Steve Stone. Escupí ruidosamente el pastel apenas escuché lo que dijo Drake. El pánico me invadió por completo. —¿¡Qué qué!? —grité, horrorizado. Volteé a mirar el suelo. Estaba lleno de migajas de pastel que acababa de botar. Tenía que limpiar eso cuánto antes para evitar la incomodidad de mis invitados, pero de hecho no tuve que hacer nada. Phanpy llegó corriendo y, como una aspiradora, succionó todas las migajas de pastel con su trompa y luego soltó un eructo sin vergüenza alguna. Finalmente, llegó un alegre Ukita a presentarse a Drake y Lucas. Yo, lo miré y luego volteé a mirar a Drake, con la misma expresión horrorizada de hace un rato. Contenido oculto Merry Christmas for you, too :33
La señora Stephanie me miró, clavando sus orbes amielados cargados de cierta desconfianza en los míos, y tuve que limitarme a tratar de aguantarle la mirada lo más tranquila posible. El ambiente hostil pareció intensificarse cuando de la nada tres pokémon de aspecto duro me interceptaron, rodeándome y evitando así que volviese a escapar. Mi mano se movió inconscientemente hacia mi cinturón de balls, ligeramente temblorosa y más por la expresión que me dirigía la mujer, pero no... Dejé la mano a medio camino, d-debía conservar la calma y no pensar a lo loco, no era el momento para hacerlo. "Bien, linda, te lo preguntaré de una vez... ¿¡Cuáles son tus intenciones con Steve Stone Skylake!?" —¿Mis... Mis intenciones con Steve, dice? —ladeé la cabeza, sorprendida por aquella pregunta tan... ¿e-extraña? ¿Embarazosa? ¿Esa sería la palabra correcta? La miré, pero su expresión no fue nada tranquilizadora, y no hizo sino empeorar las cosas. Desvié la vista hacia el suelo, tratando de pensar en una respuesta que la dejase tranquila, o al menos lo suficiente para que dejase el rodillo de lado—. No tiene por qué preocuparse señora Stephanie, Steve y yo solo somos amigos, nos llevamos bastante bien pero no hay nada más... ...o al menos, eso creo.
Note como Drake saludaba a mi persona recién había llegado al igual que su Chatot y el imponente Emperador que dirigió una mirada a Swampert en forma de respeto, en cambio mi Pokemon un poco menos duro y serio rugió con una sonrisa ante el imponte Pokemon pingüino. Le di unas palmadas a Drake deseándole felices fiestas, después de unos segundos Lucas se nos unió, de la misma forma llegó saludando y todo cambio hasta que alguien dijo... —Pastel!? Rayos hermano yo quiero una reban...— pero todo cambio cuando frente a mi una figura extremadamente familiar se había postrado frente a mi. Sería el? No podía ser... Vamos a pasado tanto tiempo! Pero no! Ese olor a Frizz... Ese Cabello revuelto, ese par de ojos expresivos y una voz exactamente igual que finalizó pronunciando lo ya esperado, Ukita... Mi cara estaba pálida, Plusle rápidamente salto a la cabeza de Ukita en un ligero abrazo y acto seguido fue mi reacción casi instintiva, me acerque y le di un fuerte abrazo. —Rayos estos son los famosos milagros de navidad eh!— exprese mientras mi abrazo a Ukita estaba en pie procurando no asfixiar al chico Frizz.
Tras mi lujosa presentación, Brendan, el viejo Brendan, logró reconocerme y en seguida me dio un enorme abrazo. —¡Estos son los milagros de navidad!— Le correspondí el abrazo, intentando no afixiarme por la fuerza de su cariño. Era el mismo de siempre. Al menos como lo recordaba, la verdad había pasado demasiado desde nuestro último contacto. —¡Un gusto verte!
