1.  
    BelAhome

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    Aries
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    Re: Cielo Rojo.

    Tal vez sea relleno, tal vez no, pero yo considero se desarrolla a velocidades (?) adecuadas.
    Al finllegó Miroku, esperaba otro tipo de entrada, algo así como la de Inuyasha o Sango pero me gustó. Ni hablar de que es él único que entiende y está al tanto de la gravedad de la situación.
    En cuanto a Kagome ciertamente debe ser dificil viajar en esa forma, con todos "odiándote".
    ¡Apareció Akio! Así que conoció a Kagome supongo en alguno de los viajes del grupo, ya quiero saber más.
    En cuanto a la redacción, encontré varias incoherencias y errores de signos de puntuación, me pareció raro viniendo de tí, pero bueno. Lo que sí, sigo perdiéndome en los cambios de escenas y que personaje habla :(
    Hasta el próximo capítulo.
     
  2.  
    Disc Zu

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    Re: Cielo Rojo.

    Miko: Es el equivalente a sacerdotisa en la traducción; se refieren de esta manera a Kikyô, Kagome, Kaede, Midoriko, etc.
    Shinidamachuu: Las serpientes cazadoras de Kikyô.
    Haori: Parte superior del traje de InuYasha.
    Aventura.

    Sentía la planta de los pies arder, y una sed desmedida le atormentaba más a cada segundo.

    —¿Te encuentras bien Kagome? —Pregunto el kitsune, quien era el único que se atrevía a dirigirle abiertamente la palabra delante de todos.

    El cansancio le atormentaba tanto que le costaba respirar, no podía pensar claramente, y deseaba más que nunca un vaso con agua y un par de hielos.

    —Estoy bien Shippô chan —Mintió con una sonrisa torcida en los labios, que más que calmar, solo asusto al niño, pero este solo continuo su andar.

    Ya debería de estar acostumbrada, así funcionaban las cosas ahora. Caminaban horas sin descanso alguno, hasta que por fin InuYasha se decidía a permitirles un respiro a los “débiles humanos e inútiles niños” como a él le gustaba decir, dormían poco y a des horarios para continuar su caminata al despertar, e incluso Kagome creía haber caminado dormida y con los ojos abiertos un par de veces. Si a esto le sumabas los discursos ocultos que le daba el monje cada que se prestaba la oportunidad, las platicas que Shippô insistían en sostener con ella en un maduro intento por aligerar el entorno, el numero exagerado de veces que había tensado su arco para eliminar youkais, y como se había dado ella misma la tarea de cuidar a la pequeña Yuko; realmente era sorprendente que tuviera energía suficiente para continuar con la marcha día con día.

    —¡Más te vale que nos estés llevando por el camino correcto traidora!

    Entorno sus ojos en dirección al monje, quien asintió disimuladamente.
    En realidad la presencia de los fragmentos se hallaba a kilómetros, en la dirección opuesta por donde los había guiado hasta ahora. Ella no buscaba los fragmentos de la perla, luchaba por encontrar el “lugar adecuado” del medallón del abismo, que según Miroku era un templo al sur, que de hecho, era la dirección que habían estado siguiendo desde la salida de la aldea hace días.

    —No eres nadie para dudar de mi palabra —Exclamó ella indignada.

    —¿Lo dice la mujer que nos engaño y destruyo una aldea?

    Apretó la mandíbula conteniendo los deseos de contestar, en parte porque estaba lo suficientemente cansada como para enseñarle al hanyou su lugar, y en parte porque InuYasha tenía una pizca de razón.
    La caminata continúo en silencio unos minutos más, ni siquiera Yuko interrumpió con su llanto y Kagome supo que el cansancio no se lo permitía. No había contado los días, pero calculaba que llevaba aproximadamente dos semanas en esa época, continuamente se preguntaba qué sería de su madre, Sôta y el abuelo ¿Estarían muy preocupados por ella? Deseaba poder decirles de alguna manera que todo estaba bien y que regresaría lo más pronto posible a casa, pero en eso momentos no estaba del todo segura de si aquello fuera una verdad.

    —¿Es una aldea? —Pregunto de repente la exterminadora, señalando un punto que Kagome no había visualizado hasta el momento.

    Una sonrisa de júbilo apareció en su rostro al divisar ese punto a lo lejos. Alcanzaba a verse una hilera de puntitos cafés que identificaba como cabañas, y una que otra zona de arado casi completamente secas. Era sin duda una aldea actualmente poblada.

    —Es un aldea que hemos visitado antes —rectifico el monje —Tal vez alguien la recuerde, había un terrateniente muy amable que tenía un hijo muy singular —su voz pronuncio con cuidado las palabras.

    Kagome volteo a verlo sabiendo que había lanzado una indirecta para ella, repitió las palabras del monje mentalmente, examinándolas una a una. Un estremecimiento se apodero de su cuerpo cuando logro comprender; la aldea de la que era originario Akio. Miró de vuelta el poblado a lo lejos, esta vez examinando con más cuidado; estaba completamente cambiado, aunque en parte se debía a la sequia que atormentaba a la época había algo más, pero la joven no supo identificar del todo que era.

    —¿La recuerdan? —Repitió él —Tal vez podamos averiguar algo sobre la perla, si tenemos suerte sobre otra cosa más.

    —¿Qué otra cosa Houshi sama? —preguntó la exterminadora alzando una ceja.

    Kagome sabía que Sango había comenzado a sospechar, no de ella —En realidad ya no se podía sospechar más de ella—, sino de Miroku; y la Taijiya aprovechaba cualquier oportunidad para intentar averiguar algo.

    —No sé, podrían por ejemplo enseñarte a cocinar comida sureña mi querida Sango —El monje sonrió evadiendo completamente el tema —A decir verdad no cocinas muy bien, conoces los llamados condimentos, pueden llegar a darle una muy buena sazón a tu comida. Entonces estarás más que lista para casarte conmigo ¿no crees?, y por sobre todo me tendrás lo suficientemente satisfecho… en cuanto a comida se refiere Sango, no tengo duda de que en el otro asunto me tendrás más que satisfecho… ¡ah!, como decía, me tendrás lo suficientemente satisfecho como para…

    Kagome alcanzo a divisar una vena en la sien de la exterminadora, pero no le importó; sabía muy bien que si el monje continuaba hablando de esa manera tan peculiar de él, Sango se olvidaría completamente del asunto anterior, también escucho un bufido de parte de InuYasha pero decidió ignorarlo. Lo que a Kagome en realidad le interesaba en esos momentos era averiguar lo que fuera sobre Akio y el medallón del abismo.

