Colectivo [Colectivo] Le Rouge - Colección de historias

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por Ceci, 30 Marzo 2016.

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    Ceci

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    No sé si para esas épocas entraría el concepto de 'pitufa', pero si lo existiera, Zaac seguro lo habría usado como unsulto con toda la crueldad del mundo. Mady, eres como un gato chico, no conoces de peligros xd. Zaac le hubiera arrancado la garganta sin pensárselo dos veces si ella no fuera importante. Ya es de conocimiento popular que él tiene un agujero negro en donde debería estar su corazón, lmao.

    Admito que el hecho de que termines enrollándote con quien te vio crecer es tan fangirleante como enfermizo, pero vamos, démosle gracia a la existencia de los vampiros que permiten que pasen estas cosas (? sin que sea tan impactante a la vista (????).

    Y Nana, no me sorprendería que mañana no vieras el sol amanecer (?). Como bien dices, a Zaac la paciencia no le va a durar toda la vida, y seguramente no le duraría ni cinco minutos no bien Mady desapareciera de su vista LOL. El hecho de no poderse desquitar con algo lo va a tener toda la noche en vela, con toda seguridad.

    Qué manera de reír xd.
     
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  2. Threadmarks: En la red social [Syel & Leslie | AU | Le Rouge]
     
    Amane

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    Atención: Esto es la continuación [o algo así (?] de otra PM de Tarsis. Palabras Mensuales - Fanfic - Habían días [Syel&Leslie]

    ~En la red social~
    [Vídeo]

    Su rostro se notaba terriblemente sonrojado. ¡Se estaba muriendo de vergüenza! ¿Qué había hecho él para merecerse eso? No molestaba a nadie, no se relacionaba con nadie y nadie se relacionaba con él… todo estaba bien así. ¡Pero no! ¡Esa endemoniada chica tenía que haber hecho precisamente eso! ¿Por qué demonios a él? ¿Por qué?

    Por culpa de la bruja esa, toda la Universidad lo estaba mirando mientras cuchicheaban y reían. Se reían de él. ¡Se iba a enterar!

    Syel corrió hacia el interior del edificio, en busca de aquella cabellera anaranjada tan llamativa. ¡Y ahí estaba! No hizo falta mucho pues, como siempre hacía, estaba coqueteando con un chico intentando conseguir su número. ¿Y qué mejor lugar para ello que los pasillos?

    —Tú —murmuró el francés al alcanzar a la pareja, cogiendo a la chica por el brazo. Ella se quejó pero no le importó al chico.

    —¡Suéltame! ¡Bruto! —se quejó pero de poco le sirvió pues Syel más que ablandar, forzó más el agarre. Y después la arrastró hacia el cuarto de la limpieza. En ese momento le daba igual si alguien pensaba cosas indebidas, él sabía que de ningún modo algo así ocurriría.

    —Eres una bruja. Borra ese vídeo de la red social de la Universidad. Ahora —exigió con toda la acritud que podía expresar.

    —Oh~ ¿El pequeño Syel está avergonzado? —La muchacha dijo con una risilla malévola—. Bueno, pues mala suerte.

    —¿Aun me guardas rencor por ese vídeo? —preguntó, casi incrédulo, a lo que Leslie le dirigió una mirada asesina, frunciendo el ceño—. ¡Oh vamos! ¡No seas infantil! ¡Lo borré! ¡No me interesa tener un vídeo tuyo desnuda! —mentira. El vídeo seguía ahí.

    —¡Sssh! —lo calló rápidamente, poniendo sus manos sobre la boca del otro—. ¡Syel! ¡Mierda! ¡Cállate! —luego se separó y jugueteó con sus manos nerviosamente—. Sí, lo hice por venganza. Lo quitaré si me dejas hacer una cosa… —propuso.

    Syel lo sopesó, presintiendo que podía ser lo que ella quería. ¿Merecía la pena dejar su orgullo de lado por un momento para salvar su tranquilidad.

    —Hazlo—. Y cerró los ojos, por su bien.

    Claro que a los segundos sintió los delicados labios de la escocesa sobre los suyos, en un fugaz beso.

    —¡Genial! ¡Ahora mismo lo borro! —y con una felicidad impensable, la chica salió del cuarto, casi dando saltitos.

    Syel esperó un momento. Tenía que asimilar que había aceptado un beso de la bruja esa. Rápidamente se borró el carmín que había dejado sobre sus labios y salió del lugar cabizbajo, lo mejor sería que olvidase lo que había pasado por su propio bien.

    Desgraciadamente para él, rumores y rumores se repartirían entre todos los estudiantes y algo le decía que su tranquilidad y el pasar desapercibido se había acabado. Maldito el día en el que empezó a relacionarse con ella.
     
    Última edición: 21 Septiembre 2016
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    HAHAHAHAHAHA.
    De verdad que me has hecho reír muchísimo. Porque es justo eso, ella ha sacado a Syel de su zona de confort, como hablaba ayer con @Kyland, Syel no es un malo maloso o algo así, sólo le gusta estar solo, que le den su espacio y que no lo jodan. Él vive en su propio mundo. Leslie se ha encargado de mancillar esa tranquilidad y la línea que pone en el contacto con los demás. El beso es el claro ejemplo, ¡vamos! Él se lo imaginaba, cerró los ojos y todo, es que Leslie ha sido muy insistente con él, y si no quería chismes, no fue muy inteligente al meterla en el armario... jajajaja. Original de tu parte continuar mi pm. :D
     
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  4. Threadmarks: Demasiado complicado [Mady&Leslie]
     
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    Demasiado complicado [Mady&Leslie]


    N/A: Ninguno, salvo Syel es mío. Disculpen si cometí OoC con los suyos, pero tenía la idea y debía escribirla.
    Mención: —Caroline @Lexa —Madelaine @Kyland —Leslie @Amane —Ulrich @Aikawa



    Sentía como toda la ira le invadía en el momento que recordaba lo que había ocurrido minutos antes frente a la puerta del francés. Había ido amablemente a hablar con él, y el muy imbécil no había esperado ni siquiera a que ella explicara a que se debía su visita cuando le cerró la puerta en la cara, ni siquiera había escuchado con claridad que había dicho, pero estaba casi segura de que había sido “piérdete”. Ella se había quedado de pie frente a la puerta, con ganas de agarrar ese delicado y blanco cuello y partirlo en dos. Pero en cambio se había dado la vuelta, indignada, con las mejillas enrojecidas y una furia que era un peligro para cualquiera a su alrededor.