Stephanie Skylake. Mamá Stephanie asintió lentamente, no muy convencida... —Ajá... y ahora supongamos, en el hipotético caso de que hubiera algo "más", ¿cómo sería la cosa? >>Mira, no sé si tu conozcas esta historia, pero te la voy a contar de todos modos. Hace varios años atrás, cuando vivíamos en la región Hoenn, Steve asistió a la Escuela de Entrenadores, donde tuvo un grupo de falsos amigos. Así es, ellos sólo le hablaban para estar cerca de lo que en el momento era una celebridad reciente: su padre, Steven Stone. E incluso, la niña del grupo se le llegó a insinuar, lo trataba de "lindo" y otras cosas. Y si bien yo sospeché, Steve los defendió hasta que finalmente los descubrió. Y en este caso, las pocas veces que me ha hablado de ti, porque se pone extrañamente nervioso al hacerlo, nunca ha dicho nada malo, y si te soy sincera, das una buena primera impresión al conocerte, pero de todos modos quiero estar segura... >>Liza White —dijo, diciendo milagrosamente el nombre de manera correcta. Se nota que la conversación iba en serio—, ¿a ti por qué te agrada Steve exactamente? No tiene nada que ver con los privilegios familiares, ¿verdad? Steve Stone. Me levanté del asiento, agitado. Por las veces en que conversamos de ella, mamá Stephanie siempre andaba con aires de recelo. Esa "conversación" a decir verdad no me daba muy buena espina. "¿dónde pueden estar?" me pregunté repetidas veces. Sin pensar más, subí las escaleras para revisar todos y cada uno de los cuartos. En algún lado de la casa debían estar. Mientras subía, vi que mi Holomisor tenía una nueva notifiación... ¡Cielos! Ni tan nueva era, me la habían mandado hace horas. Era de Mimi, dijo que para venir a la cena necesitaba un aventón. Suspiré. Me hizo recordar aquella vez que gritaba para subir al Edificio Extraño. —Bien, Togekiss, ve por Mimi. Está en Isla Caballete —le dije al hada maternal, pegándole una notita para que Mimiko supiera que era el pokémon que le envié. —¡Kiss! —exclamó, saliendo por la ventana para emprender el vuelo.
"Liza White, ¿a ti por qué te agrada Steve exactamente? No tiene nada que ver con los privilegios familiares, ¿verdad?" —¡No, claro que no, yo soy amiga de Steve por cómo es, independientemente de los privilegios familiares que tenga! ¡Me da igual quién sea su padre, o si acaso fuesen ricos y viviesen en una mansión, eso no me importa nada! —apreté los puños con fuerza, sintiendo un nudo en la garganta, y lo solté. Así, sin más, y no me importó alzar la voz al decirlo. Una mezcla de emociones se me removieron por dentro al acabar de escuchar la historia, y no pude evitar sentirme realmente molesta con aquella situación, sobretodo cuando mencionó a aquella niña que... ¿Acaso se podía caer más bajo? ¿Quién se creía ella para engañar así a un niño inocente? ¡Agh, ojalá pudiese decírselo a aquella tipeja a la cara! Traté de dejar de pensar en eso ahora, pero nunca había experimentado una sensación así. ¿C-celos por esa niña? ¡Ni hablar! La imagen de mi hermana Destiny volvió también a mi cabeza al relacionarla con esto. Ella tenía una mansión y era rica, pero yo nunca me había aprovechado de eso, yo la quería mucho por ella misma, y no por nada más. Esperaba que se encontrase bien, esté donde esté ahora. Entonces volví en mí misma, y la señora Stephanie esperaba mi respuesta impaciente. Pude ver en su expresión la preocupación de una madre hacia su hijo, y entonces lo comprendí todo. Su actitud hacia mí era reacia porque no me conocía, y pensaba que podría llegar a hacerle daño a Steve como ya lo hicieron alguna vez en su infancia. Pero no, yo no era así, y no permitiría que volviesen a tomarla con Steve, él era demasiado bueno como para tener que pasar por eso de nuevo. La miré, y sentí cierta admiración hacia ella. Ojalá yo tuviese a mi madre en esta región y me cuidase tanto como Stephanie lo hacía con su hijo. Sentí envidia sana, porque el chico tenía