Trataba de retener y entender lo que con desesperación me decía Dante, pero era difícil rescatar algo que pudiera usar para calmarlo, estaba tan perdido como yo. --No, no, no llores, tú nunca lloras, yo soy el bebe, ¡Dante! -- lo tomé de sus ropas y con todas mis fuerzas los alcé y puse contra la pared, Natu se movió, algo asustado-- Nadie se ha ido, Emily, Emily es muy fuerte, ¿crees que se va a dejar vencer así de fácil?
"¡Dante!" Gritó mi nombre al parecer con cierta desesperación y de pronto sentí como me estrellaba contra la pared, cosa que me hizo reaccionar un poco por el susto mayormente, no por otra cosa — ¡Pero siempre lo he hecho! — tomé sus manos y las aparté de mi para dejarme caer en el suelo nuevamente, ni siquiera mis piernas me sostenían debido a los continuos temblores que tenía. Esta vez, ni siquiera levanté la mirada para verlo, simplemente volví a la posición que tenía al principio antes de que llegara. — No lo sé... — dije sin rastro de animo — Yo no se absolutamente nada Ukita... solo...solo... quiero estar un momento solo, ¿esta bien?...
Miré el cielo, que no solo se oscurecía si no que empezaba a tomar un aspecto paranormal -- Arceus... algo debe estar mal allá arriba...-- volví a ver la patética postura de Dante, si no quería que le ayude, debía hacerlo a las fuerzas...--Tranquilo hermano, sé que Emily está bien--dije entre sollozos, necesitaba más información de lo que estaba pasando, creo que no solo se trataba de Emily, sino de todos nuestros amigos o algo peor. Si todo esto empezó en Aerosol, tendríamos que ir hasta ese mismo lugar. Pero Dante no podía ni moverse, no podía dejarlo solo aquí, saqué a mi fiel inicial, quien lo cargó con sus latigos y lo sujetó en su lomo--Aguanta hermanito, haremos un pequeño viaje...
Ya prácticamente no me importaba mucho lo que ocurría a mi alrededor, la voz de Ukita ya era como algo lejano para mi y ya solo escuchaba mis propios sollozos, cuando de pronto sentí los látigos del inicial de Ukita rodear mi cuerpo y elevarme del suelo a la fuerza, cuando sentí que mis pies ya no tocaban el suelo comencé a moverme intentando librarme del agarre del pokemon pero al notar que era inútil dejé de pelear y al final terminé sobre el lomo de Venusaur — ¿A donde piensas ir? — pregunté girandome hasta donde podía para verlo tan siquiera un poco
--No, no sé, pero, pero algo haré -- Me monté en el Pokémon de tipo planta y enseguida Natu voló hacia mi cabeza. Tal vez era mejor volar pero no conocía el camino desde aquí. -- Dante, cómo vamos a Aerosol?
Venusaur me liberó del agarre de sus látigos saqué la pokebola de Staraptor que a penas me localizó me miró con bastante confusión — Staraptor sabe el camino a Aerosol... ¿te sirve eso? — me deslicé aferrándome un poco al lomo del inicial de Ukita para luego caminar con cuidado a Starapor, ya necesitaba calmarme a la fuerza o me vería mas patético
Traté de sonreír, era un avance. --Gracias por la ayuda Venn, regresa.-- Mi inicial regresó y Natu se preparó para salir volando, siguiendo al Pokémon volador de Dante.
— ¿Viajarás en Natu? — pregunté montándome en Staraptor forzándome a sostenerme un poco más de la cuenta por seguridad — Por que si es así solo dime para decirle a Staraptor
Asentí levemente y le di un par de palmadas a Staraptor para que despegara, esta vez el despegue fue un poco mas suave pero cuando mi pokemon notó que no me caería aceleró para llegar mas rápido a nuestro destino
--Tranquilo hermano, no dejaré que te derrumbes, no de nuevo--dije con voz baja, de modo que solo Natu pudiera oirme. Así pues, partimos hacia la lejana ciudad.
El avión aterrizó en Ciudad Lienzo sin mayores complicaciones; fue un viaje relativamente rápido. Supuse que era por eso que salían tantos vuelos de Pirita a Lienzo y tan seguido, aún en el mismo día. Me pareció ver a Mitsuki sentada un par de asientos hacia atrás, pero no tuve tiempo de comprobarlo; habían muchos pasajeros y parecía que todos querían viajar primero. La azafata, acompañada por una elegante Wigglytuff, de alguna forma logró al cabo de un par de minutos que todos recobraran la calma y bajaran uno por uno en fila. No mucho tiempo después, me encontraba fuera del avión y con los dos pies sobre tierra de la región de Galeia. Finalmente de regreso… se sentía bien estar de nuevo aquí. —Ahora, vamos a casa… ¡Skarmory, llévanos a Témpera! —exclamé, liberando al ave de acero, que de inmediato cumplió con mi comando.
Me había quedado dormida en el avión y no es que el viaje hubiera sido rápido sino que aun tenia un poco de sueño, al abrir mis ojos el avión ya estaba casi vacío ya que las personas estaban bajando; yo reaccione y me levante del asiento para salir igual. Cuando salí del avión y pise el suelo me estire un poco, devuelta a Galeia ¡Gracias a Arceus! —Con Gible evolucionado debería volver a esa torre...—Susurré mientras me alejaba del aeropuerto, cuando iba a sacar a Doddy otra luz brillante emergió de otra pokeball y cuando la saqué estaba esta vez un Togekiss. Le sonreí antes de gritar mentalmente de la emoción, puse la pokeball en su lugar y saque a Doddy, me subí a su lomo y este tomo vuelo hacia Ciudad Témpera. Otra razón por la cual retar esa torre.
