Desde la copa de un árbol cercano, sentado sobre una gran rama y medio oculto en el follaje, observé la escena del choque entre Dante y aquel joven desconocido. —Así que se llama Gilbertt… —dije. Serperior y Pidgeotto, cada uno posado sobre su respectiva rama, se centraban sobre todo en el Tepig que acompañaba al muchacho. Seguramente, con deseos de probar su fuerza.
Que chico tan mas trillado, apenas me habia conocido y y ame estaba hablando como si nada. —Si, desde hace un par de dias— le dije aun viendolo a los ojos. despues voltie pues otro chico se habia acercado a mi mencionando mi nombre que al parecer escucho cuando se lo mencone al tal dante, no pude evitar voltear la mirada a sus pokemon que observaban a mi Tepig con deceos de pelea, saque la mano de mis bolsa de lado en donde estaba mi tepig y lo empuje levemente hacia adentro de la mochila ocultandolo de la vista de esos pokemon —¿Y u eres?— le pregunte al chico que recien se habia acercado
—Mi nombre es Hubert —respondí, terminando de acercarme a ellos mientras saludaba a Dante levantando la mano. Mi expresión era neutral, pues sentí que si sonreía, no causaría muy buena impresión al nuevo entrenador—. Bienvenido a la aventura pokémon...
¿Hubert? era un nombre poco comun pero estaba bien, vi como saludaba a Dante, al parecer se conocian antes, en ese momento definitivamente era el raro ahi, Tepig se encontraba inquieto dentro pues no le gustaba estar enserrado mucho tiempo —Shhh, Tranquilo amigo— le susurre dando unas palmaditas en mi mochila —Gracias, muy cores de tu parte — Le dije pues supuse que esa era una respuesta adecuada para la biemvenidas
Saludé a hubert desde mi lugar, seguía sin poder aceptar la idea del cambio tan radical que había tenido en su personalidad, cambios a si, siempre me sorprendían. Aunque la idea de que él siguiera recordando lo que yo había dicho sobre las batallas que le causó.. ¿curiosidad?, ¿enojo? me causaba un poco de.. ¿preocupación?, claro si esa era la palabra
—No hay de qué... —respondí mientras comprobaba la inquietud del Tepig de Gilbertt, escondido en el interior de su mochila— Es un buen inicial: mucha vitalidad, gran fuerza, aunque resistencia baja —comenté, recordando los libros que había leído—. Pero el último aspecto se puede compensar con unos buenos compañeros... Dime, ¿tienes otros pokémon, además de Tepig? @Alisse Madness
era cierta la informacon sobre mi Tepig asi que Le asenti con la cabeza tras esa pregunta —solo cuento con un NIDORAN y un HOPPIP— le respondi dirigiendo mi vista a sus ojos, sin reflejar ninguna emocion mi tepig parecio aberse calmado pero seria momentaria porque no podria aguantar mas tiempo, asi que obte por sacarlo y colocarlo en mi cabaza para despues llevar mis manos a mis bolsillos
Le sostuve la mirada... Era imposible descifrar algo en la sombra de los ojos de Gilbert. Pude percibir que Pidgeotto se incomodó un poco ante la mirada inexpresiva del chico, pero Serperior se mostró tan impasible como siempre. —Nidoran, Hoppip y Tepig, ¿eh? —enumeré— Ciertamente, sus características hacen que se complementen muy bien como trío. Pero si te inclinas más por agrandar tu equipo, hay muchos lugares en Galeia habitados por pokémon salvajes diversos. Todo dependerá de tu gusto y qué tipo de equipo quieres tener... Seguí sosteniendo su mirada tras estas palabras.
¿que le pasa a este tipo? porque me mira de esa forma, me daba igual —Gracias por el consejo— le dije aun con la misma posicion, sus pokemon tambien se mostraban raros, o era yo que no estaba acostumbrado a tales actitudes, tenia curiosidad asi que le pregunte —¿que pasa con tu pokemon?— completamente cerio y aun con la mirada fria
Me volteé para tranquilizar a Pidgeotto con una mirada, pues si bien Gilbertt tenía una actitud bastante fría y esos oj0s como hielos, de ningún modo parecía ser una mala persona. —No veo que le pase algo —respondí al fin— Y bien... ¿Hacia dónde te dirigías?
