Colectivo [Colectivo] Le Rouge - Colección de historias

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por Ceci, 30 Marzo 2016.

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  1. Threadmarks: Lo que es mío [Syel&Leslie]
     
    Tarsis

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    [Colectivo] Le Rouge - Colección de historias
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    Lo que es mío.

    Syel & Leslie.



    Estaba aburrida, eso era un hecho irrefutable. Tenía días sin salir de la mansión, porque el verano estaba en pleno apogeo y no le gustaba sudar. Aparte, su única distracción en el castillo, o sea, Syel Lamperouge, últimamente estaba muy ocupado y tenía dos días sin verle. Seguro estaba de cabeza en alguno de sus objetos, es lo único con lo que se distraía ese crío. Y ella, aunque quería ir a fastidiarle, no tenía nada que llevarle y lo más seguro sólo conseguiría que él la corriese de su cuarto y no estaba de ánimos para eso. Así que se distraería en otra cosa, en explorar el castillo, todo era mejor que quedarse en su habitación sin hacer nada.

    Tenía algunos minutos caminando sin rumbo por los pasillos, bajó las escaleras hasta una de las cocinas más alejadas, deberían ser las cocinas de la servidumbre y escuchó voces. Caminaba con sigilo y elegancia, acercándose a las luces. Se quedó parada en seco al escuchar la voz de Syel, ¿qué hacía él allí? ¿Por qué no estaba en su habitación? Frunció el ceño al escuchar la chica reírse, por Dios, ¿qué universo paralelo era aquel? ¡Syel no haría a nadie reír! Se asomó con sumo cuidado, como una ladrona tras la columna, quería ver con sus propios ojos lo que estaba pasando.

    Syel estaba sonriendo, sus dedos se apretaron contra la columna, agrietándola un poco. Evaluó a la humana, nada fantástico, nada sobre lo normal. Cabello castaño, demasiado delgada, manos gastadas por el trabajo, ¿qué podría gustarle de ella? Pero ahí estaba, el chico de pelo oscuro, le daba vuelta a una caja destrozada en la mesa, algo que iba a reparar para ella lo más seguro. Sintió como la sangre le hervía, molesta. ¿Acaso ellos no tenían un trato? ¿Qué necesidad tenía de estar recolectando objetos de otra persona? Y horribles, cabe destacar, porque aquello era algo sin brillo ni forma.

    El de ojos azules terminó de comer, antes de despedirse y salir de ahí. Leslie se ocultó tras la columna, dejando que él saliera sin verle. Aún tenía un asunto que resolver aquí abajo. Vio a la cocinera recogiendo los platos y salió de su escondite, aclarándose la garganta para llamar su atención.

    —¿En qué puedo ayudarla señorita? —cuestionó la chica con educación, sabiendo con claridad de quién se trataba.

    Leslie se llevó las manos a las caderas, dándole una segunda mirada. ¿Qué demonios podía tener esa niña insípida que se haya ganado una sonrisa de Syel sin nada a cambio?

    —Bah —bufó con irritación, entornando sus ojos verdes con un brillo amenazante hacia la humana—. Eres cocinera, ¿cierto? —La humana asintió, nerviosa por la mirada de Leslie, que se acercó peligrosamente a ella, tanto que podía notar el leve temblor de sus manos y sus labios, perfecto, un poco de terror era lo que necesitaba en estos momentos—. Pues más te vale alejarte de Syel si no quieres acabar siendo comida —amenazó, empujándola levemente con su índice en el pecho—. No lo veas, no le hables, no te le acerques —puntualizó, enojándose más tras cada ítem empujando un poco más duro—. ¿Entendido?

    —S-Sí, señora —contestó aterrada la chica. Sólo había coqueteado un poco, nunca imaginó que a alguien le molestaría tanto.

    —Perfecto. —Le sonrió radiantemente antes de darse media vuelta y salir de ahí. Se sentía ahogada en ese puto calor. Tenía que salir de esa casa ya mismo, subió a su habitación, lanzando todo dentro de su maleta –organizadamente-. Se colocó una bufanda y unos guantes, más de adorno a su atuendo que por frío, hacía un calor horrible. Tomó una sombrilla para cubrirse del sol, su maleta y cerró la puerta tras ella. Lo vio al cruzar el pasillo, apresuró sus pasos al pasar a su lado, ignorándolo olímpicamente. Si él ya tenía con quién divertirse de gratis, no debería pagar por su compañía.

    Sintió su mano en el brazo, deteniéndola. Respiró profundo antes de voltearse hacia él, soltándose con brusquedad dándole una mirada enojada.

    —¿Qué quieres, Syel? Tengo prisa —dijo de mala manera.

    —Mira. —Levantó hacia ella la caja insulsa que había visto la humana le había entregado y frunció el ceño.

    —¿Qué quieres que te diga de esa horrible basura? —cuestionó con dureza.

    —Nada. — Él la observó profundamente, con una leve sorpresa en sus ojos azules que se endurecieron de inmediato. Volteándose para seguir el camino a su habitación sin dar una mirada hacia atrás, sin un adiós. Leslie apretó los puños, humano idiota.

    También se giró, siguiendo su camino hacia la salida. No había nada allí para ella.

    *--------*-------*

    Se dejó caer exhausta sobre su mullida cama, después de más de un mes sin haber estado en su habitación, acostarse allí era el mismo cielo. Suspiró, sintiendo el tacto de sus sábanas de seda, cerrando los ojos como un gatito feliz. Algo en su cerebro se encendió. Y se sentó de golpe, había algo aquí que no debía estar. Observó toda la habitación y lo encontró de inmediato, sobre su tocador estaba, se levantó y la agarró.

    Una monada de caja dorada, con broqueles blancos. Tenía un aspecto antiguo y nuevo a la vez, abrió la tapa y las notas del piano llenaron la habitación. Sintió que su corazón inmortal se aceleraba ante el sonido mágico de la música y recordó el pedazo de madera que había llamado basura… estaba ahora en sus manos llenando cada uno de sus sentidos. Sintió que los ojos se le aguaban entre la emoción y todos los sentimientos que la embargaban. Recuerdos de ella misma mientras aprendía a tocar piano, de años pasados, de momentos felices, de momentos tristes y sobre todo, lo recordaba a él.

    —Maldito humano —resopló con una sonrisa en los labios, lanzándose de nuevo sobre la cama con la caja de música en el pecho.

    *-----*-----*

    —Sy-el —canturreó, abriendo la puerta, sorprendiendo al chico sentado en el piso. Se abalanzó sobre él en un abrazo, mientras él intentaba soltarse sin mucho éxito.

