Octavo ¡Genial, aquí sí que había cosas de valor! Con aquellas partes de botiquín médico, podría sentirme más seguro. Tenía bastante experiencia en su uso, y por ello, sabía que,de necesitarlo, podría darles un gran uso. Por supuesto, no todo era dicha: La puerta del ascensor acababa de abrirse y, con ello, el peligro se volvía más palpable. Estaba dispuesto a marcharme de inmediato, ya fuese moverme con sigilo o correr con todas mis fuerzas; lo único que importaba era marcharme de allí. ¿Y si era algún otro participante? En ese caso, tal vez debería hacerle frente. —No —me dije—, sea quien sea, por el momento lo mejor es evitar problemas. Tomaré lo que he conseguido y me marcharé... Pero cuando estaba dando media vuelta, vi como algo en el baño brillaba. Era un objeto puntiagudo, atorado y que pasaba muy desapercibido. Dudé. Si no me daba prisa, me pillarían, pero por otra parte, aquella tal vez podía ser un arma para defenderme. Decidí arriesgarme y, con precisión milimétrica, me acerqué a sacarlo. No me di cuenta hasta más tarde, que mi diario había comenzado a brillar. Contenido oculto Tiro de suerte
Séptimo Todo estaba realmente destrozado, platos rotos, bebidas derramadas... pareciera que algo realmente malo estaba pasando fuera para hacer que las personas se comportaran como unos salvajes, como su verdadera naturaleza caótica que se molestaban en ocultar. Y eso no podía ser más entremetido. Pero, lo bueno parecía ser que esos buitres no se habían llevado todo y por lo menos tenía un par de provisiones para más tarde. Una vez guardadas las provisiones mi teléfono comenzó a desprender un brillo, ¡por fin se dignaba a funcionar! —Tal parece que solo necesitabas comida...—murmuré con cierta diversión en mi voz antes de guardarlo en su lugar seguro. ¿Debería probar suerte e ir a buscar a los baños?
Primera Alcanzo a la mujer que estaba huyendo y, al ver que era incapaz de escapar de su depredador, la chica se quedó tirada sollozando. Lamentable. Cuando me encuentro a su lado, me agacho para ponerme a su altura y la hablo con voz dulce. —Sshh, tranquila. No voy a hacerte daño, conmigo estarás a salvo —la chica se está tranquilizando un poco, ahora comienza el show—. La verdad es que yo también estaba un poco asustada, pero cuando vi que había alguien más conmigo tenía que verte. No entiendo muy bien lo que está pasando, pero si estamos las dos juntas podremos sobrevivir con mayor facilidad. ¿Me acompañarás? —digo dedicándola la mayor de mis sonrisas. Antes de oír su respuesta mi periódico comenzó a brillar. ¿La primera respuesta del diario? Ahora sí que se está poniendo interesante... Contenido oculto: Tirada Realizo una tirada de psicoanálisis para calmar a la chica y para convencerla de que se venga conmigo. (Reclutando NPCs XD) Tirada 5 + Psicoanálisis 6 = 11 (Superad esa puntuación, bitches XD)
Décimo —Qué buena suerte, qué buena suerte...— Revisé nuevamente el mapa. Ahora que tenía todas las rutas a mi alcance, esto sería mucho más sencillo para mí. Por el momento lo único que me preocupaba, además del tenso ambiente y las supuestas desapariciones, era toparme con algún jugador. Me pareció, y tan solo me pareció, que aún no era el momento. Guardé el mapa con mucho cuidado y, antes de dirigirme a mi destino, decidí hacer una visita a un lugar mucho más familiar: El campus universitario Miyama. Estaba seguro que encontraría algo de utilidad por ahí. Me esperaba una larga caminata que debería emprender con mucho cuidado.
— veré que encuentro... — Dije caminando lentamente. Un centro comercial, probablemente ahí seria un buen lugar para sacar algún objeto que me sirviera. Estar a solas es mejor que una mala compañía, pues después de todo, sean amigos o no, se matarán el uno al otro como animales salvajes. Los sentimientos aquí ya no caben. Todo eso pensé mientras sigo silencioso mi camino hacia aquel centro comercial. —... — Entro por las puertas principales.