mucha suerte de tenerla a su lado cuidándole tanto como lo estaba haciendo ahora. Esbocé una pequeña sonrisa cargada de añoranza y desvié la vista al cielo, justo cuando parecía que un pequeño copo de nieve, el primero de muchos, comenzaba a descender hacia nosotras. —Señora Stephanie, puede estar tranquila de que yo no repetiré esa mala pasada. Aquí en Galeia todos los Holders de los que su hijo se ha hecho amigo son buenas personas, y puedo poner la mano en el fuego y asegurar de que ninguno de ellos se acerca a él para aprovecharse. Somos sus amigos simple y llanamente porque él lo ha querido así, es un gran chico y no me sorprende que tenga tantas personas que lo quieran como yo —desvié la vista hacia una de las ventanas de la casa, y pude ver a todos los presentes hablando entre ellos y a un pequeño Ukita siendo aplastado por el abrazo de Brendan, mientras Drake y su Chatot se hartaban de tarta sin parar. Reí por lo bajo y volví a verla, creyendo hacerme entender así—. Cabe aclarar también que hasta hace un año atrás, no tuve idea de que su padre era Steven Stone hasta que nos ayudó en una misión, pero yo ya era su amiga de antes, y eso no cambió nada. >>Solo espero que pueda creerme y vea que Steve está bien con nosotros, no tiene nada de qué preocuparse. Me alegra ver que desconfíe de mí en un principio, eso dice mucho de la relación que tienes con él, es una buena madre al fin y al cabo.
Stephanie Skylake. Mamá Stephanie escuchó atentamente a las palabras de Liza. Asintió en silencio, y su expresión fue suavizandose conforme fue escuchando las palabras de la chica. Se notaba que era sincera, pudo sentirlo. Y luego, esa leve sonrisa que se fue formando en su rostro cambió a una sonrisa gigante, al escuchar las últimas palabras pronunciadas por Liza. —¡Ay, querida, me halagas a montones! —exclamó, ruborizándose levemente—. Gracias, hago lo mejor que puedo para velar por el bien de Stevito. Y me alegra ver que esta vez si eligió bien: Debo decir que fue un gusto conocer a mi casi-nuera. ¡Creo que nos llevaremos de lo más de bien! Luego de eso, mamá Stephanie se acercó a Liza y le tomó el cabello con suavidad. —¡Que lindo cabello! Lo tienes muy parecido al mío... ¿Tú también usas Loreal Kalos? —preguntó—. ¡Ay, de seguro que sí! Porque como dice el glamuroso Mega-Ampharos en ese comercial: "¡Porque tú lo vales!". Mamá Stephanie se rió luego de decir aquellas palabras, y, luego de que sus pokémon volvieron al jardín trasero para descansar, le hizo una seña amable a Liza para que volviera a entrar a la casa, guiñándole un ojo amistosamente. Contenido oculto: mamá Stephanie Steve Stone. Bajé las escaleras, desesperado. No encontré a ninguna de las dos en el montón de habitaciones que tiene la casa... —Es un hecho, necesito tener un combate cooperativo luego para desestresarme —anuncié. Necesitaba aire fresco, esta situación era un poco angustiosa. ¿Qué tal si mamá Stephanie la intimidó para que nunca más volviera? Respiré hondamente y abrí la puerta cuando... —¡Gahh! —solté un grito ahogado—. ¡L-liza...!, ¡mamá Stephanie!
Acabé mi porción de pastel, feliz de ver a viejas amistades: Liza, Steve, Brendan y por supuesto Dante. Todos conmigo, nuevamente y después de tanto. Realmente era un milagro de Navidad, de año nuevo, de lo que fuese. Estaba contento de estar de vuelta. Listo para los combates, oh sí, realmente me emocionaba eso, aunque hacía mucho que no estaba en uno, tendría que disimular eso. Sin el pastel en manos, y con el estómago hambriento, traté con la mirada de localizar algún bocadillo, no había nada cercano, solo Steve o su madre cruzando la puerta de la cocina con alguna bandeja me podría salvar. —Hermano, ¿crees que ya venga la cena?—pregunté a Dante, pues no veía a más invitados llegar. No esperé respuesta y me recosté en el sofá donde descansábamos. Una batalla o algo horneado, con eso algo de eso estaría complacido, de veras.