    —¡Leslie, por Dios! ¡Suéltame! —gruñó tratando de quitarse los brazos de la chica del cuello—. ¡No me toques!

    La chica reía aferrada a él, con sus piernas rodeando su torso y sus brazos como hierro en su cuello. Le agarró el rostro entre sus manos y lo besó, un beso rápido, poco profundo y fugaz, un beso alegre y chiquito.

    —¡Puaj! —arrugó el rostro con desagrado—. ¡Leslieeee! —Se quejó enojado. La chica lo observó con diversión y travesura en sus ojos verdes antes de besarlo de verdad, apoderándose de su boca hasta dejarlo sin aire y sin fuerzas para réplicas. Ella siempre tenía lo que quería y él en teoría era de ella. Aunque se negara, pataleara o se quejara, un trato es un trato. Se rió en sus labios, no habían acordado nada de besos, eso era un plus.


    No tendría diversión si él fuese un niño sumiso, pensó, al sentir la mordida salvaje en sus labios. Aquel chico, era un animal sin domesticar.
     
    Última edición: 31 Mayo 2016
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    Hola, vengo a seguir fangirleando como loca porque este escrito me ha dejado muy asldnansj c:

    Pero esta pareja es tan fucking adorable que no puedo con mi vida XDD

    Ay, has plasmado tan bien a Les celosa, con su superioridad y su amenaza. Agh, simplemente, me encantó porque pobre cocinera, pero nadie toque lo que es de Les :< (? Igual que los objetos de su habitación deben seguir así como están, Syel debe seguir así como está, siendo de ella (?

    Y bueno, que Syel haya hecho la cajita para ella, oh pls <3 Me lo imaginé durante un mes esperando ansioso por ver si venía y veía ya el regalo, aunque no lo demostrase, claro.

    ¡Y EL FINAL! Mi amor, ese final me ha matado. Osease, Les se pone tan contenta que le da igual todo y lo abraza y lo besa y alksnñasd me derrito >< Lo mejor es que él, aunque se queje, se aguanta y hasta le responde. Aaaay los amo tanto.

    *sigue fangirleando hasta el año que viene* (?
     
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    Amane

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    ¿Podré hacer un comentario decente sin gritar como fangirl loca...? Sabes, es imposible xD

    Pero es que omg, ¡tan tiernos ellos! Él se ha enfadado con Les pero realmente le es imposible enfadarse con ella de verdad uwú Yo lo sé, tú lo sabes, él lo sabe (??

    Y bueno, ¿qué decirte? Es que simplemente me pareció genial y muy tierno y muy ellos <33 Espero que sigas escribiendo cosillas de ellos y tal, aunque yo te leeré sena o no de la ship, porque igual escribes genial xD
     
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  4. Threadmarks: Vacaciones en París [Syel & Leslie| AU | Le Rouge]
     
    Amane

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    ~Vacaciones en París~
    [Caramelo]

    Una jovencita de apenas unos 10 años se encontraba en un parque disfrutando del columpio. Miraba al cielo mientras se balanceaba, sonriendo felizmente.

    Era una chica escocesa, de pelo naranja y pecas por su rostro, y se encontraba de visita en Francia. ¡La ciudad del amor! Ah~ Se puso tan contenta cuando sus padres le dijeron que irían ahí de vacaciones. ¡No cabía en sí de gozo!

    Y ahí estaba, tras unos tres días, en el parque que había debajo del hotel donde se hospedaban, disfrutando del aire libre.


    Se sentía un poco sola, era difícil encontrar niños de su edad que hablasen inglés. ¡Y ella apenas sabía francés! Además, su acento escocés hacía sus palabras casi incomprensibles.

    Hasta que conoció a ese chico. Leslie le echaba unos 10 u 11 años. Casualmente, siempre que ella bajaba a jugar al parque, él estaba ahí. Y hacía como que no, ¡pero la miraba! ¡Ella lo pilló un día!

    Ese caluroso día se acercó a él decididamente y empezó a hablar con su confuso francés:

    ¿Cómo te llamas?

    —Hablo inglés —dijo simplemente, con un acento y un inglés tan fluido que la chica se sorprendió de que alguien tan joven pudiese hacerlo.

    —¡Oh! ¡Genial! —Contestó, sonriendo tímidamente—. Entonces… ¿cómo te llamas?

    —Syel.

    Que chico más seco.” Pensó la chica.

    —Syel… ¡Bonito nombre! ¡Yo me llamo Leslie! ¡Encantada! —Se presentó con tal alegría que el joven Syel solo pudo hacer una mueca rara—. ¿Quieres jugar conmigo? ¡Mi mamá ha comprado caramelos! ¡Están muy dulces! ¡Podemos comer unos cuantos! —Y sin esperar respuesta alguna, la pelirroja cogió su mano para arrastrarlo hasta los columpios.

    Hablaron durante largo rato —más bien ella habló y él escuchó— y cuando la noche llegó ambos se despidieron.

    Siguieron reuniéndose todas las tardes hasta que la joven tuvo que volver a su país de origen. Se despidió con alegría, prometiendo volver a verse en otro momento, lo hizo con una promesa.

    Y Syel, que se mostró indiferente aunque estaba consternado, supo que aunque no la volviese a ver por París, en algún momento volverían a coincidir.
     
    Última edición: 21 Septiembre 2016
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    Tarsis

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    /GOMITO CORAZONES.

    Tú quieres es matarme de amor. Es simplemente hermoso, primero, completamente IC, porque son niños, Syel no puede ser tan gruñón como antes. Pero nunca fue un niño muy alegre. Pero la alegría de ella, complementa a la perfección la sequedad de él. Y es un AU adorable, en serio que sí, me dio mucha risa lo del acento, y él así como -.- hablo inglés, te mueres hablando francés.

    Coincidirían, porque están destinados a estar juntos *-*
     
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  6. Threadmarks: Día de sol [Syel&Leslie]
     
    Tarsis

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    Día de sol [Syel&Leslie]

    Tentación.


    Syel Lamperouge & Leslie Ness



    Pocas veces la había visto bajo la luz del sol. Aunque pudiese caminar bajo él, la debilitaba así que usualmente Leslie y los demás vampiros rehuían los días luminosos como este. Algo perfecto para Syel, que se había acostado en la grama bajo las cascadas de luz solar bañando todo su cuerpo, haciendo que su piel extremadamente blanca se sonrojara, pero él permanecía allí, con sus ojos cubiertos por sus brazos y su cuerpo completamente relajado, sabiéndose a salvo.

