Spin-off Cabaña del bosque [Pokémon Rol]

Tema en 'El cuento de la doncella y la flor de cristal' iniciado por Andysaster, 18 Noviembre 2020.

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    Reual Nathan Onyrian

    Reual Nathan Onyrian Adicto

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    Nikolah Cruz

    No pude evitar la risa mientras Cayden daba vueltas a mi alrededor, saltando en una pata y cantando. Si había que ver que debajo de toda esa capa fría y triste, el muchacho podía soltarse cada tanto. Eso era bueno. No era saludable estar serio por toda la vida. Te terminaba deformando la cara. Luego de amenazar a Aleck para que borrara las fotos que había sacado, se volvió a sentar, y movió de vuelta la botella. Esta vez, le tocó a Lucas.

    El pobre parecía que lo hubieran puesto contra una pared y lo estuvieran obligando a confesar crímenes que no había cometido. Hasta se había puesto rojo. Incluso después, al decir verdad, había soltado toda una explicación rara, sobre como se sentía románticamente y demás. Creo que no le habían preguntado eso, pero bueno. Lucas siempre había sido un poco particular. Pero se lo quería igual. Daba ternura. Y había elegido a Mimi, incluso, que había vuelto con Liza. Esta le estaba arreglando el cabello a la rubia, en lo que parecía ser una trenza.

    Sin embargo, Mimi parecía haberse sobresaltado por la respuesta, pues terminó moviendo la cabeza de tal manera que Liza terminó tirándole el pelo accidentalmente. No pude evitar soltar una risa ante la situación. La verdad, todo se veía bastante cómico. Pero por alguna razón, todos los retos o verdades habían sido del lado romántico. Que no había nada malo en eso, pero era en cierta manera monotemática.

    En esas cavilaciones estaba hasta que me indicaron un par de veces de que la botella al fin había elegido a su próxima víctima. O sea, a mí. Pestañeé perplejo, y me restregó los ojos por el sueño. Me había tomado por sorpresa. ¿Qué elegir? Podía hacer un reto, y eso tal vez me mantuviera despierto. Pero si me cansaba mucho, iba a terminar durmiéndome. No, mejor sería conversar un poco.

    Tamborileé con los dedos sobre la cabeza de Yukio, mientras daba mi respuesta.

    — Verdad.— dije, con una sonrisa de oreja a oreja, y ojeras hasta la barbilla.

    Me caía del sueño.

    Perdón por el post tan malo, tengo que ponerme al día como con siete cosas distintas (?
     
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    Yugen

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    Mimi Honda

    Durante los siguientes segundos tuve tiempo para asimilarlo. En realidad... no me disgustaba la idea de tener una cita no cita con Lucas. Ambos éramos de Sinnoh y seguro teníamos muchas cosas que contarnos. Si lo pensaba fríamente no me sonaba tan rocambolesco y quizás incluso pudiera suceder en algún momento.

    Quizá.

    La botella en cualquier caso detuvo su letárgico giro frente a Nikolah. Aún sentía los ligeros tirones de White en mi cabello, leves pero presentes, como un recordatorio mudo de que no siguiera presionándolos. Cómo si fuera a hacerlo. Había dado mi maldita palabra, yo no rompía mis promesas.

    Lógicamente, había una pregunta muy obvia que quería hacerle, todo fuese por acabar de una vez con ese tira y afloja sin sentido. Pero no iba a faltar a mi palabra ni de coña. No iba a meter la pata otra vez. Solo tenía que estrujar mi cerebro lo suficiente hasta encontrar algo que no tuviera ninguna relación directa con Liza.

    —Déjame pensar...—murmuré y cerré momentáneamente los ojos mientras buscaba algo que preguntarle. ¿Qué demonios podía yo preguntarle a este? ¿Algo que quisiera saber de él? ¿Algún cotilleo jugoso, un pasado oscuro? cavilé por unos segundos hasta que di con una pregunta válida—. De acuerdo, ¿cuál es tu mayor secreto?

    >>Y no digas que no tienes. Todo el mundo tiene algo que ocultar. Además—añadí y me llevé el índice a los labios, sellándolos, con cierta diversión en el gesto—debe ser algo grande. Decir que tienes guardados dulces en los almohadones del sofá no es válido, Nikolah.

    Idiota.


    Por favor no hagas eso.
     
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    Emily Hodges

    Las chicas volvieron a aparecer por la puerta de la cocina y lo cierto es que no supe cuanto tiempo había estado tensa, pero mi cuerpo se relajó de sobremanera al verlas volver con tanta tranquilidad. Se habían hecho tan cercanas hacía realmente poco, pero muchas veces eso realmente no importaba y, en definitiva, me alegraba que fuese el caso y que pudiesen arreglar lo que fuese sin mayor problema.

    La botella siguió girando y señaló a Lucas. Al pobrecillo parecía que le iba a dar un ataque de pánico ahí mismo, y tampoco podía culparlo viendo el panorama, pero igual me parecía bastante obvio que nadie le iba a pedir a él hacer algo que le pudiese resultar incómodo. Después de la charla que nos dio me levanté de nuevo, ignorando el movimiento de la botella, y me acerqué al chico para darle un par de golpecitos cariñosos en la cabeza.

    —No es nada extraño, Lucas~ Además, somos amigos, ¿verdad? No nos juzgamos por esa clase de cosas. Gracias por confiar en nosotros y decirlo, eso sí~

    Después de decirle aquello, con una sonrisa comprensiva, volví a fijarme en quién había sido la nueva víctima y solté el aire por la nariz en una especie de risa. Pobrecillo Niko. Al menos eso podía servir para que Mimi demostrase que había entendido la situación y tal, porque fue ella quien acabó preguntándole algo al chico.

    Y yo... yo seguía con ganas de joder un poco.

    Me acerqué a la parte trasera del sillón donde Liza se había sentado y deslicé mis brazos por el mismo hasta rodear su cuello, inclinándome para rozar su oreja con mis labios, un poco como había hecho con Cayden anteriormente.

    >>Eh, Lizzie, ¿no se te olvida algo~? No has cumplido el reto de Mimi, así que tienes que dar una prenda~

    *c anota no volver a darle alcohol a Emily, like ever again*
     
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    Andysaster

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    Liza White

    La respuesta de Lucas ensanchó mi sonrisa, producto de la ternura que me causaba, a pesar de que no le estaba mirando directamente. En la variedad estaba la riqueza y el mundo sería terriblemente aburrido si todos fuéramos idénticos. Emily y Mimi siguieron una línea de pensamiento similar y no tardaron en tranquilizarlo, a pesar de que esta última lo había hecho, bueno, a su manera. Esperaba que al menos eso sirviese para que el chico comprobase que no importaba lo que pensase, éramos sus amigos y estábamos para escucharle. Desahogarse siempre se sentía bien.

