No deberías estar aquí Acarició con la palma se su mano los escasos árboles que rodeaban el claro. Aquel lugar era especial para ella; otro lugar especial para ella. Con melancolía, dirigió una mirada cómplice a su Espeon; ella sabía por qué estaba siempre tan callada, tan triste, tan melancólica. No era sencillo vivir como ella vivía, saber lo que ella sabía... no fue fácil tomar la decisión que ella tomó. Pero mientras Melanie estaba en aquel claro, nunca, jamás, pensó que algo así pudiese suceder. Era lo último, la última cosa de todas las cosas posibles que pensó que podrían suceder. Quedó brevemente cegada por unos instantes por una extraña luz que le era muy familiar. Cuando está luz se apagó, un chico alzaba sus brazos sobre su cabeza, en gesto perezoso. La sonrisa grande y blanca se dibujaba en su rostro, y el cabello oscuro se alzaba hacia el cielo, despeinado y puntiagudo, sujeto, o eso parecía, por unas gafas de sol que, lejos de colocarse en sus ojos púrpura, decoraban su cabeza. —¡Yaaaaay! —exclamó, alegre, cuando terminó de estirarse. El Umbreon que caminaba junto a él no tardó en gruñir ante la presencia de Espeon—. ¡Oh, pero qué tenemos aquí! Vaya, ¡sabía que me encontraría baches en mi aventura, pero no tan pronto! El sudor frío recorrió la frente de Melanie. Espeon había retrocedido ante la presencia de ese Umbreon. Nunca había visto antes a ese chico... y, aún así, sólo con mirarlo, sabía quién era. Éste le tendió su mano, amigable. —Debes de ser Melanie; yo soy Michael ¡Ey! Alegra esa cara. ¿Hay algún problema? —Tú... tú... tú no deberías estar aquí. Michael soltó una carcajada. —¡Pero Melanie, me ofendes! Yo podría decir lo mismo de ti, ¿no? Pero, verás, ¡no pienso así! Pienso justo lo contrario. ¡Si tú estás aquí es mucho más divertido! ¿No crees? Le dio un golpecito en el hombro y le guiñó un ojo, de forma alegre. —Bueno, ¡nos vemos! El tiempo corre, Mel. Y se marchó de allí, dando ligeros saltos, con las manos en los bolsillos de su chaqueta y silbando una cancioncilla indefinida. —No... —susurró Melanie—. Él no debería estar aquí. Y todo acababa de complicarse enormemente para ella.
Desperté. Me encontraba tendido en un suave terreno cubierto de hierba, a la sombra de un árbol robusto y rodeado de silencio. El cielo se abría ante mí, con pequeñas nubes blancas deslizándose sobre su celeste inmensidad. Y el sol… El sol me cubría de luz… Ya no había oscuridad. Nada de negrura… De pronto, dos rostros me observaron atentamente desde lo alto. Reconocí inmediatamente a Serperior y a Scrafty, los ojos de esos dos me eran inconfundibles. —Amigos… —sonreí. Y de pronto fui estrechado en un fuerte abrazo que me quitó algo de aire. El tipo Siniestro/Lucha se había emocionado al verme despierto y, por la forma en que temblaba, trataba de contener las lágrimas; a pesar de que se las daba de rudo, era un pokémon afectuoso y sentimental. Serperior me miró desde el otro lado de la escena, sereno como siempre, pero también pude leer un gran alivio en sus ojos…Me sentía igual que ellos. Pero, en lugar de llorar, empecé a reírme. Por un largo rato… ¡Lo habíamos logrado! ¡La región estaba a salvo! ¡Y lo mejor de todo es que seguíamos vivos! Demasiada felicidad junta. Desconocía cuánto tiempo había estado inconsciente, pero al parecer fue lo suficiente como para preocuparlos a todos. El último recuerdo que tenía era el de la oscuridad del Núcleo Espejismo expulsándonos con violencia luego de extrañas apariciones, como la de aquella esfera negra y luego la de Iota devenida en algo menos que un ser humano… Seguramente terminé cayendo en el Claro Pincel y mis pokémon se encargaron de que aterrizara sano y salvo. Pero el recuerdo más importante que prevalecía en mi cabeza era la frase de Effy… Había alcanzado a leer sus labios: me esperaba en Ciudad Témpera. Segundos después me desmayé, pues mi cuerpo ya no soportó el estrés y la intensidad de la larga aventura del Mundo Espejismo… Había sido una experiencia memorable y terrible… Pero lo que importaba ahora era ver a Effy. Tragué saliva. Con todo este lío de Iota, había olvidado que tenía una cuenta pendiente con ella. Y que Mimi me mataría si no la zanjaba de una vez por todas… No obstante, el recuerdo de la joven Honda me hizo sonreír. Llegué a pensar que nunca volvería a verla. Ni a Emily, ni a Dante, ni a Steve, ni a Ukita, Alpha, ni a todos los demás ¿Cómo habrán estado durante mi ausencia? Supongo que restaba averiguarlo después. Ahora tenía la vida por delante, gracias a Arceus. —Nos vamos —dije por fin, levantándome. Scrafty sacudió el césped que se había quedado pegado a mi espada—. Llegó la hora de retomar la vida que tenemos aquí, en el mundo real. Y nuestra primera parada será Ciudad Témpera… ¡Sal Pidgeotto! El pokémon volador emergió de su pokébola y abrió sus alas con más energía de la habitual. Le llenaba de felicidad reencontrarse con el cielo claro de Galeia… Algo que el mundo Espejismo no tenía. Regresé a Scrafty y a Serperior a sus pokébolas (el primero estaba tan animado que ni se quejó), me subí a Pidgeotto y dejamos atrás el Claro Pincel.