    —¡Qué día tan caluroso! —escuchó la cantarina voz de Leslie acostarse a su lado, puso los ojos en blanco, había pedido demasiado al pensar que se libraría de ella—. ¡No! No puedo. —Se sentó. Llevaba puesto un hermoso sombrero de paja con una cinta verde esmeralda que combinaba a la perfección con sus ojos, un vestido ligero y sandalias a juego.

    —Piérdete, Leslie —bufó frustrado, ¡era su momento de paz, de soledad! No se daba todos los días, porque la magia de esos malditos vampiros hacía que el cielo luciese permanentemente de un enfermo y triste gris.

    Ella frunció los labios en un adorable puchero, entre enojada y ofendida. Le había visto acostarse, el olor de su sangre bajo el sol, era algo tan embriagante que allí estaba, bajo ese puñetero sol, sólo para estar a su lado.

    —Vivo aquí, como tú —resopló, pegándole con el pañuelo que tenía en las manos.

    Syel suspiró, sentándose, buscó a los lados hasta dar con una rama e hizo una gruesa línea en la grama que los dividía.

    —Ese es tu lado. Y este es mi lado. Respétalo —repuso, con seriedad, cosa que a Leslie le hacía reír, estaba conteniendo a duras penas las carcajadas porque sabía que el francés era un niño gruñón y si se reía de él en su cara lo más seguro es que la sacara a patadas de allí.

    En lugar de reírse, puso su mano al otro lado de la línea, haciendo que Syel frunciera el ceño partiendo la rama. Se volvió a acostar ignorándole enojado. Ella acababa de arruinar su día perfecto. Leslie lo observó, podía ver incluso las venas a la perfección, palpitando, cantando, tentándola… alargó su mano, acariciando su cuello expuesto, tan delicioso a la vista que hizo que su boca se hiciera agua ante la idea de robar nuevamente su sangre. El francés dio un salto sobresaltado.

    —¿Qué demonios haces? —inquirió, reclamándole. Tenía la mano donde segundos antes había estado la mano de ella y aún sentía el cosquilleo enfermizo que tanto detestaba. Pero sobre todo se incrementaron las ansias.

    Ya hace días que lo había notado, nada pasaba por alto a la mente cuidadosa de Syel. Sabía que uno de los efectos secundarios de la mordida era la adicción, de parte del humano, que quedaba atrapado en el éxtasis de drogas que le producía la mordida, llegándolos a domar y reducir a no más que simples esclavos completamente dispuesto a cederse como banquetes. Y sí, se había dejado morder con ella por fines científicos, pero había pasado una vez solamente, o bueno, quizás dos o tres. Y en ninguna ocasión había sido en contra de su voluntad. Había ignorado la vocecita en su mente y los recuerdos que le venían a ella cuando veía esos ojos verdes. El tirón que sentía en su sangre, que de no estar contenida en sus venas saltaría hacia ella. Tenía muy clara la situación, si no fuera por su fuerza de voluntad de hierro, estaría como un perrito faldero ofreciéndole su cuello a la escocesa en bandeja de plata.

    Pero él no era así, él no era un saco de alimento andante.

    —Las reglas, Ness —La fulminó con la mirada, alejándose unos centímetros de ella.

    Ella rió alegremente, dejando escapar un suspiro. Se montó sobre él, agarrándole las manos sobre la cabeza –llevaba guantes-, cosa que había empezado a hacer desde que empezó a acercarse a él, sabía que eso hacía más aceptable el toque para el chico.

    —Algún día estaré de malhumor y devoraré tu cuello quieras o no. Porque el olor de tu sangre me marea, Syel —advirtió, tan cerca de su rostro que los mechones de su cabello cobrizo caía sobre el rostro crispado del francés, arrugado en una mueca de enojo y fastidio. Puso los ojos en blanco ante el comentario de la chica.

    —Tú no eres así —. Zanjó el asunto, dando por imposible un comportamiento tan animal en la dama que estaba encima de él. No pretendía decirlo como un cumplido, sino como una muestra de debilidad, pero la vampiresa lo tomó por el lado positivo. Besándolo en la mejilla con una sonrisa traviesa—. Leslie, ¡puaj! Ni se te ocurra besarme. —Empezó a removerse intentando escaparse, pero la chica sólo siguió dándole besos por todo el rostro mientras que el chico gritaba torturado—. ¡El sol ya te frió el cerebro! ¡Suéltame, bruja!

    Así eran ellos, una tentación el uno para el otro. Y todo, bajo un día de sol.
     
    Última edición por un moderador: 19 Octubre 2017
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    ¡OMFGGGGGGG!

    Someone give me to hell! Esto fue demasiado genial para mi vida ñalsjdnañ

    *rueda fangirl*

    ¿POR DONDE EMPIEZO DIOS MÍO?

    O sea, el hecho de que Les esté fuera solo para estar junto a Syel es ya demasiado tierno y psdsnjas. El chico debería apreciar más esos detalles. O a lo mejor ya lo hace pero no quiere demostrarlo... seguro que es eso, sí (?

    Ay, y pobres los dos (? Deberían estar foshando, con mucha sangre para Leslie de por medio y dejarse de tantas tonterías, sinceramente (?

    Esa parte me hizo mucha gracia XDDDD

    ¡Y EL FINAL! CON ELLA ENCIMA DE ÉL MOLESTANDOLE AÑLKDSNADJ Lo amé, lo amé demasiado.

    Nos seguimos leyendo y fangirleando (?
     
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  8. Threadmarks: First Date [Zaady]
     
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    First Date [Zaady]


    N/A: Ok, realmente me exprimí el cerebro y esto fue lo que salió. Sorry :C Espero no esté tan tan OoC.


    (PoV) Madelaine.


    Estaba nerviosa incluso antes de llegar. Respiré profundo antes de entrar en el establecimiento que habían acordado. No estaba mal el lugar ni nada, pero, había aceptado por las insistencias de mis amigas, era la única chica de dieciséis años en el mundo que aún no tenía una cita. ¡Pero a quién le importa! Ni que fuese a casarme. Pero no quería quedarme atrás y ser la burla de todos.

