Conviviendo en ¿tú niñez?

Tema en 'Fanfics Abandonados de Naruto' iniciado por Nubesparky, 25 Agosto 2008.

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  1.  
    Dragonfly

    Dragonfly Entusiasta

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    Re: Conviviendo en ¿tú niñez?

    OMG!!!
    Me pregunto si en dos dias es el
    asesinato de los Uchihas o.o
    Es Sasuke-grande (xD) el que llegó
    por la ventana O.O
    Dios! me voy a morir de la intriga xD
    Saludos! Adios!
     
  2.  
    Alita

    Alita Entusiasta

    Sagitario
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    Escritora
    Re: Conviviendo en ¿tú niñez?

    Dios mio, que historia tan más impactante la verdad eres de los mejores escritores de por aqui, la redacción, orgtografía, la imaginación o por dios me facinó me dejaste sin palabras...quiero saber que va a pasar después, porfa sube la sig parte, está tan emocionante, no me dejas con la duda porfis, ¿Que pasará con Sakura y Sasuke-Chibi?¿Sakura Volverá al futuro?¿que le hará Sasuke-grande a Sakura?...Conti porfavor.:)
     
  3.  
    luna uchiha

    luna uchiha Usuario común

    Virgo
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    Re: Conviviendo en ¿tú niñez?

    Oh-My-God!!!

    no puede ser... Sasuke otra ves?? pero es q esta empeñado en arruinar la relacion que Sakura tiene con Sasuke-mini??

    Dios... que ira a hacer ahora Sasuke?? y ¿se va a enterar Sasuke-mini de la verdad?

    Espero la conti..!

    Saaayooo..!
     
  4.  
    Nubesparky

    Nubesparky Iniciado

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    Conviviendo en ¿tú niñez?
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    Re: Conviviendo en ¿tú niñez?

    No pregunte, por favor, si de verdad tienen piedad de alguien estresada por sacar buen promedio, por favor no pregunten.

    Lamento la demora, aquí la continuación.

    Capitulo 16: Luz.

    No me atreví a dirigir mi mirada, sin embargo podía notar la de Sasuke lo bastante centrada en la ventana. Mi espalda se azotó en un escalofrío aterrorizado, sentía un miedo irracional, independiente de ya haber contado la verdad, esta parecía ir de persona en persona esparciendo el círculo y lo peor de todo, es que la persona que se enteró era alguien que no debía estar involucrado, nunca pero nunca, debió haber estado involucrado.

    Ese era el futuro.

    Sin embargo, ya cambió el pasado.

    Y era esta la parte que me daba miedo.

    -Sakura, yo que tú explico todo –la matiz de diversión en su voz, profirió que me estremeciera. De verdad, no quería escuchar nada.

    -S-Sakura… -Sasuke podía escucharse un poco titubeante- M-me puedes decir… ¡¿qué hace este niño en tu habitación?! –dio un grito la bastante fuerte para que se escuchara solo en la habitación, sin embargo algo me perturbó. Él estaba enojado no asustado.

    -Oh, el niñito de mami esta enojado –y entonces reconocí la voz.

    Había sido una idiota al confundir la voz de él con la de Él.

    Pero más idiota había sido al no asegurarme de cerrar la ventana en plena tormenta con seguro, para hablar de algo tan delicado como lo era el tema.

    -Vete ahorael enojo era latente en mi voz. ¡Las cosas me estaban matando! No me sale una, después no me sale otra y ahora me sale que entra otro problema y… nada de lo que digo es lo bastante coherente para que me entiendan…

    -Oh, lamento molestarte, sensei –bramó divertido- pero ya terminé con la muralla, ¿puede ahora explicarme junto al niño de mami, la invención de tan fascinante y patética historia? –sonrió malicioso.

    Sasuke estaba que le sacaba los ojos. Porque él, seguía siendo un Uchiha y aunque varias veces se había tragado su orgullo, al parecer con el sujeto de la ventana no estaba muy interesado en dejarle pasar el tema.

    -¡Vete antes de que llame a aniki! –rugió colorado.

    Kansack pareció incrédulo ante el cambio de humor. Quizá, no se esperaba una reacción tan enojada o simplemente esperaba que actuara como un niñito de mami. Según sus propias palabras.

    El único problema en todo esto, era que…

    Me estaban IGNORANDO y yo era el CENTRO del tema, por lo tanto no DEBERÍA estar pasando ESTO.

    -Kansack vete, mañana hablamos, por favor –supliqué en voz baja con tono firme. El pareció un poco sorprendido y yo no lo culpaba. En todo el poco tiempo –porque a decir verdad no he pasado mucho con él aparte de unas cuantas sesiones de combate- que nos conocíamos yo jamás le había dicho ni por favor ni gracias y si lo había dicho, no se recordaba.

    -¡Tengo que aclarar algo! –exclamó alterado.

    -¡Mañana! –pedí de nuevo pellizcándome el entremedio de los ojos- Por favor…

    -Esta enferma –musitó despacio.

    -¡Ya la oíste, lejos de aquí! –gritó impaciente Sasuke mientras con el kunai que había lanzado Kansack lo amenazaba.

    -Sí, ya me voy –frunció el ceño- Mañana hablaremos, Sakura y esta vez no te escaparas –se retiró dejando un suave olor a hierba.

    Todo se me estaba escapando de las manos, las mentiras estaban siendo reveladas y mi cabeza ahora si empezaba a matarme.

    Sasuke por su parte, frunció el ceño ante ida tan repentina, le habían dejado con las palabras en la boca y la próxima vez no sería así. Giró la cabeza hacia donde me encontraba y después torció la boca en disgusto.

    -¿No iras a juntarte con ese tipo, verdad? –Preguntó mientras su cara –impaciente- se volvió en un gesto más disgustado.

    -Sasuke, por favor también ve a dormir –la cabeza me estaba matando ahora si fuerte, los ojos se me cerraban casi a la fuerza y de verdad que si seguía dando explicaciones, estaba casi segura de que explotaría o me provocaría una hemorragia en el cerebro.

    Cualquiera de esas dos opciones, en este momento sonaba tanto aterradoras como tentadoras.

    -No me trago tu historia ¿sabes? ¡Yo jamás traicionaría a mi aldea! Es el hogar de todo mi clan, jamás le daría la espalda –soltó enojado.

    -Tu problema si no me crees, y sigue pensando así, ahora vete –pedí con voz más forzada, ya estaba mareada.

    -Yo nunca dejaría atrás a mi aldea ni la destruiría, que te quede bien en la cabeza –bramó molesto y se marchó de allí no sin antes tirar una que otra mirada hacia atrás para comprobar que lo estaba escuchando- Noche –el susurró en que lo dijo, fue la gota que rebasó el vaso.

    Me escabullí entre mis piernas como signo de debilidad e intenté apretar mi cabeza con mis manos, tanto como pudiera. Estaba aterrada. No me importaba admitirlo, tenía miedo. Miedo de que todo me saliera por el caño después de tantas cosas vividas, miedo de despertar y darme cuenta que todo fue un sueño y descubrir que sigo sola, que siempre lo he estado o que tenga que regresar y descubrir un futuro peor al que era. Si fuera la última opción, quería estar muerta en ese caso, encontrarme con el peor dolor para después vivir eternamente en la paz.

    Esos eran los simples deseos a los que me quería someter.

    Para variar Sasuke ni siquiera creyó una historia tan verdadera como lo era su sufrimiento en lo que alguna vez fue el futuro. Pero de cierta forma, era mejor, una persona menos de la que preocuparme.

    El que Kansack se haya enterado era otra historia. El no tenía nada que ver en este cuento, nuestro encuentro fue tan raro como rápido, no creamos ni fuertes lazos como tampoco somos perfectos desconocidos. Sin embargo, el que su curiosidad lo embarcara a escuchar cosas que no debía, había sido un gran error. Eso le daba otra importancia al joven ninja.

    Ahora, pasaba a ser otro cómplice.

    Un cómplice que al menos sabría defenderse en caso de guerra y que no perdería a nadie en caso de que me fuera o muriera. De cierta forma, sabía que podría guardar el secreto en él, porque él no dependía de mí, tenía vida propia y eso era lo bastante bueno como para continuar con el legado de Pasado, Presente y Futuro. Me recordaba a Naruto.

    Naruto.

    Increíble lo que puedo llegar a pensar cuando estoy tratando un tema tan delicado como la muerte para pasar a mi buen amigo y fiel compañero.

    El último tiempo, me había comportado como una tonta. Estaba más concentrada en mis problemas y no me di cuenta de algo primordial. Una de mis razones para seguir en este tiempo desde un principio, era él. Defenderlo, protegerlo, pero por sobre todas las cosas, darle ese amigo que nunca tuvo en otro tiempo. Un amigo que pude ser yo en un principio, pero que no acudió por fantasías infantiles y obsesiones platónicas. ¡Por favor! El chico estaba a punto de cumplir años y yo ni siquiera me he pasado a visitarlo por un buen tiempo.

    Y ahora con todo revelado, tenía miedo de verlo caer mientras la sangre le rodeaba, como aquella vez.

    Todo estaba tomando su lugar de forma bastante incómoda.

    Y ahora si que mi cabeza me estaba matando. Porque la peor parte para razonar venía en este momento.

    El Sasuke del futuro, seguía aquí y estaba vigilándome.

    Y ahora no pude contener un pequeño sollozo. ¿Quién creía que alguna vez, lo vería y le echaría en cara todo lo que ha hecho? Los tiempos en que era una niña feliz y sonriente, había cambiado todo a esto. Ahora era una niña pequeña con grandes conocimientos y poco poder para fomentarlos al mundo y poder evitar grandes catástrofes, ahora, era la nada misma, y eso, él lo sabía muy bien.

    Él me podía derrotar con un simple dedo, sin embargo solo se mantenía en las sombras, sin causar movimientos fuertes ni suaves, solo se quedaba quieto.

    Sentí nuevas puntadas en mi cabeza y proferí un pequeño gritito adolorido.

    Tenía tanto en que pensar…

    Pero solo quería momentos de paz, salir como cualquier niña, ir al parque, comer helados y disfrutar de la niñez, pero eso ya parecía un lejano sueño que nunca podría ser realidad.

    Ya nada era igual.