    *** Flash Back ***

    —¿Quién eres? —preguntó Kikyô.

    Silencio. En el claro reinaba una sorprendente tranquilidad y en el pequeño lago frente a ella permanecía en calma. Cerró sus ojos cansada y tomo una flecha del carcaj, no le gustaba que se hicieran los tontos con ella, apuntó en dirección de la presencia, tenso el arco y permitió que la flecha saliera disparada dejando un destello blanquizco a lo largo de su trayectoria. Prestó atención; había fallado.

    —No fallaste —salió de entre la espesura.— Simplemente no me puedes matar.

    Abrió sus ojos y le miró fríamente, con una especie de lastima. Era un cuerpo plateado y brillante, podía ver a través de él y sin embargo su silueta era reconocible, había visto eso antes pero muy pocas veces, no era algo que cualquiera lograra, un arte bastante complicada de dominar y mal vista por los hombres; por supuesto que era así, esa clase de magia era una crueldad contra las almas.

    —Así es, estoy atado al mundo mediante nigromancia —aclaró el espectro.

    —¿Quién te trajo? y… ¿qué quieres? —preguntó con la misma seriedad.

    El viento movió su negro cabello largo y solo entonces se percato de la otra criatura, se giro a tiempo para observar como un hermoso niño le observaba con una sonrisilla maligna.

    —Fui yo —dijo él y la miró fijamente— Tu eres Kikyô ¿No? La sacerdotisa de la perla. Un placer, mi nombre es Akio.

    No dijo nada, fijó la vista en su cuello y alcanzo a divisar un colige dorado. No era boba, llevaba años viajando con ese cuerpo de barro y tenía suficiente experiencia como para darse cuenta de cuando algo amenazaba a la tierra, había investigado y sabía de la profecía “Cielo Rojo” y la existencia de los tres medallones. Observó el objeto con más cuidado, alcanzo a distinguir la figura que se dibujaba en una de las caras: el medallón del abismo.

    —No tengo lo que buscas Akio.

    —¿Segura? Aunque no lo parezca por mi edad, domino bastante bien la nigromancia.

    —Te creó. Atar un alma al mundo perpetuamente no es fácil, pero te has equivocado de persona ¿Qué te dijeron que te hace pensar que yo poseo el medallón?

    Miró con más detenimiento a la persona frente a ella, apenas estaba pasando su niñez, le sorprendió un poco que su alma ya estuviera contaminada por la maldad, sin duda el medallón había tenido que ver; era una lastima que se hubiese inclinado a un arte tan obscura.

    —Sus exactas palabras fueron “La tercera portadora es también la miko a cargo de la shikon no tama” —Akio sonrió —¿Kikyô? ¿no? La poderosa muerta viviente.

    Le miró en silencio intentando ocultar su sorpresa, así que Kagome era la portadora de un medallón. Interesante ¿lo sabría InuYasha?

    —Hace mucho que no estoy a cargo de la perla. Más de cincuenta años ya —dijo con seriedad.— A quien buscas es otra miko.

    Escuchó al niño frente a ella rechinar los dientes, luego le dirigió una mirada aún más tétrica y el medallón en su cuello comenzó a brillar. Se estaba saliendo de control, el medallón del abismo no era bueno para una persona con tan poco control del temperamento.

    —¡Mientes! —Gritó— Esa sacerdotisa debes ser tú sin duda. No puede haber otra… ¡Agh!

    Observó como el niño cayó al piso ante el dolor ocasionado por la absorción de su poder, él llevó una mano al cuello y apretó el objeto que reposaba en la pálida y reluciente piel. Maldijó un par de veces al tiempo que respiraba aceleradamente.

    —Deberías de alejarte del medallón. No creo que hayas sido nombrado portador, no cuentas con el poder suficiente, además solo estas…

    —¡Silencio! —articuló él con dificultad.

    Kikyô le miró un rato más, permaneció en silencio debatiéndose entre la idea de despojar al niño de tan poderoso objeto ¿Contaría ella con el poder suficiente como para tenerlo consigo? Su mente fue golpeada con recuerdos, era capaz de muchas cosas e incapaz de otras tantas, probablemente cargar con un medallón sería demasiado para su pobre alma repleta de heridas y ese cuerpo carente de energía.

    Se dio media vuelta, no quería involucrarse más en asuntos ajenos y complicados. Sabía muy bien que Kagome era capaz de encargarse de todo, incluso mejor de lo que ella lo haría.

    —El nombre de quien buscas es Kagome Higurashi. La actual protectora de la perla.

    Escuchó como la respiración del niño detrás de ella agitaba aún más, Kikyô no detuvo su andar.

    —Kagome —articulo separando las silabas. —¿Esa Kagome? ¡Espera!

    Ella se marcho indispuesta a contestar más preguntas e ignorando al espectro que le dirigió una mirada de suplica al tiempo que murmuraba:

    —Pronto vas a morir, se lo dijo un espíritu.

    —Al igual que tu ya estoy muertadijo cortante —no me interesa mucho el impedir que por fin me obliguen a marcharme de este mundo.

    Los shinidamachuu la siguieron con movimientos ondulantes, pronto dejaría de acompañarla. Kikyô lo sabía.

    *** Fin del Flash Back ***

    El frió era insoportable, nuevamente la noche había caído.

    —Antes llegamos a visitar esta aldea ¿Qué dice que fue del terrateniente antiguo? —preguntó Sango.

    El hombre frente a ella le miró, tenía el cabello corto y castaño y vestía ropas adecuadas para su cargo.

    —Nadie habla de eso aquí. El antiguo terrateniente se vio en vuelto en un extraño comportamiento y una tarde fue asesinado por su hijo.

    —¿Akio? —preguntó la joven con sorpresa.

    Del otro lado de la habitación InuYasha pretendía ignorar los diálogos, nada que le interesara. Desvió la mirada y observó de reojo a Kagome, llevaba una mirada indiferente ante la noticia de que aquel niño hubiera matado a su propio padre, cosa que le pareció extraña, ella había llegado a entablar relaciones con aquel niño pálido, luego lo recordó, esa era una mujer vacía de todo sentimiento, incluso capaz de asesinar.
    A pesar de todos la vio temblando, tal vez era inmune a sensaciones sentimentales pero eso no le quitaba lo humana, sin duda se estaba muriendo del frio. En otro tiempo InuYasha le hubiera brindado el haori, pero no ahora que pensaba que no se lo merecía.