    Volví a revisar mi reflejo en el vidrio de una de las ventanas. Estaba bien, llevaba una falda de pliegues floreada, rosa pálida y una camisa de mangas cortas blancas, junto con unas zapatillas plateadas. Maquillaje casi inexistente, sólo un poco de brillo en los labios y rímel. Rubor no necesitaba, mis mejillas se enrojecían por sí solas. Sentía mis manos temblar, cada uno de mis dedos convulsionaban agarrados fuertemente a mi bandolero. Había venido preparada, gas pimienta, dinero, teléfono. Por supuesto, tengo buenas expectativas, no creo que mis amigas me lancen por un voladero, no al menos en mi primera cita, ¿o sí? Y en tal caso, al menos podré obtener una conversación diferente. No tiene porqué ser del todo malo.

    Busqué con la mirada la descripción que me habían mandado por mensaje de texto. Cabello castaño, alto, hombros anchos, ojos azules, sí, le habían descrito un modelo de revista, quizás para que no me espantara. Así que busqué con la vista a alguien normalito que encajara en esa descripción. Y lo vi. No sólo parecía un modelo de revista, sino un SUPERmodelo de revista. Vestido con una camisa arremangada en los codos y ojos azules que parecían traspasarme. Me quedé congelada en el sitio que estaba hasta que la voz del mesero pidiéndome permiso me hizo volver en sí.

    Él enarcaba una ceja hacia mí, dejando claro que me reconocía y no entendía por qué aún no me había ido a sentar en la mesa. Tragué grueso, nerviosa —demasiado para mi propia seguridad— y me encaminé a la mesa. Me aclaré la garganta antes de extenderle la mano, presentándome.

    —Hola, soy Madelaine, es un placer. —Le sonreí, hablando demasiado rápido a causa de los nervios, él no me quitaba la vista de encima, evaluándome descaradamente –cabe destacar-, haciéndome sentir mil veces más incómoda de lo que ya me sentía en esos momentos, ¡lo último que me faltaba era ponerme a transpirar! Su mano aún sujetaba la mía, estaba como decidiendo si rechazarme o no. Oh santísimo Dios, esos ojos no podrían ser de ese rostro angelical. Mientras su rasgos de niño bueno te atraían a su cara sus ojos gritaban peligro, y aquí estoy yo como idiota, removiéndome incómodamente, porque todos me están viendo. ¡Di algo! Me hubiese gritado gritarle, pero en lugar de eso forcé una sonrisa—. ¿Zaac, no?

    Jalé mi mano, que gracias a Dios no había empezado a sudar, y me senté en la silla frente a él. Y enrojecí, pensando que él no me había dicho que me sentara, no sabía si él realmente quería comer conmigo. ¿Qué podría ser lo peor? ¿Qué me corriera?

    —No te he dicho que te sentaras, ¿o sí, love? —inquirió, con una sonrisa ladina y altiva.

    Me levanté de golpe, chocando con el mesero que iba pasando, haciendo que todas las copas se le fueran al piso, haciendo el estruendo del año y ganándose unos cuantos insultos en tres segundos y yo un baño perfecto de champagne y agua.

    —Lo siento, lo siento, lo siento —empecé a disculparme, pero sentí su mano en mi brazo, jalándome de nuevo a la silla de golpe.

    —Tampoco te dije que te fueras —resopló conteniendo la risa—. ¿Y a ti te pagan por estar tirado en el piso? ¡No ves que la dama se mojó! Busca algo —ordenó con carácter como si él fuese el dueño del lugar, el mesero balbuceó una disculpa y salió pitando del lugar. Yo me quedé congelada en mi asiento, como pegada con pegaloca a la silla, mordiéndome el labio inferior que me temblaba—. Inútil —resopló con claridad, tomando asiento nuevamente frente a mí.

    Sentía el aire más frío en mi camisa delgada, casi transparente a causa del agua. Me llevé la mano al pecho, tratando de disimular un poco el hecho de que no tenía mucho que mostrar, pero igual me avergonzaba.

    —Así que, eres Madelaine, la de los sostenes de encaje. No pareciera —comentó sin más, entornando los ojos hacia mí, haciéndome sonrojar aún más de lo que ya estaba—, tienes más pinta de niña buena, que de otra cosa. ¿No es esto de salir con desconocido algo demasiado fuerte para ti?

    Fruncí las cejas, había sonado a insulto aunque no haya sido directamente un insulto. Quizás eran sus ojos y su sonrisa burlona, o su pose superior y narcisista. Me hacía sentir pequeña e indefensa bajo sus ojos, ¡no soy ninguna niña buena! Justo por eso estoy aquí, para probarle a todos que no soy ninguna mojigata. O a mí misma en realidad, que puedo tener una cita como cualquier chica normal.

    —No soy ninguna niña buena —repliqué, inflando las mejillas, una manía que simplemente no puedo reprimir—, me gustan las citas.

    —¿Sí? —elevó una de sus cejas perfectas—. Pues parece que aunque te gusten las citas, esta es tu primera —puntualizó, recostándose del respaldo de su silla dejando escapar una sonrisa socarrona, como si pudiese ver a través de mí.

    —¿Y-Y? —Lo desafié reuniendo una gota de valor—. ¿Va a tener una cita conmigo o no?

    —No me des órdenes niña —gruñó, recostándose peligrosamente a través de la mesa, acortando el espacio entre nosotros—, que no estoy aquí porque seas bella o algo así. Estoy aquí por una apuesta.

    Sentí que el corazón se me estrujaba ante sus palabras. O sea, sabía que no estaría aquí por mí o de buena manera, pero, ¿por una apuesta? Era algo bajo y ruin, ¡y era mi primera cita! Sentía la indignación burbujear en mi pecho, que desapareció al instante al ver sus ojos intimidantes. Ese señor, bueno, chico, daba más miedo que rabia.

    —Pero si no me he ido es por algo, love. —Culminó, sonriéndome a escasos centímetros del rostro. Juro que sentía mi cara arder, sabiendo sin verme que estaría sonrojada hasta la coronilla por su cercanía. Asentí, siendo salvada por la campana, el mesero había vuelto con una toalla, me sequé lo más que pude, tratando de despegar la tela húmeda de mi piel. Zaac, -lo sabía por mi amiga, no porque me lo había dicho él- aún no ordenaba, sólo miraba la carta, haciendo al mesero esperar por su orden.

    Yo ordené rápidamente, una comida sencilla, no quería vomitar. Y maníes, salados y deliciosas maníes.

    —Una copa de vino. Y una ración grande de papas fritas. A la señorita no le traiga nada, sólo lo que yo pedí —ordenó.

    ¿Qué? ¡No! ¿Y mis maníes?

    —¿Y mis maníes? ¿No puedo tener maníes? —inquirí, con voz lastimera.