    Mis padres no estaban conmigo; Sasuke aún no había perdido a su familia; Naruto ya no era tan maltratado por los niños y ahora hasta había un pequeño engendro del mal, llamado Kansack que llegaba a destacar.

    Todo era muy diferente.

    Abrí un poco la cama y me tapé fuerte con las sábanas, disfrutando de su calor. Me acurruqué en mi misma y después de mucho tiempo, solté un poco de agua por mis ojos.

    Después, de todo el tiempo que había estado aquí…


    Por primera vez, había llorado.

    o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o

    El día siguiente a mis dulces pesadillas vivientes, no me sorprendió la incrédula mirada de los Uchiha sobre mí. Mikoto estaba algo asombrada y parecía bastante sorprendida de mi cara fantasmal; Fugaku estaba más atento en observar el rojo de mi cara, en otras palabras, el camino de mis lágrimas, sonrió con sorna; Itachi no demostraba nada parecido a preocupación, arrogancia, sorna o enojo, estaba mirando indiferentemente mi cara, pero después –a lo que yo agradecí internamente- miró su desayuno y se levantó de la mesa, yendo a la puerta; y para mis acertadas suposiciones, Sasuke no prestó mucha atención, solo me miró y después continuó con su comida.

    Nada diferente a lo que realmente esperaba.

    -Sakura-chan, ¿qué sientes? ¿Te encuentras bien? –preguntó preocupada a la vez que con sus manos examinaba mi cara, tocando todo rastro inusual.

    -Déjala, de seguro por maniática no durmió nada, solo déjala sola –murmuró Fugaku con su ya característico, tono serio y fuerte.

    -No ahora, Fugaku – solté mis palabras con desgano, me alejé de Mikoto y caminé hacia la puerta mientras que con pereza hacía un gesto con la mano. Debía de ir a la academia, quizá sería la última vez.

    Antes de cerrar, pude sentir la mirada escéptica de Mikoto sobre mí, después cuando giró hacia Fugaku en busca de una explicación, cuando agitó los hombros en señal de ignorancia y la mirada de enojo, que Sasuke me envió.

    Las cosas iban de mal en peor, sin embargo ya no me importaba ¿saben?

    Empezaría a hacer las cosas bien.

    Primero lo primero, arreglar las cosas con la academia y los amigos que se suponía que tenía.

    Arreglaría todo como debe ser, y eso significada dejar las cosas como yo las conocía.

    Y no de la forma en que ustedes piensan.

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    Las clases de Iruka-sensei aun continuaban, pero en su mayoría, nadie prestaba atención. En especial porque la clase, no era nada interesante o importante, no, si ya sabías que podías estudiar eso en el libro, era solo teoría.

    Sentada a mi lado, se encontraba Ino. Últimamente no le había hablado en ningún momento como lo hacía antes, tampoco me mostraba tan alegre y se podría decir que no me acercaba mucho a ella. Eso tenía que quedarse así.

    -Ino, Ino –murmuré mientras con un lápiz le picaba el brazo.

    -¡Auch! ¿Qué pasa? –preguntó con el ceño fruncido.

    -¡Te tengo un buen chisme! ¿A qué no sabes quién me gusta? –reté, mientras los ojos de Ino se prendían como dos antorchas.

    -¡Frentona! Hasta que por fin te interesas en alguien, ¡dime! ¿Quién es el afortunado? ¿Naruto? –sonrió picara.

    -La verdad, no –sonreí abiertamente, como en los viejos tiempos- Es otra persona –dije.

    -Mm, ¿quién puede ser? Oh, ¡ya sé! ¿Es el vago, ese, em, Shikamaru? Tienen la misma cabezota llena de conocimiento… -comentó.

    -¡No! –Bramé un poco fuerte- ¡Es alguien muy popular! –solté sonriendo. Era una completa hipócrita.

    -¿Popular? Será… no, dijiste que lo odiabas, ¿es de un grado superior? –preguntó incrédula y con una sonrisa perversa en la cara.

    -No, es de este grado. ¿Sabes? Al principio, no me caía nada bien, pero después de conocerlo y compartir tanto con él, me di cuenta de que estoy enamorada –Ino pareció bloqueada- ¡Estoy hablando de Sasuke-kun, tonta! –reí graciosamente mientras la mirada de mi amiga cambiaba.

    -Dijiste que lo odiabas –pronunció Ino, mirándome seria.

    -Lo sé, pero ¿quién se puede resistir? ¡Es increíblemente guapo! Y no sabes cuanto me ha ayudado, es realmente amor, Ino –sonreí. Con farsa.

    -Esto, es imposible –pronunció riéndose un poco, casi nada- Esto es una broma, como sabes que me gusta, quieres hacerme una broma de mal gusto, no es verdad –comentó sonriendo falsamente.

    -¡Por Dios! No es una broma, dime ¿quién no se puede enamorar de Sasuke-kun? Es tan lindo, e Ino –paré mientras mi sonrisa se ensanchaba más- ¿A qué no sabes? Yo también le gusto –sonreí al ver que la cara de Ino se transformaba en sorpresa.

    -¡Arpía! –Gritó- ¡Sabes que me gusta, a pesar de que no te lo dije directamente! Sasuke-kun es todo mío, estoy segura que todo es un juego, ¡una frentona como tú, jamás llegaría a ser amada por Sasuke-kun! –bramó enojada mientras se levantaba en el asiento, llamando la atención de todo el salón.

    -Ino, ¿algo que quieras compartir? –Iruka-sensei paró la clase y miró a mi compañera, esta titubeó y respondió que no, volviéndose a sentar y dejando al maestro continuar su clase.

    -Te juro, Sakura –pronunció lentamente con odio en su voz- que a partir de hoy, nos convertimos en enemigas por el amor de Sasuke-kun y te aseguro, que yo, voy a ganar –dijo mientras me miraba con los ojos llameantes.

    -Ino…, a partir de hoy, ya no seremos amigas –dije mientras bajaba el tono de voz a uno más oscuro.

    -Jamás volveremos a serlo –el sonido del timbre, sonó atronadoramente mostrando el fin de clases. Ino se paró y yo también, nos alejamos mutuamente y caminamos hacia fuera, dejando en la mesa, el único símbolo de nuestra amistad. La pañoleta de Ino.


    Me sacudí en un escalofrío al imaginarme tan horribles escenas en este tiempo. Porque se suponía que nosotras teníamos que convertirnos en enemigas algún día…

    Pero yo no quería que se quedara así, y era por eso, que iba a arreglar las cosas. E allí el paso número uno para arreglar todo.

    Lista uno: Mejorar círculo de amigos (Ino, Naruto, Sasuke –al final-, Hinata –solo por Naruto-).

    De eso me encargaría, ya no dejaría las cosas afuera, por eso mismo, el día prometía ser largo.

    Sonreí.

    Empezaba a querer, el saber más de lo debido.

    -Ino –tomé un lápiz y le piqué el brazo.

    -¡Auch! ¿Qué pasa? –preguntó bajito mientras se sobaba la parte dañada.

    -¡A que no sabes, los chismes que te tengo! –dije mientras levantaba la mano en señal de alegría.

    -¿Tú, sabes cosas que yo no? –Inquirió escéptica- Es imposible –sonrió con suficiencia.

    -¿Ah, sí? ¡Veremos si esto lo sabes! –dije mientras sonreía abiertamente. Como en los viejos tiempos.

    Nos embarcamos en una charla que duró toda la clase, Ino parecía bastante fascinada ante mi faceta chismosa, quizá porque yo no era así y ella sí. Había que admitirlo, Ino técnicamente sabía todo de todos.

    El tiempo no pareció ser real, al ver que la clase terminaba y nosotras no andábamos ni por la cuarta parte de la historia. A lo que yo, tenía razón al decir que Ino conocía todo y cada uno de los chismes que ocurrían en Konoha, ¡la muchacha se había enterado de cosas que no me daba ni por enterada! Sin embargo, fácilmente yo podía dejarla noqueada con unas cuantas palabras. ¡Con el mayor chisme que ella jamás podría saber, a no ser que fuera por mí! – O dos intrusos más- o varias fan girls…

    -Ino –le llamé, ella sonrió entusiasta- Tú que sabes todo, ya debes saber, que Sasuke dio su primer beso, ¿verdad? –Sonreí con diversión al ver que la cara de Ino se desfiguraba en una clara muestra de sorpresa- Me tengo que ir, debo pasar por el hospital, ¡adiós! –me despedí amablemente y eché a caminar por los pasillos. Ino seguía parada en el mismo lugar donde la dejé, sin embargo, unos minutos después, comprendió.

    -¡FRENTONA! ¡VEN ENSEGUIDA Y CONFIESA A LA TRAIDORA, DEBO PREPARAR A LA TURBA DE FANS! –reí bajito ante la insinuación.

    Me pregunto, ¿qué clase de muerte me daría Ino, si le digo que fui yo?

    Ino. Listo

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    El hospital seguía lo bastante vacío, como para aburrirse, esperando a que un herido llegara. No había razones para esperar que entrara un herido gravemente, a no ser que fueran ninjas de alto rango que venían de una misión, lejos de eso, no había nada importante.

    Quizá por eso, había caído en un pequeño vicio.

    Al final, las cosas con Tsunade-sama, resultaron de las más extrañas. No se quedaba en Konoha porque tenía trabajo, no tenía algo pendiente, estaba en Konoha solo para pasar el rato. Sin embargo, nos salimos del tema. Después de la competencia y gran cosa, me hizo pagarle las quince botellas de sake –las cuales, tuve que pedir prestadas de una reserva secreta de la familia Uchiha- pero no me pidió nada de alejarme mucho de ella o no hablarle, es más, estábamos bastante entretenidas en un juego, en su oficina.

    ¿Quién dijo que las apuestas eran malas? ¡Sí, con el póker, me voy a hacer millonaria!

    No pude evitar pensar eso, es que de verdad las cosas resultaban tan maravillosamente fáciles cuando tienes cuatro ases en tu mano.

    -Subo la apuesta –dije mientras llevaba unas cuantas fichas al centro.

    -La igualo, muestra tus cartas –Tsunade llevo el resto de unas fichas al centro y espero a que enseñara mi lotería ganada.

    -¡Por Kami-sama! ¿Qué clase de poder psíquico tienes, que traes tan buena suerte? –preguntó mientras botaba sus cartas. Un par de jotas y un par de dieses. Tenía el juego en la bolsa.