    —Sí, ese era su nombre. Fue desterrado de la aldea, es una lástima, era un joven muy brillante pero practicaba la nigromancia.

    —¿Nigromancia? Se refiere al arte de invocar muertos para…

    —adivinar futuro, presente y pasado. Precisamente esa maligna arte que materializa de vuelta las almas en tierra.

    InuYasha respiro profundo cuando esas palabras llegaron a su mente, recordó a Kikyô la última vez que la vio, con la mirada seria repleta de sentimientos como no la había visto hasta antes de ser sellado. InuYasha en aquel momento se lamento de no haberse dado cuenta que al igual que hace cincuenta y cinco años la mujer se despedía una vez más con la mirada.

    —¿La nigromancia solo sirve para eso? —preguntó el monje.

    —Hasta donde se sí, pero se cree que Akio consiguió otra fuente de poder o bien desarrollo el arte. Era imposible que un niño tan pequeño matara a su padre, incluso aunque este hubiera llevado un arma, pienso que hubo algo de magia espiritual involucrada.

    Aquello parecía un interrogatorio, el hanyou comenzaba a desesperarse, un niño nigromante que poco tenía que ver con los fragmentos de shikon poco le importaba, él solo quería terminar con todo aquello lo antes posible.

    —Muchas gracias, estoy seguro de que esta información nos será de ayuda. —el monje miró sus cansados compañeros alrededor y tomo la decisión por si solo —Esperó que no le moleste que nos refugiemos en la aldea esta noche, todos estamos algo cansados por el viaje y nos vendría bien descansar y conseguir un poco de alimentos.

    —Descuide, con gusto son bienvenidos. —finalizó el terrateniente, y con esto se dio por concluida la plática.

    El grupo fue guiado a través de pasadizos iluminados con velas, InuYasha vio como antes de salir del castillo las mujeres encargadas de la limpieza le dieron a Miroku la dirección de la cabaña que el terrateniente les había facilitado para pasar la noche. El grupo se retiro mientras Miroku y Sango daban las gracias, Shippô, Kagome y la niña enfadosa parecían ocupados con sus propios asuntos.

    InuYasha maldijo al monje y la estúpida idea de pasar ahí la noche, no le daba buena pinta. Exigió furioso una explicación mientras intentaba comprender las razones de Miroku, que este con tanta paciencia le explicaba una y otra vez, finalmente se dio por vencido ya que nada podía hacer contra la naturaleza humana de sus compañeros y la debilidad de un par de youkais de edad chica.

    InuYasha también maldijo el silencio que se apoderaba del grupo una vez que los pleitos hubieron cesado. Kagome parecía demasiado cansada como para seguir gritándole, lo cual tenía que admitir que le fastidiaba porque le dejaba tiempo para pensar en cosas débiles de humanos.

    _________

    Akio sonrió, la noche había caído y por suerte había conseguido controlar un youkai lo suficientemente fuerte para combatir con el grupo. No podía permitir que se acercaran más al templo, debía quitarle a Kagome el medallón del abismo cuanto antes.

    El fragmento de la perla en la frente de la criatura tras él brillo, tenía un tamaño y forma humana y llevaba como arma una especie de báculo con filo en las puntas.

    —Ya casi atacamos ¿no Padre?

    El antiguo terrateniente abrió los ojos.

    —El grupo ya casi ha quedado completamente dormido, —dijo—pero el hanyou está alerta y tiene planeado estarlo toda la noche.

    —Eso no importa, de eso se encargara Hayato.

    Akio observó como los ojos de la criatura tras él se volvían obscuros.

    —Solo tienes que entretener al hanyou —dijo y las palabras se repitieron en la mente de la criatura bajo el control del fragmento.— Mátalo si puedes.

    __________________

    Primero que nada lamento la tardanza, no sé porque pensé que apenas hoy pasaban las dos semanas, pero no me culpen, soy solo otra chica distraída.
    Muchas gracias de nuevo por sus comentarios, les pido de la manera más atenta que si dejen un post sea fundamentado y en la medida de lo posible después de conocer las reglas del sub-foro para que estos no sean considerados como spam.

    Otra cosa, me temo que también me voy a tardar para la siguiente continuación, me torcí un dedo —otra vez e,e— y no es cómodo teclear solo con una mano, en fin, prometo traer una continuación lo más rápido posible.

    Muchas gracias por leer, y espero tengan la amabilidad de dejarme algún comentario, critica y demás sobre el capitulo.
     
  3.  
    BelAhome

    BelAhome Usuario común

    Aries
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    Re: Cielo Rojo.

    ¡Esperar! ¡¡¡Nooooo!!!
    Tenía miedo de que lo hayas abandonado, ya iría a molestarte para que lo retomaras *perverso*
    ¡Ojalá sane tu dedo! Así puedes escribir el capítulo xD


    !Sumamente interesante y revelador lo que ha pasado! ¿Kagome una portadora? ¿De cuál de los tres? ¿Por qué Kikyo la entregó a Akio? ¿Él no es un verdadero portador? ¿Quién le dijo de la sacerdotisa portadora? ¿Qué más esconden estos objetos? ¡Tantas preguntas!


    Tengo unas cositas que remarcarte (que raro yo, ¿no?)

    Cuidado con las comas mal colocadas.

    Es "el" arte, así que quedaría ---- un arte bastante complicado de dominar y mal visto por los hombres.

    Los tres verbos están en el mismo tiempo pero sólo acentúas algunos, cuidado con eso.


    Creo que nada más.
    Sólo tengo una duda.
    ¿Qué edad tiene Akio? Si era un niño hace cinco años atrás no puede ser muy grande ahora. Me hiciste entrar en duda, yo lo hacia de casi la misma edad de Kagome.
     
  4.  
    Hina Frost

    Hina Frost Iniciado

    Aries
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    Re: Cielo Rojo.

    Hola!

    Soy una nueva lectora de tu fic ^^ Me prece muy interesante la leyenda "Cielo Rojo" y lo de los tres medallones. ¿Como es que eligieron a Kagome como una de las portadoras? supogo que fue desde ese sueño que tubo en el que cuando desperto aparecio el medallon en su cuello, pero ¿Porqué ella?

