Los ojos amarillentos de Wisemon se mostraron inexpresivos por unos instantes tras oír la decisión de Jake. De pie sobre su libro, no pareció mostrar emoción alguna... pero de repente, las letras rojas presentes en el enorme libro comenzaron a brillar. —Parense sobre los kanjis —indicó Wisemon—. Os llevaré a la zona de montañas! —¡Yippie, viaje gratis! —exclamó Guilmon, saltando. Él y Jake se colocaron sobre uno de los kanjis rojos. —Supongo que es más rápido que caminar, ¿no? —admitió Renamon, siguiendo el ejemplo del otro digimon. Junto con Matt, se colocaron donde Wisemon indicaba. De repente la luz roja brilló tanto que los cegó... y por unos instantes, todo fue oscuridad.
Hana Fairchild Cargando en las manos un par de aquellas deliciosas frutas que parecían naranjas pero sabían tan dulces, Hana y Biyomon se adentraron en la parte más septentrional del bosque, "El cuarto de Kunemon". Habían dejado atrás al chico y al niño y la muchacha agradecía mínimamente no tener que compartir el viaje con nadie más. Incluso si le tentaba la idea de hablar con otros humanos que habían corrido su misma suerte acabando en aquel extraño mundo digital; el Digimundo, era algo taciturna y arisca por naturaleza. No era una persona a la que le gustase demasiado socializar. —¿Decías que esos Kunemon vivían por aquí, Biyomon?— preguntó sin volverse, con un tono cauto—. Hmm... me pregunto cómo serán... Con Biyomon era diferente, sin embargo. La criatura era tan amable y tenía un temperamento tan alegre y cálido que Hana no podía evitar sentirse mínimamente contagiada por él. Le gustaba la compañía de Biyomon... su corazón que irónicamente buscaba alejarse de los demás se sentía menos solo en su presencia. Dirigió una mirada a su alrededor, curiosa. Una parte de ella sintía cierto interés por aquellas nuevas criaturas... otra parte cierto resquemor porque su acercamiento con otros digimon, dejando a un lado a Biyomon, no había sido lo que se dice cordial y cálido. Los Gazimon no eran criaturas muy hospitalarias al parecer. Se detuvo. —Buenos días— saludó a nadie en particular. Se sentía ligeramente contraria al hablar con alguien que, al menos por el momento, no podía ver—. Esto... ¿Kunemon? Mi nombre es Hana y esta de aquí es Biyomon... ¿podríamos hacerles unas preguntas?
Un par de ojitos negros se asomaron desde detrás de un grueso árbol tímidamente. Parpadearon un par de veces antes de asomarse aún más, como si estuviese cogiendo confianza en que no le iban a hacer daño. Tenía el aspecto de una especie de larva, con patrones de rayos a lo largo de su cuerpo color verde. Parecía algo indeciso… pero tras un momento de vacilación, lentamente comenzó a acercarse a Hana y Biyomon. —¡Todos, mirad! ¡Ha aparecido otro humano! —exclamó el digimon larva, al cual Biyomon identificó como un Kunemon. Desde atrás del mismo árbol se asomó un segundo Kunemon, y tras éste un tercero. El primer Kunemon se puso a dar saltitos en el lugar mientras los otros dos se acercaban al lugar a mirar. —¡Es cierto, realmente es un humano! —¡Oigan, oigan! ¡Vengan a ver! Al cabo de unos momentos, un grupo de unos treinta Kunemon había salido de entre la maleza y se encontraban ante Hana y Biyomon, examinándolas de pies a cabeza, aunque especialmente a la niña humana. Parecían bastante asombrados con ella. —¡Es alta! Bueno, no tan alta como los otros dos que pasaron hace un tiempo por aquí… ¡pero realmente alta! —¿Realmente no son de este mundo? ¡Que genial! —¡Se ven muy fuertes! —¡Apuesto a que ni el gran Wisemon pudo haber previsto esto! >> Opción A: Preguntar acerca del Digimundo >> Opción B: Preguntar acerca de Wisemon >> Opción C: Preguntar acerca de Gennai
