa comunidad — dijo Manuel — No hay forma de que podamos pelear contra ellos.

    — Tienes razón — dijo Rita — Tenemos que salir de aquí.


    Entonces un disparo pasó justo al lado de Robbiee, causando que se asuste y que empezara a llorar.


    — No irán a ningún lado — dijo un hombre con un arma de asalto apareciendo detrás nuestro.


    El ruido y los llantos de Robbie hicieron que nos encontraran. Toda la gente de Mankind que estaba allí apareció. Eran 24. Todos tenían armas de asalto. Y todos apuntaban contra nosotros.


    — Será mejor que se rindan ahora — dijo uno de los hombres.

    — O se rindan o se mueren aquí — dijo otro hombre.


    Miré a todos los miembros del grupo. Éramos 16. Pero ellos eran 24, nos rodeaban y tenían armas mejores que las nuestras. No había posibilidad de ganar.


    — Nos rendimos — dije — Pero por favor, no lastimen a los chicos.

    — Hasta que finalmente aparece alguien con cerebro — dijo el hombre — En fin. Somos de Mankind. Los llevaremos a nuestra comunidad.

    — Vamos a dirigirnos hacia un camión de transporte de ganado — dijo una mujer — Los llevaremos hacia allá como animales.


    La gente de Mankind nos llevó hasta un camión de ganado. Nos subieron allí uno por uno. Nos sacaron las armas, y luego de subir, el camión partió.


    Habíamos sido atrapados. Ahora nos dirigíamos hacia Mankind.


    Ya veremos que hacer una vez que estemos allá.
     
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    Total de capítulos:
    56
     
    Palabras:
    920
    Capítulos 77 y 78 de la historia. El grupo se prepara para la llegada a Mankind. ¿Como se lo tomará el grupo?

    Capítulo 77: El traslado


    Nos subieron a todos a un camión de transporte de ganado como si fuéramos animales, y nos llevaban a Mankind. Habíamos tratado de evitar a los zombis, a Necrópolis, a los Destructores, a Mankind, y al final siempre terminamos en problemas.


    Me sentí culpable por esto.


    — Esto es mi culpa — dije.

    — No es tu culpa — dijo Jason — Esta gente ha matado otras personas antes y estaban muy bien organizados.

    — Pero yo quise que nos quedáramos en esa granja — dije — Si no lo hubiera hecho, Arturo no habría muerto asesinado por zombis. Y es posible que los Destructores no nos hubieran alcanzado y Lucas, Juan y Diego estarían con vida. Y todos estaríamos en las montañas.

    — No te puedes culpar por esto — dijo Lara.

    — Culparte no va a solucionar nada — dijo Manuel.

    — Somos un equipo — dijo Ezequiel.

    — Y saldremos de esto como un equipo — dijo María.

    — Así lo hemos hecho siempre — dijo Verónica.


    El camino hacia Mankind era largo. Pero noté que el camión daba muchas curvas, posiblemente para despistarnos.


    Pasado un tiempo, el camión paró, y dos hombres se subieron al camión con nosotros.


    — ¿Disfrutando el paseo? — preguntó el hombre.

    — ¿Tú que crees? — preguntó Norman.

    — Será mejor que guardes silencio — dijo el otro hombre.

    — ¿A dónde nos llevan? — preguntó Sebastián.

    — A un lugar donde aprenderán a hacer algo útil — dijo el primer hombre.

    — Será mejor que no lastimen a nadie — dijo Miranda.

    — No lastimaremos a nadie a quien no necesitemos lastimar — dijo el otro hombre.

    — Así que sean buenos niños y les prometemos que no los mataremos — dijo el hombre.


    Los hombres se quedaron con nosotros todo el camino, posiblemente para que no hagamos ningún plan.


    Entonces, el camión frenó de golpe.


    — ¿Qué demonios pasa? — dijo el hombre.

