Mientras esperaba a que Togepi despertara, decidí revisar el claro a ver si encontraba algún pokémon interesante...
Un Budew pasó corriendo frente a mí... tentador, pero no me atrajo mucho al final, de modo que lo dejé partir en paz...
Otro Budew pasó corriendo felizmente cerca mío, y nuevamente elegí ignorarlo y dejarlo marchar en paz.
Un Slakoth dormía la siesta plácidamente cerca mío, y caminé alrededor de él divertida. Finalmente, me aleje lentamente.
Togepí abrió los ojos lentamente al sentir el contacto de la hierba y bostezó desperezándose. —¿Chuki? —preguntó mientras se resfregaba los ojos adormilada.
—He tenido que venir hasta aquí para ver algo... era algo que no podía esperar, y tuve que dejar a Yair atrás —le expliqué con leve tristeza en mi voz a Togepi—. ¿Crees que deberíamos volver a Ciudad Barniz? Supongo que Yair estará enfadado conmigo... ¿qué hacemos, Togepi?
Sorprendida, decidí dejarme guiar por Togepi... realmente no sabía para donde ir, así que por el momento la dirección en que ella me llevaba era la única que se me ocurría.
Entramos al fin en el claro pincel y me dispuse a buscar a un pokémon en concreto, mientras llevaba mis manos a mis bolsillos e intentaba disfrutar del aire libre. --Quizás si me ayudas a buscar por otro sitio nos vaya mejor, Grovyle. --le pedí mientras me dirigía a un cruce del camino y me iba por la derecha, mientras que este tomaba la izquierda. Veamos quien tendrá más suerte...
Grovyle saltaba de árbol en árbol con agilidad, mirando todo con gran detalle. En ese momento vio algo moverse entre los arbustos, saltó fuertemente al suelo y con un hoja aguda hizo salir al pokémon que se ocultaba allí: Slakoth. Justamente ese era al que quería. El pokémon planta silbó con fuerza como le enseñé por el camino y corrí donde él, mientras este se dispuso a debilitarlo. --Serás suertudo...--murmuré a regañadientes mientras lanzaba la pokeball y esta le atrapó. Grovyle me miró orgulloso y yo me limité a suspirar con pesadez y darle las gracias. Tras eso, salimos del lugar.
Skarmory estaba exhaustó... nos detuvimos en el claro para descansar, el pokémon de acero había volado de aquí para allá en el transcurso del día, se merecía un descanso. Me tiré sobre la hierba a observar un cielo que carecía de nubes, mientras Skarmory picoteaba el suelo en busca de gusanos que devorar.
—Vamos, rápido, hay que mejorar esa velocidad. Estas un poco gordo. —le "alentaba" a mi manera al pokémon y corrimos por allí mientras me distraía al fin y me divertía junto a este, al que no le hicieron gracia mis palabras e intentó tirarme, pero me sujeté fuerte y pude aguantar.
Levanté la mirada cuando escuché un estruendo, y Skarmory también irguió su cabeza. Un pokémon considerablemente grande avanzaba a toda velocidad por la ruta. —Parece ser un Samurott... —comenté, tras chequear con mi pokedex. Entonces noté que venía hacia nosotros—. ¡Ey, Samurott! ¡Detente!
—¡Frena! ¡Frenaaa! ¡Párate! —grité al notar que íbanos demasiado rápidos y Samurott al ver a una persona delante frenó en seco pero yo salí disparada contra unos arbustos. Saqué la cabeza algo mareada y miré a mi inicial con mala cara. —Esta te la guardo...
La persona que iba arriba del Samurott salió despedida por los aires y aterrizó sobre unos arbustos... y vaya que me sorprendí de ver quien era. —Vaya entrada en escena, Liza —reí, ayudándola a salir de los arbustos. Tras ello, desvié la mirada hacia detrás de Samurott... y a lo lejos, veía que se acercaba otra chica hacia nosotros... Contenido oculto @Yellow green forest
Agradecí la ayuda de Effy con una sonrisa y al estar ya fuera me coloqué bien el pelo y me quité un par de hojas de la cabeza. Samurott me miró con una gota de sudor. Ya resolveríamos cuentas más tarde... —Soy especialista en entradas espectaculares. Otro día me tiraré con un paracaidas. —bromeé riendo un poco.
—Pagaría por ver eso —admití con una sonrisa—. ¿En camino a Ciudad Témpera tú también? Con bastante prisa por lo que veo...
—Justamente iba solo porque habíamos quedado antes allá, sino no iría. No hay mucho que hacer, me excluyeron de ese torneo...me siento marginada...—respondí de brazos cruzados.
—¡¡Hola!! —grité a todos los presentes— Sin mi gorra, con un fusil de francotirador de juguete excesivamente grande, una bandana roja en la cabeza y dos rayas negras gruesas bajo cada mejilla me hacían parecer un soldado comando... O mas bien un desconocido a vista de todos