Emily Hodges —Tsk. No había funcionado, tendría que preguntar otra cosa que me ayudase. >>Bueno, ¿podría decirme entonces en que zona exactamente estaba Ronnie con sus amigos? ¿Y qué estaban haciendo? Tuve que salir del hotel, y el niño estaba en él con esos chiquillos cuando me fui. —Presionar. Contenido oculto Presionemos hasta el amanecer (?)
—... digo yo, ¿y si le preguntas eso a sus amigos, querida? ¿Te crees que espío al chico o algo? Desconozco dónde estuvo, este hotel es grande, y encima yo estaba fuera, ¿sabes?
Emily Hodges —Ya he hablado con sus amigos... >>Bueno, ¿y qué me puede decir de las máquinas? ¿Cuál es su función principalmente? Mi pareja y yo nos encargamos de la sala de máquinas habitualmente. Aquel día yo tuve que ocuparme de unas gestiones, y no pude atender a la sala de máquinas. —Presionar.
—U-Uhm. L-La sala de máquinas... allí no hay nada interesante, solo... es el lugar donde tenemos los dispositivos que activan efectos de sonido y demás para la casa del terror. N-No tiene nada de particular. Vaya, que comportamiento más... extraño. ¿Habría algo en aquella sala? Ahora podéis investigar la sala de máquinas.
Ian Lockart —Disculpe, ¿Pero qué le pasó a Nina tras el accidente? ¿Cómo se comportaba? Entiendo que fue un gran shock para ella. Lo cierto es que Nina quedó tan afectada, que la pobre... en fin, había tenido el accidente en nuestro yate, estando con nosotros... y perdió a un hijo. Presionar.
Emily Hodges ¡Lo sabía! ¡Sabía que esa sala tenía algo extraño! El comportamiento de Frederick cuando lo nombré... era demasiado obvio, escondían algo en ese lugar, y yo iba a averiguar qué era. —Si me disculpa, señor Frederick, debo revisar una cosa. Volveré en un momento. Tras aquello, me alejé corriendo hasta la sala de máquinas. Algo tenía que descubrir, vamos...
—Bueno, al principio había perdido la memoria, así que apenas podía recordar nada de los últimos meses, pero... cuando empezó a descubrir lo que había pasado, en el hospital... Agh, perder a un hijo es tan terrible. Se deprimió, muchísimo, y lo entiendo. Solo necesitaba tiempo para superarlo, supongo...
La sala de máquinas lucía ser un receptáculo pequeño, que básicamente se componía de una serie de monitores, un panel lleno de botones y una silla. Estaba situado en el centro de la mansión, tras las escaleras, haciendo de conexión entre las alas este y oeste de la planta baja. También había un pequeño armario de cajones, uno de ellos llevando un candado, otro conteniendo lo que parecían documentos y dos más, que no tenían más que material de oficina. Además junto a los monitores, en el suelo, había una bola de papel arrugada.
Emily Hodges La sala de máquinas, como era de esperarse, no era excesivamente grande. Había el espacio justo y necesario. Sin embargo. sí que había cosas interesantes que investigar, tal y como me esperaba. —Y mejor empecemos por lo más simple, ¿huh? —murmuré, para mí misma, acercándome para coger la bola de papel arrugada y abrirla para leerla.
El papel decía algo bastante inquietante, dadas las circunstancias. Era una letra bastante femenina, curvada y regia. "Nos vemos en el café de la plaza. Tenemos que hablar. Esto no puede seguir así. Nina". Obtienes la Nota de Nina
Lucas Diamond No, no parecía haber forma de sacarle una confesión a aquella mujer. Sería mil veces mejor dejarlo de momento, y esperar a ver si surgían pruebas. No conocía mucho a Mimi, pero no creía que ni ella ni su familia fueran responsables de lo ocurrido. Al marcharme, me dirigí a la sala de máquinas para empezar a inspeccionar. Acababa de ser abierta al público. —Vaya, qué curioso este panel... está repleto de botones
Aparentemente, debían ser los reguladores de los efectos de sonido de los altavoces, del humo que en algunas salas debía salir como ambientación y de ese tipo de efectos para la casa del terror. No eran demasiados botones: desde luego, parecía una tarea sencilla manipularlos.
Ian Lockhart No estaba consiguiendo absolutamente nada de su declaración, pero no pensaba darme por venido. —¿Decidió dejar el empleo? ¿Podría hablarme un poco más de ello, por favor? Cuando me pidió marcharse, cuando me pidió dejar su trabajo, lo entendí perfectamente... eran recuerdos demasiado duros para ella. Y más aún teniendo que vivir con quienes habían sobrevivido a lo que su hijo no pudo sobrevivir. Demasiados recuerdos malos, supongo. Presionar.