    Bueno, estoy ansiosa de que pongas la proxima continuación, muero por saber si Akio conseguira el medallon del Abismo D:!!

    PD: BelAhome creo que en uno de los capitulos se menciona que Akio y tiene 18 años, espero que mi memoria no falle jejejeje y espero que no le moleste a Disc Zu que haya puesto esta respuesta a tu preguntita ^^
     
  5.  
    windmiko

    windmiko This is war

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    Re: Cielo Rojo.

    Hola, bueno ya me estaba preguntando por que no seguias con la conti pero ya vi
    la razon jeje, bueno a mi me gusto mucho la conti, mas como Miroku cambia de
    conversacion con Sango XD, espero que no le pase nada a mi Inuyasha (de lo que
    me preocupo jaja) Inuyasha es muy malo ¿como no le dio el haori a Kagome? mmmm
    tal vez es que solo me lo presta a mi XD, bueno creo que ya me emocione, espero la
    conti, a y espero que pronto sane tu dedo, suerte.
    sayonara
    :flecha:
     
  6.  
    Disc Zu

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    Re: Cielo Rojo.

    Guerra.

    Respiró profundo. Algo no olía bien y el presentimiento de peligro se empeñaba en permanecer en el cuerpo de hanyou, repiqueteando en alguna parte de su cuerpo de una manera molesta e inquietante; odiaba esa clase de intuiciones no fundamentadas y dudosas, más cuando acababan en situaciones malas como la de hace cinco años.

    Agudizó el oído e intentó escuchar algo que confirmara sus sospechas, lo que fuera estaría bien para armar un escándalo y salir de ahí cuanto antes arrastrando a todo el grupo que viajaba con él, pero para su mala suerte el lugar permaneció tan tranquilo que InuYasha podía escuchar el ritmo de la respiración de cada uno de sus compañeros dentro de la cabaña. Bufó molesto por la noche de vigilia, siempre le daban mucho tiempo para pensar.

    InuYasha en la copa del árbol dirigió la vista al cielo obscuro, permitiendo que los pensamientos lejanos y taciturnos le nublaran la mente con la misma facilidad que en noches pasadas.

    Kagome —pensó al tiempo que sentía como algo punzante le atravesaba el alma.

    _________

    —Y pensar que hace cinco años me vi en la obligación de matarte en esta misma aldea. —dijo Akio— No tenía muchas otras opciones, no querías entregarme el medallón.

    El espectro escarlata no respondió y siguió mirando a algún punto no fijo entre la espesura. Sabía que del otro lado estaba la cabaña donde dormía Kagome, y el youkai de nombre Hayako solo esperaba órdenes del muchacho para agredir. El plan de Akio era simple, sus intenciones eran atacar de sorpresa para distraer al hibrido y el resto del grupo mientras él personalmente le quitaba los medallones a la chica; para eso había levantado una barrera alrededor de ellos, en estos momentos ni InuYasha ni nadie podía olerlos ni oírlos.

    —Estoy pensando si quitarle solo el medallón del abismo. —agregó el joven de tez blanca —sería genial poder divertirme un poco más con el sufrimiento de Kagome, por otro lado estoy cansado de esperar. ¿Qué opina el ex terrateniente?

    Miró a su hijo. Tenía un aspecto deplorable; con la yukata negra completamente gastada y los pies maltratados, estaba además bajo de peso y con alguna que otra herida esparcidas por el cuerpo, sin embargo ese destello retorcido continuaba brillando en su rostro pálido. Akio ignoraba completamente su situación, él hace mucho que solo pensaba en más y más poder ¿En que momento había pasado? El muerto no podía evitar el sentirse culpable al mirar a lo que alguna vez fue su niño, brillante e inocente.

    —Diviértete cuanto quieras. —dijo finalmente con una mirada lastimera. —No creo que puedan hacer mucho de todas maneras.

    Mintió sin más y con una facilidad increíble, mientras más tiempo consiguiera ganar para Kagome era mejor. La conocía vagamente pero tenía las esperanzas completamente puestas en ella, a como estaban las cosas era probablemente la única persona capaz de evitar el caos que se mencionaba en la profecía del Cielo Rojo. Ella era el único portador que quedaba, los otros dos habían sido asesinados.

    —Me alegra que por fin me comprendas. Te tomare la palabra, le quitare solo el medallón del Abismo porque es el templo más cercano, los otros pueden esperar. —Se interrumpió un momento— ¿Todos siguen dormidos?

    El muerto se concentro un minuto, cerró los ojos y pronto adivino los pensamientos del grupo; todos soñaban, incluso el que estaba despierto divagaba en pensamientos vanos.

    —Todos menos el hanyou. Esta en estos momentos un poco distraído, siéntete libre de atacar cuando quieras.

    —Muy bien. —dijo Akio.

    Se dio media vuelta y miró al youkai bajo su control, el fragmento purpura aún brillaba en la frente de él y tenía los ojos zafiros perdidos; el cabello corto y negro, orejas puntiagudas, de estatura alta y piel morena, en su espada traía el arma de filo.

    —Ya sabes lo que tienes que hacer, ve. —pronunció Akio secamente.

    Hayako comenzó a caminar con un paso ligero y el semblante serio en dirección a la cabaña, atravesó los arbustos mientras que con un movimiento habil tomaba el arma entre sus manos. No parecía estar bajo el control de alguien, se movía con una naturaleza increíble y el fragmento en la frente apenas se divisaba.

    —Me muero por ver la cara de todos. —dijo Akio antes de que Hayako atravesara el campo de fuerza.

    El ex terrateniente bajo la mirada y rogó en silencio por el bienestar del grupo, de su antigua aldea y del mundo entero.

    *** Flash Back ***

    En cuanto lo vio Kagome lo había entendido, él cargaba con el mismo misterio. No sabía el porque, o como era que se había dado cuenta con tan solo pararse frente a él, pero estaba segura de ello, una voz dentro de ella pronunciaba medallón del abismo con tanta claridad que le hacía a la chica un poco de miedo. Por otro lado el también parecía reconocerla, a juzgar por su mirada.

    —No me gusta este sujeto. —comentó InuYasha una vez que estuvieron fuera del lugar donde habitaba el terrateniente. —Pareciera como si escondiera algo.