Tercera (III) A pesar de haber sido devastada, en lo que quedaba de la caja registradora pude encontrar un par de monedas, que no dudé en guardar en mis bolsillos. ¡Ahora sí que tenía suelto para otra situación! También encontré una botella de agua que, nuevamente, no dudé en coger. El agua era muy muy necesaria si quería sobrevivir, sobre todo viendo como estaba al ciudad. Aun cuando no entendía que estaba sucediendo. —No todos los días, pero al menos han dejado alguna que otra cosa~ —respondí, divertida, al chico, antes de volver a centrar mi atención en la sala. Aquella tubería... Me acerqué y empecé a tirar de ella, intentando arrancarla de su lugar. Contenido oculto Destreza 2 + Dados 2 = 4 :D y cuatro acciones realizadas;)
Cuarto Justo cuando iba a ponerme a pintar, algo me interrumpió. ¡Jo, ¿por qué justo ahora?! Qué juego más feo. De nuevo pude escuchar ese sonido. Sin embargo, estaba demasiado cerca. ¡Mucho! ¡N-no había escapatoria, m-me iba a pillar! Ay, no... Jo, por favor, que solo fuera un perrito. Por favor, un perrito, por favor, un perrito... —Por favor, un perrito, por favor... —susurraba acurrucado, muerto de miedo. Tenía los ojos tapados y no quería abrirlos. Quizás... debería pensar algo. Alguna forma de salir de esta indemne, debería usar mi ingenio. Junté mis manos sobre mi cabeza, metiendo esta entre mis piernas para hacerme una pequeña bola y pasar desapercibido. Todo dependería ahora de mi agilidad mental, o si no... glup. Por favor, que sea un perrito, por favor, que sea un perrito... Contenido oculto Ingenio: 2
Los diarios de los usuarios emitieron una extraña interferencia. Alguien ha usado su diario, cambiando el futuro de todos. Y ya estabas a punto de marcharte de aquella parte del hospital que de nada te estaba sirviendo cuando, al pasar entre las habitaciones, logras distinguir una cabina con ventanas transparentes hacia su interior. Estan las luces apagadas, pero puedes ver un botiquín de emergencias colgado en la pared, tras un cristal. Lo mejor de todo era que... ¡aquella cabina sí que estaba abierta! ¡Al fin un golpe de suerte! Entras en la cabina, y puedes coger fácilmente el botiquín. En él encuentras todo tipo de vendajes, calmantes, alguna que otra pastilla y alcohol. No habrás podido entrar en las habitaciones, pero aquello tampoco estaba mal. Las luces del pasillo se encienden de repente, y puedes escuchar pasos dirigirse hacia tu pasillo. Demonios, qué conveniente. ¿Qué harás? ¡Eh, espera! ¡Tu diario...! ¿Acaso está reaccionando? Según tu acción, tira el dado necesario (Vista Lince) (Sigilo) (Sentir el peligro...) ¡+4 acciones realizadas con éxito! Y... ¡bingo, sí que había algo allí dentro! Y al sacarlo lo ves con cierta impresión: era una inyección... Pero no parecía ser una normal y corriente. Su interior tenía un color inusual... Preferiste no comprobar de lo que era capaz, pero agradeciste poder contar con algo así en tu arsenal. Lo demás fue coser y cantar, la suerte definitivamente estaba de tu parte. Alguien pareció dar un fuerte golpe, y cuando te asomaste al pasillo, el ascensor había ddjado de funcionar. Quien sea que estaba allí se había quedado encerrado. ¡Hora de escoger marcharse de allí! Tienes varias opciones para marcharte, una desconocida a la que seguir o... Seguir tentando a la suerte y demorarte más allí. ¿Qué harás a continuación? Pero cuando quisiste abrir las puertas, estas no cedieron ante ti. Vaya, habrá que escoger otra opción... O dejar que Tercera pruebe suerte igual. La mujer parece haberse tranquilizado un poco con tus palabras, escuchándote en silencio mientras mantenía una distancia