Por fin habia llegado a Ciudad Aerosol, tanto tiempo viajando en el avion hasta que porfin salimos de el, nos sentiamos algo mareados el pequeño pokemon electrico y yo pero aun asi logramos milagrosamente mantenernos en pie. Salimos del aeropuerto y caminaos un poco por la Ciudad esperando ver a alguien conocido sin embargo nadie se encontraba cerca.
La alarma del centro pokémon me hizo salir de mis pensamientos de repente y alcé la vista para ver a la enfermera de esta ciudad sonreirme mientras me llamaba: mis pokémon ya estaban sanos y listos para todo. Me levanté enérgica y tras acercarme al mostrador recogí las balls mientras le agradecía a Joy, hasta que vi mi gorra incluida... Gible no se había despegado de ella. —Vámonos a dar un paseo Gible, anda... —con una gota de sudor tomé la gorra con el pokémon incluido en brazos y salimos del lugar. Las calles de Aerosol estaban repletas de personas esta mañana, bastante animadas a decir verdad. Gible iba mordisqueando la gorra de vez en cuando y yo tiraba de él a modo de reprimenda para separarlo, pero nada, era imposible... Suspiré exasperada y comenzamos a pasear por el lugar. —¿Te apetece un helado? —pregunté para tratar de familiarizarme un poco con el pokémon. Pero por respuesta solo siguió mordisqueando el accesorio. —Lo tomaré como un sí... Nota mental: quitarle la manía a Gible y comprarme una gorra nueva.
El avión aterrizó en la ciudad, ¡por fin estaba en tierra firme de nuevo! Me levante de mi asiento incluso antes de que aterrizase esto provocó algunos gritos de las azafatas del avión pero es que no soportaba estar más de pie. Abrí la puerta con cuidado y me tiré mientras cerraba la puerta de nuevo saqué a Aerodactyl de su pokeball y me monte en el. ¿Fue peligroso? Sí ¿Pero podía aguantar más?, no, así que había empate en las dos teorías. Sonreí al ver que todo había salido bien y al cabo de unos minutos Aerodactyl aterrizó en el aeropuerto. Tras lo que hice me dijeron que ya no podía volar más en su compañía de vuelo, pero en el fondo estaba sastifecha con lo que había hecho. Una vez que me fuí del Aeropuerto empecé a correr hacía el centro pokemon de la ciudad.
Una vez que salí del centro pokemon unos hombres con pintas muy raras me ofrecieron un papel, pero sin darme tiempo a reaccionar ya habían desaparecido.. —Uhm....que extraño—Murmuré y miré el papel que me habian dado, lo primero que leí fue "Torneo Oleo" nada más leer eso tiré el papel a la papelera más cercana y saqué a Aerodactyl —Vamos a ciudad oleo—Le ordene mientras este salió volando de la ciudad.
Me gustaría decir que mi llegada a Galeia fue épica, y que me la pasé todo el viaje de regreso contemplado mi añorada región... pero sería una mentira. La verdad es que, tan sólo unos minutos después de haber iniciado el vuelo, me quedé dormido, y no desperté hasta que sentí un movimiento violento en mi brazo izquierdo; por acto reflejo di un manotazo hacia el aire aún dormido, más al segundo siguiente una potente cachetada me despertó brutalmente. Al parecer el avión había aterrizado hace 10 minutos y yo era el único que aún seguía allí, por lo que una de las azafatas se dispuso a despertarme, y fue entonces cuando recibió como respuesta un manotazo en la cara por mi parte, lo que desencadenó aquella bofetada que me dio. Claramente no perdí tiempo y me dispuse a bajar del avión, para inmediatamente liberar a Salamance y volar hacia otro lugar y así evitarme problemas. Tal vez no lo demostrase, pero había extrañado muchísimo Galeia.