Hana Fairchild Transcurrieron apenas unos cinco segundos desde aquel saludo. Y entonces, tras un grueso árbol, apareció una curiosa y extraña criatura bastante parecida a una oruga. Su cuerpo alargado era de color verde y estaba conformado por patrones de rayos negros. La repentina aparición de este ser fue totalmente inesperada para la muchacha, que retrocedió asustada. —¡Kyah!— exclamó. La criatura no pareció asustarse, sin embargo. De hecho se veía bastante alegre con la aparición de ambas recién llegadas. Incluso su mirada se iluminó. Biyomon no se equivocaba, parecían ser criaturas amables y cálidas los que vivían aquí al contrario de aquellos violentos Gazimon del Pueblo de los Inicios. Poco después, no mucho más de diez segundos, al menos una veintena de Kunemon habían formado un círculo entorno a ambas como si se tratasen de alguna especie de tesoro invaluable. Las observaban y hablaban con interés sobre ellas, con un interés casi científico, fanático, de alguien que ve algo que admira o le gusta. No perdiendo detalle alguno. Hana se sintió ligeramente turbada de inmediato. Tanta atención, tantas caras nuevas y ojos curiosos la ponían verdaderamente nerviosa. No sabía donde mirar y sus ojos iban de un lado a otro, confusos, tratando de comprender cual era el asunto. Una gota de sudor frío descendió por su mejilla. —A-así que los Kunemon son criaturas gregarias que viven en grupos, ¿eh?— musitó—. Cielos, esto es muy incómodo... ¿Qué demonios pasaba? Huía de la compañía humana y ahora se sentía como una atracción de feria en mitad de todos aquellos digimon. Todos esos ojillos brillantes, curiosos, clavados como agujas sobre ella... Enrojeció ligeramente, turbada, y sus manos fueron a sujetar su falda contra sus piernas porque los Kunemon eran bastante bajos y completamente extraños para ella. —¡Es alta!— exclamó uno de ellos de pronto, ilusionado— Bueno, no tan alta como los otros dos que pasaron hace un tiempo por aquí… ¡pero realmente es alta! —¡H-hey!— se quejó la joven Fairchild—. ¡Mido uno sesenta y dos centímetros! —¿Realmente no son de este mundo?— continuó otro, ignorando ese anuncio—¡Que genial! —¡Se ven muy fuertes! —No te acerques tanto... esta es mi burbuja personal, ¿entiendes?—le dijo a uno de ellos— ¿acaso conoces el término proxémica? —¡Apuesto a que ni el gran Wisemon pudo haber previsto esto! ... —¿Wisemon? Aquello último sí pareció captar la atención de la muchacha. Ese nombre nuevo que no recordaba haber oído en todo el viaje... algo dentro de ella le hizo sentir que era importante. Cambió aquella postura tan cerrada por una más comunicativa y abierta— aunque no dejó de sentirse levemente incómoda— y miró a los ojos al que parecía ser el jefe de todos ellos... el primer Kunemon que le había hablado. —¿Has dicho Wisemon?— repitió con interés—. ¿Qué o quién es Wisemon? Es como... ¿vuestro líder o algo así?
—¡Wisemon es todo un sabio, sí señor! —exclamó un Kunemon, asintiendo con la cabeza—. Aunque… no es nuestro líder. —¡Los Kunemon no tenemos líder! ¡Somos todos amigos! —Pero si tuviésemos un líder, yo eligiría a Wisemon… —¡Wisemon nos visita cada tanto, y a veces incluso trae regalos! —¡Sabe de todo; no debe haber nada en el universo que desconozca! —¡Una vez me regaló una Baya Dorada, y esas sólo crecen en la Montaña Infinita! —Cuando nos visita suele encontrarse en el estanque de agua que está más adelante… aunque aparece cuando quiere, realmente. —¡Es fuerte y muy inteligente! ¡Y dicen que puede viajar en el tiempo también! >> Opción A: Preguntar acerca del Digimundo. >> Opción B: Preguntar acerca del estanque de agua. >> Opción C: Ir a revisar el estanque de agua.