prudencial, pues aun la desconfianza seguía latente. Sin embargo, su tono dulce hizo que viese en ti un medio de protección ante quien fuera su enemigo, y tras unos segundos con la mirada perdida en el suelo, asintió. —Me parece una buena idea. Yo... Realmente no podría sobrevivir demasiado tiempo sola de seguir así —se secó sus lágrimas con una pequeña sonrisa en su expresión, y se levantó con tu ayuda, conservando su expresión agradecida—. ¿Tienes... pensado salir de aquí? He permanecido escondida desde entonces en este planetario, así que al escuchar tu presencia me vi obligada a huir... La mujer te observa. ¿Qué harás? Y así fue. Después de un largo recorrido, guiado por tu nuevo mapa, no te fue demasiado complicado llegar a tu destino: el campus universitario Miyama. Y como lo suponías, también se encontraba desierto. Inesperado. El campus, sin embargo, se encuentra rodeado por un pequeño muro, y dado que la puerta se encuentra cerrada, esta será tu únics via para entrar (Destreza). A no ser que haya alguna entrada que escapase a tus ojos (Vista Lince). Oh, pero... Parece que algo acaba de aparecer en medio del campus. O más bien, alguien. Y el centro comercial, desierto, te da la bienvenida. Tienes varias tiendas para escoger (Deportiva, de moda, de comida, del hogar...), pero todas ellas se encuentran cerradas, claro. Puedes probar a buscar un objeto contundente y romper los escaparates (Destreza), probar a encontrar una entrada alternativa (Ingenio) o continuar tu marcha. Siempre queda el factor suerte. ¡Sí, la tubería había cedido! Ahora tenías en tu poder un arma que podrías usar para defenderte en un caso de peligro. ¡Y para más inri, tu diario estaba empezando a funcionar! ¡+4 Acciones realizadas con éxito! Pero no te dio tiempo a pensar en una via de escape, pues de entre los arbustos apareció dando un salto feroz, en efecto, un perrito. Pero no un perrito adorable, si no uno con muy malas pulgas... Escuchaste una risa hacer eco entre los árboles, cortada por el gruñido del canino. ¡Corre, rápido, es hora de huir! (Huida). ¡O ponte a salvo! (Destreza) ¡Pero aprisa! Novena (Rojo FireRed ) Al conseguir visualizar algo por primera vez, logras percibir que todo a tu alrededor tiene un aire rústico. El ambiente no se siente tan cargado como lo suele estar en la ciudad, y por lo que puedes ver con un simple vistazo, aquel lugar tenía bastante más pasto y árboles de lo que te imaginabas. Si intentas mirar mejor a tu alrededor, quizás te hagas una idea de la zona en la que te encuentras (Vista Lince). Sin embargo, si prefieres no permanecer demasiado tiempo en un mismo sitio y quieres empezar a moverte, la suerte decidirá hacia dónde te acabarás dirigiendo, casi a tientas (Suerte). ¿Uhm? Un momento... ¿Qué había sido ese ruido? (Acierto). Treceavo (Bruno EVF ) Al abrir tus ojos, acostumbrándote a la nueva iluminación, te encontras en medio de un gran campus universitario. En efecto, habías acabado en tu propia ciudad, Naosuke, y aquel lugar si tu memoria no te fallaba, podía ser el campus universitario de Miyama. Tu duda se resuelve al leer en uno de los tablones del lugar el susodicho nombre. Bien, ya estás ubicado. Pero... ¿por qué no hay nadie aquí? En efecto, todo estaba muy solitario, cosa que era de extrañarse dada la hora y el día actual. Te paseas por el lugar, quizás en busca de hallar algo de utilidad para tus próximas expediciones (Vista Lince), cuando escuchas algo provenir de la puerta de salida del campus. Si hacía un momento creías que estabas solo, ahora esto había cambiado. ¿Quieres acercarte a aquel chico que estaba detrás de la puerta?