    — Yo iré a ver — dijo el otro hombre.


    El hombre salió y revisó el camión. Luego volvió.


    — Se trata de un montón de cadáveres — dijo el hombre que se fue.

    — ¿De quien? — preguntó el primero.

    — No lo se — dijo el otro hombre — Son miles de cadáveres. Tirados por el suelo, con balas en la cabeza. No tenían ropa encima, por lo que considero que los que los mataron les quitaron lo que tenían encima.


    Entre Manuel, Emily, Ezequiel, María, Lara, Verónica, Miranda, Robbie y Aldana nos miramos a los ojos y comprendimos que se trataba de Neo Necrópolis. Tuvimos suerte de que Mankind nos halla encontrado primero. Neo Necrópolis nos habría matado.


    Finalmente, hubo silencio un largo tiempo, hasta que uno de los hombres habló.


    — Ya estamos llegando — dijo — No hagan nada que termine con su muerte.



    Capítulo 78: Mankind


    El camión entró en lo que parecía una ciudad. Era increíble. Era una instalación militar en donde se habían construido casas, y edificios de trabajo. Había muros cubriendo la ciudad, y había 3 soldados vigilando cada muro. Se ve que tenían algo importante adentro.


    Había edificios que funcionaban como escuelas, tanto para chicos que les guste el estudio como para a los que les guste el servicio militar.


    El camión avanzaba por la instalación y toda la gente nos miraba. Había más de 300 personas en el lugar. Aunque muchas eran familias, seguramente de esas 300 solo 90 serían militares.


    El camión llegó a un edificio, entró por un garage y se detuvo. Entonces nos bajaron a todos.


    Era un lugar hermoso, es una lástima que se dediquen a destruir comunidades, de lo contrario estaríamos contentos.


    Vinieron 5 militares y nos llevaron a través del edificio. Había instalaciones científicas, con científicos en el lugar.


    Subimos por unas escaleras hasta que nos llevaron a una sala. Había dos personas en el lugar que tenían ropa normal como nosotros. El resto, que serían 4, eran militares.


    Esos dos tipos nos saludaron.


    — Sean todos bienvenidos a Mankind — dijo uno de los que tenía ropa común — Aquí ustedes tendrán seguridad, diversión, educación, y salud.

    — Espero que su estadía sea agradable — dijo el otro — Siempre estamos encantados de recibir nueva gente.


    A nosotros no nos gustaba nada este lugar, sabiendo lo que esta gente había hecho.


    — Les aconsejo que nos dejen salir de aquí — dije — No somos una amenaza para ustedes, y tampoco queremos enfrentarlos. Sabemos que no ganaremos.

    — Lo siento — dijo uno de los sujetos — Ustedes no pueden irse.

    — Tenemos miles de uso para ustedes — dijo el otro.

    — Pueden ser militares aquellos que quieran, pueden continuar sus estudios, pueden trabajar en el campo científico, o simplemente trabajar para conseguir comida — dijo el primero.

    — No queremos estar aquí — dijo Ezequiel — Solo queremos vivir en las montañas, tranquilos.

    — Eso no será posible — dijo el primero — No puedo dejar que nadie escape de aquí.

    — ¿Qué quieren de nosotros? — preguntó Manuel.

    — Queremos de ustedes lo que queremos de todos — dijo el segundo.

    — ¿Y que es eso precisamente? — preguntó Susan.

    — Simplemente queremos que cooperen en nuestra comunidad — dijo el primero — Aquí todos somos hermanos, y todos tienen un papel que jugar aquí.

    — ¿Y cual es o sería el nuestro? — pregunté.

    — Ya lo mencioné antes — dijo el primero — Pueden ser militares, pueden estudiar, o pueden trabajar para obtener comida.

    — Yo se que no van a dedicarse al campo científico — dijo el segundo — Para eso se necesita ser inteligente, cosa que ustedes claramente no son.


