Granbull no pudo aguantar más y el combate terminó. Tras regresarlo a su pokeball felicité a Liza por el magnífico combate, mientras me acercaba al banco para recoger mi mochila, donde guardé como de costumbre mis pokeballs. —Muchas gracias, pero todavía me queda mucho para llegar a ser tan buen entrenador como tú, enhorabuena, Liza. Bueno ahora me toca continuar mi viaje... Buf hay tantos sitios que visitar, ¿por dónde me aconsejas que empiece? Había pensado en empezar por la ruta 306— comenté algo confuso por la cantidad de caminos posibles.
Sonreí agradeciendo sus palabras mientras devolvía al orgulloso Grovyle a su pokéball, y tras guardarlas todas en mi cinturón tomé mi respectiva mochila y me la colgué de igual forma. —Hmm... Esa es una pregunta complicada. —murmuré, mirando al cielo por unos instantes. —¿Tienes algunos pokémon en mente para capturar? Si quieres puedo llevarte y así ves toda Galeia. Por lo menos hasta que consigas la MO Vuelo. —le propuse sonriente, a la vez que Glaceon saltaba a mis brazos una vez se nos acercó. —Pero antes de nada, lo mejor es ir al centro pokémon a curar a nuestro equipo.
Salí del centro pokemon tras haber recuperado a Mawile de aquella corta batalla. Miraba a mis alrededores y vi una batalla a lo lejos, al ver eso me entraron ganas de combatir de nuevo, debía entrenar más, de repente recordé a alguien que seguro le apetecería u na batalla, y que además hacía tiempo que no la veía. Sonreí y saqué a Aerodactyl, me monte en su lomo de un salto, y le hice una seña para que empezase a volar.
Contenido oculto Hago aparición como nuevo PNJ xD Roleros, os conviene acudir todos aquí De la nada, chica de pelos extrañamente morados, cortos, ojos del color rojizo y piel blanca, apareció acompañada de un Espeon. Desde una distancia prudencial, observaba a los Holders que en la ciudad se encontraban. Parecía estar meditando. ¿Sería buena idea hablar con ella?
—Tienes razón, ha sido un duro combate y nuestros pokémon deben estar exhaustos— tras esto, emprendimos camino al centro pokémon —La verdad es que no tengo ningún pokémon en mente— dije algo confuso, pues no me había parado a pensar en eso —Cualquiera será bueno para empezar El recorrido hasta el centro pokémon fue más largo de lo que esperaba. Durante este, Liza y yo estuvimos compartiendo anécdotas, algunas tan graciosas que hasta diría que glaceon se rio también. Una vez llegamos a nuestro destino, nuestros pokémon fueron curados por completo.
Aterricé en Ciudad Óleo; había elegido esa ciudad para llegar puesto que el torneo probablemente seguía en curso, y quería ver las batallas de Hubert, Emily y Chad, contra quien fuese que les había tocado pelear. Mi primera parada fue el centro pokémon, donde curé a todos aquellos que se habían enfrentado a Bubbly de sus heridas. Me giré, dispuesta a partir, pero me pareció ver a alguien conocido cerca, en compañía de un Glaceon y un muchacho desconocido para mí… era Liza, y me disponía a acercarme a saludarla pero un brillo me distrajo. ¡Teddiursa había vuelto a escapar de su pokebola! —¿Qué te tengo dicho de… ¡Teddiursa! Pero no hubo caso; el pokémon oso se echó a la carrera y abandonó el centro pokémon. Me vi forzada a seguirlo… perosus juegos me tenían cansada, era hora de poner fin a sus travesuras. Liberé a Alakazam y éste hizo uso de sus poderes psíquicos para detenerlo, envolviéndolo con una luz violeta que lo hizo levitar hasta mis brazos. —Y nunca más vuelvas a hacer eso, ¿entendido? —escarmenté a Teddiursa con severidad, mientras Alakazam lucía algo distraído. Al preguntarme que sucedía, vi que observaba a una chica de cabellos morados que meditaba en compañía de un Espeon, pero lo hacía con sus ojos abiertos. Era muy curioso… parecía estar mirándome a mí, como si fuera a hablar, pero sin hacerlo—. ¿Hola? Contenido oculto @GalladeLucario
La chica la seguía mirando sin mediar palabra. Inclinó su cabeza a un lado, y sus rojizos ojos se mostraban profundos y serenos. —Holder de tercera generación. Susurró. Luego, otra media sonrisa la acompañó, y mostró la palma de la mano, donde ofrecía un pequeño disco que varias veces los Holders habían visto en su aventura: una MO. Concretamente, la MO Cascada. —No debe haber obstáculos en tu viaje —dijo, con un tono tan extraño que casi parecía resonar eco en su garganta—, Holder de tercera generación. Vosotros seréis quienes evitarán los desastres... y lo devolverán a la cordura.
