—Hasta mañana— me despedí del australiano, cuando escuche que su puesta se cerraba pude pensar en que tenia razón sobre dormirse aquí, cosa que no diria en voz alta. Doy un beso en la mejilla del afro para despedirme pero ¿qué iba a hacer si ya me habia despertado del todo con la llegada inesperada? Volvi a sentarme acomodando hasta una posición comoda, esperando que el sueño me invadiera, otra vez.
Ysgramor Soldberg Miró su cama y lo primero que revisó fue el colchón, lo levantó para ver la base con la que estaba creado; al menos eso era algo que si entendía con facilidad. Todo era demasiado nuevo para él y las nuevas palabras que escuchaba le causaban conflicto. Frente a él estaba un hombre bastante robusto, así que se preparó para decir algo abrió su boca y levantó su mano; pero en el último segundo se arrepintió y bajó su mano para dejar caer las sábanas de la cama, no las necesitaba. "¿Qué es una laf-tof ?" Se preguntaba mientras se recostaba en la cama; debía dormir lo suficiente para que su cabeza fuera rápida y pudiera entender todo lo que le decían.
Contenido oculto Bueno chicos, lo lamento sinceramente pero estaré ausente por en par de semanas :C espero el rol siga para cuando vuelva, hasta entonces, se me cuidan chicos, nos veremos despues :D
La cena había terminado con bastante más lentitud de lo que su visita al bar; sin embargo, agradecía que hubiese acabado; probablemente, si le daban alguna otra información, hubiera quedado como la preguntona del grupo. Sonriendo, sin poder evitar burlarse de sí misma, caminó por el largo pasillo que separaban las estancias con la suficiente distancia como para colocar otro juego de dormitorios. Cada paso que daba era acompañado por el suave movimiento de su larga cabellera dorada que chocaba contra su fina espalda, juguetona y divertida, produciendo una suave brisa, que, en esos momentos, agradecía; a pesar del aire acondicionado, sentía un poco de calor y la pequeña muestra de bondad de su cabello era totalmente bienvenido. Su oreja se tensó levemente cuando escuchó las risas de los que serían sus compañeros de cacería y, aunque generalmente, ese tipo de contendores eran ariscos y malhumorados, el grupo de ahora parecía tener una gran particularidad; todo estaban locos, inclusive ella. Sus carnosos labios se extendieron más sobre su rostro, dejando ver una hermosa sonrisa mientras cerraba sus ojos y retomaba su camino a su habitación. Abriendo la puerta se topó con una cama sencilla, cubierta de sábanas tan blancas como la nieve y aunque, no era la mejor invitación a la comodidad, parecía ser lo suficientemente buena para brindarle un buen descanso antes de partir.
Capítulo 2: Manos a la obra. La noche paso lentamente, el silencio reinaba en las habitaciones y la sala de estar; por lo que los pasos de Vince hacían eco en los pasillos cuando fue a despertar al grupo de cazadores. Los primeros rayos del sol se escabullían por las ventanas de las habitaciones y el gran ventanal de la sala de estar, anunciando la mañana y por ende un nuevo día en la competencia. Vince Reynolds los despertó a todos y los guío a una nueva sala; caminaron por el pasillo y se frenaron en la primer puerta a su izquierda, la cual Vince abrió, siempre con su habitual sonrisa. En el centro de la sala de campo de tiro, se encontraba Adrian Caparzo, cruzado de brazos en su amplio pecho, con su habitual uniforme de safari y con una mirada crítica a todos los que ingresaban detrás del guía. -Gracias, Vince. Puedes retirarte. -comentó el fornido guardaparques y Reynolds hizo un saludo con su mano y cerró la puerta detrás de si. Caparzo los miró a todos por turnos, detrás de él, en una mesa, había una enorme mesa con varias armas dispuestas sobre la madera. -Hoy será su primer día de entrenamiento. Probarán las armas y se quedarán con la que mejor que crean conveniente. Al ser con concurso solo habrá disponibles ciertas armas en las cuales no todos serán expertos, pero de esto se trata; de intentar superarse a si mismos. Cazadores o no, luego de esta selección, saldrán ahí fuera y verán de qué son capaces. -se aclaró la garganta y se corrió para enseñar las armas detrás de él. -Luego de la primera caza y si sus inversores lo creen conveniente, les darán un pequeño salario en el que podrán invertir para poder tener más accesorios que compraran en la Tienda de Armas, que por el momento