    La respuesta de la cita terminó con la rubia sobresaltándose con brusquedad y acabé tirando ligeramente de su cabello. Arrugué la nariz con molestia al notar que parte de la trenza se había deshecho entre mis dedos. Arceus, era peor que una niña pequeña.

    —Tendría más cuidado si supieses estarte quieta. Deja de moverte tanto —le reproché, llevando mis manos hasta sus mejillas, y la obligué con suavidad a mirar al frente. Deshice parte del nudo y regresé a la tarea tras soltar un suspiro ligero—. Si tardo algo más será por tu culpa.

    Ya iba por la mitad de la pequeña trenza cuando escuché que Nikolah había sido el siguiente seleccionado por la botella. El comentario de Mimi, matizando que esconder dulces en los almohadones no servía me arrancó una risa nasal bastante vaga. Era muy optimista si pensaba que solo con eso cubriría las cientos de respuestas que podía estar maquinando en ese instante y que no se correspondían con lo que ella esperaba.

    En esas estaba, concentrada en terminar mi tarea antes de que le tocase a Mimi cuando sentí cierto movimiento a mi espalda. Tuve que contener el ligero sobresalto para evitar tirar otra vez de su cabello, porque lo cierto es que la repentina cercanía de Emily me tomó completamente por sorpresa. No sé que le daba a la gente con susurrarme al oído aquella noche, me querían matar o algo quizá.

    En cualquier caso la repentina tensión quedó relegada a un segundo plano cuando escuché su petición, y le dirigí una sonrisa jocosa de perfil. Qué buena memoria tenía cuando quería.

    —Oh, vaya, creí que lograría pasar desapercibido. Qué mal —No me esforcé en fingir, de hecho se notaba en mi tono de voz y en mis movimientos que estaba bastante tranquila con la idea. Como si me quedaba en ropa interior allí mismo, vaya—. Una prenda... ¿Alguna idea, Emi?

    >>Acepto sugerencias~.

    Os creíais que lo del exhibicionismo era coña no? (??)
     
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    Lucas Diamond

    Lucas Diamond Dios de FFL

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    Lucas Diamond

    Ay... Desde luego, lo último que esperaba era una respuesta tan... cálida. Quizás explosiva era más adecuado para describir la reacción de Mimi. No le faltaba razón: el amor era un lío. La gente sufría, otros disfrutaban, y la mayoría no entendía sus propios sentimientos. Aunque de esto último tampoco me libraba yo, ¡a todos nos costaba aclararnos! Agradecí sus palabras; no me sentía demasiado incómodo, pero sí que me ayudaron a tranquilizarme, de algún modo. A lo mejor tenían razón y no era algo tan extraño, ¡eso daba igual ahora!

    Porque había un nuevo desafortunado elegido: Nikolah. El chico se había pasado todo lo que llevábamos de noche buscando entretenimientos o formas de mantenerse despierto, para poder pillar a Papá Noel. En el fondo... creía que acabaría durmiéndose, probablemente, ¡pero hey! Al menos contribuiríamos a su propósito. Fue Mimi la que le hizo la pregunta. Confesar su mayor secreto...

    Uhm... Presentía que no había sido una buena pregunta. Porque Mimi no oiría nada que quisiera oír.

    Le dejamos tiempo para pensarlo bien, mientras que Emily continuaba avivando la noche. Se encargó de recordarle a Liza que debía quitarse una prenda por no haber cumplido el reto. ¡Qué necesidad, solo tenía que decir cuál había sido el reto de Emily! En fin, decidí esperar la respuesta de Nikolah en silencio, volviendo a mi poké-reloj, enredando en sus funciones.

    Hago un post chikito pa no quedarme atrás uwu
     
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    Yugen

    Yugen D e p r e s s e d | m e s s

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    Mimi Honda

    Arceus, podía decir tantas cosas estúpidas... ¿era muy difícil escuchar algo verdaderamente interesante? Nikolah era prácticamente un extraño para mí. Había aparecido de un día a otro junto a esa niña pequeña y había encajado como una pieza más en el puzzle. Antes de su aparición nunca hubiera pensado que el puzzle que componía nuestra familia estuviese incompleto. Pero ahora no concebía la idea de Nikolah fuera de él. ¿Me pasaría algo similar con los chicos de Gérie?

    Le dirigí a Cayden una mirada de soslayo. Confianza... no me inspiraba ninguno de los tres. Pero estaban jugando con nosotros a este juego estúpido que se había ocurrido. Ahora que el objetivo principal de todo este circo estaba prohibido, nos limitaríamos solo a divertirnos después de ese día de mierda.

    Fruncí ligeramente el ceño cuando escuché a Liza regañarme por no estarme quieta. ¿Ah? ¿Pero qué demonios quería? Le había dicho que no dejaba que nadie me tocase el pelo, no estaba acostumbrada. Si no me quejé fue solo porque escuché la voz sibilina de Emily y la respuesta de la propia Liza. ¿Era en serio? ¿Lo del exhibicionismo era verdad?

    Se me escapó una risa baja, una especie de bufido. ¡Oh, Arceus! Vaya, si podía ser divertido y todo.

    Tic toc, Nikolah—dije como si nada, con naturalidad fingida y esbocé una sonrisa traviesa—. O tendrás que quitarte una prenda como esta señorita de atrás. Y parece estar deseando quedarse sin nada... ¿no suena genial?
     
    Última edición: 6 Marzo 2021
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    Amane

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    La tensión que pareció sentir inicialmente desapareció casi como por arte de magia y aquello solo hizo ensanchar un poquito más mi sonrisa. Ah, qué va, Liza no iba a estar incómoda conmigo incluso después de haberle comido la boca delante de todo el mundo, ¿verdad? No le pegaba en absoluto, y lo sabía porque podíamos llegar a ser muy parecidas.

    —¿Ah? ¿Sugerencias~? Veamos...

    Sin perder la sonrisa ni la chispa ligeramente pícara deshice el agarre alrededor de su cuello y llevé una de las manos hacia uno de los tirantes, metiendo el dedo índice para juguetear un poco con él. Deslicé de nuevo la vista hacia el frente, ahí donde Nikolah parecía estar aun pensando su respuesta, y me separé como si nada de la castaña y el sillón.

    >>¡Me quedaré con esto!

    "Esto" era una zapatilla que había conseguido quitarle con cierta rapidez, alzándola victoriosa mientras daba un par de pasos hacia atrás, dejándome caer de nuevo sobre la alfombra en mi posición inicial.
     
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    Rider

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    Cayden parecía muy tranquilo tras aquella actuación, demasiado tranquilo, incluso para el pelirrojo, ni siquiera en otras circunstancias recordaba ver lo así de relajado; sin duda el alcohol hace maravillas ¿Eh? Pero por desgracia, no las suficientes, la vista y percepción del Pelo de Fuego no había disminuido en lo más mínimo, pues se había percatado del par de fotos inocentes que había tomado durante su show.