En el transcurso del vuelo, mamá Stephanie apareció a mi lado. Andaba un tanto pensativa, hasta que decidió decirme algo... —Oye, Steve, ¿cómo se llamaba esta chica? —¿Qué chica? —Ya sabes... la que fue tu compañera del torneo. —¡Aahhh! —exclamé—. Liza. —Ah, con que "Liza"... —comentó mamá Stephanie—. Dime, ¿qué hay con ella? Me volteé a ver a mi progenitora, desorientado. —¿Qué hay de qué o cómo qué? —Digo, ¿qué tipo de relación hay entre ustedes? —Emmm... no lo sé, amistad —dije encogiéndome de hombros. —Oh, vaaaaaaaya —dijo mi madre con ironía—. Pues que curioso que justo haya sido de tus amistades que recibió trato especial. —¿Trato especial? —pregunté confundidísimo, arqueando una ceja. —Sí, señor —respondió—. En el torneo tu le alegabas a Hubert cuando estabas sentido, pero a la tal Liza le hablabas tranquilito y le regalabas sonrisitas y todo... ¡Lo vi en la tele! Miré a todos lados, sin entender a qué quería llegar mamá Stephanie. Esta conversación, en lo personal, se me estaba haciendo bastante extraña. Y eso que ya ha tenido conversacion extrañas con ella. —¿Alguna explicación para que la trataras taan bien? —Este... no sé qué decirte —respondí, un tanto desorientado—. Sí, es cierto, no le reclamé nada y le hablé lo más cordial posible, pero no fue consciente... sólo pasó. —Ajá... claaaro —respondió. A continuación mamá Stephanie se dispuso a decir lo siguiente en voz baja, por lo que no puse escucharla—. Sí, cómo no... Lo mismo decía yo de Steven y terminamos más juntos que un Magneton recién evolucionado. Seguimos volanbdo, aunque no puedo negar que yo quedé un tanto incómodo, y ojalá Dante no haya escuchado las insinuaciones de mamá Stephanie; pero era poco probable, ya que mamá Stephanie no moderó mucho el volumen que digamos... Finalmente, llegamos a Aerosol, y pude ver esa tan característica casa mediterránea desde el cielo... —¡Ya estamos llegando! —anuncié, apuntando a mi hogar. Contenido oculto @Nekita
El viaje hacia Aerosol había sido algo... ¿incómodo?, no podía evitar sentir que había escuchado algo que no debía de escuchar pero mi vista se centraba en el paisaje que brindaba el hecho por estar por las alturas volando, fingiendo que no estaba escuchando la conversación y reprimiendo ciertas risas por diversas cosas que preguntaba la madre de Steve. Aunque de cierta forma sentía que las risas que estaba reprimiendo era por el hecho que sentía que la posible incomodidad de Steve era lo que había sentido yo cuando alguien llegaba a preguntar de la relación mía con Emily y yo hacía un esfuerzo inútil de no avergonzarme por hablar esos temas, aunque debía ser mas incomodo cuando venía de alguien tan cercano como una madre. Cuando finalmente aterrizamos miré con impresión la casa de Steve — ¿Puedo decir que tu casa me resulta impresionante? — bajé de Togekiss y le agradecí por haberme llevado — ¡Oh!, señora Stephanie, ¿a usted le gustan las flores? — pregunté notando el jardín que estaba detrás de la casa
—¡Gracias! —exclamé, respondiendo al cumplido de Dante. Luego, el hippie le hizo una pregunta a mamá Stephanie, a lo cual ella respondió entusiasmada. Era un tema que adoraba. —¡Oh, pero claro, querido! —afirmó—. Tooda mi vida; de hecho tenía unas amigas en Hoenn que eran dueñas de la Floristería Pitiminí. ¡Ah! Y también me llevó muy bien con Ukita por eso; hablamos mucho de variedades florales. Justo cuando mamá Stephanie terminó de hablar, abrió el portón que estaba en medio del gran cerco de pinos, y al atravesar la entrada, no fue sino que llegaran los Herdiers guardianas a ladrarle al que para ellos era un desconocido. —¡Tranquilo, chicos, es amigo! —exclamé, tratando de calmar a los canes.