Salamance y yo aterrizamos ahora en el pacífico Claro pincel. Ya había estado aquí antes en un par de ocasiones, atrapando a mi Munchlax y a Roserade, cuando era sólo una Roselia. Además, también me había enfrentado con Liza aquí, en un 2vs2, en un combate que había sido demasiado reñido. Ahora, sin embargo, me encontraba por realizar un trabajo más importante; ¿Para qué quería atrapar a Celebi? Ni yo mismo lo sabía con exactitud, pero en los dibujos de Tau aparecía un Celebi -aunque fuese de un color inusual-, así que igual y enfrentándome a él podría averiguar algo. Aún así, el artista había dicho que había salido del Claro y entrado 3 veces para que le apareciese, así que decidí hacer lo mismo, para no arriesgarme.
En cuanto entré al Claro por segunda vez, saqué una de las pokeball que traía y liberé al pokemon que estaba adentro: Blastoise. Mi querido y más viejo amigo, a quien dejaba olvidado en la escuela pokemon y que lanzaba a todo ser que se moviese. Fueron tiempos divertidos, aunque vacíos. Pero bueno, lo importante ahora era hacer aparecer el santuario una vez más, por lo que Blastoise y yo volvimos a abandonar el Claro.
Ahora que Blastoise sabía lo que debía hacer en cuanto encendiera el fuego, y ya que habíamos entrado al claro tres veces, sólo nos quedaba realizar la última parte del plan. Me senté en el medio del claro, donde no habían árboles y saqué de mi mochila las cerillas; tras 10 minutos de mucho esfuerzo, al fin logré encender la última que me quedaba. Miré a Blastoise y ambos asentimos. En cuanto viese que el fuego crecía, debía extinguirlo; tomé la cerilla y cuidadosamente puse su flama sobre una hoja de pasto. Ésta se fue consumiendo lentamente, hasta hacer contacto el fuego contras dos. Las tres se consumieron con mayor velocidad. Ahora eran 9 hojas quemándose, luego 20, ahora 80, ¡Se estaba consumiendo demasiado rápido! Dediqué una mirada al punto donde debía aparecer Celebi. Blastoise sabía que, si Celebi no aparecía pronto, debía encargarse de apagar el fuego, aún cuando ya no nos quedasen más cerillas para volverlo a intentar. Contenido oculto @GalladeLucario Si no ocurre nada me avisas para apagar el fuego e irme (?)
Seguí a Liza hasta la salida del bosque y llegamos al claro. Cómo no, aquel extraño chico ya estaba allí. ¿Qué estaba haci...? ¡No podía ser, había empezado a quemar la hierba! ¡Se me había adelantado! —¡Mira, Liza, ese es quien yo te dije! Espero que no consiga atraer a Celebi... ¡No sería justo, le he hecho todo el trabajo sucio! Contenido oculto @Liza White
Me apresuré en correr hacia el claro de nuevo. Dos de tres, cada vez estaba más cerca. Mientras, el pokémon seguía sin aparecer. Quizás aún tuviese posibilidades. Justo cuando corría de vuelta, el paquete de cerillas se me cayó del bolsillo a la hierba...
Nada más entrar me puse a buscar mis cerillas por el suelo. Si acababan quemándose sería horrible para el bosque... No, debía encontrarlas como fuera. Por todos aquellos pokémon que vivían por aquí, debían aparecer. —Dónde estás, dónde estás, dónde estás... —decía mientras ojeaba el suelo. >>¡Bingo, aquí están! Bien, encendamos una... Ahora solo queda esperar a que aparezca, en cuento lo vea prenderé una hoja para que reaccione Contenido oculto Ok, sé que juanjo llegó primero, pero por si hubiese algún error Lucas también entró ya tres veces y se le olvidaron unas cerillas (?