    Estaba enfurruñada, sentada en el marco de la ventana, dejando que el sol le diera de lleno en la cara, la sensación y el hormigueo de la luz le distraía de sus propios pensamientos. La dulce vocecita le sacó de su ensoñación.

    —¿Qué haces ahí, no te molesta el sol? —preguntó, viéndole directamente con esos ojos azules tan dulces como un cielo despejado. Leslie se acomodó el cabello tras la oreja, suspirando, al tiempo que movía sus piernas a un lado, quedando de espalda al sol y de frente a Madelaine.

    —Un poco, pero me distrae. Estoy enojada. —Se cruzó de brazos con actitud infantil, realmente estaba enfurruñada.

    Los labios de Madelaine se abrieron en una perfecta o. De todos los vampíros de la mansión a la escocesa era a la que jamás había visto de malhumor o enojada. Siempre andaba con una sonrisa, de un lado a otro, a veces bajo el sol, a veces de viaje. Incluso se había llevado a Mady a su habitación para que le ayudase a elegir ropa, por eso le sorprendía tanto el humor en ella.

    —¿Por qué? —cuestionó por segunda vez. Ese fue el pase que Leslie necesitaba para soltar todo.

    —¡Los hombres! ¡Nunca te fijes en uno Mady! Son tontos, maleducados, arrogantes, idiotas, gruñones, insensibles, resentidos, sin corazón. Te ignoran, te corren, no te quieren besar… —comenzó a despotricar, mientras Mady asentía con entusiasmo.

    —Sí, Syel es un tonto —dijo la pequeña y delgada rubia. Leslie se sonrojó hasta el principio del cabello.

    —¡Yo no dije que fuese Syel! Pero sí, ¡Syel es el peor de todos! Es un tonto, maleducado, gruñón, arrogante, insensible, sin corazón, ¡es el peor, el peor! —resopló con enojo, apretando las manos en puños.

    El níveo ceño de Mady se frunció pensativo, recordando una conversación que había tenido con Caroline sobre eso mientras ella le peinaba.


    —Caroline, ¿por qué Syel y Leslie se besan? —inquirió, haciendo que Caroline le diera un jalón de pelo involuntario de la sorpresa.

    —¿Cómo sabes que ellos se besan? —inquirió la más grande, retomando el cepillo sobre el sedoso cabello rubio de Madelaine.

    —Porque los vi. Aunque Syel la empujó. ¿No es un beso tocarlo? ¿No es ella una vampíra? ¿Por qué él la besa? ¿La ama? —El torrente de preguntas vino uno tras otro. Caroline le devolvió la mirada a través del espejo frente a ella.

    —No lo sé, pero si él deja que lo bese. Debe quererla mucho, porque ese tipo es un patán. —Le sonrió ampliamente—. No tienes que preocuparte por eso, él sabe cuidarse solo.


    Y desde ese día, lo había pensado mucho.

    —Leslie. Syel te ama —dijo sin más. Leslie se calló al instante, conmocionada.

    —¿A-Acaso él te lo dijo? —Mady negó con rapidez.

    —Pero él deja que entres a su cuarto y te sientes en su cama, él deja que lo toques, aunque te empuje, el te repara tus cosas y va a tu habitación. Si no te quisiera, ni siquiera te hablaría. Te ignoraría como nos ignora a todos —respondió, encogiéndose de hombros como si aquello fuese lo más obvio del mundo. Los ojos de Leslie se iluminaron y una sonrisa se extendió en su rostro.

    —Gracias Mady. Te traeré un hermoso vestido de mi próximo viaje. —Le dio un beso en la mejilla, antes de perderse en los pasillos, seguramente nuevamente hacia la habitación del francés. Los gritos a los segundos en el piso superior, le confirmaron su sospecha. Syel estaba gritándole que lo dejara.

    Madelaine sonrió, dispuesta a seguir su camino inicial hacia su habitación, Ulrich venía caminando distraído, con un jugo en las manos y le sonrió al verla.

    —Uli, ¿tú también besas a la Sra. Dárvula?

    Ulrich escupió todo el jugo atragantado, llenando la ventana. ¿Qué demonios…? Madelaine sólo se rió, disculpándose, antes de seguir su camino, dejando a un muy conmocionado Uli detrás de ella.

    El amor era algo complicado, demasiado complicado para ella.
     
    Última edición por un moderador: 19 Octubre 2017
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    JAJAJJAJA OMG TARS AMÉ ESTO DEMASIADO XDDD

    Osea, Leslie enfadada es un peligro xD ¿Sabes es de que cuando una persona amable se enfada, es el fin del mundo? Pues algo así con Les (?

    La interacción de Mady, por favor, que chiquilla más adorable, no puedo. Y la verdad, me encanta la relación de estas dos [aunque no es como que se hayan relacionado mucho (??] porque Masy es como la hermana pequeña de Leslie y la pequeña no teme tanto a Les así que askldna es adorable, simplemente.