    -¡Me tendrá que ayudar, ese era el trato! –sonreí victoriosa.

    -Ja, ayudar a una mocosa, que bajo he caído –masculló bajo mientras se frotaba las sienes- ¿en qué necesitas ayuda? –preguntó.

    -Ahora no, más tarde –reí ante la mueca de tumba que hizo mi futura maestra y Hokage.

    -Largo de aquí, niña, me quitas el aire –masculló entre dientes.

    -Tsunade-sama… ¿por qué sigue en Konoha? –pregunté mirándole en la puerta.

    -…- guardó silencio mientras miraba fijamente a la mesa- No es de tu incumbencia –soltó firme, mientras abría una botella de sake.

    Me marché sin decir nada más.

    -Aun que en realidad –le escuché murmurar lo bastante alto como para escucharle- No tengo ni idea, del porqué sigo aquí –sonreí ante lo último.

    Lista uno: Sigue pendiente.

    Lista dos: Ganar a Tsunade-sama. Listo.

    o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o

    Las cosas con Ino, marchaban bien y con Tsunade-sama, ya tenía unos cuantos favores para cobrar. Por ese lado estaba lista.

    Sin embargo, había dejado tomada una decisión, mi amistad con el resto (a excepción de Naruto, Hinata y Sasuke –muy a mi pesar-) la iba a dejar de a un lado, esperando que en un futuro no muy lejano, todos volviéramos a como se suponía que debía ser nuestra amistad y que volvieran esos grupos que antes habitaban Konoha, aunque con los cambios, ojala con uno o dos integrantes más.

    Ahora pasaba la parte en la que me sentía terriblemente culpable, lloraba suplicando perdón y esperaba pacientemente lo que por Kami, no fuera un rechazo.

    Ya, era broma.

    Lo único que debía hacer en estos momentos, era pedirle perdón a Naruto y quizá, gastar unas cuantas monedas para pagarle unos cuantos platos en el Ichiraku, -eso si es que no me dejaba en bancarrota-

    Sonreí para mis adentros en forma divertida. Era realmente raro el que Naruto no se encontrara en el Ichiraku, por lo que –como todos saben- ya tenía el lugar exacto en el cual encontrarlo.

    Pero, cuanta fue mi sorpresa al no encontrarlo por ningún lado del pequeño banquito del Ichiraku. Eso estaba mal. Naruto siempre, pero siempre iba al Ichiraku y más con Iruka-sensei después de clases. ¿Qué confabulaba el mundo en contra mía, que no quería que me disculpase con mi rubio e hiperactivo amigo?

    Me sentí perturbada. ¿Y si él sabía que lo buscaría ahí y se fue a otro lugar?

    No, demasiado astuto para ser Naruto.

    -Recuerda el futuro –dijo mi Inner sonriendo a mis espaldas- No es lo que parece –se burló mientras mi cara se desfiguraba en una señal de percepción.

    -Mierda –Que la tierra me tragase.

    Corrí –normalmente como buena niña de cinco años- hacia lo que era la academia, quizá mi buen amigo se encontraba en ese árbol en el que alguna vez se sentaba a observar a todos.

    Que decepcionante fue no encontrarlo en ese lugar…

    -¡Hinata-chan! ¿Qué te pasa? –fuertes exclamaciones llegaron a mis oídos y entonces noté que la voz provenía de… ¿atrás? -¡Hinata-chan! ¡No te mueras! –ahora los gritos eran asustados.

    ¿Qué parte de mis retorcidos ojos no habían visto a la gran pareja no declarada de Konoha en este lugar?

    Me di la vuelta, produciendo un leve mareo en mi cabeza. Y ya que nos salimos un poco del tema, aclaro, el horrible dolor de cabeza que producía estragos en mí ayer, seguía presente, pero al menos ya se aliviaba, al menos cada vez que sentía que hacía lo correcto, por lo menos para mí.

    Entonces los vi. La pobre Hinata era zarandeada violentamente mientras el inocente Naruto pensaba que a su dulce y tímida amiga, ya le había llegado la hora.

    -¡No! Eres muy joven para morir ¡despierta! –suplicó Naruto mientras zarandeaba aun más fuerte a Hinata.

    Me quedé lo bastante lejos para escuchar todo pero sin que estuviera en el campo de vista de mi hiperactivo hermano, y sinceramente, estaba en darme un ataque de risa o ir allá y patearle el trasero hasta que su machacada cara –o futura machacada cara- demostrara la peor expresión de dolor físico, antes vista.

    Me alegraba que estuviera con Hinata, eso hacía que los dos estuvieran bien y eso me alegraba, solo un pequeño problema… ¡¿quién en su sano juicio se pondría a llorar como Magdalena, al ver a una persona desmayada?! ¿Sería muy malo de mi parte, pegarle en este momento?

    -¡Dattebayo! Se me ocurrió una idea ¡quizás si le pateo un poco, se despierte por el golpe! –sonrió Naruto a la vez que su cabeza caí al suelo estrepitosamente.

    Y damas y caballeros, me honra presenciar mi fuerte pie en la cabeza de Naruto a la vez que mi histérica voz anunciaba lo que sería un futuro lleno de golpes e idas al hospital…

    -¡Ni te atrevas a pegarle o te juro que te muelo a golpes! –rugí mientras sacaba mi pie y le levantaba con mis manos.

    -S-Sakura-chan, perdón, pero, por favor, suéltame – pidió Naruto con dos grandes cataratas colgando en sus ojos.

    -Gr… -matar o no matar, e ahí el simple dilema- Mejor echémosle un poco de agua encima, al menos despertara –comenté mientras la levantaba.

    -Ah, ¡Dattebayo! Esa es buena idea –una nueva sonrisa de alegría curvó la cara de Naruto y esta vez me ayudo a cargarla, pasando uno de los brazos de Hinata por sus hombros.

    La llevamos no muy lejos de un antiguo banquito en la que la pareja estaba sentaba, justo al lado de los patios, a una pequeña llave de agua.

    -¡Yo lo haré! –gritó Naruto y desgraciadamente, abrió la llave al tope.

    Eso no hubiera importado, de haber una manguera que llevaría el agua a una zona un poco alejada, para que no nos empapáramos. Lamentablemente, al solo ser el grifo, el choque del agua contra el suelo, provocó una fuerte salpicada en nuestros rostros. Lado positivo, a nuestra querida Hinata se le ocurre despertar. Lado Negativo, Naruto seguía jugando con la llave y nosotras cada vez nos mojábamos más.

    -¡Naruto apaga la llave! –ordené molesta.

    -¿Q-qué pasó? –la voz de Hinata era como un pitido suave y relajante, quizá porque el volumen de su voz, más el pequeño aturdimiento no daban la sensación de molestia o enojo por haber despertado en una situación tan brusca.

    -¿Uh? –el rubio levantó la mirada de la llave para ver a Hinata conciente- ¡Hinata-chan! ¡Estas viva! –chilló de alegría y se echó de nuevo a abrazarla. A Hinata se le subieron aún más los colores a la cara, pero puede ser que mi mirada suplicante o el hecho de no comprender todo, le llevaran a no desmayarse. Aún.

    Luchando contra el agua, que ya se desbordaba formando un largo camino hasta un lugar desconocido, que ya sobrepasaba la vegetación, llegué finalmente a la llave para cerrarla.

    -Hinata-chan, estas bien, ¡hay que ir al Ichiraku para celebrar! –exclamó Naruto mientras alzaba un puño.

    -C-claro –el sonrojo de Hinata parecía permanente en su rostro.

    -¡Sakura-chan! ¿Vienes con nosotros? –inquirió.

    -Mm –podía ir con ellos y volver un poco más fuerte el lazo o dejarlos solos y cumplir el sueño de Hinata. Ahora si había un dilema.

    ¿Qué es lo que tengo que hacer?

    -No, gracias –sonreí con farsa- Pero ya te invitaré unos platos, ¿bien, Naruto? –cuantas risas surcaron en mi mente al ver los brillantes ojos de Naruto.

    -¡Dattebayo, es un trato! –Iruka-sensei se sentirá feliz al saber que ya no lo dejaré en bancarrota, ¡vamos, Hinata! –sonrió y con un gesto de la mano, salió despedido hacia el puesto de comida.

    -¡A-adiós, S-Sakura-san! –apenas distinguí la voz de Hinata por lo gritos afanosos de Naruto.

    -¡Adiós! –sonreí.

    Naruto y Hinata. Listo.

    Lista 1: Falta Sasuke.

    Lista 2: Completa.

    Lista 3: Hablar con Kansack. A continuación.

    o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o

    Ahora me encontraba enormemente extrañada. Que clase de genio era Kansack que al decir que mañana nos juntaríamos, ¿él no venía?

    Quizá debí decirle el lugar…

    …o quizá, el tonto, no era así, después de todo.

    Sentado a los pies de una muralla, se encontraba Kansack con los ojos cerrados, las manos con el pulgar y el índice tocándose y sus piernas en posición de indio. Estaba meditando y claramente se le veía bastante tranquilo. Hasta ahora.

    -¡Demoraste mucho! Vas a tener que hablar rápido, porque Ryumi me está esperando y no es muy paciente que digamos… -no escuché ni una palabra, desde que dijo el nombre de la muchacha.

    -¿Ryumi? ¿La chica que casi mataste hace poco tiempo? –Pregunté sin creérmela- ¿Qué clase de idiota sale con el sujeto que casi la mata? – Kansack se levantó algo avergonzado de su pose de meditación.

    -No la maté, ella se cruzó cuando estaba haciendo una técnica peligrosa, tampoco fue para tanto, salió dos días después –informó mientras se cruzaba los brazos.

    -Claro, después de que casi todo un equipo médico, depositó chacra en su cuerpo –musité incrédula- Y no es que yo haya contribuido con ellos, no… - y no me culpen, por darme aires de grandeza, mi autoestima no está muy alta.

    -B-bueno… -el rojo de las mejillas de Kansack se me asemejaban a esas pequeñas luces de Navidad- No me cambies el tema, tienes que explicar mucho, el niño es cauto, pero al menos yo sé que tú no inventas tantas tonterías juntas –bramó seco mientras desviaba la mirada.