"Holder de tercera generación." Eso fue lo primero que dijo ella. ¿Cómo lo sabía? Mi pokedex no debía verse, mi pokémon inicial no estaba fuera de su pokebola… Alakazam seguía mirándola con cierta curiosidad, mientras que Teddiursa admiraba al sereno Espon que la acompañaba. Pero antes que llegara a preguntar algo, me hizo entrega de un disco particular. Había recibido similares antes; de los breakdancers de la Isla Caballete, de los karatekas del Dojo, aquel que había encontrado junto con Alpha en las ruinas de Pueblo Brocha… era una MO. Y juzgando por su color y características particulares, se trataba de la MO Cascada, que no sólo era útil sino, como había comprobado el Azumarill de Bubbly, era un movimiento poderoso. —Con esto ciertamente habrá menos obstáculos… pero, ¿por qué me lo das a mí? ¿Y qué quieres decir con "evitarán los desastres"? —cuestioné, aún sin comprender de lleno el significado detrás de sus enigmáticas palabras—. ¿Acaso todavía hay más? ¿Qué más podía haber, después de lo que habíamos sufrido con Arceus y Giratina?
Una nueva sonrisa y una mirada al Alakazam de Effy fue lo máximo que llegó a expresar. Acto seguido, sin dar demasiadas explicaciones, ofreció a la Holder cuatro MOs más, todas ellas conteniendo el movimiento Cascada. —Compártelas con Ian, Alpha, Emily y el resto. Y comenzó a caminar, pasando por detrás de Effy. Cuando ésta fue a darse la vuelta, la enigmática mujer y su Espeon ya no estaban.
—Ok, no te vas a ningún lado, me dices ya mismo como conoces a Ian, Alpha, Emily y el res- Pero en cuanto me di vuelta, ella había desaparecido como por arte de magia, sin dejar un rastro de su presencia. Tanto yo como mis pokémon estábamos en shock ante aquello. Probablemente habría pensado que todo había sido producto de mi imaginación si no tuviera las cinco MOs firmemente en mi mano… me guardé una y pensé en que hacer con las otras cuatro. No tenía ningún uso para ellas, así que en cuanto me cruzara con algún otro de mis amigos, seguramente las regalaría. Pero no estaba con ganas de perder el tiempo aquí. Saqué a Skarmory, regresé a Alakazam, subí a Teddiursa a mi hombro derecho y partí de Ciudad Óleo.
—¡Toodo listo, hora de partir! —exclamé con energía en cuanto guardé a todos mis pokémon, excepto Glaceon, que quería ir de aventuras de igual forma. Sin previo aviso ambas echamos a correr fuera del centro y Togekiss salió de su ball, lista para el nuevo viaje. Tomé como siempre a la tipo hielo en brazos y nos subimos a ella, esperando impacientemente a que Lucas llegara.
Tras recoger las pokeballs busqué a Liza durante un buen rato, pero como no la encontraba supuse que ya habría salido sin avisar y salí yo también del centro pokémon. Una vez fuera, pude vislumbrar a unos metros a Liza y su glaceon montados en un togekiss, por lo que decidí acercarme. —¿A-ah?¿Y esto?¿Te vas? Pensaba que me ibas a llevar a visitar distintos sitios de Galeia, ya tenía todo preparado, ¡hasta había cogido un calzado cómodo por si el viaje era largo!— exclamé algo decepcionado por el cambio de planes de la chica
Una vez llegado a Oleó lo primero que hice fue mirar los resúmenes del torneo, se podía decir que me había gustado de cierta forma como había quedado el torneo, Emily había pasado y ahora tenía mas tiempo de prepararse para enfrentar al ganador de la pelea de Chad vs Hubert, y hablando de Chad me alegraba aun más que hubiera podido vencer a Effy ya que... era su primer torneo, ¿no?, que mejor manera de iniciar. Las estrellas de Gaelia seguirían brillando aun más al parecer... otras simplemente eran fugaces y habían brillado en su respectivos momentos. Aunque quien sabe, tal vez el haber vencido a las dos fuerzas brutas de Gaelia tiempo atrás y luego retirarse había hecho una especie de maldición que hizo que la duración como entrenador se redujera al 0%, daba algo de risa imaginarlo de esa forma... incluso tal vez podía usar eso como excusa del porque ya no combatía. Miré un poco al cielo y luego me encaminé a una de las bancas de los parques de óleo, solo un pequeño descanso y luego decidiría si volvería a Témpera o me quedaba aquí un rato más.