Cuarto Levanté la cabeza con suavidad me cubrí el rostro con las manos. Poco a poco, fui dejando un hueco entre mis dedos para poder ver qué era aquello que se acercaba. No, en realidad no quería verlo, pero en mi interior algo me decía que eso no sería prudente. Atemorizado pude vislumbrar que aquello que llevaba un rato acechando. —¡Oh, es un...! ¿P-perrito? —pregunté cuando, ante mí, aquel animal saltó de un arbusto ladrando y mostrando su gran hilera de dientes. ¡Uagh! ¿¡Eso era un perro!? Pero... no podía ser, ¡era imposible! Había visto muchos perros, y ninguno era... hm, ¿agresivo? ¡No, claro que no! Los perritos eran animales de lo más dóciles, les encantaba que los acariciases y siempre se portaban genial. ¡Definitivamente, los perros no gruñían ni amenazaban cómo este! ¿Qué clase de animal era? Bueno, quizás la pregunta no era esa: ¿qué clase de humano habría hecho esto de una especie tan pacífica? Pero ahora ese era el menos de mis problemas. Me había visto y corría peligro... —H-hm... —Miraba a todos lados, preocupado. Agarraba el diario con mucha fuerza, y poco a poco me puse en pie, hacien un esfuerzo sobrehumano por poder respirar. Yo... m-me faltaba el aire. Aquel animal era una amenaza real y era la primera vez que me veía frente a una. Intenté calmarlo, decir un par de palabras, pero lo único que salía de mí era un balbuceo sin sentido. No, no había otra opción... era hora de huir. Contenido oculto Huida: 3
Doceavo~ Pues no. No podría defenderme porque aquel tablón del demonio no cedió. ¡Tampoco era tan débil, eh! Así que tras aquel intento fallido, al no encontrar nada más llamativo en el parque, volví al punto anterior, esperando poder encontrar algo que me ayudase a saber qué hacer esta vez. El crujido de antes volvió a aparecer. ¡Ya estaba de nuevo ahí aquella ardilla! Y… ¿estaba encima de mí? Antes de pensar en nada más el sonido de algo rompiéndose me sorprendió. ¡Y el dolor! Una rama había caído sobre mi hombro, de la nada. —Ugh… ya te vale, eh, ardillita…—Murmuré sobándome el hombro a la vez que miraba hacia arriba, buscando con la mirada a aquel pequeño ser travieso. Pero no fue eso lo que me encontré—. ¿Q-qué? ¡Había un niño en el árbol! ¿Qué hacía ahí? ¡Eso era muy peligroso! ¿Por qué se subiría un niño a un árbol, sin supervisión de un adulto? No comprendía nada. —Hey, pequeño, tranquilo…—El pobre se veía muy asustado. ¿Por qué tanto temor?—¿Qué haces ahí subido? ¿Por qué estás solo? Déjame ayudarte a bajar antes de que te hagas daño, anda… Le tendí la mano despacio, no quería que se asustase de mí. Me tenía curioso y algo preocupado a su vez. No era algo típico encontrarte a un niño asustado subido a un árbol. Contenido oculto i wanna hug him and protect him please i beg you liza
Quinto En mi camino de regreso por el maldito pasillo blanco, noté algo que, hasta ese momento, había pasado por alto. Y es que, en medio de dos habitaciones, había una cabina a la que podía acceder libremente. También se encontraba a oscuras, pero podía verse en él un botiquín de primeros auxilios. —Vaya golpe de suerte —sonreí mientras me adentraba en la cabina y me detenía frente al botiquín. Después de haber sido rechazado por cincuenta puertas, encontrarme con esto me subía un poco el ánimo—. Aunque ni tanto. ¿Qué otra cosa iba a encontrar en un hospital? Tras verificar su contenido, lo descuelgo de la pared y lo dejo junto a la entrada. Dudo un momento, pero al final saco la libreta de su escondite y me la quedo mirando. Cuando aún estaba en el pasillo me pareció oír un sonido extraño viniendo de él, algo muy raro puesto que... Bueno, ¿cómo se supone que un pequeño libro haga ruidos de estática? De haber tomado alguno de los teléfonos lo entendería, así que qué es lo que significaría. De repente, las luces en el pasillo se encienden y llegan hasta mis oídos el rumor de unos pasos acercándose. Permanezco alerta, asegurándome que no se trata de algún engaño de mi mente mientras sopeso mis opciones. Y sí, definitivamente alguien estaba viniendo hasta aquí. ¿Qué es lo que haría? Antes de poder decidir, mi atención se ve atraída hacia mi diario del futuro. ¿Estaba reaccionando ante mi situación? Lo cual significaba que la persona en el pasillo debía de ser peligrosa para mí persona. Muy bien, entonces actuaría con el mayor de los sigilos. Contenido oculto Sigilo 1 + Tirada 4= 5.