Hana Fairchild Hana escuchó atentamente toda la información que los Kunemon le otorgaban. Una parte de ella se preguntaba que tanto de lo que contaban era cierto, pero otra parte se sentía inclinada a creerles. ¿Qué sabía ella después de todo? ¿acaso podía ser escéptica en su situación actual? —Vaya... se oye como alguien bastante genial ese tal Wisemon... —murmuró entonces, llevándose una de sus manos al mentón en actitud pensativa— ¿Y puedo encontrarlo en la fuente de agua, decís? Si aparece cuando quiere... ¿crees que aparecería ahora, Kunemon? La mirada de Hana, atenta y curiosa, no se apartaba del camino que había más adelante, de donde se suponía aguardaba aquel estanque. Si la información de los ilusionados Kunemon era cierta y Wisemon era tan sabio como lo indicaba su nombre, quizás podría dar alguna pista sobre el paradero de Gennai. Alguna pauta sobre como regresar a casa. La idea hizo que su corazón se acelerase ligeramente. Con la mente puesta en esta misiva, Hana miró de nuevo a los digimon larva. A todos esos ojillos curiosos y brillantes que la observaban. De verdad que eran amables y cálidas estas criaturas... aunque su excesiva atención la enervase. —Agradezco vuestra ayuda— les dijo entonces, de forma genuina—. Vamos Biyomon, revisemos ese estanque. >>Oh, y quedaos aquí, ¿está bien?— les advirtió a los Kunemon antes de marcharse—. No nos sigáis, enseguida estamos de vuelta. Las palabras de Kunemon resonaron una vez más en su cabeza mientras caminaba. Era una persona curiosa por naturaleza, bastante inteligente a pesar de lo que pudieran pensar por su personalidad esquiva. El sentimiento de querer saber y conocer era muy fuerte en ella desde siempre. —¡Sabe de todo; no debe haber nada en el universo que desconozca! De todo, ¿eh? "Debo centrar mis prioridades— se dijo a sí misma—. Hana, nada de cuestiones existenciales por ahora." Opción C: Ir a revisar el estanque de agua.
Biyomon asintió con energía ante la decisión de Hana. Los Kunemon parecían dispuestos a guiarlas hacia allí, pero se detuvieron ante las palabras de la chica y su promesa de que enseguida volvían. —¡Claro, os esperaremos aquí! —Todo derecho por este camino se llega al estanque de agua… ¡es imposible no verlo! Al cabo de unos minutos de andar por aquel sendero boscoso, se encontraron con aquello… lo cual las tomó un poco por sorpresa. El estanque de agua se trataba en realidad de una enorme y lujosa fuente de agua, hecha de cristal. Era reluciente y bastante ostentosa, como algo que un humano multimillonario tendría en la entrada de su inmensa mansión. El agua corría desde la punta de la fuente y caía sobre el estanque que poseía debajo, en el cual se acumulaba agua fresca y cristalina. Era muy hermosa, pero… realmente, parecía un poco extraño encontrar un objeto como ese en el corazón de un bosque, a decir verdad. Ubicado junto a la fuente, sentado sobre lo que parecía ser un enorme libro antiguo, se encontraba un digimon con aspecto mucho más similar al de un humano que al de un animal. Se parecía a un hombre adulto, pero su cuerpo se encontraba completamente cubierto por una túnica marrón y una túnica beige cubría su pecho y rostro, el cual permanecía completamente oculto por la tela color beige, aunque se podían ver dos pequeños ojos amarillentos. Las dos alas que parecían nacer en su espalda, sin embargo, parecían ser la más clara evidencia que no se trataba de un humano. >> Opción A: Hablar con Wisemon >> Opción B: Hablar con Biyomon >> Opción C: Preguntar acerca de una cuestión existencial
Hana Fairchild Fue un camino corto hasta el estanque de agua... aunque la sorpresa de la muchacha fue bastante significativa cuando descubrió que el susodicho estanque no era otra cosa que una fuente. Una fuente de aguas cristalinas contruída en lo que parecía ser fino cristal. La pregunta entonces era... ¿quién había hecho algo así? Los Kunemon no se veían especialmente hábiles para tallar... y según sus propias palabras, ellos mismos pensaban que se trataba simplemente de un estanque. De cualquier modo era muy hermosa. La luz se reflejaba en el agua que caía desde arriba formando un pequeño arcoíris cuando los rayos traspasaban las gotas. Ocurría algo similar con el cristal. La verdadera sorpresa para la muchacha humana, sin embargo, fue la extraña criatura humanoide que descansaba junto a la fuente ataviado en una extensa túnica