    — ¡Oh, vamos Cay! No serías capaz de privarle a la humanidad una obra cómo ésta ¿O sí?— Respondí, en un tono de broma, pero la mirada del pelirrojo mostraba que si bien se encontraba en un estado jovial, sus promesas sobre el destino de mi móvil si no accedía a su petición no eran no eran ninguna broma.

    — De acuerdo, de acuerdo, sólo porqué no podría pagar uno nuevo...—Sentencié frunciendo un poco el ceño, mientras eliminaba todas las fotos que había tomado, no sin antes mandar una sola al móvil de Gen, para conservarla para lo posteridad, no habría problema si conservábamos la foto entre nosotros tres ¿Cierto? —Pero la noche es larga Fueguin, ya tendré oportunidad de capturar otro momento así, o quien sabe, tal vez puedas verme cometiendo una de mis acostumbradas idioteces ¿Eh?

    Extendí mi móvil hasta el pelirrojo, con la galería de fotos abierta para que pudiera comprobar que tales fotos habían sido borradas. Recorrió un par de carpetas en la galería, sólo para corroborar que ahí solo habían fotos de los pueblos que habíamos visitado y un par de fotos con él y Givan.

    — ¿Lo ves? Fotos borradas ¿Ya podré dormir tranquilo esta noche sabiendo que mi móvil está a salvo? — Solté un pequeña risa mientras Cay devolvía el móvil a la par que reía un poco.

    Aproveché que la mayoría de personas presentes ya se encontraban sentadas en la alfombra y que uno de los sillones de la estancia se encontraba mayormente libre para abarcar un poco más de espacio; en cuanto fuese mi turno de girar la botella, ya bajaría a sentarme al mismo nivel en la alfombra.

    Les había tomado algo más de tiempo, pero finalmente habían preguntado a Lucas sobre con quien tendría un cita romántica. No obstante, su respuesta fue un poco más haya, explicando que el realmente nunca había sentido nada de ese estilo por alguien. Tras su respuesta, el chico simplemente se sentó en el otro sillón, parecía sentirse un poco avergonzado por la confesión. Hice mi mejor esfuerzo por tratar de animarlo, aun cuando esas palabras de animo provendrían de lo que a priori era un desconocido para él.

    — Eh, tranquilo buen Lucas, es completamente normal; además, entre alcohólicos no nos juzgamos.— Hice un pequeño gesto con el vaso seguido de una sincera sonrisa, mientras escuchaba la pregunta de Mimi para Niko, realmente fue una elección peculiar de palabras, quiero decir ¿Qué clase de secretos tendrían alguien cómo Niko? ¿Tendría secretos en primer lugar? De cualquier manera, no podía quejarme, no es cómo si yo tuviese mejores preguntas para este juego la verdad.

    Mientras el pobre Niko hacía su mejor esfuerzo por carburar una respuesta, Emily recordó la aparente deuda que Liza tenía recordando que debía una prenda a cambio del reto que se había negado a cumplir, mi cara de asombro y conmoción era imposible de ocultar, ¡Que la cosa iba en serio!

    — Por Arceus, esto realmente es cómo esas fiestas del colegio.— Musité, en un intento de no interrumpir las maquinaciones de Niko y no incomodar a nadie. Parecía que las cosas se iban a poner salvajes de verdad, y ahora tendría que debatir internamente sobre las actuales circunstancias.

    Bueno Aleck, hay dos opciones:

    La primera, es aceptar que las cosas se están saliendo de control, ser una persona madura y responsable por una vez en tu vida y largarte a dormir para no cometer una estupidez.

    O la segunda...

    ¡Elijo la segunda!


    Sin darle más tiempo a mis ultimas neuronas para que valoraran la situación, terminé lo poco de licor que le quedaba a mi vaso de un solo trago. Para cuando terminé mi bebida, no pude evitar notar que Mimi estaba dedicando una de esas frías y poco amigables miradas al pobre Cay, parecía que en el fondo aun teníamos mucho camino por recorrer para ganarnos su confianza ¿Eh?. Pero en el fondo, sabía que eso estaba bien, sentía que en el fondo, este podría ser un sitio en el que podríamos encajar.

    — Muy bien, ¿Quién esta listo para una segunda ronda de tragos? Porqué yo lo estoy, sí señor.— Exclamé con un leve sonrisa, mientras me ponía lentamente de pie y me acercaba a la barra para tomar un poco más de ese Whisky, tras servirme nuevamente en el vaso, decidí llevar la botella conmigo hasta el sillón y colocarla a un lado de este, sabía que en el fondo la íbamos a necesitar más adelante.

    Yo sí creí que lo del exhibicionismo era broma (? Lo cual puede significar 2 cosas: Que a mí me hace falta barrio, o a ustedes les sobra barrio. Y se perfectamente cual de las 2 opciones es potencialmente más peligrosa a futuro (???
     
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    Reual Nathan Onyrian

    Reual Nathan Onyrian Adicto

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    Nikolah Cruz

    Miré a Mimi confundido. ¿Mi mayor secreto? Pucha, eso era difícil. En un principio, ¿qué secretos tenía? La verdad que yo era bastante abierto con todo lo que me pasaba. Tal vez la muerte de mis padres, pero ya casi todos sabían que era huérfano. O sea, lo había gritado una vez, de manera bastante impulsiva, cuando nos enfrentábamos a Irvine. Me había dejado llevar por el momento, pero no se me podía culpar, la verdad. Había quedado bastante bien.

    Me rasqué la barbilla, mientras ahogaba un bostezo. Estar con tanto sueño encima tampoco ayudaba. Maldición, tendría que haber pedido reto. No valía que me hicieran preguntas tan difíciles. En el ínterin, Emily se había dedicado a recordarle a Liza que debía una prenda por no realizar el reto que le había impuesto Mimi. Sonreí divertido, para ver con qué castigo raro le mandaban a hacer, pero fruncí el ceño en cuanto comenzaron a hablar de ropa. O sea, ¿prenda... como ropa? ¿No cómo castigo? Este juego se estaba tornando cada vez más raro. ¿Había que sacarse ropa cuando no cumplías lo que te decían? No era algo que me viniera mal, la verdad. Estar frente a la chimenea me estaba asando un poco, a pesar de que estaba con el torso desnudo.

    Y un segundo. Mimi le había dicho a Liza que confesara algo. Eso quería decir... ¿qué uno podía obligar al otro a hablar en un reto? ¿Pero para eso no era verdad? ¿Era una especie de vacío legal? ¿Cuán complicado podía ser este juego? ¿Tenía tantas vueltas enrevesadas y tirabuzones por los cuales enredar y tergiversar cualquier cosa? ¿Acaso...?

    La voz de Mimi me volvió a la realidad, y parpadeé para recomponerme.