La señora Stephanie pareció sonreír ante mis palabras, reconfortándome por dentro y haciendo que relajase un poco la postura tensa con la que me había mantenido hasta entonces. Me sentí aliviada de ver en su expresión que confiaba en que estaba siendo sincera, y eso era suficiente para mí. —¡Ay, querida, me halagas a montones! —exclamó, logrando hacerme soltar una suave risa, descargando la tensión anterior de esta forma. Ya hasta me había olvidado por completo del fiero Gyarados que me vigilaba a mis espaldas—. Gracias, hago lo mejor que puedo para velar por el bien de Stevito. Y me alegra ver que esta vez si eligió bien: Debo decir que fue un gusto conocer a mi casi-nuera. ¡Creo que nos llevaremos de lo más de bien!" —Lo mismo dig... Espera, ¿q-qué? —¿había oído bien, me había llamado casi-nuera? Inflé mis enrojecidas mejillas en un intento vano por quejarme de lo dicho, avergonzada por la soltura con la que hablaba la mujer. ¡Pero si acababa de decirle que solo éramos amigos! Di un pasito hacia atrás y agité mis brazos, excusándome como podía—. ¡Le digo que se equivoca, señora Stephanie, que Steve y yo no somos más que eso, de verdad! ¡Estoy segura de que n...! Pero para cuando fui a alzar la cabeza sentí a la mujer cerca de mí, tomando mi cabello con delicadeza, y dejé de replicar. Total, ¿de qué servía decir nada más? Sabía que la señora Stephanie seguiría con sus... locas ideas al respecto, así que preferí dejarlo estar. La escuché hablarme, diciendo algo sobre que nuestros cabellos se parecían (y ahora que la veía más de cerca estaba en lo cierto, pero yo lo tenía más rizado al parecer), y que si usaba... ¿Loreal Kalos? Recordé el comercial y a su mega-Ampharos glamuroso, y la observé dirigirse hacia la casa soltando una risa ante su propio comentario. Me sorprendí un poco al verla invitarme con amabilidad a pasar, cosa que antes ni se me hubiese pasado por la cabeza que fuera a hacerlo, pero se lo agradecí sinceramente y sin pensármelo dos veces la seguí, pues comenzaba a helarme allí afuera. Un poco más y pasaría fin de año con una bronquitis en el cuerpo, sin duda. Antes de que la mujer abriese la puerta para adentrarnos en el interior del hogar, un alterado Steve apareció en la escena, visiblemente sorprendido de vernos a ambas allí. Se le veía agitado, como si hubiese corrido una maratón por toda la casa. ¿Phanpy habría causado algún jaleo de nuevo? —Hola Steve, Feliz Navidad~ —le saludé nada más llegar a su lado, sonriéndole de forma tranquila—. Creo que es mejor que no estés mucho tiempo fuera, te vas a helar. Y no querríamos que el anfitrión de la fiesta de navidad enfermase, ¿no crees? —le agarré del brazo con suavidad, tirando de él hacia adentro una vez la señora Stephanie ya hubo pasado, y señalé hacia los demás—. ¡Vamos, que se van a acabar la tarta y yo quiero probar un trocito al menos!
En ese mentó que observe a Liza decidí soltar a Karrablast y este corrió detrás de ella. Ya cuando se encontró lo suficientemente serca dio un pequeño tiron de su pierna para que Liza pudiera notarlo, detrás del pequeño venía yo siguiéndolo con cuidado de que no se lastimase. —Feliz navidad Liza, tomalo como un regalo— rei un poco y levante el pulgar en señal de que estábamos a mano. Por tantas veces que ella había cuidado el inquieto de Poochyena este era un pago por tantos favores que a decir verdad seguía pensando que le debía más de una.
Luego de la cena, vi a Liza reencontrandose con su Karrablast, el cual al parecer se la habia pasado en las grutas. Me pregunté como estarían Dratini y Magby. Esperaba que no fuera muy peligroso alla abajo. Me acerqué a Brendan.—Hey, hola. ¿Recuerdas que me fui de Isla Caballete hace unos días? Bueno, perdona por eso, pero estaba en camino a la Calle Victoria, y no podía evitar retrasos. Pero si aún quieres esa batalla...
