Spin-off Cabaña del bosque [Pokémon Rol]

Tema en 'El cuento de la doncella y la flor de cristal' iniciado por Andysaster, 18 Noviembre 2020.

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    Reual Nathan Onyrian

    Reual Nathan Onyrian Adicto

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    Nikolah Cruz

    Hice una pequeña mueca de dolor, cuando Liza comenzó a golpearme los hombros, y Mimi me palmeó. Estaba más que feliz de volver a encontrarlos y haber vuelto vivo, pero sería genial que no me tocaran el lado herido. Sin embargo, esa mueca prontamente se convirtió en una sonrisa. Porque de verdad, ese zarpazo valía toda la pena si con eso podía tener a Liza en brazos. El dolor era minúsculo en comparación con el calor que sentía de su cuerpo.

    Había llorado hasta quedar exhausta, sus ojos rindiéndose al cansancio. Miré hacia el cielo. Ya era de noche. La percepción del tiempo se me había retorcido completamente mientras estaba dentro del bosque. No tenía idea de que el día hubiera transcurrido con tanta rapidez. Contemplé el rostro de Liza, sumida en una profunda paz, y una sensación de la más pura calidez subió por mi pecho hasta instaurarse en mis mejillas, tiñéndolas del color del tomate. Por supuesto que nunca volvería a hacerle algo así. Nunca más lo haría.

    "Anda, entrad dentro. Llévala a la cama, está agotada. Si quieres... puedo dejarte el cuarto. No me importa. Le vendrá bien saber que estás cerca."

    Miré algo incrédulo a Mimi. Algo comenzó a subir por mi garganta. Y se liberó en forma de risa. No era una carcajada sarcástica, o sin humor. Era liberadora. Toda tensión que podría haber estado sintiendo en ese momento se disipó. Me dolía el pecho, pero no podía parar de reír. Por la ironía propia de la situación. Todo este problema había sido causada por la repartija de habitaciones. Y al parecer, para solucionarlo, habíamos tenido que tener una increíble y letal aventura en el bosque. Con nosotros la cosa nunca podía ser simple, ¿no? Éramos capaces de llevar todo de cero a cien en menos de cuatro segundos.

    Agité la cabeza, sosteniendo a Liza con el brazo sano, mientras con la mano izquierda me limpiaba el rostro de lágrimas. No sabía si eran rezagadas, o producto del ataque de risa que me invadió.

    — Nah, voy a rechazar la oferta. Ronco mucho mientras duermo, y también lanzo patadas y demás. No sé que tan separadas tendrían que estar las camas para no molestarla.— respondí, todavía mirando a Liza.

    Todo era mentira, obviamente (bueno, tal vez excepto las patadas; sucedía a veces), pero había visto como ambas estaban abrazadas, esperando en la nieve. Y al parecer, Liza había ido con ella para compartir habitación. Habría sido por algo, ¿no? Además, no pensaba compartir habitación con nadie. Era Nochebuena, después de todo. Iba a pasar toda la noche despierto.

    Tenía que ver a Santa.

    Sin embargo, todavía tenía muchas otras cosas que hacer. Me incorporé con algo de dificultad, y cargué a Liza como si fuera un bebé, una niña pequeña que se hubiera dormido en mis brazos. Atravesé el umbral junto al resto de los chicos, y a pesar de que tenía muchas ganas de detenerme a saludar, me dirigí directamente hacia las escaleras. Subí hasta los cuartos y deduje el cuarto de Liza por el equipaje. Entré al mismo, y la dejé suavemente en la cama. Le saqué las zapatillas y las medias, y la cubrí con las sábanas.

    Tuve que hacer un esfuerzo enorme para despegarme de su lado y dejar de mirar su rostro. Parecía atraerme como un imán. Antes de salir de allí, le moví un mechón de cabello detrás de la oreja y le di otro beso en la frente. Obviamente para controlar la temperatura. Había pasado mucho tiempo afuera, puede que se hubiera resfriado o engripado. Me detuve en el umbral de la puerta, lo pensé mejor dos veces, me di media vuelta, y volví a estamparle otro más, en la mejilla. Este si era de despedida.

    Hecho eso, bajé a la planta baja, fui hacia el botiquín, saqué aguja, hilo y vendas, y me fui hacia el baño, dándoles un escueto saludo al resto. Seguía teniendo tres hermosos y rojos cortes en el pecho, después de todo. Cerré la puerta, para evitar que algún fisgón se impresionara, y estuve a punto de comenzar la tarea. Me detuve, salí del baño, tomé la botella de vodka, después de que los que quisieran se sirvieran, sonreí en agradecimiento, y me volví a meter al cuarto, para meterme en mi tarea. No iba a coserme una herida sin alcohol.

    ****

    Salí después de quince minutos de pura faena, haciendo muecas de asco. Había tenido que morder un jabón para no gritar, y justo después de terminar todo se me había ocurrido la idea de usar en cambio una toalla. Bueno, iba a tener un sabor horrible en la boca. Intenté un par de buches de vodka, pero también sabía horrible. Con el brazo en cabestrillo y el pecho vendado, todavía con el torso desnudo porque se había roto la única remera que había traído, y una sonrisa radiante en el rostro, me dirigí hacia la cocina.

    — Bueno, les prometí budines marmolados, así que vamos a empezar con eso. No sé si voy a llegar con el tiempo para que los comamos ahora, puede que queden para el desayuno de mañana.— anuncié para todos, mientras intentaba ponerme el delantal con un solo brazo.— Y también hay que empezar a hacer la cena, ¿ya vieron lo tarde que es? Mi estómago está hecho un agujero negro.

    >> Ustedes solo díganme lo que quieran, aunque cualquier cosa salada va a ser imposible para mí. Ah, y les prometo un ambiente libre de cuchillos voladores.

    Dicho y hecho, liberé a Florencio una vez más, para que me ayudase. Tenía un brazo menos, lo iba a suplantar con otros cuatro.
     
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    Zireael

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    ¿Pedir permiso para salir y hacer imprudencias? Pues casi debería, por muy broma que fuese, porque luego de todo lo que había pasado allí afuera, de que habían herido a Nikolah y todo lo demás, me iba a cagar en la vida entera del próximo que decidiera poner un pie fuera de la cabaña porque iba a preguntarme si era simplemente estúpido a secas.

    Iba a reclamarle, decirle que se dejara de tonterías porque de verdad hubiese sufrido como un jodido si se perdían en el bosque, cuando el castaño se libró de mi agarre y me envolvió en un abrazo, a pesar de que seguía cargando a Yukio como saco de patatas, que me lanzó la sangre al rostro. Le correspondí con el brazo libre, quizás con más fuerza de la planeada, y de nuevo sentí aquel deseo de largarme a llorar como un mocoso, a lágrima viva, pero no podía robarle eso a los demás. Si había gente con derecho a llorar ahora, no era yo, pero aún así sorbí por la nariz sin darme cuenta realmente.

    Cuando me dejó ir sentí el frío en el cuerpo, a través de la camisa, colándose sin piedad alguna, pero algo de la calidez regresó cuando se nos colgó al cuello y nos arrastró consigo. Se detuvo a hablarle a Mimi, que contra todo pronóstico ya no parecía tan cerrada a nosotros.

    Me había visto, ¿no? En mi arrebato, regañando a los otros idiotas por haber salido.

    No éramos diferentes.

    Ambos queríamos proteger a nuestra familia.

    No creí que la chica aceptara la oferta del alcohol, pero al parecer estaba dispuesta a sumarse al asunto y mira, luego de haber estado al borde la muerte hasta a mí se me antojaba un maldito trago, era lo menos que merecía luego de esa carrera. Dejé que Nikolah se llevara la botella, ya me serviría otra cosa que no fuese el vodka.
    No mucho después dejé a Yukio en el suelo de nuevo, murmurando un suave "Lo siento" por haberlo levantado así nada más.

    —Aleck, ¿se puede saber por qué tienes una serie de botellas que parecen de centenario radicado en Pueblo Sereno? Hombre, ni mis tíos tienen esta reserva... —Me puse a leer la etiqueta del whisky, para colocarlo sobre la mesa luego de haberme servido un trago.

    La esfera de Nyx se sacudió, de forma que la tomé y la accioné, logrando liberar a la Thievul sin problemas ahora que estábamos dentro de la casa. Se puso a olisquear a Aleck y Gen, como hacía siempre, pero antes de que me diese cuenta se había acercado a Mimi para hacer lo mismo y pronto frotó su cabeza contra las piernas de la rubia y buscó el tacto de su mano.

    —Lo siento es... confianzuda —Le dije a la chica luego de bajarme una parte del whisky. El calor del alcohol en la garganta se me esparció gradualmente al cuerpo, jodidamente frío incluso allí con la calefacción—. Si te molesta me dices.

    Me iba a ofrecer a ayudarle a Nikolah, pero bueno había sacado cuatro brazos extra, a mí me parecía ayuda más que suficiente y además, Arceus, estaba jodidamente muerto. Necesitaba sentarme al menos.
     