Sí, sí, ellos habían encendido muchas cerillas, pero desde luego, eso no sirvió para nada, no aún. Porque, tal y como contó el Artista Batista, ahora que habían entrado y salido del Claro 3 veces, había en el centro del mismo un santuario de madera... Pero el hecho de encender la cerilla por sí mismo no hizo aparecer a ningún Celebi ni a ningún otro pokémon. Hmm, ¿sería falsa la leyenda? Celebi es el protector de los bosques... ¿no?
... El santuario estaba allí, sí. Era la oportunidad perfecta para conseguirlo... Pero no podía hacer aquello. No podía quemar un bosque, y no podía permitirlo. Soplé mi cerilla y la guardé de vuelta antes de prender la primer hoja. —Todo para ti, chico. No puedo hacerle esto al Claro pincel —susurré para mí mismo. Contenido oculto Bueno, pues a intentarlo (?
Liza White Sentada en el cesped del claro, observé las idas y venidas de Lucas del bosque al claro, y de cómo apagó sus cerillas para así evitar alguna catástrofe. Bostecé, muerta de sueño y algo aburrida, esperando a que algo ocurriese... Porque tenía que ocurrir algo, ¿no? Lucas se veía tan ilusionado y determinado en conseguir avistar a Celebi, que me sabría mal verlo irse con las manos vacías... Me tallé los ojos para mantenerme atenta a cualquier movimiento en falso, y observé en silencio ahora a Ian y su Blastoise, quien se encontraba apagando el fuego que él mismo había originado momentos atrás. Me había sorprendido verlo allí y descubrir que él era el tipo raro que perseguía a Lucas, pero de cierta forma me alegró verlo sano y salvo después de no haber vuelto a saber más de él desde el Núcleo Espejismo. ¿Desde cuándo iría tras la pista del pequeño legendario? No sabía de aquel interés secreto en él. —Oye, Lucas, ¿falta mucho? —me quejé en un murmullo, girándome para poder verle—. ¿Ocurre algo? ¿Por qué apagas la cerilla?
Miré pensativo a la entrenadora. ¿Qué ocurría, por qué no prendía las hojas? No podía explicarlo. Siempre había amado la naturaleza, y era por eso que quería a Celebi. Celebi tiene el poder de regenerar bosques enteros tras incendios, si lo tuviese en mi poder seguro que podría ser de gran ayuda, pero a costa de quemar un bosque... No. —Simplemente no me parece correcto. Además, ya está ese chico, que se le ve muy interesado en capturarlo. Me giré sobre mis talones y solté la cerilla apagada, cayendo a la hierba. Apagada... Eso creía. Al parecer no lo estaba, pues empecé a notar algo de humo surgir del suelo. Cuando me giré lo vi acabando con un par de hierbajos. —No... No, no. No puede ser... ¡Mierda! ¡Sabía que no era buena idea jugar con fuego! ¡Corre, Slowbro, sal a ayudarme! —comandé entre preocupado e irritado, sintiéndome un completo inútil. Tenía que solucionar esto como fuese. Contenido oculto Estoy ahora mismo demasiado cansado de todo como para ponerme a pensar nada, así que sí, se cayó la cerilla y punto. Si viene Celebi bien, si no también.
De pronto, un brillo enorme lo cubrió todo, cegando a los presentes. Cuando abrieron los ojos, las llamas habían desaparecido, y las plantas quemadas y marchitas volvían a brotar. Celebi se alzaba entonces sobre el pequeño santuario de madera... las historias del artista eran ciertas. Con lentitud, voló hasta colocarse cerca de Lucas... y, desafiante, sus ojos brillaron llenos de fuerza, mostrando sus poderes psíquicos. Estaba allí, y estaba listo para la batalla. CELEBI: Psíquico/Planta (Legendario) Cura Natural: se recupera de cualquier problema de estado al retirarse de la batalla Salud: 200/200 Fuerza: 200 Resistencia: 200 Agilidad: 3/3 (100 de Velocidad) Movimientos: -Drenadoras (infecta con drenadoras al rival) (Usos: 2/2) -Psíquico (60 Potencia, Psíquico) (Usos:4/4) -Recuperación (Sana hasta 1/2 de sus PS máximos) (Usos: 1/1) -Poder Pasado (60 Potencia, Roca) (Usos: 4/4) RATIO DE CAPTURA: 40 Contenido oculto El YNCC va a morir :<