Cuando escuché el agradecimiento de Steve me limité a decir un "no hay de que" para centrarme en lo que decía la señora Stephanie algo perdido, ¿cómo había dicho que se llamaba la florería?, o mejor aun... ¿por qué no sabía que a Ukitashi le gustaban las flores?, ahora que lo pienso.. tal vez, solo tal vez lo hubiera visto un par de veces cerca de ellas pero también podían ser una especie de ilusión por los medicamentos que tomaba en aquel entonces cuando él me cuidaba en Lienzo. — Vaya... no sabía que conocía a Ukita también, es un buen amigo — sonreí ligeramente cuando de pronto dos clases de ladridos comenzaron a oírse cada vez más cerca, ladee levemente mi cabeza notando esa extraña escena de Steve intentando calmar a los Herdiers, tranquilo y sin prisa abrí mi mochila y de esta saqué dos pokelitos de una pequeña cajita que me había entregado una de las adultas mayores de la cafetería cuando estuve ayudando allí en Lienzo para darle uno a esos dos pokemon que solo trataban de cuidar su casa — Tranquilos, no soy nadie peligroso, no tienen de nada que preocuparse~
—¡No, no hagas eso..! —nos alarmamos mamá Stephanie y yo. Eso quizá era para peor, puesto que los Herdiers estaban entrenados para no recibir comida de extraños, porque sino era fácil que se entrara algún ladrón a la casa, así que existía la posibilidad de que se enojasen más. No obstante, antes de acercarse, los Herdiers olfatearon a Dante y luego recibieron los Pokélitos y se lo comieron de un bocado. Satisfechos, el par de canes guardianes le lamieron las manos a Dante como muestra de cariño. —Uff... menos mal —susurró mamá Stephanie —Vaya este chico tiene poderes... —susurré asintiendo. Lo más probable, era que los Herdiers al olfatear a Dante hayan sentido su aura pacífica, por lo que bajaron la guardia y comieron al estar inundados de esa confianza amigable y transparente. —Bueno, muchachos: ¡Adelante! —indicó mamá Stephanie, abriendo la puerta.
El grito que habían pegado la señora Stephanie y Steve me habían desorientado un poco, ¿por qué no debía de darle de comer a esos dos Herdiers?, no se veían muy agresivos o con intención de hacerme daño... para mi estaba bien pero al parecer ellos estaban aliviados de que yo hubiera salido impune de una situación que, en mi mente era algo demasiado improbable. — ¿Hice algo malo? — pregunté algo confuso mientras nos adentrábamos en la casa después de que la madre de Steve hubiera entrado a esta — Lo digo por que ustedes parecen muy aliviados de que no hubiera pasado nada...
—Es que están entrenados para no recibir comida de extraños, por cosas de seguridad —informé. Pasamos, entonces a la sala; y Dante y yo tomamos asiento. Mamá Stephanie se dirigió a la cocina y puso a preparar la merienda. —Steve; aprovechando que es un nuevo comienzo: ¿por qué no te tomas una foto con tu equipo? —¡Oh, pero claro!, ¡tienes razón! —exclamé alegre. —¡Anda al cuarto del tercer piso! Tu papá y yo al fin pudimos ambientarlo para hacer el estudio fotográfico que queríamos, ¿por qué no lo intentas? En mis ojos apareció un brillo estelar... ¡Qué noticia más espectacular! Rápidamente me puse de pie y le dije a Dante: —¡Ahora vuelvo, amigo! Y salí corriendo como un rayo por el corredor para subir por las escaleras. Seguido de eso, apareció mamá Stephanie. —Bueno, las galletas las había dejado listas por lo que sólo es esperar para que hierva el agua y la leche. >>Mientras, Dante, cuéntame, ¿qué tal es tu familia? ¡Hubiera sido bueno haberlos invitado! No se me ocurrió de momento...