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    Nekita

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    Realmente no había podido hacer mucho más que intentar cumplir lo que le decían, tratar de seguir avanzando con Nikolah con cuidado, no apresurar su paso cuando sintió que se detuvo, dejarlo ir con Liza, tratar con todas sus fuerzas no preguntarse qué había pasado con ella y Mimi para que las hubiera podido ver desde lejos y apenas al acercarse pudiera ser mas notorio todo lo que había pasado y tratar de concentrarse en otra clase de cosas, seguir de largo si eso era posible.

    Como tratar de centrarse en aquel regaño que estaba dando Cayden a sus amigos que no habían podido llegar muy lejos por aquel "pequeño protector" de la cabaña, que al parecer ya había querido hacer su trabajo.

    O centrarse en lavar la chaqueta de Cayden por las manchas que tenía de la herida de Nikolah, sí, podía hacer eso. La dobló ligeramente y la colgó de su brazo antes de adentrarse a la cabaña y ver lo que todos los demás estaban haciendo, para terminar yendo a la cocina como primera parada.

    —Preferiría que descansaras Nikolah, a diferencia de los demás, tu pasaste más tiempo fuera y estas herido, la comida realmente puede esperar... —comentó tranquilo, sentía que podía tomar algo que ya estuviera hecho o algo similar para no esforzarse demás como si nada hubiese pasado —, pero como dudo que vayas a escucharme, por favor, ten cuidado en la cocina, ¿si? No necesitas otro corte encima, si vas a cortar, coloca tus dedos de manera segura, no cortes rápido, no lances nada... —Se dirigió al cajón donde había guardado todo lo potencialmente peligroso —, si necesitas algo, esta aquí, pero todo con precaución.

    Le dio una pequeña sonrisa, estaba nervioso en realidad de imaginarlo de nuevo en la cocina pero tampoco podía impedirle cosas. Salió de la cocina entonces y su segunda parada fue Cayden, dejando su bufanda sobre su hombro manteniendo aquella sonrisa que le había dedicado a Nikolah.

    —Compensación por la bufanda que perdiste allí fuera en nuestra huida, voy a ir a poner a lavar tu chaqueta para que puedas estar abrigado luego, no tomen demasiado~

    Y así, por fin se fue a buscar algún área en la cabaña donde pudiera cumplir aquella misión autoimpuesta.
     
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    Rider

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    Por fin estábamos todos de vuelta en la cabaña, todos y cada uno de nosotros, quizás era idea mía, pero al ver a todos dentro del lugar, la cabaña arreglada con tantos adornos, la leña aun ardiendo en la chimenea, se sentía por fin cómo un lugar cálido, un hogar. Niko entró con Liza en su brazos, al parecer se había quedado dormida; aun con las heridas en su cuerpo, parecía que la podía cargar sin problemas, la llevó escaleras arriba y presumiblemente la dejó en una de las habitaciones, todo se sentía finalmente en paz.

    Sacudí la nieve de mi cabello y mis hombros, mientras lo hacía me percaté de que el gorro de liza aun seguía en mi mano, no lo había soltado desde que salí de la cocina, solté una breve risa nasal y decidí doblarlo un poco y guardarlo en uno de los bolsillos interiores de mi chaqueta.

    Un voz repentina desvía mi atención se trataba de Mimi, quien a su vez sacudía toda la nieve que le había caído encima y había tomado una de la botellas de cristal, leyéndola con cuidado.

    — ¡Así es! —Respondí entusiasta.— ¡Directamente importado desde la lejana Sinnoh! No es común encontrarlo por Gérie, se necesita pedirlo importado.— Una genuina reacción de sorpresa, de todos los presentes, no pensé que ella sería la primera en probarlo ¿Era a caso un milagro navideño?

    Sonreí ampliamente, incluso se podía percibir un brillo en mis ojos, no era por inducir a un grupo de adolescentes al mundo del vicio, si no porqué, este podría ser el primer paso para que le agradáramos a Mimi, que al final de cuentas, era parte de mi naturaleza, tratar de ser amigable y agradarle a cuantos pudiera; no siempre lo lograba pero parecía que hoy sería distinto.

    — ¡Por supuesto que sí! Por con cuidado ¿De acuerdo? —Mencioné mientras tomaba uno de los vasos y servía algo del Vodka recién destapado con un poco de hielo.— Esto es un Vodka destilado y filtrado, su sabor es mucho más suave y puro que otros, pero no deja de ser Vodka después de todo; el sabor puede resultar un poco intrusivo.

    >>Así que si el sabor te resulta un poco fuerte, podemos probar agregarle un poco de agua mineral o jugo; aunque tengo fe en que te gustara, en cierta manera, creo que el Vodka es el ideal para ti. —Solté una pequeña sonrisa honesta, cómo la de un niño despreocupado. Claro, un niño con una botella de licor de graduación del 40%.

    Repentinamente tras servir el vaso de la rubia, veo cómo Niko baja a toda velocidad sólo par tomar la botella de Vodka y llevársela consigo al baño.

    No sabía que bebieran ahí...Cosa de Galeia seguramente.

    Me encogí de hombros ante tal acto, había sido un poco cómico la verdad. Reintegrándome después de eso, extendí el vaso a Mimi con mucha delicadeza. — ¡Oh, cierto! Si ninguno de los licores termina por convencerte, la oferta del té sigue abierta.

    Entonces escuché como Cay me cuestionaba acerca de mi peculiar compendio de licores varios, riendo algo apenado por lo evidente, era extraño que un joven tuviera un justo tan selectivo para algo como el alcohol.

    —Bueno...yo...Si te dijera que en secretos soy un anciano jubilado que radica en Pueblo Sereno ¿Me creerías? —El pelirrojo negó con la cabeza, recalcando que ni siquiera sus tíos mayores tenían reservas como esas.

    —¡Esta bien, esta bien! Verán, mi abuelo era dueño de una pequeña fabrica de whisky en Ciudad Entrerrios, lo íbamos a visitar cuando yo era niño; pero no sólo era fabricante, también era coleccionista y catador, el me pegó un poco de este gusto por licores premiados y de alta calidad. Podía escucharlo platicar por horas sobre la preparación, sobre los matices de sabor y la calidad de cada trago; conforme fui creciendo decidí empezar mi propia carrera cómo consumidor y coleccionista, pero de manera más discreta.

    Tras aquella larga explicación, me acerqué a la mesa para volver a tomar mi vaso, sirviendo un poco más del Whisky e invitando a Cay a que probara un poco de la variedad que tenía. — ¡Eh, no te preocupes! Aun tengo otra botella de "Monte Corona" por si lo quieres probar.
     
    Última edición: 30 Noviembre 2020
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    Yugen

    Yugen D e p r e s s e d | m e s s

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    De Sinnoh ¿huh? Le tenía una gran cariño a mi región natal incluso si nada de lo que tuviese allí me hacía sentir la necesidad de regresar. Ni siquiera Miria. Mi media hermana, la hija de mi padre y esa asquerosa arpía aprovechada y oportunista. Había intentando mi relación mientras me encontraba en la región... ¿pero cómo demonios se mejoraba la relación con una niña de cuatro años a la que simplemente me rehusaba a ver como parte de mí?

    Observé el líquido trasparente verterse en el vaso. Tenía un aroma... difícil de definir. Había elegido el vodka sencillamente porque su nombre me recordaba a mi región. ¿Pero había sido la decisión acertada? ¿Era lo correcto?

    ¿El ideal para mí?

    —¿Ah? ¿Qué insinúas novato?—cuestioné y el roce del pelaje del Thievul de Cayden me arrancó una risa baja. Descendí la mano y la acaricié con la palma de la mano. Confianzuda... totalmente ajena a su entrenador—. Esto no es nada para mí.

    Eso dije y sin pensarlo le di un trago brusco, casi me bajé la mitad del vaso de una sola vez. Fue un impulso motivado por ese estúpido orgullo, el sentimiento de inexperiencia. Odiaba sentirme vulnerable y aquella situación totalmente ajena para mí se me escapaba entre los dedos como el agua. Me gustaba tener el control de las cosas, saber que pisaba terreno seguro. Era una princesita después de todo.

    Por eso era también altamente susceptible a las provocaciones.

    Fue un error.


    El sabor fuerte me quemó la garganta y contraje el gesto con los ojos fuertemente cerrados en una muesca de genuino desagrado. ¡Por el amor de Arceus! ¡Menudo asco! Tosí bruscamente, asqueada, ahogada, y con los ojos húmedos me cubrí los labios con el dorso de la mano. ¿Qué demonios me había dado este idiota sonriente?

    Fulminé a Aleck con ojos llorosos, vibrantes, como si él fuese el culpable del horrendo sabor del vodka.

    >>¡Ew! ¡Esto sabe a rayos! ¡Ni comer en un lugar de mala muerte como la Tasca del Lochie Borracho sería tan repugnante!—le espeté. Pero el calor me había llenado las mejillas, el cuerpo de súbito y debía tener una aspecto ciertamente lamentable. Mi voz titubeó a penas a consecuencia de los nervios y tomando el vaso lo extendí nuevamente en su dirección. A la mierda. Sabía horrible, pero si era la única manera de bajar de una maldita vez mis murallas... Carraspeé para aclarar mi garganta rasposa y me terminé el trago sin pensarlo, sin detenerme a sentir el sabor del alcohol en el paladar. Desvié la mirada—. C-como sea. Sírveme otro.
     
