Drake Orestes La primera gema cayó, pero seguí sin detenerme. Mientras la tierra que caía al suelo con los tantos barridos no ocultara del todo la gema hasta el punto de que se me olvidara su existencia, todo bien. 4/5
Drake Orestes La segunda gema cayó siguiendo la primera. Seguí picando hasta que se rompió el último pico, y ya más calmado me dirigí hacia la ciudad para cobrar.
Drake Orestes Ya puestos en camino, decidí simplemente comenzar. Solo estábamos de paso, no íbamos a ocuparnos en trabajar todo el día como había hecho la vez anterior. Así que, sin querer perder mucho tiempo, simplemente comencé. Sería mejor este trabajo si pudiera escuchar música mientras picaba... 1/5
Drake Orestes Seguí picando sin descanso, aunque la verdad esperaba que el pico se rompiera lo más rápido posible. Estaba bastante cansado del día anterior, solamente quería evitar dejar mi capital de joyas en cero. Así que solo quedaba hacer un barrido y esperar lo mejor. 2/5
Drake Orestes Encontré una piedra de tamaño irregular y muy brillante. Probablemente un cuarzo, pero en realidad no tenía valor. Lo dejé a un lado junto a la tierra y procedí a seguir con el trabajo. Ya no debía quedar mucho antes de que el pico se rompiera. 3/5
Drake Orestes Pues de momento no había suerte. Busqué cambiar de sitio esperando que sirviera de algo, y continúe con la labor sin descanso. Si conseguía o no la gema, realmente daba igual. Solo estábamos de paso. 4/5
Drake Orestes La primera y probablemente última gema del día hizo acto de aparición, y sinceramente, casi la paso por alto. Recogía gema y luego fui a la ciudad a cobrar cuando se rompió el pico. De ahí tendría que volver a la colina para seguir con mis cosas, pero la excavación ya de por si había terminado.
Drake Orestes Apenas llegamos, me senté un rato en el lomo de Tauros, a quien no pareció importarle mucho. Tauros intentó guiarme hacia la zona donde habíamos estado picando poco antes, pero le expliqué lo mejor que pude que ese no era mi destino. Quería volver a la guardia de los enmascarados, y fue hacia allí a donde los dirigí.
Drake Orestes Salimos de la cueva con Remoraid en brazos, quien no parecía importarle. Ni gustarle, tampoco. Remoraid no emitía ningún sonido, ni expresaba ninguna emoción, ni siquiera parecía haberse dado cuenta de haber salido de su hogar. Era un poco desconcertante, no sabía que le habían hecho pero podía entender que aquella especie había quedado en un permanente estado de shock, probablemente debido a las cosas por las que habían tenido que pasar. Era una lección que, junto a lo que había visto sobre los Buneary, siempre tenía presente: incluso en un lugar tan hermoso como Udan abundaba la crueldad. Me dirigí rápidamente a las colinas luego de pasarme por los mercados de la ciudad por un pico, y comencé a la labor nuevamente. De nuevo, mi idea no era quedarme mucho tiempo. 1/5
Drake Orestes Remoraid se había quedado en donde lo deje, mientras me concentraba en picar. No sabía si Remoraid estaba del todo convencido de querer formar parte de nuestro equipo, pero eh, por lo menos no se alejaba de nosotros. Eso debía significar algo, no? 2/5
Drake Orestes Con un barrido, me fui un poco más abajo a seguir picando. No salía nada por el momento, aunque tampoco me sorprendía. Había llegado a tener una muy mala racha los últimos días. Sin embargo, dado que no iba a quedarme mucho tiempo en la colina, decidí seguir insistiendo. 3/5
Drake Orestes Mi equipo por el momento parecía no tener problemas con Remoraid. Quizás era más fácil aceptar a alguien cando era imposible que diera problemas. Remoraid apenas llegaba a respirar siquiera. 4/5
Drake Orestes Ya con el pico en las últimas y sin que hubiera salido nada, simplemente tocaba esperar a que se rompiera para volver a la ciudad. Había días así, de mala racha. No se podía hacer más. Luego de cobrar, toqué la flauta de los cielos y me fui a Ciudad Jadi. 5/5
Drake Orestes Era agradable ir montado en el lomo de Tauros, para variar. Aunque parecía algo reacio de adaptarse a nosotros al principio, con el paso del tiempo pareció sentirse cada vez más confiado. Ahora podía montarme en su lomo, y aunque no era lo mismo que montar a Ark en Galeia, por lo menos me libraba de tener que caminar por varios minutos. Al llegar a la zona que habíamos elegido para picar, decidí dar comienzo al trabajo. 1/5
Drake Orestes El comienzo fue algo lento, como siempre. Este trabajo era por lo menos un noventa y nueve por ciento de paciencia, y el resto era práctica. De un barrido logré que cayera una gran cantidad de piedras, pero nada de gemas por ahora. 2/5
Drake Orestes De momento, no había suerte. Me puse de cuclillas un rato para tomar aire, mientras revisaba el montón de tierra en el suelo para asegurarme de que la gema no había salido disparada hacia algún lado. Cuando recuperé las fuerzas, decidí continuar.3/5
Drake Orestes Por fin la primera gema hizo acto de presencia, y seguí cavando con impaciencia. La gran mayoría de las veces una gema venía acompañada de otra, y no creía que está fuera la excepción. 4/5
Drake Orestes ¡Había acertado! La segunda gema estaba ahí, y si tenía suerte, aún podía sacar una última antes de que el pico se rompiera. Todo era al final cuestión de suerte. 5/5
Drake Orestes Esta vez mi camino en la colina era solo de paso. Me monté en el lomo de Tauros y me relaje en el paseo, mientas poco a poco nos dirigimos a nuestro siguiente destino.
Drake Orestes Llegué a la Colina directamente dispuesto a ponerme manos a la obra. Al igual que las últimas veces, solo venía de paso, y esperaba sacar algo de provecho a aquel pequeño paseo antes de seguir fortaleciendo a mi equipo. Sin más, comencé a picar. 1/5