permanece cerrada. Ahora, si me hacen el favor... La M4A1. Eficaz fusil de asalto que incorpora rieles para todo tipo de accesorios. Asesina a larga y corta distancia. Spas 12. Escopeta de combate. Mutiladora a corta distancia. Horton Scout. Silenciosa y mortal. Lanzador de misil TOW. Útil para derribar presas grandes, aniquiladora para presas pequeñas. Para los que les gustan los retos. Cuchillo de cacería que desgarra los órganos vitales. Inmediatamente luego de la presentación de armas, Vasco, el gigante negro, caminó hasta la mesa y tomó entre sus gigantescas manos el lanza misiles TOW. Lo movió entre sus brazos como si fuera una pluma y se acercó a uno de los blancos, inmediatamente accionó el lanzador y un misil salió disparado e impactó contra el objetivo. Jeyce, el australiano, se acercó a la mesa y estuvo pensante hasta que se decidió por el cuchillo. Caparzo se asombró pero no dijo nada, siguió observando a los concursantes, con ambas manos detrás de su espalda, en posición de descanso. Georgia, la experta en animales carroñeros, masticaba un chicle mientras tomaba la escopeta con ambas manos y se acercaba a una diana para dispararles. Telius, el cazador del abogado McAleen tomó la M4A1 mientras que Johnstone recogía la ballesta. Aún había varias armas en la mesa para que el resto elija, por lo que Steve Roman, el afroamericano que vivió en la selva, se decidió finalmente por la ballesta. Se acercó a uno de los objetivos en su ril y disparo casi sin apuntar, por instinto. Él tenía la mira en su cabeza. La flecha se incrustó en el blanco pero no en el centro, un poco más abajo. Caparzo asintió ante el tiro de práctica. -Podría haber sido mejor. Contenido oculto: LEER! Bueno, elijan las armas!!! Hay muchisimas! Asi que pueden elegir la ballesta, el cuchillo y las otras! Pero solo se quedaran con una! Ahora mismo voy a explicar como se utiliza cada arma, prestar atencion!!!! Cuando elijan una, tiraran los dados que correspondan de su arma, por eso mismo los voy a dejar aca abajo!!! M4A1 ---> Tirar un dado de 10 caras para el ataque. SPAS 12 ---> Tirar un dado de 10 caras para el ataque. Horton Scout ---> Tirar un dado de 10 caras Cuchillo ---> Tirar dos dados de 6 caras (El que utilice el cuchillo tendra la oportunidad de atacar dos veces consecutivas en cada ataque, pueden lanzarlo o atacar frente a frente, en la diana recomiendo lanzarlo para que no quede tan... wtf!) Lanza misiles TOW ---> Tirar un dado de 60 caras (Para que el ataque sea efectivo el dado de ataque debe tocar 30 o mas. De lo contrario el misil se disparara pero errara el objetivo. Tener en cuenta que el que use el lanza misil PERDERA UN TURNO ya que tardara ese turno en recargar. No se puede defender ni atacar en ese turno perdido. Es decir, puede atacar un turno pero el otro no puede hacer nada, queda indefenso) Yo usare al personaje de Zeek (Steve Roman) hasta que el vuelva =) Quiero dar, nuevamente, mis infinitos agradecimientos a la señorita Amelie, que sin ella, el rol y las imagenes de las armas no existirian!!!! Gracias de verdad =) LOS INVOCO!!!! @Amelie @Yukionnatifa @Cassandra @Bruno EVF @EN Auditore @Zeek @Ana inukk
Ysgramor Lbservaba detalladamente cada una de las armas, la mayoría eran totalmente nuevas para su conocimiento; las dos primeras que mencionaron ni podía entender como funcionaban realmente, a pesar de verlas en acción. Entendía el concepto de la ballesta, pero jamás le gustó la idea de atacar de lejos, para él el arco era arma de cobardes. El cuchillo era la mejor opción para él, no haría demasiado ruido e Ysgramor estaba acostumbrado a pelear con sus puños si era necesario; por lo que el cuchillo era el arma que podría ser uno con su cuerpo. Tomó uno y lo inspeccionó, sostuvo el arma con su dedo índice, justo entre el mango y el filo para ver como se balanceaba el cuchillo entre su dedo. Ysgramos sabía diferenciar muy bien un cuchillo bien realizado a uno mediocre, si un cuchillo caía de su dedo significaba que el mango o el filo eran más pesados uno del otro, esto representaría una mala aleación de materiales; mala forja o pésima mano de obra. El cuchillo se balanceó un poco entre su dedo, no cayó pero tampoco dejó de moverse. Solberg bufó algo molesto, aún así tomó fuertemente el cuchillo del mango "Al menos no cayó de mi mano..." Pensó mientras se acercaba a su objetivo y probaba su nuevo armamento.