    Me le quedé mirando. Pensando en cuanto había alcanzado a conocerme, Kansack, y de lo poco que yo sabía de él. ¿Es qué en serio, yo –la que antes había sido una dulce y amable niñita que siempre prestaba atención a los otros- me había portado así de egoísta, que la única razón por la que lo entrenaba, era para usarlo? Pequeña verdad descubierta. Sí, me había vuelto egoísta e iba a usar al pobre Kansack como títere de guerra para matar a tantos inútiles quisieran atacar, destruir o matar a la aldea.

    ¡Por Kami, soy un monstruo!

    -Al menos, uno bonito –dijo mi Inner, aunque sinceramente no sabía si lo decía, porque ella, era yo misma o en un intento de subirme los ánimos.

    ¡Que bah! Sirvió igual…

    -¿Podemos ir a un lugar en que las paredes y cámaras de seguridad con micrófono no vean ni escuchen? –pregunté.

    Vale, lo admito. Me estaba comportando como una maldita sabelotodo y superheroína que evadía todos los problemas, sin ningún pesar. ¡Que importa! Denme crédito, vivir dos veces la academia, la niñez y además estar preparando a niños para la guerra con conocimientos no debidos, ya es bastante malo en mi vida.

    Además no quiero el testimonio de mi locura antes de mi muerte…

    -Vamos… -me fulminó con la mirada y nos fuimos en un largo camino en completo silencio.

    Ninguno de nosotros, levantaba la mirada, para corroborar que el otro estuviera en el camino. Porque aun que era difícil saberlo, ya que por la artes ninjas, nuestras pisadas, eran suaves y casi sin rastro de sonido –aun que debo admitir, que eso se le daba mejor a Kansack que a mí-, casi como si flotáramos en el aire. Pero con la luz en las alturas, se notaban nuestras sombras, delatando, nuestra presencia al otro.

    Seguimos en silencio. Kansack pensando en algo que no me importaba y yo, si es que la situación me estaba superando y llevaba todo esto tan rápido, digo, le podría mentir y ya, se acabó el problema.

    Pero había que admitirlo, necesitaba a Kansack.

    Necesitaba de él.

    Necesitaba que al menos él, estuviera listo para lo que venía, -aunque desconocía que era de él, en el futuro- y aunque lo sometiera a una de las cargas más importantes, tenía que decirle la verdad, aunque me costara la vida.

    Porque yo dependía de Kansack.

    Al menos, para tener la certeza, de que sería un gran “maestro” sabiondo que estaría atento a los ataques hacia Konoha.

    -Lo que hago para salvar a mi aldea –pensé.

    ¿En que clase de líos me había metido?

    En los grandes y lo peor es que no escaparía de ellos, porque vivo en ellos.


    Mierda de mundos paralelos…

    Llegamos lo suficiente lejos como para no ver el edificio de mí “adorada” academia, ahora nuestro estiloso paisaje, era un cementerio de árboles, la mayoría de ellos con hojas secas, y solo uno con lo que se podrían llamar hojas “vivas”. Quizá debería darle a Kansack, la tarea de jardinero, digo, puede con el secreto de los tiempos… puede con un jardín. Y además… el lugar se me hacía peculiarmente conocido.

    -Creo que ya avanzamos suficiente, ahora habla –exigió y se sentó en una roca, lo bastante alta para que pudiera estirar las piernas sin problemas.

    Seguí detallando el lugar, en busca de algo conocido, sin embargo no recaí en nada interesante. Suspiré- No lo sé, dime que escuchaste primero –musité.

    -Dos ninjas, uno traidor, otro del lado de los buenos, y algo sobre sus nombres –resumió.

    Asentí distraída, en busca del objeto que me hiciera recordar- Correcto –murmuré más para mí que para él- ¿Qué quieres saber, exactamente? –cuestioné.

    -Explicar desde el principio, estaría bastante bien –comentó.

    Asentí, de nuevo.

    -Antes las cosas eran diferentes, digo, después, ¡ah! Es algo bastante complicado de explicar, me pierdo en los tiempos correspondientes… -expliqué.

    Él alzó una ceja dubitativo- Pues… has tu mejor esfuerzo.

    -Me ubicaré como si estuviéramos en un futuro no muy lejano, no te desconcentres cuando hablo en pasado, no lo mezcles con este tiempo ¿sí? –Noté que no entendió nada y yo tampoco- Solo sígueme el juego de que estamos catorce años en el futuro ¿ya, eso lo entiendes? –pregunté y el asintió molesto- Bueno, ¿por donde empezamos…? Ya sé. En Konoha, los habitantes estaban preparando el Año Nuevo. Como siempre estaban los aburridos y comunes adornos, los puestos preparados para vender y atraer a la clientela, y como no, los habitantes que paseaban de allí por acá, en espera de las doce. Todo era absolutamente normal. Sin embargo, algo inesperado sucedió… -tomé un poco de aire, empezaba la parte larga- Como ya sabes, cada año en la plaza se junta la gente para ver los fuegos artificiales –Kansack asintió- Pues también deberías saber, que si quieres a toda la aldea junta, excepto por algunas personas, ese es el punto ideal para atacar… y eso ocurrió. El ninja traidor atacó con su organización y equipo, a Konoha, destruyendo todo a su paso. Como debes saber, era algo notorio, que también habrían ninjas en la población que se concentraban en ese territorio y también debes de suponer que hicieron todo lo posible para salvar a la gente, pero lamentablemente, no logramos salvar a ninguno, nos ganaban en número, poder y habilidad, estábamos fritos…

    -Y como todo nos superaba, perdimos inevitablemente. Uno por uno, todos fueron cayendo, nadie quedó vivo, excepto, el ninja del “bando bueno”, aunque no sé si se le puede llamar así exactamente –sonreí frustrada- Al menos no se le puede llamar así, a alguien tan egoísta, pero bueno, mejor dejar de lado –retomé la historia- Cada familia fue cayendo en pedazos, sobre los escombros, porque los atacantes, querían hacer de Konoha un pueblo fantasma, un pueblo de cenizas, ¡y vaya que lo lograron! Sin embargo, algo bastante raro sucedió en ese momento. ¿Sabías que el ninja traidor, aún era buscado por su equipo? ¿El Equipo 7? –Kansack alzó una ceja- No los de ahora, te dije que no confundieras –le regañé- Pero bueno, el caso, es que él mismo, decidió destruir a sus compañeros, pero sorprendentemente, solo mató a su mejor amigo, a su compañera, la dejó viva y a decir verdad, el traidor, no la consideraba importante, solo una molestia, un dolor de cabeza…-Kansack abrió la boca- Porque pasó gran parte de su vida persiguiéndolo como fan girl –cerró la boca- El caso es que la dejó viva en el pueblo fantasma –resolví.

    -Vaya que eres parlanchina –sonrió burlón Kansack, yo le miré fulminante- Perdón, continua –pidió aún con la sonrisa.

    -No hay mucho que contar, después, solo que ella despertó y se encontró sola en ese pueblo, lejos de toda civilización que la pudiera ayudar. Obviamente, habían aliados en otras aldeas, pero ¿cómo ir sin siquiera tener un recurso como ayuda? Sería un suicidio y entonces, es que ella se dio cuenta –sonreí melancólica- Todo su amor, por el traidor, se convirtió en odio y juró ese mismo día, que lo mataría a cualquier costa, extrañamente, no tuvo que esperar a morir para cumplirlo, solo cayó desmayada y al despertar se dio cuenta, que podía empezar con sus planes de venganza ¿y a qué no adivinas? –Reí ante la expectación de Kansack- Al darse cuenta que podía cumplir su juramento, no lo hizo. Porque habían dos problemas.

    -Sorpréndeme –Kansack parecía más divertido de lo que jamás lo había visto en esta época.

    -Una de ellas, fue que el sujeto se encontraba bastante lejos de su ubicación actual, pero cuando lo encontró, a pesar de tratarlo con frialdad, no pasó mucho para que volviera a surgir ese sentimiento que había enterrado, había vuelto a quererlo –paré para pensar un poco en mis palabras, mientras, Kansack en su posición, murmuraba algo como “típico”- Pero el segundo problema, era un poco más serio, la pobre chica conocía demasiado, incluso más lo que debería y todo por una sola razón.

    -¿Qué? ¿Aprendió el conocimiento mundial o qué? –bufó fastidiado, se lo estaba tomando en broma.

    -No, peor. Se miró a un espejo, descubrió que se había convertido en una enana simplona y que había retrocedido catorce años en el futuro, donde empezó a generar cambios, tales como entrenar a un idiota niño de trece u once años, que me está tomando en broma, ¿te recuerda a algo o alguien? –pregunté sarcástica, mientras lo fastidiaba.

    ¿Creía que era broma?

    Pues vamos, a molestarle un poco.


    Kansack me miró con las cejas alzadas, después abrió la boca y soltó palabras, que dieron a merecer el premio Novel- ¿Me estas diciendo que la chica esa, eres tú? –preguntó.

    ¡Hurra! Viva la inteligencia de estos tiempos, ¡por Kami!

    Asentí molesta.

    -¡Es lo más gracioso que he oído! –Rió fuerte- Tienes una gran imaginación, pero ¿me podrías explicar enserio, lo que está pasando? –preguntó.

    Lo siguiente que pudo ver Kansack, fue mi cuerpo temblando por completo y no sabía si era de ira o de ganas de matarlo, ¿es qué no entendía, que estaba diciendo la verdad? –No estoy mintiendo.

    -¿Ah, sí? ¿Tienes alguna prueba? –cuestionó parándose, y caminando para agacharse frente a mí y fastidiarme un poco.

    Mis ojos relampaguearon de furia y estuve a punto de asestarle un golpe, que no le dejaría ir a su cita, pero…, los ojos me brillaron al notar, el por qué, de este lugar tan familiar.

    -Estabas sentado en ella –susurré.

    Kansack me miró extrañado y entonces giró hacia la roca. La miró incrédulo y se acercó para leer la inscripción. Después volteó con cara sorprendida y cuestionable.

    -No, no la hice ahora, es de hace poco tiempo, pero no la hice ahora Sabía que alguien la encontraría, pero de ahí a enseñártela yo misma, eso no estaba en mis planes… -ahora lo más interesante, era mirar las caras de Kansack y su boca entreabierta. Una mosca iba a entrar en ese lugar, si no empezaba a cerrarla.

    -Creo que cancelaré el encuentro con Ryumi –murmuró atónito.