    Jajaja y tan preguntona ella con Caroline xD ¡Pero es verdad! Syel le hace caso a Leslie, ¡y mucho! Además, le regaló una cajita de música, lo hizo por su propia cuenta... es obvio que siente algo por ella. Aunque nunca lo diga, aunque nunca diga siquiera que son amigos, se nota la química e.e

    Y pues, lo amo. Y amo como se le pasó todo el enfado solo con esas palabras de Mady asñdnas

    Jajajaja y los gritos de Syel cuando ella va a buscarlo de nuevo, porque realmente se sabe que el francés quería su compañía e.e

    EL FINAL JAJAAJAJAJAJAJAJ *dies* Morí de risa xDDD Pobre Uli, tuvo que tener pesadillas esa noche o algo añsndajd

    Me ha encantado, de verdad, necesito más cosas así en mi vida <3 Amo como escribes y si es con esta clase de tramas ñlasdna
     
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  6. Threadmarks: En la mansión [Mady | Le Rouge]
     
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    Chicas, quería probar a manejar vuestros personajes y pues espero no haber hecho mucho OoC, lo siento ;-;
    @Kyland (principalmente tú me puedes criticar mucho (?), @Aikawa , @Domeneghi y solo mencioné a Caroline, pero igual @Lexa
    os quiero chicas, no me odiéis (?


    ~En la mansión~
    [Sentimientos]

    Mady se encontraba sentada en un sillón, moviendo los pies al ritmo de una melodía imaginaria, viendo con una mirada llena de curiosidad a los habitantes de la mansión que pasaban.

    Aquel día era uno de suerte pues muchos miembros se desplazaban delante de su posición, creándole la oportunidad perfecta a la pequeña rubia de poder observarlos y conocer más en profundidad sus sentimientos.

    Los primeros en aparecer frente a sus dulces ojos fueron Syel y Leslie. Mady rio entre dientes, ansiosa por ver que les pasaba a esos dos aquella vez. ¡Siempre era tan divertido ver sus peleas! Porque, sinceramente, los enfados de Syel hacia la vampiresa no eran los típicos enfados que mostraba con todo el mundo.

    —Leslie, ¿tú no te ibas de viaje? ¿Cómo muy lejos y durante mucho tiempo? —preguntó el francés, claramente molesto por la presencia de la vampiresa tras sus pasos. Se paró en seco justo delante de la rubia, aunque no intencionadamente, y la otra chica tuvo que imitar su acción por su propio bien.

    —¡Pero Syel! ¡Te dije que necesitaba urgentemente el reloj arreglado para hoy! ¡No puedo irme de viaje sin eso! —contestó ella con la misma molestia, dándole un golpe al suelo con su tacón mientras se cruzaba de brazos.

    —¿No puedes presentarte ante tu “novio” sin un regalito estúpido acaso? —soltó en respuesta el otro, con total acritud pero sin pensar que sus palabras podrían ser malinterpretadas.

    —¡No lo has arreglado para que no vaya a verlo! —afirmó la chica casi con incredulidad, para después sonreír, algo perversa.

    —¡Claro que no! ¡Estás loca! —y con esas palabras el humano subió de nuevo a su habitación, esperando huir de la tormenta que se avecinaba.

    Pero no. Leslie era cabezona, así que era obvio que iba a seguirlo para seguir molestándolo con el tema. A saber cómo acabarían esos dos en ese día…

    Mady ladeó la cabeza tras ver como la vampiresa le guiñaba un ojo. ¡Vaya! La habían pillado viendo la escena. ¡Y eso que estaba bien escondida! Es decir, el sillón era tan grande que la tapaba completamente.

    No le dio tiempo a buscar otro escondite mejor pues segundos después apareció la señora Dárvula junto a Uli, hablando con cierto nerviosismo sobre los objetos de la chica. Ambos estaba tranquilos, sí, pero el tema del que discutían crispaba a ambos. Realmente crispaba más a Uli y divertía a Dárvula.

    Nuevamente estaban hablando de la inmensidad de objetos que la señora Dárvula traía y, para colmo, metía en la habitación del pelirrojo porque no cabían en su propio cuarto.

    Realmente, Mady agradeció que Caroline viniera a recogerla en ese preciso instante pues temía que el humor de la vampiresa cambiase repentinamente como solía pasar y tuviese que ver una escena nada agradable.

    Aquel día, en la mansión, Mady sintió que había bastante movimiento. Y ella estaba muy contenta de poder haber visto los susodichos. Siempre se sentía afortunada por poder saber un poco más de aquellas personas con las que compartía su vida.
     
    Última edición: 21 Septiembre 2016
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    Jajajajaja, Syel es celoso. Y de Leslie más. Su relación es tormentosa, voluble y gritona. Pobre Uli, soportar los caprichos de Dárvula no debe ser nada fácil, jajajaja. Ambas relaciones son muy graciosas. ¿Y Mady? ¿Y Caro? Zaac no es ningún dulce jaja.
     
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    Cine [Syel & Leslie | AU | Le Rouge]

    Sus ojos azules estaban fijos en la película que se reflejaba al fondo de la sala. Tenía la mano puesta en el posabrazos de la silla y la cabeza recostada de su mano. A su lado, su novia Leslie Ness, con su cabello rojizo cayéndole bajo los hombros y sus ojos verdes pendiente de todo menos de la película. La bipolar, había pasado el principio de la película llorando y ahora no hacía más que tratar de colar sus manos por el pantalón.

    —Ni a balazos, Leslie —gruñó, quitando por tercera vez la mano de la chica de su entrepierna. Syel era alguien con un sentido de privacidad excesivamente fuerte, jamás haría esas cosas en el cine y arriesgarse a ser visto por todos. Suspiró, tratando de enfocar su atención en la estúpida y ridícula película de amor que ella había elegido ver. A veces se preguntaba cómo demonios esa mujer era su novia. Ella había insistido, insistido e insistido, mucho, muchísimo. Y Syel admitía que era una mujer hermosa, atenta, que besaba bien y muy dispuesta en la cama, por eso pasaba por alto el hecho de que fuese completamente volátil, estresante, irritante, terca, fastidiosa, ¿ya había dicho irritante?