Caparzo El guardaparque estaba cruzado de brazos justo detrás de Ysgramor y negó lentamente, decepcionado. Juraría que aquél hombre de las nieves tendría una puntería asesina. -Mala puntería sin duda. ¿No ha probado intentar con algún arma de rápida acción como por ejemplo el M4A1? -dijo el hombre con un tono neutral. No era de felicitar a la gente cuando lograban un tiro merecido y tampoco era de usar palabras amistosas para levantar la moral de los que no lograban un buen disparo o lanzamiento en este caso. Sacó su gran cuchillo de cacería de su cinturón y se lo entregó al gigantesco hombre; lo giró en el aire y se lo dio para que lo tome del mango mientras él sostenía la punta. -Pruebe con este, señor Solberg. Quizá el peso le resulte mejor, Contenido oculto @Amelie ahora tiro un dado de 10 caras y otro de 6! =)
Ysgramor Lo miró sin ningún reparo, no sentía vergüenza por su desempeño, el desde casa ya venía derrotado, ya estaba en el fondo y lo que le quedaba era ir subiendo lentamente, si es que sus fuerzas aún se lo permitían —preferiría algo que no funcionara al ser accionado o ser lanzado; pero concuerdo, mi puntería ya no es buena— recordó el día en que perdió la vista de un ojo. Después escuchó las últimas palabras de Caparzo y tomó el cuchillo haciendo una pequeña reverencia. El cuchillo era mucho más pesado, de buen material y un excelente equilibrio "Si fallo con esto, entenderé la indirecta de los dioses" pensaba mientras se preparaba pa lanzar el cuchillo al objetivo.
Caparzo Observó el lanzamiento en silencio y dio una palmada amistosa en el hombro de Ysgramor. -Podría haber sido mejor. -dijo sin más, volviendo a caminar por las espaldas de los concursantes, viendo sus disparos y lanzamientos. Se detuvo detrás del australiano que también lanzaba con el cuchillo. Jeyce sintió la presión pero lanzó sin estar del todo nervioso. El australiano volteó y se encontró con la mirada fruncida de Caparzo. -Haré de cuenta que no vi eso. -gruñó molesto. Podía comprender que quizá estuvieran nerviosos ante la competencia, pero allí fuera no durarían nada contra esos animales. -Te recomendaría un arma a gatillo; tu puntería es pésima. -dijo sin más, volviendo a caminar, con las manos enlazadas en su espalda.
Rex Me acerqué lentamente hacia la mesa ninguna arma era mi gusto, la utilidad de la escopeta se veía comprometida a distancia y el lanzacohetes era demasiado impreciso para mi gusto así que simplemente cargué momentáneamente las armas y las volví a dejar en la mesa. Pasé mi mano por el filo del cuchillo y me pareció buena arma, pero había que ser muy sigiloso y con los animales eso era mucho más complicado así que lo volví a colocar. Solo quedaba el fúsil de asalto que era una variante del M16 ambas creada por la compañía armamentistica Colt. La tomé y observé la mira de hierro y un pequeño gruñido salió de mi boca. —Sin mira...—dije molesto mientras lo tomaba y me acercaba hacia el área de tiro y me lo ajustaba a mi hombro y miraba con un ojo por la incomoda mira de hierro y disparé...