    — No me quedan muchas más prendas a mí tampoco, a menos que me quieran ver en ropa interior.— solté una risa inocente, pero luego fruncí el ceño.— Y no, no suena genial. Hace frío. Se podría enfermar. Yo soy impermeable al frío, pero dudo que alguno de ustedes también lo sea. Deberían hacer castigos, no sacarse la ropa.

    >> Bueno, y si las golosinas bajo el sillón no cuentan, que Aleck ya se sentó encima, mi mayor secreto podría ser... bueno, creo que tengo tres. Tengo un cuerpo enterrado en la Pradera Arte, me tomé sin querer una botella de perfume tuyo Mimi pensando que era jugo (estaba muy dormido, olía bien, y no me la tomé del todo), y también está la receta de mi salsa secreta para sánguches. Creo que eso es todo.

    Con una sonrisa, giré la botella, para indicar a la próxima víctima.
     
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    Ha salido: Givan

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    Yugen

    Yugen D e p r e s s e d | m e s s

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    Bueno, salió mejor de lo esperado. Al menos obtuve el "gran secreto" que no era un gran secreto como tal. Mientras Emily tomaba una de las zapatillas de Liza y Aleck se hacía con otra botella de Whisky, Nikolah decidió finalmente responder. Su primera respuesta me hizo rodar los ojos con hastío. De acuerdo, quitarse prendas no era un movimiento muy inteligente en mitad de una cabaña en la nieve pero ninguno estaba bien centrado para empezar. Y yo solo quería una reacción interesante por su parte.

    Por todos los legendarios de Sinnoh, qué hombre más aburrido.

    En cualquier caso, algo de todo su discurso sí llamó mi atención. Llamó mi atención hasta tal punto que me sobresalté y mi expresión volvió a contraerse en un gesto de dolor cuando Liza volvió a tirar sin querer de mi pelo.

    —¿Qué te tomaste mi qué...?—exclamé en estado de shock en una mezcla entre sorpresa y molestia. Parpadeé con perplejidad—. No espera, eso no es lo importante...

    Me llevé los dedos al puente de la nariz y cerré los ojos tratando de centrar y ordenar mis ideas. Arceus, era la única botella de perfume que había traído. Se suponía que debía durar dos miserables días. Además, ¿quién demonios se toma una botella de perfume solo porque huele bien? ¿Qué clase de monstruo inadaptado hace eso? Pero no, maldita sea. Ese no era el quid de la cuestión.

    >>¿Qué tienes qué enterrado en la Pradera Arte?—cuestioné entonces. Mi voz se tornó ligeramente titubeante, incluso temerosa si se quiere. Era una broma ¿no?— ¿Un cuerpo? Como... ¿un muerto o algo así?
     
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    Andysaster

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    Detuve el movimiento de mis dedos por un momento para seguir a Emily de soslayo, expectante a pesar de aquel espectro de constante calma por el que me movía. Mis labios se curvaron en una sonrisa ligera, casi condescendiente, cuando sentí que me quitaba una zapatilla y regresaba a la alfombra como si nada, y negué con la cabeza antes de llevarme una mano a mi propia trenza y quitarme la goma.

    Oh, ¿eso era decepción acaso? ¿Estaría menos sobria de lo que pensaba? Yo no me sentía muy diferente. Me preguntaba si lo notaría siquiera.

    Mientras anudaba la pequeña trenza de Mimi y dejaba caer la cascada de sol con suavidad, satisfecha con el resultado, me acuclillé en el sofá y saqué mi videomisor, haciéndole una foto a su cabello para enseñársela más tarde. Nikolah había empezado a responderle mientras tanto, y no fue si no hasta que enumeró sus tres secretos que me asomé detrás de ella, con evidente preocupación en la mirada.

    Había perdido parte del color en el rostro incluso.

    —No has hecho nada extraño, ¿cierto, Nikolah? —cuestioné, cautelosa pero severa. Frunci el ceño desde mi lugar. Por Arceus, no estaba entre mis planes involucrarme con la policía de Galeia de nuevo ni tan rápido—. ¿Por qué ibas a hacer algo así en primer lugar?

    Me obligué a imaginar que se trataba de otra clase de cuerpo, incluso el de algún pequeño pokémon al que quisiese darle un entierro digno al estilo Nikolah. Lo que fuera. Porque si no lo hacía estaba a un venazo de sacar a Zazú e ir yo misma a comprobar de qué se trataba, así fuera en pijama, nevando y de noche. Me era imposible no responsabilizarme por todos ellos, por mucho que me lo reprochasen. Y aquello simplemente se salía de mis manos.

    Solté un suspiro pesado, un tanto inquieta, y dejé caer el cuerpo sobre el respaldo. Aleck pasó por mi lado con la botella de Whisky y tomó asiento en el sillón, sirviéndose un poco. Noté un vaso libre cerca de él y tras pensarlo por un momento me incliné para cogerlo, acercándome un poco al chico para echarme también.

    —Sigo reafirmándome en el hecho de que me encargaré de vigilarlos, ¿vale? —Sentí la necesidad de aclararle, a pesar de que nadie había preguntado. Si era cierto que ayudaba a dejar de pensar tanto lo prefería antes de morir del estrés aquel maldito día. No quería ser aguafiestas tampoco. Tras dar el primer trago dejé caer los hombros, regresando a mi lugar, y le dirigí la mirada cuando la botella le señaló por fin—. Te toca. ¿Verdad o reto?
     
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    Rider

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    Mucha fue mi sorpresa al escuchar que total tranquilidad que, en efecto, Niko había escondido dulces en la casa, particularmente, justo en el mismo sillón en el que me encontraba sentado.

    — ¿Pero que acabas de decir? — Cuestioné un poco disgustado mientras me ponía de pie y revisaba las cojines del sillón, sólo para confirmar las palabras del rubio, había una bolsa de dulces aplastados y en proceso de derretimiento justo en el sitio en el que yo había estado sentado todo este tiempo.

    — ¡Oh, viejo, pudiste avisarme antes! Es una crimen desperdiciar golosinas así; podrías haberlas escondido en tu habitación o en el cajón de vegetales de la nevera ¡Nadie revisa ahí! — Exclamé en un tono un poco serio, realmente no me importaba el pequeño inconveniente, me preocupaba el pensar que tendría que lavar estos pantalones si se habían manchado de dulces. Cómo pude, empecé a dar vueltas sobre mi mismo en un intento desesperando y un poco inútil por revisar mi retaguardia para cerciorarme de que no me había manchado.

    Detuve mi búsqueda de manchas de manera súbita al escuchar el verdadero secreto de Niko, ¡¿un cuerpo enterrado?! No, no puedes ser, es Niko, el buen Niko, el ser vivo más inocente que conozco, no podría matar a nadie ¿Verdad?...No, no podría. Aunque mientras me repetía que debía tratarse de una mala elección de palabras por parte del rubio, el recuerdo del incidente de los cuchillos en la cocina hacía un par de horas me hizo dudar.

    ¿Sería que al final, lo del asesino serial en un cabaña llena de adolescentes no era una broma por parte del chico?