    —No engañas a nadie InuYasha, solo estas receloso por la manera en que miraba a Kagome sama. —soltó el monte.

    Ella ni siquiera se percató del comentario ni del como el monje sufría las consecuencias de este. Siguió caminando con un paso robótico hacia el lugar donde le habían indicado que estaba la cabaña que les facilitaba el terrateniente. Kagome sabía que tenía que encontrar la oportunidad para hablar con ese hombre, era algo importante, debía saber cuánto pudiera sobre el objeto en su cuello.

    —Kagome chan ¿te encuentras bien? —preguntó la exterminadora con un semblante preocupado. En brazos llevaba a Shippô dormido por la fatiga.

    Kagome sacudió la cabeza en afirmación y sus largos cabellos se revolvieron un poco, luego se esforzó para lograr dibujar una sonrisa en el rostro.

    —Estoy bien Sango chan, solo un poco cansada por el viaje y escuchar tantos gritos del idiota de InuYasha. —se estiró perezosamente.— Quiero llegar a la cabaña a dormir, ya está oscureciendo.

    —Hablando de ello, últimamente te cansas con frecuencia y pareces distante… ¿Segura que estas bien?

    —¿eh? —expresó Kagome sorprendida de aquella observación.

    Era cierto, ella misma se había dado cuenta; últimamente se cansaba con una facilidad absurda y todo el tiempo estaba absorbida pensando en aquello en su cuello. Se estaba asustando de todo eso, había intentado dejar olvidada esa especie de medallón en una ocasión, pero algo desconocido en su interior se lo había impedido, como si el objeto tuviese vida propia. Además de todo no le había dicho a nadie e insistía en guardarse el secreto como propio, no quería preocuparlos.

    —¿Lo ves? Lo has hecho de nuevo. —agregó Sango. —Es como si te fueras a otro lugar y te estuvieras ahogando en tus propios pensamientos.

    Kagome no dijo nada, siguió caminando. Mañana sin falta debía encontrar un lugar solitario para pensar un poco, después podría ir a aclarar todo con el terrateniente, debía hacerlo. Deseó no tener más sueños por el estilo esa noche, estaba harta de ellos.

    ***Fin del Flash Back***

    Despertó agitada. ¡De nuevo esa molesta pesadilla! Kagome se sentó acomodándose el corto cabello e intentó observar a través de la obscuridad pero solo pudo divisar siluetas. Hacia frio y sentía la presencia de un fragmento contaminado muy cerca, todos esos aspectos le arruinaban el sueño y eso la molestaba, y mucho.

    —¡Un fragmento! —chilló de repente poniéndose de pie de un salto.

    A su alrededor nadie se movió, todos estaban cansados y profundamente dormidos. Sin embargo comprendió que no había tiempo para aquello, algo no estaba bien en ese lugar, tenía que despertar a todos cuanto antes.

    —¡¿Qué dijiste mujer?! —dijo una voz ronca a su espalda.

    Kagome volteó asustada, un aire de alivio la invadió cuando vio a InuYasha parado con el ceño fruncido y los brazos cruzados al pie del umbral, luego recordó su situación, InuYasha y ella no eran más amigos. Estaba bien, solo tenían que despertar a todos para que estuvieran alertas.

    —InuYasha yo…

    —No te muevas. —cortó él de repente.

    —No hay tiempo para tus estupideces InuYasha, siento la presencia de un fragmento contaminado muy cerca de…

    No terminó, sintió como era empujada al suelo sorpresivamente cayendo de bruces junto al cuerpo de Miroku. Dirigió la vista hacia el lugar donde se había encontrado hace unos momentos y vio a InuYasha en posición defensiva sosteniendo del brazo a otro ser, Kagome no tuvo dudas, era un youkai, y tenía consigo un fragmento.
    No lo pensó mucho, sacudió a Miroku con más fuerza de la necesaria y este no tardó en abrir los ojos. Luego se dirigió gateando hacia los otros miembros del grupo y repitió la acción con Sango y Shippô, a Yuko la tomó entre brazos con un movimiento nervioso y brusco, intentando protegerla.

    Cuando Kagome volvió a levantarse Sango y Miroku ya se encontraban también en posición defensiva e InuYasha ya había desfundado la Tetsusaiga convirtiéndola en el reluciente colmillo que ella recordaba. Era la primera vez que Kagome veía a InuYasha usar la espada desde que había vuelto a esa época, el que no intentara siquiera usar sus propias garras significaba sin duda alguna que el enemigo de esta ocasión era más fuerte que los pasados.

    —Kagome sama, salga de aquí con los niños y pónganse a salvo por favor. —pidió Miroku.— Lo mismo deberíamos de hacer nosotros, este es un lugar muy reducido para que se desarrolle algo como esto. —añadió, esta vez dirigiéndose a Sango e InuYasha.

    El youkai sonrió y se abalanzo contra InuYasha de nueva cuenta, ambas armas chocaron produciéndose un fuerte sonido metálico. El enemigo no parecía dispuesto a querer dejar la pelea y poco parecía importarle el lugar donde esta se desarrollara.
    Kagome no esperó mucho antes de obedecer la sugerencia del monje. Salió con paso presuroso y lo último que escucho dentro de la cabaña fue un “Maldito bastardo” proveniente de InuYasha y un nuevo choque de armas.

    Una vez fuera el frio azotó a Kagome y los niños pero ninguno presto atención a ese hecho. Shippô hacía comentarios rápidos y nerviosos mientras Yuko en brazos de la joven comenzaba a llorar de nuevo, Kagome procuró no escuchar a ninguno de los dos zorros, la luna apenas si brillaba allí arriba iluminando realmente muy poco así que la joven hacia esfuerzo sobre-humano forzando a sus ojos a buscar un lugar adecuado para refugiar a los dos kitzunes. Ella pensaba volver y mostrar pelea, estaba harta de ser siempre inútil.
    Se alejó corriendo unos cuantos metros en dirección al bosque hasta asegurarse de estar lo suficientemente lejos del lugar de combate, atravesó a duras penas con un paso que era dificultado por la poca visibilidad y unos cuantos arbustos que se empeñaban desgarrando sus ropas. Finalmente llegó a un lugar que le pareció adecuado y soltó a la niña en sus brazos.

    —Shippô. —balbuceó respirando agitada. —Quédate aquí y cuida a tu hermana, yo voy a volver a la cabaña. No salgas por ningún motivo.