Lucas Diamond Al acercarme un poco más me percaté de que probablemente sería para la casa del terror. ¡Claro, tonto yo! Era de lo más lógico que eso estuviera ahí. También había una serie de monitores. —Veamos entonces qué encuentro por aquí —murmuré Contenido oculto No me queda del todo claro... ¿Son dos o tres cosas para inspeccionar? ¿Un cajón y otro cajón, o el armario en general, un cajón y luego otro?
—Pues, sencillamente, eso... ella me pidió abandonar, sencillamente. Es natural, ¿no? —la voz se le entrecortó—. No puedes comprender el dolor que debe producirte tener siempre presente la imagen de tu hijo fallecido, no poder olvidarlo. Nosotros nos convertimos en recuerdos vivientes de que su hijo estaba muerto, de algún modo. En su lugar... yo habría hecho como ella. Los monitores ofrecían una visión de cada una de las salas de la mansión. Había seis monitores en total, cada uno con una imagen: de los pasillos, de la sala de torturas (donde se podía ver el cadáver de Nina aún), de la sala de los monstruos, de la sala de los muertos, de la sala de los fantasmas y... ¿otra sala? No se podía ver nada, porque estaba todo oscuro, como si en aquel lugar no hubiese luz. Era una lástima, porque parecía que no había grabaciones de las cámaras, sino solo imagen en directo: el crimen no estaría grabado, lamentablemente. No obstante, aquella sala extra... sería buena idea hablar con Erwin sobre aquello.
Lucas Diamond —Anda, una sala oscura... ¿Esto de dónde es? Es realmente curioso —me dije a mí mismo. ¿Por qué no nos habían informado de ese lugar anteriormente? A lo mejor... no sé, había algo por ahí. Alguna prueba quizás que nos pudiera dar la solución al caso. Más tarde debería pasarme a ver, si Erwin me autorizaba a ello. Mientras, continuaba por la sala. ¿Qué serían esos cajones? Había uno cerrado, pero otro... otro estaba abierto..
¡Vaya! Parecían documentos sobre alguna suerte de contrato, o, más bien, de lo contrario: de cancelación de contrato. Sí, era un acuerdo amistoso de despido, en el que básicamente, se despedía a una persona del servicio y ésta renunciaba a cualquier tipo de prestación. Los firmantes eran... Xavier y Ellie McRoy del lado contratante, y... Nina en el lado que peor parado salía con aquel contrato, desde luego. Firmado por los tres, aquel documento sentenciaba la estancia de Nina en el Hotel McRoy como asistenta y secretaria, con fecha de hace aproximadamente cinco años. Obtienes el acuerdo amistoso de despido.
Ian Lockhart —Entiendo —le dije, habiéndome quedado sin ideas—. Gracias por la información, volveré si necesito algo más. Y me marché, sin haber conseguido nada. Me dirigí, entonces, a la sala de máquinas, donde me encontré con los dos chicos con los que se supone que estaba trabajando. La chica entonces hizo un gesto de sorpresa cuando encontró un pedazo de papel. Curioso, asomé la vista por sobre su hombro, y leí lo que decía allí. "Nos vemos en el café de la plaza. Tenemos que hablar. Esto no puede seguir así. Nina". Sonreí: Frederick estaba acabado. ... —Muy bien señor Frederick —exclamé, al llegar a donde estaba—, le dije que iba a volver, y vine a cumplirlo. Antes me dijo que el motivo por el que salió no nos incumbía, pero no sé que tan cierto seguirá siendo... ¡Si el motivo tiene que ver con la fallecida, Nina! "El motivo por el que salí no te incumbe en absoluto." Presentar la Nota de Nina.
Emily Hodges Una nota en la que Frederick era citado por Nina en una cafetería para hablar. Vaya... quizás me incumbía más ahora ese asunto. Miré alrededor y vi que Lucas había venido también para investigar. Y... había descubierto una sala nueva, que interesante. Le di una palmadita en el hombro, feliz. No quedaba mucho más que ver por ahí así que salí de la sala. Vi que Ian estaba hablando con Frederick así que ya solo quedaba... —Erwin, en la sala de máquinas, en las cámaras, hay una sala extra llena de oscuridad. Deberíamos investigarla.
—¡N-Ngh! ¿¡Por qué husmeas en mis cosas!? Maldito seas. ¡Ahora verás, voy a destrozarte, niño del demonio...! Lo que estaba haciendo (2) ¡Vale! Antes de que Nina llegase a la ciudad, me mandó una carta diciéndome que vendría, y que tenía que hablar conmigo. Y cuando estuvo aquí, antes siquiera de venir al hotel, el mismo día de la desaparición, envió otra notita, que es esa que me muestras. Pero ni siquiera llegué a ir al encuentro, tsk. Total, ¿de qué iba a hablar yo con esa mujer? No tengo vinculación alguna con ella. La conocía de cuando era mayordomo de los McRoy... y no la veía desde entonces. Pero estaba pirada si creía que después de tanto tiempo iba a quedar a hablar, como amiguitos. ¡Ja!