"Es que están entrenados para no recibir comida de extraños, por cosas de seguridad" Un par de risas nerviosas salieron de mis labios, ¿por qué no avisaban de estas cosas con gente como yo que era mas despistado que nada?, porque...¿qué hubiera pasado si me hubieran comido la mano?.. ¡no me imaginaba sin manos!, sería algo bastante extraño a mi parecer peeero, el lado bueno es que no había pasado nada y había descubierto mi habilidad innata de inhabilitar la seguridad con pokemon, ¿a eso realmente le podría decir habilidad? Tomamos asiento cuando ya nos encontrábamos en la sala y la señora Stephanie le sugirió a Steve que fuera a una de las salas del tercer piso porque ya habían instalado un estudio fotográfico, ¿por qué tendrían un estudio fotográfico? ¿el padre de Steve sería fotógrafo acaso?, muchas preguntas... y probablemente luego le preguntara para buscar respuestas. — ¿Mi familia?...— repetí en voz baja mientras llevaba una de mis manos a mi nuca con una sonrisa nerviosa — Supongo que hubiera sido lo ideal mucho tiempo atrás pero... creo que ahora no podría decir lo mismo, así que no se preocupe por no haberlos invitado a esto. ¿Debería contar cosas sobre mi familia?, bueno... siempre se me había dicho que era mejor contarle estas cosas a los adultos porque eran mas maduros y esas cosas así que... no debía de perder mucho entonces. >> Y bueno.... mi familia, mi familia siempre fue bastante "especial" con respecto a las relaciones entre los mismos integrantes. Era...sí, eramos una familia pequeña solo eramos mi padre, madre, una hermanita menor y yo pero mi padre se separó de nosotros hace mucho tiempo, para que se haga una idea mi hermana menor no alcanzó a conocerlo. Desde allí puedo decir que las relaciones entre nosotros fue un poco mas aspera. >> Nada especial, realmente.
Mamá Stephanie, se inquietó un poco al escuchar la respuesta del Hippie. A juzgar por su tono de voz, se dio cuenta de que no era precisamente un tema agradable para el chico, así que no quería tocar mucho el tema, pero decidió preguntar algo para ver si podía sentirse más tranquila... —Santo cielo... ¿y tu mamá pudo sostenerlos a ambos? —preguntó mi progenitora, llevandose las manos a su cara, preocupada. ***** Mientras tanto, yo estaba subiendo las escaleras enérgicamente. Mis padres siempre habían soñado con la idea de tener un estudio fotográfico. Aparte de que les entusiasmase la fotografía a ambos, para ellos era una idea fantástica poder tomarse fotos de calidad con algún familiar que viniera de visita, o alguna otra persona querida e importante para nosotros. Y como no... para tomarnos fotos divertidas en momentos de ocio; sé que para cualquiera una selfie común y corriente bastaría, y para nosotros está bien, pero si teníamos la posiblidad de hacerlas más producidad. ¡Wow! Había que tomarla. Los que nos gustaba la fotografía de esa manera nos deberían de entender. Sin embargo, en el transcurso me detuve. Sentí que necesitaba hacer algo que me había quedado pendiente, así que saqué mi holomisor, y grabé un mensaje audiovisual para enviarselo a dos personas en específico. —Liza , Hubert: Soy Steve. Quería decirles que de verdad lamento mucho lo ocurrido en el torneo. La verdad es que actué como actué porque... me sentía terrible. Había un asunto en mi cabeza que me estaba dando muchas vueltas y andaba un poco distorsionado, y pues... este asunto los involucraba a ustedes. Pero, no creerán quién me aclaró las cosas. Así es: Hablo de Mimi Honda. ¡Ahora hasta somos amigos! Espero que puedan disculparme, sé que les hice pasar un rato desagradable, y de verdad, de verdad lo siento. Espero que estén bien, y nos vemos pronto. Apagué el holomisor, y con una sonrisa tranquila, tomé las escaleras que daban al tercer piso.