Octavo Sonreí después de que dejase de brillar ¡Vaya suerte había tenido! Me había encontrado una jeringa con un líquido sospechoso (¿Veneno, tal vez?), y la puerta del elevador se había quedado atascada, dándome valioso tiempo. No podía desperdiciarlo más, claro; ya había conseguido comida, vendajes y algo que tal vez podría usar en una situación desesperada. Ahora era tiempo de marcharme.... ¿Pero por donde? —Supongo que sólo me queda seguir el camino que siguió aquella niña —exclamé, con resignación, saliendo rápidamente del cuarto y caminando en la misma dirección que había seguido la chica. Contenido oculto Me la estoy jugando, pero bueh
Séptimo Chasquee mi lengua con desagrado cuando las puertas no cedieron ante mí, muchas cosas desagradables estaban sucediendo en un muy corto tiempo y no lo consideraba algo adecuado. Voltee sin muchas ganas hacia mi querida compañera y noté con cierto interés cómo ella parecía haber tenido mucha más suerte que yo y ya tenía un arma en sus manos, con la que esperaba no decidiera venir a golpearme de la nada, porque si lo hacía realmente tendríamos un muy gran problema, problema que ni el mismo Deus iba a evitar. —Oye Scout —le llamé, golpeando la puerta con uno de mis puños —, ya lograste abrir un asensor antes, ven aquí y abre esto, si tenemos suerte quizás encontremos algo útil para heridas o algo por el estilo.
Tercera Sonreí cuando logré arrancar con éxito aquella tubería. No sería una muerte agradable para la víctima, pero sería una muerte si lo utilizaba, así que a mí me valía. ¡Y no solo eso! El teléfono móvil mostraba signos de vida. Efectivamente, brilló. Y no pude evitar soltar una carcajada antes de cerrarlos y guardarlo en el bolsillo de mi pantalón. Posteriormente, miré a séptimo en las puertas del baño. —Hum... —me acerqué, haciendo una mueca—. Esto parece más bien cuestión de suerte así que... —murmuré, mientras hacía lo posible por abrir la puerta.
Treceavo Al recuperar todos mis sentidos trepó por mi cuerpo una desagradable náusea. Apreté los labios como señal de irritación y llevé una mano a la boca de mi estómago y me incliné hacia adelante. Bastaron tres, o tal vez cuatro, largas bocanadas de aire para recomponerme del mareo. Al mismo tiempo rogué, para mis adentros, no tener la obligación de teletransportarme en caso de llegar a ser Dios. Semejantes aventones no me hacían bien… ¡Agh, no debería ser así de flojo! ¡Un Dios debe ser todopoderoso! ¡Algo tan burdo como un viaje a alta velocidad no debería afectarme! ¿Cómo me verían mis creyentes si me veían en este estado, como un niño enfermo? Carraspeé para serenarme y alcé la vista. ¿Eh? ¿P-pero qué me estás contando? ¡Estaba en el campus de Miyama! ¡En mi ciudad! ¿En serio me estás diciendo que mi lugar de nacimiento sería el escenario de un potencial derramamiento de sangre? En realidad, tenía sentido. Nuestro lugar de origen como campo de batalla. Sin duda, daría simbolismo y epicidad a mi consagración como Dios. ¡P-p-pero era demasiado pronto para pensar en eso! Me llamaba la atención la ausencia de personas. El sol brillaba en lo alto… Esto era realmente raro… Era de día, por lo que el campus debería estar concurrido ahora mism… ¡¿Eh?! ¡¿Q-qué fue eso?! Pude ver la sombra de alguien detrás de una puerta. ¿Acaso era uno de los Elegidos? ¿O algún despistado perdido? Sea como fuere, tomé la dirección opuesta y me alejé de él, porque en cualquier escenario posible, mis oponentes estarían mejor preparados. Y no quería morir, ya te vale. Maldita la hora en que se me ocurrió tardar en elegir este estúpido teléfono móvil negro. No sin cierta ansiedad, miré en distintas direcciones en busca de algo útil.