    —No. Papas fritas —repuso, entregándole las cartas al mesero que se retiró mientras el labio inferior me temblaba en un puchero.

    —Pero me gustan los maníes…

    —Y a mí las papas fritas. ¿No te parece que estás muy flaca? Muchos huesos a la vista. —Su ceño se frunció, con un tono serio, pero sus ojos demostraban con claridad, que todo era un juego.

    Bajé rápidamente la mirada hacia mí, era delgada, menuda, pequeña. Y sí, tenía las muñecas de un pollito. Pero era mi contextura, ni porque me comiese una vaca engordaría más.

    —Es mi contextura —contesté en voz baja.

    —¿Eres hija de un esqueleto?

    —No, mis padres son…—Pero no terminé la oración avergonzada al escuchar su risa, era sólo un chiste más y yo había contestado.

    —¿Qué apostaste? —cuestioné, desesperada pro cambiar la conversación. Él dejó de reír, dejando su cara descansar en su mano.

    —No deberías ser tan curiosa. —Me cortó. Suspiré, viéndolo a los ojos, decidida a sacar algo de información de él.

    —¿De qué conoces a Sarah? —pregunté. ¿Cómo mi amiga podía ser amiga de alguien como él?

    —¿Debería recordarme? —preguntó de vuelta con sarcasmo.

    El mesero pidió permiso, para colocar su orden en la mesa, un gran plato de papas fritas, rebosantes y brillantes. Una salsa de tomate, sal. Y sirvió la copa de vino para Zaac.

    —Come —ordenó, al tiempo que se llevaba la copa a los labios y tomaba un sorbo. El estómago me rugía del hambre, había decidido no comer, porque sería de poca educación dejar parte de la comida en una cita. Alargué la mano hacia las papitas, llevándome la primera a la boca, luego otra y a esa le siguieron muchas.

    —Es que comes como una vaca, en realidad —comentó, terminándose su copa de un trago, me alejé del plato mortificada. ¿Realmente así sería toda mi primera cita? Esto que decían de las luces, las mariposas, basura y más basura. Sus ojos azules me traspasaron con intensidad y suspiré, llevándome a la boca las papas que quedaban. Total, ¿él me había ordenado que comiera, o no?

    Y él sólo rió.
     
    Última edición por un moderador: 19 Octubre 2017
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    rhapsodic

    rhapsodic кучко. Comentarista empedernido

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    Zaac es malo, malo, malo.

    Mady estuvo un poco bastante infantil cuando ella mas bien es tímida :XD: pero como es un UA supongo que tiene sentido, idk. Igual me gustó bastante cómo te salió. Aunque más que reírme quería era agarrar a Madelaine y sacarla de ahi porque qué horrible primera cita, JAJAJA, y Zaac no ayudaba a la causa.

    Ya quiero leer el próximo IC. ♥
     
    Última edición: 7 Junio 2016
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    Tarsis

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    Jajajaja, chama me costó un mundo xD Me puse a leer todas tus pm de Zaady. Menos mal les gustó, chicas <3
     
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  11. Threadmarks: Fría noche [Syel & Leslie | AU | Le Rouge]
     
    Amane

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    ~Fría noche~
    [Suéter]

    —¡Syel! ¡Acompaña a la chica fuera! Es de noche, ¿no pensará dejarla sola? —Una mujer de mediana edad regañó a su hijo con palpitante enfado, molesta por que sabía que lo que el chico estaba pensando.

    Syel era un joven serio y en general bastante malhumorado. Él solo quería estudiar y sacar sus buenas notas sin ayuda y sin depender de nadie.

    Pero no, había tenido la mala suerte de faltar un día a clases y ser adjudicado a hacer un trabajo de Biología con la chica más repelente del instituto: Leslie Ness.

    Ellos dos habían compartido clase durante todo el año pero nunca habían hablado, aunque no porque ella no quisiese. Leslie era una chica muy alegre y social que siempre buscaba ser amiga de todo el mundo. Y aunque cuando no lo conseguía, dejaba a esa persona en paz, no había pasado lo mismo con Syel. Por alguna extraña razón ella siguió intentando conseguir su amistad durante los meses del curso y pensó que aprovechando ese trabajo conseguiría algo. Pero la verdad es que no, el francés de intercambio seguía tan distante con ella como antes.

    Era ya entrada la noche cuando Leslie llamó a sus padres para que la recogieran pues habían acabado el trabajo, pero vivían alejados del hogar de Syel así que tendría que esperar bastante hasta su llegada.

    La joven sonrió ante las palabras de la madre, enternecida por la situación, mientras que el chic resopló, molesto.

    —Está bien… Vamos, sal —dijo a la otra antes de dirigirse ambos hacia la puerta. La madre siguió murmurando cosas como: “Este chico nunca tendrá novia” o “no sabe tratar a una damisela”.

    —Tu madre es encantadora —comentó ella ya fuera.

    —No, es una histérica —respondió sin embargo él, con un resoplido.

    El silencio se instauró en el ambiente, ambos mirando a distintos lugares.

    Leslie se abrazó a sí misma, sintiendo el frío de la noche adentrándose en su piel. Por el día había hecho una buena temperatura así que decidió que sería buena idea llevar ropa más veraniega, pero lo cierto es que le estaba costando caro. Tendría suerte si salía sin un resfriado de ese día.

    Syel notó aquello y aunque tuvo una pequeña disyuntiva en su interior, no era un monstruo y no iba a dejar a la chica helándose ahí para que se resfriara por su culpa. Así pues se quitó el suéter y lo extendió hacia la muchacha, sin decir palabra.

    La pelirroja se quedó durante unos segundos sin saber que decir hasta que reacción y se dio cuenta de sus intenciones. Sonrió, levemente enrojecida en las mejillas y recogió la prenda, colocándosela segundos después.

    —No lo hago por placer o por ser amable, solo no quiero que luego me repliques si te enfermas —dejó claro antes de que ella pudiera agradecerle, pero ambos sabían que eso no era verdad.

    A los minutos los padres de ella aparecieron para recogerla. Cuando la escocesa pretendió quitarse el suéter del otro, éste la paró.

    —Quédatelo, ahora huele a perfume barato. Lávalo y dámelo otro día—. Y con esas palabras se dirigió al interior de su casa, dejando a una Les sonrojada y sonriente.

    Se sentía estúpida pero realmente estaba feliz de que el chico le dirigiera unas palabras amable, aunque él creyese que no lo fueran.
     