Finamente había llegado a lienzo, empapado y con frio paro había llegado que era lo que contaba realmente. Exprimi una vez mas mi ropa y regrese a Floatzel a su pokebola después de agradecerle por su esfuerzo para comenzar a caminar dejando rastros de agua por cada paso que daba. Una vez localizado mi casa me retire mis zapatos para evitar ensuciar tanto y cerré la puerta — Estoy en casa...— murmure como si alguien fuera a responderme y comencé a despojarme de mi ropa mojada cuando ya tenía la toalla en mis manos para empezar a secarme, donde me enfermara me regañaría a mi mismo. Ya en mi cuarto me coloque ropa seca y en cesto para la ropa deposite mis empapadas ropas para llevarlas a secar (y para que negarlo, mientras eso pasaba yo aprovecharía para hacer algo de desayunar aunque no contaría como un desayuno prácticamente)
Al parecer ya empezaba a amanecer y yo ya me encontraba desayunando tranquilamente unos huevos revueltos con un poco de café, en definitiva tendría que recorrer mucho para llegar a Témpera pero hacía mucho que ya no se caminaba por las rutas pero tampoco hacía mal pasearse por allí a pie... aunque estuviese lejos de mi destino — Sigamos con esto...— murmuré terminando de guardar en un compartimiento de mi mochila el cambio de ropa que siempre traía y nuevamente emprender viaje por las rutas
Un mes, sí, hoy se cumplía exactamente un mes... Había tomado ese estúpido listón rosa y me lo puse en la cabeza, necesitaba verme lo más infantil posible. Fui directo al laboratorio, tomé aire e intenté sonreír. —Eh hola. —Eso de los modales seguía sin dárseme. —¡Hola pequeña! —Me sonrió el señor aquel ¿me llamaría así por mi estatura o por mi aspecto? —¿Vienes a recibir tu primer pokémon? —Uh... sí. —Es incómodo, no suelo pedir las cosas, suelo tomarlas. —Pasa, por aquí... Puedes seleccionar el pokémon que desees, piénsalo con calma, muchos chicos como tu no duermen pensando en cual eligi... —Quiero el Bulbasaur... ummm... si es que se puede. —Era casi un por favor, creo. —Oh... claro, claro, aquí tienes. ¿Le pondrás un mote? Llamar a tu compañero crea vínculos especiales entre huma... —Drakul. —Era un Bulbasaur, un día se volvería un Venesaur. Tenía que llamar así. —¡Vaya! Pocas veces había visto a una jovencita tan decidida, seguro tienes un gran futuro por delante... Un futuro... pareciera que a toda la gente mayor le gusta pensar en el mañana, deberían estar más concentrados en el hoy. Ayer, llovió. Hoy está despejado y la distancia huele a café. Creo que debería ir a desayunar a algún lado.
La ciudad se ve algo vacía, como sus muros, no parece un lugar donde pasen muchas cosas. Creo que es buen momento para contar una historia, sólo para pasar el tiempo -¿A quién le estaré hablando?- Había una vez una chica intrépida que soñaba con convertirse en la mejor entrenadora del mundo, un día fue a ver al simpático profesor a recoger un Bulbasaur y así emprender su viaje. En el caminó se encontró a dos Eevees, eran fieros y no se dejarían capturar. Pero Bulbasaur era muy fuerte y aunque le superaban en número arrasó en el campo de batalla y... Oh... qué mala se ha vuelto mi capacidad de mentir... veamos de nuevo Había una vez una miserable a la que no le quedó más opción, tomó sus pertenencias y se embarcó a la región de Gaeria, al poco tiempo de llegar tuvo que rebajar su poca dignidad por algo igualmente poco digno... un Bulbasaur. Siguió su camino por un par de días hasta que le dio hambre, robó un par de bocadillos y en un ligero descuido uno de ellos cayó al suelo y no le importó. Al poco tiempo un par de pokémon hambrientos devoraron las sobras, eran Eevees y parecían no tener a donde ir, pensaron que aquella humana se había apiadado de ellos y desde entonces la siguieron. No le quedó más opción que lanzar una pokébola. Basta de charlas, es hora de comer, de nuevo.
Paso frente a un edificio, parece una escuela. No veo demasiado actividad. Y así está bien, después de todos muchas de las cosas de la vida no se aprenden entre muros. Aunque si así fuera, todo sería más fácil. Debo dejar de divagar tan seguido.
Llegué a Ciudad Lienzo exhausta… Skarmory sobrevolaba la ciudad, observando lo tranquila que era por la noche. Poca gente en las calles, luces altas que iluminaban la urbe nocturna… era bonito, sin duda, tanto de noche como de día. Nuestra parada fue el centro pokémon; como todos los entrenadores pokémon, pude tener una habitación gratis donde pasar la noche allí. Llegué a mi habitación asignada, cerré la puerta con llave y me eché en la cama tras regresar a Skarmory a su pokebola. Estaba tan cansada que me quedé dormida al instante.
Algo pasa no demasiado lejos de mi cabeza y mi cabello ondea por la ráfaga. —¡Cuánta prisa para un lugar tan muerto! Ya casi anochece, debo buscar refugio. Me adentro más en la ciudad, veo a una chica bajar de un pájaro metálico y entrar al Centro Pokémon. Es verdad, no recordaba ese detalle, alguien me dijo que la función de ese edificio no sólo era recuperar la energía de los pequeños bichajos, sino también la de sus dueños por las noches. ¿Por qué no probar? Será lindo volver a dormir en una cama de nuevo y lo mejor es que será gratis. Bueno, no es como si pagara precisamente en el pasado.