Primera Me quedo mirando a la chica, pensativa. El primer paso ha salido sobre ruedas, pero esto no es más que el principio. Con tantas adversidades he perdido mucho tiempo y es muy probable que mis adversarios ya estén suministrándose y preparando sus propios planes, por ahora estoy en desventaja. Pienso en muchas cosas a la vez: suministros, rivales, refugio, amenaza desconocida, armas, aliados... Ordeno mis ideas antes de tomar las decisiones. — Veamos... Llevas un tiempo refugiada aquí y parece que no te ha pasado nada, ¿verdad? ¿Entonces por qué abandonar este sitio? Me preocupo mucho por tu seguridad, a ninguna de las dos nos gustaría que te pasase cualquier cosa... Me gustaría que registrases este sitio y reúnas todo lo que encuentres que pueda ser útil. Si tienes dudas de la utilidad de algún objeto, no te preocupes, cógelo igualmente. Es mejor tener opciones de sobra a que falten. » También es importante que las dos estemos comunicadas en todo momento. ¿Tienes algún móvil de sobra? Si no tienes, deberíamos buscar algún sistema de comunicación como walkie-talkies, posiblemente en las zonas privadas pueda haber algo del estilo. Yo mientras tanto visitaré los edificios adyacentes en busca de más recursos, no tardaré demasiado, en cuanto termine volveré enseguida. Durante el tiempo que esté fuera ten cuidado, si oyes cualquier ruido sospechoso escóndete. Para que puedas reconocerme estaría bien si me dijeses tu nombre, así cuando llegue te llamaré y sabrás que soy yo —acabo de recordar que no conozco este sitio, pero ella puede que sí—. Por cierto, ¿sabes qué edificios hay por los alrededores? Y otra cosa más, ¿sabes algo de la amenaza de la que estabas escondiéndote?
Realmente todo es muy silencioso, eso es bueno supongo, bueno pues a lo que vine. Mi vista comienza una búsqueda de algún objeto para realizar... Cierta acción. Una llave inglesa, eso sí es suerte. La tomó y sin problemas logró tumbar el cerrojo de la puerta y está se abre, ni siquiera use las dos manos ¿más fácil no se puede?
Los diarios de los usuarios emitieron una extraña interferencia. Alguien ha usado su diario, cambiando el futuro de todos una vez más. Y así hiciste. En cuanto aquella amenaza te asaltó en medio del camino, tu primera opción fue echar a correr, huir de allí y dejar atrás a ese perrito malo. Quizás, gracias a la tensión y adrenalina acumulada en aquel momento crucial, tus pequeñas piernas dieron todo de sí mismas, llegando a correr a una velocidad que nunca creíste ser capaz de lograr. El perro no dudó en echar a correr detrás de ti, pero al poco tiempo lograste escabullirte entre los arbustos del pequeño bosque que rodeaba el pueblo, despistando a tu perseguidor. Suspiraste lleno de alivio, pero aunque hubieses logrado huir de él por unos minutos, seguía siendo una amenaza tenerlo rondando los alrededores. Además que, dado su buen sentido del olfato, pronto acabaría por encontrarte. Puedes intentar encontrar un escondite hasta que el perro se marchase (Constructor), tomar una de las ramas caídas que tenías a tu lado para atizarle (Arma improvisada), escalar alguno de los árboles (Destreza) o dejárselo a la (suerte). Tú decides. ¡+1 Acción realizada con éxito! El pequeño reaccionó encongiéndose un poco más al ver que le tendías la mano, desconfiado. —¡N-no! ¡No bajaré para que me hagas daño! ¡Aquí arriba estoy seguro! —y tras esas palabras, se escondió de nuevo en su regazo, sin dejar de mirarte disimuladamente temiendo por alguna clase de amenaza. La verdad es que estaba demasiado asustado por algo que no comprendías, y era normal que no se fiase de un desconocido en una situación así. ¿Por qué no pruebas a calmarlo un