    Negue severamente con la cabeza, mientras trataba de obviar el hecho de aquella confesión y las connotaciones turbias que podía conllevar, después de todo, era Niko, seguramente lo que decía tenía una explicación razonable...¿No?

    Cómo evidentemente, no le iba a pedir a ninguno de los presentes que mirara en dirección de mi cabus para buscar manchas, resolví simplemente sentarme en la alfombra junto con todos los demás y no pensar demasiado ni en los dulces ni el secreto de Niko. Cuando finalmente me senté y cruce mis piernas, no pude evitar notar que Liza había alcanzado uno de los vasos vacíos y se había servido un poco de Whisky, mi preocupación volvió momentáneamente al pensar en que algunos de los chicos de Galeia eran primerizos bebiendo, definitivamente cuando había ofrecido una segunda ronda de tragos, no pensé que Liz sería de las primeras en apuntarse, pero para mi sorpresa, había dado el primer trago al vaso sin mayores problemas; parecía que no había que preocuparse por ahora.

    — ¡Bueno, espero que sea verdad Liz, porqué tu serás el conductor designado esta noche!— Mencioné a la castaña con una amplia sonrisa, al escuchar su recordatorio, realmente sería difícil poder vigilar a un puñado de adolescentes bajo la influencia del alcohol, pero realmente agradecía que se preocupara por todos nosotros.

    Y para rematar toda la situación, ahora la botella había decidido que yo sería su próxima victima, y Liza hizo la pregunta de rigor que eso ello conllevaba; sin mayor opción, tomé un trago de mi bebida y me planteé cual opción sería la menos perjudicial para mi persona.

    >> Vamos por el reto, si no puedo cumplirlo, saldré desnudo al bosque o beberé toda esta botella. — Respondí con cierto tono burlón y alegre, era evidente que ya no estaba pensando con mucha claridad.

    Aleck ahora mismo:
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  13.  
    Yugen

    Yugen D e p r e s s e d | m e s s

    Piscis
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    Mimi Honda

    Debía ser un error ¿verdad? ¿Un cuerpo? ¿Nikolah? ¿Qué clase de locura era esa? Nikolah no le haría daño ni a una mosca. Era inofensivo, inocente como un niño de cuatro años. Lo miré con genuino estupor, turbada. ¿Cómo podía permitirme dudar siquiera? Hablábamos de Nikolah. Era tan santurrón que probablemente exudaba agua bendita.

    —¡Nikolah!—le espeté tratando de hacerle volver en sí en lo que se mantenía el silencio pero no parecía estar por la labor de responder. Lo miré con total conmoción, tensa, hasta que terminé por exhalar con frustración y me incorporé del sillón para echarme sobre la alfombra. Me dejé caer, estirada, y levanté las piernas cubiertas por las medias negras frotando mis pies entre sí.

    Aquello parecía una fiesta de pijamas.

    Por el rabillo del ojo vi como Liza tomaba un poco de whisky. Eso era nuevo. El puñetero whisky sabía a mierda, no entendía cómo podía gustarle a alguien. Pero si incluso Liza iba a tomar, no veía por qué no hacerlo yo también. Antes me había pasado factura pero ahora solo tenía que tomarlo con moderación y con calma. No era la primera vez. Desinteresada, jugueteé con la pequeña trenza que me había hecho Liza.

    —Aleck, te reto a prepararme otro de tus cócteles—comenté mirándole desde mi lugar sobre la alfombra— ¿Cómo se llamaba ese de naranja...?

    ¿Qué más daba? Solo sería por una noche.
     
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    Reual Nathan Onyrian

    Reual Nathan Onyrian Adicto

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    — No me tomé el perfume que traes ahora. ¿En qué momento lo podría haber hecho? Aprendí mi lección después de eso. Fue mucho antes. Estaba dormido, la verdad —dije, encogiéndome de hombros, mientras Mimi me recriminaba primero por eso, y luego todos comenzaban a cuestionarme sobre lo primero que había dicho, sobre el cuerpo.

    Los miré con ojos grandes, como no entendiendo cual era el problema de todo eso. ¿Qué hacían ellos en esa situación? ¿Lo dejaban a la intemperie? ¿Los quemaban? ¿Los tiraban a un lago? La verdad que la conmoción sobre lo mismo me psaba desapercibida.

    — Sí, un muerto. A eso me refiero con un cuerpo. Aunque decir tener tal vez no es la palabra más indicada. No es MI cuerpo, después de todo, ¿no? Y no, no hice nada extraño. Enterrar un cuerpo no es extraño. ¿O lo es? Tal vez por eso se explica que casi todos los cementerios del lugar sean para pokémon. Pero no podía dejarlo ahí tirado —comenté, mientras me frotaba los ojos.— Oh, y la idea no era esconder las golosinas, per sé. Era dejarlas en reserva para pasar la noche. Los iba a invitar, pero bueno. A menos que no les importe que hayan sido aplastadas por el trasero de Aleck.

    Solté una pequeña carcajada, mientras me incorporaba y buscaba la bolsa, la abría, y me mandaba un par al buche. Hice una pequeña mueca. Estaban ácidos. Fruncí el ceño ante el grito de Mimi.

    — Bueno, si quieres dulces, tan solo pídemelos, no hace falta que grites —dije, depositando un par en su mano. Me quedé un rato mirando a todos, y una leve sonrisa se asomó en mis labios.— Creo que están pensando que maté a alguien. No maté a nadie. De hecho...

    Saqué la pokéball de Faraday, y la lancé al aire. La Braixen salió del esférico, miró a todos con curiosidad, y luego se sentó a mi lado; aunque a una distancia prudencial de Yukio, para no incomodarlo.

    >> Así conocí a Faraday, cuando apenas era una Fennekin, y recién entraba a la región. La encontré sola, mientras caminaba por la Pradera, e intenté acercarme. Ella salió corriendo, pero después de unos metros, se detuvo, y se quedó observándome. Parecía que quería que la siguiera. Obviamente la seguí (¿por qué quién no sigue a un pokémon desconocido en una región desconocida apenas arriba?), y me llevó hasta una pequeña cabaña. Dentro, acostado en una cama y con paz en el rostro, yacía un anciano. Había una nota a su lado. En ella, se podía leer como ya el hombres se sentía que no tenía mucho más tiempo en este mundo, y por lo tanto, si alguien lo encontraba, y a Faraday con él, que se encargar de cuidar a la Fennekin.

    Acaricié la cabeza de la Braixen, mientras esta soltaba un gruñido de alegría.

    — Y yo no soy quien para negarle los deseos a un viejo muerto. Así que me hice cargo de Faraday, y enterré el cuerpo, al lado de su cabaña, y puse un pequeño montículo de piedras para marcar la zona. Esta es la primera vez que se lo cuento a alguien en mucho tiempo. Las primeras veces que dije que enterré un cuerpo en la Pradera Arte, pasé una noche en la comisaría.

