Se bajó del vehículo junto al resto, aun le dolía el brazo por lo cual el mismo se tronó su brazo levemente dislocado por el golpe del mamut, después de regresar su brazo a su lugar siguió con su camino. Se adentró a la sala, donde los demás estaban conversando o algo así. Vio al Ana, por lo cual se le acercó desde atrás y le quitó la botella de licor que llevaba en su mano. —Muchas gracias...—dijo con un tono bromista y un poco arrogante al quitarle la botella y finalmente se acalló con un gran sorbo de la misma. —Creo que te pondremos un uniforme de fútbol americano la próxima vez que vayamos por mamuts linda...— Le dijo con un tono bromista a Cassandra. —¿Y como te fue a ti Ana?— Le preguntó a la chica mientras le daba otro sorbido a la botella robada.
Gruñi al sentir que la botella abandonaba mis manos hasta que identifico al que ahora la posee. --¿Esto se nos hará costumbre?-- luego escuche referirse a la tan parecida a los hombres de mi familia para volver a centrar su atención en mí. --Muy bien sólo tuve unos rasguños y gaste unas cuantas flechas, eso sin ningún accesorio.
—Creo que ya se hizo costumbre...—respondió mientras tomaba una segunda botella y se la lanzaba a Ana. —A ver si con esta cacería aumentan los malditos ingresos...—dijo algo molesto mientras de nuevo le daba un sorbo a la botella que ahora era suya. —¿Quieres ir a disparar?—preguntó algo animado antes de secarse los labios con su antebrazo.
Bajé rápidamente la botella que el hombre repuso por la.mía para arrastrarnos hasta el lugar lleno de blancos y cámaras. --Esas imbeciles empresas se arrepentiran de no escoger está cara bonita. Dije antes de soltar los únicas 10 flechas que habían dispuestas para una primera tanda.
—Dímelo a mi... Jajaja—dijo bromeando mientras tomaba su arma con firmeza y mientras soltaba sonoras carcajadas. —¿Apuestas algo?— Preguntó mientras agudizaba su vista.
Creo que había tenido una idea parecida al de el australiano. --Yo acerté dos lanzamientos, sí haces más tú dirás que quieres. No me acobardaria pues pienso que no puede.
Sonrió levemente ante la respuesta de la chica, volvió a fijar su mirada al blanco, posicionar su enorme cuerpo y respirar hondo por cada vez que jalaba el gatillo...
Tiromuchas veces más que yo y aun así no pudo, una sonrisa de superioridad llenó mi cara. --oh, campeón espera a que piense en tú castigo
—Como quieras nena, ¿ahora que quieres que haga?—preguntó con resignación, la suerte no lo había acompañado.
--¿Qué me ibas a pedir tú?-- pregunté con sincera curiosidad --por ahora ve a buscar unos tragos, lo necesitaras.
—La verdad, lo iba a pensar si ganaba—respondió encogiéndose de hombros. —Tendrás que pensar por tu cuenta...—dijo mientras iba a buscar unas cuantas botellas.
Todavía no lo se, quizás lo tenga como sirviente o le haga hacer ridiculeces. Esperando a que vuelva continuo disparando.
Al parecer nadie se digna por aparecer, así que la Horton y yo seguimos en nuestra danza particular: recargar y lanzar.
Volvió con algunos tragos para el y la chica, mientras ella disparaba a los blancos. —Aquí tienes, ahora...— Dijo mientras dejaba los tragos a un lado, tomaba su Horton y fijaba su vista al centro del blanco, respiraba profundo cada vez que accionaba su arma.
Rex Entré lentamente al complejo, el sudor bajaba lentamente por mi frente ya podía sentir la enorme diferencia de estar en un lugar helado a uno cálido para nuevamente entrar a uno con aire acondicionado, muchas temperaturas en muy poco tiempo. Comencé a adentrarme e intentaba buscar alguna silla con la vista, mi pierna se encontrada adolorida así que la cogera era dolorosa, aquella bestia supo como darme una buena pelea. Me acerqué a la barra y tomé la primera botella sin mirar la etiqueta, le quité el corcho y deje que un fino chorro cayerá sobre una de mis heridas: —Mierda...—susurré mientras el ardor se exparcía por todo mi brazo derecho.—Creo que otra vez a enfermería.—me dije mientras aguantaba la respiración para volver a verter el alcohol en otra herida.
Hago una pequeña pausa para bajar el trago y al fin puedo sentir los efectos del alcohol que estado bebiendo desde que llegamos, que ha sido mucho. Me quedó en silencio mientras el pequeño mareo pasa, jamás me mostraría algún signo de ebriedad ante la cámara que observa nuestros tiros en esa sala. Sigo disparando sabiendo que ya he ganado de los tiros anteriores 600.
Ysgramor Se había quedado pasmado por la emoción; tanto que los demás ya estaban conversando de diferentes cuestiones. Aún así volteó a verlos levantándose de su asiento. —¡Ahí estaba yo!— inició a narrar como siempre lo hacía a sus hijos cuando aún eran más jóvenes y lo veían con admiración —ansioso de poder probar la fuerza del mamut; me acerqué y disparé; creí que esta vez sería una cacería bastante normal...—Hizo una pausa dramática— ...pero alcancé a ver a un par de criaturas más pequeñas que el mamut inicial; inmediatamente aparté el arma pues había cometido un error primordial como cazador. Atacar a un animal con sus crías—Rió al recordar— Por supuesto salí volando por su fuerte estampida, caía en la nieve seguro de que me pisaría; pero el mamut se preocupaba más por sus bebés. Ahí lo entendí, creí que era el momento ideal para intentar calmarlo; no sabía que esperar... comencé a acercarme— Estiró sus manos mostrando como se acercaba al mamut —Las primeras veces recibí fuertes golpes pero finalmente pude tocar su espeso pelaje; el mamut comenzaba a ceder pero aún seguía defendiéndose— Detuvo sus movimientos— Tenía que intentar una última maniobra, pues el mamut no confiaba en mi; así que me abalancé en él y me sujeté firmemente a su pata— Sonrió al pensar que eso había sido demasiado arriesgado o estúpido — Pensé que sería mi fin; el mamut me sostuvo con mi trompa como si fuera un pedazo de ropa ligera y me bajó a la nieve con cuidado; ahí fue cuando me di cuenta que milagrosamente lo había logrado— Se sentó— Jugué un rato con las crías hasta que decidí intentar una última cosa— Rió— ¡Escalé a mamut!—
Escuchaba atenta lo que Ysgramor contaba, sonaba realmente sorprendente ser capaz de ser tan audaz y atrevido como para dejar a su suerte la reacción de aquél mamut, eran criaturas extraordinarias y poderosas, vaya que ella lo había. Acariciando levemente su costado sonrió-¿Qué se siente estar en esa altura y saber que has domado a un ser ancestral?-La pregunta abandonó su boca más rápido de lo que pudo contenerse, su curiosidad la había traicionado nuevamente, sin embargo, su cerebro se lo agradecía.
Ysgramor —Es crear un vínculo tan natural, uno donde no existen las palabras y sólo son vívidas las emociones... Esto es tratar de entender a la naturaleza, y sentir que realmente estás de su lado y no traicionándola— sonrió hacia Cassandra — y estar tan arriba inspira demasiada paz y alegría, en especial cuando miras abajo y ves que no le arrebataste la vida a algo tan espectacular—