    Se tensó por completo al sentir su mano nuevamente sobre su virilidad. Respiró profundo para evitar gritarle en medio cine. La tomó de la mano y la sacó del cine, cerrando la puerta del baño de hombres tras él. Todo el mundo estaría en la película y el que no, que se hiciera sobre sus pantalones, porque él no dejaría la puerta abierta. Si ella quería sexo, pues se lo daría, así tal vez viera la condenada película.

    —¡Syel! ¡Pero si estoy viendo la película! —Se quejó, tratando de seguir sus pasos mucho más amplios que los de ella. Syel frunció el ceño, bufando por lo bajo irritado. ¿Qué estaba viendo la película? ¿En qué universo? Porque en el cine no hacía más que molestarle.

    —Cállate —bufó, volteándola para tomarla de esa forma, estaba en falda y facilitaba todo. Leslie se volteó, colocando las manos en su cadera:

    —No. —Se acercó a él y comenzó a buscar la hebilla de su cinturón para desabrocharlo. Él le detuvo, frunciendo el ceño.

    —No me voy a desvestir en este baño cochino. En realidad, no me voy a desvestir. Sabes que no me gusta —negó, abrochando de nuevo su correa.

    —¡Syel! ¡Yo quiero! Siempre tan bruto, yo desnudándome y tú quedándote con tu ropa mientras lo hacemos. —Se cruzó de brazos enfurruñada, inflando sus cachetes en un gesto infantil. Syel enarcó una ceja hacia ella, escéptico.

    —Ok, no tendremos sexo. —Se encogió de hombros dispuesto a salir del baño, después de todo, para él, el sexo nunca había sido la prioridad, sólo un agregado que había empezado a disfrutar con ella. Pero tampoco era algo que le mataba si no lo tenía. Después de todo, el contacto físico era algo que aún con ella, le costaba llevar. Así que usualmente, cuando tenían sexo, él la desvestía, la saboreaba y disfrutaba de ella, pero no permitía que ella lo tocase, ni lo desnudara, mucho menos le hiciese sexo oral. Ella no tenía porqué quejarse, él si la atendía como es debido. Pero desde un tiempo para acá, Leslie tenía entre ceja y ceja "corresponderle", ¡pero si él estaba satisfecho así! ¿Para qué tenía que buscar cosas donde no las había? Ella no dejaba de decir que él la dejaría, bah, estaba bien con ella. La soportaba y estaba satisfecho. ¿Para qué más?

    —¡Syel! —replicó, jalándolo hacia ella. Nuevamente atacando su cinturón, mientras él evitaba pudiese desabrocharlo.

    —¡Deja Leslie!

    —Déjate, Syel.

    —¡No!

    —¡Yo quiero!

    —¡Suelta!

    La puerta frente a ellos se abrió, el personal del cine tenía las llaves en la mano y los veían estupefactos mientras un niño entraba corriendo al baño. Syel y Leslie enrojecieron avergonzados, saliendo –literalmente-, corriendo del baño ignorando olímpicamente como el personal encargado iba a interrogarlos para pedirle una explicación para una escena como aquella, que no debía darse en un lugar público. Syel no se detuvo hasta alcanzar su auto y entrar en él, la puerta del copiloto se abrió y entró Leslie.

    —Es tu culpa —murmuró mientras arrancaba completamente avergonzado y humillado. Leslie a su lado suspiró, encogiéndose en su asiento… esto le costaría al menos una semana y unos cuantos objetos brillantes para que volviese a hablarle.
     
    Última edición por un moderador: 19 Octubre 2017
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    Amane

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    JAJAJAJAAJAJAJAJJAAJJJAJA

    OH

    DIOS

    MÍO

    NO PUEDO XDDDDDDDDDDDDDD

    He amado tanto este escrito que ni sé por donde empezar. ¡Es que creo que debo empezar por el final! Ese final es tan épico xD Con el guardia de seguridad pillándoles en plena acción. ¡No, no! ¡Lo mejor es que ni siquiera estaban en plena acción! ¡ESTABAN PELEÁNDOSE POR EL MALDITO CINTURÓN! YO NO PUEDO MÁS DE RISA, LO JURO XDDDDDDDDDDDD

    Y bueno, en sí la situación es muy divertida porque Leslie es tan cambiante xDDD Y pervertida e.e

    Syel me encanta xD Él así como: Pero chica, decide de una vez. ¿Quieres sexo o no? Y bueno, el hecho de que no la deje hacer nada y ella así como: Pues no que quiero hacer algo también, me mata, porque sería totalmente así.

    PERO AUN NO SUPERO EL FINAL, DE VERDAD XDDD

    *Se va a escribir su parte* e.e

     
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    Nota: Este fic es la primera parte de este otro: Ni a balazos

    ~Cine~
    [Feliz]

    Leslie Ness caminaba feliz junto a su pareja, dirigiéndose hacia la sala de cine.

    La chica había insistido muchísimo para ir a ver esa película romántica junto a Syel. Y al francés no le había quedado otra más que aceptar, o si no iba a estar reclamándoselo una vida entera. Ya suficientemente irritante era escuchar su voz todos los días, no podía imaginarse que pasaría si encima la escuchaba quejándose.

    Ambos entraron en la sala que les correspondía, la número 2, y tomaron asiento en el lugar que les indicaba las entradas.

    —Me han dicho que es muy buena —empezó a hablar ella mientras la sala se llenaba de parejitas cariñosas o mujeres solteras que venían a imaginarse su vida como en la película—. Los actores principales, el director e incluso la banda sonora han recibido varios premios —siguió hablando, orgullosa de saber dicha información, al mismo tiempo que devoraba uno de los paquetes de gominolas que había comprado. Porque Leslie no soportaba comer palomitas saladas.

    Syel resopló, cansado, con una expresión que indicaba lo interesante que le resultaba aquella información tan inútil para su vida.

    Pero eso a la pelirroja le daba igual, porque ella seguiría contándole cosas que le interesaran hasta que se aburriese de ello. Para mala suerte de Syel, nunca se aburriría.