Pareciera que cada palabra que salía de mi boca era un duro golpe para la señora Stephanie pero bueno, tampoco era tan común que un adolescente dijera cosas como esa como si fuera algo normal, pero para mi era normal pues era algo con lo que había crecido y me había tenido que enfrentar bastante joven para mi desgracia y no había salido bastante exitoso que digamos. "Santo cielo... ¿y tu mamá pudo sostenerlos a ambos?" Negué suavemente y coloqué mi mochila sobre mis piernas para pegarme al respaldo de la silla — En lo absoluto, de hecho mi madre falleció tal vez un año o dos después de eso. —suspiré — Por suerte unos vecinos lejanos aportaban las necesidades básicas para que mi hermana y yo pudiéramos subsistir hasta donde ellos pudieron, luego yo comencé a trabajar en una cafetería que ellos tenían en lienzo lavando platos, después de todo era un niño — reí levemente restando importancia al asunto. — Bueno aunque tampoco pude hacer mucho por ella, aunque tampoco tenía muchos conocimientos de como mantener al 100% a una persona que estaba enferma así que por diversas cuestiones que pude haber impedido... ella también se terminó retirando con mi madre. Y yo claro también me vi afectado por eso en diversas cosas en las cuales no profundizaré para evitar preocuparla mas de la cuenta. Volví a mirar a la señora Stephanie y sonreí amablemente — Aunque supongo que todo eso que viví me ayudó a ser... este Dante — era de cierta forma un punto optimista pero no era relativamente la mejor manera de ver un suceso de muertes continuas, problemas, tiempos de recuperaciones y demás, pero tal vez así ella no lo viera tan mal como lo era realmente.
Mamá Stephanie sintió que corazón se estrujaba al escuchar la historia de Dante. Era un relato bastante trágico, en verdad. Y el chico no parecía depresivo a simple vista para pensar que tenía semejante historia detrás. Mamá Stephanie se llevó la mano a su pecho, conmovida, y dijo: —Ay, querido... no sabes cuánto lo siento. Tu padre definitivamente era un infeliz, pero ya verás que las cosas caen por su propio peso. Y, aunque sé que debió de haber sido duro en el momento, tu madre y tu hermanita te están mirando desde arriba; muy orgullosas de ver que son familiares de tan buen muchacho como tú. Mi progenitora saltó un suspiro, y luego dijo: —A la gente tan buena como tú no le deberían pasar estas cosas, pero por suerte supiste mantenerte de pie, y seguiste adelante. Dante, cualquier cosa que necesites, puedes contar con nosotros; yo estoy dispuesta a ayudarte... como tu segunda madre, si así lo deseas. ***** Finalmente, llegué a lo que sería ahora el estudio fotográfico de nuestra casa, y abrí la boca con mucha felicidad y emoción. ¡Qué lugar más fabuloso! Era una amplia habitación con techo de madera, piso con alfombra de fibra, focos de embutir, ventanas al estilo de puerta oriental, y en medio de éstas, una gran imágen de un lago con árboles otoñales que servía como fondo de las fotografías. El lugar era lo suficientemetne espacioso como para sacar a todo mi equipo, así que eso hice, lancé las múltiples pokéboals en el aire, y salieron mis quince pokémon al lugar —incluyendo al Raikou que tanto me gustaba ocultar por cuestiones se seguridad—. —Bien, chicos, he decidido re-anudar mi viaje... así que qué mejor para recordar este día que una foto grupal, para marcar el día de nuestro regreso. Todos y cada uno de los pokémon se mostraron emocionadísimos ante la gran noticia. Muchos habían estado con melancolía al ver que el viaje terminaba, y esto para ellos era como un regalo enviado del cielo. Así que, preparé el temporizador de la gran cámara fotográfica que había en la habitación, y les indiqué a todos que empezaran a posar. Raikou se recostó sobre sus cuatro patas y se quedó observando con una pose tranquila. Skourpi se dignó a dar pequeños pasitos y a abrir y cerrar contínuamente sus pinzas, en espera de la fotografía. Togekiss se elevó alegremente en el aire, y Noivern, obrservando como ésta se divertía, se preparó para volar también. Haunter, por su parte, soltó una risa contagiosa... tan contagiosa que hizo reír a la mismísima diva de hielo, que hacía lo posible por contenerse y mantener su postura digna, pero pese a sus esfuerzos la risa se le escapó igual, de manera sútil, por su puesto. Metang, por su parte, se quedó levitando, sin mayor expresión notable. Snorlax se acostó en el suelo, estando muy cerca de quedarse dormido. Luxio comenzó a caminar mientras observaba al pokémon que estaba al lado suyo, Vaporeon, que estaba sonriendo grandemente a la cámara. Phanpy se puso en medio de todos y sonrió alegremente mientras sus orejas se alzaban producto de su felicidad. El Prinplup shiny se dispuso a ondear sus aletas como si estuviese nadando, y Leafeon, fue de las que más me impresionó: se sentó de la misma forma como cuando era una Eevee y nos tomamos una de nuestras primeras fotos. A mi izquierda estaba Scizor, con una pose firme, y a mi derecha Blaziken, sacando las llamas de sus brazos mientras su expresión se mostraba tan tranquila como él lo estaba en esos momentos. Yo, por mi parte, me dispuse a sonreír mientras me metía las manos a los bolsillos, sintiéndome más feliz, relajado y realizado que nunca. —¡Sonrían! —exclamé—. ¡Y no te quedes dormido, Snorlax! El gran dormilón levantó su cabeza con esfuerzo, y ondeó su mano a la cámara como muestra de saludo, y... ¡Click! La toma fotográfica quedó capturada.