poco? (Psicoanálisis). También puedes dejarlo allí y continuar con tu camino. En tu momento de desesperación, lograste mantenerte calmado y te escondiste en aquella cabina a oscuras con el mayor sigilo posible. Permaneciste segundos allí, completamente inmóvil, y pudiste ver allí la espalda de quien parecía ser un hombre bastante corpulento, rondando el lugar como si acaso estuviese buscando a alguien. Sabías que era una amenaza, pero nada te aseguraba que aguardar allí te mantuviese a salvo. De repente, notas algo junto a ti. Sorprendido, acabas de encontrar una tubería oxidada que parece haber sido arrancada de cuajo. ¿Uh? ¿Cómo había llegado eso hasta aquí? Sin embargo, el arma parecía estar tililando. Como si de un momento a otro fuese a desaparecer, como si fuese de un solo uso. Podrías usarla para atizar a aquella amenaza, ¡no era momento de buscar explicaciones! Si prefieres golpearlo (Arma improvisada), si prefieres huir (Huida), o si lo dejas en manos de la (Suerte). ¡+1 Acción realizada con éxito! Al correr por el pasillo que te lleva hacia las escaleras, encuentras la salida de emergencias entreabierta, indicando que la niña había pasado por allí. Súbitamente, el ascensor vuelve a ponerse en marcha, tu racha de suerte acaba de terminar. Si sigues a la niña y quieres trancar la puerta para que no pase aquel ente (Acierto). Si no te preocupa este dato y quieres aprovechar el tiempo para pillar antes a la niña (Destreza). También puedes coger las escaleras. ¡Vaya, la puerta no cedía! Definitivamente, el baño no podría ser inspeccionado esta vez. Solo quedaba seguir hurgando en las opciones que te proporcionaba este lugar o ir a otra planta. Vosotros decidís. Diste la vuelta entonces, dejando atrás a aquel desconocido por el momento, y te volviste hacia lo que podía ofrecerte aquel enorme campus. Tenías tantas facultades donde poder inspeccionar, así como podías acercarte al área de cafeterías y restauración, según tu vista te indicaba. Pero gracias a la atención que pusiste a tu alrededor, te llamó la atención algo más. En el lugar donde se ubicaban las canchas de fútbol y baloncesto, encontraste una caseta donde probablemente guardasen todo el material y equipamiento. Cuando te dirijas a una de estas opciones, haz una tirada de (suerte) para ver si te encuentras o no las puertas abiertas. ¡+1 Acción realizada con éxito! La mujer intenta seguir tus palabras, asintiendo rápidamente con cierto nerviosismo. ¡Eran demasiados datos en un segundo! No sabes si le ha acabado quedando todo claro, pero la mujer asiente con decisión limpiándose el poco rastro de lágrimas que le quedaban. En un movimiento algo torpe sacó su móvil, y tras unos segundos ya tenías su teléfono para cualquier necesidad. —O-oh, ¿en los alrededores? Ahora mismo estamos en el Planetario, y este se encuentra en el centro del Parque de Atracciones... No hay muchos más edificios aparte de este en varios kilómetros a la redonda —te deja en claro, llevando uno de sus dedos a su mentón. En cuanto señalaste el tema de la amenaza, volvió a palidecer de súbito—. ¿¡Eh!? ¿No lo sabes? ¡Nos están atacando! La gente... ¡La gente está desapareciendo sin más, por eso estaba aquí escondida! Ten mucho cuidado, ¿sí? La mujer parece preocupada por tu pequeña expedición, pero a ti eso no te importa mucho. Con un par de palabras más de por medio decide alejarse para inspeccionar el lugar como le habías pedido, y antes de marcharte te detiene con un pequeño llamado. La ves girarse ante ti con una sonrisa. —Oh, se me olvidaba, yo soy Sofía. ¿Cuál es tu nombre? Encuentras el objeto perfecto para acabar con la seguridad de la tienda, y logras adentrarte a ella sin