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    Aleck Graham

    Iba a ser una buena noche después de todo, la gente comenzaba a sentirse en mayor confianza y Niko iba a preparar unos cuantos bocadillos...Sin camisa, con vendas y unas cuantas heridas; cuando me ponía a pensarlo tampoco sonaba muy higiénico, ¿Pero quien era yo para juzgar?

    Tras ver a Nyx me alegré mucho, toda una Thievul, pero igual de juguetona que siempre, se acercó a Mimi sin ninguna pena, tenía talento para relacionarse con desconocidos después de todo, justo cómo aquel día que conocí a Cay y a Gen. Me distraje tanto por tan linda escena que no me percaté de lo que estaba ocurriendo, para cuando miré de reojo la rubia casi se había tomado casi la mitad de su bebida en un solo trago.

    —Oye espera quizás debas...— Expresé las palabras muy tarde, la chica ye se encontraba tosiendo y con los ojos un poco llorosos por el fuerte sabor del Vodka. —Tranquila, el vodka es ciertamente de un sabor abrasivo, sobre todo para las personas que no beben. Ten déjame acercarte una...—Interrumpí al ver que la chica terminar toda su bebida en un parpadeo.—

    Mi cara de asombro y preocupación era difícil de ocultar, para alguien que parecía repugnarle el sabor de primeras. Mayor fue mi reacción al escuchar que quería otro.

    — ¿O-otro? ¿Estas segura? No tienes porqué...Espera, creo que tengo una idea.— Tomé con algo de prisa el vaso de Mimi, rosando su mano con mis guantes sin darme cuenta. Le serví un poco más de hielo y me quedé mirando al vaso un segundos, pensando.

    — ¡Ya lo tengo! —Me dirigí a mi maleta en donde tenía la segunda botella de Vodka, porqué la verdad, no me daban muchas ganas de usar la primera después de que se la llevaran al baño. Tomé una de las sodas sabor lima/limon y vertí un poco sobre los hielos seguido de un poco de alcohol y lo agité un poco, pero sentía que aun le faltaba algo. Miré nuevamente hacía la rubia. —Regreso en un segundo, si tienes mucha prisa por beber, puedes tomar un poco del whisky en mi vaso, pero eso sí, es un sabor bastante más intenso.— Reí un poco mientras avanzaba con algo de prisa hacia la cocina.

    Me encontré con Niko, que pesé a estar herido se sentía bastante mejor, se había ya preparado a cocinar y nos había preguntado a todos sobre que nos apetecería cenar.

    — ¡Sorpréndenos! — Le respondí alegre, si tenía la confianza para cocinar, debía ser porqué era bastante bueno. — Eso sí, te lo advierto, si vuelves a salir de la cabaña te seguiré y me pegaré a ti cómo las manchas a la ropa ¿Eh? — Le di un leve golpe en su hombro, con mucho cuidado de no lastimarlo más de lo que ya estaba y me dispuse a tomar unas cuantas hojas de menta de las bolsas de té y unas rodajas de limón.

    Regresé a la sala con todos, coloqué una rodaja de limón en el borde del vaso, así como unas cuantas hojitas de menta sobre la superficie de la bebida.

    — ¡Listo! ¡Fantasía de Limón! No es su nombre oficial, pero a mi me gusta llamarla así — Sonreí orgullo por ese pequeña obra de arte que había logrado realizar en tiempo récord, tomé nuevamente el vaso y lo extendí hacía Mimi —Prueba éste, quizás el sabor te agrade un poco más, el azúcar de la soda ayuda a disolver el sabor del vodka y el limón ayuda a corregir la dulzura, la menta sólo es para que se sienta un poco más fresco en cada trago.

    >> Puedes beberlo rápido o lento, pero con moderación ¿Eh? —Sonreí una ultima vez a la chica, antes de que probara el trago preparado, mientras yo bebía de mi propio vaso, expectante, para luego girarme hacía Cayden.

    —¿Tú que dices Cay? ¿Quieres averiguar si esto sabe a "Lochie borracho"? — Le extendí la botella al pelirrojo, planteándome si quizás era una mala influencia...¡Nah! ¡Es navidad!
     
    Última edición: 26 Noviembre 2020
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    Yugen

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    Mimi Honda

    Me preguntaba cómo era posible que algo tan aparentemente popular y solicitado en cualquier fiesta tuviera un sabor tan detestable. Prefería meterme la suela del zapato en la boca.

    Fruncí el ceño y volví a toser.

    Pero lo estaba intentando. Si mi orgullo no me permitía ser simpática y sincera, lo patearía y arrojaría por la ventana hasta que mi carácter hosco y áspero desapareciese y no quedase más que honestidad. Era un tanto cobarde si me paraba a pensarlo. Desesperado quizás.

    Aleck me quitó el vaso con cuidado y se marchó a la cocina. Yo le dirigí una breve mirada de soslayo a Cayden preguntándome que estaría pensando de todo eso. Él bebía su vaso sin aparentes problemas. ¿Era algo usual en Gérie la facilidad para tomar bebidas alcohólicas? Había escuchado de pasada la historia de Aleck y la... ¿destilería de su abuelo? Realmente no estaba prestando mucha atención. Solté un suspiro pesado y me llevé la mano al puente de la nariz.

    No escuchar quizás no era la mejor manera de empezar una relación con buen pie.

    Llevé mis dedos al cierre del anorak y lo bajé sin complicaciones.

    Ah... de verdad empezaba a sentir calor. Era opresivo y nacía desde el fondo de mi cuerpo extendiéndose por el resto de mi anatomía hasta acabar en mis dedos. Era extraño. Pero no podía decir que desagradable.

    Cuando Aleck regresó lo hizo con el vaso de antes, con sus cubitos de hielo y soda de limón burbujeante. El toque de la rodaja de limón y las hojas de menta parecía más un añadido estético que algo que mejorase su sabor. Pero era un cambio considerable. Había pasado de parecer el vaso de licor de un leñador estepario a algo un poco más sofisticado.

    Algo que incluso yo podría tomar.

    Lo acerqué con cierta cautela a mi rostro y lo olí. El aroma del licor había sido ahogado bajo el frescor del limón y las burbujas de la soda. La menta resultaba refrescante.

    Di un sorbo cuidadoso.

    —Hm.

    El sabor seguía siendo fuerte pero lograba pasar algo más disimulado. Intenso, fresco y novedoso.

    Quizás si era ideal para mí.

    Abrí los ojos.

    —Pero si se puede beber—comenté con fingida sorpresa y le saqué la lengua con cierto tono burlón. Empezaba a sentirme algo mareada de modo que apoyé mi torso en la mesa—. Nada mal, novato. ¿Todo se te da tan bien como preparar bebidas? Ya sabes. Por el...—hice un gesto con el vaso— té.

    ¿Que lo hiciera con moderación?

    No estaba ahí para eso. Había soportado mucha tensión.
     
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    Zireael

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    Cayden Dunn

    Estaba un poco desconectado todavía, tratando de ponerle orden al desastre emocional que tenía encima, cuando sentí que me dejaban algo en el hombro, cuando busqué con la vista di con Danta y la bufanda que me estaba dejando, la suya.

    —Gracias —dije casi en un murmuro, sin saber realmente qué más hacer, y le regresé una sonrisa algo tímida. No fue hasta que lo vi alejarse que reaccioné—. ¡Espera, no te preocupes, déjala por ahí y yo me encargo luego!

    No creía que fuese a hacerme caso, pero tan siquiera me había alcanzado el cerebro chamuscado para intentar sacarle la tarea de encima o algo así, la voz de Aleck respondiéndole a Mimi me distrajo no mucho después haciendo que me volviera hacia ellos de nuevo.

    ¿No debería advertirle que no se lo zampara de un tirón...?

    En cualquier caso luego de atender a la rubia, Aleck volcó sus respuestas a mí y solté una risa floja mientras negaba con la cabeza ante eso de ser un anciano jubilado en Sereno. Pero vaya vaya, Don Sorpresas tenía un abuelo de lo más interesante al parecer, que lo había impulsado a seguir un camino parecido aunque cabía recordar que era un chico de diecisiete años con paladar de gériense cuarentón.

    Di otro trago al whisky entonces, luego de quitarme los guantes que no me había dado cuenta tenía puestos todavía. Con el rabillo del ojo vi que Mimi acariciaba a Nyx, que cerró los ojos al recibir su tacto como esperaba, luego se sentó a su lado mirándome como si me dijera "Eh, mira hice una nueva amiga" y me limité a sonreírle.
    Luego vi el movimiento de la rubia.

    —¡Mimi, no te lo bajes de una! —Nyx, a su lado todavía, se sobresaltó.

    Tarde. Ya estaba tosiendo, con los ojos llorosos y los gestos comprimidos, casi como un espejo hice lo mismo porque recordé la primera vez que me habían dado a probar alcohol de pura tontería, había sido el Año Nuevo antepasado, era bien lerdo, y a mi tío el simpático se le ocurrió ofrecerme un trago de vodka cuando notó que lo estaba mirando mientras se lo servía. Me había quemado la garganta como un campeón esa vez, por tonto.
    En cualquier caso se bajó el resto sin más, porque ya una vez cagado el dedo cagada la mano supongo y pidió otro. Alcé las cejas al oírla, pero bueno sabía que no tenía caso decirle que se sosegara un poco.