    Me reí, y me mandé otras dos golosinas a la boca.

    Que Nikolah responda lento se debe solamente a que el que lo maneja no está con tiempo o con electricidad (?
     
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  15.  
    Rider

    Rider One of a Kind

    Cáncer
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    Aleck Graham

    Hubo un poco de silencio mientras esperaba que mi reto llegara, durante esos instantes escuchamos la explicación de Niko y el cuerpo enterrado. Al menos había acertado, Niko no era ningún homicida y su historia tenía cuando menos un poco de sentido, era hasta enternecedora la verdad, más bastante turbia, pero una cosa no quitaba la otra.

    Ahora por fortuna sólo tenia una de cosa de la cual preocuparme, en primera los dulces en el asiento del sillón y la posible macha que estos me habían dejado, incluso el rubio llego a ofrecer esos mismos dulces si a nadie la importaba el hecho de que mi trasero había estado sentado en ellos por al rededor de una media hora.

    — Mi trasero es hermoso...— Murmuré, casi a manera de puchero, mientras desviaba la mirada. — Bueno bueno, al menos no estas en la cárcel, hubiese sido injusto, pero si estos pantalones resultan manchados yo mismo te encerraré o te haré pagar la nota de la tintorería ¿De acuerdo? — Solté en un tono de broma, realmente me alegraba que el chico no hubiera tenido problemas en el pasado por esto, aunque me parecía bastante extraña la manera tan despreocupada en que nos había contado este secreto tan importante para él.

    Le estaba dando un par de vueltas al asunto hasta que escuché cual sería mi reto y se me helo la piel.

    —Aleck, te reto a prepararme otro de tus cócteles.

    No pude evitar sentir cómo el nivel de alcohol en mi sangre se disipaba, como si mi alma fuera a abandonar mi cuerpo, incluso podía jurar que mi rostro se había puesto colorado otra vez mientras recordaba lo ocurrido la ultima vez que había escuchado esas palabras.

    — ¿O-otro coctel? ¿N-no prefieren retarme a salir desnudo al bosque? — Contesté algo nervioso, ya había pasado bastante tiempo desde el incidente del vodka y no sabía que también podría Mimi manejar dos rondas de tragos en una misma noche, pero mi otro opción era que me despojaran de una prenda, y estaba seguro de que los chicos no serían indulgentes con ello.

    —Pensándolo bien, estar desnudo a al intemperie tal vez no sea la mejor idea en esta época del año.— De manera inconsciente comencé a analizar la mirada de todos los presentes, en búsqueda de que nadie estuviera en desacuerdo con la tremenda imprudencia que estaba a punto de hacer, y no me refería a salir al bosque, me refería a alcoholizar a Mimi. De alguna manera, mis ultima cuatro neuronas me convencieron de que no habría realmente problema, realmente, ¿Qué es lo peor que podría pasar? seguro que Mimi habría aprendido un poco con aquella experiencia ¿No?

    —Bueno, está bien, prepararé una más...Aunque la opción del bosque aun esta en pie ¿Eh?— Me levanté un poco tambaleante de la alfombra y me dirigí nuevamente a la barra de la cocina. Tomé lo poco que quedaba en la botella de vodka y lo vertí sobre un vaso con hielo, tal vez la medida era un poco mayor que las otras veces, pero se pudo contrarrestar con la ultima soda sabor lima/limón que quedaba; evidentemente no estaba en una condición optima para manejar un chillo y rebanar rodajas de limón, pero eso no me detuvo. Tomé con mucha precaución un cuchillo pequeño y un limón y aunque estuve a escaso milímetros de cortarme un dedo, no hubo ningún accidente.

    — Hombre, deberíamos esconder lo cuchillos en esta casa, ya han ocurrido demasiadas peripecias con ellos por hoy.— Dije, mientras colocaba una de las rodaja en el borde del vaso y colocaba unas pocas hojas de menta sobre la bebida. A falta de un agitador, tomé una chuchara y comencé a batir el liquido con cuidado, para que de esta manera hubiera más burbujas. — Hey, ni siquiera en estado de semi-ebriedad olvido cómo preparar estas cosas, el abuelo tenía razón, tengo talento natural para esto...O un problema severo de alcoholismo, no recuerdo que dijo primero.

    Tras haber terminado mi obra, regresé con el vaso a la sala, tratando de eludir miradas de los demás, en cierta forma, era igual como evitaba las miradas de mis familiares en las fiestas cuando iba a preparar ponche con el abuelo.

    —Bueno, aquí tienes pequeña Mimi.— Exclamé mientras extendía el vaso a la rubia y tomaba mi respectivo asiento, hasta el otro lado del circulo de la alfombra. — P-pero, b-bueno, ya sabes, bebe con calma ¿Sí? Tal vez ya no pueda preparar otra más, así que d-disfrútala.— Mis mejillas se habían colorado una vez más y mi tartamudeo había regresado momentáneamente, pero al menos había cumplido el reto y hasta pude conservar mis prendas intactas.

    Habiendo cumplido eso, era hora de volver a hacer girar la botella y descubrir a la próxima victima, digo, jugador.
     
    Elegir, al azar, de una lista

    De las opciones:

    • Ian
    • Mimi

    Ha salido: Mimi

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  16.  
    Zireael

    Zireael kingslayer Comentarista empedernido

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    Cayden Dunn

    El pobre Lucas no parecía el más cómodo de todos con eso de estar en medio de ese juego y en particular con la pregunta que se le había hecho, parecía ser una cosa más de su personalidad en sí que de haber tenido que ventilar sus secretos con un grupo de amigos —nosotros éramos otra cosa pero se entendía el punto—, aunque mira que ir a elegir a Mimi de todos los presentes era hasta cuestionable, pero qué iba a estar sabiendo yo.

    Eran sus amigos, no los míos aunque estuviera tratando de fingir lo contrario.

    Al menos una parte de la... regañina o no sé qué que le soltó Mimi tenía sentido. No era que yo pudiese decir nunca me hubiese metido en una bronca por sentirme atraído por una persona o que siquiera hubiese intentando algo con nadie, digamos que primero me lanzaba por las laderas de las rutas que pasar por semejante martirio, pero en sí relacionarse con la gente era un desastre y en parte por eso estaba habituado a ser solo yo, con mis líos de mierda, pero solo yo. Luego habían aparecido los otros dos idiotas y allí estaba, en una cabaña con un montón de gente y habiendo corrido por el bosque como un loco para sacar a uno de ellos de allí.

    Mi rechazo a las personas y mi tendencia a lanzarme de cabeza por los otros era tan dicotómica como mi deseo de recibir atención, admiración, a pesar de que luego no supiese qué hacer con ello.

    La siguiente víctima fue Nikolah, eligió verdad y soltó cosas bastante raras luego, como eso del cuerpo, pero al menos se dignó a explicarlo después. De todas formas no creí que Nikolah fuese un homicida o algo así, pero quizás las circunstancias hubiesen podido ser peores. Que hubiese sepultado al anciano era, en realidad, algo bastante noble.

