Alpha Xenodis. Entré al lugar con la simple esperanza de poder encontrar a cierto pokémon que ya había visto en mi visita anterior: Klefki. Me pareció originalmente algo un poco raro, pero tras haber conocido un poco de su poder en mi estadía en Kalos me decidí a tener uno para mí mismo. —Llaverito, puedes salir de donde quiera que estés~
Alpha Xenodis. Honedge aparecían de vez en cuando de la oscuridad, seguidos por pequeños pokémon un tanto curiosos que simplemente se quedaban mirando hacia mi persona... Eso da un mal rollo que no te lo imaginas, ¿sabes? Yo por ahí no paso. —Venga, solo quiero que aparezcan. Y dentro de poco fue lo que ocurrió: Apareció el sujeto que tanto buscaba hacia nosotros con una rapidez bastante notable. --Aegislash, Sombra Vil. Un golpe increíblemente rápido bastó para debilitarle y una pokéball fue suficiente para pararle. Tras eso salí de la fábrica y caminé al Norte del mundo espejismo.