    Aleck me habló de nuevo.

    —Venga, pásalo, de por sí no celebré mis dieciocho como Arceus manda y después de salir de ese maldito bosque es lo menos que merezco. —Me bajé lo que quedaba de whisky, tomé la botella que me alcanzó Aleck y me serví en el mismo vaso más o menos por la misma lógica de Mimi: cagado el dedo cagada la mano. Eso sí, no me lo iba a bajar al tirón, di un trago más bien pequeño apenas para probarlo—. No sería buen gériense si arrugo la cara, ¿o sí?

    No se supone que revolviera licores de esa manera, pero mira no podía importarme menos, igual tampoco me iba a bajar todas las botellas. El primer trago lo di así, pero la verdad no era muy dado a bajarme el vodka sin nada, así que busqué uno de los jugos que había en la mesa de por sí y vertí algo en el vaso.


    iba a esperar a Giga pero mi anxious ass no pudo (?
     
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    Gigavehl

    Gigavehl Equipo administrativo

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    Givan Velren
    No te preocupes por estar de intensa, Mel. Tenía que estar libre en la PC por una buena razón (?
    Así que sin problema uwu/
    Mientras comenzaba a avanzar, escuché unos pasos apresurados, me detuve en seco y volteé con rostro neutro, era Aleck, con extraña expresión alegre y sonriente, parecía decidido a entrar al bosque conmigo, chasqueé la lengua, no era lo mejor, lo que menos quería era joder más la situación, sin en cambio, su sonrisa siempre me carcomía.
    Arceus...

    —Solo iremos a tantear el terreno, y de ahí tener un plan de acción, nadie esta moviendo un pelo y algunos están desmoronándose, si ellos no actúan lo haremos nosotros aunque no quieran—. Dije, bastante serio y firme para retomar mi marcha, mientras lo hacía, otra punzada me asoló, maldita sea, nuevamente recordando mi solitaria infancia... ¿Qué me pasaba? ¿Porqué desde que llegué he estado sintiéndome tan extraño y he estado actuando de la misma manera? ¿Porqué este sitio es tan nostálgico para mí?
    Cuando alcé la mirada, la luna brillaba con extraña fuerza y al volver mi vista al frente, pude ver un brillo azul, a lo lejos, entre las ramas, hojas y troncos, sin en cambio, no pude ver nada cuando, sin previo aviso, Yukio nos alcanzó y saltaba y pataleaba molesto, creando una barrera para impedir nuestro avance.
    Yo sólo chasqueé la lengua, por lo que al final me acerqué sin miedo y lo cargué, aunque sin pasar por alto la tremenda barrera que había creado para ser un Snorunt.
    —Solo quiero ver un poco esto, no planeo siquiera adentrarme demasiado—. Dije con calma pero serio, cuando me dí cuenta, los chicos habían vuelto, no evité musitar sorprendido, empezando al fin a aliviarme, alivio que poco duró ya que para colmo Cayden me agarró, ni me dí cuenta en qué momento solté a Yukio y me estaba sermoneando, cuando me soltó y empezó a empujarme, le quité las manos encima mio, mirándole molesto.

    >>Nadie estaba moviendo ni un hilo... ¿Crees que me iba a quedar con los brazos cruzados? Antes muerto que tener la conciencia cargada por nunca haberme movido de la cabaña.—le dije, angustiado y sintiendo como mi voz flaqueó en el último momento, mientras apartaba la mirada.
    >>Me alegro que estén bien, en serio, hermano—. Añadí, Arceus, estaba del asco yo también, comprendía su accionar y era lógico que era una estupidez lo que hacía, pero la presión era lo que ya me estaba carcomiendo.

    Al final suspiré de forma pesada, y sin decir nada hundí mis manos en mi pantalón y caminé con calma hacia la cabaña.
    Miré a Mimi y a Liza, para poco después de la nada llegase Nikolah y fuese encima de ella a abrazarla y consolarla.

    Me alegró ver que por lo menos al fin la pobre recibía una buena noticia, no me quería imaginar ya el cómo se sentiría, volví a soltar otro suspiro, ya un poco más relajado mientras me acomodaba mi rompa de nuevo y, no pasé por alto que Nikolah tenia un garrazo brutal en su cuerpo.
    ¿Se habrá topado al monstruo del lago? No, estaría muerto. Debió pasar algo gordo ahí...
    Y seguramente como era de esperarse, no iba a quedar ahí.

    Ingresé a la cabaña antes que todos y volví a sentir el calor, solamente fui a sentarme en el sofá, dejándome caer de forma pesada y frustrada, primero lo de la Pokéball y ahora esto, volvía a sentirme inútil.
    Génesis me miro preocupado y no tardó en sentarse a mi lado, abrazándome para darme algo más de calor, pese que la gran parte de su cuerpo era de acero, yo solo me acurruqué con él y comencé a dormitar, no tardé en escuchar como el resto de holders ingresaban y no pude prestar atención a lo que decían, ni me interesaba, era clásico de mí, tenía que estar en mi burbuja un rato para reponerme, como si la misma fuese regeneradora para mí.

    En algún momento me quedé dormido, cuando desperté, resultó solo en una siesta porque no mucho había cambiado.
    Nikolah ya había sido tratado, me sorprendió ver a Mimi beber, y al final hasta Nyx estaba presente.

    Cuando me di cuenta, hasta Yukio estaba en mis piernas, durmiendo.
    Suspiré un momento y acaricié la cabeza del pequeño que hasta en ese momento caí en cuenta que estaba fungiendo como guardián... ¿Y eso porqué? Sigo teniendo el contexto incompleto, y encima me regañan, claro, que justo.
    Estaba dormido, pero sabía que tenía un ojo cerrado y el otro abierto, hablando simbólicamente, pobre, empezaba a notar que no le estaban tomando en serio... ¿Es que no han aprendido que las apariencias, cualquiera, pueden engañar? Tomé un momento su colgante entre mis dedos, era bastante curioso y de hecho, me recordaba mucho a una flor de cristal.
    Me quedé así unos momentos hasta que lo dejé y me quedé así un rato, hasta que en un momento dado, saqué de mis bolsillos mi instrumento al fin... Mi flauta.

    Mire a la misma, era plateada en su totalidad, un poco pesada, y en ella estaba dibujada un extraño símbolo, uno que mi tutor me decía que tenía que ver con otra región y que mis padres biológicos le habían dejado, de hecho, me contó que me hallaron con todo y flauta allí, así que intuyo que mi gusto por tocar la flauta era heredada por mi madre o padre, no lo sé. Ni yo ni mi tutor tenían gran información, es, digamos, lo único que, tal vez, me podía hacer sentirme estar con ellos, en especial hoy, sin siquiera saber cómo son o qué clase de personas eran.

    Y nuevamente, esa punzada.

    Dejé salir algo de aire, un poco dolido y soltando una lágrima por el costado derecho, mientras me relamía los labios y me pegué el instrumento, empezando a tocar sin previo aviso ni permiso de nadie...


    Estaba entre Lugia' Song o esta, inclusive con Song of Healing pero, oh vamos. El rol no está completo sin una canción de Kingdom Hearts (?)
    P.D: Busqué en solo flauta pero todos por alguna razón son kk

    Así, me dejé llevar por la melodía que siempre me llegaba inconscientemente en la mente, siempre. No lo aprendí de ningún lado, nunca vi una partitura similar ni nada... solo... nacía en momentos especiales, y este, era uno de ellos.
    Si alguien me hablaba o inclusive me tocaba, al menos de forma suave, no podría ponerle atención, una vez me ponía a tocar, me ensimismaba tanto en mi accionar que me hundía en el mundo musical de mi cabeza, y así me mantendría hasta que finalizara.
    Mientras tocaba, no evité recordar cómo parte, o bueno, gran parte de mi infancia de hecho, me la pasé estudiando música, partituras, por alguna razón si quería tocar cualquier otro instrumento daba asco, pero la flauta me salía de forma natural, no importaba que tan complejo o sencillo fuese. Pero esta canción, siempre salió naturalmente, y siempre de forma improvisada, pues si quería escribirla, nunca volvía a salir, como si debiese ser personal, siempre...

    Como si tuviese un toque místico la misma.

    Solo esperaba no molestar a nadie, pero este era mi mayor peso para calmarme, y con suerte, hasta les ambientaría un poco la situación, al menos para distraerse.
     
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    Zireael

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    Cayden Dunn

    Gen había hecho algo que parecía más digno de mí, había llegado, se había sentado en el sillón y finalmente seguro terminó muerto en compañía de Génesis. Se había encerrado y retraído, le di su espacio, obviamente, y me distraje con Aleck y Mimi hasta ese momento, en que me llegó el sonido de la flauta. Lo escuché en silencio, con el vaso en la mano, y no fue hasta que creí que estaba por terminar que me levanté y caminé hacia donde estaba el menor de nosotros tres.