Cuando vi a Lucas acercarse lo saludé con una mano alegremente, diciéndole que se acercara, pero en cuanto escuché su comentario no pude evitar ladear la cabeza sin entender, y luego darme una palmadita en la cara con una leve risa. —Sí, lo siento, me han surgido otros planes. —me encogí de hombros tratando de aparentar indiferencia; bromeando, obviamente. —Pues nada, ya nos veremos. Con un gesto en el lomo, Togekiss agitó sus alas y comenzó a levitar, a la vez que Glaceon se despedía del chico con la pata, sonriente. Empezó a ascender un par de metros y finalmente desapareció entre las nubes. Segundos pasaron, y cuando Lucas ya estaba por irse, aparecimos por detrás a toda velocidad, y Togekiss tomó de la sudadera al chico con diversión para emprender de nuevo el vuelo. Asomé mi cabeza agarrándome fuertemente la gorra y le sonreí burlona. —¡Agárrate fuerte, éste viaje estará lleno de turbulencias! —y tras volver a mi posición normal, sujeté a Glaceon entre mis brazos y finalmente salimos de la ciudad.
—¡Ah, qué haces, déjame, me voy a caeeeeer!—grité preocupado, hasta que me di cuenta de lo que estaba pasando. Efectivamente, Liza me llevaba a ver Galeia, ¡pero volando! Tras darme cuenta de la broma decidí relajarme y disfrutar del viaje y de las preciosas vistas cenitales de Galeia, aunque sin duda lo que más me sorprendió fue ver la infinidad de pokémon de tipo volador que existen y que nosotros desde tierra no vemos volar. Durante el trayecto, Liza me iba diciendo los nombres de pueblos y ciudades por los que pasábamos, así como las rutas.
La ciudad estaba algo... vacía, en definitiva estaba vacía como para ser sede de un torneo pero bueno... no me caracterizaba por llegar a tiempo a ninguna cosa en realidad pero lo peor es que pareciera por las imágenes que se proyectaban por la televisión en una de las plazas de óleo era que, la persona que más quería felicitar por haber ganado contra su contrincante en el torneo se encontraba justo en la torre desafío... esperando a su rival. Llevé una de mis manos a mi rostro y suspiré, es que... tenía mala suerte, así de fácil, ¿me tocaría regresar otra vez a Témpera? probablemente... realmente estaba empezando a tener rutinas indeseadas con esta clase de cosas así que... que mas daba.
Me había dedicado a mirar la pelea de Hubert y Brendan desde una banca cercana, escuchando mi música con mis nuevos audífonos. La batería con un ritmo pegajoso, una buena línea de bajo, más las armonías de teclado, acompañadas de una hermosa lírica era lo que bastaba para transportarme a un mundo de tranquilidad y relajación. Desde pequeño siempre amé la música, y saber que habían de todos los gustos y colores incrementó mi afición por éste arte. De un momento a otro estaba tarareando la canción. —Me pregunto contra quién me tocará pelear...—me pregunté acomodándome mejor en el asiento, mientras miraba la pelea. ... No sabría decir cuanto tiempo pasó desde que me quedé dormido, pero al abrir los ojos Hubert y Brendan se habían esfumado; lo mismo con Liza y el otro chico. Solo veía a los peatones pasar acompañados de sus pokémon. Mis audífonos se habían movido de su lugar y ahora estaban alrededor de mi cuello, con la música sonando aun. —¿Fósforo?—llamé al inicial irguiéndome en el asiento. Finalmente lo vi, el pokémon tipo fuego/lucha eligió pasar el tiempo haciendo una serie de sparring consistente en golpes y patadas, quién sabe cuánto tiempo estuvo haciendo eso. —Todos se fueron, y está oscureciendo—dije mirando las farolas que se encendían, manteniendo la iluminación de la calle—. Será mejor que vayamos a descansar—dicho ésto me puse de pie y me estiré un poco. Fósforo asintió levemente e hizo una serie de patadas finales. Habíamos tomado una de las calles menos frecuentadas, para evitar las multidudes. Había despertado mucho interés tras la pelea con Effy en el torneo y lo útlimo que quería era llamar la atención. Cruzamos por un puesto de revistas y de diarios, cuando escuché algo que me detuvo. —¿Peleo contra Hubert?