Juego un rato con el borde de la mesa y las armas en ellas, normalmente utilizo armas de fuego pequeñas para evitar matar a los animales que cazo, pero aquí esa no era la intención. Un arma demasiado grande restaria movilidad a mi cuerpo y mi defensa se veria comprometida, si solo es de gran alcanze no tengo la certeza de que sirva a cortos plazos y un cuchillo necesita demasiada fuerza para poder lanzarse y así haga un minimo de daño, aunque mi cuerpo es grande no tengo esa cantidad de energía bruta. La ballesta de una marca bien conocida para mí fue la que por fin elijo, hice tratos con ella e incluso durante la caceria donde sellamos el pacto pude experimentar con este estilo de armamento. Frente al blanco me coloco en una buena pose para esta arma y con solo una mano suelto el gatillo sin provocar sonido alguno.
Rosendo Se había detenido frente a la mesa, con las manos en los bolsillos y el ala del sombrero haciendo sombra sobre sus ojos. Fueron varios los minutos de inmovilidad, ni tan siquiera se podía apreciar señales de respiración; parecía una estatua. Rosendo cavilaba. Sintió que lo mejor que podía hacer era tomar el cuchillo, a razón de su gran habilidad con las armas blancas. Pero sintió que eso le haría las cosas demasiado fáciles, y si su deseo era mostrar un gran coraje a los ojos del mundo entero, la opción más factible era tomar las armas de fuego. Él nunca había disparado con una, y eso iba a hacer las cosas más interesantes. Sin pensarlo, tomó la M4A1. Con tranquilidad, se paró en su correspondiente posición, frente al blanco. No le resultó difícil acomodar el arma en la posición correcta, de forma que se sintió bastante cómodo cuando disparó en dirección al círculo central de la diana... Poco faltó para que la bala ni siquiera impactara en los círculos más grandes... Sin embargo, Rosendo no se mostró contrariado...
Caparzo El famoso cazador de Nairobi, Adrian Caparzo, se paseó entre los competidores y se detuvo justo a espaldas de Rex, el ex marine y de Telius, el cazador del abogado. Ambos compartían el mismo fusil de asalto y Caparzo no hizo más que sonreír; habían escogido la mejor opción para su gusto. Primero observó el disparo de Rex en el objetivo, que apenas alcanzó a tocarlo. -Hn. -dijo girando el rostro, prestando atención ahora al disparo de Telius; que no hizo más que hacerlo gruñir. Caminó hasta detenerse entre la señorita AnaBelt y Johnstone. La mujer disparó con la ballesta y ésta dio en el objetivo, no en el centro, pero sí en el objetivo. -Bien. -aprobó Caparzo, mirando ahora el disparo de Johnstone que fue con la misma precisión que la mujer. Finalmente vio que Rosendo se preparaba para disparar esta vez y se colocó a sus espaldas, mirando con atención. La posición con el arma era la correcta; pero el disparo le salió por la culata, ni llegando a rosar el objetivo del centro. -Apunta un poco más arriba del objetivo; de esa forma la mira se adecua al centro. -informó mientras proseguía observando al resto de los concursantes.
Rosendo El cuchillero asintió ante las palabras de Caparzo. Con el fin de dar cumplimiento al consejo que le había sido formulado, Rosendo acomodó la M4A1 en una posición más idónea que la anterior... Apretó el gatillo con firmeza. Se sonrió: tiro perfecto.
Caparzo Quedó pasmado ante la demostración de maestría casi innata que Rosendo había demostrado. Asintió satisfactoriamente. -En el blanco. -dijo secamente; con una sonrisa disimulada. Ese disparo había sido el mejor de todos los presentes y del momento. Caparzo pensaba que no haya sido mera suerte. Se acercó a Georgia que masticaba su chicle con la boca abierta mientras se posicionaba con la escopeta. Disparó y la mujer gruñó en respuesta; el disparo había sido tan errático como el resto de los concursantes. Sin duda ahora Rosendo tenía la mirada clavada de Caparzo. -No tenemos todo el día. -dijo a Cassandra y Hector que aún no elegían sus armas. -Tomen un arma y acérquense al ril.