    Noté que Nyx hizo el ademán de seguirme, pero negué con la cabeza, conociéndola.

    —Puedes quedarte con Mimi si quieres.

    Me hizo caso, volviendo a sentarse junto a la rubia y aunque no buscó su tacto directamente le dejó ir algo de su peso encima.

    Yo me dejé caer junto a Gen, hasta que finalmente terminó fue que le hablé, luego de haberme bajado una parte del vodka con jugo mientras escuchaba la melodía.
    Tomé la bufanda de Dante que llevaba todavía en el hombro y me la dejé sobre el regazo.

    —Antes no te traté bien, lo sé. Perdóname —empecé sin alzar la voz, ya se me había bajado el mal genio y el miedo—. No estabas cuando pasó todo así que asumo que Aleck o alguien te hizo un resumen demasiado resumido.

    Tomé aire con algo de fuerza, le dio otro trago a la bebida y clavé la vista en la chimenea artificial.

    —Los motivos ahora no interesan, pero Nikolah salió pitando en algún momento y lo seguí afuera junto a Aleck, hablamos con él, quería un momento a solas... Y yo se lo cedí. Se lo cedí porque aprecio mi soledad y creo que todos aprecian la suya, que es necesaria para calmar los humos, así que lo dejé y traje a Aleck conmigo de regreso, confiando en las palabras de Niko de que volvería pronto. —Le estaba hablando, sí, pero estaba siendo tan evitativo con la vista como de costumbre o incluso más—. Mimi se molestó conmigo por dejarlo, salió también a pesar de que descubrimos que no podemos sacar a nuestros pokémon de la cabaña. Ya había perdido a Nikolah, ya lo había dejado solo, y aunque Mimi estaba hasta los ovarios de mi existencia... Fui a buscarla junto a otro de los chicos de Galeia, Dante. No podía quedarme aquí y decirles a estos chicos que había dejado solos a dos de sus amigos, no podía porque si hubiese sido uno de ustedes... Habría deseado que alguien los buscara.

    Los intermedios no contaban, eran demasiadas mierdas que decir y no sabía cómo ordenarlas demasiado bien.

    —Dante y yo fuimos con un grupo de nómadas no tan nómadas que también buscaban a uno de los suyos y con los que topamos mientras buscábamos a Nikolah, Mimi regresó aquí para decirles la situación. Olvidé pedirle que hablara con ustedes directamente, que les dijera que estaría bien y volvería. —Hice otra pausa algo más larga, mirando ahora el contenido de mi vaso—. El bosque se volvió en nuestra contra. No preguntes nada, no tengo respuestas para ti, lo siento. A lo que quiero llegar es que traté de mantenerlos en la cabaña a ustedes dos, evitarles salir, porque no quería perder a nadie más.

    Ya tenía bastante culpa encima para sumar otra dos causas.

    —Y cuando por fin logramos salir y los vi allí, camino al bosque luego mis intentos por mantenerlos seguros y al margen, luego de todo lo que pasó allí dentro del bosque, de topar con Nikolah herido, sentí el miedo más abrumador de mi vida revuelto con furia. —Me atreví a mirarlo entonces—. Si hubieran dado un solo paso antes de topar con nosotros habría podido perderlos. La sola idea me destrozó en segundos.

    Solté una risa floja, bastante sin gracia y casi vacía. Era irónico que de los tres fuese yo el que había perdido primero los estribos.
    Bebí otro poco guardando silencio por fin y regresando la vista a algún punto que no fuese el chico, pero no me levanté de mi lugar. Tampoco me precisaba regresar con Aleck y Mimi, parecían estar limando sus asperezas con ayuda de, bueno, unas copas.

    Oh shit here we go again
     
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    Gigavehl

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    Givan Velren

    Ah... Dulce melodía, siempre lograba distraerme y calmarme lo suficiente al menos para poder pensar con calma unos minutos más, si es que nada realmente explosivo se disparaba.
    Para cuando me di cuenta, alguien ya estaba a lado mío, y era Cayden, a quién miré con calma, para esas alturas obviamente mi presión y mi temor ya se habían disipado.

    El pelirrojo se disculpó, y giré un momento mi flauta para dejarlo sobre la mesa frente al sofá, con delicadeza mientras me buscaba en busca de mi pequeño trapo de seda para limpiarla.
    —Comprendo tu malestar, no te culpo—. Dije ante su disculpa, sonriendole y volviendo a tomar mi flauta cuando comenzó a relatar.

    Las piezas vitales faltantes en el rompecabezas caían y comenzaba a acomodarlos, mientras hacía eso, le miré, limpiaba la flauta con el trapo, pese que él no me quería mirar, cosa que en parte me apenó pues tampoco quería presionarle o incomodarlo, sabiendo la personalidad que poseía.
    Al final fui entendiendo el porqué Mimi estaba tan tensa, porqué estaba esas gotas de sangre y porque habían cuatro de nosotros en el bosque, y, claro, porqué Liza estaba tan presionada.
    Es comprensible su actuar, yo habría hecho lo mismo...

    Siguió hablando llegando a la parte de lo que nos dijo Mimi, y ya conectando lo del equipo de búsqueda, la Luna Azul y el Monstruo del Lago.
    Cuando se quedó en silencio, yo ya había terminado y volví a dejar la flauta para guardar el trapo en silencio y con calma, no estaba molesto ni de lejos, solo, estaba muy atento a sus palabras.

    Siguió hablando hasta que me miró, y tal y como supuse, su alteración era perfectamente entendible.
    Cayden no se levantó, solamente dió un trago mientras desviaba la mirada de mi y yo hice lo propio pero hacia la chimenea, mientras me quedaba callado pero por procesar la información y tratar de rellenar los huecos, aún faltaba algo.

    Y Nikolah era la respuesta.


    Arceus... solo presentía que esto apenas empezaba, y obviamente no era buen momento para insistir ya.

    Tome de imprevisto el hombro de Cayden, con toque amable y cálido, mientras le miraba y sonreía.
    —¿Qué puedo decir..? Eres como el hermano mayor de nosotros, sabia que me arriesgaba a que me dieras un sermón de los tuyos. Pero como dije, me atormentaba que Liza se desmoronara y Mimi fuese a consolarla, nadie más hacía nada y la presión y tensión aquí aumentaba, de igual manera quería tantear el terreno y pensar en algo. Pero hey, estás aquí, sano y salvo. Gracias por volver.—sonreí con cierto toque angustiado por el solo hecho de pensar que, por un error mío, al llegar aquí ya no podría volver a ver a Cayden.
    >>Aleck me dijo todo muy por encima, carecer de detalles y ver todo me puso muy presionado, ni siquiera sabía que no podían salir los Pokémon—reí con pena. —Eso explica muchas cosas.

    Separé mi brazo un momento de él para mirar al frente.
    —Vamos, ¿qué pasa? ¿Me vas a decir que después de tanto, el Trío de Gérie va a desmoronarse solo por un tropiezo? Prometimos estar juntos y si vamos a hacer algo, será juntos, como los genios pero retrasados que somos. ¿Ya ves? No podemos ser héroes sin que estemos los tres, Aleck haciendo su caos y yo por ahí, perdido solo por olvidarme de Génesis. Esto nos demuestra nuestro potencial para palmarla.—reí, tal vez no era un buen momento para bromear, pero si algo había de cierto, es que nos juramos estar los tres enteros pasara lo que pasara, así alguien terminase cometiendo estupideces, siempre conseguíamos solventar las cosas.

    >>Sabes que tu tienes el carácter de nosotros tres para encarar muchas cosas por nosotros, Cay. Y eso es lo que siempre admiraré de ti.
     
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  12.  
    Rider

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    Aleck Graham

    ¡El trago había sido un éxito! Me había sorprendido a mi mismo, tenía tiempo sin preparar algo similar, si a alguien primeriza en el alcohol como Mimi le había gustado, quien sabe, quizás podría dedicarme a ser un barman; algo de té, café, sodas, alcohol, las posibilidades era amplias. Sonreí contento y satisfecho, después de todo, el licor no se trata de buscar la botella con el sabor más áspero y beberla cómo agua sintiéndote el más rudo de los rudos; si no de apreciar el sabor, de disfrutar del simple momento con una vaso en la mano y compañía grata.

    Tomé nuevamente el whisky el vodka después de que el pelirrojo se sirviera lo justo y coloqué ambas botellas sobre la mesa. Me dispuse a tomar una silla y sentarme cerca de la rubia, tampoco tan cerca, que no tenía intenciones de probar mi suerte y que me fuera a decir de hasta lo que me iba a morir, aun cuando ya se le veía mucho más tranquila, incluso algo jovial, más de lo que uno podría esperar.

    — ¿A-acabas de sacarme la lengua? — Reaccioné algo confundido ante tal gesto, sólo para reír un poco después, era hasta cierto punto adorable, pero sin duda no parecía propio de Mimi. —¿Te sientes bi...¡Eh! ¿Otra vez con lo de "novato"? —Interrumpí.—Que no soy tan nuevo ¿Eh? Llevo en el circuito desde...— Me quedé pensando mientras colocaba mi puño sobre mi mentón, tratando de recordar cuanto tiempo había pasado desde que partimos de Pueblo Sereno.