problemas. Empiezas a caminar en su interior, pero todo está completamente oscuro. Puedes intentar encontrar objetos útiles a tientas (Suerte), buscar el interruptor de la luz (Acierto) o dejar aquel lugar e irte a otro. ¡+1 Acción realizada con éxito! Onceava (Nami Roronoa ) Cuando aquella luz cesó, pudiste reincorporarte en el nuevo lugar al que habías sido redirigida. Nunca te hubieses esperado que irías a parar a un... Abres los ojos con sorpresa al ver todos esos toboganes acuáticos, las piscinas y las atracciones para todas las edades. Has ido a parar a un parque acuático, de eso no cabía duda. Aunque lo bueno de ello es que pudiste reconocerlo perfectamente, y por lo tanto, reconociste tu ciudad: Naosuke. Deus definitivamente había escogido un buen lugar para su juego por lo que se ve, ¿no es así? Estás sola allí, ese dato es extraño. No hay nadie allí salvo tu propia presencia, y no sabes si eso es bueno o malo teniendo en cuenta el juego que acababas de comenzar. Dejando de lado todo ello, te acercas a una de esas mesas donde suelen repartirse folletos con mapas para saber a qué atracciones podías dirigirte y no perderte en el intento, y puedes ver en este varios puntos a los que acceder. La cafetería, la enfermería, una piscina estropeada y el lugar de encuentro del personal del recinto parecen ser los lugares más interesantes a donde ir. Tú decides tu próximo movimiento.
Un parque acuático... era un escenario algo curioso para un asesinato. Nunca me lo habría esperado, ciertamente. Pero por otro lado, había algo positivo: al encontrarme allí podía confirmar que me encontraba en la ciudad de Naosuke, por lo menos se trataba de un lugar que conocía. Llegué a una mesa donde pude encontrar un mapa del lugar. ¡Ey, esto era condenadamente útil! Aplausos para el idiota que había dejado el mapa simplemente tirado por ahí. ¡Bravo! Me habías hecho la tarea de encontrar y asesinar de forma horrible a otras doce personas un poco más fácil. Lo cual me trajo el recuerdo de que no tenía armas para realizar aquella tarea; ¡¿cómo iba a asesinar sin armas?! Que descaro por parte de Deus no proveernos con al menos un par de pistolas o cuchillos. No se me daba mal en el combate cuerpo a cuerpo, bueno en realidad era una gran luchadora, pero un arma se sentía mucho mejor y quizás hasta podía hacer más daño y... bueno, ya encontraría algo. Viendo el mapa, comencé a mirar en busca de alguna zona donde pudiese encontrar algo de utilidad. La cafetería fue la primera en llamar mi atención... así que decidí dirigirme hacia allí.
Treceavo Cuando estuve seguro de que me había apartado de la vista de aquel misterioso sujeto, me permití un breve instante de detención. En un día y momento cualquiera el tamaño de este campus habría resultado una molestia para mí. No sabía si Deus me había enviado hasta aquí por algún motivo en especial; igualmente le agradecí en mi fuero interno, ya que era todo un campo de opciones. Estaban las facultades, los sitios para llevarse un bocadillo a la boca y, por último, más a mi alcance, una caseta junto a los campos de deporte. A la que, para qué mentir, vi como si fuese un regalo caído del cielo (valga la redundancia): con suerte encontraría un buen bate de béisbol para estrellar contra la cabeza de cualquier atrevido. Miré a ambos lados, con algo de duda. La soledad y quietud de este lugar incomodaba, teniendo en cuenta que suele estar atestado de gente a excepción de los domingos. ¿Y qué tal si la puerta esa era una trampa mortal? Sacudí la cabeza: este juego iba de matarnos, así que no tendría chiste morirnos por nuestra cuenta. Idea desechada. Tomé impulso, me aproximé a la caseta e intenté abrir la puerta.