    Todos los militares en el lugar se rieron de nosotros. Todo parece indicar que no tenemos opción. Trataremos de buscar un plan de escape entre todos. Pero esta gente seguro nos seguirá.


    Será mejor que pensemos bien lo que vamos a hacer.
     
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    56
     
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    1667
    Capítulos 79 y 80 de la historia. El grupo está decidido a resistirse ante la amenaza de Mankind. Sin embargo, esta gente tiene planes para todos ellos.

    Capítulo 79: El plan de la humanidad


    Los dos líderes nos estaban interrogando a todos. No nos dejaban tranquilos. Les habíamos dicho que no queríamos nada con ellos y que nos dejaran ir.


    — No somos una amenaza y no vamos a intentar nada — dije — Acabamos de perder a tres amigos nuestros por culpa de una estúpida pelea. No necesitamos perder más. Dejennos ir.

    — No lo creo — dijo uno de los líderes — Si no quieren ofrecerse de voluntarios para nada, entonces voy a tener que otorgarles una labor yo mismo.

    — Tranquilo Erik, no te apresures — dijo el otro.

    — Esta gente me pone nervioso Aaron — dijo Erik — Tenemos que encontrarles un uso, como a los demás.

    — Tal vez si supieran un poco más de nosotros estarían dispuestos a ayudar — dijo Aaron — ¿Explicas tú o yo?

    — Tú eres el hermano mayor — dijo Erik — Empieza tu. Yo lo haré la próxima.

    — Muy bien — dijo Aaron — Presten atención.


    Decidimos que nos callaríamos la boca. Trataríamos de ver un poco de que se trata esto.


    — Como todos saben, los zombis aparecieron hace un poco más de 5 años — dijo Aaron — Bueno, nosotros, a diferencia de otras comunidades, hemos estado aquí mucho tiempo antes de que el virus comience. Nuestra comunidad se llama Mankind, que quiere decir humanidad en inglés. Y nuestro nombre es nuestro objetivo. Hemos estado observando las noticias, y la humanidad de antes de que todo empezara era una mierda. Un hombre mata a su esposa en Irlanda, una mujer ahorca a su hijo en Japón. Todo lo que hacemos es matarnos los unos a los otros. Pensábamos que era hora de cambiar eso. Así que, desde hace 20 años, mi padre, se reunió con un grupo de científicos y militares para la creación de un virus capaz de cambiar a la gente, un virus que los transforma en zombi.

    — ¡Fueron ustedes! — dije — ¡Ustedes están muertos!


    Traté de tirarme encima de Aaron para golpearlo, pero los militares me tomaron de los brazos.


    — Calmado amigo — dijo Erik.

    — ¡¿Cómo quieres que me calme si ustedes fueron los que causaron esto?! — dije muy enojado — ¡MIS AMIGOS ESTÁN MUERTOS POR CULPA DE USTEDES!

    — Tranquilo amigo, todavía no escuchaste el resto de la historia — dijo Aaron — Creamos el virus zombi para que la gente malvada muera, y reunir a la gente buena dentro de nuestros muros. Los que están dispuestos a crear un mejor mañana se quedan, mientras los demás serán asesinados. No queremos gente malvada en el nuevo mundo. Por eso creamos el virus. Para que todos mueran, y así apoderarnos del mundo y liderar a una nueva generación de humanos al bienestar común.

    — El fin no justifica los medios — dijo Verónica — Mataron a mucha gente.

    — Y vamos a recuperarla — dijo Aaron — Estamos creando una cura. Que pueda revertir la enfermedad, y recuperar a aquellos que eran buenas personas. De esa forma, con la cura recuperaremos el mundo. Todo volverá a la normalidad. Solo que esta vez nosotros estaremos al mando de las cosas. La humanidad estará unida. Nadie matará a nadie y saldrá impune. Pero para eso fue necesario crear este virus. Ibamos a soltarlo solo aquí, pero pensábamos que los países mas poderosos del mundo se unirían y pararían nuestro proyecto. Así que enviamos el virus a todo el mundo. Para cuando las autoridades se dieron cuenta del desastre, ya era demasiado tarde. El mundo se acabó, pero la humanidad volverá a nacer desde sus cenizas. Ahora no habrá nadie que sea superior a nadie, todos seremos iguales, tal y como tenía que haber sido desde el principio.