    A los pocos minutos, la película empezó, muestra de ello fueron las luces que se apagaron, dejando la sala totalmente a oscuras. Entonces, Leslie calló para poner atención a la película.

    Syel pensó que la excursión al cine no estaba siendo tan mala. La idea de no escuchar la voz de Leslie durante dos horas y media era muy satisfactoria.

    Pero claro que no, la chica no iba a dejarlo tranquilo. El francés casi se queda dormido si no hubiese sido por los sollozos que escuchó a su lado, tras la introducción de la película.

    —¿Qué demonios te pasa, Leslie? —preguntó, sin saber realmente por qué había hecho eso, ya que era obvio que iba a haber una explosión de palabras de la chica que a él realmente no le importaban tanto.

    —Ella… lo ha dejado solo… para irse con otro… ¡POBRE CHICO! —y las lágrimas que parecía estar aguantándose saltaron en ese mismo instante, dejando a Syel sin saber qué decir. ¡Su novia estaba llorando por una película romántica! ¿Cuál era el maldito procedimiento para una situación como aquella?

    Para su suerte, la chica gastó unos cuantos pañuelos mientras seguía viendo la pantalla, dejando a Syel en paz.

    Las escenas volvieron a ser felices, así que pensó que aquella vez sí que iba a estar finalmente tranquilo. Lo que no sabía es que Leslie empezaba a aburrirse y miraba pícaramente la entrepierna del chico, teniendo ideas nada puras.
     
    Última edición: 21 Septiembre 2016
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    Es justo como me lo imaginaba cuando lo hablamos. Jajajajaja. Es imposible tener a Leslie concentrada en una misma cosa por dos horas, imposible. Syel si creía que tendría tranquilidad, se equivocó, no contaba con el sentimentalismo crónico de su novia, o su necesidad incesante de hablar sin parar. De verdad que ellos dos me hacen reír muchísimo. Y nada más de pensar en horrible final de ésta cita, me sigo muriendo de la risa.

    Lo amé <3
     
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  12. Threadmarks: Red as blood [Dárvula&Ullrich]
     
    Domenica

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    Red as Blood

    .
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    —¿Adónde crees que vas?

    —A la iglesia, señorita Dárvula.

    El bufido que Dárvula emitió resonó en la enorme estancia de techo alto, causando que la mujer delante de ella buscara el cielo con la mirada e implorara silenciosamente misericordia. No porque la menuda vampira pudiese hacer algo contra ella o siquiera intentara hacerlo, sino porque cuando a la señorita Vaduva se le ponía algo entre ceja y ceja, nunca abandonaba hasta saciar su curiosidad.

    —¿Y le ofrendas a Dios ese juguete? —Alzó una fina ceja, arrancándole la cesta de paja que llevaba entre las manos y husmeando su contenido—. Quiero ir a ver a Dios.

    La señora Polland ni siquiera se esforzó en buscar algo que evitara la presencia invasiva de Dárvula, quien en ese momento olfateaba con desconfianza una hogaza de pan de arándanos.

    —Vamos entonces, señorita, se hace tarde.

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    La señora Polland había tenido que soportar, con vergüenza, el insensato comportamiento de Dárvula durante la celebración eucarística del crepúsculo. No tenía nada que ver el hecho de que ella permaneciera fuera de la iglesia, sentada en un banco de piedra, el problema era su horrible vestido y la pipa que tenía en el oído para amplificar el sonido.

    —Señora —murmuró bajito una voz infantil a su lado, inclinándose con cuidado hacia ella para evitar que su interrupción al sacerdote fuese demasiado evidente—, ¿esa muchacha de allá viene con usted?

    Quería decir que no, que aquella desquiciada había escapado de algún sanatorio.

    —Sí, Uli, es la señora de la casa.
    —No parece una señora.

    Por supuesto que no, es un demonio.

    —Es muy joven, Uli. Te la presentaré cuando acabe la misa.

    Sabía que la señorita Dárvula querría descubrir qué hacía cuando se perdía todas las tardes durante dos horas, a pesar de que la misa sólo duraba una. Mejor evitar que la curiosidad siguiera minando la cabeza loca de su señora y mostrarle qué la entretenía.

    Ese dulce niño con el cual jugaba todos los días y llevaba postres que ella misma horneaba, porque le adoraba irremediablemente. Ese dulce niño cuya concentración en la homilía se disipaba por completo porque no podía dejar de mirar a Dárvula como si se hubiese cruzado con un sapo con antenas y de color rosa… no era el único, porque la mujer, en ese momento, se había subido al banco y gritaba al sacerdote que hablara más alto.

    Sólo esperaba que Dárvula saciara su curiosidad y jamás volviera a acompañarla a una misa.

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    —Polland, vuelve acá. Esto ha sido una pesadilla —bufó con histrionismo, dejándose caer pesadamente a lo largo del banco de piedra. Su horrendo vestido formó una cascada de terciopelo hasta el suelo.

    Pero la señora Polland no acudió sola al llamado de su ama, porque le acompañaba el pequeño Ulrich tomando su mano.

    —¿Qué es lo que llevas…? Oh.

    Los enormes y saltones ojos zafiro de la mujer se abrieron quizá un poco más, al igual que sus finos labios formaron una “o” perfecta, sin duda aquel infante la había impresionado. Todo él era hermoso, en especial su cabello rizado y rojo como la sangre.

    —Este es Ulrich, señorita Dárvula —introdujo Polland, empujando con suavidad la espalda del pequeño para que pudiera acudir a conocer a la señora Vaduva.

    Ella no esperó, porque no podía, no tenía ganas o quizá porque llevaba siglos esperando algo así. Lo abrazó contra su pecho, alzándolo del suelo y supo que, cuando descubriera el secreto para elaborar la Piedra Filosofal, sentiría algo semejante.
    Ulrich pensó que aquella mujer era la cosa más rara que había conocido jamás… pero lucía tan feliz abrazándole que no valía la pena cortarle la felicidad, por lo que él sí esperó.