Bostecé... —Es un gusto conocerte, Gilbertt. Pero lamentablemente no podremos extender nuestra charla, pues acabo de tener batalla contra un poderoso pokémon que habitaba el Volcán Barniz, y el sueño me está venciendo ¡Suerte en tu viaje! Estoy seguro que volveremos a vernos. Me despedí de Dante y el nuevo entrenador, para después dirigirme con mis pokémon al Centro. *** La enfermera Joy, sonriente, depositó unas llaves en mi mano mientras me daba la bienvenida. Le devolví la sonrisa y, con Pidgeotto y Serperior a mi lado, me fui directo a la habitación. Una vez allí, comí una bola de arroz que había adquirido en la confitería del lugar, mientras a mis pokémon servía unos sendos platos de comida, repartidos a lo largo de la habitación. Así, mientras mis pokémon llenaban sus estómagos, me dejé caer sobre el colchón... Era el momento de conocer el Laberinto de los Sueños. Saqué de mi bolsillo la extraña pulsera que nos habían hecho llegar... Me llamaba la atención la tecnología utilizada en la construcción de este artefacto, pues supuestamente permitía tener sueños lúcidos... Y algo grande esperaba al final de la Mazmorra... —No pierdo nada con intentarlo... —bostecé. Me coloqué la pulsera y, tras unos minutos, me dormí profundamente.
El chico porfin se había ido, vi como se despedía de Dante para después retirarse, su pregunta me intrigo, ¿a donde me dirijo? Bah, que molestó, lo pensaré un poco más tarde, baje a mi Tepig de mi cabeza y lo guarde en mi mochila nuevamente, parecía feliz de volver a su lugar, metí mis manos a mi sudadera y dirigí la mirada hacía el otro chico --¿también te irás?-- le pregunté pues talvez podría acompañarlo a algun lugar pues por el momento no sabía dónde ir.
Llegué a Ciudad Lienzo, donde me esperaba una grata sorpresa… al llegar al centro pokémon, la enfermera Joy me informó que alguien había dejado un objeto para mí, una extraña pulsera púrpura… me la puse en mi muñeca izquierda y tomé las llaves para mi habitación, la batalla contra Rojo me había dejado exhausta. Me eché sobre la cama apenas ingresé… no me había dado cuenta que estaba tan cansada, y pronto caí rendida ante el sueño...
Hubert se había vuelto a ir no sin antes despedirse de nosotros y caminar al centro pokemon de la ciudad — Tal vez sí, tal vez no... — dije colocando ambas manos detrás de mi nuca con una sonrisa de lado — Pero, si quieres puedo acompañarte a las demás ciudades
Lo mire muy pensativo pues al parecer tampoco sabia donde ir, "que molesto", pense frunciendo el seño, meti mis manos a mis bolasas y alce la mirada para verlo a los ojos, no se si estaba correcto hacerlo, mi mirada era fria y mi unica ocurrencia para cuando hablaba con alguien era verlo a los ojos, creo que eso era lo que les incomodaba. —Que lugares has visitado— le pregunte pues posiblemente me llavara a algun lugar en especifico
— Muchos. — dije simple, no iba a poder mencionar las ciudades, rutas, y demás en las que había estado — Pero, si quieres puedo enseñarte la ciudad témpera que es la mas cercana aquí
por un momento pense "este chico es tan raro" Pero despues se me vino a la mente que cabia una probablidad de que yo fuera el raro, asi que suspier pues si queria hacer amigos tenia que ser paciente —Esta bien llevame— Le dije dejando de verlo a los ojos y esperar a que iniciara a caminar
Contenido oculto x'D Asi es dante... es demasiado hippie (? Di media vuelta comenzando a caminar hacia la primera ruta que había haciéndole una seña a Typhlosion de que se acercara y se pusiera a mi lado y no se alejara, por suerte para mi si obedeció. — El primer lugar al cual iremos es la ruta 301
alfin nos moviamos de aquel lugar, comenzamos a caminar al parecer hasta las afueras de la ciudad, habia escuchado hablar de la ruta 301, estaba realmente ancioso por acudir a dicho lugar, pero no lo demostraba, seguia con mis manos dentro de mi abrigo y baje la mirada para ver a Tepig se veia contento por alguna razon que desconocia asi que le sonrei y seugui al chico
Desperté súbitamente y con un grito espantoso, que estaba segura alertó a medio centro pokémon. Respiré agitadamente sin poder controlarme por un breve instante. Miré mis manos sudadas… ese laberinto fue un sueño, pero a la vez se sintió tan real… en ese sueño, al final, mis pokémon y yo moríamos… tragué saliva, había sido un sueño. Tan sólo un sueño… pero entonces noté, mis manos presentaban heridas, leves, pero heridas al fin. Heridas que causaron esos monstruos de luz que acabaron conmigo y con mis pokémon. Tomé mis cosas rápidamente, y aún muy agitada dejé el centro pokémon y luego Ciudad Lienzo… le pedí a Skarmory que me alejara de allí, que me llevase a algún lugar alejado...