café. Parecía humano, pero los apéndices que nacían de su espalda a modo de alas y sus pequeños e inquisitivos ojos amarillos evidenciaban lo contrario. Ese era... ¿Wisemon? Realmente no lo imaginó así. De hecho la imagen mental que tenía Hana era la de una criatura similar a los Kunemon, o a los Gazimon, o al resto de digimon que había visto anteriormente. Criaturas de aspecto animal, no tan antropomórficas... Se sintió extrañamente nerviosa. Miró a Biyomon, como preguntándole en silencio si era o no buena idea acercarse... apretó los puños y dio un paso al frente. Debía ser asertiva, no podía permitirse dudar si quería encontrar a Gennai y regresar a casa. —Disculpe la intromisión... ¿Wisemon?— preguntó entonces. Se mordió ligeramente el labio inferior—. Los Kunemon nos han envíado hasta aquí. Dicen que usted es una criatura omnipotente, omnipresente y que nada escapa a su conocimiento. Tengo que hacerle unas preguntas. Opción A: Hablar con Wisemon
El digimon alzó su rostro al ver que Hana se dirigía hacia él. No hizo ningún otro movimiento, simplemente estudió a la chica con aquellos ojos amarillos que brillaban en la oscuridad de su rostro… y tras examinarla a ella y a Biyomon, asintió levemente con la cabeza. —Te escucho, jovencita. >> Opción A: Preguntar acerca del Digimundo >> Opción B: Preguntar acerca de Gennai >> Opción C: Preguntar acerca de Wisemon
Hana Fairchild Hana inspiró profundamente antes de hablar. Aquella criatura, la atmósfera casi solemne que la rodeaba, la intimidaba ligeramente. Luchó por mantenerse firme. —Es sobre Gennai, el único humano que habita el Digimundo a parte de nosotros— dijo—. ¿Dónde podemos encontrarle? ¿Qué puede decirnos sobre él? Es de vital importancia. Saber eso es todo lo que necesitamos por ahora. Opción B: Preguntar acerca de Gennai. Contenido oculto Me siento rara escribiendo post tan cortos, pero realmente no sabía que más decir xD
—Gennai… la entidad más misteriosa de la isla —musitó Wisemon; su voz era tan suave e intrigante como el susurro de las hojas—. Se encuentra bloqueado… en un lugar que ni siquiera yo mismo puedo acceder en estos momentos… >> Encontrarlo no es una tarea fácil. Muchos peligros deberéis correr para descubrir su paradero. Hay una maldad naciente en esta isla… una maldad pura sin igual. Derrotar al mal… ese es el deber por el que el destino trajo a los Niños Elegidos a este mundo. >> Opción A: Preguntar acerca del Digimundo >> Opción B: Preguntar acerca de los Niños Elegidos >> Opción C: Preguntar acerca de Wisemon
Hana Fairchild —¿E-eh? La muchacha no pareció esperarse en absoluto aquella respuesta. Ni siquiera Wisemon sabía el paradero de Gennai. ¿Que se encontraba bloqueado?¿Bloqueado en que sentido? ¿Atrapado? Hana miró a Biyomon de reojo, confusa...¿qué significaba exactamente todo aquello? ¿Gennai estaba en peligro? Meditó por un momento todo en silencio, tratando de procesar adecuadamente esa nueva información. Wisemon había hablado de un gran peligro, un gran mal que acechaba la isla. El ceño de Hana se frunció ligeramente a consecuencia del estupor. —¿Los Niños Elegidos?— repitió entonces, confusa—. ¿Se refiere a nosotros? Es decir, a mí y a todos los demás humanos que aparecieron aquí conmigo, en el Pueblo de Los Inicios... ¿quiere decir que fuimos... "elegidos" por el destino para vencer el mal de este mundo? ¡Eso no tiene ningún sentido! Ciertamente se escuchaba como algo típico de esos mangas de ficción y esos videojuegos que tanto le gustaban, no como una realidad. Algo que de hecho estaba pasando, algo que como ya había comprobado no era parte de algún escenario onírico. Pero Wisemon no podía estar mintiendo. Entonces... ¿Ella era parte de algún plan, dónde ni siquiera le habían pedido consentimiento? Ella no recordaba haber firmado ningún contrato para ser enviada a un mundo paralelo en contra de su voluntad. Tan lejos de casa. De un momento a otro, el humor de la muchacha humana pareció cambiar. Su inseguridad pasó y su gesto mostró una pequeña pero clara muestra de molestia y rebeldía. En cierto modo se veía algo irritada y dolida. >> ¿Por qué precisamente nosotros?— continuó— ¿Por qué yo? Siempre he sido una pobre marginada, nadie me tuvo nunca en cuenta para nada... ¿no es idealista pensar que fui elegida para esto? ¿Para salvar esta isla? Wisemon, ¿qué puede decirme sobre esto? Opción B: Preguntar acerca de los Niños Elegidos.