—exclamé sorprendido y me acerqué a la radio a escuchar mejor—...parece que no tendré un respiro—suspiré tras comprobar que, efectivamente, me tocaba pelear contra el entrenador. —Hey, tú éres Chad, ¿no es así? Chad Redflame, el novato que venció a Effy en el torneo—preguntó el hombre dueño del puesto, era un sujeto de mediana edad con sobrepeso. —¿Eh? ¿qué? pfff, claro que no, hombre—dije alzándome el cuello de la chaqueta y peinando mi cabello de otra forma—. Yo me llamo Gerardo Camino—aclaré simulando un acento sureño—. Hasta luego. —¡Oye, espera!—muy tarde, salí pitando del lugar, y en el hipotético caso de que hubiera decidido seguirme, soy capaz de igualar la velocidad de un Blaziken, un hombre con sobrepeso no sería problema. ... Tras varias cuadras, ya estábamos cerca del Centro Pokémon. Si hubiera tomado el camino más transitado habría llegado más rápido, pero bueno. Al doblar en la siguiente esquina, veo una cara conocida: Sentado en un banco a unos metros de nosotros estaba Dante. Fui caminando a paso lento pero seguro con las manos tras la cabeza, hasta que llegamos junto al él. —¡Dante! ¿qué te cuentas?—lo saludé con una sonrisa. Fósforo hizo lo mismo, el entrenador le caía bien, pues era un chico tranquilo, A Fósforo solo le cabreaban los tipos como yo o irónicamente, los que eran como él. Contenido oculto @Nekita
"¡Dante! ¿qué te cuentas?" Tal vez era porque tenía todo el tema de la mala suerte encima, o tal vez era el hecho de que me encontraba totalmente distraído pensando en la respuesta al por qué me pasaban estas cosas a mi, fuera cual fuera el caso eso no serviría de excusa del susto que tuve al escuchar que alguien repentinamente me había hablado, podría jurar incluso que había dado un pequeño salto de mi lugar pero trataría de creer que lo que hice no fue relativamente cómico a los ojos ajenos. — Chad... Hola...— reí nerviosamente apartando mi mano de mi pecho una vez que mi corazón tuvo un ritmo normal — Pues alguien como yo no tiene mucho que decir... y tú... ¿cómo te sientes para tu siguiente combate? Miré a su pokemon y le sonreí para saludarlo de igual forma, pero para la proxima tenía que estar algo mas alerta.
Solté una pequeña y corta risa al ver que el chico dio un pequeño salto de susto al verme. ¿Tal vez era por el peinado? me sacudí el cabello para devolverlo a su forma habitual y tomé asiento al lado de Dante con las manos en los bolsillos de la chaqueta. —Me libro de un contrincante difícil para luchar contra otro—reí bromeando—. Supongo que siento ansiedad, lo de Effy fue pura suerte y espero que ésa suerte siga conmigo más tiempo—miré a Fósforo, quién estaba frente a nosotros de brazos cruzados. Tras una pequeña pausa volví a hablar. —¿Cual es la historia?—lo miré curioso—. La razón por la que dejaste de pelear—era una de las cosas que nadie me había contado, o porque habían ocurrido antes de que llegara a Galeia, o porque simplemente todos lo sabían y asumían que yo también. —Bueno, no tienes que decírme si es algo incómodo, es solo que nunca supe la razón y me parecía mejor que me lo contaras tú mismo—dije tras el silencio que se había formado, mirando al cielo: Las primeras estrellas comenzaban a asomarse en el firmamento. Dante mostraba una expresión pensativa. Tal vez pensaba por donde comenzar, o tal vez no era algo que quisiera comentar a cualquiera.
— Pero vamos... es tu primer torneo, el haberle ganado a Effy ya es un gran mérito, cuando me obligaron a concursar Effy me dio la paliza que ya esperaba realmente aunque pensándolo bien... en ese torneo tal vez le gané a Hubert porque Ian y Alpha tenían los ojos puestos en mi esperando a que diera una buena pelea... — reí levemente colocando una de mis manos en mi nuca, tal vez era el miedo infundido en ese momento que me hizo vencer contra Hubert en aquel torneo. "¿Cual es la historia? La razón por la que dejaste de pelear" Me quedé algo pensativo por un par de minutos hasta que suspiré y lo miré por breves segundos antes de mirar al cielo — ¿Quieres la versión que todos piensan que es por mi "trauma" con los Gamma o quieres la versión que creo que puede ser la real? — pregunté estirando una de mis manos hacia el cielo, fingiendo que podía tocar una de las estrellas... realmente nunca podría quitarme el gusto a ellas