    —Oigan chicos, ¿Ustedes recuerdan cuando empezamos a...?— Al girarme a ver a Cay y a Gen, vi que este ultimo traía consigo una flauta, listo para tocarla ¿La había estado cargando consigo todo este tiempo? No pude formular más preguntas, pues repentinamente todo lo que podía escuchar era esa dulce y melancólica melodía que provenía de la flauta de Gen, era preciosa, un sonido suave y pacifico, ni siquiera sabía que Gen tenía tanto talento para la flauta ¡Ni siquiera sabía que tocaba la flauta.

    Sonreí al ver que el Pelo de Fuego estaba sentado junto a él, tumbados, totalmente despreocupados, viviendo el momento; después de todo, a Gen aun le faltaba saber muchos detalles ocurridos en su ausencia y Cay le estaría contando a mayor profundidad todo lo que había pasado en el bosque, Decidí no interrumpirlos, después de todo, del equipo, ellos son precisamente el hermano menor y mayor, era una escena que no podía arruinar. Ya podría sentarme con ellos más tarde a beber un poco de Whisky en honor de la bella Gérie.

    Cuando regresé mi atención a la rubia, ésta me preguntó sobre mi aparente afición a las bebidas y si es que era que todo me solía quedar así de bien, cómo aquel té que había preparado hacía rato, todo acompañado de un simpático gesto con el vaso en su mano.

    — ¡Vaya, no esperaba recibir dos cumplidos tuyos en una mismo noche, Mimi, debo decir que me halagas — Coloqué mi mano en mi pecho en señal de orgullo, sólo para soltar una risa avergonzada después de eso.— Pero la verdad es que no, no todo en la vida se me da tan bien, y las bebidas de todos sus tipos son más un pasatiempo para mí, pero creo que la que más disfruto es el té, disfruto prepararlo, me encanta beberlo, pero sobre todo, adoro compartirlo.

    Solté una leve risa nasal al percatarme de que llevaba ya bastante rato hablando sólo de mí en varias partes de la noche, cosa a la que realmente no estaba acostumbrado; pero ante de poder decir algo más, noté como las pupilas de la chica comenzaba a dilatarse y parecía que estaba empezando a marearse un poco.

    — Oye, si es te empiezas a sentir un poco mal podemos empezar bajar el ritmo, que la noche aun es larga y falta la cena. —Coloqué mi mano sobre su hombro, sólo para cerciorarme de que no estuviera nada mal y no fuera a caer rendida sobre la mesa o algo por el estilo; sólo para retirar con prisa mi mano de su hombro, asustado de que quizás esa clase de gestos no le agradaran, o al menos no por parte de alguien que acaba de conocer.

    —¡E-en fin! Que el vodka es un licor fuerte y si no te sientes en condiciones, deberías esperar unos instantes. — Tomé apresurado mi vaso y bebí lentamente de él, procurando mirar a otro lado.
     
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  13.  
    Yugen

    Yugen D e p r e s s e d | m e s s

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    Mimi Honda

    Quizás era el ambiente repentinamente distendido, el calor que sentía en el cuerpo o el efecto del licor que se me había subido demasiado rápido a la cabeza. En cualquier caso el Anorak acabó sobre el perchero de la entrada en algún momento porque ya no lo necesitaba para opacar el frío que había sentido todo el tiempo. El interior de la cabaña era cálido y el interior de mi cuerpo se sentía igualmente cálido también.

    ¿Era el licor? ¿Era la compañía? ¿El armónico sonido de una flauta? Me recordaba a cuando Nikolah tocaba su armónica. Curioso que tuvieran ese don con la música. Yo tocaba el piano pero había perdido la pasión hacía tiempo.

    Di un nuevo sorbo a la bebida, más lento y calmado que el anterior, porque ahora al menos podía degustar el sabor cítrico de la lima y el frescor de la menta, y entonces se me escapó una risa. Y no era una de esas risas ásperas, sardónicas ni sarcásticas. Era una risa de verdad.

    Genuina.

    —Te pareces a él—le dije a Aleck, a bocajarro y sin anestesia. Generalmente no sería tan honesta. Pero eso era lo que buscaba. Y se me estaba empezando a soltar la lengua—. A Alpha. Quería que estuviera aquí ¿sabes? Compartir una navidad juntos. Estamos peleados pero él...—tensé los dedos en torno al vaso y me incorporé nuevamente en la mesa al sentir el roce del cuerpo de Nyx. Agaché la mirada y volví a acariciar su pelaje rojizo de forma distraída, con la mente claramente en otra parte— él es muy importante para mí.

    ¿Qué estaría haciendo ahora? ¿Estaría bien? Desde aquella discusión en Ciudad Aerosol no habíamos vuelto a saber nada el uno del otro. Yo me había molestado y le gritado y él había hecho más de lo mismo. Porque estaba preocupaba, porque no quería seguir haciéndole daño.

    >>Él fue una de las primeras personas que conocí a mi llegada a Galeia. Soy de Sinnoh, como el vodka—se me escapó otra risa floja y le di un nuevo trago a la bebida. El sabor del limón y el licor me burbujeó en la garganta—. Hija de Moura Honda, un empresario multimillonario. Mi padre... siempre estuvo bastante ausente en mi vida por su trabajo. Y yo crecí en una especie de burbuja dentro de mi mansión a las afueras de Ciudad Jubileo. Era mi pequeño reino particular en el que gobernaba con mano de hierro. Acostumbrada a todo tipo de lujos y caprichos, siempre vi al resto del mundo como una sarta de plebeyos ignorantes. Plebeyos—puntualicé con incredulidad—. Como si realmente formase parte de la nobleza cuando solo era una niña tonta con suerte. Qué estupidez.

    Apuré el vaso y lo dejé caer vacío sobre la mesa de un golpe seco. Ignoré las palabras de Aleck que me pedía que tuviese precaución y cuidado. Mi voz empezaba a tornarse extraña, arrastraba ligeramente las sílabas y el mundo empezaba a verse borroso.

    >>Ni siquiera sabía nada de entrenar Pokémon. Effy me dio la lección de mi vida al ganar a mi Luxio y poco después... Alpha y yo iniciamos nuestro viaje juntos. Me enseñó mucho. Estrategias, cosas que desconocía del mundo más allá de los muros de mi mansión. Su carácter honesto y torpe tenía el encanto que ninguno de mis pretendientes o amigos elitistas de mi padre tenía. Era... genuino. Un idiota de cuidado con el cerebro solo fijado en ganar combates pero... era de verdad. Fue la primera persona que no parecía hecha de plástico que conocí en mi vida. Empecé a apreciarle aunque en un principio no lo soportaba, aunque nuestra relación era caótica y yo lo trataba peor que a un trapo viejo.

    >>¡Hace poco me enteré de que le daba miedo! ¿Puedes creerlo?—dejé caer las palmas de las manos sobre la mesa—. Todo este tiempo estuvo aterrado de mí. Puedo entenderlo porque tengo un carácter horrible y soy realmente pésima regulando mis emociones. Más de una vez estallé y le golpeé pero nunca más volví a hacerlo. Traté de ser buena persona, de cuidarle, incluso cuando se hizo el héroe y capturó a Darkrai cuando solo le da pesadillas y ni siquiera puede dormir. ¡Pero él nunca, nunca, nunca, nunca, me escucha! ¡Ese idiota!

    Definitivamente se me había subido el alcohol. Estaba hablando de mi vida con un total extraño, de mis sentimientos... a pesar de que solía ser hermética y orgullosa.

    >>Aleck~—mi voz salió como una especie de murmullo quejumbroso, como el pedido caprichoso de una niña. El calor y el mareo ligero me estaba empezando a dificultar el hecho de hilvanar pensamientos y entrelazarlos con otros apropiadamente. Era un puro desastre. Al incorporarme nuevamente de la mesa me acerqué a él. Prácticamente me le eché encima sin pensarlo acorralándolo entre mi cuerpo y la mesa. Las patas de la misma chirriaron contra el suelo y yo deslicé de forma sinuosa mi índice por su torso—. ¿Tú crees que doy miedo? ¿Crees que soy aterradora? Oye... dímelo. Oye~ No lo soy o por lo menos no quiero serlo.
     
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    Zireael

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    Al final había hablado un montón, un poco como aquella vez en Villa Cruce, cuando tenía que hacerlo pues lo hacía aunque me costara. Luego de que terminara sentí la mano de Gen en mi hombro, cálida y conciliadora.

    Solté otra risa, ya no tenía el mismo tinte de la anterior eso sí, y escuché lo que me dijo en respuesta.

    Hermano mayor.

    Sermón.

    Al menos conocía la tuza con la que se rascaba, eso era algo, aunque no había actuado en función de eso como ya esperaba. De por sí lo había pensado, que por suerte no había visto todo porque me habría seguido, como el acelerado que podía ser.

    —¿Gracias por volver? Pues ni modo, ¿quién iba a cuidarlos y sermonearlos si no? —Lo último que me dijo me lanzó algo de sangre al rostro—. ¿Carácter? Yo directamente le diría mal genio...