—Los Niños Elegidos por el destino… así los llama la antigua profecía —mencionó Wisemon, manteniendo el mismo tono sin inmutarse—. La profecía de Amida… habla acerca de jóvenes humanos traídos a nuestro mundo por los místicos artefactos conocidos como Digivice… >> Lamentablemente, se ha perdido la mayor parte de la profecía debido al paso del tiempo, así que eso es todo el conocimiento que dispongo al respecto. Sin embargo… si mi intuición no me falla, debo creer que tú y tus compañeros son los Niños Elegidos de los que habla la profecía, y por eso es que estáis en este mundo ahora mismo. Su papel en este mundo o cómo regresar al suyo… eso es algo que tendrán que preguntar a Gennai también. Él trabaja desde tiempos inmemoriables en la dichosa profecía… es probable que conozca aspectos que yo mismo ignoro. >> Opción A: Preguntar acerca del Digimundo >> Opción B: Preguntar acerca del Digivice >> Opción C: Preguntar acerca de Wisemon
Hana Fairchild Hana parecía profundamente contrariada. Se mordía ligeramente el labio inferior apretando los puños con rabia, y sus ojos se encontraban ligeramente humedecidos y vidriosos. ¿Parte de una profecía que se había perdido? Wisemon no podía ser tan omnipotente como decían los Kunemon si desconocía parte de esta. ¿Qué clase de excusa era que se había perdido con el tiempo? ¡Un ser que todo lo sabía no debería tener en cuenta nimiedades como esa! —¿Digivice?— repitió, y se apresuró a extraer el pequeño aparato del bolsillo de su falda. Lo sostuvo entre sus dedos y se lo mostró a Wisemon—. ¿Esto? >>¿Este extraño aparato que hizo cambiar de forma a Biyomon durante el combate contra aquel Gazimon me trajo hasta este lugar? ¿Es... alguna especie de portal dimensional o algo así? >> Opción B: Preguntar acerca del Digivice
Wisemon giró su cabeza y observó el aparato que Hana le mostraba con atención. Lentamente, asintió con la cabeza. —En efecto. No lo llamaría un portal dimensional… más bien un guía del destino. Con esto no hay duda alguna… sois los Niños Elegidos —dijo Wisemon crípticamente—. Los Digivices y vuestros digimons compañeros os ayudarán en lo que tengáis que hacer en este mundo… sea lo que sea, os deseo buena suerte en ello. >> Ha llegado el momento de mi partida. Puedo llevarlas a un lugar en concreto ahora mismo, elegid cuál será vuestro destino. Wisemon se había puesto de pie, colocándose sobre ambos pies encima de aquel enorme libro. ¿Acaso iba a transportarlos al lugar que ellos escogieran? ¿Cómo iba a hacer eso? —Los lugares a los que puedo llevaros ahora mismo serían… >> Opción A: La región del hielo. >> Opción B: La región del oasis. >> Opción C: La región del fuego. >> Opción D: La región de la oscuridad.