Note como Drake se me acercó, recuerdo haberlo conocido en Isla Caballete, en ese instante había rechazado el hecho de pertenecer a una batalla triple pero al parecer ahora estaba accediendo. —Claro! Pero no podemos batallar aquí hermano, por más ganas que tengamos...— solté una risa mientras acariciaba a Plusle en mi hombro.
—Jum...—pensé—pueees, dado que aún hay gente que falta por venir, podríamos estar fuera unas horas. Tú dirás. Chatot dormía en mi hombro, con su plumaje abultado. Cada tanto movía su campanita nueva, pues no iba a dejar de usarla solo por estar durmiendo.
—Bien... Partamos sin dar previo aviso... Estaremos de regreso antes de que noten que nos fuimos...— tome el hombro libre de Drake y lo conduje a la puerta, por suerte nuestra todos estaban distraídos. Al salir a la calle unos ligeros copos de nieve caían sobre nuestras ropas, yo realice un silbido sordo que sólo un Pokemon conocía, entonces Hydreigon salió disparado de su pokebola. —Subamos y muestrame el camino del lugar donde creas que sea bueno librar la batalla— le comente al entrenador de Emperador y le ayude a subir al imponente siniestro Dragón.
Steve Stone. Mamá Stephanie entró sonriente y tarareando una alegre canción sin hacerme caso, como quién dice: "Aquí no pasó nada". Eso no ayudó a dejarme de sentirme inquieto; no obstante, lo que ocurrió después sí que me calmó por completo. Las suaves manos de Liza tomaron mi brazo, y junto a su agradable sonrisa, me dijo de manera peculiar que entráramos. Yo, un poco sonrojado, asentí sin evitar sonreír. —Feliz navidad y bienvenida, Liza. Es genial tenerte aquí... ¡Ya te estaba echando de menos!, ¿eh? Liza me sonrió, pero antes de que pudiera responder, un Karrablast se le acercó corriendo a Liza, y Brendan hizo una curiosa entrada diciendo que era un regalo de navidad. No pude evitar sentirme un poco incómodo, lo admito. No es por lo que hizo, para nada, eso fue buena onda. Es sólo que... ¿no podía esperar un poquitito si quiera? Apenas la acababa de ver y estábamos entrando. Suspiré y boté todo ese aire de negatividad. No hay que sacar grandes dramas de un pequeño suceso para éste, ¡menos en una época tan alegre como la navidad! —Oh, de hecho sí pueden —intervine—. Es cosa de que salgan al patio trasero, ahí hay muchísimo espacio; de hecho papá mandó a diseñar un campo de batalla para combates caseros, así que pueden usarlo cuando gusten. —¡Aunque ese cuando gusten tendrá que ser en un rato más tarde! —exclamó Mamá Stephanie con tono cantarín, trayendo a la mesa del comedor una gran bandeja—. Chicos la escena está servida: ¡Vengan a comer este delicioso pollo relleno! Está espectacular, se los garantizo; es la receta especial de la abuela Skylake, la gran chef de Malvalona Gourmet. —Pero, mamá... ¿no debemos esperar a papá? Pero antes de que mamá Stephanie pudiese responder, se escuchó a alguien tocar la puerta. Fui a abrir con cierta sonrisa, parece que ahí estaba mi respuesta. Y, efectivamente, nada más al abrir la puerta, me encontré con papá Stone. —¡Papá! —exclamé emocionado, dándole un gran y fuerte abrazo. —¡Feliz navidad, Steve! —respondió él, correspondiéndome el gesto. Finalizado el abrazo, pude ver que a su lado estaba Skamorky y... ¿Togekiss? Papá entró a saludar a Liza y a Ukita en primer lugar; a ellos los recordaba por aquella misión especial. Y luego prosiguió a presentarse a los otros. —Togekiss, ¿dónde está Mimi? —pregunté. Togekiss se despegó una nota adhesiva. En ella Mimi informaba que no podría asistir al final. Vaya... que lástima, pero bueno, será para la próxima vez. Finalmente entré, y todos nos sentamos para al fin tener la gran cena navideña.