    Estaba en eso cuando a los oídos me llegó un gruñido bajo, casi imperceptible de no ser porque lo conocía. Nyx, a pesar de que se había terminado echando bajo la mesa luego de las caricias de Mimi y seguía allí, lo había soltado de repente. Apenas una advertencia.
    Cuando volteé la vista para entender el motivo solté un pesado suspiro al ver la escena que se estaba montando Mimi con algo de vodka en el cuerpo.

    —En fin, puedes acompañarnos si quieres. No sólo hay alcohol en la mesa, hay jugo y creo que en la nevera hay unas sodas, pero bueno tampoco vamos a jugar de santurrones si quieres beber solo que no se te vaya la mano. —Me incorporé entonces, le revolví el flequillo, luego acaricié a Génesis un poco al vuelo mientras avanzaba y doblaba hacia la cocina. Me bajé el último trago del vaso a la vez que hacía eso.

    Al entrar saludé a Nikolah, abrí la nevera, saqué una de las botellas de agua mineral y después de enjuagar el vaso en el que acaba de estar bebiendo, serví parte del agua y regresé sobre mis pasos con el vaso en una mano y la botella en la otra.

    —Para la señorita —dije para Mimi mientras colocaba el vaso en la mesa y me sentaba en el lugar que había estado ocupando antes.

    Nyx alzó la cabeza del suelo unos segundos y yo no hice mucho más, ciertamente. Abrí la botella para beber uno poco, sin apartar la mirada de la escena.

    Te dijeron que con cuidado, princesa.

    Y lo único realmente aterrador es la borrachera que te estás metiendo dos tragos después.
     
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    Rider

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    Aleck Graham

    Parecía que la rubia no estaba escuchando en lo más mínimo, ni bien le volvía a mencionar sobre que quizás debería tomarse un descanso, le dio otro trago a su bebida, pero al menos había sido uno mucho más moderado y calmado que el anterior, además no había notado el geste del hombro, así que al menos era ganancia.

    Mimi entonces soltó una risa muy alegré, no cómo esas típicas risas sarcásticas que había soltado a lo largo del día, parecía que se estaba riendo de verdad, que genuinamente algo le daba gracia. Ella mencionó cómo me parecía mucho a él.

    — ¿A quien? — Pregunté, sólo para recibir una respuesta rápida por parte de la chica. Alpha. ¿Era aquel el otro chico del que hablaba Ian al principio del día? Tenía que serlo, por como hablaba de él tenía que serlo, también solté una pequeña risa nasal, al escuchar cómo era este tal Alpha, y aun que no me gustaba que me compararan con nadie, no podía negar que el parecido (al menos en la actitud) era evidente.

    Me sorprendí de que la chica empezara a contar tanto sobre ella, sobre su niñez, su padre, su hogar, sobre Alpha, yo escuchaba con intención; pero no dejaba de parecerme curioso, que se hubiera vuelto tan abierta con temas tan personales, era extremo, más para alguien cómo Mimi. Pero mientras lo hacía, yo encajaba todas la piezas en mi cabeza, al final de cuentas, nuestra actitud y personalidad son un reflejo distorsionado de lo que fue nuestra niñez, y ella no parecía ser la excepción.

    La rubia entonces le dio un ultimo trago a su bebida. Tomé su vaso y lo agite sólo para comprobarlo, ¡Se había terminado todo otra vez! Lo coloqué hasta el borde la mesa en un sitio donde no lo pudiera ver ni alcanzar, esperando que en un par de minutos se empiece a sentir un poco mejor y no pidiera más por ahora...O por el resto de la noche si era preciso.

    Volví a colocar mi mirada sobre la chica, mencionando cómo aparentemente Alpha le tenía cierto miedo a la rubia.

    Me pregunto porqué será.

    Era algo cómico, no temerle a Darkrai y sus pesadillas, pero si aun adolescente rubia, debía ser que Alpha y yo si nos parecíamos, porqué podía llegar a entenderlo. Pero para ser justo, "miedo" no era la palabra indicada para describir la sensación que era interactuar con Mimi, después de todo, aun detrás de todas esas palabras de desprecio, de esas miradas frías, detrás de esos muros que ella misma había colocado para protegerse, podía sentir que no había maldad, o al menos no intenciones severas de dañar a alguien, además, no puede temerle a alguien que aprecias o respetas.

    Le sonreí a Mimi, me sentía contento de que al menos parecía que nos empezábamos a llevar mejor, bajo circunstancias algo cuestionables, pero mejor a final de cuentas ¿No? Pero me estremecí al escucharla pronunciarla mi nombre de una manera infantil y quejumbroso, ya de por sí era raro que ella me llamara por mi nombre ¿Y en ese tono?

    ¿Acaso ya estado en un estado elevado de ebriedad? Pero sí apenas lleva 2 vasos.

    —¡AHHH!

    Y de un segundo a otro la chica se me tiró en cima, colocándome entre ella y la mesa, jugueteando con su dedo índice sobre mi torso. Me sonrojé de sobre manera al sentir el tacto de su piel con la mía, al ver cómo me ella me bombardeaba con la misma pregunta algo bromista.

    — ¿Q-qué si yo qué? — Tartamudeé mientras trataba de apartar un poco a la rubia. — ¡A-aterradora no! Pero tal vez un poco i-i-intimidante...Mimi de verdad, estas invadiendo m-mi espacio personal...Y-y-y puede que ya estés algo más mareada de la cuenta.

    Mientras aun tenía a la rubia encima, pude ver de reojo a Cay acercarse a la mesa, dejando encima una botella de agua mineral, indicando que era para Mimi, le lancé una leve mirada discreta, suplicando algo de ayuda.

    —¡N-no, no, no, no! Creo que la señorita ya ha bebido bastante. — Respondí al pelirrojo mientras daba unos leves y suaves golpecitos en el hombro de Mimi con mi palma extendida, tratando de que se quitara de encima antes de ruborizarme más.
     
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    Amane

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    Fue terminar de poner el último adorno y la burbuja de paz que habíamos creado se desvaneció como si nunca hubiese estado ahí.

    La puerta se abrió en ese instante y todos nos giramos con una expectación que no tardó en romperse. Es decir, ver a Mimi sana y salva estaba terriblemente bien pero verla sola se sintió como un golpe frío y seco de realidad. ¿Qué había pasado...?

    Seguí su movimiento con detalle y escuché su posterior relato con atención, sintiendo como la ansiedad comenzaba a escalarme por la garganta con cada palabra que escuchaba. ¿Que Nikolah se había perdido? ¿Y había dejado a Dante y el pelirrojo a solas buscándolo? ¿Y qué mierdas pasaba si ellos también se perdían?

    Tuve que cerrar los ojos y soltar el aire en un suspiro pausado, intentando controlar las emociones que comenzaban a resultarme apabullantes. Había visto a Liza salir corriendo y a Mimi detrás, lo último que necesitábamos es que yo también perdiese los estribos.

    Confiaría en Honda para que vigilase a Liza, porque sinceramente, ningún sentido tenía que fuésemos detrás para ponernos en más peligro y me dediqué a hacer lo que mejor sabía en aquellas situaciones: hacer que el resto estuviese bien. O intentarlo, al menos.

    Así pues, me dirigí hacia la cocina y saqué las galletas que Ian había metido en el horno, colocándolas sobre un plato y llevándolas al salón para dejarlas en la mesa. Al menos si planeaban beber, que tuviesen algo que llevarse al estómago. Después me hice con las cosas del mismo chico para subirlas al piso superior y dejarlas en la cama que había decidido que yo no ocuparía.

    Suspiré con pesadez dejándome caer en la mía y, como si hubiese entrado en una especie de piloto automático, comencé a sacar las cosas para dejarlas dentro del armario o dónde correspondiese. Tan metida estaba en todo ello, de hecho, que lo único que logró hacerme ver que había pasado bastante tiempo fue escuchar a alguien subiendo por las escaleras.

    Me asomé solo un poco por la puerta y juraría que la sorpresa se extendió por todo mi rostro. ¡Ese era Niko, estaba bien! Contuve el impulso de lanzarme a abrazarlo porque logré distinguir la figura de Liza en sus brazos y... bueno, ya, suficientes interrupciones habían tenido. Esperé a que el chico se fuese para salir de mi cuarto, entrando al de la chica para asegurarme que estaba bien tapada y darle un beso en la frente también antes de bajar junto al resto.

    Me llevé las manos a las caderas cuando lo hice, mirando a todos con una sonrisa radiante. No podía esconder el alivio que sentí al verlos a todos allí, sanos y salvos. ¡Ahora ya podíamos pasarlo bien! Y no más aventuras en el bosque, por favor.

    Fui a la mesa sin más y me serví un poco de vodka en el vaso, sin prestar demasiada atención a las conversaciones ajenas. Me puse lo suficiente para que fuese la cantidad de un chupito y me lo bajé de una, soltando el aire de golpe tras sentir el quemazón inicial del alcohol bajando por mi cuerpo. Dejé que el efecto de aquel trago comenzase a hacer efecto antes de poder beber más y me alejé de la mesa con una ligera sonrisa.