    Era un gigantón con un corazón de niño y quizás su nobleza provenía de allí directamente.

    Emily siguió subida en el tren, a decir verdad, no tardó en sacarle una zapatilla a Liza como parte del juego aunque no era que la otra pareciera importarle demasiado tampoco el hecho de tener que quitarse algo.

    Arceus.

    El castaño terminó por ceder, porque podía estar tranquilo y lo que quisiera, pero para dejarle pasar una de esas me faltaba bastante alcohol en sangre todavía. No dudaba que fuese a aprovechar otra oportunidad para hacer de las suyas, pero la cosa estaba en si lo iba a dejar hacerlo claro, suponía que ya se vería y de todas formas podía tirarle el móvil al retrete a la mañana siguiente si hacía falta.

    Le regresé el móvil luego de comprobar que había borrado las fotos aunque asumía que algo había detrás de su movida lo dejé correr, confiaba en que al menos tuviera la decencia de que si había conservado alguna fuese solo para reírse cuando se aburriera.

    En algún punto sentí la mirada de Mimi encima, que de por sí mi paranoia natural era buena para detectar ese tipo de cosas, pero la dejé ser. En realidad en tanto se quedara quieta me importaba poco o nada lo que hiciera o dejara de hacer. Aleck se había levantado, se trajo el whisky y pues no me quedó otra que levantarme, buscar el vaso que había dejado en la mesa y servirme otro trago. Me quedé de pie, ni idea de por qué.

    Cuando le llegó su turno a Aleck, Mimi lo retó a hacerle otro trago y yo me empiné el propio para disimular cualquier mueca que me hubiese pasado por la cara.

    —Por cierto, nada de salir en cueros al bosque. Si tengo que ir a buscar a otro de ustedes preferiría no hacerlo sabiendo que tendré que verlos como vinieron al mundo —dije cuando bajé el vaso—. Tampoco de beberse botellas enteras, ya me vi que si alguien termina vomitando en un baño yo tendré que limpiarlo.

    Al menos pareció recapacitar al respecto de lo del bosque luego, supongo que debía alegrarme porque le hubieran funcionado tan siquiera un par de neuronas ya en ese estado de licor y nervios visibles por tener que servirle más alcohol a la rubia. Como fuese cuando la botella se detuvo me senté en uno de los brazos del sofá.

    —Entonces, ¿verdad o reto?


    qué desastre fue tratar de unir todos los posts me muero
     
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  17.  
    Andysaster

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    Liza White

    Había disimulado la mueca ligera al darle el primer trago al vaso, pero lo cierto es que pensé que sería mucho peor. Era una sensación pesada, sí; la bebida se notaba mucho más cargada que la anterior, pero con moderación no debía suponer ningún problema. Y yo no pretendía incumplir mi palabra. Ya comprobé lo que había sucedido mientras dormía y no había sido nada agradable.

    Giré el hielo en el vaso con movimientos distraídos, mientras Nikolah nos contaba debidamente su historia con el cuerpo y Aleck intentaba sacarse nosequé de su pantalón. Me quitó cierta pesadez del pecho, saber que no se había metido en ningún problema siendo tan inocente como era, aunque turbio fue un rato. No alcancé a retener lo de la comisaria, eso sí.

    La botella señaló a Aleck y la tonta de Honda volvió a tropezarse con la misma piedra. Observé el intercambio con clara desaprobación, pero ni la mirada que le eché a Aleck cuando fue a la cocina pareció disuadirle de su petición. ¿No había tenido suficiente por un día?

    Dejé el vaso de whisky a un lado, me incliné cuando Mimi estaba por tomar el coctel y lo sostuve entre mis dedos, procurando no hacer un movimiento brusco y verterlo en el proceso. Me quedé un momento allí, de pie, intentando procesar si de verdad era para tanto como para arrebatárselo como una cría. Quizás, si bebía con moderación... Bah. Las neuronas no me dieron lo suficiente y opté por la vía rápida: bebérmelo yo misma.

    Probablemente si estuviese del todo centrada me reiría de lo estúpido que había sido ese movimiento. Era mayorcita para saber rectificar sus errores. Pero en ese momento de hecho estaba hasta orgullosa de mí misma.

    —No está mal. ¿Es invención tuya? —comenté, bastante casual, retrocediendo un par de pasos para volver a sentarme en el sillón. No me lo bebí de golpe, por supuesto, pero si Mimi intentaba acercarse no dudaría en terminarme el resto. Noté el ardor en el pecho y el calor de la chimenea empezó a antojárseme un tanto innecesario—. Podrías darnos la receta en otra ocasión. Cuando queden ingredientes para ello y eso.

    Lo había dicho con bastante gracia en la voz, no iba a esconderme. Crucé las piernas sobre el sillón, apoyando mi mejilla en un puño. La botella casualmente señalaba a su siguiente víctima y sonreí con inocencia desde mi lugar.

    Tenía dos reacciones en mente: que le quitase el vaso o que preparase la cámara. Y aún no está lo suficientemente ebria para lo segundo (?)
     
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  18.  
    Yugen

    Yugen D e p r e s s e d | m e s s

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    Cuando Nikolah se decidió finalmente a dar una respuesta al misterio, lo cierto es que no supe si tomarlo como algo tierno o algo espeluznante. Pero me alegraba saber de que no se trataba de ningún homicida con un pasado manchado de sangre. Su respuesta se ajustaba bastante al aura inocentona y amable del entrenador.

    creepy...—murmuré sin poder evitarlo. Entonces sí que había un muerto. Fue en ese instante que escuché a Aleck dirigirse a mí. Hablaba tan deprisa y de forma tan atropellada que me costaba seguirle el hilo. Hacía preguntas que después respondía por sí mismo y se veía ciertamente reticente a cumplir el reto. Apoyé la palma de mi mano en mi mejilla—. ¿Ah? No pasará nada. Yukio no va a dejarnos salir al bosque de todas formas.

    Así, Aleck se fue a la barra de la cocina y lo seguí con la mirada viéndolo preparar y cortar los ingredientes desde mi lugar. Se le daba bastante bien. Había mencionado que su abuelo tenía una destilería ¿huh? Algo lograba recapitular mi mente, escenas bastante difusas y trozos de conversaciones. O tal vez solo era un borracho hábil.

    Enarqué una ceja.

    —¿Pequeña Mimi?—bufé y me incorporé ligeramente para tomar el vaso. ¿Pequeña? Si era un intento por estrechar lazos era bastante miserable. Esbocé una sonrisa condescendiente y regresé a la alfombra—. Cuidado con esas confianzas, novato.