Y justo cuando ibamos a salir...Llegó el padre de Steve, y pronto todo estuvo listo para la cena navideña. Sonreí a Brendan, y le prometí que iríamos a esa batalla cuando los planes de la noche acabaran. Al parecer, Mimi, la chica rubia que me había gritado en aquel edificio extraño, no había podido venir. No sabía como me hacía sentir eso, ya que en realidad no la conocía. Me senté de nuevo, y Chatot se despertó ante el olor de la comida.
Mientras esperábamos a las demás personas noté como Brendan entraba a la sala y suspiré un poco, más cuando se fue a saludar a Ukita con un gran y largo abrazo, por el cual tuve que apartarme un poco de mi lugar para evitar sentirme más incómodo de lo que ya estaba con esa escena. Después Brendan se fue con ¿Drake?, si, Drake a hablar sobre un posible combate mientras Ukita se recostaba en el sofá y yo pasaba de vez en cuando una de mis manos por mi cabello mientras observaba la casa. — Al parecer no, pero creo que es normal.. con el entrenamiento que estaban teniendo en caballete dudo que recuerden que el tiempo tambien está corriendo para ellos. — sonreí y bajé levemente mi cabeza para verlo. Después de mi respuesta al parecer la cena ya estaba lista y me levanté para después ayudar a levantarse a Ukita también. Cuando nos dirigimos a la mesa el padre de Steve, el señor Stone quien ya había saludado a Liza y a Ukita, y aunque la señora Stephanie ya me había hablado de él la vez que habia venido a su casa jamás nos habíamos presentado formalmente — Mucho gusto señor Stone, mi nombre es Dante, un placer — le saludé con una sonrisa tranquila, con suerte sería igual de agradable que la señora Stephanie
Por cosa del destino, Aerodactyl me trajo a Aerosol, pues sentía que aquí debía haber mas gente, no se equivocó, pues había bastantes personas en la calle —Bueno, al menos me trajiste a mas civilización —reí un poco, para luego ordenarle que bajara a tierra— Poco a poco, el volador empezó a descender, tocando eventualmente el concreto del suelo, y luego me bajé de su lomo, y regresarlo a su PokéBall, y liberar a Blastoise en su lugar —Bien, a caminar... Y me dispuse a caminar por la ciudad con él
La gente hablaba mucho entre sí y yo me sentía algo apartado. También me fijaba en cómo le iba a Liza con la madre de Steve, parecía que se iba a llevar un rodillazo de un momento a otro... Pero ese momento nunca llegó, por suerte para ella. El padre de Steve también se unió a la cena, presentándose ante los presentes. ¿Qué hacía yo aquí? Verdaderamente me sentía de más, solo conocía a Liza y algo a Steve... —Bueno Lucas, es hora de socializar... —me dije a mí mismo en bajo para darme ánimos y superar la vergüenza que estaba pasando—. ¡Eh... Hum! —iba a hablar, pero no era capaz. Ahora todos me miraban, había llamado su atención—. M-me parece que no os he felicitado todavía, así que aprovecho y... ¡F-feliz navidad! No tardé en sonrojarme, y mucho menos en sentarme y tratar de desviar la atención.
Caminaba por la ciudad, con Blastoise a mis talones, actuando como si fuese mi guardaespaldas, no entendía el por que de su comportamiento algo extraño, normalmente se lo veía de flojo o desinteresado, así que algo llegó a mi mente al verlo —Vaya, estas madurando —sonreí un poco mientras lo miraba, a lo que el grandullón asintió un tanto animado— Pero algo que no cambia nunca es tu apetito, ¿Eh? Eres casi mi gemelo... No tengo la culpa de ser glotón... Pero bien que no estamos gordos Luego nos reímos, y seguimos turisteando por la ciudad, pues era la única de las ciudades que no conocía de todo, tal vez podíamos encontrar algo interesante en la misma, pero las inclemencias climáticas de la temporada navideña simplemente me dejaba casi congelándome los huesos, un abrigo era prioridad en estos momentos