Sin poder evitarlo, se había quedado tan profundamente dormida que las horas nocturnas dedicadas para el sueño habían pasado como cinco minutos para su cuerpo; abriendo lentamente sus ojos fijó su mirada en el techo, viendo como este se iluminaba suavemente gracias a los escasos rayos de sol que ahora se colaban por las rendijas de la cortina-Maldición...¿No podía haber descansado mejor?-Musitó de mal humor antes de ponerse de pie y acicalarse lo mejor que pudo antes de salir de la habitación. Siguiendo las indicaciones que habían recibido, llegó a un cuarto de tiro al blanco, ahora, esto le gustaba muchísimo más; curvando sus carnosos labios rojizos, se acercó hasta la mesa donde las armas reposaban a la espera de ser seleccionadas y aunque todas parecían extremadamente llamativas; una de ellas había sido creada exclusivamente para ella; acercando su mano a la ballesta Horton, enredó sus dedos alrededor del mango y la levantó, permitiendo que su brazo derecho se acostumbrara al peso del arma antes de empezar a caminar hacia uno de los cubículos de tiro al blanco y colocar el arma en posición, dirigiéndose directamente a la diana; solo esperaba no fallar-Buenos días con todos-Dijo en voz alta, saludando con un elegante e impersonal saludo; antes de colocar la lente sobre su ojo derecho, cerrando el izquierdo para poder enfocarse mucho más antes de apretar el gatillo.
Caparzo -Intenta de nuevo; esta vez tensa mas la cuerda, así. -el guardaparque le alteró la posición del cuerpo y asintió, conforme. -De este modo la flecha toma mas fuerza y velocidad al ser disparada.
Pudo sentir como la flecha abandonaba el arma a tal velocidad que impulsó el artefacto hacia atrás, haciendo que el mango golpeara levemente su hombro, el golpe le dolió pero no hizo mayor ademán; estaba acostumbrada a ese tipo de golpes, aunque muy probablemente, más tarde un horripilante color morado le marcaría el brazo-Merde-pensó antes de recargar el arma y fijar su mirada en el sitio donde la flecha había detenido su rumbo; ahora, eso si le molestaba; ¿Cómo era posible que fallara de tal manera?-Putain deux-Pensó nuevamente mientras un pequeño tick hacía aparición sobre su párpado derecho. Estaba a punto de maldecir nuevamente cuando sintió como un cuerpo fornido le acomodaba la posición de ataque cuando el guardabosques se retiró, asintiendo conforme que ahora probablemente lograría mejorar su puntería-Veamos si tu técnica sirve para mejorar mi puntería messieus-Le dijo antes de disparar nuevamente.
Ysgramor Solberg Veía como todos practicaban con las armas ajenas a su conocimiento; pero nadie tomaba el arma que le interesaba ver como funcionaba; así que se tragó su orgullo y se acercó a la escopeta, la observó un tiempo hasta que decidió sostenerla. Había visto a los demás y visto como sujetaban las armas, en especial como colocaban sus pies; principalmente miró con detenimiento a su compañero de habitación y a Rosendo. Sostuvo el arma con ambas manos, colocó su dedo en el gatillo; el cual cupo sin mayores problemas, apuntó y no se contuvo más; disparó.
Caparzo Asintió ante la joven francesa, mirando como la flecha se incrustaba en el blanco; aunque no en el centro, había sido un tiro digno. -Con la suficiente fuerza e inclinación, podrá ir en el centro. -luego volteó ante Ysgramor y observó con una mediana sonrisa en su rostro el disparo de éste con la escopeta; el cual el mismo había sido casi perfecto. -Es tu arma. -dijo asintiendo. Héctor Talos se acercó a la mesa de las armas y recogió el lanza misil TOW, el mismo que Vasco había tomado al principio. Lo cargó sin ninguna dificultad en su hombro y con una sonrisa confiada se acercó al ril para accionar el lanzador; el misil salió con una ráfaga de humor blanco y cayó en el suelo antes de impactar en su objetivo. Vasco lo imitó en la acción, disparó casi al mismo tiempo que él y tuvo el mismo resultado: el misil ni se acercó al blanco.