    ¿Era de limón? Juraría que había sido de naranja. Además, le había añadido un toque estético y aromático con la hoja de menta. Fuera cual fuese el caso, no logré alcanzarlo. Mi mano se quedó extendida en el vacío mientras el vaso burbujeante desaparecía de mi alcance como por arte de magia. Fue Liza quien lo tomó y fue ella misma quien empezó a beberlo. De acuerdo, qué... ¿qué demonios? En un inicio quedé en estado de shock, muda. Mi mente actuó bastante rápido o al menos las neuronas funcionales que tenía. No es como si fuese racional de por sí completamente sobria. Podía tomármelo de dos formas. Podía reírme, tomarlo a coña y darle una patada en el pie. O podía molestarme bastante por su actitud condescendiente y maternalista, como si yo fuese una maldita cría completamente inconsciente de sus acciones.

    Pronto quedó claro por qué opción me decantaría.

    —¿Se puede saber qué haces?—le espeté con una seriedad gélida. Aquella actitud jocosa por su parte me dio justo donde más me dolía.

    En el orgullo.

    Me incorporé de la alfombra sin pensarlo y le arrebaté el vaso de las manos bajando lo que quedaba de un solo trago rápido. Ardió, pero me importó bastante poco. ¿Aleck me llamaba pequeña y ahora eso? Venga ya, no seamos ridículos. Lo dejé sobre la mesita de un golpe seco y fulminé a Liza con la mirada—. No soy ninguna niña, White, así que deja de tratarme como si lo fuese. Si te preocupa que beba solo dilo, estúpida.

    Me limpié los labios con el dorso de la mano regresando a mi lugar solo para ver como la botella me señalaba a mí. Un momento maravilloso, vaya. Ni siquiera dudé. Era una soberbia de mierda y mi mirada se dirigió hacia ella cuando respondí. Casi desafiándola. Sin sopesar siquiera las consecuencias de mis actos.

    Sentada sobre la alfombra ladeé ligeramente la cabeza. El cabello rubio me hizo cosquillas en las mejillas. Me había cobrado la afrenta y eso subió mi ego como la espuma, reafirmándome en mi pequeño trono particular. Ahora sí que iba a ser divertido.

    >>Re-to.

    De hecho podía jurar que había desafío en mi voz. Cierta chispa felina en los ojos cuando sonreí como la perra que podía ser.

    La idea era no tomarlo de un trago. Bueno, pues qué mala suerte.
     
    Última edición: 9 Marzo 2021
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  19.  
    Andysaster

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    Liza White

    Fue un movimiento tan rápido que apenas sí lo vi venir; al vaso le quedaba menos de la mitad de su contenido cuando Mimi me lo quitó de nuevo y se lo bajó de golpe. Parpadeé, escuchando su reproche desde abajo. En otras circunstancias le habría dado la razón, más bien ni siquiera me hubiese levantado del sillón en primer lugar. Solía pensar bastante las cosas antes de actuar. Pero era una ocasión particular y lejos de cualquier reacción esperada... Simplemente me reí.

    Solté por lo bajo el aire que había estado conteniendo, sin dirigirle ninguna clase de respuesta apropiada. ¿Verla tan cabreada siempre había sido así de divertido o era cosa del momento? Dudaba que el alcohol me afectase tan pronto, pero no había sido la primera copa y tampoco seguía mi regla de la moderación como me gustaría.

    Le sostuve la mirada desde mi lugar, sin borrar la ligera sonrisa apoyada aún sobre mi puño. Era consciente de lo competitiva que podía ser y aún así me estaba desafiando cuando definitivamente no estaba pensando con la misma claridad de siempre. O era una suicida de mierda o el orgullo le podía.

    Quizás eran ambas cosas.

    —Conque reto, ¿hm? —repetí, tomándome un momento para pensar. De hecho me costó menos de lo que pensaba, quizás porque no tuve que pasarlo por ningún filtro esa vez como lo había hecho con Lucas. ¿Quería reto? Ahí lo tenía—. ¿Recuerdas el bote rojo que sobró de la cena? Ese de salsa picante, sí.

    Giré el rostro hacia la cocina de manera sugerente, antes de volver a sostenerle la mirada desde mi lugar. Si amanecía al día siguiente enferma no me lo iba a perdonar pero en aquel momento, estúpida de mí, no pareció pasárseme por la cabeza.

    Ladeé el rostro ligeramente, quitándole peso a mis palabras.

    >>Te reto a que te lo acabes sola.
     
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  20.  
    Yugen

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    Mimi Honda

    ¿Sabía lo competitiva que podía ser? Por supuesto que lo sabía. En ese sentido éramos muy similares. Mi maldito orgullo no me permitía dar mi brazo a torcer y prefería morir antes que bajar la cabeza frente a nadie. Aunque claramente fuese una tontería como esa. Las consecuencias que todo eso bajo un prisma crítico y sobrio podían tener me importaban bastante poco.

    Pero no era ninguna estúpida para caer en un juego como ese.

    De un momento a otro el ambiente distendido se sintió tenso, opresivo y asfixiante y en algún lugar ya no lo vi como un simple juego o una broma sin más. Liza estaba actuando como una completa imbécil y no me gustaba eso. Su actitud condescendiente era repugnante. Como si repentinamente y sin venir a cuento se hubiese fusionado con Effy.

    —¿Y eso es todo?—bufé y se me escapó una risa desencantada y sin gracia. De hecho me carcajeé durante unos segundos, como si fuera el chiste más gracioso que había escuchado jamás. Cuando finalmente logré dejar de reír la miré a los ojos, jocosa—. ¿Quién diablos te crees que soy? Si me tomo todo ese maldito bote de salsa picante terminaré enferma. ¿Eso quieres White?

    Le sostuve la mirada con la misma intensidad, con la misma chispa desafiante en los ojos. Ya no había vuelta atrás. Había presionado los botones correctos para tocarme los ovarios. Para tensar la cuerda hasta hacerla ceder y todo lo que había logrado construir se desplomó con estrépito sobre nuestras cabezas. ¿No sabía que que cuando juegas con fuego te terminas quemando?

    Solté otra risa por la nariz al exhalar.

    >>Bueno, te gusta hacer de mamá gallina así que quizás lo haces para tener a alguien a quien cuidar—pinché con cinismo—. Como Niko te rechazó, igual estás buscando sustitutos.

    Buscaba ser hiriente. Probablemente en otro momento me arrepentiría, pero no ahí. No en ese entonces. No en esas circunstancias.

    >>Ni siquiera tienes el coraje suficiente para decirle la verdad de una maldita vez. Te tenía por una persona más íntegra, pero supongo que me equivoqué. Suele pasarme a menudo.

    Me incorporé de la alfombra y llevé la mano al cabello para deshacer la trenza que me hacía hecho ella antes. Mi pelo cayó nuevamente completamente suelto sobre mi espalda. Luego, arrojé la goma frente sus pies.

    >>Ahí tienes tu prenda.

    Y me fui del salón sin añadir más palabra.

    My god pero qué—
     
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