    Apresuradamente tomo el arco y una flecha de la aljaba, luego emprendió el camino de regresó sin prestarse a escuchar los comentarios que hacía Shippô.
    El camino de regreso se torno mucho más sencillo sin los dos niños entorpeciéndole el paso. Derepente Kagome se paró en seco con el corazón latiéndole fuertemente, sentía otra presencia y esta la aterrorizaba mucho más que la pasada.

    —Akio. —soltó para sí misma en voz alta.

    Debió suponerlo desde el principio, era solo una de las maniobras de Akio, ahora ella se encontraba allí en el bosque completamente sola. Había caído en la trampa.

    —Aquí estamos de vuelta Kagome. —susurró una voz tras ella. —Creo que sabes porque vengo.

    Kagome se giró sobre su propio eje y entornó los ojos hasta alcanzar a divisar al muchacho y su rostro pálido.

    —Me temo que no soy tu único problema. —agregó para intensificar la turbación de la chica. —Claro, a menos que no te importe mucho el hecho de que tus amigos están a punto de ser asesinados por un youkai bajo mi control.

    — — — — — — —

    Asd, asd. Lo de siempre, en serio, muchas disculpas por traer la continuación hasta ahora, primero mi dedo torcido y luego unas cuantas semanas de caos debido al final de ciclo, en fin, no tengo excusas, el punto es que hasta hoy comencé a escribir y bueno, he aquí el presuroso resultado D’x (No me maten).

    Bueno, una vez pasada la sesión de pretextos también quiero agradecerles mucho por sus comentarios, de nuevo les pido a los lectores (no todos obviamente) que realicen post fundamentados para que no sean tomados como spam y borrados por las moderadoras.

    BelAhome: Sonara estúpido pero ni yo se la respuesta a muchas de tus preguntas. El fic va saliendo de acuerdo a mi pobre cabeza y a decir verdad no me gusta pensarme las cosas demasiado. Gracias por tus halagos, por tus criticias y por seguir leyendo, espero no defraudarte (?). Tu duda ya la ha respondida Hina adecuadamente Akio tiene 18 años ;D

    Hina Frost:
    Bienvenida (?) Gracias por leer, espero que puedas continuar leyendo la historia dentro de lo possible y que hayas disfrutado el capitulo. Descuida, no me molesta que hayas respondido la pregunta, todo lo contrario, te lo agradezco (Porque yo no recordaba la edad exacta, hubiera tenido que buscar D: ).

    windmiko:
    Gracias también por tu comentario y no te preocupes, yo obligare a InuYasha para que sea caballeroso y te preste su haori x’D Gracias por preocuparte por mi dedo pero ya esta bien, (además cada mes me tuerso uno) Nos leemos despues, ya sea en tu fic o en el mío.

    Sin más me despido, no sin antes agradecerles una vez mas, prometerles una continuación más pronta y aprovechar para invitarlos a leer este Crossover de InuYasha y Ranma ½ que me encuentro publicando: Del otro lado.

    Adiós, se cuidan y no dejen de comentar :)
     
  7.  
    windmiko

    windmiko This is war

    Escorpión
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    Re: Cielo Rojo.

    Hola!! valla si me habia asustado, tardaste mucho en continuarla pero lo importante
    es que ya la lei =), me encanto mucho la ultima parte ahora Kagome se encuentra en
    peligro, a pesar de que Kagome e Inuyasha "ya no son amigos" creo que siente
    preocupacion hacia ella pero indirectamente (o es imaginacion mia XD) espero que la
    continues muy pronto no me quiero dejar con esta sensacion de leer mas =), saludos.
    sayonara
    :como:
     
  8.  
    NutS

    NutS Entusiasta

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    Re: Cielo Rojo.

    holaaa¡¡¡

    wiii me gusto el capitulo, creo que vale a ver esperado XD
    creo que inu todavia se preocupa por kagome ^^
    quiero saber que mas tiene tramado akio ¬¬
    es harto malvado ese chico XD
    espero conti mas pronto jaja ^^

    IxK NutS :vacabaila:
     
  9.  
    BelAhome

    BelAhome Usuario común

    Aries
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    Re: Cielo Rojo.

    Gracias Hina Frost por responder mi duda :) realmente no recordaba la edad.
    Ahora Disc Zu... defraudarme (?) eso jamás, si continuas escribiendo como lo haces te aseguro tienes el cielo comprado (?)
    Ahora Kagome está frente a frente con Akio... ¿Qué pasará?
    Espero andes mejor de tu dedo así puedes escribir más, es un crimen que nos hagas esperar tanto XD
    Detalles a mencionar... los acentos, esos malvados, revísalos con sumo cuidado y otra cosilla sueles repetir muchas palabras dentro de un mismo párrafo, a eso también préstale atención.
    Ahora sí me despido, nos veremos en el próximo capítulo :)
     
  10.  
    Disc Zu

    Disc Zu Usuario común

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    Cielo Rojo.
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    Re: Cielo Rojo.

    Kaze no Kizu: Viento cortante, el primer ataque que descubre InuYasha respecto a la Tessaiga.
    — — — — —

    Batallas.

    —¡Maldito seas! —gruñó InuYasha

    Varias cabañas, incluida en la que había comenzado todo, estaban ahora prácticamente pulverizadas; algunos adultos y niños alcanzaron a salir de sus respectivos hogares, pero otros no corrieron con tanta suerte. ¡Mierda! prácticamente la pelea acababa de empezar y ya había inocentes heridos y muertos.
    Miroku y Sango se encargaban de alertar a cuanto aldeano fuera posible mientras que InuYasha intentaba por todos los medios internar el combate al bosque donde no causara tantos estragos, pero le era difícil, muy difícil. Ese youkai era mucho más fuerte que cualquier enemigo que hubiera enfrentado esos últimos cinco años.

    El aparente hombre a metros de él blandió su arma haciéndola girar con rapidez, abrió la boca con lentitud:

    —Scurious. —dijo con una voz opaca y sin reflejar ninguna clase de sentimiento en su rostro.