En el primer punto que trató la señora Stephanie estaba completamente de acuerdo: mi padre era un completo infeliz que simplemente no quería ver en pintura pero usualmente lo veía en el reflejo de cualquier espejo. En lo segundo había diversas dudas, porque me había saltado el hecho de que mi madre me odiaba desde que mi padre se fue y su trato conmigo era... bueno, hacía su mayor intento por no explotar conmigo cada vez que me veía y la madre de Steve suponía totalmente lo contrario. En lo tercero tan solo me limité a reír un poco, no arruinaría el momento que tenía ella con la verdad de que la lucha era un constante recordatorio en mi vida del cual todavía no ganaba muchas cosas. — ¿Segunda madre? — pregunté con extrañes y asombro, realmente Steve tenía una madre envidiable — N-No me..No me gustaría molestarla con mis cosas señora..— carraspee un poco y luego miré algo a lo lejos, ¿un álbum? — ¿Eso es un álbum de fotos? — pregunté de repente — ¿Podría verlas? — pregunté nuevamente con algo de ilusión — Lo digo mas bien por el hecho que si ustedes cuentan con el gusto a la fotografía, las fotos de ese álbum deben ser extraordinarias. Claro que en mi mente, en ese álbum podía haber diversos lugares que habrían recorrido como familia y esa clase de cosas, espera que no fuera un tema muy personal de ellos, como los álbums que tiene toda madre de sus hijos. No quería incomodar a nadie
—¡Oh, claro, lindo! Ya mismo te lo muestro —dijo mamá Stephanie. Mi progenitora, entonces, se levantó del sillón y sacó el álbum de fotos de la estantería. Luego, se sentó al lado de Dante, cosa que ambos pudiesen ver y recorrer las fotografías. Antes de abrirlo, lo miró con mucha alegría y suspiró. Habían momentos memorables ahí dentro. Y entonces, abrió el libro de fotos. —¡Oh! Mira, esta foto la tomé cuando recién nos mudamos. ¡Los Herdiers ya estaban instalados en el jardín! Esos pequeños siempre han estado juntos, es que son hermanos. Por suerte, puedo saber cuál es cuál porque uno de ellos es variocolor... ¡Cielos! Son tan parecidos que ambos pusieron la misma pose cuando los llamé para que miraran a la cámara. Contenido oculto: La casa y los Herdiers Mamá Stephanie dio vuelta a la página y al ver la foto que acababa de hacer su aparición, se cubrió la boca con su mano, a medida que un rubor leve aparecía en su casa. —¡Oh, Dios! Q-qué pena. Pensé que esta foto la había puesto en el álbum del matrimonio. Pero bueno... Mi madre se aclaró la garganta para recuperar la compostura, y decidió explicar de qué se trataba la fotografía. Una muy dulce sonrisa se formó en su rostro. —Aquí Steven y yo estábamos en nuestra primera cita. Lo pasamos taan bien. Ambos estábamos caminando, tomados de la mano cerca de un gran río que era iluminado por un hermoso atardecer, cuándo entonces, Steven me detuvo y me mostró una pequeña bandada de Wingull que estaba volando a unos cuántos metros... Él sabe cuánto amo a los pokémon tipo agua y volador, y esas adorables gaviotas tenían precisamente la combinación de ambos tipos, ¡y son tan lindos! >>Y bueno, un fotógrafo estaba pasando cerca de nosotros, y nos encontró tan tiernos que nos capturó una foto del momento. Contenido oculto: Primera cita —Y no te imaginarás cómo fue que Steven supo mi gusto por esos pokémon... te lo puedo explicar con esta foto. Mamá Stephanie apuntó a la foto que estaba