—Vamos a intentarlo, ¡Squirtle! —proclamé para luego proceder a liberar a la pequeña tortuga de la bola roja que la mantenía cautiva. Squirtle se materializó frente a mis ojos y me miró con extrañeza, seguramente preguntándose porqué lo regresaba y lo volvía a liberar menos de cinco minutos después. Pero no había tiempo para eso ahora; era hora de entrenar. —¡Ahora empieza nuestro entrenamiento, Squirtle! —declaré con convicción—. Bien, ¿ves esas rocas? Utiliza placaje para romper aquella. ¡Adelante, Placaje!
Hubo un breve destello, de esos que te pierdes si tan sólo parpadeas, y la roca que quebró en dos en el momento en que Squirtle impactó contra ella. Mi pokémon y yo compartimos una mirada de emoción tras ver la potencia de su ataque. —¡Bien, así se hace! —exclamé, eufórica—. ¿Cuánta experiencia ganamos con eso? Ganamos algo, ¿verdad?
—Bueno eso es algo... poco específico —reí suavemente—. Es decir, si le digo a Squirtle que rompa esa otra roca, ¿cuánto de fuerza ganaríamos? En números... por cierto, Squirtle, intenta con Pistola agua esta vez.
--Pues no sabria decirte jaja--dije riendo--Yo tambien soy un novato empeze hace unos dias entrene y todo y mis pokes son fuertes jaja--
—Menuda ayuda eres —contesté, y luego me di cuenta de que estaba siendo grosera con alguien que se había dedicado a ayudarme sin motivo alguno—. ¡Perdón! Nose porque dije eso, es que estoy algo nerviosa porque no manejo aún bien todo esto... La segunda roca se rompió; el chorro de agua que lanzó Squirtle era tan potente que fue suficiente para destruirla. Le ordené destruir una tercera, volviendo a utilizar Placaje, y el pokémon tortuga obedeció sin mayores quejas. Era bastante dócil y amigable, pero fuerte en combate a la vez, empezaba a pensar que nos llevaríamos bastante bien; me alegraba mucho pensar eso, era el primer pokémon que escogí después de todo...
(Me tengo que ir a la escuela jaja adios) --Me dormire un.poco estube cansado...--dije recostandome en.el pasto-- Espero y todavia estes aqui-- y...me quede dormido....--
—Otra vez se desmayó... —suspiré, mirando como el chico dormía sin más, exactamente igual que como lo había encontrado por primera vez. Squirtle se volvió cuando no le dí un nuevo comando, y finalmente decidí que todos debían entrenar, sino el único que mejoraría sería Squirtle. Liberé a Dratini y a Flabébé, y los dos me miraron con ojos desafiantes y listos para la batalla... o lo más similar a una batalla que teníamos. —Bien, Dratini, vamos a romper algunas rocas con Portazo. Flabébé, tú usa Hoja Afilada, y Squirtle, volvamos a Pistola Agua. ¡Veamos quién puede romper más rocas! ¡Comencemos!
—¡Muy buen trabajo! —sonreí, mirando a todas las criaturas con cariño. Todos parecían agotados, pero sin lugar a dudas más fuertes. Parece que Yair sabía de lo que hablaba después de todo. Pero aún así... bueno, no podía quedarme aquí para siempre, si quería comenzar realmente mi viaje tenía que dejar la gran ciudad y salir a las rutas. Miré hacia donde Yair aún dormitaba plácidamente. Tras titubear, finalmente saqué de mi bolso negro un lápiz y papel y garabateé una nota que decía: "Voy a ir a la Ruta 305, creo que es el camino más rápido... si te apuras quizás me alcanzas. Espero nos veamos nuevamente. Effy." Le daba un poco de pena abandonarlo, no porque no pudiese valerse por sí mismo, sino porque había disfrutado de su compañía... pero bueno, tenía mis pokémon para no sentirme sola. Regresé a mis tres acompañantes a sus respectivas pokebolas y partí hacia el Centro Pokémon. Esta vez llegué sin incidentes en el camino, y una amable enfermera curó a mis pokémon en un abrir y cerrar de ojos. Le agradecí y aproveché para preguntarle la forma más fácil de llegar a la ruta 305. Me sorprendí un poco cuando me preguntó si iba a visitar a la ruinamaníaca, no sabía nada de ella pero supueo que no perdía nada visitándola, ya que se encontraba en mi camino después de todo... Tras agradecerle nuevamente a la enfermera, me retiré del Centro con mis pokémon curados y un nuevo destino en mente.
Tras cruzar el camino embarrado de la ruta de regreso, me vi en el mismo lugar donde había comenzado; Ciudad Témpera, pero al menos esta vez no estaba sola. El regreso junto con Yair fue entretenido, hablamos de muchas cosas y me enseñó todos sus pokémon, los cuales parecían bastante fuertes. Y ahora aquí nos encontrábamos, en el Centro Pokémon, sentados en una mesa para dos y esperando a que la enfermera tuviera a nuestros pokémon curados y listos para partir. —Oye Yair, hay algo que he querido preguntarte —dije distraídamente—. ¿Alguna vez has participado de una batalla callejera?
—Es una pelea entre dos entrenadores, el ganador obtiene 300 puntos creo —mis ojos brillaron con emoción ante la idea que se me presentó—. ¿Pelearías conmigo? Vamos, dí que sí, jamás he tenido una batalla en mi viaje hasta ahora...
(Oye estoy en el celular lo siento jaja sera despues) --Lo siento no puedo tener una batalla contigo porque....me falta un.poke...--dije sonriendo--
Lo miré con enojo; sabía que era rudo pero bueno, no era una chica a la que le gustaba tener un no por respuesta. —¿Qué te parece esto? Pasemos la noche en el Centro y mañana, con nuestros pokémon recuperados, tendremos una batalla callejera, sólo dos pokémon —sonreí esperanzada—. ¿Aceptarías entonces? Contenido oculto Si estás en el celular podemos tener la batalla mañana mejor, debe ser incómodo desde un celular XD
—Bien, ¡tienes un trato amigo! —le dí una sonrisa aún mayor, feliz de que hubiese aceptado al final. Ahora sólo restaba una cosa por hacer: planear una estrategia. Era mi primera batalla, y tenía que gnaarla para evitar hacer el ridículo. —Me voy a ir a dormir, en la mañana definitivamente tendremos nuestro duelo —declaré, y sin más dí media vuelta y fui a pedirle a la enfermera un cuarto para pasar la noche.
—No puedo esperar a la batalla de mañana —me decía a mí misma con emoción, preparándome ya para irme a la cama—. Me pregunto que pokémon escogera él... tendrá que ser mañana, ¡ah, estoy tan emocionada! Y finalmente caí rendida, agotada, sobre las sábanas y me quedé dormida al instante.