    Dárvula permaneció toda esa tarde con él, jugando y preguntándole cosas que un niño de cuatro años no sabía exactamente cómo responder. Pero cuando se hizo tan tarde que el sacerdote tuvo que ir a buscar a Ulrich al parque, Dárvula sólo tenía una cosa en la cabeza: ese pequeño debía ser suyo.
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    Al llegar a casa algo preocupaba a Polland, que se apretaba el pecho con dureza y observa la expresión taciturna de su señora, quien no había emitido palabra durante todo el camino de regreso.

    —¿Algo la preocupa, señorita Dárvula?

    Ella negó con la cabeza, subiéndose a la mesa y, como indio, quedó allí muy quieta contemplando la ventana. El único gesto que hizo fue asentir, cuando Polland se despidió para irse a la cama.

    —Oye, espera —murmuró lo suficientemente alto para que la señora Polland la escuchara—, mañana traerás a Ulrich a la casa.

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    Se frotaba constantemente las manos, caminando de un lado a otro por todo el hall con una inquietud impresionante. Quería morderse las uñas, arrancándose uno a uno los cabellos y rasguñarse la piel hasta hacerse cisuras profundas. Estaba como una niña pequeña esperando el día de Navidad. Pronto llegaría su más preciosa posesión.


    —Señorita Dárvula —eso era todo lo que quería oír. Se giró, sonriendo con esa monstruosa mueca que mostraba sus malévolos colmillos.

    Allí estaba todo lo que quería ver: Ulrich, con su rostro sereno y sus preciosos rizos rojos como la sangre. Ulrich que era su pequeño amuleto. Ulrich que se convertiría en su más preciosa posesión.

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    Palabra mensual de mayo pero que no había trasladado hasta acá(?).
     
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  13. Threadmarks: Mirarte el alma [Dárvula&Ullrich]
     
    Domenica

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    Mirarte el Alma
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    La única vez que Dárvula fue dependiente de alguien no sabía hablar aún. Era pequeña y necesitaba que alguien más la alimentara; era llorona, quejica, miedosa… era una niña. Y, por si fuera poco, era humana.
    Cuando conoció el poder del intelecto y la ambición del saber, nunca más fue dependiente de nadie.

    Sabía que un buen libro podía proporcionar el arte de la existencia, todas las reglas sublimes de la subsistencia, la comprensión de la vida que va más allá de lo humano. Sabía que el conocimiento podía otorgarle todo lo necesario para vivir siglos y siglos sin nadie más que su propio cerebro. Así como también sabía que el precio a pagar era su alma… porque aferrarse a algo carente de vida es como venderle el alma al diablo.

    Dárvula no tenía esperanzas en recuperar su alma. Eso creía, al menos, hasta que él llegó a su vida.

    No tenía nada que ver con que Ullrich fuese especial o con que el color su cabello evocara miles de historias sagradas; ni siquiera con el hecho de que fuera tan hermoso que a Dárvula le doliera el pecho al verlo. Era su corazón que latía, que bombeaba sangre y que la hacía sentir viva.

    Por ello, noche tras noche, cuando Dárvula se acostaba sobre su pecho mientras él dormía y oía su corazón, creía que el suyo también volvía a vivir. Por primera vez en mucho tiempo, en muchos siglos, Dárvula no sabía el significado de algo.

    Por primera vez en muchos siglos, Dárvula volvía a ser dependiente de alguien.

    —¿Qué me estás mirando, Dárvula? —preguntó Ullrich al abrir sus ojos, porque no se sentía nada cómodo con la idea de que permaneciera viéndolo durante horas como si fuese un libro de esos que le gustan a ella.

    Debería estar acostumbrado, ella se empeñaba en comportarse como si fuese una especie de investigadora-vampiro y él fuese su experimento; sin embargo, Dárvula tenía la particular habilidad de siempre hacer que cualquiera se sintiera incómodo con sus comportamientos más habituales.

    —Te miro el alma.
    —Eso es imposible.

    Vaduva lo miró con una inocencia impropia, Delacroix sabía que ella era todo menos inocente.

    —No seas tonto, Ulli —susurró, caminando hasta su cama y sentándose a su lado—. ¿Acaso no te he enseñado que todo es posible?

    Rió, atrayéndolo a su cuerpo hasta que su cabeza quedó en su regazo, ella acarició sus rizos con una devoción inaudita. Ullrich no intentó apartarse, ¿para qué? Dárvula, al final, siempre lograba hacer lo que le daba la gana.

    —Quiero seguir durmiendo, Dárvula.
    —Duerme, Ulli, tonto, yo quiero seguir viéndote el alma.
    —¿Por qué lo haces?

    Ullrich cerró los ojos cuando las frías y marmóreas manos de Dárvula le acariciaron el rostro.

    —Para ver si puedo traer la mía de regreso.

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    Domenica

    Domenica bloody countess

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    O M F G *-*
    Ya te he dicho lo mucho que me fangirleó esto... ¡ME ENCANTÓ, AIKAAAAAAA, QUÉ PASADA! ¡HA SIDO TAN ELLOS, TAN LINDO!
    El pobre de Ullrich es el humano que más va a sufrir teniendo que lidiar con la demente de Dárvula, lo va a volver loco D: Ulli, ten paciencia porque Dárvula es una fastidiosa. Ya te digo yo que es una pasada, menos mal que Ulli se resigna a que tiene que dejarla tranquila, lol. Porque si no va a terminar enloqueciendo.
    No sé :c a mí ellos me encantan tanto... son tan diferentes, pero a la vez se complementan perfectamente. Y no creo que nadie más pueda tolerar a Dárvula como lo hace él, y en definitiva a Dárvula no le va a gustar tanto molestar a alguien como le gusta molestar a Ulli.