Hana Fairchild Algo turbada aún por toda la nueva información pero intrigada a partes iguales, Hana observó el Digivice en su mano con nuevo interés. Los Niños Elegidos de la Leyenda... de alguna forma sentía que todo aquello le venía grande. Si era cierto que ella era una de los Niños Elegidos, si tenía una misión que cumplir allí... ¿era ese el camino que debía tomar para volver a casa? ¿estaría a la altura de una misiva tan importante? Alguien había depositado en una persona como ella demasiada fe. No lograba entender porqué ella, porqué precisamente una persona tan huraña y cerrada, que había pasado toda su vida como un fantasma. —Así que guía del destino...— repitió las palabras en voz baja, observando el pequeño Digivice. La luz se reflejó por un momento en la pantalla—. Este aparato me escogió a mí... No logro entenderlo del todo, es descabellado cuanto menos... —Los Digivices y vuestros digimons compañeros os ayudarán en lo que tengáis que hacer en este mundo… sea lo que sea, os deseo buena suerte en ello. Hana se volvió de pronto para ver a Wisemon. Se había puesto en pie sobre aquel enorme libro viejo que reposaba en el suelo del claro. La expresión de la joven humana mostró repentinamente cierta sorpresa. —Un momento, ¿sea lo que sea?— repitió—. ¿Qué quiere decir con "sea lo que sea"? ¿Eso es todo? ¿Tenemos que averiguarlo nosotros mismos? Pero Wisemon parecía haber terminado ya su charla, el tiempo de esclarecer dudas había llegado a su fin... y Hana aún sentía que debía preguntarle un millar de cosas. Aún así, sintiendo que había varias cosas que se le estaban escapando, teniendo la impresión de que Wisemon sabía más de lo que decidía, decidió no presionar más. No era correcto... ella era una muchacha educada, sabía cuando era mejor callar. Se mordió el labio inferior, mordiéndose también sus dudas y quejas. —Ha llegado el momento de mi partida—dijo el Digimon—. Puedo llevarlas a un lugar en concreto ahora mismo, elegid cuál será vuestro destino. Hana lo observó con cautela. —Puede... ¿teletransportarnos?— preguntó—. Eso suena imposible. Pero después de todo lo que ha pasado, de mi despertar en el Digimundo y la existencia de criaturas digitales que hablan... realmente no me sorprende nada. Si ese es el caso, necesito pensarlo un momento. Meditó cuidadosamente las opciones a su alcance. ¿Dónde podía estar Gennai? La región del hielo se oía demasiado fría y la región del fuego demasiado cálida, no quería terminar materializándose en mitad de un volcán activo o un río de lava. Si era cierto que Gennai estaba atrapado, la región de la oscuridad sonaba como el lugar más óptimo para buscarlo... pero resultaba demasiado intimidante para sopesarlo siquiera. Hana intercambió una breve mirada con Biyomom y asintió, decidida. Tenía que terminar de entenderlo todo. Necesitaba llegar al fondo de ese asunto. >>Creo que será la región del oasis— sentenció—. Suena como un lugar perfecto para empezar a buscar. Opción B: La región del oasis.
Los ojos amarillentos de Wisemon se mostraron inexpresivos por unos instantes tras oír la decisión de la joven muchacha. De pie sobre su libro, no pareció mostrar emoción alguna... pero de repente, las letras rojas presentes en el enorme libro comenzaron a brillar. —Parense sobre los kanjis —indicó Wisemon—. Os llevaré a la zona de montañas. Biyomon fue la primera en hacer lo que le indicaban, y le sonrió a Hana. Parada sobre el brillante kanji rojo, parecía estar totalmente de acuerdo con la decisión de Hana… y una vez la niña hizo lo mismo también, todo se volvió oscuridad.
Frank Goose —¿Hawkmon? ¿Estás ahí? Había corrido hasta perder de vista a Hawkmon. Si ya era rápido en su aspecto de polluelo, ahora que había cambiado de forma y tenía alas más desarrolladas era imposible seguirlo de vista. Había decidido seguir en linea recta en el lugar donde lo había perdido de vista, y ahora estaba realmente dudando donde podría encontrarse. —¡Hawkmon!—volví a llamar. Minutos después me encontré en una suerte de claro. Varios extraños Digimon de aspecto de gusano pululaban por la zona, y una especie de estanque se podía ver al fondo. ¿Sería allí donde se encontraban los peces que había mencionado Hawkmon? Contenido oculto Nami Roronoa lo prometido es deuda uwu9
—¡Ey, Frank! Súbitamente, desde el cielo, descendió en picada Hawkmon, aterrizando a unos pocos metros del muchacho. Alzó un ala a modo de saludo apenas aterrizó, y extendió la otra como señalando el área a su alrededor. —Éste es el área de la que te estaba hablando… ¡y mira! Más adelante hay un estanque de agua… ¿qué quieres ver primero? >> Opción A: Ver el Estanque de Agua >> Opción B: Investigar el área alrededor >> Opción C: Hablar con los Kunemon
Frank Goose —¡Eahh!—Farfullé al ver algo cayendo hacia mí a gran velocidad. Por suerte, resulto ser solo Hawkmon.—E-espera, Hawkmon. ¿Que narices es este sitio? ¿Es una especie de escondite super-secreto o algo así? Giré la vista a mi alrededor, pero aparte de esos extraños Digimon reunidos en varios puntos de la zona, no encontré nada particularmente destacable. >> Opción B: Investigar el área alrededor