    -¡Por Kami! Como crees… -sonreí malévola- Mejor ve con ella, distráete, entretente, disfruta ahora que puedes, porque te puedo asegurar que después de unas cuantas charlas, ya no tendrás tanto tiempo libre como ahora –le miré exigente y el acató como buen soldado a su general.

    Aunque debía admitir que la única razón, para dejarlo ir, era el no querer hablar más. Había abierto la boca hasta el fondo, y no quería empezar a tocar temas delicados, por lo menos no ahora, ya había tratado con el principal, pero ahora quedaban los restantes y quería tener mi propio tiempo para reflexionar.

    Caminé y me agaché a la altura de mi fabulosa prueba.



    Un pueblo con valores,
    Con gente humilde y trabajadora,
    Con ninjas de primera categoría,
    A todos aquellas personas,
    Que dieron su vida en guerra,
    Descansen en paz.
    31 de diciembre
    Hora de la muerte:
    11:38p.m


    Porque por esta lápida, es que estaba luchando.

    Porque era por Konoha, el que yo iba a vencer.


    Lista 1: Falta Sasuke.

    Lista 2: Completa.

    Lista 3: Completa.

    Lista 4: Arreglos al estilo Uchiha. Pendiente.

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    Pasearme por los territorios Uchiha, se había vuelto casi una costumbre, si no fuera por el hecho de que me molestaba enormemente las miradas indiferentes de los habitantes de vez en cuando, de seguro se volvería en algo largo y rutinario, sin excepción.

    Pero eso era algo imposible.

    Era igual de imposible, a que los Uchiha dejaran de lado el orgullo y se pusieran a bailar en ropa interior, por todo el pueblo. Absurdamente improbable.

    El caso, es que a fin de cuentas, nunca me había quedado demasiado tiempo paseando de un lugar a otro y sigo sin hacerlo.

    Caminaba lentamente por los pasillos de la casa Uchiha ya conocida por todos, recorría el lugar memorizando cada detalle. Quizá con lo que voy a hacer, no vería jamás la construcción.

    Entré a mi habitación y recorrí con la mirada cada detalle. Sabía que todo estaba igual que como me la entregaron, con la diferencia de que los peluches habían desaparecido de a poco –a pesar de que quedara una gran mayoría aún-, los roperos y estantes con cosas, en su mayoría libros y pruebas. Estúpidos papeles de academia.

    Pensándolo bien, era bastante corta mi experiencia en esta casa, aunque aún recuerdo ciertas cosas como, cuando intenté matar a Sasuke, las peleas con Fugaku, las peleas de Mikoto con Fugaku por que me “maltrataba” y un sin fin de cosas más.

    Me acerqué al pequeño velador y abrí el cajón. Dentro, estaba la cajita con el collar que Mikoto me regaló. Lo había llevado por un tiempo colgado en mi cuello, pero en tanto movimiento, no era muy útil, debido a la facilidad con la que se podía caer. Así que preferí guardarlo en algún lugar en el cualestuviera seguro.

    Tenía aún la extraña sensación de devolverlo. No importa que me lo haya dado premeditadamente ni nada por el estilo. Era más de lo que Mikoto me podía dar.

    ¡Es más de lo que tenía que dar! ¡Mucho más!

    Pensé en hablar directamente con Mikoto y entregárselo, pero eso también sería un acto demasiado valeroso de mi parte. Y para mi lamentablemente suerte, -y lo acepto- con la madre de los Uchiha involucrada me convierto en una cobarde, pero es su culpa. ¡Es como una madre! –nótese el “como”, mi madre sigue viva, aunque no tenga ni idea de donde está junto a mi padre- y era imposible, verla sufrir.

    ¡Maldición!

    La verdad era lamentable, lo que me mantenía unida a esta casa.

    El cariño hacia Mikoto; la indiferencia con Itachi; las palabras con Sasuke; por Kami, ¡si hasta iba a extrañar las peleas con Fugaku en caso de que me fuera! Sería tan ideal que me pudiera quedar…

    -¿No prometiste por Año Nuevo, que ibas a vivir en este tiempo sin pensar en las consecuencias? – Interrumpió mi Inner mientras se cruzaba de brazos- ¡Shannaro! Es increíble como no cumples ninguna promesa –chilló fuerte y desesperada.

    -No voy a cumplir promesas que lastimen a otros –susurré para mi misma, mientras acariciaba el dije con forma de cerezo- No mientras este aquí –cerré la caja involuntariamente y llevada por una fuerza superior, guardé la caja y me levanté de mi asiento.

    Caminé hacia fuera, justo para ver la pequeña mesita, en que Mikoto estaba sirviendo té, mientras Fugaku miraba la mesa sin ver realmente. Su indiferencia hacia su esposa era casi ofensiva y sin embargo, ella seguía como si nada.

    Lo que hacen años de matrimonio…

    -¡Sakura-chan! Que sorpresa de verte por aquí, generalmente nunca estas, ¿quieres tomar té? –dijo Mikoto mientras me señalaba la tetera.

    -No, gracias, Mikoto-san –dije.

    Fugaku siguió imperturbable, sin siquiera prestar atención a la charla. Solo estaba sentado con su té en la mesa.

    -A poco sigas dejando el té de lado, se va a enfriar, como tu cabeza, Fugaku-chan –sonreí burlona. Como siempre lo hacía cuando le molestaba.

    -Mocosa –reprimió el impulso de golpearme o hacer algo, por el simple hecho de ver a Mikoto observándonos.

    -Maldición, de verdad que voy a extrañar esto –pensé en voz alta.

    -¿Uh? –Mikoto me miró extrañada y Fugaku se fijó en mí, de reojo.

    -Digo, para cuando mis padres vengan por mí –sonreí falsamente a Mikoto que se fue extrañamente calmada hacia la cocina.

    -¿Has tenido noticias? –preguntó Fugaku sin insultarme, sorpresivamente.

    -Eh…no, no he tenido noticias después de la pequeña tarjeta para Navidad –respondí mientras le miraba.

    -Ah –gruñó.

    -¿Por qué no me insultas? Mikoto-san, ya se fue –musité mirando por la pequeña ventana de la cocina.

    -No se me antoja –respondió.

    -Eres aburrido, cuando haces eso, no hay gracia de molestarte si tu no me sigues el juego –expliqué sin prestar atención a su cara- Sé bien que también disfrutas el intentar humillarme, a pesar de no lograrlo, se te nota en la cara –murmuré.

    -Hmp –gruñó de nuevo.

    -¡Vamos! Te dejo que me humilles miserablemente una vez, con tal de que saques el lado hipócritamente malvado que tienes, pero que tanto me divierte –le ofrecí en bandeja. Él pareció considerarlo y después casi como burla, soltó una sonrisa arrogante, para después borrarla casi al instante. Eso era un insulto ¡se lo estaba pensando demasiado!- Podrías simplemente decir, sí, para dejar de fastidiarme –le miré con los ojos entrecerrados.

    -Demasiado fácil –susurró sonriendo de nuevo arrogante. Lo estaba haciendo a propósito.

    -A poco te quedes fastidiándome de nuevo, te juro que voy hacia Mikoto y miento como nunca lo he hecho, para que discutan, sé que ella lo odia, pero aún así lo hace, demasiado sobre protectora –dije, fuerte y alto.

    -Interesante. ¿Escuchaste Mikoto? –preguntó al aire.

    Mikoto azorada y técnicamente incrédula, me miraba como a una desconocida. Me habían pillado justo en el momento inoportuno y lamentablemente, ni siquiera me di cuenta de la trampa.

    -Mikoto-san, yo… -balbuceé. No sabía que decir.

    -No digas nada –bramó en un tono suave y tan firme que dio miedo- No digas ninguna palabra. Fugaku –el aludido le miró de reojo- Perdona, las peleas y los insultos, no te los merecías –el asintió con la cabeza, dando por aceptadas sus disculpas- Sakura… -le miré un poco apenada- No sabes cuanto me decepcionas… -se fue sin siquiera dejarme explicar.

    -Vaya… -murmuré, para pasar mi mirada a Fugaku- Te convertiste en un muy buen manipulador –él sonrió de nuevo arrogante- Se nota que la quieres, por eso no quieres discutir con ella –resolvía el rompecabezas en voz alta- Ten cuidado, con lo manipulador, podría hacerse en tu contra- Me levanté de mi asiento- Fue divertido, dejar humillarme –sonreí falsamente, él arrugó el ceño- Dale disculpas de mi parte, gracias por fastidiarme una vez más, destruiste muy bien mi orgullo –aún con mi sonrisa, me retiré de allí. Él sacó su sonrisa y arrugó más fuerte el ceño. Se estaba pensando demasiado las cosas.

    Salí de allí, sin esperar mucho, cuando entré nuevamente en mi cuarto. Mi sonrisa desapareció. Decepcionar a Mikoto no era precisamente lo que esperaba, pero bueno, así se arreglaban las cosas al estilo Uchiha.

    Con orgullo y dignidad. Hasta que estos quedasen destruidos.

    Tomé ciertas cosas de mi cajón del velador, unos kunai. Necesitaba entrenar un poco.


    Lista 1: Falta Sasuke.

    Lista 2: Completa.

    Lista 3: Completa.

    Lista 4: Completa.


    Ahora, solo faltaba Sasuke.


    o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o

    Recorrí todos los lugares en que posiblemente podría estar, pero no lo encontré en ninguno de estos. ¿Dónde se puede meter un niño de cinco años, con alto lenguaje no apto –insultos-, proveniente de un clan prestigioso?

    -¿Qué era lo que más le gustaba hacer a Sasuke? –

    -Entrenar –

    ¡Bingo!

    Fui por algunos alrededores, de lo que serían campos de entrenamiento. De nuevo no lo encontré en ninguno de estos. Se volvía más difícil de lo que pensaba.

    -¡Maldición! –resolló un grito no muy lejos. Y, ya que estamos aquí, ¿ven su lenguaje no apto? ¿Qué clase de niño es?

    -Que lo diga la más correcta –rodó los ojos.

    La ignoré y caminé hacia su sitio de entrenamiento.

    -Deberías tener cuidado, con esas cosas, te podrías matar –advertí mientras salía desde los árboles.

    Él me miró indiferente y siguió con lo que hacía, ignorándome.

    -Te va a salir mal el tiro –bramé de mala manera. Tiró el shuriken y como dije, falló.