    ¡Ulli! ¿Cuándo vas a entender que con Dárvula tienes que ser más específico que sólo específico? Todo lo que digas puede ser usado en tu contra (?), ella es peligrosa, muy peligrosa DDD:
    Y Dárvula será mejor que se compre una fortaleza para guardar todos sus cachivaches, lol, sabemos que es una acumuladora compulsiva.
    OMG, OMG, OMG... ME ENCANTÓ CUANDO EL POBRE DE ULLI AGARRA UNA DE SUS PANTIES, JAJAJAJA.
    Él todo avergonzado por estar tocando las cosas íntimas de Dárvula y ella que se regocija con eso. TODOS SABEMOS QUE QUIERES VIOLAR A ULLI, DÁRVULA, PERO AL MENOS DISIMULA UN POCO (?). Y, como siempre, Ullrich resuelve el asunto de la mejor manera posible: alejándose de ella, JAJAJAJA. Muy sabio, Ulli, muy sabio.

    ¡AY, AIKAAAAAAA, ME HA ENCANTADO UN MONTON! Los amo tanto *-*
     
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  15.  
    Amane

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    Awwww estos dos son tan lindos~

    El pobre Ulli sufriendo porque Dárvula hace lo que le da la gana con su cuarto, como si fuese propiedad de ella. Aunque, en realidad, no le debe molestar tanto porque, en fin, están hechos el uno para el otro así que no se puede enfadar con ella y lo sabe.

    Me encanta, me encanta demasiado el hecho de que Dárvula se haya tomado las palabras de Ulli para su propio beneficio y al final, al chico, no el ha quedado de otra que resignarse y ayudarla con el equipaje.

    Y el final, ese final ha sido sublime por favor. Pobre Ulli, y Dárvula es toda una pervertida. Me encantan, necesito leer más de ellos, for real.

    Sigue así ^^
     
  16.  
    Lexa

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    Awwwwwww, esto me ha encantado. Fue tan tierno la manera en que redactaste todo, me encantó, me encantó.

    Caroline no te salió OoC, tranquila, tu bien sabes que ella diría eso de Syel JAJAJA, Y MÁS. YA VEREMOS MÁS. Mady es un amor, todos los sabemos, así que si haces un escrito involucrandola sabemos que habrá algo tierno implicito, así sea pequeño. Y Leslie, omg, ahí algo más con Syel... (?
    No lo sé aún! Debo leer las PM, no me maten, estoy volviendo jaja.

    Me encantó.
     
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    Lexa

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    A la broma, es que estos dos si se traen una especie de relación eh. Y con celos involucrados jaja. Me gusta que a pesar de que Leslie es vampira no trata así todo mal a Syel como otros vampiros (?? Quizá, y sólo quizá, Caroline se lleve un poco mejor con ella en particular, o algo así, leeré más :3
    Me gustó!
     
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  18.  
    Amane

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    Este escrito me ha gustado tanto, pero tanto tanto que casi ni sé que decir, en serio.

    La pobre Dárvula, se debería sentir horrible por no saber algo siendo ella como es, pero en realidad, creo que hasta le gusta. Bueno, así tiene una razón más para acosar a Ulli y tal, ya que tanto le gusta e.e

    Ay, pero es que me he muerto de ternura. Ulli no se entera de nada, pero en realidad la pobre Darv sufre con él cerca y a la vez lo disfruta. Ay, no sé, me encanta la pareja de estos dos. Espero leer más cosillas de ellos, sobre todo en el Colectivo en sí.

    Sigue así ^^
     
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  19. Threadmarks: Un Lazo [Madelaine&Caroline]
     
    Lexa

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    Título: Un lazo.
    Personajes: Madelaine Humprey, Caroline Steel. Mención de Zaac Kana.
    Palabra: Cabellera
    Mes: Junio.
    Cantidad de Palabras: 1.170
    Nota: Ay, es un escrito viejo ciertamente. Lo he adaptado un poco a como están las cosas, pero bueh, es una manera de empezar con mi fangirleo.


    ~

    Después de dar miles de vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño, decidió saltar fuera del colchón e irse por un vaso de agua a la cocina. Quizás dar ese pequeño paseo, con los pies descalzos, ayudaría a que el sueño tuviera la decencia de aparecer e inundarla, mandándola a la inconsciencia en plena madrugada.

    Caroline frunció un poco el ceño mientras caminaba por el pasillo, haciéndose un gran moño sobre su cabeza con su cabellera, llegando al final de éste para atravesar el living. El único pensamiento que surcaba su mente es que tenía que encontrar la manera de dormir sus ocho horas, como mínimo, ganar aquella batalla contra el insomnio de esa noche, o sino aparecerían aquellas horribles manchas oscuras bajo sus ojos, las cuales le harían tener un aspecto desagradable por la mañana y tendría que maquillarse en exceso, un trabajo innecesario que no se merecía.

    Cruzó un mueble rojizo, aún metida en sus pensamientos, hasta que le pareció oír una suave respiración resonar en el lugar. Entonces se detuvo y paseó sus ojos por toda la instancia, intentado ver más allá de la oscuridad que cubría el living cuando halló el origen de aquella respiración.

    Ay, no.

    Diablos, no.

    Por un momento fugaz pensó que era un vampiro, logrando hacer que la línea de su boca fuera tan fina y tensa como una cuerda, realmente no tenía ganas de toparse con algún vampiro de la mansión y tener que soportar su actitud, menos sus antojos a esta hora. Pero se relajó considerablemente cuando se acercó a aquél pequeño bulto en el mueble y descubrió a Mady durmiendo en él, en posición fetal.

    ¿Qué diantres hacía la pequeña durmiendo en el living en lugar de su habitación?

    Caroline dejó escapar un suspiro con brusquedad, mientras empezaba a carraspear su garganta queriendo que Madelaine se despertara. Pero nada, la chica seguía profundamente dormida en el sillón como si aquello fuese lo más placentero del mundo.

    Pero vamos, estaba en un sillón en lugar de su cómoda cama. Aquello era inaudito.