    — Pero no tenían que matar a todo el mundo por esto — dijo Manuel — Podríamos haber buscado la solución para esto.

    — Estamos en el año 2019, y todavía no la encontramos — dijo Erik — No había otra opción.

    — Y ustedes no se mostraron contentos con nuestro plan — dijo Aaron.

    — La gente de EL ARCA no estuvo de acuerdo con nosotros, y tuvimos que eliminarlos — dijo Erik.

    — Y lo haremos con ustedes también — dijo Aaron.

    — Pero no sin antes sacar de ustedes el máximo provecho que podamos — dijo Erik.

    — Así es — dijo Aaron — Como dije antes, tenemos muchos usos para ustedes aquí, y no vamos a desperdiciar a gente como ustedes. Aunque tengamos que matarlos, les encontraré un uso para nuestra comunidad.

    — Será mejor que no intenten hacernos nada — dijo Ezequiel.

    — Yo nunca lo intento — dijo Aaron — Intentar significa fracasar, y yo nunca fracaso.

    — Creo que ya es hora de que se callen y comiencen a servir a Mankind — dijo Erik.

    — Y ya tengo una gran idea para todos — dijo Aaron.


    Aaron nos pidió los nombres a todos antes de hablar. Todos le dijimos nuestros nombres.


    — Todos ustedes irán a la prisión — dijo Aaron señalándonos a mi, Ezequiel, Jason, Norman, Sebastián, Robbie y Aldana — Todas las mujeres irán a la sala de fecundación — dijo Aaron señalando a las mujeres una por una.

    — ¿Sala de fecundación? — preguntó María.

    — Necesitamos gente para el nuevo mundo — dijo Aaron — Llévenselas.

    — ¡Mas vale que no se atrevan! — dijo Ezequiel.


    Ezequiel trató de atacar a los militares, pero Erik se interpuso y le pegó en el estómago.


    — Como dije amigo, yo nunca lo intento — dijo Aaron — Ahora ustedes irán a la prisión.

    — ¿Y que hay de mi? — preguntó Manuel.

    — Para ti tengo reservado lo mejor — dijo Aaron — Serás de utilidad para la ciencia. Te infectaremos con el virus y te usaremos como sujeto de prueba para probar la cura.

    — ¡¿Qué?! — dijo Manuel mientras 2 militares lo tomaban de los hombros.


    Manu trataba de zafarse, pero los militares lo golpearon en la cabeza, luego lo tiraron al piso y perdió el conocimiento.


    Luego de eso, otro grupo de militares entró y nos llevó a una prisión.



    Capítulo 80: El plan de contraataque


    Nos habían llevado a todos los hombres (excepto a Manuel que fue llevado a otro lado) y a los niños a una prisión.


    Era un depósito donde se guardaban armas, pero supongo que a ellos les servía como prisión. Desgraciadamente, las armas ya no estaban. Los militares nos quitaron las armas, y se las llevaron.


    En el lugar había, además de nosotros, otros 4 hombres.


    — Veo que a ustedes les pasó lo mismo — dijo uno de ellos.

    — Así es — dije — Nos enviaron aquí. A las mujeres las enviaron a la sala de fecundación, y a un amigo nuestro lo enviaron a una sala de pruebas.

    — Llegamos hace unas 8 horas — dijo otro hombre.

    — ¿Quiénes son? — preguntó Jason.