    -Hmp –gruñó sin prestarme atención.

    -Tenemos que hablar.

    -Hmp.

    -Sabes, que no pararé hasta que hablemos.

    -Hn.

    -Buen chico –le sonreí burlona al ver que al menos se paraba para escuchar.

    -¿Qué quieres? –sonó muy frío, demasiado para lo que jamás me había hablado.

    Increíblemente, no sé si le dolió más a mi Inner que hacía círculos en el suelo, deprimida o a mí, que escuchaba en mi cara su tono. ¡Auch! Fue golpe bajo, aunque él no lo supiera. Las heridas se estaban abriendo.

    -Sé que no me creíste ninguna palabras de lo que dije, y está bien, no puedo hacer que creas algo por obligación –resumí mi monólogo, no me quedaba mucho tiempo- Pero aún así te quiero advertir, ten cuidado –él me miró con el ceño fruncido- Si, es raro que lo diga yo, pero… tienes que recordar que para que haya luz o tengas un buen futuro, también tienen que pasar cosas malas, o que haya oscuridad, pero, Sasuke… -arqueó la ceja- Vete siempre por la luz, sin importar que pase, ¿entiendes? –pregunté.

    -Estás más loca de lo que Oto-san creyó –musitó divertido.

    -Ja, ja. Ríete todo lo que quieras, pero hazme caso en eso –mis palabras sonaban muy… raras, pero necesitaba que comprendiera.

    -Claro, lo que digas –lo pensó un poco y después sonrió arrogante- ¿Nos vemos a la cena? –preguntó.

    Forcé una sonrisa- Claro –él siguió sonriendo y continuó entrenando, mientra yo olvidaba que iba a hacer lo mismo y me iba.

    De nuevo, increíblemente me costaba hacer esto.
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    Algo que ustedes no se imaginan o por lo menos, no todos.

    Lista 1: Completa.

    Lista 2: Completa.

    Lista 3: Completa.

    Lista 4: Completa.

    Lista 5: A continuación.

    o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o

    Sorprendido aún por las palabras de Sakura, no presté mucha atención a mi cita con Ryumi, afortunadamente, parecía que ella no se daba cuenta. Quizá porque ella hablaba y yo solo asentía como estúpido. Eso fue suerte, generalmente ella era bastante receptiva a mis emociones.

    Y ya que mi cita terminó, tenía pensado en ir a hablar con Sakura, solo para asegurarme de que no estaba bromeando, ni que yo estaba equivocado.

    ¡Diablos! –ugh, eso sonó muy mal- Era tan difícil entender los malditos enigmas de Sakura.

    En fin, con todo lo que podía, y mis habilidades, me trepé en un árbol alrededor de la casa de los Uchiha –enserio que jamás habría encontrado la casa, sino fuera por las fan girls de estos, porque la casa será grande, pero la de los Hyuga, es igual- Me trepé, por todos los lados, en busca de una cabellera rosada, ni eso encontré. Sin embargo cuando me fui por el lado este de la casa, -al lado de un jardín, bastante seco y que le estaban creciendo malezas- encontré a toda la familia sentada alrededor de una mesa. Me acerqué para escuchar.

    -¿Dónde estará, Sakura-chan? –preguntó la única mujer de la casa.

    -No sé –respondió el mayor de los Uchiha- Mikoto deja de preocuparte –bramó, sin embargo Mikoto no pareció escucharlo y salió del lugar. Reí ante el poco poder que tenía el patriarca de los Uchiha sobre su esposa.

    -Sakura, tarda mucho… -susurró el mocoso, de… ¿cómo se llamaba? Ah, sí. Sasuke.-Dijo que nos veríamos para cenar.

    Presté atención y me di cuenta, que habían tres puestos vacíos. El de…Mikoto, Sakura y… alguien más.

    -¿Hablaste con ella, Sasuke? –preguntó el patriarca.

    -Sí, Oto-san –respondió cohibido- Oto-san –el patriarca le miró- ¿Usted sabe por qué Oka-san no actúa como siempre? –cuestionó.

    -Digamos, que descubrió las artimañas de esa mocosa –sonrió arrogante.

    -¡No! –oímos resonar un grito por el pasillo, después los pasos violentos de una persona, y después a la madre de los Uchiha con rostro preocupado- ¡Se fue! ¡Se fue! ¡Tienes que ir por ella! ¡Se fue! ¡Se fue! –Gritó desesperada, mientras zarandeaba a su esposo- ¡Fugaku! –gritó empezando a sollozar.

    -¿Qué pasa? –El rostro imperturbable del patriarca de los Uchiha, se volvió ceñudo.

    -¡Se fue, Fugaku! ¡Sakura, se fue! –chilló tan fuerte, que me llegaron a doler los oídos. Sin embargo, eso me llegó a sorprender tanto o más que a ellos; más que Sasuke, que estaba con los ojos abiertos y la mandíbula desencajada; más que el… Fugaku que estaba con cara incrédula y más que Mikoto que estaba a punto de ponerse a llorar- ¡Se fue, se fue! ¡Fugaku, haz algo! ¡Sakura no puede irse, no puede irse, no sin esto, al menos! – las lágrimas ya salían por sus ojos desbordadas. Su cara era una mezcla de sufrimiento y angustia.

    Su manó se alzó y mostró una pequeña caja con un collar. Fugaku lucía un poco más accesible a las emociones, al ver el collar; Sasuke seguía igual de impresionado, de seguro pensaba, en la traición de Sakura, al prometer en vano; Mikoto seguía igual.

    Mi cara era también una extraña mezcla de cosas que no me imaginé sentir. Incredulidad, sorpresa, extrañeza y… raro, había algo que no reconocía.

    Me sentí, extrañamente perturbado y entonces decidí ir a la habitación de Sakura, para averiguar.

    Me costó bastante encontrarla, la casa era lo bastante grande para perderse y yo no era la excepción, sino fuera por el color rosa que se veía por las paredes, no me hubiera acordado de que esa era su habitación.

    Me metí adentro, intentando no atraer la atención de los Uchiha, para que supieran que había un intruso, en sus dominios. Busqué con la mirada y fue bastante extraño lo que encontré. Todo desordenado, papeles por allí y por acá, estantes desordenados y finalmente un serie de papeles que cautivaron mi atención, arriba de la cama.

    Me acerqué a ellos y encontré solo exámenes de la academia. No había nada interesante, hasta que me fijé en un papel que parecía extrañamente con gotas de tinta, después comprendí que no era eso y al leerlo, me di cuenta, del porque todo lo ocurrido.

    No importa, que era lo que planeaba Sakura, no la dejaría ir así como así. NO sin más explicaciones.

    Corriendo a toda velocidad, salí de la habitación dejando el papel con pequeñas tachaduras.
    .
    .
    Lista 1: Mejorar círculo de amigos (Ino, Naruto, Sasuke –al final-, Hinata –solo por Naruto-). Completo.

    Lista 2: Ganar a Tsunade-sama. Listo.

    Lista 3: Hablar con Kansack. Completa.

    Lista 4: Arreglos al estilo Uchiha. Completo.

    .
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    Lista 5: Salir de la vida de todos. Completo.


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    Seré sincera, no me acordaba de que el capítulo era tan largo, pero es mejor, así no pondré continuación en un tiempo xD (sí, tengo mi lado malo).

    ¡Nos vemos!
     
  5.  
    Baldur Prime

    Baldur Prime Fanático

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    20 Enero 2005
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    Escritor
    Re: Conviviendo en ¿tú niñez?

    excelente continuacion de tu fic
    me gusto mucho tu trabajo, sigue asi
    estoy ansioso por leer mas de tu fic
    es una pena que Sakura-chan tomara se plan a seguir al final
    espero que su idea resulte bien
    me alegro que haga mejorar el futuro de todos
    n.n
    si necesitas algo no dudes en llamarme
    con gusto te dare una mano
     
  6.  
    Alita

    Alita Entusiasta

    Sagitario
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    Re: Conviviendo en ¿tú niñez?

    Me encanta tu fic, la verdad me dejaste si palabras...
    aunque no me agrada la idea de que no subas otro capi por un tiempo, pero bueno...

    Solamente que mencionaré que tuviste una que otra falta de ortografía, con las tildes y la narración ahí si está bien:)
    En el uso del guión, es mejor utilizar el guión largo en las conversaciones. Fuera de eso...¡Perfecto!.

    Sigue así me facina tu fic, síguelo y que o jala que todo salga bien... xP

    ¡Adiós!:)
     
  7.  
    Etsuko-chan

    Etsuko-chan Usuario común

    Piscis
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    Re: Conviviendo en ¿tú niñez?

    ohayo!!!!!!

    ¿que diablos piensa hacer sakura? salir de la vida de todos es lo mas... ilogico. pero alguna razon de fuerza mayor debe tener ¿cierto? hizo todo lo que tenia que hacer con cada una de las personas. a naruto le dejo una "amiga" permanente. con ino volvio la rivalidad a causa de sasuke algo que al principio no era asi porque ella "odiaba" a sasuke. destapo su lado malvado y calculador frente a mikoto; todo por dejarse cachar "induciendo" a Fugaku a la maldad XDDD y con sasuke (me causo gracia lo del niño de 5 años con lenguaje no apto proveniente de una clan prestigioso; tu siempre me sacas una carcajada) estuvo mas facil de lo que creia; aunque creo que se debio a que a él no le gusta pelear con sakura y es facil de manejar (haber es un niño de 5 años!!!!)

    espero que continues asi X3 espero actualices pronto.

    sayito!!!!
     
  8.  
    luna uchiha

    luna uchiha Usuario común

    Virgo
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    Re: Conviviendo en ¿tú niñez?

    wow, es el capitulo mas largo que eh leido...

    y en que demonios esta pensando esa mocosa?? porque se fue?? a donde se fue?? que piensa hacer con su vida?? que acaso no sabe que si cambia tan drasticamente las cosas en el futuro seran peores, ¿no?

    bueno supongo que no habra conti hasta dentro de un tiempo por lo largo, bueno como sea, espero la conti!!
     
  9.  
    Nubesparky

    Nubesparky Iniciado

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    Conviviendo en ¿tú niñez?
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    Re: Conviviendo en ¿tú niñez?

