—¡Aaarg! ¡Qué aburrimiento! —exclamé entrando por la puerta de la cocina con las manos tras la cabeza. —¿A alguien se le ocurre algo que hacer mientras?
Me senté en una silla y empecé a golpearme con cuidado la cabeza contra la mesa. —¡No...se...me...ocurre...nada...que...hacer...! —fui diciendo por cada golpe, pero sin pasarme de fuerte.
—Hey hey calma —le dije a Liza preocupado por sus golpes— Al menos hay videojuegos en la sala de estar
Levanté la cabeza y sonreí. —Tranquilo que no me duele. —dije con suma tranquilidad y suspiré. —No hay ganas de jugar...
Ingresé al bosque con cautela, pues era un área que no conocía… Arcanine y yo avanzamos lentamente, observando varios pokémon salvajes por ahí, hasta que dimos con una bizarra y excesivamente lujuriosa casa del árbol en el medio de la nada… a juzgar por lo ridícula e imposible que lucía, tuve que adivinar que pertenecía a Brendan. Me pregunté si habría alguien allí...
—¿Y si hacemos un mini torneo pokémon entre nosotros para pasar el rato? —reí, la verdad es que me quedé con las ganas de entrar al torneo, así que ¿por qué no uno entre amigos? —Y no usaré pokémon fuertes si aceptais. O un cooperativo, pero faltaría una persona..
—¿Hola? ¡¿Hay alguien en casa?! —exclamé lo más fuerte que pude hacia la casa del árbol, a la vez que Arcanine lanzaba un aullido para secundar mi grito.
Valep--Dije sonriendo y de repente escucho un grito desde afuera y me asomé por la terraza--Hola Effy--Dije sonriendo
—Genial, pues... —sonreí divertida pero al escuchar una voz familiar me asomé por la ventana y pude lograr ver a Effy y su arcanine. —Anda hola, ¿y eso? ¿Qué os trae por aquí? —reí aunque era evidente, la casa era demasiado llamativa y extraña.
Llegue volando sobre Flygon con mi rafaga fe aire respectiva y logre visualizar a Effy. --Adelante entra!-- exclame gustoso, regrese a Flygon y trepe por la escalera.