    Detuvo en seco el viraje del báculo e inmediatamente cada uno de los extremos del arma con doble filo soltaron un resplandor azulado, unos segundos después ambos resplandores se alteraron para formar una especie de rayo que se precipito con viveza directo a InuYasha. El hanyou atravesó la espada a tiempo, y su cuerpo fue empujado hacia atrás antes de que comprendiera que tenía que hacer un esfuerzo enorme para que la Tetsusaiga no cediera ante el ataque y se trozara en dos, así permaneció unos cuantos segundos hasta que finalmente la agresión ceso. InuYasha no tuvo tiempo de siquiera notar la nueva arremetida, apenas respiró de alivio por haber logrado detener el Scurious sintió el puño en el pecho. El golpe lo sacó disparado por tierra hasta estrellarse con una choza vacía que se desplomo al instante.

    —InuYasha ¿estás bien? —preguntó Sango desde la distancia.

    Él bufó y soltó otra nueva maldición, si tan solo pudiera hacer el Kaze no Kizu tendría más facilidad para defenderse de los ataques de ese youkai, pero no olvidaba que aún se encontraba en el poblado y ese tipo de acciones con la espada solo causarían más daño. En vez de acercarse se habían alejado del bosque que ahora se encontraba a una distancia considerable, era como si el enemigo estuviera buscando permanecer en la aldea a propósito. InuYasha se puso de pie y empuñó el colmillo sin siquiera responderle a la exterminadora, corrió hasta colocarse de nuevo frente a su rival.

    —¡¿Cómo te llamas?! —roncó el muchacho.

    El youkai permaneció en silencio con la mirada inexpresiva fija en él.

    —¡Infame! ¡Contéstame!

    —Hayako. —dijo finalmente. —Mi nombre es Hayako.

    —Muy bien Hayako. Te felicito, has logrado que me ponga serio. —InuYasha torció la boca —Ahora lamentaras el haberte metido conmigo.

    Le mostró la espada amenazante, soltó el cejo y sonrió. Ahora, por primera vez en mucho tiempo recordaba la adrenalina que recorre el cuerpo cada vez que se tiene una buena pelea.

    *** Flash Back ***

    —Eres una portadora. —exclamó una voz a espaldas de la joven.

    Kagome dio un saltito de sorpresa, se giro en su propio eje y vio frente a ella al hombre que el día anterior le había dado la bienvenida a aquella humilde aldea. Sintió algo queriendo salirse de su cuerpo, sabía que la causa era porque estaba a punto de averiguar algo más sobre el misterio del medallón en su cuello.

    —Lo siento. —agregó el hombre. —No quería asustarte, es solo que decidí buscarte porque necesito hablar contigo.

    —No me asuste. —corrigió ella llevando una mano a su pecho. —Solo… me sorprendí un poco. De todas maneras pensaba ir a verlo más tarde.

    Permanecieron unos minutos en silencio; Kagome aprovecho para asomarse al cuello de él y cuando descubrió que bajo su cuello descansaba una figura de bajorrelieve parecida a la que ella cargaba no se sorprendió mucho, a pesar de que había diferencias en el grabado y sin embargo conservaban algunas particularidades: El árbol seco tallado en ese medallón se localizaba en un montículo de piedras que a su vez eran rodeadas por un rio de lava, también se encontraba gravado un sol envuelto en llamas exageradas y trozado a la mitad, una de las mitades permanecía en su lugar alto en el cielo pero la otra se precipitaba en dirección al árbol. Ese dibujo tenía un toque siniestro que le inspiraba una especie de temor a la chica del futuro.

    —Medallón del abismo. —dijo de repente el terrateniente señalando con su dedo el objeto en su pecho. —Un día tuve un extraño sueño y cuando desperté ya lo tría colgado al cuello ¿Te paso igual acaso?

    Miró al hombre; Tenía unas cuantas arrugas en la frente que hacían notar su avanzada edad, la cara larga y el cabello negro y lacio ligeramente canoso agarrado en una coleta alta que le daba un toque de seriedad a su rostro, y los ojos que expresaban tanta sabiduría de un color café obscuro.

    —Me pasó igual. —afirmó la chica.

    —¿Te llamas Kagome? ¿cierto? Aunque ya me he presentado mi nombre es Kiyotaka y es para mí un alivio conocerla. Me gustaría, si es posible, que compartiéramos un poco de información sobre nuestro respectivo cargo.

    Kagome torció un poco el gesto. ¿Información? Eso era precisamente con lo que no contaba.

    —A decir verdad no se mucho, pero espero poder serle útil en lo que se le ofrezca.

    —Descuide, tampoco se mucho. Lo que sea está bien, por favor acompáñeme.

    El hombre de nombre Kiyotaka se dio media vuelta y comenzó a caminar con pasos pausados rumbo al mismo lugar donde se habían presentado todos los miembros del grupo al que pertenecía la muchacha el día anterior. Kagome lo siguió con la mandíbula apretada y deseando con todas sus fuerzas deshacerse del objeto de una buena vez por todas, aunque algo dentro de ella le decía que tendría que esperar más tiempo.

    *** Fin del Flash Back ***

    Apenas si podía visualizarlo pero sabía que estaba allí; Kagome adivinaba sus sonrisas y sus movimientos, también podía sentir la presencia de la invocación del ex–terrateniente; esa alma tranquila y caritativa era lo único que le inspiraba algo de calma y la hacía permanecer en su razón, porque en realidad la chica quería volverse loca.

    —Ellos estarán bien, son fuertes. —soltó con la voz firme, tratando de creer en sus propias palabras.

    —Espero que estés tomando en cuenta el hecho de que el fragmento de shikon con el que lo controlo también incrementa el poder. Se llama Hayako y en realidad es bastante pacífico, creo que a alguien como tú que esta obsesionada con los demonios le agradaría, claro, siempre que no esté bajo mi dominio.

    Kagome no se inmutó, sabía bien que ellos podrían, tal vez tendrían dificultades pero sin duda alguna y como en otras tantas veces terminarían victoriosos, lo único que en realidad lamentaba era la muy posible muerte de ese youkai inocente.

    —¿No crees que es un tanto curioso que hayas terminado tu con los tres medallones? —preguntó de repente Akio con tono irónico. —Todo hubiera estado bien si me hubieras entregado el último sin tanto rodeo ni berrinche, tengo entendido que ahora no te llevas muy bien con tu amigo el hanyou, debe ser duro, muy duro para alguien como tú, y más tratándose de él.