    Mal, mal, muy mal. Primero que nada ¿se acuerdan demí? ¿Algo....del fic? ¿En que va? ¿Sí?
    Bueno. Último capitulo que tengo completo y escrito, así que después de no sé cuanto tiempo, todas las páginas están acorde.

    Mal por mí, deberé escribir pronto.

    Disfruten de la continuación, ahora voy a estrujar mi cabeza, para sacar algo bueno.

    ¡Nos vemos!

    Capitulo 17: Refranes.


    Como alguien alguna vez dijo. Lo hecho, hecho está. Sin embargo a pesar de estas palabras, el que inventó la frase jamás la completó. Si a si fuera, sería algo parecido a “lo hecho, hecho está, aunque esté todo mal”, al menos eso diría la mitad de las cosas que en realidad suceden, cuando se generan los conflictos por las cosas que hacemos. Había que admitirlo, solo el treinta por ciento de la cosas que hacemos, son buenas, para nosotros, para otros, para alguien. Aun que a veces el porcentaje sube, ¿por qué? Las cosas malas que hicimos, no parecieron tan malas después de una serie de sucesos inesperados.

    Lamentablemente, a mí no me dijeron nada de eso.

    No cuando abandoné a los Uchiha para evitarles un encuentro amargo; no cuando dejé a mis amigos y a mi intrépido confidente con explicaciones y dudas, que tal vez no puedan ser solucionadas hasta en un momento indicado; o tal vez cuando me decidí a ser testigo de la desdicha de Mikoto, desde un árbol alejado y oculto.

    Nada de lo que había dicho, había sido de casualidad. Estaba planeado.

    Y antes de que vean el lugar en que me encuentro. Deben ver esto…





    Mikoto Uchiha, era considerada una amable y respetada buena madre y esposa, por todos los que la conocían. Sabían de su cariño infinito hacía todos y de lo mucho que sufría por simples preocupaciones.

    Una vez, que todo sucedió, todo el barrio Uchiha, fue testigo de esto.

    -No pudo haberse ido, no pudo –sollozaba con angustia, mientras la marca de las lágrimas seguían presentes.

    Estuvo alrededor de una hora suplicando porque regresara. No sucedió nada.

    El único consuelo que tenía, era que su familia estaba lo bastante preocupada como para llamar al hermano mayor, para que regresara de una misión; que el barrio Uchiha, se pusiera a buscar a la niña desaparecida para que la pobre Mikoto dejara de estar preocupada; que Sasuke estaba igual o peor que ella.

    Y tal vez por eso, Mikoto se estaba tragando poco a poco las lágrimas. Porque sino lo hiciera, su reacción recaería mucho peor en Sasuke.

    Conocida como era de maternal, Mikoto dejó de lado su propio estado emocional y se preocupo del de su hijo, quien sorprendentemente en vez de estar gritando por allí buscándola, estaba acostado en su cama, mirando el techo, con cara indiferente, fría e ignorante.

    A Mikoto le dolía verle así.

    Era igual que Fugaku, solo que él ponía esa cara, porque la vida le había enseñado a ser indiferente con el mundo para evitar conflictos y para mostrar el buen líder que era.

    El que Sasuke actuara así, a sus tiernos cinco años de edad, era bastante malo.

    Mikoto no dejaría que se quedara así.

    -Sasuke-chan…-susurró mientras abría la puerta. Frunciendo el ceño en preocupación.

    -…- no respondió. Solo ladeó la cabeza dirigiendo su mirada a Mikoto.

    -¿Estas bien? –preguntó acercándose. Sasuke parecía seguir indiferente. Mikoto se preocupó más-Sé que la partida de Sakura-chan te afecta, pero ya verás que… -

    -Ella no regresará –le interrumpió con voz monótona.

    Mikoto casi sufre ataque cardiaco al escuchar esas palabras. Que su hijo dijera eso, era más doloroso que verlo por si solo. Entonces temió.

    -No…ella regresará, de seguro solo fue en busca de alguien o algo a su casa o… ¡tal vez fue a pedir información sobre sus padres, sí, eso! –exclamó con atisbo de esperanza.

    Sasuke le miró de nuevo, con la ceja alzada- No está ahí –escupió ignorando la cara de su madre.

    -Sasuke-chan, ¿por qué estas enojado? –cuestionó. No importa cuanto lo ocultara. Mikoto lo conocía demasiado bien.

    -No cumple sus promesas –bramó- Se cree demasiado importante para que todos la busquen –esto lo hizo con más fuerza- Hasta llaman a Aniki para que venga –frunció el ceño.

    -Eso, es porque queremos a Sakura-chan –explicó.

    -Es una idiota, jamás debió de haber venido –escupió cada palabra de veneno.

    -No digas eso –el tono sonó más firme de lo que hubiera querido. Sasuke alzó las dos cejas juntas y sonrió amargo.

    -Hmp, si hasta peleamos por culpa de ella –

    Mikoto le miró. Ella sabía perfectamente que su hijo no se sentía enojado con ella, sino…triste. De seguro le quería más de lo que pensaban. Pero ahora que se había ido, había dejado una pequeña frisadura en el escudo de su hijo.

    De pronto, por su cara pensativa, debió de recordar todos los momentos: la llegada, las peleas, las risas, las veces que peleó con Fugaku, por culpa de Sakura…

    Si hasta peleamos por culpa de ella.

    Cuando Fugaku le dijo, que ella solo fingía, para que su matrimonio fuera destruido, ella no creyó. Pero después de oír esas palabras:te juro que voy hacia Mikoto y miento como nunca lo he hecho, para que discutan”. Esa fue la prueba suficiente, para demostrar su culpabilidad. Sin embargo, después de decirle que le decepcionaba, recayó en algo que había pasado por alto: era solo una niña de cinco años, que cometió un error. Con esa frase en la mente estaba decidida a perdonarla, pero primero tenía que hacer la cena.

    -Sasuke-chan…-el aludido le miró de reojo- ¿Cuánto querías a Sakura-chan? –preguntó.

    -Hmp –gruñó. No parecía dispuesto a responder.

    -¿La querías mucho, verdad? –sonrió con tristeza.

    -…- no respondió, ni dijo palabra, solo se quedó callado mirando el techo.

    Con la frase de “el silencio otorga”, salió de la habitación y fue a la que alguna vez, fue hacia la habitación de la pequeña Haruno.

    Aún recordaba a la perfección, el ánimo, esfuerzo y alegría al oír que ella podía decorar la habitación de su nueva huésped. ¡Por fin podría poner a prueba, todas esos consejos de diseño, que sacaba de las revistas! Pero ahora, eso ya no le importaba.

    Inconcientemente, abrió el cajón de la mesa de noche, para ver la cajita con el collar. Tenía la esperanza de que volviera a buscarlo, por lo menos como señal de que de verdad le importó todo lo que pasó aquí. Pero al parecer, ella de verdad no quería regresar. Sacó el collar y lo aferró con fuerza en su mano.

    …¡Se fue, se fue! ¡Fugaku, haz algo! ¡Sakura no puede irse, no puede irse, no sin esto, al menos!...

    No podía irse sin el collar. Después de todo significaba el aprecio que le tenían, si ella lo dejaba, era como estar renunciando a un sin fin de recuerdos. No tenía valor más que emocional, aun que también económico. El que lo dejara era un desprecio hacia Mikoto.

    Junto sus manos arriba de su pecho y empezó a rezar a todos los seres, dioses y divinidades, para que Sakura regresara al barrio Uchiha. En silencio, se hizo la pregunta, si en verdad ella no iba a regresar. De nuevo, solo hubo silencio.


    “El silencio otorga”. Quien dijo esas palabras, deberían darle una buena patada en el trasero y de por más, condenarlo a la hoguera. Era una frase sin sentido, no porque uno se quedara callado, significa que siempre significa sí, todo era una burda mentira.

    Cuando secretamente dejé el collar en el velador de Mikoto, pensé en dejarle una nota, algo como un “ya vuelvo”, “cuídalo” ó “adiós”. Pero no ganaba nada, más que el desconcierto de la misma. Mejor lo dejé en su caja como si fuera el tesoro más preciado y lo dejé abierto, solo para que llamara la atención.

    Lo admitía, me dolía dejar a Mikoto. Era la segunda madre o tercera si lo prefieren y nos fuéramos al futuro, mas tenía que hacer lo que hice. Era necesario…

    “Lo hecho, hecho está”.

    Aun que tal vez, no todo sea así. No necesariamente las palabras son literales. Eso lo sabe Fugaku.





    Fugaku Uchiha, era conocido por su ofensiva indiferencia, su cara estoica, su buen liderazgo, su orgullo sin límites. Conocido por la exigencia que les da a sus hijos y por la confianza que deposita en el mayor. Un padre, bastante estricto, pero bastante más inteligente de lo que algunos piensan…

    Cuando Mikoto comenzó a gritar que se había ido, no creyó que fuese aquella mocosa que le había fastidiado la vida, desde que la vieron en la oficina del Hokage. Más bien pensaba, en alguien sin importancia, mas al oír a Mikoto llorar, no cabía duda, de que en realidad había huido.

    Por un momento, se había sentido felizmente realizado, mas al ver las lágrimas de su esposa, se había empezado a preocupar, aun que sin demostrarlo exteriormente.

    Cuando viró la cara para ver a Sasuke, estaba en estado de shock, si es que no estaba peor o con ataque de parálisis nervioso. De verdad, la escapada de la Haruno, no estaba resultando tan bien, como él pensaba.

    Afectaba a su familia de sobremanera y realmente eso no estaba en sus planes. En realidad, sus planes no tenían nada que ver con lo que estaba pasando, es más, estaban atrasando sus verdaderos planes, los planes del Clan.

    Y pensar que después de la pequeña reunión de Año nuevo, ya habían puesto fecha. El día en que Sakura Haruno saliera de sus vidas y sus territorios. Sorprendentemente, la fecha llegó antes de lo esperado y él como buen líder, debía de comunicar a aquellos que se encontraban en el fondo de los territorios Uchiha, que ya se debía de realizar lo planeado. Pero he ahí el problema, él no quería…

    Porque eso significaba, traicionar a su familia y a su aldea y aunque Fugaku había sido uno de los diseñadores del plan, de cierta forma lo detestaba tanto como a Sakura. Después de todo, había aprendido a apreciar un poquito más a la aldea, todo gracias a una insignificante niñita.