Mi mirada quedó fija en aquel resplandor. Solo veía blanco durante unos segundos, hasta que me percaté del pokémon. El fuego desapareció en cuestión de segundos; los mitos sobre los poderes del planta eran ciertos, y tanto. Ahora tenía miedo... ¿Estaría a la altura de semejante pokémon? —Hum... Archeops, tú te mereces esta batalla. Has sido de gran ayuda para encontrarlo, así que debes pelear tú. Afilagarras. ARCHEOPS: Roca/Volador (Asesino) Cabeza Roca: No recibe daño de retroceso Salud: 150/150 Fuerza: 280 (18) Resistencia: 130 Agilidad: 4/4 (120 de Velocidad) (10) Movimientos -Triturar (60 Potencia, Siniestro) (Usos: 4/4) -Afilagarras (Sube 10 fuerza propia, y además garantiza el éxito del próximo ataque) (Usos: 1/2) -Vuelo (50 Potencia, Volador; en el primer turno se eleva bien alto y atacará en el segundo) -Testarazo (70 Potencia, Roca; recibe 1/4 del daño causado) Contenido oculto I know, but I'll always love you anyway (L)
Celebi lanzó entonces una serie de rocas mágicas. Su Poder Pasado fue directo a impactar contra Archeops. CELEBI: Psíquico/Planta (Legendario) Cura Natural: se recupera de cualquier problema de estado al retirarse de la batalla Salud: 200/200 Fuerza: 200 Resistencia: 200 Agilidad: 3/3 (100 de Velocidad) Movimientos: -Drenadoras (infecta con drenadoras al rival) (Usos: 2/2) -Psíquico (60 Potencia, Psíquico) (Usos:4/4) -Recuperación (Sana hasta 1/2 de sus PS máximos) (Usos: 1/1) -Poder Pasado (60 Potencia, Roca) (Usos: 3/4) RATIO DE CAPTURA: 40
De entre la hierba empezaron a emerger unas rocas enormes. Celebi parecía controlarlas a la perfección, y las lanzó contra el pájaro. Menos mal que este fue lo suficientemente rápido como para esquivarlo, o si no hubiera sido un golpe devastador. —Ahora es tu turno, triturar. ARCHEOPS: Roca/Volador (Asesino) Cabeza Roca: No recibe daño de retroceso Salud: 150/150 Fuerza: 280 (18) Resistencia: 130 Agilidad: 3/4 (120 de Velocidad) (10) Movimientos -Triturar (60 Potencia, Siniestro) (Usos: 3/4) -Afilagarras (Sube 10 fuerza propia, y además garantiza el éxito del próximo ataque) (Usos: 1/2) -Vuelo (50 Potencia, Volador; en el primer turno se eleva bien alto y atacará en el segundo) -Testarazo (70 Potencia, Roca; recibe 1/4 del daño causado)
Tras el ataque de Archeops, Celebi parecía casi debilitado... no obstante, se llenó de una indescriptible energía que, rápidamente, le llenó de fuerzas de nuevo. Era Recuperación. CELEBI: Psíquico/Planta (Legendario) Cura Natural: se recupera de cualquier problema de estado al retirarse de la batalla Salud: 130/200 Fuerza: 200 Resistencia: 200 Agilidad: 3/3 (100 de Velocidad) Movimientos: -Drenadoras (infecta con drenadoras al rival) (Usos: 2/2) -Psíquico (60 Potencia, Psíquico) (Usos:4/4) -Recuperación (Sana hasta 1/2 de sus PS máximos) (Usos: 0/1) -Poder Pasado (60 Potencia, Roca) (Usos: 3/4) RATIO DE CAPTURA: 40
—Sal tú ahora, Swampert. Me vas a ayudar a capturar a Celebi... SWAMPERT: Agua/Tierra (Balanceado) Humedad: impide el uso de ataques relacionados con explosiones. Salud: 200/200 Fuerza: 215 (20) Resistencia: 180 Agilidad: 2/2 (60 de Velocidad) Movimientos: -Terremoto (60 Potencia, Tierra) (Usos: 4/4) -Puño Hielo (50 Potencia, Hielo) -Piscis (Movimiento muy extraño que refleja la personalidad de su entrenador. Aumenta en 20 su Fuerza y Resistencia y recupera hasta 2 puntos de agilidad) (Usos: 1/1) -Protección (se protege) (Usos: 2/2)
Golpeó con toda la potencia de su movimiento Psíquico a Swampert. CELEBI: Psíquico/Planta (Legendario) Cura Natural: se recupera de cualquier problema de estado al retirarse de la batalla Salud: 130/200 Fuerza: 200 Resistencia: 200 Agilidad: 3/3 (100 de Velocidad) Movimientos: -Drenadoras (infecta con drenadoras al rival) (Usos: 2/2) -Psíquico (60 Potencia, Psíquico) (Usos: 3/4) -Recuperación (Sana hasta 1/2 de sus PS máximos) (Usos: 0/1) -Poder Pasado (60 Potencia, Roca) (Usos: 3/4) RATIO DE CAPTURA: 40