    Kagome sintió los ojos arder pero intentó sacudirse el pensamiento, no tenía tiempo para esas cosas.
    No podía evitar el recordar en un solo segundo la serie de sucesos que la había llevado hasta ahí, ahora tenía que proteger los tres medallones ella misma y por sus propios medios, agradeció el estar cargando con su arco y flechas aunque en realidad prefería no tener que atacar a Akio, aunque la nigromancia era solo un arte diseñada para adivinar el futuro no tenía ni la menor duda en que Akio la había perfeccionado, tal vez a tal grado que pudiera usarla a manera de combate. Y pensar que ese niño que en un tiempo le pareció tan tranquilo y pacifico, ahora era tan peligroso habiendo sido capaz de arruinarle completamente la existencia a ella y a muchos más solo por el insaciable anhelo de más poder.

    —Si bienes por los medallones pierdes tu tiempo Akio. No te los entregare.

    —¿Y qué harás? ¿correr? Espero que no estés olvidando que la aldea se encuentra bajo ataque, aunque llegues allá dudo mucho que alguien te preste atención. Y ahora basta de rodeos y vamos al grano, entrégame el medallón… descuida no los quiero todos, me gusta verte hacer el intento por llevarlo a sus respectivos templos, solo quiero el del abismo.

    Akio se acerco con pasos lentos y burlescos hasta quedar a menos de un metro de ella, luego extendió la pálida mano esperando de verdad recibir el objeto. Kagome dio un par de pasos atrás y llevó la mano izquierda a su pecho y apretó los tres objetos dejando en claro que no pensaba entregarle ninguno de ellos costara lo que costara.

    —Ya veo que no quieres, bueno, entonces tendremos que hacerlo por las malas. —dijo Akio con un claro toque de molestia en su voz.

    La mujer no lo pensó, soltó los objetos para conducir su mano a la aljaba y extraer una de las flechas con las que cargaba, luego la acomodo en el arco dispuesta a atacar.

    —Akio, por favor recapacítalo. No me obligues a hacer esto.

    El joven ensanchó su sonrisa y dejo escapar una risilla maniaca.

    —No te estoy obligando a nada. Aunque será divertido que observes lo mucho que he mejorado últimamente en esto, aunque debo admitir que en parte se debe a tu preciosísima perla de shikon que me ha ayudado en mucho. —sus ojos blancos relucieron. —Por otro lado tu arco y flecha no te ayudaran mucho, recuerda que te enfrentas con muertos que a diferencia tuya si pueden atacarte a ti.


    Kagome miró recelosa como Akio cerraba los ojos y comenzaba a murmurar palabras en otro idioma que no tenían ni un sentido para ella. No se atrevió a moverse ni a liberar la tensión de hilillo del arco que dispararía la saeta, a pesar de que el enemigo se encontraba realmente muy cerca y no tenía la posibilidad de fallar. Kagome sentía miedo, un miedo que le impedía moverse y pensar las cosas con libertad.

    —Sheloniant. —dijo finalmente Akio la última palabra al tiempo que abría los ojos.

    A la muchacha la inundó una sensación de fuego quemándole por dentro. Algo estaba mal y lo sabía.

    El ruido como de una especie de explosión la hizo girarse asustada a tiempo para ver como poco a poco aparecía una figura de un matiz verdoso transparente aparecía lentamente ante ella de los pies a la cabeza.

    Akio había invocado. Las batallas de la guerra comenzaban.
    __________________________

    Cada vez me gusta menos los embrollos en los que me meto D’x ¡Dios, que voy a hacer con este fic! Se me está desviando mucho de la pareja I:

    Bueno, este capítulo es ligeramente más corto pero no quería tardarme exageradamente en subirlo, por eso mismo me quedó algo medio a medias (?) para mí está bien porque no soy una persona muy exigente en cuanto a escribir y espero que tampoco sean muy exigentes al leer ¡glup!, aunque me hubiera gustado trabajarlo un poco más ):

    Muchas gracias a windmiko, ixk nuts y BelAhome por sus comentarios, me gustaría responderlos individualmente cada uno pero estoy un poco apresurada en estos momentos, de cualquier manera quiero que sepan que los he leído todos y que espero que me dejen de nuevo sus comentarios con críticas, amenazas o lo que sea que tenga que ver con el capitulo. También quiero agradecer a aquellas lectoras cuyos post fueron borrados (¡levanten un acta!... broma, broma) y pedirles por favor que realicen post mas fundamentados para que así no los eliminen y todos seamos felices :)

    Me despido esperando leerlas en otros post.
     
  11.  
    BelAhome

    BelAhome Usuario común

    Aries
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    Re: Cielo Rojo.

    ¡Nooo!
    ¡La línea resultó ser el final! Y yo que pensé que cambiabas de escenario o algo así :(
    Realmente es un capítulo muy muy corto a comparación de lo que nos tienes acostumbrados, pero de la misma calidad que todos ellos :)

    Cosillas que resaltar:


    Podrías haber puesto "haces de luces" u otro sinónimo para no repetir. Esto es lo que te decía sobre repetir palabras dentro de un mismo párrafo.
    La "o" es porque le falta el acento.

    El "y sin embargo" lo hubieras cambiado por un "todavía".
    La mayor parte en negrita no es que esté mal pero le hubieras cambiado un poco el orden a la narración y hubiese quedado mejor. Por ejemplo:
    "Un árbol seco tallado en ese medallón se localizaba en un montículo de piedras que a su vez eran rodeadas por un rio de lava. Mientras, en el cielo se dibujaba un sol partido y envuelto en llamas exageradas, una mitad del astro descansaba en lo alto, la otra se precipitaba en dirección al árbol."
    Una sugerencia.


    En cuanto a las desviaciones... es lo más normal a la hora de escribir una historia, es como si cobrara vida propia. Al final terminás escribiendo algo que ni siquiera tenías pensado. Los milagros de la imaginación :)
    La próxima vez un capítulo más largo y seguiré insistiendo en que no te tardes tanto.

    Hasta la próxima.
     
  12.  
    NutS

    NutS Entusiasta

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    Re: Cielo Rojo.

    hola!!

    wiii, me gusto mucho el capi
    me di cuenta que en una parte te falto una tilde xD, y en algunos parrafos repites mucho las palabras
    huy ese niño... pero por que es tan malo!, bueno sin decir que tampoco es tan niño xD
    ayy quiero leer un poco mas de romance!! ojala se arreglen luego las cosas entre inu y kagome ^^
    espero la conti.. ojala no nos hagas sufrir con la espera..xD

    IxK NutS :vacabaila:
     

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