    Siempre había detestado a la pequeña Haruno desde que llegó a la oficina del Hokage, verla tan enana y débil, era casi una ofensa y más al saber que tendría que hacer de niñera, porque la chica no sabía cuidarse sola. El que la familia Uchiha se relacionara con simples aldeanos era inaceptable. Por eso el que lo empezara a insultar, degradar y todo, era simplemente el peor de los pecados. Quizá por eso se encargaba de fastidiarla tanto, sin embargo, reconocía algo, ver el lado fuerte y las contestaciones que daba, le corregían el pensar que era un ser indefenso.

    Pero, cuando le inventó a Mikoto que Sakura quería destruir su matrimonio, al parecer se excedió más de lo que debería con fastidiarla. No pensó nunca que llegara al punto de que Mikoto se sintiera tan decepcionada que dejaría de hablarle, digo… era Mikoto. Tal vez por eso es que también se extraño ante la actitud tan indiferente de Sakura ante la situación.


    “…Ten cuidado, con lo manipulador, podría hacerse en tu contra- Se levantó de su asiento- Fue divertido, dejar humillarme –sonrió falsamente, él arrugó el ceño- Dale disculpas de mi parte, gracias por fastidiarme una vez más, destruiste muy bien mi orgullo…”

    Con esas palabras, entendió mal al creer que simplemente hablaba por hablar. Estaba hablando enserio y no en la forma literal, le estaba advirtiendo bastante indirectamente, que se acercaba peligro si se seguía comportando así.

    “…gracias por fastidiarme una vez más, destruiste muy bien mi orgullo…”

    Pero eso era diferente, era una despedida y una no muy buena de su parte. Le estaba indicando que le había agrada que se molestaran, quizá incluso, había dicho a propósito esas palabras, solo con el fin de tener una excusa para marcharse.


    “…destruiste muy bien mi orgullo…”

    Ahora entendía. Lo había planeado todo.

    Frunció el ceño y decidió dejar de lado la reunión que había dentro del clan. No tenía ganas de ver la cara de viejos hipócritas que destruirían el lugar que una pequeña niña, le había enseñado, en una de tantas escapadas. Una aldea en la que vivían todos. Una aldea que pasaría de Konoha a Uchiha.

    “…gracias…”


    Increíblemente me agradaba el hecho de despedirme de esa forma. Un “gracias” parecía ser siempre la palabra que denotaba el sufrimiento después de decirla, mejor dicho, el cambio en el que nos someteríamos. Irónicas crónicas de la vida…

    Les confieso que si fuera por mí, habría hechos varios cambios, ahora que lo pienso. En especial, mi deber era evitar la destrucción del clan Uchiha. Por eso es que se suponía que debía de estar vigilando a Itachi. E ahí, el paso en falso. Jamás lo hice, porque a medida que me planteaba tareas, salían nuevos problemas.

    Pero para mi buena sorpresa, ¿ah qué no saben que él fue más astuto? Su título de prodigio, se lo tiene muy bien ganado. Fue más inteligente de lo que todo su clan piensa, más inteligente de lo que Sasuke jamás podrá llegar a ser, a su pesar. Aun que quizá… también está ahí sus más grandes debilidades. Itachi es un calculador, alguien que piensa antes de actuar.

    Repito las palabras importantes.

    “E ahí, el paso en falso”.

    Le llamaron de emergencia en una de las misiones más difíciles, que había tenido el placer de combatir. Por ello estaba bastante fastidiado. Sabía que su grupo no llegaría muy lejos sin él. Obviamente si a su edad estaba en el escuadrón Anbu, significaba que tenía mucho más potencial que cualquiera de la burda banda de ancianos que tenía por “equipo”, porque más que equipo, eran un escuadrón de “cada uno por su lado”.

    Cuando llegó no pudo estar más fastidiado, intentando inútilmente encontrar el lado positivo. Entrenar con su pequeño hermano, era una opción, sin embargo después pensó en lo cambiado que estaba y desechó la idea.

    Sasuke había encontrado un nuevo compañero de juegos.

    Y eso en parte, le gustaba. Porque significaba que tenía a alguien más en quien verdaderamente confiar. Pero el otro…


    “-Na, lo que pasa es que tu puedes salir cuando quieres, Itachi.- bufó.”

    Recordó, técnicamente la única vez que entablaron conversación entre los dos. Había sido algo corta, pero eficiente. Sin duda, había sido un encamino en una relación de por lo menos “conocidos soportables” y e ahí el problema que daba a que Sasuke cambiara a esa pequeña niña por él.

    Era demasiado fácil relacionarse con ella.

    Y por eso cuando le dijo esas palabras, se sintió repentinamente enfermo, claro que sin dejarlo demostrado.

    Porque tal vez las relaciones que Sakura forjaría en su familia, no iba a ser tan bueno como él pensaba. De partida, no tendría que haberse quedado tanto tiempo en su casa. Pero gracias a sus padres, que aún continúan en la famosa misión, según informantes, todo se complicó más.

    Ella no debía de involucrarse con su familia.

    Porque ella después no estaría con su familia.

    Y por eso cuando creyó haber echo bien, con el simplemente de no enlazar nada muy importante con Sakura, dio el paso en falso.

    Se equivoco de forma de demasiado errónea.

    Las tres formas de ver de los Uchiha, han sido totalmente diferentes entre sí, solo está el hecho de que están relacionadas por el mismo tema: yo.

    Me hubiera entretenido seguir observándolos desde distinto ángulos, pero obviamente ya no podía continuar, estando las cosas como están. En especial, cuando los finalizados dos días, a se acercaban y yo esperaba como alma que lleva el diablo, el que el sol se escondiera y cayera la noche. Después de todo. Esa es la ilusión de dos días.

    Sin embargo y aun que me gustaría contarles lo bueno que está la espera, en un cementerio con nadie a la vista, aún me queda el último caso Uchiha.

    Aún que no es muy importante, o ¿sí?

    Después de todo “A mal tiempo, buena cara”, Sasuke no ha demostrado mucho lo contento que está, ¿verdad?


    Vio muchas veces la misma mosca que seguí rondando en su habitación y sin embargo seguía hipnotizado por el vaivén de su vuelo. Suspiró frustrado, ¿Qué tontería estaba haciendo?

    De nuevo fijó la vista en el techo. Había pasado el día entero ignorando a todo aquel que hubiera venido para conversarle. Ellos ya debían de saber, que él no quería ver a nadie. Pero como siempre, ignoraban lo que quería. Después de todo eran Uchiha y como tales, todos debían saber de todo, y dar sermones de valentía y de no mostrarse débil ante nadie. Quizá por eso que Sasuke ignoró todo el discurso, porque su padre ya se lo repetía bastante y además de que eso no era lo que sucedía.

    En vez de gastar tantas palabras, debieron de pensar más como su madre. Porque ella fue la única que notó que era lo que sucedía con su hijo.


    “-Sasuke-chan…-el aludido le miró de reojo- ¿Cuánto querías a Sakura-chan? –preguntó.

    -Hmp –gruñó. No parecía dispuesto a responder.

    -¿La querías mucho, verdad? –sonrió con tristeza.

    -…- no respondió, ni dijo palabra, solo se quedó callado mirando el techo.”

    Ella fue la única que realmente notó lo que ocurría con él.

    Sin embargo también la ignoró. Porque a fin de cuentas, ella tampoco entendía que era lo que él quería. Quería estar solo, lejos de todo, en un lugar donde podría reflexionar y acallar todas las voces, que decían solo preguntas a su alrededor. Preguntas que él mismo formulaba y dejaba exponer como si fueran ideas robadas por otras personas.

    Entonces recayó en algo importante. Si tanto era su desprecio hacia Sakura y ella era la razón del porqué, estaba confundido, entonces solo tenía que olvidarse de ella, dejar de lado la época en que la conoció, dejar de lado, todo el tiempo que convivió con ella y si era necesario, olvidar la actitud que dejaba para ella.

    Adiós al niño feliz, demostrativo y expresivo y hola al niño inteligente, superior e inexpresivo que le calmaría de todo el dolor que una simple niña causó por mella del destino.

    Estaba todo arreglado.

    Eso era lo mejor.


    “A mal tiempo, buena cara”. Vale, sé que me convertí en una torturada niña que torturó a toda una familia. Digo, fui responsable de causar varios problemas y ahora resulta que soy responsable de causar en Sasuke al niño inexpresivo, frío y amargado, que todos conocemos y queremos u odiamos –más, odiamos-, en vez de Itachi que al destruir al clan Uchiha, haría que Sasuke se convirtiera en el estúpido, engreído, obsesionado con la venganza, que era.

    ¡Hey! No hice tanto mal como esperaba…

    Bueno, si lo hice, no deben ser tan expresivos ante eso.

    Sin embargo, es mucho mejor de lo que esperaba. Ahora si bien quedan cosas como que Kansack anda buscándome y que casi lo logra dos veces, todo esta un poquito peor de lo esperado, en especial porque en el cementerio en el que me encuentro ya es de noche y el viento comienza a soplar de manera turbulenta cuando, la noche es calmada.

    Quizá ya es hora de mi propio refrán.


    “No juzgues a un libro por su portada”.

    o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o
     
  10.  
    Baldur Prime

    Baldur Prime Fanático

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    Pluma de
    Escritor
    Re: Conviviendo en ¿tú niñez?

    excelente continuacion de tu fic
    me gusto mucho tu trabajo, sigue asi
    quien diria que la accion de Sakura-chan causaria eso
    pero debe de tener cuidado con eso, no sea que por querer cambiar la historia, que algo que a ella le afecte directamente
    estoy ansioso por saber que pasara ahora
    aqui esperare la continuacion de tu fic
    n.n
     
  11.  
    Hime Mononoke

    Hime Mononoke Usuario común

    Leo
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    Escritora
    Re: Conviviendo en ¿tú niñez?

    hey
    wolas
    valla valla...
    estos dos capis estan monumentalemente ecepcionales (me han dejado bokiabierta) y es que desde que son considerablemente largos contando el tiempo que tardas en publicarlo. Ademas de la itriga que mantienes nose ya espero con ancias el desenlace y ver bien que ocurre o nose lo que vallas a sacar de tu cedebro xDxD
    ...
    manejas bien y al maximo la intriga
    -.-
    ...
    ¡¡¡QUIERO SABER QUE SUCEDE AHORA!!!
    ...
     
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