    Steel se acercó a ella, susurrando su nombre con gentileza al principio, pero al no obtener reacción de la pequeña humana, decidió sacudirla con bruscos movimientos en su hombro sin importar si aquella acción asustaba en gran medida a la chica.

    Pero funcionó, Humprey despertó de un sobresalto.

    Sus ojos automáticamente bailaron por toda la instancia con una chispa de miedo brillando en ellos, parpadeando.

    ―Mady, soy yo, Caroline ―le dijo, posando las manos en los hombros de la menor para que se tranquilizara.

    ―O-oh, Caro, que susto me has pegado ―Expresó con voz adormilada, mientras su respiración agitada se calmaba y tallaba uno de sus ojos―. ¿Sucede algo? ―Preguntó con clara sorpresa, inocente.

    La mayor le miró con desaprobación, como si la pregunta ciertamente estuviese demás. ¿Sucedía algo? Ella dormía en el sillón, obviamente sucedía algo.

    ―Me gustaría saber que haces durmiendo en este lugar ―le dijo tras una respiración profunda, un poco brusca para su gusto pero no reparó en ello.

    ―Yo… ―buscó que decir, navegando por su memoria, intentando hallar la razón de que estuviera en aquél sillón. Y entonces, la imagen de Zaac sobre ella y el leve ardor en su cuello golpeó en su mente con tanta brusquedad que le hizo echarse inconscientemente hacia atrás, dejando a la vista su cuello.

    Y Caroline las vio, aquél par de orificios en la piel blanca de la inglesa.

    ―Espera, déjame de adivinar. Apuesto de que existe un responsable, con nombre y apellido. Su nombre empieza por Z y termina en C.

    Mady calló lo que iba a decir, quizás una excusa, pero de nada sirven las excusas cuando has sido descubierta ¿no? En cambio bajó su rostro y mordió levemente su labio inferior, extrañamente apenada.

    ―Zaac se alimentó de mi hoy, fue rápido, pero yo quedé tan cansada que no reparé en donde caí dormida ―le respondió mientras asentía, sin mirarla de reojo.

    A Caroline no le sorprendió su confirmación, estaba tan segura de su hipótesis que sabía que aquella era una verdad irrefutable. Volvió a suspirar, acomodando un par de mechones que escaparon de su moño tras sus orejas.

    ―Es un desconsiderado. Se alimentó de ti, por lo menos debía tener la decencia de velar de que llegaras bien a tu habitación ―bramó, ayudando a Mady a ponerse de pie―. Al perder tanta sangre nos debilitamos, el cuerpo exigirá descanso. Y esa es una información que manejan los vampiros, sin excepciones ―negó con fuerza con su cabeza, rodando sus ojos―. Y tú también, aparte que no entiendo porque te dejas ultrajar de esa manera por aquél vampiro, conociendo como es…

    Pero decidió parar de hablar al ver que la menor parecía cada vez más apenada de que ella la hubiese encontrado en aquél lugar y en tales condiciones. Relajó su ceño fruncido mientras tomaba un brazo de la chica y la conducía por el pasillo que llevaba a su habitación.

    ―Caroline, aquello no es algo que pueda controlar aunque quisiera… ―respondió mientras se dejaba guiar, aún con telarañas de sueño, su voz suave.

    Quería decirle que no era así, que podía controlarlo si simplemente ponía más rudeza en su personalidad. Pero eran más de las doce de la madrugada y Mady, aunque estuviese apenada, parecía más dormida que despierta realmente. Caroline a los segundos también bostezó.

    ―No te voy a dar el sermón de tu vida en este momento, pero ciertamente de el no te salvas ―negó con su dedo mientras dejaba a la chica en la puerta de su habitación, la cual Humprey abrió al instante.

    Miró a Caroline, y le sonrió agradecida de que ésta la trajera a su habitación, agradeciendo también la suerte de ambas de no haberse topado con algún vampiro por el camino, cosa extraña, a lo mejor Zaac estaba…

    Pero el pensamiento se desvaneció cuando un bostezo le invadió, y ella lo dejó de lado.

    ―Gracias por traerme a mi habitación, Caro.

    ―No es nada, Mady ―Steel le sonrió un poco mientras metía un mechón tras su oreja. Dio media vuelta para irse a su habitación también, el vaso de agua olvidado y el sueño empezando a penetrarle―. Y, ah, te espero en mi habitación mañana temprano, esas marcas hay que cubrirlas con una buena capa de maquillaje.

    Madelaine la vio irse y perderse por el pasillo, no sabiendo si era buena idea dejarse maquillar por Caroline, pero ciertamente agradecía el gesto, tanto que sí iría en la mañana a su habitación, con la esperanza de que Caro no le soltara un sermón por lo ocurrido esta noche.

    Pero muy a pesar de todo, era agradable tener relaciones con alguien que se preocupaba por ella de alguna manera. Ambas, como las únicas chicas humanas de la mansión, sabían que inconscientemente tenían un lazo desde que eran muy pequeñas, uno que no querían que se rompiera, tan natural.

    Y Mady esa madrugada asomó una sonrisita en sus labios mientras cerraba la puerta de su habitación con suavidad.
     
    Última edición: 29 Junio 2016
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  20.  
    Tarsis

    Tarsis Usuario VIP Comentarista supremo Escritora Modelo

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    ¿Quién dice que a Zaac le gustaría que ella cubra sus marcas?
    Fue hermoso y sentimental, nos muestras una amistad tan firme y sólida, una genuina preocupación de Caroline hacia Mady y no dudo que sea recíproco. Auch, Caro, incluso Mady sabe que es una verdad absoluta, ¿qué pueden hacer ellos como simples humanos para evitarlo? ¿Qué podría hacer la pequeña Mady contra Zaac su decide alimentarse de ella? Pero sí, sin duda hay un lazo aquí, un lazo que se ha construído con los años.

    Fue hermoso *-*
     
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