    Última edición: 21 Septiembre 2016
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  12. Threadmarks: Un desliz [Syel & Leslie | Le Rouge]
     
    Amane

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    ~Un desliz~
    [Alcohol]

    —Syel~ —la vampiresa de pelo cobrizo llamó a la puerta del chico, sintiéndose levemente mareada pero con una voz demasiado dulce y cantarina—. Syeeeeel, ábreme~

    La joven escuchó un gruñido de molestia y unos pasos acercándose. Y siendo el francés, sabía que estaría maldiciendo todo lo que pudiese maldecir en ese momento.

    —Leslie, ¿qué demonios quieres? —habló nada más abrió la puerta pero la chica, como respuesta, se lanzó directamente a sus labios, dándole un pasional beso aprovechando su somnolencia—. ¡Leslie! ¡Quítate! —El chico la apartó agarrando sus brazos y sintió como todo su ser se despertaba.

    —Buenos días, Syel~ —ella siguió canturreando, con una sonrisa plasmada en su rostro. Si no fuera porque él la estaba sujetando, estaría tambaleándose peligrosamente y sería capaz de caerse a pesar de su experiencia en andar con tacones.

    —Leslie, ¿has bebido? —preguntó de forma prudente, aunque la respuesta era más que obvia.

    —Puede… un poco… bueno… —se quedó un rato pensando, como recordando cuanta bebida alcoholizada había introducido en su cuerpo—. No me acuerdo —sentenció finalmente, riendo.

    Syel suspiró, sintiendo muchas ganas de que aquello fuese solo un sueño, no la realidad. La vampiresa con la que se estaba acostando, borracha y llamando a su habitación… no podía salir bien, nada bien.

    —Entra.

    Syel se apartó para dejar que la chica entrase. Ella hizo caso aunque le costó dar dos pasos seguidos bien. Cuando finalmente estuvo en el interior, se tiró al suelo riendo de forma risueña, mirando la mesa de Syel. Lo había pillado trabajando.

    —Son las 3 de la madrugada, ¿qué haces trabajando? —preguntó entonces, curiosa señalando la mesa de trabajo del chico.

    Después de cerrar la puerta, el francés se acercó a ella y cogió sus brazos para ayudarla a ponerse en pie, guiándola después hacia la cama.

    —¿Qué haces tú bebiendo? —contraatacó mirando con dureza en sus ojos.

    Leslie, a pesar de su borrachera, se sonrojó y apartó la mirada, repentinamente avergonzada por sus actos.

    —Ehm… solo pasé por la taberna y… me invitaron a unas copas. ¡Oye! ¡Tú no tienes derecho a regañarme!

    Hubo un silencio tenso.

    Syel ignoró sus palabras y se agachó para empezar a desabrochar sus zapatos. Así poco después acabó dejando a la joven sin ropa y la vistió con una camiseta suya, tumbándola al rato para que durmiera.

    —Quédate aquí. No te muevas. Mañana hablamos —y el tono de voz que usó, como un padre muy enfadado que regañaba a su hijo después de hacer una travesura, hizo que Leslie se encogiera, avergonzada.

    —Lo siento… —murmuró, haciendo un mohín.

    Vio como Syel se alejaba hacia la mesa para seguir trabajando. Se giró hacia la pared, tapándose con la sábana hacia arriba, metiéndose en sus pensamientos para no enfadar más a Syel.

    El día de mañana iba a ser largo para ella.
     
    Última edición: 21 Septiembre 2016
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    Tarsis

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    Jajajajajajajajajajajajajajaja.
    Cuando leí el título no me imaginaba ni remotamente algo así. Me encantó la forma en que usaste a Syel tan IC. Porque no es que él la haya dejado entrar por gusto, sino, es dejarla entrar y acostarla o tenerla toda la madrugada en su puerta llamando. Ni podría trabajar ni concentrarse. Me has hecho reír muchísimo y sí, al día Siguiente seguro Syel le echa una bronca aparte de cerrarle la puerta en la cara, pero... jajajaja <3 Demasiado hermoso te quedó jajaja.

    /LOVELOVELOVE
    Increíble pero cierto xD Lo admite, se está acostando con ella. Jajajaja.
     
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    Tarsis

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    HAHAHAHAHAHAHA, ¡a perfume barato! JAJAJAJAJAJA, que patán -0-
    Es bastante sencillo pero encantador este escrito, algo tan banal como haberlo ayudado en una clase. Y los comentarios de la mamá me moría de la risa, pobrecita, jamás tendrá una yerna, ni un nieto jajajaja porque si es por Syel se morirá solita xD De verdad muy divertido este AU, él no es un monstruo, sólo no sabe como relacionarse. xD

    Te amo <3
     
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  15. Threadmarks: No una bodega (Ulli & Darv)
     
    Kárupin

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    No una bodega (Ulli & Darv)

    Ulli suspiró. Era la tercera vez en el mes, ¡y ni siquiera terminaba la segunda semana!

    Todo había comenzado el mes pasado. Al principio había fingido no darse cuenta, así que pasaba por alto las diversas cosas que no eran de su propiedad estratégicamente ubicadas en su habitación: un cepillo para el cabello y una loción para mujer en su baño, un atrapa-sueños sobre el cabezal de su cama y diversos títulos en su librero habían sido los primeros objetos en irrumpir en su morada. Después habían llegado dos vestidos a su clóset, un tétrico candelabro al buró al lado de su cama y unas botas que definitivamente no eran de su número. ¿Y entonces? Simplemente se limitó a darles un lugar en su habitación, pero ese baúl, que había llegado a su cuarto junto con otro lleno de cachivaches ya era el colmo.

    Vaduva le escucharía. Si quería meter algunos artículos estaba bien, pero él no tenía la intención de convertir su habitación en la segunda bodega de ella.

    Entró sin esperar respuesta a su habitación. No le sorprendió encontrarla con la nariz entre las hojas de un libro.

    —Dárvula —llamó.

    La aludida apenas ladeó la cabeza para darle a entender que le escuchaba.

    —Apreciaría que dejaras de utilizar mi habitación como almacén.

    Ella levantó la mirada de su libro y la fijó en la joven figura que se imponía frente a la puerta.

    —No exageres, Ulli, no son tantas —dijo tranquila, restándole importancia.

    El menor se acercó y se plantó frente a ella. Dárvula simplemente se limitaba a saborear el momento.

    —Insisto. No conviertas mi alcoba en una extensión de la tuya —repitió intentando puntual.

    Ella sonrió deliciosamente.