en la página de al lado. Ahí estaban tanto Steven como Stephanie, en un fondo muy artístico acompañado de ciertos pokémon. —Yo fui una gran entrenadora hace unos años. Me encataban los pokémon tipo agua y tipo volador, y como no sabía en qué tipo especializarme... ¡decidí entrenar a ambos! Tuve muchas victorias, tanto, que llegué a la final de la liga Hoenn, y ahí fue cuándo conocí a Steven por primera vez. >>Fue una batalla ardúa intensa. Nuestros últimos pokémon eran precisamente nuestros aces: Su Metagross y mi Gyarados. Ambos eran capaces de mega-evolucionar y dieron una pelea dura, pero Steven supo confundirme con su continuo uso de Agilidad, llegando a hacer intocable a su Metagross, y entonces... perdí contra él. Sin embargo, los jueces quedaron tan encantados con nuestro combate que nos hicieron una foto artítica a ambos, a Steven por ser el nuevo campeón y a mí por ser la finalista. Quién diría que después de eso íbamos a estar juntos... Contenido oculto: Foto de la liga Mamá Stephanie dio vuelta a la hoja, y sonrió enternecida. —Awww, míralos nada más. Este fue el día en que Steve inició su viaje. Recuerdo que le dije "¡Pon cara de chico rudo!", así que puso una cara de enojado y lanzó su pokébola, pero el juguetonsito de Torchic se sentó y sonrió de una forma tan adorable, que le quitó esos aires de "chico malo", pero igual quedo linda la foto. Contenido oculto: primer día —¡Y esta fue luego de que Steve capturó al Caballero Rojo! En esos momentos, él ya había capturado al par de Eeeves y Torchic había evolucionado en Combusken. Estaba tan contento, que le pidió a un fotógrafo de ciudad Barniz que le tomara una fotografía con su equipo de esos momentos. Recuerdo que me dijo: "¡Mira, mamá! Una de las leyendas. Y de seguro a papá le gustará al ser de tipo acero. Mi inicial ya evolucionó y está muy fuerte, y las Eevees son muy buenas combatientes también". Contenido oculto: foto en Barniz —Y ahora deberías agregar esta foto —Mamá Stephanie y Dante alzaron la mirada al ver que les llegué de sorpresa. Ahí estaba yo, con una sonrisa, extendiendo mi brazo con la nueva fotografía en mano. Mamá Stephanie la tomó y se dispuso a observarla, y una gran sonrisa se formó en su cara. —¡Wooow, Steve!, ¡quedó increíble! —exclamó, y luego volvió a verme—. Has crecido tanto, mi pequeño.... ¡y vaya que tu equipo igual! Tienes muchos pokémon. —Sí —dije sonriente— Tengo que entrenarlos a todos para volverme más fuerte. Mamá Stephanie cerró los ojos con una sonrisa tierna, y luego pegó la nueva fotografía en el álbum. Contenido oculto: Nueva foto de Steve con su equipo Yo sonreí grandemente, cuando entonces, vi un gran anuncio a través de la ventana que me llamó demasiado la atención. Era un gran cartel publicitario con muchos carteles que decía: "¡Los Concursos Pokémon abren sus puertas en ciudad Acuarela! ¿Qué esperas para inscribirte?" —No puede ser... ¡Wooow! —exclamé, emocionadísimo—. ¡Mamá!, ¡llegaron los concursos a Galeia!, ¡serán en ciudad Acuarela! Mamá Stephanie se puso de pie y se asomó curiosa por la venta, y en efecto, ahí estaba el anuncio, no era alucinación mía. —¡Oh, wow!, ¡eso es excelente, Steve! Ya puedes hacer el intento a ver si te gustan... ¿Ves que las cosas se van dando poco a poco? Yo asentí, contentísimo, y proseguí a agradecer a mi madre de lo emocionado que estaba. Ella, contenta, me