    — Yo soy Raúl y tengo 23 años — dijo el primero — Él es Pedro tiene 40, él es Albert que tiene 31 y él es Horacio que tiene 39.


    Nos presentamos oficialmente entre todos.


    — Nuestras esposas fueron enviadas a la sala de fecundación — dijo Pedro — Albert, Horacio y yo tenemos esposas.

    — Yo afortunadamente no tengo a nadie a quien estén haciendo daño — dijo Raúl — Prácticamente, me uní a su grupo para no estar solo.

    — Trataremos de salir de aquí — dije.

    — Será difícil — dijo Horacio.

    — Hay que burlar a varios guardias — dijo Albert — Será difícil.

    — Lo haremos —dijo Norman — Mis hermanas están ahí, y me necesitan.

    — María también está ahí — dijo Ezequiel — Mataré a cualquiera que trate de hacerle daño.

    — ¿Pero como vamos a ir por ellos? — preguntó Raúl.

    — Tengo una idea — dije — ¿Hay guardias aquí?

    — Sí — dijo Horacio — Pero solo son 2. Ellos mencionaron relevos de turnos y que siempre son dos los guardias, excepto durante la noche que son 5.

    — Entonces este es el plan — dije — Ezequiel, tú, Norman, Sebastián y Pedro esperarán a mi señal en una fila horizontal cerca de la puerta. Yo y Horacio fingiremos un combate, uno de los guardias vendrá, lo mataremos y le quitaremos el arma y el uniforme. Luego el otro guardia vendrá y le diremos que nos diga donde están las armas. Jason y yo nos podremos los uniformes y traeremos un arma a cada uno.

    — Me parece bien — dijo Albert.

    — Horacio, es hora de hacer nuestra parte — dije — Cuando el guardia venga, yo daré la señal y todos saltan hacia él.


    Horacio y yo empezamos a discutir de forma falsa. Luego de eso vino un guardia.


    — ¿Qué es todo este escándalo? — dijo el guardia.

    — ¡Ahora! — grité.


    Todos saltaron sobre el guardia, tomándolo y dejándolo sin la capacidad de usar su arma. Le quité el arma y lo maté de un disparo. Cuando el otro guardia llegó, hicimos los mismo, saltaron sobre él, le quitaron el arma y yo comencé a apuntarlo.


    — Dinos donde están las armas — dije.


    El guardia vio que no tenía otra opción así que habló.


    — Cerca de aquí hay un edificio — dijo — Se llama armería. Ahí es donde están las armas. Todos los soldados tenemos llave. Toma.

    — Gracias — dije.


    Maté al guardia de un disparo en la cabeza. Yo y Jason tomamos los uniformes y nos dirigimos hacia la armería. Allí había todo tipo de armas. Tomamos una para cada uno. Antes de irnos, encontré mi cuchillo y las hachas que teníamos. Las tomé todas.


    Al regresar le di un arma a cada uno, incluso a Robbie.


    — Robbie, se que esto se trata de gente peligrosa — dije — Y se que a Michael no le gustaría esto, pero necesitamos que tú vengas con nosotros y que cuides a Aldana.

    — Lo haré — dijo Robbie — Mi mamá también está en peligro, y haré todo lo que sea para salvarla.


    Tomé mi cuchillo, y un hacha, y luego de di un hacha a cada uno, a Jason, Norman, Sebastián, Ezequiel y le di una a Raúl.


    — Muy bien — dije — Es hora de mostrarle a esta gente la razón por la que estamos vivos. La razón por la que ni Necrópolis, ni los secuestradores, ni los Destructores, pudieron con nosotros.

    — Van a lamentar el habernos hecho esto — dijo Sebastián.

    — Exacto — dije — Les mostraremos que se enfrentan con hombres de acero. Vamos a rescatar a nuestra gente, y vamos a acabar con el proyecto de la muerte de Aaron y Erik. ¿Están listos?

    — Más listos que nunca — dijo Ezequiel.
     

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