    —¿Entonces? ¿Dónde se supone que resguarde mis preciados objetos? —interrogó ella con fingida inocencia. Una que seguramente hubiera engañado a cualquier otro humano, pero no a él.

    —En otro lugar, pero no en mi espacio personal. Si llevas otro objeto allí lo tiraré por la ventana.

    —Ullrich, ¿cómo puedes decir eso? Sabes que sacaría a todos de esta casa antes de desechar alguna de mis reliquias.

    —He dicho —finalizó él antes de darse media vuelta y continuar su camino a la habitación propia.

    Y entonces, al verlo salir tan decidido por esa puerta Dárvula no pudo evitar sentir cierta ternura y sonreír. Bien, no convertiría la habitación de Ulli en una bodega.

    Cuando Ullrich regresó de la boticaria esa misma noche y entró a su habitación no pudo hacer otra cosa sino maldecirse por no haber sido lo suficientemente específico.

    —Dijiste que no querías que guardara mis preciados objetos aquí —comenzó Vaduva—, ¡así que me he mudado! Mis reliquias están en mi cuarto y he cambiado para acá mis artículos personales. Vamos Ulli, no te quedes allí. ¡Todavía tengo mucho que acomodar!

    Delacroix resopló y sus rizos rojos se desordenaron, sin embargo comenzó a desempacar los perfumes y vestidos de Dárvula. Tomó una prenda más y por un instante agradeció que fuera de noche, pues su cara seguramente estaba tan roja como el color de su cabello.

    —¿Qué pasa, Ulli? —preguntó ella. Se acercó a donde él estaba y no pudo evitar reír ante lo que veía—. No me digas que te da pena tomar una de éstas.

    Para bien o para mal, él no dijo palabra, aumentando así la diversión de la vampiresa.

    —Vamos, no tienes nada de qué avergonzarte. Yo ya he visto tu ropa interior.

    Ullrich estaba a punto de cuestionar cuándo y por qué, pero sabía que la respuesta era inútil de todas formas.

    —Sólo guarda esto —ordenó Ulli antes de levantarse.

    —No tienes nada de qué avergonzarte.

    —¡Dárvula!

    —No seas así, ¡también te puedo mostrar mis otras panties!

    Y eso fue todo. Ulli abrió la puerta y escapó a las cocinas.
     
    Última edición por un moderador: 19 Octubre 2017
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  16. Threadmarks: Habían días [Syel&Leslie]
     
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    Habían días [Syel&Leslie]


    La respiración se les hizo entrecortada, él estaba arriba de ella, completamente vestido pero con el cierre abierto. Ella debajo de él, completamente desnuda. Él no la tocaba en ningún momento, sus manos apoyadas a los lados de su cuerpo femenino para no aplastarla, ella se mordía los labios con expectación, deseando ser tocada aunque sabría que eso jamás pasaría. Ella buscó sus labios y él la empujó de nuevo a la cama, entrando en ella sin miramientos ni permiso, ella gimió, arqueándose, aferrándose a su cuello para pegarlo más hacia ella. Se relamió los labios, teniéndolo tan cerca con el canto de su sangre arrullando sus oídos, era algo demasiado tentador como para poder resistirlo. Hundió sus colmillos en él, succionando directamente de la vena que llenaba de vida su cuerpo, ronroneó excitada y llena de él, mientras sus mentes se fusionaban en una en aquel momento tan íntimo…


    —Syel…


    Se despertó de golpe, agitado, llevándose las manos al cuello intacto. Suspiró aliviado, dejándose caer nuevamente en su cama. ¿Qué demonios? Que sueño más extraño y justo con esa chica fastidiosa. Sonó el despertador y lo apagó de inmediato. Se metió en la ducha y en menos de veinte minutos estaba listo para irse a la universidad.

    La primera a la que vio al llegar fue a ella, con ese pelo brillante bajo el sol, resultaba inconfundible. Siempre en sus faldas a la moda y ese estilo de niña in. Le dio una mala mirada al ver que se acercaba a él, ¿qué gato había pateado hoy para que ella se le apareciera tantas veces en una misma mañana? La observó y recordó el sueño, así que la esquivó incómodo y siguió caminando. Ella lo interceptó antes de que alcanzara la puerta.

    —El video, dámelo —pidió, con voz firme.

    —¿Qué video? —inquirió, deteniéndose, ya de malhumor. ¿Por qué tenía que tocarle justamente a él, lidiar con las locas de su calaña? Sabía perfectamente a qué video se refería, pero no se lo diría, el video era algo de su propiedad, aunque ella saliera en él.

    —El video que grabaste en la fiesta. —Se sonrojó visiblemente, inflando sus cachetes en un gesto de seriedad y vergüenza.

    —Depende —subió las manos para enumerarlos—, ¿en el que bailas sobre la mesa? ¿O en el que te desnudas en el cuarto?

    —¡Cállate! —chilló, viendo a su alrededor, esperando que nadie hubiese escuchado.

    —No es un secreto, tonta. Todo el mundo te vio —puso los ojos en blanco.

    —¡Mentira! —resopló cruzándose de brazos, se acordaba de todo a la perfección, aunque en el momento por el alcohol no haya podido controlar su mente, ni cuerpo—. El video donde me… desvisto, eso sólo lo viste tú.

    —¿Entonces qué te importa? ¿Acaso me ves rodeado de amigos? —inquirió con ácido sarcasmo. Ella empezaba perder la paciencia, no podía creer que lo había besado… Bueno, literalmente se le lanzó encima, mientras él trataba de zafarse de ella. No era la primera vez que lo había visto, a veces lo observaba, callado y taciturno, siempre solo, observando todo con esos ojos azules que parecían traspasarte el alma. Así que no lo pensó dos veces cuando lo vio, estaba resguardado en lo alto de las escaleras, grabando toda la fiesta. Al parecer estaba allí porque conocía a la dueña de la casa, así que lo siguió. Subió las escaleras y aunque él le dio una mirada indiferente al verla, se lanzó sin contemplaciones a sus labios. Él la rechazó, lo recordaba con claridad, pero ella ya estaba desvistiéndose y la cámara aún estaba encendida. Grabó todo el bochornoso momento de ella en ropa interior, siendo rechazada sin ninguna sutileza.

    —¿Y para qué demonios lo quieres? ¡Ni que fueses a masturbarte pensando en mí! —gritó con frustración. Se sentía más humillada por el hecho de que él la había rechazada, estaba dolida. Sus palabras hicieron enrojecer por completo a Syel, que le dio una mirada llena de ira, mientras simplemente le pasaba por el lado para seguir su camino. Ella lo tomó del brazo deteniéndose pero él se deshizo de ella con brusquedad y siguió su camino.