    Fue imposible no ver a Ian, porque era extraño que no estuviese molestando a Mimi mientras bebía y eso solo podía significar que se había quedado dormido en algún lado. Por suerte, había sido en el sofá y no... vete tú a saber que otro sitio raro que le pegaba.

    —Qué tonto...

    Me acerqué para coger una manta que había doblada un poco más allá y se la eché por encima con cuidado, asegurándome de que estuviese tapado. Y, solo después de aquello, levanté la vista con una expresión contrariada.

    El maldito muérdago que yo misma había puesto ahí.

    Ya había que ser estúpido para quedarse dormido justo debajo, ¿eh?

    Me incliné suavemente y deposité los labios sobre los suyos, en un beso superficial y terriblemente fugaz pero también lleno de cariño. Era un problemático y siempre se metía con todo el mundo, pero solo era un adolescente solitario más, ¿verdad? También él se merecía algo de amor.

    Le revolví un poco el pelo, sin pretensión de despertarlo, y me alejé de nuevo junto al resto. Fue al sentarme en la mesa junto al trío aquel que me serví otra copa, algo más llena, y volví a darle un trago con más tranquilidad, observando instantes después la escena con una sonrisa divertida. Pero bueno, Mimi, ¿qué tanto había bebido para ponerse así?

    En fin, también yo estaba comenzando a notar los efectos y giré la cabeza hacia el pelirrojo.

    >>Eh, Cayden, ¿verdad? —dije en tono suave, pero lo suficientemente alto para llamar su atención—. Lindo pelo~

    Lelouch BUENO YO HE CUMPLIDO MI PARTE DE LA APUESTA YA
     
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    Zireael

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    Con el desastre que se estaba gestando de repente, la charla con Gen y directamente el hecho de que tenía el cerebro casi derretido, la verdad es que no le puse demasiada atención a los movimientos de la otra chica de Galeia, en su defecto quizás tampoco le habría puesto demasiada atención en condiciones normales. Cuando la noté fue porque básicamente no me quedó más opción, había aparecido se había sentado a la mesa también y se volvió a servir vodka.

    A ver si terminábamos con otra borracha con dos tragos.

    Que bueno, tampoco podía hablar demasiado. Con el estómago vacío y el cansancio, ya estaba empezando a sentir una sutil pulsación de calor encima.

    Giré el rostro cuando la escuché decir mi nombre y asentí con la cabeza luego de beber algo más de agua, la cosa es que casi se me va por el camino equivocado cuando escuché el resto de sus palabras. El esfuerzo por no toserle encima a ella ni a los otros dos tontos me subió el color al rostro, o bueno eso quería decirme a mí mismo.
    Lo cierto es que no era que recibiera halagos directamente con frecuencia, lo más cercano a eso habían sido las felicitaciones de los chicos cuando salí del gimnasio de Risco sin haber usado la dinamax.

    —¿Gracias? —respondí sin atreverme a mirarla realmente mientras alcanzaba la botella de vodka y la caja de jugo de nuevo, traté de recordar si en el desorden de hace unas horas había escuchado su nombre pero ni idea—. ¿Tu nombre era...?

    Digamos que estaba preguntado por intentar ser educado, quizás también para quizás derribar la muralla invisible entre ellos y nosotros, pero ciertamente la chica no había elegido el mejor para caerle encima.
     
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    Amane

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    Abrí los ojos presa de la sorpresa cuando vi su reacción ante mis palabras y mi primer instinto fue acercarme para darle un par de palmadas en la espalda, algo preocupada. Al ver, sin embargo, que no acababa por toser volví a incorporarme en mi sitio algo más aliviada.

    ¿Qué le había dicho tan malo...? ¿Acaso no estaba acostumbrado a que se lo dijesen o algo? Bueno, pues qué pena~

    —E-mi-ly~ —respondí, arrastrando las sílabas con suavidad y le dirigí una sonrisa amable—. Pero puedes llamarme Emi o Em si te apetece, no me importa~

    Aparté la vista entonces de él, volviendo a darle un trago al vaso. Parecía bastante incómodo, pobrecillo, pero con Dante y Niko en la cocina, Liza K.O. en el dormitorio, Ian más de lo mismo en el sofá y Mimi... bueno, borracha como una cuba ya, alguien tenía que encargarse de que los chicos de Gérie se sintiesen integrados o algo así.

    >>Tengo un amigo que también es pelirrojo, ¿sabes? —conté, dejando caer la mejilla sobre mi mano y apoyando el codo de la misma sobre la mesa, con la vista perdida en el líquido del vaso—. Bueno, se supone que empezamos siendo rivales pero ahora somos amigos, aunque creo que él quiere ser algo más.

    ¿Por qué le estaba soltando todo eso al pobre chiquillo? Pues culpa del vodka, era más que obvio.

    >>Ah, perdona, que me pongo a divagar —me interrumpí, con una risilla—. Bueno, ya conoces a algunos y sabes que somos un poco caóticos, ya ves, pero quería decirte que somos buenas personas y que espero que os sintáis cómodos y os lo paséis bien~
     
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    Yugen D e p r e s s e d | m e s s

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    Mimi Honda

    —¡¿Ah?! ¿Intimidante? No lo soy—hice un mohín, lo más parecido a un puchero infantil al fruncir el ceño. Tenía un calor asolador en el cuerpo. Me ardía la cara hasta las orejas y repentinamente sentía algo de sed. La necesidad de tomar un poco más. Acerqué la mano hasta el vaso que había traído Cayden y me lo tomé sin apartar mis ojos vidriosos de Aleck. Los chispeantes ojos dorados y el revuelto cabello castaño... hey, no estaba mal. Era algo así como mi tipo. Me nacía la necesidad de acercar mis manos y hundir mis dedos entre las hebras oscuras—. Pareces un Octillery cocido, qué lindo~—se me escapó una risa similar a un ronroneo al verlo enrojecer de esa forma. Baja, casi coqueta. Me apreté más contra él presionando mis senos contra su pecho al pasar mis brazos sobre sus hombros. Fue total y absolutamente a propósito—. ¿No estás acostumbrado a que se te acerquen chicas, Aleck? ¿Quizás estás incómodo porque prefieres la presencia de Cay? No voy a quejarme si es así, puedes decírmelo con toda confianza. A mí también me gustan las chicas. Amor libre y esas cosas. ¡Ve a por todas, hombre~!

    >>Yo besé a White—le confesé sin vergüenza alguna—. Hubiera hecho más que eso si no nos hubiesen interrumpido. Pero solo somos amigas ¿huh? He sufrido mucho por amor, no quiero ni pensar en eso.

    Le guiñé un ojo, divertida, y volví a soltar una risa floja. Arrastraba considerablemente las palabras pero ni siquiera me importaba. Se parecía tanto a Alpha que su presencia tenía un efecto extrañamente calmante en mí. Me daba seguridad y al mismo tiempo opacaba aún más mis inhibiciones. Ya no lo veía como un completo extraño, solo como un compañero de fiesta. Aunque, sobria, con todos mis sentidos en su sitio, jamás hubiera hecho algo así ni aunque fuese realmente el propio Alpha.

    Cosas de orgullo de princesa.

    >>Anda, sírveme otra fantasía limonada de esas. ¿De acuerdo?
     
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    Zireael

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    Cayden Dunn

    Escuché a Emily sin interrumpirla ni nada, en gran parte porque no sabía qué más decirle teniendo en cuenta lo que me estaba contando del otro pelirrojo, me llevé el vaso a los labios y me bajé parte del vodka sin dejar de prestarle atención a pesar de no estarla mirando. Lo hice cuando dijo lo último, para dedicarle una sonrisa a pesar de los nervios.

    —Gracias. Lo mismo nosotros... Llegamos de la nada y eso, realmente no queremos incomodarlos.

    Estaba por seguir hablando, ahora que había logrado bajarme algo del susto inicial, cuando Mimi siguió montándose la escena de quien se ha zampado media botella cuando, insisto, solo tenía dos tragos encima. ¿Que si Aleck prefería mi compañía? No venía ni a cuento, a la otra tonta se le había ido por completo la pinza.

    —Disculpa. —Me excusé con Emily mientras me incorporaba, dejaba mi vaso sobre la mesa y me acercaba a los otros dos.

    Colé el brazo entre ambos, logrando apoyar la mano en el hombro de Mimi y sin ser realmente brusco la separé del castaño, ya al borde un colapso nervioso peor que los míos. Miré a la chica directamente, de nuevo logrando lanzar mi propia personalidad evitativa por la borda al menos el tiempo suficiente para salvarle el culo a Aleck o al menos intentarlo.
    Apoyé mi peso en el borde de la mesa.

    —Me parece a mí que ya tienes bastante alcohol en sangre, Mimi —dije sin alzar la voz. Estiré la mano libre buscando a tientas la botella que había abierto hasta conseguirla y la extendí frente a ella. No estaba siendo agresivo ni nada, eso no era parte de mi carácter, pero si esa era su manera de cortar la distancia entre los de Gérie y ella, estaba haciendo un trabajo bastante miserable—. Solo por las dudas, te recuerdo que el espacio personal de las personas es importante.

    No me interesa qué tan jodidamente ebria estés.

    No lo presiones.

    Solo quiere agradarle a todo el mundo.
     
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