correspondió el abrazo, hasta que escuchó un pequeño ruidito. —¡Oh! El agua y la leche ya hirvió. ¡Pueden ir sentándose chicos! Ya mismo les sirvo la merienda. Mamá Stephanie se dirigió a la cocina, y yo volteé a ver a Dante. —Vamos, Dante —le indiqué, para ir a la mesa. Contenido oculto: Nota Y con este post, doy por concluído el Arco Steve :) Le doy las gracias a @Nekita , @Noir , @Liza White y @Bruno EVF por sus participaciones en éste :3 Y cómo no, a @Gold-Kun que me animó a regresar al rol una vez más ^^ Para mí fue todo un agrado haber hecho esto, fue una gran forma de hacer un regreso no tan "Oh, ya, estaba aburrido y luego de meses volví", sino como algo más memorable La fuente de inspiración fue algo como... "un hecho real", por decirlo así -no me pasó lo mismo que Steve, tranquilos xD fue algo mucho más "suave"-, algunos roleros ya saben de qué hablo; si alguien tiene curiosidad, puede preguntarme sin problemas :3 Agradecerles a mis compañeros roleros por darme una cálida acogida, ¡espero que este rol siga activo por mucho tiempo más!
La señora Stephanie comenzó a mostrarme diversas fotos entre emocionada y conmovida pero creo que con esas palabras me quedaba muy corto para describir las emociones que sentía que expedía la madre de Steve por cada página que pasaba. Pero podría decir solo una cosa, la tercera foto me tenía algo intrigado, ¿entonces el padre de Steve era el campeón de la liga?, vaya noticia... aunque posiblemente era el único que no sabía eso o que tan importante eras para los demas si ganabas una liga. O hablando de la foto de Steve y su Torchic antes de iniciar su viaje, eso si me había sorprendido, yo lo había conocido cuando su Torchic era un completo Blaziken, tan siquiera tenía una idea de como había sido él antes de conocerlo y de pronto llegó Steve enseñando una nueva foto para el álbum de su madre, en definitiva eran una familia muy unida, incluso se emocionaban de igual forma por los concursos pokemon que se anunciaban, ¡parecía que leían sus propias mentes! — Steve — le llamé cuando su madre se retiró y ambos caminábamos hacia la mesa, cuando se frenó un poco con dos de mis dedos le di un pequeño golpe en la parde de atrás de su cabeza con una sonrisa ya que me encontraba justo atrás de él ahora — Aprovecha a tu familia~ — murmuré cuando lo rebasé y tomaba finalmente asiento en la mesa Contenido oculto: Turu~
Miré a Dante un tanto sorprendido. Si bien era un comentario que podría parecer incluso "cotidiano"; no sé por qué algo de esa frase me llamó la atención. Es como si hubiera un "más allá" dentro de esas palabras. De todos modos, no me hice mucho rollo y me limité a sonreír y asentir. Una vez que tomamos asiento, apareció mamá Stephanie, tarareando una alegre canción meintras ponía una gran bandeja sobre la mesa: —Bueno, aquí les traje Leche Moo-moo, agua hervida para el que quiera té... Galletas Lava y Crèpe Luminalia horneados por mi. —¡Súper! —exclamé. —¿Ves que vale la pena buscar los buenos lugar de compra, Steve? —preguntó mamá Stephanie. Yo giré los ojos con ironía mientras sonreía... —Sí, mamá, sí... —No tienes idea cómo extraño el mercado de ciudad Portual, ahí se conseguía de todo. >>Pero bueno, ya hablamos mucho. ¡A comer! —¡Sí! —afirmé, y me dispuse a servirme varias galletas y crèpes en mi plato—. ¡Vamos, Dante! Con confianza, ¡échale el diente a la comida!