    —¡SYEL! —gritó detrás de él, tratando de alcanzarlo. Todos a su alrededor ya estaban observándolos. Estaban haciendo el espectáculo del día. Syel respiró profundo deteniéndose, sus ojos profundos como pozos la fulminaban.

    —¿Qué quieres? —Acido, cortante y enojado, muy enojado.

    —Quiero el video —reiteró ella.

    —No me da la gana de dártelo, quizás si me masturbo viéndolo. Así que te aconsejo para próximas veces, no te dejes grabar. —Su tono mordaz la hizo querer llorar de la frustración, con él no se lograba nada.

    —No necesitas un video. Me tienes a mí —dijo terca, dispuesta a recuperarlo.

    —Pues, resulta que no te quiero Leslie. ¿Por qué no lo entiendes?

    —¿Cómo sabes mi nombre? —preguntó sorprendida. Jamás le había dicho su nombre, estaba mil por ciento segura de no haberlo mencionado jamás. Tampoco tenían muchas amistades en común, ni clases compartidas ni nada. ¿Cómo sabía él su nombre? Él se mordió el labio inferior, dejando escapar un suspiro. ¡Qué chica más irritante! Pero una sonrisa se extendió por los labios de Leslie, victoriosa, inflando el pecho con esperanza. Syel frunció el ceño, ya ella se estaba haciendo ideas equivocadas. Se sabía el nombre antes de la fiesta. La había visto por la universidad y había escuchado su nombre. Nada especial, nada importante.

    —No te hagas ideas equivocadas. —La cortó.

    Pero ya era algo irremediable, la satisfacción se notaba en todo el rostro de la escocesa. Sus ojos verdes y felinos brillaban satisfechos. Se adelantó dándole un beso en la mejilla.

    —Puaj —comenzó a limpiarse la mejilla, ahora con una visible marca de lápiz labial.

    —Quédatelo. Seguro le darás más uso que yo —. Le guiñó el ojo, Syel gruñó por lo bajo frustrado y se dio media vuelta yéndose. Estaban siendo el foco de atención de todos. Ya había pasado demasiada vergüenza en un mismo día. Lo sentía en la mirada de todo encima de él, aunque retiraban los ojos al encontrarse con los suyos chispeantes. Seguro que al final de la tarde, ya se habrán corrido los rumores, de que está saliendo con esa loca desquiciada. Todo por su capricho de no darle el video, pero no le gustaba dar sus cosas, no era su culpa que ella estuviese borracha, él no la obligó a desnudarse.

    La imagen de su cuerpo delgado en la ropa interior oscura que resaltaba su piel nívea y perfecta volvió a su mente. Su pelo cobrizo cayendo en mechones desordenado bajo sus hombros, su mirada felina clavada en él, con picardía, ofreciéndosele en bandeja de plata.

    —¡Arg! —gritó, lanzando los libros en su casillero, con ganas de patearlo y arrancarse los recuerdos que insistían una y otra vez en repetirse en su mente.

    —¡Sy-el! —canturreó la chica dueña de sus pensamientos esa mañana acercándose, él se pegó la frente de la pared, mortificado. Jamás de los jamases se libraría de ella. Y su mente insistía en torturarlo, prácticamente la veía danzar desnuda hacia él. Se volvió a golpear la frente contra la pared.

    Habían días en los que quería matar al mundo entero, incluyéndose a él mismo y este era uno de esos.
     
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    Amane

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    *Vena fangirl in coming*

    OMFG COMO AMÉ ESTO.

    JAJAJAJAJA ES QUE XDDD Leslie sería totalmente así xDD Se iría de fiesta para embarrocharse y hacer esa clase locuras xD Definitivamente no le importaría hacer un streaptease en medio de la fiesta encima de la barra, para nada XD

    Y pobre Syel, sufriendo los acosos de la chica xD Porque sí, es muy acosadora XD Pero igual, ¿para qué mentir? Obvio le gusta e.e Si sueña con ella es porque, claramente, le gustó lo que vio esa noche e.e Y disfrutará ese vídeo como nunca, yo lo sé, lo desgastará de tanto verlo, Syelin pillín (?

    Oh demonios, me ha encantado tanto, de verdad XDD Por favor, amo que hagas estas cosas así que sigue así <333
     
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    Yo concuerdo con Karo en que quizás Mady te quedó un poquito más infantil, pero también hay que tener en cuenta que es un UA donde se pierde todo el romanticismo y la bobada que se tienen en el ambiente del colectivo original (?) por lo que considero que quizás, dentro de lo que conozco a Mady, para ser una adolescente contemporánea con los problemas que contextualizas y la falta de experiencia, no está tan OoC, al menos se comprende bastante.

    Zaac, en cambio, me sorprendió que lo mantuvieras tan ic en algunas situaciones, y no me sorprendió nada que se te escurriera un poquito de los dedos en algunas otras como en referirse a Madelaine como 'dama', o en siquiera inmutarse por el hecho de que la hubieran mojado en vez de ponerse a ver el espectáculo cómodamente desde su silla, pero sus diálogos aquí son algo que él diría con total seguridad, especialmente el siguiente:

    Totalmente ic, te llevas mis aplausos. Solo que un pequeño detalle: sería 'acordarme', no 'recordarme'.

    Muchas gracias por la entrega *-* me puse fangirl y me reí bastante.
     
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    Chamaaaa, es que tu bombón no es fácil, jajaja, <3 Aún me falta el otro. Drama everywhere xD
     
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    Ugh, right in the feels, sis. Cómo olvidar ese rol xd, y la forma en la que terminó LMAO. No apto para sensibles (?).

    Cada vez que pienso en Zaady (o Zadelaine, que el otro día me llamaron la atención por el Zaady y quizás tengan razón (?), tengo una mezcla de emociones y ganas de cortarme las venas que ni te cuento. Ojalá siempre pudieran ser tan románticos como acá sin que el drama king de Zaac estuviera siempre cagando las cosas. Y dentro de toda la angustia que se traen entre manos, es re lindo cuando también tienen momentos lindos y normales como en este escrito <3

    Muchas gracias por traer ese rol e inmortalizarlo acá. Habla mucho de ellos, y cuando realmente empiece su drama, la gente podrá venir a leer este escrito a recordar por qué son tan lindos juntos (?). Mady, sé paciente, que aunque Zaac no siempre vaya a ser así de dulce contigo, su amor por ti será como esa rosa entre los libros <3
     
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